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Número 29 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 21 June 2020 egilea inaki

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Galde 29 uda/2020/verano

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EDITORIALAK

03. Pandemia: galdera garaia

04. Pandemia: tiempo de preguntas

ELKARRIZKETA 1

05. Daniel Innerarity entrevistado por Antonio Duplá

09. Contra la banalización de las relaciones sociales (y de su ausencia). Imanol Zubero

12. Cacerolas y choque ideológico. Alberto Surio

14. Paradisu artifizialak. Lourdes Oñederra

ELKARRIZKETA 2

15. Yayo Herrero entrevistada por Manu González Baragaña

19. A vueltas con los cuidados… Tras el confinamiento. Clara Murguialday

22. Economía y Covid 19. Ángel Martínez González-Tablas

24. Salud y crisis ambiental y climática. Maria José Sanz

26. Pandemiak agerian utzi ditu zientziaren ahuleziak. Juan Ignacio Pérez Iglesias

28. ¿Quedarse en casa, es lo más seguro? Norma Vázquez

30. Un cuento distópico: el impacto laboral de la pandemia. Pablo López Calle

32. Xenofobia y racismo. Tóxicos que nos envenenan. Javier de Lucas

ELKARRIZKETA 3

35. Entrevista a María Eugenia Rodríguez Palop. Inaki Irazabalbeitia

38. Sistemas sanitarios y protección de la salud. El liderazgo en la era post-Covid. Rafael Bengoa

40. ¿Relaciones comunitarias en las transiciones entre el espacio público y el privado? Fernando Fantova

44. Con-fines escénicos. Pello Gutiérrez

46. Herrigintza Algoritmikoa eta Adimen Artifizial. Post COVID-19 Gizartean. Igor Kalzada

49. Libros y referencias para Galde 29. Para leer y reflexionar sobre la pandemia y la crisis.

IKUSMIRA

50. De pandemias fotográficas. Sabiñe Zurutuza

KULTURA

52. Periskopioa. Pandemónium cultural: entre el susto y la muerte. Jasón & Argonautas

ELKARRIZKETA 4

54. Entrevista a Carlos Juárez productor de El Hoyo. Santiago Burutxaga

56. Reseña: «Recuperando la memoria». «Años de plomo. La excepcionalidad vasco-navarra en la transición (1975-1985)», Kepa Bilbao Ariztimuño. Luis Alejo

OCKHAMEN LABANA

49. Pandemia, eskola eta teknologia. Inaki Irazabalbeitia

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Galde28-280

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Número 28 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 26 March 2020 egilea inaki

 

EDITORIALA. Pandemia garai, gogoeta eta eztabaida garai

 

**Revista Galde 28 completa en pdf
**Dossier Galde 28 en pdf: «Los ODS y la Agenda 2030 a debate»
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Galde 28, udaberria/2020/primavera

aurkibidea sumario

EDITORIALA

04. Pandemia garai, gogoeta eta eztabaida garai

ELKARRIZKETA

06. Helena Taberna DirectorA de cine. Lourdes Oñederra

BEGIRADAK

10. Europa: ¿victoria laborista después de la guerra? Alberto Surio

12. V Jornadas Feministas de Euskal Herria. La difícil tarea de decolonizar el feminismo. Clara Murguialday, Elo Mayo

15. V Jornadas Feministas de Euskal Herria. Entrevista a Tere Maldonado y Bego Zugadi de FeministAlde. Clara Murguialday, Elo Mayo

16. V Jornadas Feministas de Euskal Herria. Transmisoginia en espacios feministas. Ponencia del Colectivo Ozen! Clara Murguialday, Elo Mayo

18. Monoparentalidad y exclusión social: una historia de mujeres. Sonia Carrasco Fernández

20. Ibiltari baten egunkaritik. Se acabaron las fiestas. Lourdes Oñederra

DOSIER: Los ODS y la Agenda 2030 a debate. Presentación

22. La agenda 2030. Entrevista a Pablo J. Martinez Oses. Koldo Unceta

26. La Agenda 2030 en Euskadi: ¿compromiso o apariencia? Jorge Gutiérrez

29. La Agenda 2030: de la retórica a la práctica política. Ignacio Martínez

32. Una Agenda 2030 para construir un futuro en común. Cristina Monge

34. Una perspectiva feminista sobre la agenda 2030. Idoye ZabalaMaría José Martínez

37. La Agenda 2030 y las políticas de públicas: el Índice de Políticas para el Desarrollo Sostenible. Mª Luisa Gil Payno

40. 2030 Agendaren hizki txikia. Juan Tellería

42. La participación política y la Agenda 2030: notas para una aproximación crítica. José Medina

45. Agenda 2030, Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las perspectivas de la Sostenibilidad. Iker EtxanoAndrés Herrera

48. Libros y referencias para el Dossier Galde 28

OCKHAMEN LABANA

49. Ba al da inor hor? Inaki Irazabalbeitia

50. A propósito del Covid-19. José Manuel Etxaniz

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

52. Sardinen mugimendua zer da? Inaki Irazabalbeitia

54. Del poder de la calle al no poder de las urnas. A.A.-J.C.

54. Nicaragua: Impunidad. Las fotos que sopla la brisa Sergio Ramírez

IKUSMIRA

58. Fotoperiodismo 2020. Sabiñe Zurutuza

KULTURA

60. El Periscopio: Primavera esperanzada.Jason & Argonautas

LIBURU AIPAMENAK – RESEÑAS

62. El narco oasis vasco. Pablo García Varela

63. Un viaje intelectual… Antonio Duplá

64. Luzioren antza. Iban Zaldua

 


 

Galde 28

Extraña sensación la que acompaña a este número 28 de Galde, que sale a la luz en circunstancias anómalas. La crisis del coronavirus, o Covid 19 si se prefiere, y las limitaciones de todo tipo que se derivan de las medidas dictadas por las autoridades sanitarias y políticas, nos obliga esta vez a editar la revista tan solo en formato electrónico, a la espera de que la normalización de la situación nos permita hacerlo también en papel.

La trascendencia de la situación nos ha llevado también a publicar un editorial sobre el momento actual, que recoge ideas, reflexiones, expectativas y esperanzas suscitadas por este extraño momento que nos ha tocado vivir. Por otra parte, y como no podía ser de otra manera, el tema de esta crisis provocada por una pandemia que nos retrotrae a otros tiempos, al mismo tiempo que nos remite a inquietantes distopías, se cuela en diferentes páginas de la revista.

Por lo demás, y es muy satisfactorio y tranquilizador poder decirlo, el sumario mantiene la estructura habitual de la revista.

Esta vez la entrevista, de la mano de Lourdes Oñederra, nos trae a Helena Taberna, la conocida directora de cine. El dosier, por su parte, coordinado por Koldo Unceta, se centra en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, algo que, aunque no estuviera previsto así, encaja ahora perfectamente con la realidad que ha puesto sobre la mesa la actual pandemia. Me refiero a la inaplazable reflexión sobre los retos políticos e institucionales, sociales y económicos que deben afrontar los poderes públicos en todo el mundo en la perspectiva de un modelo de desarrollo más igualitario y sostenible. Pero aunque la crisis sanitaria ocupa lógicamente un primer plano a todos los niveles, también es cierto que el mundo sigue girando y, así, en Internacional dirigimos la mirada a Ecuador, a las “sardinas” de Italia o a Nicaragua. En Begiradak, al comienzo, las Jornadas Feministas de Euskadi siguen provocando interesantes reflexiones, que se intentan recoger aquí en su variedad de miradas.

Como decía antes, no han faltado a su cita ninguno de los colaboradores y colaboradoras habituales (las “luces largas”, “Ockham”, “Ibiltaria”, Jasón y su “Periskopio”, así como otros autores, caso de Sonia Carrasco o Iban Zaldua, algo que es muy de agradecer.

Confiemos en que cuando el próximo Galde salga a la luz a primeros de julio pueda hacerlo con toda normalidad y podamos contar lo vivido charlando tranquilamente en una terraza en torno a unas cervezas, o a lo que cada cual prefiera.

Udan berriz ikusiko dugu elkar. Ordurarte, zaindu zuen buruak. Hala bedi!

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Número 27 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

 

**Revista Galde 27 completa en pdf
**Dossier Galde 27 en pdf: «La diversidad ha llegado para quedarse»
**Archivo de todas las revistas de Galde en pdf


Galde 27, negua/2020/invierno

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ELKARRIZKETA


 

Editorial

Galde 27

Oso urruti zeudela ematen zuen, baino hemen daude, aurten berriz ere, Gabonak.

Eta, Gabonekin, agertu da gure urteko laugarren zenbakia.
Parecía que estaban lejísimos, pero ya están aquí de nuevo las Navidades. Y con ellas, fiel en lo posible a su cita trimestral, el número 27 de Galde. Como siempre, con un montón de ideas y reflexiones interesantes para quien estos días de vacaciones tenga más tiempo de leer o, igualmente, para quienes ya no necesitan distinguir entre trabajo y vacaciones.

En este número abrimos la revista con la entrevista a quien fuera durante un importante número de años director del Instituto de Investigación de Hegoa, Koldo Unceta, profesor de la UPV/EHU, miembro del equipo de redacción de Galde y Premio 2019 del Colegio de Economistas de Euskadi. Nadie mejor que él para desentrañar las trampas de la ortodoxia económica y reivindicar el necesario papel de los economistas como científicos sociales al servicio de una agenda progresista y sostenible.

Tras tratar en la sección «Begiradak» asuntos diversos que van de la situación catalana al análisis de las recientes V Jornadas Feministas de Euskadi, celebradas en Durango a comienzos de la pasado mes de noviembre, o a la necesaria reflexión sobre las secuelas del terrorismo sufrido en Euskadi en décadas recientes, particularmente en sus víctimas, el dosier se centra esta vez en la diversidad de nuestras sociedad como resultado de los fenómenos migratorios. La perspectiva de la diversidad es particularmente sugerente, pues subraya un fenómeno irreversible que se ha convertido ya en elemento estructural de nuestras comunidades. Ser consciente de ello, reconocer sus potencialidades sin negar las dificultades que supone la gestión de unas sociedades crecientemente pluriculturales, sobre todo cuando se plantea en condiciones de desigualdad, es el objetivo de esas páginas, abordando temas como las distintas discriminaciones, las políticas de la UE, la religión, la educación, etc., etc.

Por su parte, en «Internacional» la mirada se fija en esta ocasión en los kurdos, Chile y las guerras comerciales internacionales.

Y, cómo no, todo ello acompañado de las secciones fijas y colaboraciones que acuden fielmente a su cita (y hay que agradecérselo). Con luces largas, Ibiltari baten egunkaritik, Dicen, Ockhamen labana, Jason & Argonautak eta bere Periskopioa, etabar.

Nos vemos en el 2020. Eguberri eta Urte Berri on!

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Entrevista a Koldo Unceta

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Entrevista a Koldo Unceta. Realizada por Iñaki Bolibar y Manu Gónzalez Baragaña.- 

Koldo Unceta, Catedrático de Economía Aplicada en la UPV/EHU y miembro del equipo editorial de Galde, fue galardonado el pasado mes de octubre con el premio “Ekonomista 2019”, otorgado por el Colegio vasco de Economistas, como reconocimiento a sus trabajos en el ámbito de la economía mundial y de los estudios de desarrollo, y por su labor como impulsor del Instituto Hegoa, del que fue director durante su primera década de existencia. Con este motivo, hemos hablado con él sobre distintos aspectos de la actualidad económica, y sobre algunos debates existentes en el seno de la profesión.

¿Cómo ves la situación de la economía mundial? ¿Estamos, como algunos señalan, en puertas de una posible recesión con consecuencias adversas sobre el empleo?

Efectivamente, se viene hablando, y algunos datos parecen confirmarlo, de cierto cambio en el ciclo económico, atisbándose una desaceleración y un próximo período de débil crecimiento, así como un posible retroceso en el comercio internacional. Sin embargo, ello no debería llevar a impulsar políticas que busquen recuperar el crecimiento y el comercio a cualquier precio -siguiendo los dictados de las élites económicas-, pues ello provocará el agravamiento de la crisis sistémica en que vivimos, la cual trasciende, con mucho, a los problemas del ciclo económico. Ya se hizo eso hace diez años, pese a las promesas de “refundar el capitalismo” y el resultado está a la vista de todo el mundo: más desigualdad, más crisis sociales, más problemas ecológicos.

¿Qué características tiene la crisis sistémica que comentas?

Lo que quiero decir es que la manera actual de entender el sistema económico, poniendo los recursos y las capacidades existentes al servicio del crecimiento económico y la expansión constante del mercado, no tiene viabilidad, ni social, ni ecológica. Nos encontramos, cada vez con más frecuencia, con problemas de difícil solución, relacionados con el empleo, con la desigualdad, con la pérdida de derechos, con el agotamiento de recursos naturales, con el cambio climático, etc. que muestran la existencia de problemas estructurales, de carácter sistémico, que no pueden ser resueltos sin un radical cambio de enfoque. El modelo económico actual no es viable, y nos lleva, inexorablemente, hacia una creciente violencia social, tensión política y caos ecológico. En mi opinión, la perspectiva a medio plazo es mala, o muy mala, y exige medidas de gran calado para revertir las tendencias actuales.

Sin embargo, desde el establishment se aduce que el crecimiento económico sigue siendo la única vía para generar empleo y proporcionar a la gente medios de vida con los que ganarse el sustento…

Bueno, aquí habría que matizar algunas cosas. Por un lado, basta observar la realidad para comprobar que –aunque la cosa varía de unos países a otros- la relación entre el incremento del PIB/hab. –o sea el crecimiento económico- de un lado, y la creación de empleo de otro, se ha ido haciendo cada vez más compleja a lo largo de las últimas décadas. Por un lado, por el efecto de la automatización de un gran número de actividades, que se traduce en cambios en la productividad y en la necesidad de un menor número de empleos en diferentes sectores. De hecho, los estudios más conocidos sobre el tema –Universidad de Oxford, OCDE, OIT, Banco Mundial- coinciden a la hora de afirmar que, en menor o mayor medida, una parte muy significativa de los puestos de trabajo están amenazados en todo el mundo como consecuencia de este fenómeno.

Pero es que, además, las reformas laborales de inspiración neoliberal llevadas a cabo en distintos países han contribuido a precarizar el empleo, fomentando el de carácter parcial y de peor calidad, y falseando las estadísticas. En algunos casos, donde antes se contrataba a una persona en condiciones de cierta estabilidad, ahora se contratan dos, a tiempo parcial, cobrando menos de la mitad, con carácter temporal, y en unas condiciones de precariedad absolutas.

En este conjunto de circunstancias, el crecimiento económico, además de ser una propuesta inviable a medio plazo -pues estamos en un mundo finito-, no es ninguna garantía para la creación de empleo digno, como muestran las tendencias de los últimos años. Son precisos otros enfoques, incluyendo los que plantean el debate sobre la renta básica universal.

¿Qué opinas de las propuestas del decrecimiento que se platean desde algunos sectores?

En mi opinión, ni el crecimiento económico (esto es, el incremento del PIB/hab. medido en términos monetarios) garantiza el bienestar y la sostenibilidad, ni tampoco lo hace una disminución de la actividad productiva (que sería lo que, en términos estrictos y más allá de planteamientos retóricos, vendría a representar el decrecimiento). Todo ello depende de sectores, de países, del uso de materiales y energía que se haga, y hasta de la propia metodología contable, esto es, qué se mide y qué no se mide al hablar de crecimiento.

Por lo tanto, lo realmente sustancial es plantear los debates económicos sin estar atados a la cuestión del crecimiento, pasar a una fase y a una lógica de postcrecimiento, en la que la producción de bienes y servicios esté en función de las necesidades humanas y de la disponibilidad de recursos, y no al revés como se hace ahora. Nos hemos acostumbrado a oír que los derechos y el bienestar de las personas tienen que acomodarse a los requerimientos del crecimiento económico, a las “necesidades de la economía” como suele decirse. Y lo mismo ocurre con la sostenibilidad. Se dice frecuentemente que el empleo y el bienestar de la gente tienen que estar por encima de las consideraciones ecológicas, como si pudiera plantearse el futuro de la vida humana al margen del entorno físico en el que vivimos. Esos son los cambios realmente importantes, y no tanto la contabilidad de la producción en términos monetarios.

¿Cómo ves las propuestas de un “Green new deal” que están surgiendo en EE.UU. y en otros países?

Creo que son muy oportunas, pues ponen el dedo en la llaga en cuanto a algunos de los retos que debemos afrontar. Resulta impostergable avanzar hacia una transición ecológica, hacia una economía descarbonizada, y ya no hay tiempo que perder. Pero, lógicamente, esto no puede hacerse sin contar con la gente, sin buscar al mismo tiempo alternativas para las personas. El abandono de algunas tecnologías, de diversos procesos productivos, o de determinados modelos de transporte, debe hacerse a la vez que se invierte en otros sectores alternativos y/o se financia, con fondos públicos, las coberturas de aquellas personas que vayan a perder inexorablemente su empleo. Esto tiene que formar parte de un gran pacto, liderado por las instituciones públicas, que en ningún modo puede dejarse en manos del mercado. Las empresas y los agentes privados tendrían que adaptar sus inversiones y estrategias en el plano financiero y tecnológico, a los requerimientos de ese “green new deal”, no sólo en el plano medioambiental, sino en lo que se refiere a los derechos sociales y laborales, incluyendo los aspectos relativos a la equidad de género.

¿Qué papel crees que puede jugar Europa en todo ello?

Es evidente que, por ejemplo, en lo referente a la lucha contra el cambio climático, la mayoría de los países europeos defienden posiciones más avanzadas que las de los EE. UU., que se ha convertido en el gran obstáculo para avanzar en este terreno. Pero no podemos olvidar que la Unión Europea está a la cabeza en la defensa de muchas políticas macroeconómicas neoliberales, y también en la apuesta por mercantilizar todos los aspectos de la vida, mediante la aprobación de directivas que lo fían todo al mercado y que, en nombre de la competencia, niegan muchas veces legitimidad a las acciones encaminadas a defender a las personas.

¿Constituye la Unión Europea un impedimento insalvable para hacer una política económica alternativa?

Bueno, pese a lo que acabo de señalar, dentro de la UE hay cierto margen para que los gobiernos hagan usos diferentes en algunas materias, como la política fiscal, esto es, para que decidan cómo y cuánto ingresar (impuestos), y cuánto y cómo gastar, aunque siempre dentro de los límites que se imponen desde la ortodoxia económica que impera en Bruselas, lo que limita bastante el alcance de las decisiones que se pueden tomar para períodos de cuatro años. Por otra parte, como ya he dicho, la legislación comunitaria –especialmente todo lo relacionado con el funcionamiento de los mercados- impide que los gobiernos controlen el funcionamiento de ámbitos fundamentales de la economía o de los servicios públicos. Por ello, como señala Varoufakis, es preciso que la izquierda trabaje con mentalidad de unir fuerzas a escala europea si desea realmente cambiar este panorama. Mientras ello no se haga, se podrán mejorar cosas –muchas de ellas valiosas, y no hay que restarles importancia-, pero dentro de ciertas limitaciones, y teniendo que hacer frente al mismo tiempo a la desestabilización proveniente de los poderes económicos y sus medios de comunicación afines. Creo que buena parte de la izquierda europea tiene todavía pendiente hacer una lectura en profundidad de lo sucedido en Grecia hace casi 5 años

¿Es posible avanzar hacia un paradigma económico alternativo al actualmente dominante?

Es posible y, además, necesario. Los mimbres están ahí desde hace tiempo, y tienen que ver con los debates abiertos desde diversos ámbitos como la economía ecológica y la necesidad de superar una visión del mundo basada en los flujos monetarios, para dejar paso al examen del metabolismo social, de los flujos de materiales y de energía; o desde la economía feminista y los requerimientos ineludibles de integrar en el análisis todo lo que tiene que ver con el ámbito reproductivo y de los cuidados… u otros valiosos aportes que existen dentro del análisis social. Recomiendo a este respecto el trabajo de varios colegas y amigos-as que, con el título “Por una economía inclusiva, Hacia un paradigma sistémico” se publicó hace ya algunos años en la Revista de Economía Crítica.

Y, junto a todo ello, considero básico una apuesta decidida por revertir el actual proceso de mercantilización de todos los ámbitos de la vida.Como señalaba Polanyi hace ya 80 años, las sociedades humanas han establecido, a lo largo de la historia, distintos tipos de relaciones económicas: unas, mediante el intercambio a través del mercado; otras asentadas en la colaboración y el trabajo en común; y otras, finalmente, basadas en la redistribución a través de un tercero (el Estado, las instituciones públicas) que recauda y reasigna en función de criterios establecidos por todos. Sin embargo, durante las últimas décadas, la penetración del mercado en la vida de las personas -y su entronización ideológica y mediática- ha sido de tal magnitud, que la mayoría de la gente considera normal un tipo de relación económica casi exclusivamente mercantil, la cual, en muchísimos casos, es sumamente ineficiente tanto desde el punto de vista social como desde el punto de vista ecológico.

Lo cierto es que la Economía, ha perdido su significado aristotélico, vinculado al oikos, a la administración prudente de la casa, para convertirse en crematística, cuyo objeto ha pasado a ser el estudio de cómo incrementar el lucro.Y es imprescindible revertir esta tendencia.

En relación con esto último, en algunos de tus trabajos sueles hablar de la necesidad de un proceso de desmercantilización. ¿A qué te refieres con ello?

Como acabo de señalar, durante las últimas décadas hemos asistido a un proceso de mercantilización imparable. El mercado ha invadido todas las esferas de nuestra vida, hasta aquellas que creíamos más a salvo. No hace mucho leía un anuncio de una clínica de reproducción asistida, cuya propaganda decía “tu bebé recién nacido o te devolvemos el dinero”. Es sólo un ejemplo, pero podían ponerse muchos, de cómo la lógica mercantil puede llegar a invadirlo todo.

Esto tiene muchas consecuencias. Por un lado, crea la ilusión de que todo se puede comprar y, por lo tanto, que lo mejor que pueden hacer los seres humanos es ganar mucho dinero. Y este objetivo se vuelve más importante que la amistad, la justicia social, o la colaboración entre los seres humanos. Y, por otra parte, se ha impuesto socialmente la idea de que el mercado es el mecanismo más eficaz para la asignación de los recursos y que, en consecuencia, es preciso seguir liberalizando la actividad económica y eliminar cualquier obstáculo al libre mercado.

Sabemos de sobra que esto es falso, que el mercado es sumamente ineficiente para algunas cuestiones. Sabemos que el avance del proceso de mercantilización ha traído una gran concentración del poder, una expansión enorme de la corrupción en todo el mundo, un incremento constante de las actividades ocultas e ilegales, el menoscabo de los derechos humanos, o el desprecio hacia los límites de la naturaleza. Por ello, para poder salir de esta situación, considero imprescindible reducir la esfera del mercado a aquellos ámbitos en los que puede realmente ser eficiente, preservando otras esferas para la colaboración entre las personas, o para las políticas públicas. Ello supone revertir la consagración que se ha hecho de la plena mercantilización como una especie de Deus exMachina, pues ello es incompatible con cualquier alternativa de progreso. Y supone también dar pasos para derogar buena parte del entramado legal que se ha ido levantando para salvaguardar unos supuestos “derechos” del mercado frente a cualquier intento de proteger los derechos humanos o el medio ambiente. Hay que decir alto y claro que las leyes que rigen la actividad económica son complejas, y que no pueden identificarse con las leyes del mercado, como algunos pretenden.

¿Por qué crees que la economía y los economistas ocupan un lugar tan relevante en el mundo actual a la hora de tomar decisiones, frente a lo que ocurre con otros científicos como los que, por ejemplo, vienen advirtiendo desde hace décadas de la amenaza del cambio climático?

En mi opinión, hay dos aspectos fundamentales a considerar. Por un lado, está la creencia, fuertemente instalada en la sociedad, de que la prosperidad y el bienestar humano dependen del crecimiento económico. Esto ha derivado en una hegemonía de lo productivo, y de su valor monetario, pues el crecimiento se mide por el valor de cambio de las cosas. En ese contexto, las consideraciones sobre cómo producir más, para tener acceso a más cosas y, supuestamente, crear más empleos -es decir, el reducido mundo de la economía convencional-, ocupan el lugar central de las decisiones políticas, dando una preeminencia excesiva a algunos economistas.

Pero, además, en segundo lugar, la ortodoxia económica dominante ha logrado imponer la idea de que las cosas tienen que hacerse de una determinada manera, de que “desde el punto de vista económico no hay más alternativa que…”, como si la economía fuera una ciencia exacta, que no admite interpretaciones diferentes de la realidad, y no lo que realmente es, una ciencia social. Algunos economistas alardean de una precisión de la que la economía, como ciencia social, carece. Ello constituye una poderosa herramienta de dominación pues, en nombre de una supuesta verdad inapelable, se consigue no sólo apuntalar un sistema injusto e inviable, sino también poner en un segundo plano las consideraciones que provienen de otros campos científicos, las cuales deben aceptar, como inevitables, los dictámenes que se emiten desde esa ortodoxia económica dominante.

¿Cuál debería ser en tu opinión el papel de los economistas?

El análisis social, y las alternativas que se propongan, deberían partir de un diálogo interdisciplinar y del intercambio de ideas. No puede pretenderse que los demás adapten sus propuestas al marco establecido por los economistas, sino que es necesario buscar caminos nuevos que respondan a la realidad del funcionamiento social y tengan en cuanta asimismo las leyes de la naturaleza.

Desde Galde siempre hemos tratado de abrir espacios al pensamiento crítico, también en el campo de la economía.¿Supone este premio que te han dado un respaldo hacia las personas que intentáis impulsar una economía crítica y la apertura a paradigmas alternativos?

Me gustaría que así fuera. Lo que parece claro es que la ortodoxia que hasta ahora ha dominado el pensamiento económico, hace aguas por todas partes, y que cada vez hay más ámbitos en los que se apuesta por abrir las ventanas, y escuchar otras propuestas y otras visiones. En ese sentido, pienso que este es premio es también un reconocimiento del pluralismo existente en el campo de la economía, y de la necesidad de tener en cuenta algunos puntos de vista que hasta el momento habían estado marginados.

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Con luces largas: “La trinchera infinita”

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Galde 27, negua/2020/invierno. Alberto Surio.-

El futuro gobierno PSOE-Unidas Podemos radicaliza a la derecha española, que recupera la retórica incendiaria de los enemigos del Frente Popular en la Segunda República
Las izquierdas se juegan su futuro en este envite, que ha sido fruto de la necesidad.

Cuando el director de gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, llamó en la mañana del 11 de noviembre a Pablo Gentili, asesor de Pablo Iglesias, era consciente de las tormentas que se avecinaban. El líder del PSOE se mostraba dispuesto a un gobierno de coalición bajo un preacuerdo que zanjara cuando antes la precariedad y la interinidad políticas en las que se sumía España en los últimos meses. La rapidez, el secretismo y hasta la nocturnidad con las que se pretendía consumar la operación pretendía evitar el juego de las presiones de todo tipo que comenzaban a vislumbrarse. Gentili, un argentino ligado al peronismo de izquierdas fichado por Iglesias, sabe perfectamente cómo en Latinoamérica los gobiernos progresistas han sufrido a veces descarnados marcajes externos que los han terminado por desestabilizar. La rapidez es fundamental para atajar a tiempo algunos problemas. Siempre ha pensado que la llegada de Unidas Podemos plantea un desafío de una envergadura histórica, “salvando las distancias, similar al papel que desempeñó el Partido de los Trabajadores de Lula da Silva en Brasil”, ha admitido recientemente el propio Gentili.

El juego en el tablero diseñado desde julio en Moncloa se había desbaratado por completo en un error estratégico de libro. En buena medida por la propia e inesperada injerencia de la sentencia del procés catalán, que, tras sus abultadas condenas, provocó serios incidentes en Cataluña y una nueva inflamación del nacionalismo ultranacionalista español que representa Vox. Los estrategas de Sánchez había preparado en julio un escenario sensiblemente diferente. Su convicción, a tenor de las encuestas que ya manejaban, era que la línea derechista de Ciudadanos iba a provocar un verdadero terremoto y que parte de ese electorado centrista y liberal, desencantado con Albert Rivera y su empecinamiento en no colaborar con Sánchez, podría acabar viniendo a las aguas del Partido Socialista.

La teoría de estos analistas se completaba con cierta intuición de que la formación liderada por Iñigo Errejon podría pegar un bocado considerable a las expectativas de voto de Unidas Podemos, de manera que debilitara a Pablo Iglesias y le forzara a negociar a la baja un acuerdo era la investidura de Sánchez.

Pero, aunque Unidas Podemos ha retrocedido posiciones, el fiasco electoral de Errejón ha sido considerable y la formación de Iglesias sigue siendo necesaria para gestionar la legislatura frente a una suma del centro-derecha que sigue sin tener la mayoría absoluta aunque haya recuperado posiciones. Este bloque puede aspirar a querer marcar la agenda política y deslizarse por un tono de deslegitimación democrática del adversario, en este caso, del nuevo Gobierno de izquierdas. Cuando Cayetana Álvarez de Toledo, la polémica y flamante portavoz parlamentaria del PP, califica al futuro gabinete de Sánchez -que todavía ni siquiera ha nacido- como el ‘Gobierno de la sedición’ parece claro que ha adoptado ya una línea de actuación que no tiene marcha atrás y que augura una legislatura de altísimo voltaje y algunas resonancias bien inquietantes en la historia contemporánea de España. Un discurso de frontalidad radical que se complementa con el de Pablo Casado, que ha desoído todos los consejos que desde sectores políticos y económicos le animan a que lleve a cabo una ‘abstención patriótica’ para evitar la dependencia del Gobierno de Sánchez del independentismo catalán y ha optado por las ‘esencias’ de FAES con el convencimiento de que un giro al centro le deja la bandera de la derecha sociológica dura a Vox. En esta batalla de la derecha, el centro ha muerto.

Taponar los desmarques

Pero la rapidez de Sánchez tenía que ver también con un premeditado intento de abortar cualquier movimiento crítico contra su liderazgo después de unos resultados decepcionantes: tres escaños menos que en abril (120 frente a 123) y un margen de maniobra que sigue condicionado por ERC, que era precisamente el objetivo que se había planteado evitar con la repetición de los comicios. El fiasco estaba servido en bandeja y las primeras críticas en la Ejecutiva Federal -planteadas en un tono muy comedido- a la línea discursiva de la campaña, sin nervio ideológico derecha-izquierda, afloraban a la superficie y presagiaban un debate intenso. Antes de que el asunto fuera a mayores en el Comité Federal, Sánchez da un desconcertante golpe de timón a la izquierda que sorprende, incluso, a algunos de sus más estrechos colaboradores, que aún se preguntan por qué no quiso someterse a un nuevo proceso de investidura en septiembre si ya le llegaban algunas encuestas en las que se advertía de la ruleta rusa que suponía repetir los comicios.

En todo caso, el precacuerdo progresista -que está prácticamente ultimado- está a la espera de la luz verde, mediante la abstención de Esquerra Republicana de Catalunya. Una decisión que probablemente madurará en enero si al final se llega a un acuerdo para ‘encauzar’ el “conflicto político de Cataluña” mediante una mesa de diálogo y que permitirá el primer gobierno de coalición de la democracia española después de la Constitución de 1978 y la primera alianza moderna en la izquierda después del Gobierno del Frente Popular en 1936 y de las sucesivas coaliciones entre socialistas, comunistas, anarquistas y republicanos durante la Guerra Civil.

El experimento de izquierdas es fruto de la necesidad, claro está. El ‘PSOE profundo’ mantiene un recelo atávico a cualquier colaboración con una fuerza política a su izquierda y en Unidas Podemos la apuesta por fiar toda apuesta a una alianza de gobierno también suscita algunas dudas internas. A Sánchez e Iglesias no les queda más remedio que llevar a a cabo este ensayo si no quieren que esta oportunidad histórica se frustre. Cualquier otra alternativa aparejaría riesgos mayores. Por ejemplo, un Gobierno de Sánchez en minoría -posibilitado por la abstención de Ciudadanos o por la del PP- apenas podría tener recorrido a lo largo de la legislatura. Y una repetición por tercera vez de las elecciones supondrá semejante catástrofe que sería sobre todo capitalizada por la extrema derecha antisistema. Un aroma alarmante a Weimar que aconseja al PSOE en este momento a atarse los machos y aguantar el temporal.

Es por eso que a estas alturas Sánchez e Iglesias parecen dispuestos a ensayar un proyecto estratégico un tanto inédito en Europa. No sería similar a la via portuguesa, donde los socialistas han gobernado hasta ahora en solitario, a pesar de su minoría parlamentaria, con el apoyo externo del ortodoxo Partido Comunista Portugués y del Bloco de Esquerda, aunque tras las últimas elecciones de octubre esta colaboración no ha cristalizado aún en un acuerdo escrito.

Socialdemocracia de izquierdas

El giro a la izquierda de Sánchez recupera el espíritu que esgrimió durante las primarias que ganó en su partido y en las que se disputó el poder frente al establishment de la vieja guardia del PSOE. Algunos de los teóricos del sanchismo -como Manuel Escudero, actual embajador ante la OCDE y miembro de la Ejecutiva Federal o José Félix Tezanos, director del CIS- siempre han defendido la recuperación de un proyecto socialdemócrata netamente ubicado a la izquierda alejado de las veleidades liberales de la tercera vía de Blair, a la que atribuyen el origen de la crisis existencial del centro-izquierda europeo, en un momento de fuerte descomposición de las clases medias. Su diagnóstico es que el desdibujamiento de las señas de identidad de la socialdemocracia europea es una de las razones, no la única, de la perdida de ese espacio electoral. En este contexto en el PSOE se sigue con sumo interés el proceso abierto entre los socialdemócratas alemanes, que han elegido una nueva dirección más cercana al ala izquierda del partido.Un fenómeno similar ocurre en Finlandia tras el relevo del primer ministro por una de las representantes del ala más progresista de la formación de centro-izquierda que gobierna el país nórdico.

El PSOE, no obstante, la apuesta por la coalición no suscita entusiasmo aunque se mantiene cierta expectación por el aterrizaje de Unidas Podemos en la cultura del poder institucional. En primer lugar porque se parte de la convicción de que las diferencias entre un partido socialdemócrata de raíz profundamente institucional como el PSOE y una formación nacida hace pocos años de los movimientos sociales son profundas y van a provocar evidente fricciones a la hora de poner en marcha un programa de gobierno. Sobre todo si el nuevo Ejecutivo quiere jugar la carta de enviar señales de tranquilidad y moderación tanto a las instituciones europeas como a los estamentos económicos. Uno de los mensajes más directos acordados entre Sánchez e Iglesias es desactivar con una apuesta por la moderación el discurso extremista y sobreactuado que ya prepara la derecha para calentar el ambiente. Un lenguaje que recupera las esencias de la ‘Antiespaña’ que utilizaba la derecha republicana en vísperas de la Guerra Civil en contra del Frente Popular. Una dialéctica que recupera los trazos machadianos de las dos Españas. La peor tradición cainita que muestra, a las claras, la alargada sombra de Vox.

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Cataluña: tocando fondo

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Antoni Puigverd.-

Cataluña y España tienen un gravísimo problema desde que la sentencia del TC en 2010 alteró gravemente la renovación del Estatut. Por lo tanto, antes de hablar de lo que sucede, hay que hablar de lo que sucedió. El episodio estatutario no es la causa única de la actual situación catalana, aunque sí su detonante.

En su momento, la renovación del Estatut fue criticada, con razón, por no responder a una real demanda de la sociedad y por ser una iniciativa surgida de la competencia entre los partidos catalanes para conquistar la hegemonía moral en Catalunya después de los 23 años de pujolismo, una competencia que tomó forma de subasta al alza: nadie quería quedarse atrás, todos doblaban la apuesta.

Irresponsabilidad política al margen, dicha renovación se hizo siguiendo escrupulosamente los trámites previstos por la ley. Era una operación legal, pero concitó una airada respuesta mediática, comparable a la que ha suscitado el “procés independentista”. El clima mediático avaló la campaña tremendista y agresiva del PP, que incluyó anuncios en Andalucía basados en fake news sobre la supuesta “voracidad catalana”.

El inicialmente perdedor Rajoy no quiso desaprovechar la ocasión. Su ataque al Estatut pretendía debilitar al PSOE de Zapatero, quien (a través del PSC) participaba de la reforma; y contribuyó a aprobarla en el Congreso, no sin recortes, que Alfonso Guerra resumió con una metáfora ambigua y de mal gusto (indicadora de la transversalidad del clima negativo): “cepillar el Estatut”. Aquella campaña tuvo su clímax en las “mesas petitorias” reclamando firmas contra el nuevo texto legal catalán. Un reportaje televisivo recogía frases del tipo “¿Dónde hay que firmar contra los catalanes?”. Cristalizó entonces el clima de odio que parece haberse naturalizado ahora.

Las mesas petitorias del PP son el equivalente a las primeras iniciativas pro-referéndum iniciadas en la población de Arenys de Munt (2009) y que pronto se extendieron por toda Catalunya como preludio de las dos consultas frustradas sobre la autodeterminación de Catalunya. La de Artur Mas (9-N de 2014), inhabilitado por desobediencia y multado por malversación. Y la de Carles Puigdemont (1-O de 2017), quien, después de proclamar teatralmente la independencia, se refugió en Bruselas, y cuyos principales compañeros de Govern (con Oriol Junqueras al frente) han sido condenados a altas penas por sedición (2019).

La irresponsabilidad y el maximalismo presidieron toda aquella etapa del Estatut. Sin olvidar el tremendismo de la prensa, que ya llevaba años ensayando lo que ahora hemos dado en llamar “polarización”. Se estaba preparando el terreno para el gran choque de trenes. Superados los trámites, tuvo lugar el referéndum (2006) que favoreció un primer final grotesco de la aventura del Estatut. ERC, el único partido independentista de aquel entonces, se apartó de la mayoría estatutaria y reclamó el “No” en el referéndum. PP y ERC votaban igual por razones opuestas. Votaban sí PSC, Convergència e Iniciativa (hija del PSUC, predecesora de En Comú-Podem). Resultado: una colosal abstención. Participación del 48,85% (de los que el 73,90% a favor). Pujol, ahora en horas bajas, pero político de fuste resumió la aventura: “Los catalanes nos hemos mirado en el espejo y nos hemos gustado”.

Seguramente el severísimo recorte del TC al Estatut (sentencia 2010) se fundó en aquella abstención. Los magistrados creyeron que la escasa participación demostraba indiferencia, con lo que podían alterar tranquilamente por arriba lo ya refrendado democráticamente por abajo.

Durante dos años, después de la manifestación unitaria (2010) presidida por Montilla. pareció que no pasaba gran cosa, si exceptuamos las consultas iniciadas en Arenys de Munt, que seguían multiplicándose. El statu quo parecía inmutable. Nada presagiaba el gran cambio de rasante. Convergència, con Mas, recuperaba la Generalitat. Rajoy recuperaba España para el PP. Había llegado la crisis económica y lo del Estatut parecía un mal sueño, ya pasado. En realidad, de manera soterrada, se estaba produciendo una mutación en las bases nacionalistas. Seguí como cronista algunas de las consultas mencionadas: me sorprendió la cantidad de voluntarios y la energía que destilaban. Y llegó el 11 de setembre de 2012, que maravilló por su fuerza oceánica. Más de un millón de personas. Familias enteras. Alegría, ilusión: las clases medias catalanas gritaban “independencia”.

Aquella manifestación fascinó a Artur Mas, quien, a pesar de contar con una confortable mayoría en el Parlament, empezaba a acusar el peso de los recortes por la crisis (15M). Recogiendo el sentido de la gigantesca manifestación, convocó elecciones anticipadas a la búsqueda de mayoría absoluta. Bofetón: perdió 11 diputados. Reaccionó como si tal cosa: “Los partidarios del “dret a decidir” hemos vencido por mayoría absoluta”. Ligó su destino a ERC y a CUP. Aparecía el bloque independentista, del que, al parecer, ahora ERC quiere zafarse y no sabe cómo.

El procés se inició en 2012 y sigue vigente, aunque mascando la derrota y cambiando alegría por resentimiento, ilusión por resquemor. El bloque independentista condujo a las masas que se manifestaban hacia el sueño de la independencia. El engaño fue de antología. El sueño era descrito como perfectamente posible. Es más: estaba al caer. Cambiar las fronteras de Europa y reducir las de España era lo más natural del mundo. Los catalanes iban a vivir como reyes: sus impuestos revertirían en la propia economía, pues ya no sería necesario pagar los servicios de “la España subvencionada”. Etcétera. No quisiera caricaturizar, pero entre 2012 y 2017 una colosal propaganda daba por supuesto que esto sería coser y cantar, que la revolución no tendría costes, que Europa la apoyaría, que el mundo entero nos contemplaba. La guinda: era un cambio morrocotudo, pero gratis. Sin costes.

Sabemos como acabó la cosa. Un primer intento de referéndum (pactado de facto entre Rajoy y Mas) sirvió de aperitivo: se saldó con coste menor. Puigdemont favoreció otro (1-O), que el estado ya prohibió taxativamente. Reconvenciones del TC, cargas policiales contra los votantes del referéndum, suspensión de la autonomía (155), cárcel preventiva o expatriación de los líderes, sentencia durísima (que en Madrid, a pesar de todo, sabe a poco). Y después: bloqueo político, pesimismo ambiental, terquedad de los independentistas, incapacidad de la élite periodística y política española para entender que, si bien no hay que ceder al “o todo o nada” del independentismo, sí es imprescindible una salida política a la anomalía de un Estatut votado popularmente, pero corregido por magistrados.

Reacción airada después de la sentencia del TC (2019). Primeros conatos serios de violencia callejera. Fracaso de la política. Cronificación de un problema. División interna catalana (si no étnica, sí profunda y muy emocional). Una división que podría llegar a ser irreversible. En este caso, se consolidarían en Cataluña dos comunidades, relacionadas entre sí por el agrio vínculo de la antipatía.

Analistas demoscópicos han demostrado que el gran resultado de VOX en las últimas elecciones está directamente relacionado con los disturbios contra la sentencia. El círculo deja de ser vicioso para ser terrorífico. La tensión que VOX introduce en España complica todavía más una salida catalana sensata. Hace muy difícil una propuesta de salida, porque el gobierno de Sánchez-Iglesias, si cristaliza, tendrá una oposición inmisericorde.

Y, sin embargo, quizás necesitábamos tocar fondo para comprender que solo hay dos salidas al problema: o una imposible camisa de fuerza para Cataluña (que entraría en decadencia económica y social debido a la cronificación del problema y a la división interna); o una solución pragmática, que pasa por compartir al menos el diagnóstico: existe un problema de naturaleza política y hay que pactar una solución, no sólo en beneficio de Cataluña, sino de España en general.

¿Cuál de las dos salidas se abrirá paso? Mi pesimismo racional me dice que la primera, pero el optimismo de la voluntad me impone trabajar por la segunda: una salida pragmática. Y para favorecerla es preciso aplicarse a desinflamar tensiones, a condenar la frivolidad de unos y otros, a luchar contra todo tipo de fundamentalismos, a combatir la mentira de parte, a huir de las consignas y trincheras, a favorecer los lazos de concordia, a fomentar la mutua concesión. Ahora mismo lo más revolucionario en España y Cataluña es ceder. Contra el tópico de “quien resiste, gana”, hay que mutualizar la cesión. Ceder para que ganemos algo todos. Ceder para vencer colectivamente.

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Una explosión de voces feministas

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Galde 27, negua/2020/invierno. Clara Murguialday.-

Realizadas en Durango los días 1, 2 y 3 de noviembre, las V Jornadas Feministas de Euskal Herria reunieron a cerca de tres mil mujeres, mayoritariamente jóvenes, alrededor de 5 mesas centrales de debate, 58 talleres y 14 actuaciones artísticas y culturales. Reflexionar juntas, conocerse y “ponerse cara”, articularse y tejer redes entre los grupos, lanzar debates…, fueron los principales objetivos planteados para estas jornadas, parecidos, por otra parte, a los de todas las realizadas desde aquel histórico diciembre de 1977, cuando otras tantas miles de mujeres celebraron las primeras Jornadas Feministas de Euskadi en el Campus de Leioa.

Estas quintas fueron diseñadas por los grupos que integran actualmente el movimiento feminista vasco, buscando que las mesas centrales reflejaran las preocupaciones que actualmente son hegemónicas en el movimiento y huyendo de las exposiciones magistrales de feministas expertas en uno u otro tema. En las mesas centrales participaron 26 grupos feministas, dos de ellos en más de una mesa; los temas abordados dan buena idea de las preocupaciones actuales del movimiento:

  • La diversidad del sujeto feminista, así como las dificultades para construir una agenda que incorpore las múltiples opresiones sufridas por las mujeres, es un debate en permanente construcción en el feminismo vasco, y en la mesa “Agenda compartida para poner las vidas en el centro y soberanías” fue abordado con la contribución de las mujeres pensionistas de Oneka, las baserritarras de Etxaldeko Emakumeak, las trabajadoras de hogar y cuidadoras organizadas en Trabajadoras no domesticadas, Itaia (Red de Mujeres socialistas) y Bilgune Feminista.
  • La urgencia de descolonizar los discursos y prácticas del Movimiento Feminista vasco, de cuestionar los privilegios que otorga la blanquitud y de “asumir la lucha antirracista sin instrumentalizar ni victimizar ni liderar” a las mujeres racializadas, fue planteada en la mesa titulada “Decolonialidad” por Mujeres del Mundo, Garaipen, AMAR, Raízes, la Red de Mujeres Racializadas y las mujeres marroquíes de Ahizpatasuna.
  • Los debates iniciados hace una década, en las IV Jornadas Feministas, sobre el binarismo sexual y la heteronorma, sobre cómo nombrarnos de modo que ninguna se sienta excluida o invisibilizada o sobre la urgencia de combatir la transfobia y la transmisoginia en los espacios feministas, se hicieron presentes con los cuerpos disidentes y las voces de Medeak, Las Balas, OZEN, Sare Lesbianista y Elkartean, participantes en la mesa “Cuerpos y sexualidades”.
  • También ocupó un espacio central la discusión sobre las estrategias utilizadas para enfrentar las violencias machistas, la revisión de tres décadas de comités de autodefensa y el papel que asignamos a la justicia y la autodefensa feministas, gracias a las intervenciones de Medeak, Farrukas, Emakume Internacionalistak, Seminario de Justicia Feminista y Bilgune Feminista en la mesa “Construyendo vidas libres de violencia”.
  • Y finalmente, la mesa titulada “Observando las entrañas del movimiento feminista” permitió conocer los planteamientos actuales de algunas de las corrientes de pensamiento que alimentan el feminismo vasco, desde las históricas Lanbroa y Asamblea de Mujeres de Bizkaia hasta otras más recientes como Feministalde, la Marcha Mundial de Mujeres y Bilgune Feminista; también las conclusiones de las jornadas Egin Dezagun Topa! realizadas por las jóvenes en Lizarra, y los reclamos de las feministas gitanas hacia la insolidaridad del feminismo payo.

En los casi sesenta talleres y debates, colocados en tandas de alrededor de 15 talleres simultáneos, se abordó una amplia gama de temas que, sin ser comunes al quehacer de los grupos, sí forman parte del activismo y las preocupaciones cotidianas de quienes los presentaron. Destaca la fuerte presencia de los temas relacionados con los cuerpos y las sexualidades (un tercio del total), la construcción de agendas interseccionales y la lucha contra las violencias machistas.

Llama la atención el contraste entre la marcada presencia en la inauguración y la clausura de mujeres originarias de otras culturas (indígenas como Lolita Chávez y Lorena Cabnal, kurdas como Nasrin Abdulah, mujeres migradas provenientes de diversos países de América Latina y Africa) y la escasez de talleres en los que conocer la situación de los países de donde provienen estas mujeres y las circunstancias que las obligaron a tener que emigrar o exiliarse. La presencia de mujeres racializadas únicamente en la mesa de Decolonialidad y el que apenas 4 de los 58 talleres y debates abordaran problemáticas externas a las fronteras de Euskal Herria, dan idea de lo poco que abundan las preocupaciones internacionalistas en el movimiento feminista vasco.

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V Jornadas feministas de Euskal Herria

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Norma Vázquez, Elo Mayo.-

Salda Badago… ¿De qué sabor?

¿Se puede discutir algún tema en profundidad entre tres mil mujeres en dos horas? Es evidente que no, que en ese tiempo y con esa metodología lo único que se puede hacer es apenas un trazo grueso de las preocupaciones que tienen los grupos que en ese momento detentan la palabra. Lo sabemos de siempre, aunque siempre nos puede la tentación de probar a ver si esta vez lo logramos; entonces nos hacemos un guion de 5 puntos que, entre la presión propia y el reloj que corre, acaban siendo 2, y los mencionamos deprisa y corriendo en un marco de interacción con el auditorio basado exclusivamente en aplausos, que nunca acabamos de saber si son una aprobación del argumento, del estilo de quien lo expone o de ánimo porque se empatiza con la ansiedad de la ponente.

Pues bien, esta fue la tónica general de las mesas centrales realizadas en las V Jornadas Feministas de Euskal Herria, en las que se lanzaron temas que iremos rumiando en los próximos años y que quizás en las próximas jornadas merezcan un taller, realizado con más tiempo y una metodología que posibilite darle más de una vuelta a la propuesta de algún grupo. Así pues, haríamos bien en entender, para no ser injustas cuando valoremos la profundidad con que fueron abordados por las valientes que se atrevieron a hablar ante tan multitudinario auditorio, que los debates planteados en las mesas son puntos de llegada en algunos temas y de partida en otros

Los temas de las mesas centrales nos remiten a tres preocupaciones recurrentes en el feminismo, algunas de ellas planteadas de manera novedosa: en primer lugar, ese “poner la vida en el centro” (alguien dijo que el centro se nos iba a congestionar con tanto tema a poner ahí) que no es otra cosa que plantar cara a un sistema que no se ocupa de la supervivencia ni menos aún del cuidado de las personas, que lleva a un feminismo urgido por las necesidades cotidianas de las mujeres más precarias a enfrentar el capitalismo patriarcal, el sistema que nos violenta a diario el cuerpo y la vida.

El segundo tema recurrente del feminismo trata sobre los cuerpos y sobre estos se habló mucho en las jornadas, tanto en la mesa central correspondiente como en un tercio de los talleres y debates. Siendo un aspecto central del feminismo desde su nacimiento, en la última década han abundado los debates sobre la diversidad de los cuerpos y experiencias corporales, sobre la violencia ejercida contra aquellos que rompen las normas establecidas sobre el deseo, la identidad, el color, la capacidad y la edad, los moldes de la estética y de la ética, los mandatos procreadores…, contra quienes se rebelan contra la violencia sufrida y celebran el deseo.

Así como hay acuerdo en luchar contra las violencias machistas, pero es posible que tengamos diferencias en cómo hacerlo, hay también acuerdo en celebrar la diversidad de los cuerpos, no sólo respetarla, pero los corsés con los que ha ido gestándose el feminismo se ven superados por la realidad y no sabemos cómo eliminarlos, por ejemplo, aunque se tenga voluntad y convicción, nos pueden desconcertar experiencias corporales que respondiendo al estereotipo de masculinidad, reivindican su identidad de mujer. Ciertamente, quizás este formato de jornadas no es el marco más adecuado para compartir y debatir sobre estos desconciertos que quedan silenciados para dar paso al debate racional: “¿Y si le ponemos un asterisco para no invisibilizar esa experiencia de mujeres*?”, dicen unas. “No!, dicen otras, el asterisco nos marca y no queremos más marcas”. Conclusión: pensaremos sobre el mujeres*, sobre qué quiere decir esto de ampliar el sujeto del feminismo en la práctica e iremos aprendiendo a gestionar nuestra diversidad en el día a día…

Una de las mesas centrales se dedicó a abordar la diferencia basada en la racialidad, a la que se tituló “decolonialidad”, que no es lo mismo. Aquí las reflexiones parten de la experiencia vivida por cuerpos diferentes en un país, diferencia que surge del color y de la forma del cuerpo, pero que va más allá porque implica una forma de presentarse (el uso del velo) y de insertarse en la sociedad, según la cual un cuerpo normalizado en su origen es exotizado en la sociedad de destino y en consecuencia, privado de derechos.

Así, los cuerpos racializados (aunque todos lo son, algunos no son leídos como tales porque cumplen con la norma estética local) se funden con las experiencias de las mujeres migradas, sin papeles y sobreexplotadas, para decirles a las feministas vascas de piel blanca que no tienen nada en común con ellas mientras no revisen los privilegios que les otorga su blanquitud en esta sociedad vasca racista porque, como decía la Red de Mujeres Racializadas “sin privilegios no hay opresiones”, porque “somos las subalternizadas, esos cuerpos otres no escuchados por el feminismo occidental” decía el grupo Raíces, porque “el racismo es un monstruo mayor que el patriarcado”, afirmaba el colectivo AMAR… y porque “la blanquitud no se arregla subiendo una negra al estrado ni poniendo una migrada trofeo a llevar la pancarta”, y no quieren ser las otras ni recibir solidaridad, no quieren ser construidas desde el victimismo y la carencia sino hacer puentes que se construyan desde los dos lados, desde los derechos y la igualdad… a pesar de la desigualdad.

Difícil digerir todo esto expresado en un discurso provocador y… paradójico, por ejemplo, la paradoja de reclamar la voz desde una mesa central, o la de reclamar espacios seguros en unas jornadas en las que la seguridad de las mujeres es punto principal de reivindicación, la de hacer un discurso sobre el ser iguales para que desde el público alguien te responda que sí, que vale, que te ha escuchado y toma en cuenta tus reclamos.

Las paradojas y conflictos reflejados en este debate tendrán que digerirse en el próximo futuro, con menos bullicio y aplausos que en Durango y mayor participación de las mujeres racializadas. Las escasas 30 manos que se levantaron cuando alguien preguntó desde la mesa cuántas mujeres racializadas se encontraban en la sala, muestran las dificultades para participar de un colectivo femenino que, quizás, se ha quedado cuidando a amas, aitas o chiquis para que otras pudieran ir a las jornadas.

Estas preocupaciones y debates no son solo preocupaciones internas del movimiento feminista vasco; son reflejo de una sociedad que hasta hace poco tiempo era muy homogénea en sus señas de identidad y sus costumbres, pero que se está haciendo mestiza muy rápidamente y a la fuerza, añadiendo nuevos factores de desigualdad a los que ya existían… Sí, quienes vienen/venimos de fuera tenemos que atravesar un desajuste identitario para ser aceptadas y poder tender puentes hacia las demás mujeres.

Y sí, el discurso es de rabia porque la sobrevivencia material está en juego. “No puedo hacer talleres sobre compresas cuando no tengo trabajo”, dijo una mujer de piel negra. “No puedo estar en todos los debates si soy una bastarda del euskera”, sintieron otras. Pero todo tiene que caber en un feminismo que se desea antipatriarcal, anticapitalista, antiracista, antiheteronorma y ecologista, y tendremos que ver cómo lo vamos haciendo.

Observando las entrañas del movimiento vemos que están revueltas, muy revueltas, pero de un revuelto entusiasta, porque las jóvenes inundaron las jornadas con su desparpajo y su vitalidad, aunque también con su falta de experiencia, y ahí hace falta construir un puente para no empezar de cero, para superar algunos debates que huelen a viejo y que tomarían otros derroteros si se rescataran viejos acuerdos, si algunas escucharan más atentas…

Entusiasta también porque posiciones extremas en temas sensibles, como el de la prostitución y el feminismo, pudieron sentarse a hablar y acordar que el respeto mutuo y la no agresión son las bases para seguir debatiendo.

Entusiasta porque la fuerza del feminismo también se alimenta del calor de los muchos cuerpos reunidos y de eso van las jornadas, porque luego hay que salir a la calle a reivindicar y ganar. Ups! Por cierto, algunos temas del afuera no estuvieron presentes en los debates, como por ejemplo cómo se relaciona el movimiento feminista autónomo con instituciones que financian buena parte de las jornadas (con nuestros impuestos) y a las que hay que reclamar que, como decía el cartel del 25N, “todo está dicho, ahora hay que hacer”.

Los temas de la calle, que son fríos como el tiempo, quedan para el día a día; los tres días de intenso encuentro dieron para coger aire, constatar la fuerza del estar juntas, el estado de los grupos y la capacidad organizativa de un movimiento que salió de las jornadas con la tarea de crear los puentes para trascender las desigualdades que subsisten en su interior.

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Una historia de violencia

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Lourdes Pérez*.-

La esencia de mi oficio, lo que lo hace incomparable, es que cuenta historias, y yo quiero relatarles una hoy: la mía, con lo que me permitirán que vulnere una de las reglas fundamentales del periodismo, que es evitar hablar de una misma. Hablar de mi libro, vital y profesional.

Pertenezco, año arriba año abajo, a la primera generación de vascos que nació con ETA ya matando, si tomamos como referencia histórica el asesinato no planificado del guardia civil José Ángel Pardines del que se ha cumplido ya medio siglo. Y siendo honrada conmigo misma, nunca sabré cuál habría sido mi visión del tiro en la nuca y de los coches bomba si me hubiera dedicado a otro trabajo que no fuera el ejercicio del periodismo; si no me hubiera sentido atraída por el análisis político, por los charcos y los jardines; si hubiera tenido una percepción más punzante del miedo; si me hubiera topado con compañeros -con un entorno personal y profesional- menos comprometido contra las devastadoras consecuencias de la violencia. Hoy, en los días felices post-ETA en los que todos parecemos haber corrido delante de los ‘grises’ y haber actuado como escudos frente al terror, hay que hacer prevalecer la verdad en esta penosa historia nuestra: ni ETA amenazó a toda la sociedad ni todos reaccionamos frente a ella con la misma rapidez, contundencia y riesgo. Lo que nos sitúa en deuda con aquellos primeros lúcidos que, agrupados por Gesto por la Paz, proclamaron que matar a un ser humano era, simplemente, matar a un ser humano.

La memoria forma parte de mi ser y de mi trabajo. Hoy que alguien muy querido para mí se apaga víctima de un alzhéimer temprano, me percato de cómo nuestros recuerdos configuran nuestra identidad; de cómo somos, en gran medida, memoria. Yo no sería la periodista que soy, pero tampoco la persona que soy hoy, sin la experiencia de la violencia. Para lo bueno y para lo malo. Es una mochila que llevo conmigo, mi memoria, que no coincide con la de nadie más. Mi relato no es mimético al de ninguno de mis semejantes, ni siquiera en aquellos casos en los que mi vivencia se encuentre muy próxima a la de ellos. Por ello es preciso deslindar la memoria y el relato de la verdad. Porque en la confusión, en no pocas ocasiones interesada de esos tres términos, radica el desafío al que se enfrenta la Euskadi post-ETA. Porque rescatar la memoria de lo ocurrido no significa, necesariamente, contar la verdad. Porque este foro se titula ‘Salvar la memoria’, cuando quizá lo más apropiado y necesario sea ‘Salvar la verdad’.

Todos tenemos una memoria de lo que nos ha ocurrido, tamizada por la experiencia personal, por nuestra singular forma de ver el mundo. Por las gentes con las que nos hemos cruzado y a las que hemos visto morir asesinadas en esta Euskadi tan cuarteada por el sufrimiento y sus cicatrices. Todos tenemos nuestro relato, y se reclama legitimidad hasta para los que son radicalmente contrarios, radicalmente opuestos. Por eso hay que fijar en la pared de nuestra convivencia los clavos esenciales de la verdad.

-No se puede arrebatar la vida a otro ser humano por la fuerza de la fuerza. La violencia quita razones a quien la utiliza, y cuando es injusta de raíz y de consecuencias tan irreversibles como un asesinato, adultera hasta la putrefacción la pretendida causa que la sostiene.

-Arrojamos al suelo tantas veces y con tanta saña el jarrón de nuestra convivencia que el original, el que pudimos tener y con el que pudimos soñar, ya no es posible. Nadie puede restituir las vidas arrebatadas ni por la mano de ETA ni por los GAL ni por otras violencias limítrofes. No hemos interiorizado el destrozo colectivo que ello representa, y nos empeñamos en ocasiones en taponar con tiritas hachazos de los que aún mana la sangre del dolor y de la rabia. Hemos de asumir la envergadura de lo que nos ha ocurrido y que no hay vuelta atrás posible. Lo que sí es posible es reconocer comprometidamente el daño causado e intentar restañarlo. Y renunciar a hacer bandera de un pasado indefendible.

-Entre nosotros ha habido verdugos, cómplices, colaboradores de los verdugos, condescendientes con los cómplices, indiferentes, temerosos, lúcidos comprometidos, héroes por obligación y otros por un coraje muy íntimo. El relato que se escribe con párrafos como el de que ETA amenazó a toda la sociedad flirtea, cuando menos, con las ‘fake news’. No es cierto que el terror fuera colectivo, como no lo fue, hasta muy tardíamente, la respuesta cívica frente a ese terror. No todos corrimos delante de los grises y no todos hicimos de parapeto frente al hostigamiento al que ETA sometía a muchos de nuestros semejantes. Sostener que ETA nos acabó coaccionado a todos, aunque sea cierto que los mortíferos efectos de sus atentados condicionaron nuestra vivencia compartida del país, es falsear la verdad. ETA decidió conscientemente trazar una línea entre a quien mataba y a quien no. La triste verdad es que, como colectivo social, no estuvimos a la altura. Si no, ETA no habría durado lo que duró. La mancha de fuel que más ha contaminado nuestro oasis.

-Si todos tuvimos culpa, nadie acaba teniéndola. La dilución de las responsabilidades personales en las grupales, en las colectivas, actúa como un ‘totum revolutum’ de relatos mentirosos; es otro falseamiento de la verdad. Hay culpa –hay pecado- y hay culpables. Y su identificación –y en su caso, el precio ajustado a la legalidad y abierto a las posibilidades de reinserción que ofrece el marco constitucional que haya que pagar- es imprescindible para lo que llamaría una paz laica.

-Es posible vivir, y vivir muy bien, en esta sociedad que en tantas cosas puede congratularse de haberse ganado su puesto en el lugar privilegiado del mundo. Fue posible vivir bien, incluso, cuando los tiros silbaban a nuestro alrededor. Pero conviene no engañarse, no trucar la realidad: no vamos a generar la convivencia perfecta como si fuera posible recrearla en un alambique de políticas públicas y relatos entrecruzados. No existe la paz de laboratorio. Van a hacer falta al menos dos generaciones -la memoria de los vascos que ya no nacerán con la losa insoportable de la violencia- para que podamos aspirar a una Euskadi desintoxicada, crecida en un respeto escrupuloso a los derechos humanos que deberá empezar por el mandamiento irrenunciable del ‘No matarás’. No pasa nada: erradicada la violencia, me resulta menos lesivo para el bien común conformarnos con ir reconstruyendo esa convivencia paso a paso, día a día, desde la consciencia de nuestras imperfecciones, del hondo dolor acumulado y de todas las pérdidas que no tienen sutura posible, que simular que la hemos alcanzado con un simple chasquido de dedos. Ya no nos matamos, así que evitemos mentirnos a nosotros mismos.

-Es preciso dignificar a las víctimas. Y eso significa algo más profundo, más difícil y más comprometido, que resarcirlas con la ley en la mano y recordarlas a fechas fijas en el calendario. Las víctimas, admitámoslo, nos resultan incómodas porque no sabemos muy bien cómo tratarlas. Las conocemos por su vivencia de la pérdida. Pero no estoy segura de que lleguemos a empatizar genuinamente, tanto tiempo después, con ellas; que lleguemos a acercarnos tan siquiera a lo que representa que te hurten a golpe de coche bomba lo que más querías. A que te hayan obligado a seguir viviendo sin lo que significaba tu vida.

* Lourdes Pérez es periodista. Este texto es un resumen de la intervención de la autora en el foro ‘Salvar la memoria’ organizado por Gogoan en el Koldo Mitxelena de San Sebastián el 30 de septiembre de 2019.

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Ibiltari baten egunkaritik: Bihar edo etziko euskara

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Galde 27, negua/2020/invierno. Lourdes Oñederra.-

Aiton-amonen euskara ezagutu dugunontzat begibistakoa da hurrengo belaundaldiena ez dela berdina izango. Noski: hizkuntzak etengabe aldatzen dira denboran eta espazioan zehar. Aldaketaz-aldaketa, hizkuntza bat beste bihur daiteke. Hala gertatu zen orain gaztelania deitzen dugunarekin, lehen latina zela, beste hizkuntza bat. Euskara lehen nola deitzen zen ez dakigu eta betikoa dirudi. Baina euskara ere beste zerbaitetik dator eta aldatzen jarraituko du. Agian orain lehen baino lasterrago.

Ez dakigu zergatik aldatzen diren hizkuntzak lasterrago edo polikiago. Badaude hipotesiak, baina ez da hau horretan sartzeko lekua. Bakar-bakarrik aipatuko ditut gaurkorako garrantzitsu diren hizkuntz itxuraldatzearen bi bultzatzaile. Bata hizkuntzaren ahulezia da. Dirudienez, egoera soziologiko txarrean dauden hizkuntzak (hiztun erlatiboki gutxiegi dituztenak alegia) errazago aldatzen dira: ondoko eta gaineko hizkuntza indartsuagoaren baliabideak hartzen dituzte hiztunek. Paradoxikoki hizkuntza ahulen indartze sozialak (egungo euskararenak bezalakoak gutxi!) areagotu egin dezake hizkuntzaren erdaratzea.

Erraz ikusten dira gaurko hiztunari ziurtasuna eta hizkuntzari sendotasuna kentzen dioten zenbait arazo: lehen etxerako bakarrik erabiltzen zen euskara orain lanean, politikan, hedabideetan erabiltzea; euskaradun askok heldutan ikasi izana hizkuntza; estandarra (batua) herenegun sortua izatea. Horiek guztiak bakarka on dira hizkuntzaren biziraupenerako. Hizkuntza bat ez da osoa etxean bakarrik erabiltzen bada; hiztun berririk gabe, euskarak jai; estandarrik gabe, euskalkitan sakanbanatuta, ez litzateke aurrera aterako euskara. Kontua da denak batera eta hain epe laburrean gertatu izanak dakarrena. Muturrera eramanda pronostikoa, agian bihar-etziko euskarak ez du ergatiborik izango, mugagaberik ere ez. Hitz ordena ere urtzen ari da: “Nator korrika”, “Korrika nator” bezain maiz entzuten da… Tira. Beharbada hizkuntzalarioi bakarrik axola zaizkigu halakoak. Beharbada inportanteena da euskarak nola edo hala irautea eta, hedatzen ari den ideia bati eusteko, gaztelaniatik aski bereiztea: herri bat hizkuntza bat eta, gaztelania hemendik desagertuko balitz, hobe (adi ideologia horrekin).

Gauzak txukunago egin genitzakeen, baldin eta ez bagintzaizkio lotu ahalik eta gehienek euskaraz bi egunetan egiteko ametsari. Mitxelenak zioen euskara indartsu zegoen lekuetan zaindu behar zela eta elikatu, gainerakoetara kontuz zabalduz joan. Ziurrenik euskara ulertzeko ikastaroak eman behar izan ziren eta ulertzaile-agiri bat ofizialdu gehiago nahi edo ezin duenarentzat: zekitenak eta ikasi dutenek euskaraz egin eta ulertzaileek erdaraz… Beranduegi honezkero horrantz abiatzeko. Kode biko elkarrizketen esperimentua baino nahiago izan da nola-hala euskaraz egitea ahalik eta gehienek. Hortik, batzuetako egoera xelebre samarra: gaztelaniaz erabat sendo diren helduak komunikazio murriztura kondenatuta besteren aurrean menperatzen ez duten euskaraz egin behar horretan. Etorriko al da euskararen biziraupena hortik? Etorriko ahal da!

Uste dut aski erakutsi dudala kezkatzen nauela euskararen kalitateak. Haatik erabat gaitzesten dut Gasteizen gertatzen ari denak. Eskola zenbaitetan, euskararen kalitatea oinarri hartuta, haurrak “segregatu” (nahita mailegu hori konnotazio txarragatik) egin dituzte: euskara etxetik dakartenak ikasgela batera, etxean euskararik egiten ez dutenak beste batera. Pedigree-dunak eta gabeak. Hizkuntza, komunikazio tresna beharrean, hesi.

Hain da itsusia egin dutena, non ez lukeen mereziko gai linguistikoetan sartzea ere. Zalantzarik gabe maniobra zatar horrek ez du euskara akasgabea bermatzen hautatuengan, agian beste gelakoena baino pixka bat hobea? Eta, horiekin nahasten direnean goragoko mailetan zer? Pedigreedunak harro eta besteak lotsatuta? Ez al da orduan hondatuko elitearena ere? Ziurrenik, gainera, guraso batzuek gezurra esango dute etxean egiten den hizkuntzaz, gela “onera” joateko beren haurrak. Onura linguistikorik ez. Kasta-kultura bai: hizkuntza txikituaren barruan erabat makur…

 

 

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Entrevista a Xabier Aierdi

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Entrevista realizada por Peio Aierbe para Galde.-

Xabier Aierdi. Es licenciado en Sociología y Ciencia Política y en Ciencias de la Información. Doctor por la Universidad de Deusto. Director de Ikuspegi (Observatorio Vasco de Inmigración) durante 8 años. Referente imprescindible en las cuestiones relacionadas con la diversidad y las políticas interculturales. Asesor en múltiples estudios de las diversas instituciones vascas. Investigador sobre el bertsolarismo y sus transformaciones sociológicas. Colaborador de números movimientos sociales.

Galde. Acaba de firmarse el Pacto Social Vasco para la Migración y habría, al menos, dos planos desde los que valorar lo que dicho Pacto pudiera significar. Uno, el simbólico. Lo que aporta en cuanto a discurso a contracorriente que aborda las cuestiones migratorias desde un ángulo de igualdad de derechos y con un discurso inclusivo. Otro, las actuaciones prácticas que de él se puedan derivar. Y, claro, las interrogantes no son pocas. Porque, ¿no resulta contradictorio un discurso, hecho desde las instituciones, de igualdad de derechos, cuando la realidad es la contraria? esto es, que la legislación sitúa a unas personas como ciudadanas de segunda, a las que se niega el derecho al trabajo y a quienes se acosa y reprime por las instituciones policiales. El que las Administraciones firmantes del Pacto no tengan atribuciones en esas materias y no se plantee nada al respecto ¿no ofrece un flanco a las críticas de quienes piensan que puede acabar siendo más un discurso de maquillaje?

Xabier Aierdi. Es cierto lo que apuntas sobre el posible dilema o contradicción, pero eso ocurre con cualquier texto normativo y no normativo que se ponga sobre la mesa. Jorge Riechmann decía hace casi treinta años si merecía o no mantener el término de desarrollo sostenible, porque la gente, instituciones y gobiernos entendían por tal crecimiento sostenido. Al final del texto se planteaba que lo mismo ocurría con los términos de libertad, socialismo, o cualquier otro. Esa pulsión siempre va a estar presente. La parte simbólica es evidente y me parece que como punto de partida va a ser la más importante. El Pacto es un texto que viene del Gobierno Vasco y de cuando estaban al frente de la gestión de la migración el tándem Miguel González/Fernando Fantova. Es un texto sobre el que reflexionó un conjunto de gente muy plural, coordinado por Imanol Zubero y Daniel Innerarity, y en el que el papel destacado lo tuvo Imanol Zubero haciendo la síntesis de cuanto allí se dijo.

Ha tardado ocho años en ser suscrito por una gran mayoría de los partidos vascos. Creo que esto tiene su valor. El texto me parece muy actual y es básicamente perenne. Simbólicamente señala un punto de partida, es un posicionamiento, una declaración, y no un tratado. Yo lo simplifico diciendo que es el señalamiento de que en adelante no permitiremos ámbitos de impunidad o zonas de aquiescencia y es a lo que tienen que plegarse los distintos partidos firmantes en el futuro. A partir de ahora, tanto entre ellos como la sociedad civil tienen derecho a señalar y a afear la conducta al partido o partidos que se salgan de la declaración. Lo fundamental es su dimensión declarativa y su génesis performativa. Ahora toca estar atentos ante cualquier forma de xenofobia institucional.

La parte que mencionas de la legalidad es incuestionable, pero también a veces se pasan por alto cuestiones del texto sobre el hecho de que en Euskadi la inmigración es un fenómeno estructural, que requiere de una gestión basada en la interculturalidad. El carácter no coyuntural nos lleva a una toma de conciencia que supone un nuevo peldaño ante el negacionismo banal del hecho inmigratorio, que está muy extendido en el ámbito institucional, pero en mayor medida en la sociedad. Se habla de inmigración como si fuera un hecho prescindible o anulable.

Galde. En el otro plano, el de las actuaciones prácticas que de él puedan derivarse ¿va a suponer cambios sustanciales en tantos ámbitos en los que sí tienen competencias estas Administraciones y que también afectan directamente a los objetivos que se proclaman? Porque desde las entidades y movimientos sociales que trabajan en esos ámbitos son muy grandes los desacuerdos con lo que hacen y lo que no hacen estas Administraciones. Por ej., en el funcionamiento de Lanbide, en la política de vivienda, en la política educativa, en la lucha contra la exclusión social, en la actuación de los cuerpos policiales…

Xabier Aierdi. Totalmente de acuerdo, pero el despliegue del Pacto ni va a ser lineal ni va a adquirir la misma intensidad en todos los ámbitos y sectores de la sociedad. Ya me he hecho muy mayor para pensar que los procesos se despliegan solos. Hay ámbitos muy porosos pero hay otros muy impermeables a los objetivos del Pacto, así en el ámbito institucional como en el social. Me parece interesante la idea de Sami Naïr cuando dice que el hecho migratorio bascula entre la contradictoria comprensión de que la inmigración es una necesidad objetiva a la vez que es socialmente recusada. Aquello de Needed, but not Wellcome!

Angela Merkel perdió un tercio de votos “suyos” por el hecho de afirmar que repetiría la política que adoptó en 2015 con respecto al desplazamiento forzado de la población siria. Creo que hay que mantener una pulsión denuncia/colaboración entre la Administración y entidades y movimientos sociales que señalas. No me cabe la menor duda que ante hechos tan escurridizos como el de la inmigración, o como diría Bauman de situaciones viscosas ante el sueño de la pureza, en las sociedades de acogida no cabe sino una política basada en la ética de responsabilidad weberiana entre instituciones y parte social, porque nos lo creamos o no hay poco espacio para la impecabilidad, al menos hasta que establezcamos o surja el cosmopolitismo metodológico por sorpresa, y creo que va para largo viendo el repliegue estatalista que se está operando a nivel mundial. Personalmente me muevo en esa posición y no creo que haya otro funambulismo que merezca la pena incluso en Europa. Como tantas otras veces lo decía magistralmente El Roto “O Europa sin fronteras o fronteras sin Europa”. Sobre todos los déficits que apuntas no me cabe duda alguna de que tienes razón, pero también pediría a veces un mayor conocimiento técnico de cuestiones sobre las que se habla en Euskadi (como por ejemplo la RGI) y en otros sociológico, como por ejemplo sobre los procesos de concentración/segregación, en vez de repetir permanentemente lugares comunes.

Galde. La configuración de la Red contra los rumores ZAS! (Zurrumurruen Aurkako Sarea) es, yo diría, que inédita. Agrupa a todos los niveles de la Administración (Gobierno Vasco, Diputaciones y los principales Ayuntamientos) junto al grueso del Tercer Sector que trabaja en este ámbito. Y lo hace a partir de una dinámica en la que el impulso real viene de ambos niveles. En el caso de la Administración son las y los técnicos implicados en estas políticas quienes trabajan, con el aval de los respectivos equipos de gobierno, en la construcción de la Red y de las iniciativas que impulsa. Y en el caso de las entidades ciudadanas, su participación en la Red se hace en pie de igualdad y con todas las posibilidades de influir en el rumbo a seguir. En lo que yo conozco, esta dinámica de trabajo conjunto no se da en ningún otro ámbito. Cuando hay una participación de estos agentes en un mismo Foro, la Administración nunca va más allá de ofrecer un lugar de escucha y punto. Por más que se hagan ampulosos discursos sobre la participación. ¿Podemos pensar que ZAS! es algo ya consolidado? ¿Qué retos tiene por delante? ¿Podría servir de modelo para otros ámbitos?

Xabier Aierdi. ZAS! es una gran idea, pero todavía está por hacer. Una vez más emerge el tema Administración/entidades ciudadanas, pero más allá de este aspecto creo que la pelota está ahora en el tejado de ZAS!, que tiene que demostrar que merece la pena como dinámica; es decir, capacidad, valía y eficacia. Creo que a día de hoy está un poco verde, es cierto que llevaba unos años en una fase de crecimiento y extensión desigual, pero acaba de tomar impulso con su transformación en asociación participada por organismos sociales y fortalecida por instituciones locales, forales y Gobierno Vasco.

La estrategia antirumor se ha visto asimismo fortalecida, aunque a veces confundida, con todas las iniciativas que han surgido alrededor de los malditos bulos y similares y las ya tan renombradas fake news… Ahora bien, creo que hay un gran camino teórico para distinguir entre lo que puede ser las fake news y estrategias similares ante las que poco puede hacer una estrategia tan humilde como la de los antirrumores. Juegan en ligas diferentes tanto por medios como por mecanismos y argumentación. Toda la desinformación inducida que hoy se propala por organismos especializados nos queda muy grande, y además no se puede combatir socialmente sino por otros medios en sentido contrario emanada de instituciones parecidas. Es una lucha de gigantes de la desinformación. Creo asimismo que desmontar bulos solo sirve, y solo en una pequeña medida, para un público tan informado que tiene una escasísima incidencia. Es en parte un brindis al sol. Antes y todavía se suele decir aquel argumento de autoridad de que “el periódico ha dicho…”, ahora creemos desmontar discursos porque hacemos un chiste o una contraréplica ocurrente en algún “twit”, olvidándonos o con ausencia de discurso de contexto. Ahora bien, como buen pragmático que soy, todo lo que se haga en este sentido, o sirva para sumar, me parece bien…

La estrategia antirumor tiene que ser antirracismo de baja intensidad, de perfil bajo y que sobrevuela a la altura del nivel de aquel conjunto de estereotipos y estructuras de credulidad/credibilidad que las poblaciones receptoras de inmigración asumen como concepción natural del mundo y mantienen sin discutirlo, porque su carácter autoevidente se impone. El “así son las cosas” es una estructura de pensamiento tan normalmente asumida que debe ser combatida en forma de sirimiri permanente, en un plano razonablemente racional, pero en el que conviene sembrar empatía por un lado y duda por el otro, porque los rumores que a veces tienen su dimensión real y los estereotipos son los mismos ante el fenómeno inmigratorio en todas las partes del mundo. Aunque la marca comercial es antirumores, nosotros combatimos estereotipos, basados en la traducción a pie de calle de la tesis de la preferencia de los nacionales con el sólido y a veces indestructible argumento de que “primero, los de casa, ¿no?”. Además, romper estereotipos está bien, siempre que tengamos otros de sustitución y capacidad de imponerlos. El ser humano es antropológicamente un “ser estereotipus”. Como dice Lakoff rompamos marcos, pero para sustituirlos por otros. “La verdad nos hará liebres” que decía Forges en un chiste, pero la verdad, el pensamiento científico destruye pocos estereotipos. La verdad científica y la creencia social están en diferentes planos de la realidad.

Esta estrategia de baja intensidad tiene que ser compatible con la de los movimientos abiertamente antirracistas, pero en la estrategia antirumor se trataría de crear cantera.

Galde. Fuiste una pieza clave en la creación de Ikuspegi (Observatorio Vasco de Inmigración) y su director durante ocho años. Su labor en la elaboración de estudios, diagnósticos y propuestas es impagable y una herramienta de gran utilidad tanto para las entidades e instituciones como para legitimar los discursos inclusivos en la opinión pública. ¿Qué destacarías, a partir de los análisis periódicos que elabora Ikuspegi, sobre la evolución de las percepciones de la sociedad vasca sobre las cuestiones migratorias y de integración?

Xabier Aierdi. Estoy encantado por la parte que me toca que Ikuspegi, que ahora comienza su tercera etapa bajo la dirección de Julia Shershneva, sea una institución asentada, reconocida y de gran prestigio. Resumidamente, Ikuspegi ha dicho varias cosas: que la sociedad vasca bascula hacia la tolerancia ante el fenómeno migratorio y ha perfilado los sectores sociales que secundan más intensamente esta posición con diferentes instrumentos como el Índice de Tolerancia y sus árboles de segmentación: sectores económicamente bien posicionados, ideológicamente progresistas, implícitamente vasquistas y euskaldunes y con epicentro más en Gipuzkoa que en el resto del territorio. En el polo opuesto ha señalado dos públicos o colectivos: uno minoritario, pero que ideológicamente es contrario a todas las diversidades y también a la inmigración, y otro que puede ser xenófobo por coyuntura, que al igual que en otras partes del mundo está compuesto por sectores social y económicamente vulnerables o por los perdedores de la globalización en sentido amplio o por los procesos económicos locales derivados de aquélla y a los que hay que tratar con mucho mimo. Ha señalado también que frente a la idea de bidireccionalidad, el modelo de integración implícitamente sostenido en Euskadi es el del asimilacionismo suave sin rechazo explícito de la población inmigrante y con alta aceptación de la diversidad. Hay en Euskadi una textura social que sostiene esta posición. Finalmente, es partidaria de una inmigración laboralizada, o en la que la ligazón con el empleo esté muy presente. En el apartado contrario, al igual que en otras zonas del Estado, late un rechazo muy acusado de la población norteafricana.

Galde. Son habituales los discursos que meten en un mismo cajón a todos los nacionalismos y les acusan de xenofobia, defensa de la prioridad nacional, etc. Y, sin embargo, en el caso vasco la población que se identifica con los postulados nacionalistas se muestra más partidaria del reconocimiento de ciertos derechos a las personas migrantes, de favorecer su inclusión, etc. que quienes tienen opciones no nacionalistas ¿Podrías explicarnos la dimensión de este fenómeno y sus posibles causas?

Xabier Aierdi. Edward Tiriakyan, gran analista del nacionalismo, sostenía que éste estaba siempre aderezado de una leyenda negra, superponiéndole por definición todos los males posibles de la humanidad. Me sorprende por ejemplo con qué facilidad hoy se habla de supremacismo. Hay cuestiones que me sorprenden e inquietan a la vez. En un libro que vuestra editorial editó hace tiempo con sus artículos sobre federalismo, Charles Taylor proponía la genial idea de la “alianza de los neuróticos” a la que Imanol Zubero le sacó chispas durante una época. Es sorprendente que cuando los sueños de cada parte son las pesadillas de la otra y viceversa, haya tan poca gente que se vea a sí misma como nacionalista y que crea que nacionalistas son siempre los otros. Sería un asunto menor si no fuera por las consecuencias que tiene y que se pueden observar con el asunto del procés. En Francia los nacionalistas franceses se autodefinen como republicanos y en España se autodenominan constitucionalistas. Es una cuestión de definir y de capacidad de imponer definiciones. Me sorprendo de la cantidad de ciudadanos no nacionalistas que conozco, y es que lo proclaman en serio.

Desde este efecto, ¿qué ocurre en Euskadi? Pues que con todo el sincretismo ideológico que queramos reconocer o no, los sectores euskaldunes y nacionalistas son los que mayor grado de tolerancia presentan ante la inmigración, estando incluso preocupados estos mismos sectores por el euskara. La izquierda abertzale, es probablemente primero abertzale o nacionalista radical, pero a lo largo de la historia ha ido asumiendo y codificando un discurso partidario de la diversidad y del mestizaje y luego eso se demuestra en los valores de tolerancia más altos que se pueden observar en Gipuzkoa. Son postmaterialistas muy a su pesar. Eso lo hemos podido demostrar el equipo de investigación que hemos analizado el transcurrir del bertsolarismo y sus transformaciones sociológicas. Euskadi es en su globalidad un país moderno, hipermoderno, líquido incluso, incluso aunque el “nacionalismo/abertzalismo vasco” reintroduzca en el potaje dosis de solidez en términos baumanianos. Estos posicionamientos también se reflejan en los posicionamientos ante la inmigración.

Galde. Por cierto, y hablando de idiomas, ¿qué puede significar el que hoy en día, además del euskera y el castellano, haya poblaciones significativas que tienen, además, otros idiomas maternos? ¿Son una riqueza? ¿Un problema? ¿Tienen el tratamiento adecuado en ámbitos clave como, por ejemplo, el educativo?

Xabier Aierdi. Hoy hay personas en Euskadi que al menos conocen alrededor de 150 idiomas diferentes. Ahora bien, la mitad de la población inmigrante asentada en Euskadi proviene de países centro y sudamericanos que conocen el castellano y probablemente algunas otras lenguas, que en gran medida ocultan por el proceso de minorización previamente experimentado en sus países de origen.

Hay otros idiomas que pueden ser relevantes en número y que se deberían tener en cuenta para posibles reclamaciones que lleguen desde esos colectivos e incluso se debería promover la formulación de demandas lingüísticas. Ahora bien, su gestión sí parece que exige que puedan tener una cierta relevancia numérica o que adquiera un cierto grado de concentración local, porque en caso contrario es difícil atender esas demandas. Ahora bien, estaría bien que se diera a conocer ese patrimonio lingüístico entre la población vasca, porque es una forma de reconocimiento del hecho inmigratorio, de su diversidad, de su aportación, y no parece que este conjunto de idiomas sea problema bajo ningún parámetro. No sé si el lugar adecuado para atender la concurrencia de los idiomas es el escolar o el extraescolar. En cambio, la idea de que estamos en una espacio social y cultural de lenguas minorizadas debería facilitar el mutuo reforzamiento, de modo que la diversidad local –euskara y castellano- se vería reforzada en este síndrome de matrioskha con la presencia de más lenguas y las demandas serían legítimamente planteadas y aceptables y allí donde se pueda materialmente atendidas. En estas respuestas, la cuestión del número de demandantes o de demanda agregada me parece esencial.

Galde. No son pocas las voces satisfechas que se escuchan por la muy escasa aceptación electoral de VOX en el País Vasco. Salimos muy bien en la foto. ¿Puedes apuntarnos algunas de las razones más relevantes para que esto sea así? ¿No hay peligro de que nos pase como en otros lugares del Estado, que se despertaron y de la noche a la mañana se encontraron con que tenían la bestia en la puerta de casa?

Xabier Aierdi. El fenómeno VOX no es fácil de entender y una cuestión es si la bestia está o estaba, pero otra es cuánto va a bestializar la situación. Creo que sin el procés VOX no hubiera emergido, estaría oculto, pero desde siempre hemos pensado que el PP había ejercido la labor de tapaporos y había sumergido todas las derechas en una. El procés ha hecho saltar todo esto por los aires. Según datos del CIS, de su encuesta inicial sobre inmigración, desde hace más de una década había una media de alrededor de un 17% que declaraba que un partido xenófobo podría tener bastante aceptación en España. Un 70% estimaba que no y alrededor de un 15% no se decantaba. El sector que anteriormente he citado del xenófobo ideológico estaba ahí, pero no tenía canal de expresión y sobre todo no tenía una espoleta que hiciera de mecanismo de decantamiento.

Yo creo que en Euskadi los márgenes son menores porque el españolismo de fondo que está en su éxito no existe, salvo que todo el voto más españolista del PP se pase a VOX, lo que es harto improbable. En las elecciones andaluzas un 32% de los votantes de VOX dijo que lo hacía por cuestiones de xenofobia o de inmigración. Quedaba un margen muy amplio para otras razones.

Como decía Steve Bannon con toda crudeza en una entrevista en El País en marzo de este año, “la victoria de Vox es que ya ha trasladado su conversación al resto de la derecha: partidos como Ciudadanos y PP ya hablan como ellos. A eso lo llamo colocar el producto. Ahora los otros tendrán que convencer a la gente de que no son solo una copia”. Quince años antes, José María Ridao, sobre lo sucedido en la elección Chirac-Le Pen dijo en el mismo sentido “se trata, en verdad, de un fenómeno singular, en virtud del cual una ultraderecha incapaz de ganar en las urnas, una ultraderecha siempre minoritaria, acaba imponiendo paradójicamente sus soluciones porque, en el fondo, lo que ha logrado es imponer su análisis, su lectura de la realidad”. A mí me preocupa esta segunda parte, cómo este tipo de fuerzas dejan la playa, porque entran desde un resquicio pero dejan perdido el escenario, donde colocan su programa máximo e imponen el marco a debatir.

Espero que en Euskadi no haga falta nada parecido y tenemos un precedente modélico, el de Miren Larrión apartándose de su legítima aspiración a la alcaldía de Gasteiz frente a Maroto en 2015 y cediéndole el puesto a Gorka Urtaran. Maroto terminó empadronándose irregularmente en un municipio de Segovia. Ironías de la vida. Ese es uno de los caminos, en el del cordón sanitario, del que soy firme partidario. En su ausencia, en lugar de optar ideológicamente pasamos a un plebiscito de o democracia o autoritarismo. Creo, en fin, que en Euskadi la fuerza de Vox, aunque entre en el Parlamento Vasco, no es plausible. Como decía Ridao, no se debe dejar que se extienda la zona gris. En España, la normalización de VOX que han permitido Ciudadanos y el PP es de juzgado de guardia. En Euskadi, si se repitieran los datos de las últimas generales en las autonómicas obtendría un Diputado por Álava.

Galde. Es recurrente escuchar que quienes defendemos la igualdad de derechos de todas las personas, en este caso de las personas migrantes, somos “buenistas”. Que no queremos reconocer los problemas relacionados con las migraciones. Que proponemos soluciones utópicas… Y esto se puede escuchar también en “nuestro campo”. En personas que no lo dicen en plan acusatorio sino que, desde posiciones progresistas, creen que hay parte de verdad en ello. ¿Cómo lo ves? ¿Hay parte de verdad en ello? ¿Cabe atribuirlo a que no sabemos elaborar un relato que disipe esas dudas? ¿O es algo real en ciertos colectivos y planteamientos?

Xabier Aierdi. Pues que tienen razón, pero hay que optar entre buenismo y malismo. El finado y gran historiador Tony Judt (Pensar el siglo XX) resume el dilema al que nos enfrentamos de la siguiente manera: “… la elección a la que nos enfrentamos en la siguiente generación no es entre capitalismo y el comunismo, o el final de la historia y el retorno de la historia, sino entre la política de la cohesión basada en unos propósitos colectivos y la erosión de la sociedad mediante la política del miedo“. Yo opto por el buenismo y soy partidario de las grandes coaliciones, sin las cuales no espero que pueda suceder nada positivo. ¿A modo de ejemplo, era alguien inconsciente, por ejemplo, de que presentándose en Bizkaia el partido de Errejón iba a perjudicar a Podemos? Es un ejemplo, hay miles, de que ya no sirve tener razón, sino que hay que saber perderla e incluso negociarla con gente con la que coincidamos en un 40%. No veo otra alternativa. Los propósitos colectivos son los que hay que definir. Es más, no veo que hay de malo en ser buenista. Me parece una gran banalidad cuando el político o el representante “sincero” dice aquello de que yo hablo como habla el pueblo, de lo que habla el pueblo”. Ese pensamiento es la antesala de la facilitación de discriminaciones.

Galde. Últimamente tiene una cierta relevancia una serie de propuestas, bastante variadas también, a partir de lo que se conoce como planteamientos “decoloniales”. Su irrupción es particularmente significativa en el campo del feminismo y del antirracismo. Sin entrar directamente en ello, que daría para muchas horas, y tiempo habrá, y sabiendo que son también planteamientos bastante diversos y que irán, poco a poco, decantándose ¿cabe, a día de hoy, alguna reflexión sobre cómo puede afectar a la consolidación del espacio antirracista?

Xabier Aierdi. Creo que tomado en su faceta más esencialista, que es a la que se tiende inconsciente y lógicamente, el espacio se cierra. Hay en todo este conjunto de propuestas una tendencia ontologista, de tal forma que parece haber más radicalidad allí donde más esencialista se es, lo cual no deja de ser un obstáculo para las coaliciones que he apuntado anteriormente. Hay una tendencia a hacer tabla rasa, distinguiendo y generando bloques donde hay matices y durante un periodo al menos el espacio antirracista que ya es de por sí difícil se verá postergado porque se impide el logro de los consensos internos en su interior. Son los aires de la época, ahora toca esta posición del péndulo. Ahora bien, si se afirma que no hay un acceso privilegiado a la realidad, ello no debe recalar en un repunte relativista, que es un tema que me interesa poco, sino que estamos diciendo que no lo tiene nadie. Ni antes, pero tampoco ahora. Como siempre se trata de acercarse al descubrimiento del mejor mapa de lo real material Aquí, no viene mal recordar el comienzo de El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, sobre las repeticiones de la historia y las condiciones preliminares de lo construible. Pero a un nivel más general, a cincuenta años de la revolución de mayo y con lo que se denominó como ruptura lingüística pienso que de aquellos polvos nos llegan algunos lodos, sin que sepa a día de hoy distinguir cuál es la posición más correcta.

Galde. Con la actuación de la práctica totalidad de los gobiernos europeos y de la UE como tal, con sus políticas de cierre de fronteras, de responsabilidad directa en la tragedia que está ocurriendo en el Mediterráneo, de chantaje a los países emisores de emigración para que actúen de policía de fronteras, de vaciamiento del derecho de asilo… ¿Podemos decir que se ha perdido definitivamente la posibilidad de que la UE se construya sobre sus bases fundamentales?

Xabier Aierdi. Es difícil saberlo, esperemos que no. No sé qué saldrá del Brexit o en un tiempo más próximo de las elecciones inglesas de diciembre. Lo sabremos dentro de pocas semanas. En los últimos meses un dato positivo ha sido el descabalgamiento de Salvini. En primer lugar, porque su deposición significa que puede hacerse, que no estamos ante determinismos inevitables. En segundo lugar, porque el repliegue intraestatista es un movimiento sin futuro. De la misma forma que las nubes tóxicas nucleares no se paran ante las fronteras físicas de los países, la globalización tampoco lo hace ante sus puertas.

El gran problema que se le plantea a Europa es qué papel desea jugar o si puede jugar alguno en esta nueva fase global. A modo de ejemplo, su incapacidad fáctica ante el órdago turco tras su ataque a las posiciones kurdas. A este respecto, no se insiste mucho en que la economía genera hoy tsunamis globales que las políticas locales no pueden afrontar ni de lejos. Si a esto le sumamos los muchos dilemas que plantea el trilema de Rodrik (cuando afirma que no son compatibles simultáneamente la democracia, la globalización y la soberanía nacional) tenemos un grave síntoma de la incapacidad de Europa. En tercer lugar, y por puro optimismo, hay que pensar que siempre nos quedará París/Berlín y esperemos que, aunque solo sea por buscar un lugar en el mundo, Europa se vea obligada a reimpulsar sus principios fundacionales, sean estos los que sean hoy en día. Ojalá tenga razón Bauman cuando sostenía que Europa era una aventura inacabada.

Los datos inducen al pesimismo y nos indican que Europa no responderá y que durante un largo período nos dedicaremos a salvar los muebles, pensando que desposeyéndoselos a otros o guardando los propios al menos se salvarán los “nuestros”, pero no es vía adecuada. A problemas globales solo sirven las respuestas globales, y las locales en todo caso como su aplicación particularizada. Ahora bien, hoy por hoy las fronteras físicas funcionan como fronteras morales y la solidaridad sólo se aplica a la población que reside en su interior. Solo una perspectiva potencialmente cosmopolita nos podría servir, pero de momento no se avista nada en ese sentido en el horizonte.

Galde. Javier de Lucas, citando a Honneth, decía hace un par de números en Galde que se imponía el imperativo moral del optimismo ¿opinas igual?

Xabier Aierdi. Sí, estoy absolutamente de acuerdo. Soy un optimista antropológico y un buenista militante. Y si por un lado como dijo Ignacio de Loyola de que en tiempo de tribulación no había que hacer mudanza, lo que no deja de ser una buena recomendación para darse un tiempo para pensar, por otro, Gramsci ya añadió que ante el pesimismo de la inteligencia se debía anteponer el optimismo de la voluntad. Estoy de acuerdo con Javier de Lucas, porque en un tiempo que va a ser tan distinto de lo conocido con biografías poslineales y en los que el individuo, siendo libre, se encuentra sin asideros colectivos, no queda sino indagar el inédito viable. Este último término, que es de Humberto Maturana, como muchas otras, se lo he robado impunemente a Imanol Zubero. Me declaro culpable y sin ninguna mala conciencia.


Pacto Social Vasco para la Migración. Un compromiso común por la convivencia. “Ofrecer lo que desearíamos recibir”
Euskadi consolida un discurso compartido y una imagen de unidad para responder positivamente a los retos migratorios y hacer frente a la demagogia populista. El conjunto de organizaciones sociales e instituciones vascas acuerdan un marco de acogida e integración para la migración en sus diferentes expresiones.Si quieres adherirte al pacto:
https://www.euskadi.eus/pacto-social-vasco-para-la-migracion-un-compromiso-comun-por-la-convivencia/web01-s2enple/es/

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Migraciones en la Unión Europea

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Agustín Unzurrunzaga, SOS Arrazakeria.-

Las migraciones han existido siempre. Decir esto puede ser una obviedad, pero teniendo en cuenta los fantasmas y los pánicos que suscitan en algunas personas, sigue siendo necesario insistir en ello.

Y en el futuro seguirá habiendo migraciones. Pero nada hace prever que las migraciones vayan a dispararse. En esto son coincidentes todos los análisis y proyecciones de los grandes organismos mundiales, ONU, FMI, Banco Mundial, OCDE. Las personas migrantes exteriores representaban el 2,3% de la población mundial en el año 1965, el 2,9% en el año 1990, el 3,4% en el año 2015, y se calcula que rondarán el 5,6% en el año 2050[1]. Y aunque el reparto de las personas migrantes es diferente al de hace un siglo, con un aumento de las migraciones del Sur hacia el Norte, ese Norte no se va a ver sumergido, ni mucho menos. Vamos, que no habrá “gran reemplazamiento”, tal y como insisten con cada vez más fuerza el grueso de los partidos de derecha extrema europeos.

Pequeño apunte sobre la población en la UE

Según Eurostat, a 1 de enero de 2019 vivíamos en la Unión Europea 513.481.690 personas (un 2,1% más que el 1 de enero de 2018), de las que 60.013.495 habían nacido en un país diferente al de su residencia, el 11,68%, y 39.414.664, el 7,67%, eran extranjeras, es decir que no eran titulares de la nacionalidad del país de la Unión en el que residían.

El saldo vegetativo de la Unión Europea en su conjunto fue negativo durante el año 2018. Fallecieron 5.311.600 personas y nacieron 4.957.300. Por lo tanto, el crecimiento experimentado de la población, que pasó de 512.379.200 a 513.481.700, se debió por entero a la inmigración. Sin el aporte de la inmigración la Unión Europea iría perdiendo población.

De los veintiocho países de la Unión, trece tuvieron saldo vegetativo positivo (Bélgica, República Checa, Dinamarca, Irlanda, Francia, Chipre, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Austria, Eslovaquia, Suecia y Reino Unido) y quince lo tuvieron negativo (Bulgaria, Alemania, Estonia, Grecia, España, Croacia, Italia, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia y Finlandia). Pero, a su vez, dieciocho países ganaron población, entre ellos varios de los que tenían saldos vegetativos negativos, como Alemania, Estonia, España, Eslovenia, Eslovaquia. Esa ganancia de población es totalmente debida a la inmigración.

Ahora bien, los muy importantes desequilibrios demográficos que tiene la Unión Europea no se arreglarán en base al aporte de la inmigración, aunque ésta sea un factor importante. Como señala el demógrafo francés Hervé Le Bras, “La migración debe ser tenida en cuenta como un correctivo contra la disminución del número de activos[2], pero no como un remedio milagroso contra el envejecimiento de la población” (Hervé Le Bras. Questions de migration).

Contradicciones en las políticas migratorias de la Unión Europea

La Unión Europea es una cosa compleja, llena de contradicciones. Lo que pasa en ella nunca es simple. Hay cosas buenas, menos buenas y malas. Tengamos todo ello en cuenta.

La Unión Europea está compuesta por veintiocho Estados, y en materia de inmigración y asilo cada uno de ellos tiene mucho que decir. Más allá de las Directivas de la Unión y de cuestiones de base comunes, cada Estado gestiona las cosas a su manera y aplica criterios y políticas migratorias diferentes a las del vecino.

La Unión Europea no ha conseguido construir una política común de inmigración ni de asilo. Son cuestiones que todos las consideran como pendientes, pero que siguen pendientes, y vistas las contradicciones que hay, probablemente por bastante tiempo.

Esa contradicción entre los Estados que componen la Unión y la propia Unión se ha manifestado con crudeza en los últimos años. En septiembre de 2015 se adoptó la decisión de que cada Estado de la Unión, teniendo en cuenta tres criterios básicos, el PIB, el número de habitantes y las tasas de paro de cada Estado, acogiese una parte de las personas refugiadas que se encontraban en Grecia e Italia, la mayoría de ellas provenientes de Siria y Afganistán. Algo que parecía elemental, que permitía expresar una solidaridad intraeuropea, fue imposible de materializar y produjo una profunda herida.

Y lo mismo pasa con el protocolo de Dublín, que obliga a que las personas solicitantes de asilo lo tengan que pedir en el primer país de la Unión en el que entran, permaneciendo en él hasta la resolución de su expediente. Todos son conscientes de que con este sistema se sobrecarga inevitablemente a los países periféricos de la Unión, en la historia reciente a Italia, Grecia y España. Se repite una y otra vez que eso hay que cambiar, o cuando menos ajustar, pero ahí sigue.

Las contradicciones han sido flagrantes a la hora de abordar los problemas humanitarios que presentaban las personas migrantes que intentaban llegar a la Unión Europea siguiendo las diferentes vías del Mediterráneo[3] (3), que tenían como destino Italia, España o Grecia: ¿se les dejaba entrar o no?, ¿se criminalizaba a las organizaciones de salvamento humanitario o no?, ¿se negociaba su reparto antes de que tocasen puerto o después de desembarcar en un puerto seguro?, ¿quiénes entraban en la negociación del reparto?… Todo ello expresaba, y sigue expresando, una falta enorme de criterios comunes.

Desde mediados de 2018 se vienen discutiendo, tanto en la Comisión como en el Consejo de la Unión Europea, dos conceptos centrales de lo que aspira a ser una política común centrada en la lucha contra las entradas irregulares: “plataforma de desembarco” y “centro controlado”

Se quiere que esas “plataformas de desembarco” estén en países terceros, fuera de la Unión. Y, a su vez, que los países de la Unión que así lo quieran construyan “centros de control”.

El problema es que ningún país tercero quiere ser una “plataforma de desembarco” de la Unión Europea. Y así lo han hecho saber tres países a los que se propuso y presionó, Albania, Marruecos y Túnez. Y, por el otro lado, ningún país de la Unión quiere construir “centros controlados” en su territorio.

Así, dejado atrás el gran susto de los años 2015-2016, o como decía el balance para el Consejo del mes de marzo de 2019, “Durante tres años consecutivos, las cifras de llegadas han disminuido constantemente, y los niveles actuales son solo un 10% de los niveles máximos alcanzados en 2015”[4], se vuelven a repetir las mismas ideas de siempre, las que ya se avanzaban en la Cumbre de Tampere en el año 1999 y los principios comunes sobre integración del año 2004: evitar que la gente salga de sus países rumbo a Europa; luchar contra las redes de tráfico ilícito de personas; aumentar los retornos y las readmisiones, es decir las expulsiones; reforzar las medidas de retorno rápido pare evitar la huida de quienes van a ser retornados a otro país de la Unión, lo que actualmente se denominan como “movimientos secundarios”; reforzar las fronteras exteriores de la Unión dotándose de un cuerpo permanente de guarda fronteras compuesto por 10.000 personas; dotarse de un sistema común de asilo, de protección internacional; impulsar la migración legal y las políticas de integración.

Pero también es verdad, y hay que tomarlo muy en cuenta, que junto a lo arriba expuesto, en la Unión Europea entran millones de personas cada año con sus correspondientes autorizaciones de residencia. Y lo hacen en todos los países, sin excepción, incluso en Italia cuando mandaba Salvini. Así, durante 2018 se concedieron 3.222.556 autorizaciones de residencia iniciales (en España 259.600) y, en los últimos cinco años 14.398.592 (en España 1.084.698), lo que nos da una media anual de 2.879.790 permisos de residencia iniciales por año en el conjunto de la Unión[5] (5).

Esos permisos de residencia iniciales se dividen en cuatro grandes apartados, tal y como se aprecia en la siguiente tabla, correspondiente al año 2018:

Motivo Unión Europea España

Reagrupación familiar 914.757 134.196

Trabajo 885.666 58.433

Estudios 643.898 41.983

Otros (asilo, humanitarios…) 778.235 24.988

Total 3.222.556 259.600

Del total de 3.222.556 permisos iniciales concedidos, 2.018.318, el 62,63% lo fueron por doce meses o más.

NOTAS

  1. La proyección demográfica que hace Eurostat para España es que de 46.658.447 habitantes en 2018 se pasarán a 49.932.997 en 2050. Tres millones más de personas en un espacio de más de treinta años.
  2. En España, en el 3º trimestre de 2019, la tasa de actividad de las personas con nacionalidad española fue de 57,25% y del 70,84% la de las extranjeras. “La diferencia entre ambas tasas se explica, fundamentalmente, por la diferente estructura por edades de unos y otros”. (INE)
  3. En los últimos cinco años han muerto 13.988 personas en el Mediterráneo.
  4. La evolución de las primo-solicitudes de asilo evidencia también esa tendencia. En 2015 se formularon 1.256.610 primo-solicitudes de asilo en la UE, 1.206.045 en 2016, 654.610 en 2017 y 587.350 en 2018. Hemos vuelto a cantidades semejantes a las de 2013 y 2014. En España se da una evolución inversa, pasando de 5.460 primo-solicitudes en 2014 a 52.730 en 2018, y muy probablemente sobrepasando las 100.000 en 2019.
  5. En 2018 Polonia concedió 653.335 autorizaciones de residencia iniciales, Alemania 543.571, Gran Bretaña 450.775, Francia 264.876, España 259.600, Italia 238.863, Suecia 124.616…

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Pacto Global sobre Refugio

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Paloma Favieres, CEAR.-

Una semana después de la aprobación del mediático Pacto Global sobre Migraciones, la Comunidad Internacional aprueba, de forma mucho más desapercibida y con menor oposición, el Pacto Global sobre Refugio 1.
En palabras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, se trata del mayor esfuerzo conocido hasta la fecha para la gestión de las cuestiones relacionadas con las personas refugiadas desde un enfoque de refuerzo de la cooperación y de responsabilidad compartida a escala global, coincidiendo con un momento histórico en donde los desafíos del refugio se presentan con carácter notable en distintos lugares, desde Centroamérica hasta Bangladesh, pasando por Siria, o la región euro-mediterránea y el África subsahariana.

ESTADOS FIRMANTES. 181 Estados miembros de Naciones Unidas suscriben el Pacto, que, al igual que el de Migraciones, no es vinculante. EE.UU. y Hungría se oponen al Pacto.

OBJETIVOS Y EXPECTATIVAS. El Refugio es una cuestión que concierne a la humanidad en su conjunto. El Pacto pretende ofrecer una «respuesta predecible, compartida y equitativa» a las situaciones de desplazamiento forzado. Ello se articula principalmente a través del llamado «Marco de Respuesta Integral para los Refugiados», en inglés: «Comprehensive Refugee Response Framework» CRRF. Además, el Pacto prevé un Foro como mecanismo de seguimiento cada 4 años.

El Pacto tiene 4 objetivos principales:
– Disminuir la presión que soportan los Estados de acogida.
– Fortalecer la resiliencia de las personas refugiadas.
– Aumentar el reasentamiento y otras formas de acceso de las personas refugiadas a los llamados «terceros países».
– Apoyar a los países de origen al «retorno seguro».

El Pacto espera recabar una mayor financiación por parte de donantes, gobiernos y sector privado, bajo un enfoque de responsabilidad compartida y orientado al desarrollo a largo plazo más que a las respuestas humanitarias cortoplacistas.
Este enfoque de múltiples actores involucrados es uno de los principales valores añadidos y elementos esperanzadores del Pacto. El Pacto presta atención al desarrollo de crecientes oportunidades en cuestiones tan importantes como:

– Reasentamiento
– Reunificación familiar
– Visas humanitarias

En lo que se refiere a las visas humanitarias, es importante señalar que, en el ámbito de la UE, los visados humanitarios son un tipo de visado que han sido utilizados
de manera discrecional hasta la fecha por parte de algunos Estados miembros. Por medio de los mismos, las personas solicitantes de asilo pueden trasladarse de manera segura y legal desde un tercer país a un país del espacio Schengen para formalizar su solicitud de protección internacional. Actualmente la emisión de este tipo de visados resulta ser discrecional y depende del derecho interno de cada Estado, así como del criterio de sus respectivos consulados. Algunos Estados europeos como Alemania, Bélgica, Francia o Dinamarca, entre otros, ya cuentan en su legislación nacional con algún tipo de previsión en este sentido. Según el Tribunal de Justicia de la UE, el Código europeo de Visados no obliga a los Estados de la UE a otorgar visados Humanitarios. No obstante, esta cuestión se debate actualmente en el seno del TEDH en el caso Mohamad Nahhas v. Bélgica.

En lo que respecta al ámbito legislativo, tras varias iniciativas fallidas, una propuesta sobre visados humanitarios fue aprobada en el pleno del Parlamento Europeo el pasado 11 de diciembre de 2018 2. Esta resolución insta a la Comisión Europea a presentar una propuesta legislativa que permita a quienes buscan protección internacional poder solicitar un visado en una embajada o en un consulado europeo en tercer país. Aunque no se trata de una resolución vinculante, es una llamada a la Comisión a presentar legislación para tratar este asunto.

Se trata de un tema crucial en los próximos años. El hecho de que los países de la UE expidan visados humanitarios en sus embajadas y consulados en el exterior, para permitir a los solicitantes de asilo alcanzar Europa evitaría la pérdida de miles de vidas humanas y constituiría una vía legal y segura para lograr la protección que merecen. De esta forma también se debilitaría las redes de tráfico.

POSICIONAMIENTOS CRÍTICOS.- Las principales ONG que se han pronunciado valorando el Pacto han coincidido en que tiene el potencial necesario para proveer una mejor respuesta y protección para las personas refugiadas en las comunidades de acogida, pero ello dependerá de la apropiación, corresponsabilidad y rendición de cuentas que asuman los Estados.

Una de las principales críticas al Pacto se refiere al hecho de que las medidas contenidas en el mismo para fomentar el reparto equitativo de responsabilidad entre los Estados, tales como la ayuda humanitaria, la cooperación al desarrollo o la inversión privada son insuficientes para revertir la innegable asimetría en la carga que soportan aquellos Estados empobrecidos en relación a los enriquecidos.

Los Estados empobrecidos cargan actualmente con la acogida del mayor número de personas refugiadas (9 de cada 10 se encuentran en países en desarrollo). El principio de distribución de la carga y de la responsabilidad resulta fundamental para aliviar a los Estados de acogida que mayor número de personas refugiadas reciben y, consiguientemente, para beneficiar a las mismas. Sin embargo, las medidas dispuestas en el Pacto en este apartado se revelan insuficientes, vagas e incipientes.

Así, por ejemplo, se dispone que será en el marco del Foro Mundial sobre Refugiados (el primero de los cuales se celebrará en 2019) en donde los Estados y las demás partes interesadas examinen «las oportunidades, retos y formas de mejora de la distribución de la carga y de la responsabilidad». Estos mecanismos deberían haber quedado especificados previamente de forma mucho más clara, máxime tratándose del elemento central del que depende transversalmente el cumplimiento satisfactorio de los objetivos del Pacto a escala global.

Otras críticas se centran en los aspectos no incorporados o escasamente recogidos en el Pacto:

– Desplazados forzosos internos
– Desplazados climáticos
– Protección especial para mujeres y niños y niñas

Todas estas cuestiones son importantes ya que son un buen termómetro de «hasta dónde llega la voluntad política» de los Estados en tanto que actores aún preeminentes en la Comunidad y el Derecho Internacional, teniendo en cuenta, además, que todas ellas son cuestiones estrechamente interconectadas e interdependientes; De su consideración depende en buena medida el que se respete el principio de «No dejar a nadie atrás».

PROPUESTAS DE CEAR PARA SU IMPLEMENTACIÓN EN ESPAÑA.

1. Poner en marcha vías legales y seguras: garantizar el acceso a las embajadas y consulados de España en el exterior para facilitar el traslado y formalizar las solicitudes de asilo en destino, concesión de visados humanitarios, flexibilización de la reagrupación familiar.

2. Aprobar el Reglamento de Asilo, que lleva casi nueve años de demora, incluyendo la consideración de las aportaciones ya realizadas por las organizaciones no gubernamentales especializadas

3. Garantizar el acceso al procedimiento de protección internacional y a las garantías debidas.

4. Poner fin a las devoluciones ilegales en la frontera sur garantizando el acceso al derecho de asilo.

5. Asegurar el estudio individualizado de cada caso de retorno y poner fin a la detención de personas solicitantes de asilo.

6. Favorecer la integración local de las personas refugiadas y desarrollar medidas que impulsen la convivencia favoreciendo la inclusión y combatiendo la discriminación, el racismo y la xenofobia.

7. Garantizar la protección de personas con necesidades especiales.

8. Eliminar la condicionalidad de la ayuda al desarrollo al control de fronteras e incrementar la asistencia humanitaria mediante el apoyo a la financiación de las respuestas de emergencia, favoreciendo su disponibilidad y flexibilidad.

9. Implementar el Pacto en base a indicadores concretos de seguimiento del cumplimiento de cada uno de los 4 objetivos del Pacto y efectuar una evaluación pública y transparente de los avances alcanzados para su participación en el próximo Foro Mundial sobre los Refugiados a celebrarse en 2019. Reconocer el papel de la sociedad civil a lo largo del proceso de implementación, seguimiento y evaluación del Pacto.

Notes:

  1. Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Parte II. Pacto mundial sobre los refugiados. https://undocs.org/es/A/73/12(PARTII)
  2. https://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20181205IPR20933/humanitarian-visas-to-avoid-deaths-and-improve-management-of-refugee-flows

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Inmigrazioa eta kultur aniztasuna eskolan

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Zenbait galdera eta erronka

Galde 27, negua/2020. Amelia Barquín eta Marta Quintas.-

Azkeneko hogei urteotan euskal gizartearen paisaje humanoa nabarmen dibersifikatu da, estatuz kanpoko inmigrazioaren ondorioz, nagusiki. Euskal hezkuntza sistemak erantzuna eman dio fenomenoari eta kudeatzen jarraitzen du. Aldi berean, hainbat erronka agertzen dira etorkizun hurbilari begira eta haietako batzuk labur aurkeztuko ditugu orain. Espazio mugatua dugunez, erreferentzien atalean aurkitu ahal izango dira alderdi batzuk garatzen dituzten zenbait testu.

Etorkinen harrera zein aniztasunaren trataera

Fenomenoa ez da gelditu eta estatuz kanpoko familiek jarraitzen dute euskal gizartera heltzen, adin guztietako ume eta gazteekin, ikasturteko edozein momentutan. Horrek esan nahi du halabeharrez jarraitu behar dela harreran arreta jartzen eta horretarako prozesuak hobetzen.

Eta, aldi berean, Aierdik (2018) gogorarazten digu aniztasuna hemen dagoela eta hemen geratuko dela. Harreraz gain, aniztasunaren trataera da, beraz, erronka nagusienetako bat.

Anistasuna euskal gizartearen ezaugarri bihurtu da eta presente egongo da aurrerantzean: ezaugarri fisiko anitzak (pertsona arrazializatu gehiago), erligio desberdinak (kointura zailean dagoen islama, nagusiki), etxean mintzatzen diren hizkuntzak (gaztelania eta euskara ez direnak…), berezitasun kulturalak…Ezaugarri horiek guztiak presente daude eskoletan eta, trataera egokia egin ezean, desabantaila bihurftu daitezke umeentzat eta familiarentzat, hegemoniatik kanpo gelditzen direlako eta minorizazio eta diskriminazio iturri bihurtu ahal direlako, lehendabizi eskolan eta, bitartean eta ondoren, gizartean.

Familien parte-hartzea faktore garrantzitsua da desabantailan dauden umeen eskola-arrakastarekin lotuta; parte-hartze hori erraztea bada klaustoek egin behar duten ahalegina. Bestalde, esperientzia positiboak egon badaude, baina ikastetxe ugaritan erronka da oraindik familien alderdi kulturalak egoki tratatzea, alegia, estereotipatua, folklorikoa eta sinplista ez den modu batean (Barquín 2015). Alderdi erlijiosoen kudeaketa ere bada maiz hezkuntza sistemarentzat korapilo bat: erlijioaren ikasgaia, menu halala, nesken hijaba…(Castro et al.2018). Arrazakeriaren kontrako formazioa, estereotipoen eta aporobiaren kontrakoa…irakasleen prestakuntzaren barruan kokatu beharko genuke.

Desberdinkeria ekonomikoa

Desberdinkeria ekonomiko faktoreak ez du arreta nahikorik jasotzen, fokua aspektu kulturaletan soilik jartzen delako maiz. Baina desabantaila nagusienetako bat da immigranteentzat eta haien familientzat, gizartearen beheko geruzan kokatzen direlako eta umeek pairatzen dituzten zailtasunek ikaste prozesuan ondorioak dituztelako. Hezkuntzan denetik aurkitzen dugu: badaude sentsibilitate handia duten ikastetxeak eta irakasleak; izan ere, estrategiak garatzen dituzte eskolako eginkizunek eta horiek egiteko behar diren baliabideek ikasle batzuen desabantaila ez handitzeko, eta are gahinditzen laguntzeko (ikus Sagasta eta al. 2019). Desiragarria da irakasleen formazioan eta kontzientzia hartzean eragitea, jakin arren ikastetxe batzuen bokazio elitista eta irakasle batzuen marko ideologikoa ere oztopoak direla.

Eskola ordutegiz kanpoko jarduerak

Desabantaila edukatiboaren gako bat eskolaz kanpoko denbora da, desabaintaila handitu ahal baitu. Eskolako emaitzei dagokionez, ez da gauza bera ingeles eta piano partikularretara joatea, ala pantailen aurrean edo kalean arratsaldea pasatzea. Baina jarduera ludikoak ere zentralak dira (kirola, jolasak, artea…) Garrantzitsua da kalitatezkoak, dibertigarriak, merkeak…eta euskaraz izatea, badakigulako hizkuntzari dagokionez eskolaren lana ez dela nahikoa eta eskolatik kanpo euskarazko jarduerak egitea oso onuragarria dela. Ikastetxe bakoitzean interesgarria da honako galderak egitea: zein da aisialdiko jarduerek duten prezioa? Prezio horren erruz, ba al daude praktikatu ezin duten ikasleak? Zeintzuk dira horren ondorioak ikasle horientzat? Eta komunitatearentzat? Ba al dago interesik hori aldatzeko? Zein estrategiaren bidez?

Identitatea

Nongoak dira etorkinen seme-alabak? Gizartean eta hezkuntza sisteman noiz hasten gara ikusten “bertako moduan”? Etorkinen ondorengoak eta nagusiki pertsona arrazializatuek oztopoak aurkitzen dituzte girartean “bertakotasuna” garatu ahal izateko autoktonoen arrekonozimentu faltarengatik. Atzerritar moduan tratatuak izaten dira, ez beti eskubideak dituzten hiritar legez (Barquín, 2009). Amin Maalouf-ek “askotariko identitateen” onurez idatzi zuen, baina ezin da esan ikuspegi hori zabaldu denik. Nola lan egin eskolan jatorri atzerritarra duten ikasleek “hemengo” ere sentitu ahal izateko, jatorriarekin lotutako pertenentziari uko egin gabe (hots, bien artean aukeratzeko atakan kokatu gabe)?

Segregazioa

Klase sozialaren eta jatorriaren araberako segregazioa nabarmena da euskal hezkuntza sisteman (ikastetxe kontzertatuetan kasu askotan, baina baita publiko batzuetan ere). Alde batetik, hilero ordaintzeko kuota bat dago (eta batzuetan hasieran jarri behar den diru-kopuru bat), eta familia batzuek ordaindi ahal dute eta beste batzuek ez. Sailkapen ekonomikoa arfgia da; gizarte geruza oso bat kanpoan gelditzen da ikastetxe batzuetatik.

Segregazioak ondorioak ditu, maila sozialean epe erdira eta desabantailan dauden ikasleen bizitzan oraintxe bertan: diskriminazio “naturalizatua” da gure gizartean, ikasle horien emaitza akademikoak eta aukerak apaltzen dituena.

Arazoa hainba aldiz salatu da azkeneko 15 urtetan. Azken boladan, gainera, hainbat eskola publikoren familien ahotsak altxatzen dira neurriak eskatzeko (gasteiz, Arabar Errioxa, Debagoiena, Ordizia, Lasarte, Eibar, Ermua, Santurtzi…). Izan ere, denbora tarte horretan administrazioak ez du neurri eraginkorrik martxan jarri arazoari aurre egiteko. Benetan nahi dute gure gobernuek ikastetxe guztiak homogeneoak izatea? Eta gizarte osoak ere bai?

Gizarte konpromisoa duten ikastetxeekiko errekonozimendua

Etorkinen seme-alaben eskolatzeak kolokan jarri ditu ikasle horiek hartu dituzten ikastetxeak eta hainbat alderdi birpentsatu eta egokitu behar izan dituzte. Prozesu hori oso onuragarria izan da ikastetxe horietako ikasle guztientzat, ez solilik etorkin jatorrikoentzat, aniztasuna hobeto kudeatzen ikasteak ikasle guzti-guztiengan duelako eragin positiboa. Ikastetxe horiek erantzuten diote, besteek ez bezala, funtsezkoak diren erronkei: hezkuntzazkoari, sozialari, linguistiko eta kulturalari. Baina, aldi berean, badakigu pobreekin lan egitean prestigio galera ekartzen duela kontsumoek eta arrakastak liluratutako gure gizartean: Inmigrazioaren seme-alabei erantzutea ez dela gure gizartean errekonozitzen den ekarpen bat, eta ikastetxe ugari estigmatizatuta daude hain zuzen euskal gizartearentzat horren garrantzitsuak diren erronkei arreta eskaintzen dietelako.

Izan ere, uste partekatua bestea da, eskola horiek okerragoak direla hain zuzen. Autoestimu baxua dute kasu askotan errekonozimendu faltagatik. Horrek azaltzen du, hein batean, familia askok haietatik ihes egitea, eta batzuetan baita irakasleek ere…Ospe-galtze hori ere naturalizatuta dugu eta desnaturalizatzea komeni da.

Jarraitzen dute izaten eskola ugaritan nahi ez diren ikasleak? Jaoitze tasa gero eta baxuagoa den garai honetan -gela ugari itxi beharko dira datozen urteetan- desiragarriak bihurtuko dira bat-batean etorkinen eta pobreen seme-alabak?

Euskara

D eredu publikoa da etorkinen seme-alabak nagusiki euskalduntzen ari den eskola geruza, Euskadiko Eskola Kontseiluak (2016) azaldu du EAEn 2014-2015 ikasturtean atzerritar ikasleen %51,4 eskolatuta zegoela D ereduan, %28 B ereduen eta %19% A ereduena. Aurrerapen handitzat hartu ahal dugu hori 2005-2006 ikasturtean atzerriar umeen erdia A ereduan matrikulatuta baitzegoen.

Noizbait beldurrak azaleratu dira euskara normalizatzeko prozesuan ekarri ahal dituzten oztopengatik (Barquín, 2008). Euskalgintzan eta herrigintzan behar bezala errekonozitzen al da ikastetxe batzuk hainbat ikasle euskalduntzeko egiten ari diren ahalegina?

Gizarte moduan desiragarria da ume horiek ere D eredura erakartzea. Ez soilik gizarte kohesio mailan jokoan dagoenarengatik. Herritar horiek euskaraz ez jakiteak esan nahi du beste desabantaila bat gehituko zaiela, jada dauzkatenei, eta ondoioak pairatuko dituztela, besteak beste, lan-munduari begira.

Baina garrantzitsua da, aldi berean, ikasle bakoitzaren egoera aztertzea. Etortzen diren nerabeen kasuan, ingurune ez euskaldunetan batez ere, berta daiteke D eredua ez izatea aukerari onena gaztetxo horiek aurrera ateratzeko eta hezkuntza sistema haien premietara egokitu beharko da.

Familien hizkuntzak

Bestalde, zein elkarrekikotasun dago ikastetxean ez badago inolako lekurik ikasleen familien hizkuntzarentzat? Gerta daiteke ikasleak eskola hizkuntza oso bat edo bi ikasi behar izatea, eta irakasleak ez jakitea ezta zein den etxean hitz egiten duen hizkuntza. Ikasleen etxeko hizkuntzekiko estimua adierazteko garrantzia (eta hori egiteko estrategiak garatzea) azpimarratu dute hainbat adituk (Coelho et al., 2013). Ez dezagun ahaztu, bestalde, ikasle gehienen etxeko hizkuntza gaztelania dela. Zailtasunik izangu du irakasle euskaltzaleren batek gaztelaniarekiko ere estimua adierazteko?

Alderdi horietan lan egiten jarraituko dugu…

Errefentziak

-Aierdi, X. (2018). En pos de un futuro razonable. In Moreno Márquez, G. (koord.) El proceso de integración del colectivo inmigrante en Euskadi. Bilbao, Ikuspegi. 265-271

-Barquín, A. (2008). Immigrazioa eta euskara: gogoetarako zenbait gai. Jakin 165, 75-97.

-BarquínA. (2009). ¿De donde son los hijos de los inmigrantes? La construcción de la identidad y la escuela. Educar 44, 81-96.

-Barquín, A. (2015). ¿Qué debe hacer la escuela con las culturas familiares del alumnado inmigrante? Educar 51 (2), 443-464.

-Barquín, A. (2017). Euskara, generoa, klase eta jatorria euskaran. Zenbait gogoeta. Jakin 221-222, 107-130.

-Castro, A.; Samadi, H., Barquín, A. (2018). Prácticas religiosas y educación. Escuela vasca e Islam. Dokumentua. Kinka bloga.

-Coelho, E., Oller, J., Serra, J.M. (2013). Lenguaje y aprendizaje en el aula multiligüe. Barcelona, Horsori.

-Euskadiko Eskola Kontseilua (2016). Hezkuntza Euskadin. 2013-2015 txostena. Hezkuntza, Hizkuntza Politika eta Hezkuntza Saila, Eusko Jaurlaritza.

-Maalouf, A. (1999). Identidades asesinas. Madrid: Alianza.

-Sagasta, P., Perez, K., Garro, E. et alia (2019). Aniztasun sozioekonomikoa, linguistikoa eta kulturala: aukerak eta erronkak (talde-gogoeta). Hik Hasi

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Conversando con Gorka Urrutia Asua

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Proyecto de Ley de lugares, centros de culto y diversidad religiosa en la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Galde 27, negua/2020/invierno. Mikel Mazkiaran.-

Los espacios religiosos han sido y son objeto de diversos conflictos que se generan entre la ciudadanía cuando observa que se abren determinados centros de culto en el barrio. La manera de afrontar esta conflictividad ha sido diversa por parte de las instituciones, desde la asunción de las reclamaciones de las vecinas y vecinos impidiendo la apertura de estos centros, a la mediación y la negociación. Esta última manera de actuar no es noticia, sin embargo, el conflicto en seguida pasa a los medios de comunicación y genera un clima de tensión que se traduce en el encaje que debe tener el hecho religioso en nuestra sociedad. Según el Observatorio del pluralismo religioso en el País Vasco hay registradas 278 lugares de culto (exceptuando los correspondientes a la iglesia católica) predominando los pertenecientes a la iglesia evangélica.

Hacia finales del año 2010 el Gobierno Vasco hizo el primer intento de regular los espacios religiosos con un proyecto de ley, que ha sido retomado recientemente, desde el Departamento de Derechos Humanos. En la actualidad este Proyecto de Ley de lugares, centros de culto y diversidad religiosa en la Comunidad Autónoma del País Vasco aprobado en el Consejo de Gobierno del pasado mes de junio se está discutiendo en el parlamento, y tras recibir informes de diversas instituciones está actualmente en fase de información.

Gorka Urrutia es profesor de la Universidad de Deusto, especialista en derechos humanos, migraciones y diversidad religiosa y es una de las personas que ha participado en el debate para la formulación de este proyecto de norma. Le preguntamos a Gorka sobre los antecedentes de esta norma y nos señala la necesidad que el Gobierno Vasco veía desde hace varios años de ofrecer una herramienta común a todos los municipios para que pudiesen regular la ubicación de los espacios religiosos en sus planes de urbanismo.

A la hora de diseñar una norma de este tipo, es inevitable hacer referencia a la Ley catalana, que es la primera norma que reguló los espacios religiosos en el ámbito de las Comunidades Autónomas. Fue aprobada en el año 2009 y modificada en el año 2014. A la hora de destacar las potencialidades que puede ofrecer esta norma, Gorka Urrutia incide en que se trata de un instrumento que va a poder ser utilizado por todos los municipios, para de esta manera evitar que cada uno adopte soluciones diferentes a la hora de decidir dónde se ubica un espacio religioso. A este respecto, recuerda lo ocurrido en el Ayuntamiento de Bilbao hace varios años con la aprobación de una Ordenanza que trasladaba a las afueras la instalación de espacios religiosos, y que fue objeto de varios recursos. Ya con la corporación presidida por Juan Mari Aburto, se modificó este criterio, pero es, en definitiva, una prueba de los problemas que a nivel municipal pueden generar las licencias de apertura de oratorios, centros de oración, etc., por parte de las diferentes religiones que hoy en día conviven en Euskadi.

Entrando a detallar algunas cuestiones relevantes de esta norma, lo primero que se destaca es la regulación que del espacio dotacional realiza la Ley, de manera que, en adelante, los planes municipales de urbanismo deben prever en su ordenación un uso dotacional destinado a espacios religiosos. Esta previsión hace que la norma tenga un componente urbanístico importante. De hecho, Gorka Urrutia nos comenta que en el proceso de elaboración fue necesaria la intervención de expertos en urbanismo.

Otro aspecto que resalta Gorka en su exposición es la facultad que ofrece la norma de ordenar los espacios religiosos que ya existen con los de nueva creación. A este respecto, es evidente la existencia desde tiempos inmemoriales de espacios religiosos dedicados al culto católico, siendo los pertenecientes a otras religiones los que son objeto de nuevas licencias; aunque, en la actualidad, siguen construyéndose Iglesias católicas, y como ejemplo expone la reciente construcción de una iglesia en el barrio de Miribilla en Bilbao. Destaca también Gorka que los espacios religiosos y su construcción están de alguna manera relacionados con la capacidad económica y de gestión que puedan tener los grupos religiosos que impulsan su construcción. A modo de ejemplo, la capacidad económica de la Iglesia evangélica no tiene nada que ver con la de una asociación islámica que toman la iniciativa para abrir un pequeño oratorio en un barrio.

Esta norma que se compone de catorce artículos, pretende regular de manera muy básica la ordenación de los espacios religiosos, de manera que la regulación más detallada vendrá con la aprobación del reglamento de desarrollo de esta norma.

En todo caso, y al margen del recorrido que vaya a tener el proyecto de ley hasta su aprobación, no deja de ser un elemento más, pero no el único, ni siquiera el más importante, a la hora de gestionar el hecho religioso dentro de la política de integración. Gorka destaca a este respecto que la norma que regula los espacios religiosos no es la panacea ni la solución a los conflictos que probablemente seguirán surgiendo a la hora de abrir espacios dedicados al culto. Por eso, es importante mantener en todo momento una postura abierta a la negociación. Gorka ha seguido de cerca los problemas que han podido ir surgiendo en la apertura de centros religiosos y destaca que no son pocos aquellos que han podido abrirse sin generar especiales conflictos. Cuando se llega al acuerdo la apertura de un espacio deja de ser noticia y, ocurre que, cuando se genera tensión, estos hechos son los que quedan como los más relevantes y representativos de la gestión de espacios religiosos en nuestros municipios. La aprobación de esta norma ayudará a gestionar mejor su ordenación y, mientras tanto, la sociedad vasca, tendrá que asumir que el hecho religioso forma parte cada vez con mayor intensidad de nuestra identidad como ciudadanas y ciudadanos.

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La factura de la discriminación

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Mikel Mazkiaran.-

La discriminación como percepción.

No es nada sencillo entender la factura de la luz. Tras intentar descifrar conceptos difíciles de entender terminamos centrando nuestra vista en el coste total y esa cifra es la que retenemos. Elaborar la factura de la discriminación en Euskadi no es tarea fácil. En primer lugar, tenemos que decidir si incorporamos actuaciones discriminatorias que son percibidas así por las personas que las sufren o valoramos a través de indicadores si se trata realmente de un acto discriminatorio. En las Oficinas de Información y denuncia de los diferentes territorios de SOS Racismo se recogen alrededor de 300 denuncias de personas que manifiestan haberse sentido discriminadas. Otro elemento que hace que la factura que presenta SOS Racismo sea diferente a la que puedan ofrecer otras entidades u organismos es la falta de consenso sobre los tipos de discriminación. En nuestra organización clasificamos las denuncias en conflictos y agresiones racistas, discriminación laboral, racismo institucional, denegación de servicios públicos o privados, discurso y delitos de odio y conflictos con cuerpos policiales. Los conflictos y agresiones junto con el racismo institucional suelen ser los tipos de discriminación más habituales en las OID de SOS Racismo. Y es que la discriminación es sobre todo una percepción. En el Informe elaborado por M. ª Ángeles Cea D’Ancona y Miguel S. Valles Martínez sobre la evolución de la discriminación a través de las encuestas entre los años 2013 y 2016 se observa que la discriminación percibida es muy superior a la que se experimenta y denuncia y por otro lado hay un aumento de la percepción de discriminación por motivos religiosos o por aplicación de las normas de extranjería.

La discriminación en cifras.

La única estadística oficial que cuantifica la discriminación en el estado español es la que ofrece desde hace cinco años el Ministerio del Interior a través del registro de incidentes relacionados con delitos de odio. En el 2018 se contabilizaron 1.598 incidentes relacionados con antisemitismo, aporafobia, religión, discapacidad, orientación sexual, racismo, idolología, sexo/género, edad y enfermedad (En la CAV 121 y en Navarra 10). De estas 10 tipologías ideología (596), racismo (531) e identidad sexual (259) ocupan los primeros lugares. Por razones que todo el mundo conoce no es de extrañar si decimos que casi el 60% de los incidentes por ideología provienen de Cataluña. Este resbaladizo concepto de “ideología” no ayuda en nada a aclarar la factura de la discriminación y más bien distorsiona el resultado que viene a constatar que las personas extranjeras y las pertenecientes al grupo LGTBI son los colectivos diana que más ataques sufren. También contribuiría a obtener una fotografía más completa de la discriminación que la administración trasladara a sus estadísticas las denuncias que registramos las entidades del tercer sector.

Siguiendo con el símil de la factura nos sigue faltando un dato muy importante, el de la reparación. De esos 1.598 incidentes que hemos señalado necesitamos conocer cuantos terminan en el juzgado con una sentencia favorable a la víctima denunciante. Las conclusiones de la segunda Encuesta de la Unión Europea sobre las Minorías y la Discriminación (EU-MIDIS II), de la Agencia Europea de Derechos Fundamental FRA mantiene en una cifra cercana al 80 % el número de denuncias por discriminación que no se interponen. Para corregir esta cifra negra no basta con que desde entidades como la nuestra animemos a las personas a denunciar si no podemos garantizar un mínimo de posibilidades de reparación del daño causado. La Proposición de Ley Integral para la igualdad de trato y la no discriminación que ya se presentó en el año 2011 sigue sin poder ser aprobada en esta situación de provisionalidad continua. Y aunque no vaya a solucionar todos los problemas supondría una buena herramienta para afrontar la discriminación en ámbitos como el de las relaciones privadas. Comunidades Autónomas como Cataluña han hecho el intento de legislar en esta materia, algo sobre lo que debería reflexionar el Gobierno Vasco si el central no es capaz de ofrecer herramientas normativas para regular la igualdad de trato y no discriminación.

El origen de la enfermedad.

No obstante, ninguna norma va a servir para acercar posturas a la hora de definir las causas de la discriminación. Para quienes ponen el acento en el elemento estructural los prejuicios y estereotipos no sirven a la hora de explicar muchas de las actitudes racistas y xenófobas que observamos en lo que hemos dado en llamar racismo social (otros prefieren hablar de racismo de baja intensidad). Denominaciones aparte una cosa está clara, el racismo es multiforme y cambiante.

En estas discusiones sobre el origen del racismo ha irrumpido con fuerza el movimiento decolonial que reduce el debate a una lucha entre el poder estructural y las personas racializadas. Estas teorías inciden en un viejo dilema que históricamente ha mantenido la lucha antirracista. Nos referimos a la defensa de la universalidad de derechos frente a las identidades particulares. En este punto hay que reconocer que vivimos tiempos en los que la identidad del grupo está ganando terreno al reconocimiento de derechos universales. Y mientras seguimos enredados en el origen de la enfermedad los síntomas son muy reales: personas extranjeras a las que se les niega el acceso a la vivienda en las inmobiliarias y no tienen manera de probarlo; trabajadoras y trabajadores explotados por su situación de irregularidad administrativa, etc.

Los arboles del antirracismo forman parte de un bosque en el que está la ciudadanía, las instituciones y las políticas publicas que intentan combatir la discriminación. El reciento Barómetro de Ikuspegi nos avisa que un 53,3% de la ciudadanía vasca percibe que las personas inmigrantes se benefician excesivamente del sistema de protección social y según el último informe del OBERAXE , entre el 60 y el 70% de los españoles consideran que los inmigrantes reciben más de lo que aportan. Aprovechándose de estas opiniones algunos partidos políticos lanzan discursos que contaminan la convivencia y terminan encareciendo la factura de la discriminación. La sociedad civil organizada, la ciudadanía y la administración son engranajes de una misma maquinaria que debe ponerse en marcha cuando afloran las soflamas de neonazis abiertamente racistas pero también, y sobre todo, cuando el tubo de escape del “foro coches” suelta humos xenófobos.

Cómo abaratar la factura. Algunas propuestas.

Para ir terminando, aclarar los conceptos de la factura de la discriminación es siempre conveniente para que podamos saber de qué hablamos. Y sin pretender dar la fórmula mágica para abaratar el precio algunas ahí van cuestiones a tener en cuenta. El clima invernal influye en la factura de la discriminación y es importante recordar por qué se produce ese cambio climático. Políticas migratorias que en Europa cosifican y despojan de derechos fundamentales a las personas migrantes envían una señal que amplificada por los voceros de la ultraderecha termina normalizando el trato desigual al diferente. Combatir el racismo pasa por que los gobiernos y sus representantes políticos envíen un mensaje claro a la ciudadanía de reconocimiento a las personas venidas de fuera en igualdad de derechos. En su libro “Contra el odio”, la escritora alemana Carolin Emcke señala que el odio es siempre difuso; la precisión traería consigo la sutileza, la mirada o la escucha atentas. De manera que una vez convertidos los individuos en colectivos desdibujados ya podemos gritar y difamar a las mujeres, los infieles, los negros, las lesbianas, los refugiados, los musulmanes o los gitanos.

Los delitos de odio son la cara más visible y violenta de la discriminación; pero no es la única expresión ni siquiera la más habitual. Si no ponemos el foco en esos microracismos cotidianos que algún autor ha dado en llamar “racismo líquido” estamos olvidando el caldo de cultivo del cual surge el delito de odio.

La atención a las victimas debe ser una atención integral. En estas actuaciones discriminatorias una parte esencial del ser humano como es la dignidad queda deñada. De manera que tan importante como el asesoramiento legal es el acompañamiento psicológico. Las administraciones deben ampliar el foco de la discriminación, si no se protege a la victima tras la denuncia, haber dado ese paso pude terminar aumentando el daño causado.

En el Informe al que antes nos hemos referido sobre la evolución de la discriminación a través de las encuestas, cuando se pregunta por qué motivos nunca ha comunicado formalmente o denunciado haber sido víctima de discriminación la respuesta “no sirve para nada” se mantiene como la razón que más lleva a no denunciar. Esta respuesta debería traer aparejada una reflexión de calado sobre la eficacia del sistema judicial para dar respuesta a estas denuncias, la búsqueda de alternativas, (la justicia restaurativa podrá ser una) y el papel protagonista que puede desempeñar la administración en detrimento de la jurisdicción penal combinando sanciones ejemplarizantes con pedagogía.

Por último, la factura debería contener un mensaje a modo de recordatorio señalando que el principio de igualdad nos favorece a todas y todos. Si justificamos la discriminación de alguien porque nos parece diferente aceptamos que el día de mañana podamos ser tratados de forma desigual porque hemos pasado a formar parte de algún grupo “diferente”. De aquellos barros estas facturas.

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Nunca hemos creído en una sociedad laica

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Evangelistas

Galde 27, negua/2020/invierno. Jordi Moreras.-

No deja de ser curioso que desde hace algunas décadas, la bibliografía académica se detenga a destacar que España se ha convertido ya en una sociedad plural en lo religioso, mientras que parece abandonarse el interés por seguir estudiando cómo la secularización sigue transformando nuestros espacios e instituciones públicas. Quizá es porque se piensa que la secularización es un hecho, mientras que la pluralidad es un proceso. Me parece un garrafal error de perspectiva, porque precisamente son las expresiones de esta diversidad religiosa las que deben situarse dentro de una sociedad que ha sido redefinida por el empuje de las dinámicas secularizadoras.

Con cierta inquietud observo que nos reconocemos antes como sociedad plurireligiosa que como sociedad laica. No habremos creído mucho en la laicidad, porque seguimos manteniendo alejado este término del vocabulario con el que armamos nuestra cultura política. Ello genera una situación muy específica que nos impide partir de un determinado orden de referencias para ubicar toda esta diversidad en nuestros imaginarios sociales activos. Nuestros marcos legales provienen de un determinado pasado en el que lo religioso (un uno y único religioso posible), lo impregnaba todo, cultura política incluida. Que la Constitución de 1978 recoja el principio de aconfesionalidad puede ser más garantía para el reconocimiento de la pluralidad religiosa, que no para el apuntalamiento de un principio como es la laicidad. Y lo digo ante la evidencia de que en la historia política reciente, la aconfesionalidad ha padecido una sucesiva arbitrariedad interpretativa por parte de gobiernos progresistas y conservadores.

Si la libertad religiosa abre el camino al reconocimiento de la pluralidad religiosa, el principio de aconfesionalidad suele ser citado para justificar la abstención de los poderes públicos a la hora de intervenir en materia religiosa. Esta tentación hacia la indiferencia sería corregida por el principio de cooperación activa que plantea la Constitución, tal como me recordarían pertinentemente mis colegas juristas. Pero la situación de desigualdad entre cultos de la que partimos de facto, y que se mantiene desde hace cuatro décadas sin haberse alterado más que de forma testimonial, coloca en entredicho el ejercicio reconocido de la expresión pública de lo religioso. Ante esta situación, deberíamos de preguntarnos si es necesario mantener ese principio no definido de aconfesionalidad, o bien comenzar a pavimentar el camino que nos lleve a hablar decididamente de laicidad en nuestros espacios e instituciones.

Creo que estos interrogantes son pertinentes para ubicar la creciente emergencia de la pluralidad religiosa dentro de una reflexión sobre religión y espacio urbano, pues es en el mismo en donde se llevan a cabo las principales iniciativas de gestión de tal pluralidad. Las nuevas geografías de lo religioso contribuyen a modificar la fisonomía de nuestras ciudades. Y aunque no transforman las centralidades urbanas existentes, sí que contribuyen a generar nuevos espacios de referencia para colectivos religiosos que viven su singularidad en contextos minoritarios y/o contestados. En síntesis, se trata de discutir sobre visibilidades, vitalidades y encajes. En primer lugar, creo que existe una excesiva atención sobre la visibilidad de las expresiones religiosas de colectivos migrantes y/o minoritarios que, a pesar de todo se siguen manteniendo dentro de una esfera de discreción. Quizá confundimos visibilidad con contraste, por la extrañeza que todavía siguen despertando algunas expresiones religiosas. Éstas contribuyen a poner en duda relativa (que no en duda absoluta), la situación monopolista católica en cuanto a las expresiones religiosas públicas. Otros cultos vienen a unirse en el espacio público a la tradición religiosa ya existente, activando con nuevos fieles a otras tradiciones minoritarias ya existentes (como el caso de las iglesias evangélicas), o incorporando nuevos credos y prácticas. Ello supone pasar de la idea de una única presencia de lo religioso, a muchas y variadas expresiones de la religiosidad, que buscan un encaje social propio, independientemente de que posean un mayor o menor grado de institucionalización. En segundo lugar, la diversidad religiosa plantea un sucesivo contraste en relación a la intensidad de una práctica religiosa que se considera mucho más activa que la de la sociedad autóctona. Ese supuesto dado por hecho se deriva más de un déficit de la religiosidad autóctona que una efervescencia de las prácticas religiosas importadas. Es cierto que los tránsitos migratorios pueden ser un activador de las observancias religiosas, en tanto que éstas pueden ser un mecanismo de desarrollo y consolidación de identidades colectivas. Pero también lo es que nuestro abandono de la práctica religiosa, permite que el contraste sea fácil de establecer. Por último, en tercer lugar, esa pluralidad supone desarrollar un conjunto de decisiones políticas para que su encaje pueda hacerse de una manera ordenada y mínimamente integrada dentro del marco de libertades de nuestra sociedad. La pluralidad resultante ha inaugurado nuevos interrogantes para la gestión pública, que en más de una ocasión se ha convertido en un mero recurso preventivo (y no propositivo) ante la supuesta conflictividad que era atribuida a estas nuevas prácticas y credos. Aún está por construir ese común denominador desde el que se defina un modelo de comprensión de la pluralidad religiosa, que no puede ser subsumido ni bajo la noción de libertad religiosa, ni de aconfesionalidad del Estado.

Y creo que este común compartido puede articularse sobre la base de una idea de laicidad en el contexto de una sociedad plural, que no se entienda ni como una neutralidad indiferente de las instituciones garantes de la libertad religiosa, ni cuestionando las expresiones religiosas de los ciudadanos en el espacio público. Una laicidad que se explique como un compromiso democrático para instituciones e individuos. Para las primeras, pues su ejercicio debe evitar que las diferentes sensibilidades religiosas no se sientan desatendidas o despreciadas ante el hecho de ignorarlas o de imponer un determinado patrón definido por una tradición concreta. Para los individuos, en la que sus derechos y obligaciones les permitan expresar sus convicciones religiosas, así como su irreligiosidad. Y que la abstención religiosa no pueda ser objeto de cuestionamiento o persecución alguna. Porque –si se me permite decirlo así– las únicas pertenencias sagradas en el marco de una sociedad democrática, deberían de enfocarse hacia el principio cohesivo que nos considera a todas y todos dentro de una comunidad cívica, sobre una base legal común, y compuesta por individuos libres y responsables.

Sin la existencia de un modelo referencial en donde poder situar las diversas formas de enunciar lo divino, en el que la pluralidad no sea vista como la excepción a lo que ha devenido en normal, sólo queda margen para la celebración efímera y circunstancial de la diversidad, con lo que supone de exotismo, de banalidad y de ejercicio apolítico. Se muestra un profundo cinismo cuando se aplaude la pluralidad religiosa en sí misma, pero al mismo tiempo se recomienda tácitamente que sus formas externas se mantengan en un discreto segundo plano en la esfera pública. O que éstas se sitúen en los límites periféricos de nuestras ciudades. Una tendencia que tiende a consolidarse, y que evidencia el alejamiento de la trama urbana de unos espacios que actúan de referencia para unos colectivos concretos. ¿Es compatible esta situación con el principio de aconfesionalidad? Quizá sea así, pero sin duda es totalmente incompatible con esa idea de laicidad que he propuesto.

Jordi Moreras

Departamento de Antropología-Universitat Rovira i Virgili

 

 

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VOX, ¿un cordón sanitario?

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Peio M. Aierbe.-

En solo un año electoral, VOX irrumpió en el mapa político español asombrando con sus 12 escaños y tercera fuerza en el Parlamento andaluz y consolidándose con sus 52 diputados en el Parlamento español. Esta nueva fuerza política cogió con el paso cambiado a tirios y troyanos. A la izquierda, que destacaba con optimismo cómo el auge de las derechas extremas en el resto de Europa pinchaba en hueso en el estado español. Éramos una isla de sociedad tolerante y acogedora. A la derecha, porque creía cubrir suficientemente ese flanco y se encontraba ahora con un competidor electoral que mordía, y de qué manera, en su electorado.

Particularidad hispana

El desarrollo de las fuerzas políticas caracterizadas como derechas extremas en Europa tiene muchos puntos en común y no pocas particularidades. Las banderas que aprovechan el descrédito de la clase política, la corrupción, el brutal aumento de las desigualdades, los efectos de las políticas económicas neoliberales… son bastante comunes. Ahora bien, hay una que levantan todas ellas que es la amenaza que supondría la inmigración para nuestras sociedades en múltiples ámbitos: económico, laboral, cultural, religioso, identitario… Esta bandera ha ido permitiendo ocupar, poco a poco a lo largo del tiempo, un espacio político con influencia decisiva en no pocos países, alcanzando incluso responsabilidades de gobierno.

En España, en cambio, en vez de un proceso de acumulación de fuerzas por el empuje de las correspondientes formaciones políticas de derecha extrema, ha experimentado un boom repentino. ¿Dónde buscar las causas? Hablando siempre de la inmigración, la explicación hay que buscarla en la alfombra roja que le había extendido el grueso de la clase política y los medios de comunicación al configurarla inmigración como un problema y una amenaza. Ese consenso común entre las principales fuerzas políticas, PP y PSOE, produjo un entramado político, legal y reglamentario que asentaba la idea de la necesidad de blindarse frente a una amenaza. Desde los muros y alambradas de Ceuta y Melilla hasta cerrar completamente el acceso al mercado laboral, reservado en exclusiva a la población autóctona, pasando por la práctica inexistencia de canales legales de inmigración o por una muy restrictiva política de concesión de asilo.

La estrategia del “cordón sanitario”

Si se quiere contrarrestar el auge de una fuerza de derecha extrema, como VOX, habrá que afrontar los factores que la han hecho posible, modificando radicalmente las políticas en los ámbitos económico, laboral, político, territorial, educativo, de vivienda, etc., y también en las políticas migratorias y de asilo. ¿Podemos pensar que las principales fuerzas políticas han hecho esta lectura y están dispuestas a ello? Por desgracia, la respuesta tiene que ser negativa. Ciñéndonos a las políticas migratorias y de asilo, es muy significativo que entre los acuerdos firmados por PSOE y PODEMOS en su acuerdo de gobierno, no figure, en absoluto, estas cuestiones. Ni siquiera en los términos genéricos en que está redactado.

Por el contrario, se ha extendido como un mantra para combatir a VOX lo del “cordón sanitario”. Más allá de que pueda encontrarse alguna ventaja a esa política ya vemos que la derecha no está por la labor, ya que además de poder contar con sus votos para la configuración de gobiernos, tampoco le hace ascos a muchas de sus propuestas políticas, eso sí, convenientemente maquilladas.

Tampoco estamos en el momento de poder deslegitimarla como fuerza política dado el apoyo electoral conseguido. Y, si miramos a la eficacia de esta política donde el “cordón sanitario” funciona, vgr. Francia y Alemania, el resultado no es muy alentador. Francia, gracias incluso a su particular sistema electoral a dos vueltas, consigue que la extrema derecha sea prácticamente inexistente en el Parlamento francés. Pues bien, su máxima representante, Marine Le Pen, viene siendo quien disputa, con gran respaldo electoral, la presidencia de la República y es la formación política francesa con más representación en el Parlamento europeo, donde la representación es proporcional.

Si, con ese panorama, se le da además un plus para presentarse como víctima, no está claro los beneficios de poner el acento en esa política y no en confrontar sus propuestas.

¿Un VOX a la vasca?

La legítima sensación de satisfacción por el escaso respaldo electoral de VOX en Euskadi no debe llevarnos a minusvalorar las razones que explican su surgimiento en el resto del Estado. Cierto que aquí tenemos unos índices de bienestar algo mejores y unas políticas sociales con más peso, al tiempo que los discursos políticos dominantes ponen el acento en los elementos de cohesión e integración. Pero el panorama económico y social resultante no es muy diferente y es significativo que el último informe FOESSA sobre la pobreza en Euskadi, hecho público por Caritas en noviembre, afirme que “la Comunidad Autónoma se encuentra entre las más desiguales de España, esto es, que la población en exclusión social tiende a estar cada vez más alejada del conjunto de la población. Y sólo una de cada diez personas en la exclusión social es inmigrante de fuera de la UE en el País Vasco.” Esto, cuando el discurso oficial afirma, una y otra vez, que “no hay que dejar nadie atrás”. Estamos hablando de déficits enormes en política de vivienda, de inclusión social, educativa, laboral… cuando los presupuestos que manejan las distintas Administraciones permitirían una incidencia mayor en esos ámbitos. Claro está, con otras prioridades.

Pero hay otra vía en la que no es descartable el surgimiento de un VOX “a la vasca” y tiene que ver con las señas identitarias. No cabe duda que uno de los factores que explican el escaso respaldo electoral de VOX en Euskadi es que es “español”. Esa característica, para el electorado nacionalista, mayoritario en Euskadi, supone una línea roja.

Pero, en los últimos tiempos, algunas reflexiones desde el seno de sectores euskaltzales, sobre la amenaza que la llegada de un número significativo de migrantes puede suponer para rasgos distintivos de nuestra sociedad como el euskera y la cultura. Incluso hay algún blog que recientemente está haciendo de esta cuestión un monotema. No es que éste sea un debate nuevo. Ya en los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo estuvo, entonces sí, en el centro de los debates que protagonizaban las fuerzas políticas opuestas al franquismo. En aquella época, las cifras de llegadas de inmigrantes de otras zonas del Estado eran manifiestamente superiores a las actuales lo que, combinado con la represión del franquismo sobre el euskera y su total ausencia del sistema educativo, daba elementos de verosimilitud a los peligros que afrontaban determinados rasgos característicos del pueblo vasco, en particular su lengua y su cultura. D ese debate, en el que hubo que confrontar poderosas corrientes xenófobas hacia la inmigración, en su casi totalidad trabajadora, proveniente del resto del Estado, se salió con propuestas que, en lo fundamental, buscaron la cohesión de la sociedad realmente existente.

El actual marco institucional y de poder autonómico nada tiene que ver con el de entonces. De ahí que estos planteamientos de “agonía nacional” sean minoritarios en el espacio público. Pero están ahí. De momento no hay líderes políticos que levanten esa bandera. Pero no hay que descartar su posible desarrollo que hiciera, combinado con otros de los lugares comunes que agitan las fuerzas de derecha extrema, que surgiera, también aquí, un VOX “a la vasca”.

Y, como para el resto de formaciones de derecha extrema, lo que hay que hacer es emplearse a fondo en combatir las causas y en contrastar los discursos.

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Inmigrantes parte de nuestra sociedad

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Los hombres y mujeres inmigrantes, parte de nuestra sociedad.

Galde 27, negua/2020/invierno. Francisco Torres.-

Uno de los mayores cambios que hemos conocido en los últimos treinta años se ha dado de la mano de la inmigración. Nos hemos transformado en una sociedad mucho más heterogénea, multicultural y globalizada, como otras sociedades europeas. En enero de 2019, vivían en España 6.742.948 personas nacidas en el extranjero, el 14,3% del total de la población. En términos de nacionalidad, 5.025.264 extranjeros; la diferencia hay que atribuirla, básicamente, a las nacionalizaciones. ¿Estos hombres, mujeres y familias, forman parte de la población española o bien constituyen un grupo aparte? ¿Cuál es su situación? ¿Nuestro modelo social, los incorpora o los expulsa a los márgenes?

La llegada y el asentamiento

El boom de la inmigración en España coincidió con el inicio del siglo XXI. Entre todos los factores habría que subrayar el efecto llamada de un modelo de desarrollo, con construcción y turismo como motores, intensivo en mano de obra barata, escaso valor añadido y baja productividad. Dados los cambios sociales en España, la relativamente reducida mano de obra nacional, el aumento de su calificación y expectativas, muchos de estos puestos de trabajo fueron cubiertos por hombres y mujeres inmigrantes. Los residentes extranjeros pasaron de 923.879, en 2000, el 2,3% de la población, a 5.268.762 personas en 2008, el 11,4% del total. Su inserción se dio “por bajo” de la estructura social. En el trabajo, se encontraban sobre-representados en sectores como construcción, agricultura, servicio doméstico y hostelería, con contratos temporales y a los lugares más bajos. En las ciudades y pueblos, se instalaron a la trama de vivienda más barata, en los barrios obreros y populares. Como trabajadores y como consumidores, los inmigrantes fueron pieza central del boom económico. El 30% del crecimiento del PIB de la década 1996-2006 “tiene que ser asignado al proceso de inmigración” (Oficina Económica de Presidencia, 2006).

Si bien el modelo oficial de gestión migratoria apostaba por un trabajador barato y flexible, temporal y que vuelve en su país, la realidad ya era claramente diferente antes de la crisis. Una sex-ratio más equilibrada en muchos colectivos, el intenso reagrupamiento familiar, la presencia de menores, indicaban ya el carácter no solo laboral sino también familiar de una parte importante de los inmigrantes en España. El año 2008, el 24% de los nacimientos fueron de madre extranjera. La presencia de hijos e hijas ancla y, al mismo tiempo, impulsa una mayor relación con el entorno social más próximo (escuela, barrio, parque o jardín).

En términos generales, se dio una inserción tranquila, sin grandes tensiones. No se pretende minusvalorar algún suceso racista de extrema gravedad, como El Ejido en 2000, sino constatar que estos conflictos han sido muy minoritarios y que ha primado una coexistencia con escasa interrelación significativa. Con una mayor incidencia en los barrios obreros y populares, los nuevos vecinos y vecinas empezaron a ser una presencia cotidiana en diversos ámbitos de la vida cotidiana local. En 2009, un 51% de los españoles declaraba tener relación de vecindad con extranjeros. No sin dificultades –desde las pequeñas tensiones vecinales derivados de ruidos u otras quejas, hasta la saturación de algunos centros públicos poco dotados— este proceso de incorporación fue consolidándose. Esta inserción tranquila tiene varias razones pero era muy deudora del carácter funcional de la inmigración para los empresarios, complementaria para los trabajadores autóctonos, y de una conciencia social a este respeto. Al fin y al cabo, todos veíamos a nuestra vecina mayor con su cuidadora latinoamericana.

La prueba de la crisis

La crisis económica y social que estalló en 2008 afectó al proceso de inserción de los inmigrantes, hombres y mujeres, puso a prueba muchos proyectos vitales y modificó los flujos migratorios. A partir de 2011, ante el carácter estructural de la crisis, el paro persistente y los problemas económicos, una minoría de inmigrantes dejan España para volver en su país o emigrar a otro, normalmente europeo. Lo mismo que una parte relevante de jóvenes españoles, muchos de ellos y ellas con alta formación. En 2012, por primera vez desde la posguerra civil, la población española empieza a disminuir suavemente y solo se estabiliza en 2018. Estos hechos, más presentes en los mass media, quizás han diluido la relevancia de otro: la gran mayoría de los inmigrantes y sus familias permaneció en el país y afrontan aquí como pueden, como sus vecinas y vecinos autóctonos, los años más duros de la crisis.

La gran mayoría de las familias inmigrantes han estado entre los sectores populares más golpeados por la crisis y, en primer lugar, por el paro. El año 2013, el año de mayor paro, éste era de un 25% para los españoles y un 39% para los extranjeros, más concentrados en los sectores que habían sufrido mayor impacto, con mayor proporción de contratos temporales y en puestos de trabajo más prescindibles. La crisis se ha saldado con una mayor polarización de la estructura laboral, para autóctonos y en mayor medida para inmigración. Entre 2008 y 2016, entre quienes tienen trabajo, una minoría cuenta con una posición consolidada (grupos A y B), se han reducido los trabajadores cualificados (grupo C), la vía de movilidad laboral ascendente antes de la crisis y se han incrementado los trabajadores no cualificados, particularmente servicios (grupo D).

Distribución porcentual de trabajadores ocupados, españoles y extranjeros, por grupos de ocupación. 2008-2016.

Españoles Extranjeros
2008 2016 2008 2016
TOTAL (miles) 17.276,8 16.318,5 2.943,1 1.982,5
Total (%) 100 100 100 100
Grupo A: 1+2 22,5 23,5 7,9 10,6
Grupo B: 3+4 23,2 22,1 8,4 8,3
Grupo C: 6+7+8 27,4 21,2 30,6 19,9
Grupo D: 5+9 26,4 32,8 53,0 61,2

 

Agrupaciones por ocupaciones EPA. Grupo A. Directivos y profesionales: Ocupaciones 1, Directivos empresas y 2 Técnicos, profesionales. Grupo B. Técnicos de apoyo y empleados administrativos (ocupaciones 3 y 4 EPA). Grupo C. Trabajadores cualificados (agricultura, industria y operadores máquinas; ocupaciones 6, 7 y 8. Grupo D. Trabajadores servicios restauración, personal, ocupación 5, y trabajadores no cualificados, ocupación 9. Fuente EPA. Elaboración propia

Ante el paro, la reducción de ingresos y las dificultades económicas, las estrategias han sido diversas: desde aceptar trabajos con peores condiciones y/o sin contrato, a reducir gastos, normalmente en lo referente a la vivienda. Como tantas otras familias españolas se apretaron el cinturón y, en su caso, redoblaron su voluntad de que aquí estaba su futuro. Según la Encuesta continua de los hogares, en 2018 el 53% de las personas nacidas en el extranjero llevaba más de 10 años residiendo en España. Otro indicador de arraigo es el número de nacimientos y de nacionalizaciones. En 2015, el 22% de los nacidos y nacidas tenían una madre extranjera. Entre 2000 y 2015, 1.250.000 inmigrantes habían adquirido la nacionalidad española. Si la fecundidad mide los proyectos de futuro, las nacionalizaciones muestran la voluntad de convertirse en ciudadanos y ciudadanas a todos los efectos.

La situación de los y las inmigrantes es muy heterogénea por procedencia y cultura, por tiempo de residencia, por situación administrativa y, también, por situación social. Podemos hablar de tres situaciones tipos. Una minoría relevante, sobre un 20%, tiene una buena situación. Son hombres y mujeres con años de residencia, permisos de larga duración, un buen trabajo y solvencia económica. Hay una mayoría importante, sobre un 60%, que tienen una situación social menos asentada, con grados diversos de precariedad por los malos trabajos, por la inseguridad que genera renovar los permisos con trayectorias laborales de trabajos temporales y paro, y por las dificultades económicas de las familias. Según la EPA 2019 III trimestre, la tasa de paro de los extranjeros es del 19,3%, por un 13,1% de los españoles. Tienen situaciones socialmente frágiles como tantas otras familias trabajadoras españolas, pero con peores indicadores. En 2018, la tasa de riesgo de pobreza era 45,5 % para los extranjeros UE, 50% para los extranjeros no UE y de un 18,1% para los españoles. Un tercer sector, minoritario, está en una situación de peligro de exclusión en las que suelen acumularse la situación irregular, subsistir con periodos de contratos temporales –cuando los consigue- y de economía informal, y vivir en condiciones malas de habitabilidad.

Después de lo que hemos pasado juntos, ¿todavía forasteros?

La crisis nos ha dejado una sociedad más pobre y más fragmentada y desigual. El resultado es que el foso social es más grande y profundo. Ya veníamos de una sociedad desigual; la actual lo es más y los puentes y anclajes que constituyen los servicios públicos se encuentran muy debilitados; mucha gente, autóctona e inmigrante, ya no salvan el foso con el peligro de desconectarse de la trama de procesos y vínculos cotidianos que conforman sociedad, entendida como compromiso colectivo para organizar la vida en común.

Unos de los sectores populares afectados, los ciudadanos y ciudadanas de origen inmigrante, vinieron de otros países, trabajaron, se asentaron, aprendieron el idioma y las costumbres sociales, y con la crisis ratificaron su elección. Ellos y ellas son ya de aquí. Si no por origen, sí hermanos de trabajo, de esfuerzos, de dificultades y lágrimas. El problema de su proceso de inserción no radica en su voluntad, ni en obstáculos culturales aunque éstos no falten, sino que muestra los límites y problemas de nuestro modelo social que tiende a expulsar a los márgenes a amplios sectores populares, autóctonos e inmigrantes. Dicho de otra forma, hablar de integración de las personas inmigrantes serio, requiere de acciones y políticas específicas, pero lo fundamental son las políticas de ciudadanía para autóctonos e inmigrantes, políticas de ocupación digna, de vivienda social, de cubrir los agujeros de los servicios públicos y de garantizar los mínimos de seguridad y dignidad propios de ciudadanos y ciudadanas. Esta es, en mi opinión, la cuestión central: recoser la sociedad y establecer unas bases socioeconómicas para una convivencia intercultural positiva.

Francisco Torres, sociólogo.
Universitat de València.

 

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Entre un millón de personas, una figura envuelta en tela carmín representó la paz. La bailarina Catalina Duarte ejecutó un paso de ballet con una bandera de Chile frente a dos vehículos de carabineros durante las protestas del 25 de octubre en Santiago. “Fue un instante de paz, de calma. No había agresión. Fue un momento de respeto entre manifestantes y policías”, cuenta a Verne María Paz Morales, la autora de esta imagen. “Catalina es belleza y arte frente a la rudeza y la crueldad de los policías”, señala la chilena.


La fotografía fue publicada por medios de comunicación en todo el mundo en torno a la manifestación de más de 1,2 millones de personas en la capital chilena. Morales fue acompañada del también fotógrafo Oscar Seguel para fotografiar a la bailarina como parte de un proyecto denominado Danza en la Urbe, que retrata a los bailarines en las calles.

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Orígenes y respuestas políticas al estallido chileno

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Catalina Duarte ejecuta un paso de ballet frente a dos vehículos de carabineros tras la manifestación de un millón de personas, el 25 de octubre en Santiago de Chile. Foto: María Paz Morales. 1

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Rodrigo Echecopar.-

En los últimos 40 días Chile ha sufrido el período más trágico de violación a los DDHH desde el fin de la dictadura de Pinochet, en el contexto de uno de los procesos de movilización más masivos de nuestra historia. Muchos se preguntan cómo el jaguar de América Latina, que quintuplicó su PIB per cápita y redujo la pobreza a un cuarto en los últimos 30 años, está sumido en una de las revueltas sociales más profundas del continente. ¿Acaso Chile no era el ejemplo de desarrollo latinoamericano? La elite chilena responde que nadie lo vió venir, pero la verdad es un poco distinta.

Para encontrar las señales no es necesario hurgar en rebuscadas columnas de intelectuales, sino levantar la mirada a las principales alamedas del país. En los últimos 10 años hemos visto movimientos sociales que exigen cambios profundos, logrando enorme masividad y respaldo ciudadano. Desde el movimiento estudiantil del año 2011 que exigía una educación pública, gratuita y de calidad y que logró mantener movilizado al sistema educacional durante casi un año, hasta las marchas de los pensionados el 2016 que llegaron a reunir a más de 1 millón de personas rechazando el sistema de AFPs (sistema privado de jubilación). Las movilizaciones educacionales, de pensiones, feministas y medioambientales exigían cambios estructurales, pero el sistema político los ignoraba o entregaba respuestas tibias.

Lo cierto es que el “modelo chileno” tiene muchas grietas. El sistema de pensiones está en una crisis donde más de la mitad de los jubilados reciben pensiones bajo la línea de la pobreza. En salud coexiste un sistema privado para ricos con un sistema público para sectores medios y bajos, donde este último tiene infames listas de espera de meses (y hasta años) para recibir tratamientos, además de que muchas veces requiere copagos millonarios. La matriz educacional chilena es de las más segregadas del mundo y cientos de miles de jóvenes terminan sus estudios universitarios endeudados de por vida. Chile es de los países más desiguales del mundo, donde el 1% más rico recibe el 33% de los ingresos y tenemos un gini que se acerca a 0.6. El crecimiento económico no llega a todos y se mercantilizan los espacios mínimos de la vida social, alimentando la frustración de una sociedad precarizada y llena de incertidumbre.

En el intertanto, se desplomó la confianza social en instituciones históricas. La iglesia se derrumbó ante los cientos de acusaciones de abuso sexual impunes. En el seno de las instituciones de Fuerzas Armadas y del Orden explotaron casos de corrupción que llegaban a los escalafones más altos. El empresariado mostró su peor cara con condenas por colusión en las industrias de medicamentos, supermercados, papel higiénico, etc. Por último se destapó el entramado de empresas que controlaban la política financiando las campañas electorales de sectores de la derecha y la concertación (centro izquierda). Peor aun, los principales responsables de estos casos terminaron libres o con condenas simbólicas (multas o la obligación de asistir a “clases de ética”).

¿Y la política? Las instituciones políticas se han alejado sistemáticamente de la sociedad durante los últimos 30 años. Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo muestra que desde 1990 Chile es uno de los países con mayor reducción de participación electoral, bajando en casi 40%. La confianza en el Gobierno y Congreso es preocupantemente baja y oscila entre 5 y 10%, mientras que en las últimas tres décadas la identificación con partidos políticos ha caído 30 puntos, llegando a menos del 20%. Nuestro sistema político y los partidos no son capaces de representar la diversidad política y procesar los intereses y conflictos sociales en juego.

Por lo tanto, el Chile de hoy tiene un sistema político debilitado y una realidad social de precariedad y vulnerabilidad, que terminó incubando frustración y rabia con una elite que no solo se llevaba el pedazo más grande de la torta, sino que se erguía por sobre las reglas establecidas para el resto de la sociedad. Es en ese contexto donde, en respuesta a un aumento marginal de la tarifa del transporte público, jóvenes estudiantes comenzaron a evadir el pago del transporte público “saltando los torniquetes”. Un par de días después, el Gobierno gatilla el estallido con la confirmación del alza al pasaje, cerrando el metro para frenar la evasión y anunciando la aplicación de la Ley de Seguridad Interior contra los manifestantes. Esa misma tarde cientos de miles de personas expresaron su solidaridad con la manifestación de los jóvenes y, paralelamente, grupos no identificados incendiaron estaciones de metro en distintos sectores de la Capital. En menos de 24 horas los militares patrullaban las calles de Santiago, abriendo paso a gravísimas violaciones a DDHH sin lograr controlar las manifestaciones. Tan solo seis días después, el viernes 25 de octubre, se desarrollaba la manifestación más masiva de la historia de nuestro país.

Para analizar las respuestas del sistema político a este levantamiento social es útil dividir el estallido en dos períodos: antes y después de la marcha del 25 de octubre.

En el primer período, que duró alrededor de 10 días, casi todo el sector político del Gobierno respaldó el mensaje oficial: no existe un conflicto social y aplicaremos toda la fuerza de la ley contra los manifestantes. En la oposición, por el contrario, desde un primer momento los sectores del Frente Amplio (coalición de izquierda) hicieron un llamado a entender la profundidad social del conflicto. Es más, el FA entregó al Gobierno un programa de cambios urgentes denominado “No más Abusos”, que sigue siendo la base de las discusiones políticas sobre la urgente agenda social. Por último, aunque inicialmente hubo algún grado de dispersión en los sectores de la centro izquierda, con el correr de los días la enorme mayoría de sus liderazgos se situó ante el conflicto desde su dimensión social.

En la marcha del 25 de octubre salieron a manifestarse alrededor de dos millones de personas, lo que logró derrotar la mirada de quienes planteaban que esto era solo un movimiento marginal, instalándose, por el contrario, que se gestaba uno de los movimientos sociales más relevantes de la historia del país. A partir de ese día, podemos observar cambios en las posiciones políticas de los distintos sectores.

Para empezar, el Gobierno hizo un cambio en su discurso. Reconoció la existencia de un movimiento social mayoritario, suspendió la presencia de militares en las ciudades y anunció un importante cambio de gabinete. Pero el giro discursivo no vino acompañado de un giro en su actuar. De las medidas sociales anunciadas, tres cuartos ya estaban en el congreso o en el programa de Piñera y, a pesar de que los militares vuelven a los cuarteles, la política de represión hacia las manifestaciones continúa al alero de Carabineros.

Los cambios más trascendentales vienen de parte de los partidos del oficialismo. La derecha tradicional de Renovación Nacional (el antiguo partido del Presidente Piñera y heredero de la histórica agrupación conservadora, el Partido Nacional) se mueve rápidamente y declara su disposición a enfrentar la dimensión social del problema. La derecha más neoliberal y pinochetista, concentrada en la UDI, y la joven derecha, autodenominada liberal, del Partido Evopoli, quedan aislados como los defensores del modelo. Días después, la oposición, duramente fragmentada durante los últimos años, saca una declaración unitaria llamando a impulsar una Nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente. Esto abre la puerta hacia el histórico acuerdo del 15 de noviembre que resuelve hacer un plebiscito para iniciar el primer proceso constituyente democrático en la historia de Chile.

A pesar de que el acuerdo consigue un respaldo ampliamente mayoritario en la ciudadanía y le pone fecha de término al lastre dictatorial más relevante que quedaba, no incluye a ciertos sectores políticos de la izquierda y es criticado por algunos actores sociales. Además, el acuerdo solo aborda la exigencia de una Nueva Constitución, por lo que se mantienen las movilizaciones a la espera de que se aborden las urgencias sociales. Sectores de la derecha se han mostrado disponibles a cambios en el sistema de salud, en la política de endeudamiento estudiantil y respecto al sistema de pensiones, abriendo la puerta a que la política impulse nuevos cambios a las condiciones de vida de los y las chilenas.

Pero la arista más relevante del estallido sigue abierta y sin solución a la vista: la masiva violación de DDHH durante las últimas semanas. En los últimos 40 días han muerto 23 personas, de las cuales hay confirmación de participación de agentes del Estado en 5, se han presentado 370 querellas por tortura, 79 por violencia sexual y más de 1500 personas han sido heridas con armas de fuego, incluyendo 232 con traumas oculares. A pesar de las continuas advertencias de parte de organizaciones locales e internacionales, Chile sufrió masivas violaciones a los DDHH por parte de Carabineros amparados en el silencio del Gobierno y el oficialismo. ¿Qué hacer al respecto?

El problema es muy complejo. Por un lado, solo se puede entender al Gobierno desde una posición que cree que la violación a los DDHH es condición necesaria para restablecer el orden público. Por otro lado, la oposición chilena sostiene, legítimamente, que no hay contexto o justificación posible para la violación de derechos fundamentales y que se deberán perseguir los responsables policiales, militares y políticos hasta las últimas consecuencias. El resultado es que se profundiza la polarización entre ambos sectores políticos porque la derecha considera legítima y necesaria la represión, mientras que la izquierda ve cada día que pasa como una afrenta a la justicia y una agudización de los crímenes de lesa humanidad.

En estos días las emociones son volátiles y la esperanza de igualdad y justicia rápidamente se puede convertir en miedo a un devenir autoritario. La solución democrática es compleja y el camino no es obvio. Si el movimiento social sigue movilizado se requiere, en primera instancia, que la política haga carne los cambios sociales exigidos. Pero, de manera más urgente, el Gobierno debe imponer el cese de violación a los DDHH y construir las condiciones necesarias para garantizar un proceso de verdad, justicia y reparación para las víctimas. El fracaso de lo anterior le deja a la oposición pocas alternativas, entre ellas la Acusación Constitucional contra el Presidente de la República, proceso que se inició hace pocos días.

Rodrigo Echecopar. Economista y ex Presidente de Revolución Democrática, Frente Amplio.

 

Notes:

  1. Entre un millón de personas, una figura envuelta en tela carmín representó la paz. La bailarina Catalina Duarte ejecutó un paso de ballet con una bandera de Chile frente a dos vehículos de carabineros durante las protestas del 25 de octubre en Santiago. “Fue un instante de paz, de calma. No había agresión. Fue un momento de respeto entre manifestantes y policías”, cuenta a Verne, María Paz Morales, la autora de esta imagen. “Catalina es belleza y arte frente a la rudeza y la crueldad de los policías”, señala la chilena.
    La fotografía fue publicada por medios de comunicación en todo el mundo en torno a la manifestación de más de 1,2 millones de personas en la capital chilena. Morales fue acompañada del también fotógrafo Oscar Seguel para fotografiar a la bailarina como parte de un proyecto denominado Danza en la Urbe, que retrata a los bailarines en las calles. https://verne.elpais.com/verne/2019/11/23/mexico/1574465835_743523.html

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Sute amazonikoak

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Galde 27, negua/2020. Sabiñe Zurutuza.-

Uda honetan, suteak hirukoiztu egin dira abere haragia hazteko zonaldeetan Amazonian, ikerketa berri baten arabera. Aurkikuntzek, beste behin, arreta deitzen dute abere haragiaren Brasilgo industria boteretsuaren eta Amazonaseko oihanaren deforestazioaren artean, hain justu mundua aldaketa klimatikoari buruz eztabaidatzen ari denean COP25ean.
Proiektuak diseinaturiko metodoak erabiliz, irabazi-helbururik gabeko jasangarritasunekoak, Chain Reaction Research-ek NASAk Amazonaseko zonaldeko sute-alerten artxiboko datuak mapatu zituen, eta konturatu zen uztaila eta iraila bitarteko 554.000 alerteetatik ia 376.000 (%70 inguru) zonaldean lan egiten duten munduko haragi enpresa handienen lurretan izan zirela. JBS mundo mailan haragi hornitzaile handienaren erosketa zonalde estimatuetan, adibidez, milioi laurden baino alerta gehiago eman ziren.
Marfrig brasialdar behi-haragi hirugarren esportatzaile handienaren balizko erosketa lurraldeetan ia 80.000 alerta izan ziren, eta 66.000 baino gehiago Minerva-ren hiltegien inguruan. Hiru haragi-paketatzaile hauek brasildar Amazonia menperatzen dute eta zonaldean sakrifikaturiko aziendaren erdia maneiatu, Imazon-en arabera.
Abere haragi industria Amazoniako zonaldearen deforestazioaren arrazoi nagusietakotzat jotzen da. Yaleko Basogintza eta Ingurumen Ikerketa Eskolaren arabera, abeltzainakdiraamazoniar baso-estaldura duten herrialdeetako lurraldeen mozketaren %80ren arduradunak.
Amazoniako suteek mundu mailako alarma eragin dute azken udan. Ez dago ebidentzia zuzenik sute hauek JBS, Marfrig edo Minerva hornitzen duten abeletxeetan hasi zirenik, baina oihan tropikalean arrantxo-mosaiko bat egotea bera laguntzen ari da beste leku batzuetan hasitako suteen eragin orokorra areagotzen. «Tokiko klima lehorragoa da zuhaitzetatik gutxiago lurrintzen ari delako», esan zuen Yavinder Malhi, Oxfordeko Unibertsitatean ekosistemaren zientzietan irakaslea.
Adituek diote deforestazioaren areagotzeak zuzeneaneragin zuela suteen gehitzea: hilabeteak lehenago mozturiko zuhaitzen nahitako erretzeak, eta ez ausazko baso suteak. «Behin basoa soilduabeletxea egiteko, hildako material ugari dago inguruan eta gero abeltzainek urtaro lehorraren zain daude material hori erretzeko», esan zuen Malhik.
EUk ere hausnartu behar du hala planetarako nola pertsonentzat kaltegarriak diren merkataritza libreko itunen eragina. Mercosur-ekin akordioak egoera kaltetuko luke eta Amazoniako deforestazioa azkartuko.

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Guerra comercial sí, pero no sólo

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

 

Galde 27, negua/2020/invierno. Patxi Zabalo.-

Según nos recuerdan con frecuencia los medios de comunicación, desde 2018 el gobierno de Estados Unidos ha declarado la guerra comercial a China que, con sus vaivenes en forma de treguas y nuevos ataques, se traduce en una sustancial elevación de los aranceles de aduanas estadounidenses para muchos productos provenientes de ese país. Entre otros motivos, alega para ello la depreciación intencionada de la moneda china frente al dólar, que facilita sus exportaciones. Y este comportamiento proteccionista se ha extendido a otros países, de Latinoamérica a Europa, y con disculpas diversas. A Brasil y Argentina por devaluar sus monedas, a Francia por la imposición de la llamada Tasa Google, un impuesto sobre los ingresos de empresas de tecnología digital como Facebook, Amazon, Apple o Google.

¿Es esto una guerra? En cierto sentido, sí, ya que no deja de ser una prolongación de la política por otros medios; en este caso, una agresión económica. Pero no solo es comercial, ni por los medios utilizados y sus pretendidas justificaciones, ni mucho menos en su trasfondo geopolítico.

Las reglas de juego del comercio internacional son las establecidas por la Organización Mundial de Comercio (OMC), institución creada en 1995, fruto de la Ronda Uruguay (1986-94), que se celebró precisamente debido al impulso de Estados Unidos a principios de los años 1980. Y esas reglas no autorizan a sus miembros a tomar represalias unilaterales por las presuntas infracciones cometidas por otros países. Remiten a su Órgano de Solución de Diferencias (OSD), que es un tribunal de arbitraje que dirime disputas entre estados. Pero resulta que a Estados Unidos, que es su principal usuario –tanto como reclamante como demandado–, no le gustan algunos de sus laudos y está bloqueando la renovación de su órgano de apelación. Esta artimaña puede implicar que a partir de 2020 el OSD deje de funcionar, amparando de algún modo las represalias unilaterales de EEUU ante la ausencia de mecanismos multilaterales. Claro que también puede suponer un golpe de gracia a la ya de por sí debilitada OMC, que inauguró su Ronda de Doha en 2002 para concluir tres año después y nada hace prever que lo vaya a conseguir alguna vez.

En este punto conviene recordar que la insatisfacción de Estados Unidos con la OMC viene de lejos. Desde 2008 la administración Obama, descontenta con el estancamiento de la Ronda de Doha, promovió acuerdos sobre comercio e inversión con los principales socios comerciales del Atlántico (AsociaciónTransatlántica de Comercio e Inversión, TTIP por sus siglas en inglés) y del Pacífico (Tratado de Asociación Transpacífico, TPP), salvo China, que fue expresamente excluida. En ambos casos se trataba de imponer en dichos ámbitos las reglas de juego económico que EEUU no lograba aprobar en el contexto multilateral de la OMC, a fin de adelantarse a que China tuviera la capacidad de extender las suyas.

Ahora, bien, las negociaciones del primero están paradas desde el triunfo electoral de Trumpen 2016 y el segundo, aunque suscrito por sus doce miembros meses antes, tampoco está en marcha porque la actual administración estadounidense se niega a ratificarlo. A juicio de muchos observadores, estas decisiones y sus posteriores guerras comerciales han convertido a Trump en un enemigo del multilateralismo, lo que no puede negarse, pero no caracteriza adecuadamente su posición. Porque, más allá de lo impresentable de sus formas, habría que reconocer que el propio diseño del TTIP y el TTP ya representaban un alejamiento importante de la vía multilateral. Alejamiento que además se remonta a los años 1990, cuando incluso antes de que la OMC entrara en vigor, EEUU comenzó a suscribir numerosos tratados de libre comercio para avanzar en aspectos que no había logrado incluir en la normativa multilateral de la OMC.

Y es que el fondo del asunto no es un debate abstracto entre unilateralismo y multilateralismo, o libre comercio frente a protección. Lo que hacen todas las administraciones estadounidenses, unas con mejores formas que otras, es defender los intereses de las grandes empresas de su país, que para eso están los grupos de presión y las puertas giratorias, últimamente reforzadas por la presencia de los multimillonarios en persona en la primera línea política. Y para ello utilizan todos los medios a su alcance, multi o unilaterales, proteccionistas o librecambistas, según convenga en cada circunstancia.

El mismo EEUU que impulsó la OMC y ahora la cuestiona, promovió en 1947 la creación de la Organización Internacional de Comercio (OIC). Pero nunca llegó a funcionar porque, debido a la presión de los lobbys empresariales disgustados con el intervencionismo recogido en sus estatutos, EEUU nunca ratificó el acuerdo alcanzado, quedando como residuo el GATT con la única misión de liberalizar el comercio.

De hecho, el análisis histórico del capitalismo industrial muestra que las actuales potencias económicas han practicado políticas proteccionistas durante su desarrollo industrial, pero que cuando lo han conseguido han promovido el libre comercio. Esto se aplica perfectamente al cambio de orientación en política comercial observado en el Reino Unido a mediados del XIX y en Estados Unidos tras la II Guerra Mundial. Y siguiendo con el paralelismo, hay quien ahora apunta que, igual que las empresas británicas reclamaron la protección a comienzos del siglo XX cuando se vieron desbordadas por la competencia estadounidense y de otros países europeos, ahora es EEUU quien recurre al proteccionismo ante la competencia china.Porque China, es el primer exportador mundial de mercancías desde 2009: 12,8% de las exportaciones mundiales en 2018, frente al 8,5% de EEUU; que ascienden al 17,6% frente al 9% de EEUU, si solo se consideran las exportaciones de productos industriales. Así no resulta tan sorprendente que, en respuesta a la guerra comercial de Trump, China se presente como el nuevo adalid del multilateralismo y el libre comercio.

Con todo, para analizar la llamada guerra comercial, hay que tener en cuenta todo lo que abarca este término desde la creación de la OMC. Porque esta organización, además de regular el comercio internacional de mercancías y de servicios, incluye la protección de los derechos de propiedad intelectual a través del ADPIC (Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio). Y estos resultan claves en todo lo relativo a las tecnologías de la información y comunicación, que es lo que realmente ha desatado la guerra de Trump contra China, por más que la pretenda encubrir con otras cuestiones.

Además del gigante productor y exportador de manufacturas en que se ha convertido, China apuesta fuertemente por ser una potencia tecnológica. Ya es el segundo inversor en I+D del mundo, y eso va dando sus resultados en campos como los vehículos eléctricos, las placas solares o la astronáutica. Entre ellos destaca que en la quinta generación de comunicación electrónica, conocida como 5G y que se supone que representa un salto cualitativo respecto a las precedentes, la empresa china Huawei va muy por delante de las norteamericanas. Esto ha suscitado intervenciones desmedidas de la administración Trump, que van desde la detención en Canadá de la vicepresidenta de la empresa, hasta la prohibición del comercio con Huawei, o la presión a otros países para que no contraten sus servicios para establecer la red 5G, que requiere una gran inversión.

Más allá de la defensa de los intereses comerciales de algunas grandes empresas estadounidenses, lo que esta declaración de guerra comercial contra China supone es una batalla –tal vez la primera, pero seguro que no la última– para detener o al menos ralentizar el ascenso de China como superpotencia mundial. El actual el presidente chino, Xi Ping, no culta que el objetivo de sus grandes apuestas como Made in China 2025–progresar, a través de la innovación tecnológica, del ensamblaje al producto creado en China– o la Nueva Ruta de la Seda–monumental red de infraestructuras de transporte para facilitar su comercio internacional– es el resurgimiento de la Gran Nación China. Y eso parece no gustarle nada a la gran potencia del otro lado del Pacífico.

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La política de inmigración de Turquía

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Turquía. La crisis migratoria como arma política

Galde 27, negua/2020/invierno. Eyyup Doru.-

Desde hace casi 10 años que la crisis migratoria ocupa un espacio importante en la agenda política y mediática, especialmente en Europa, donde esta crisis puede considerarse como una de la más importante de su historia.

El fuerte aumento desde 2010 del número de migrantes que llegan a la Unión Europea a través del Mar Mediterráneo, especialmente desde África y Oriente Medio y las decenas de miles de muertes, principalmente en el Mar Mediterráneo añaden a la dimensión política y mediática de esta crisis otra que es del orden de la tragedia humana a gran escala que pesa directamente para algunos, indirectamente para otros, en la conciencia de los ciudadanos europeos.

Más allá de este éxodo trágico a gran escala, también ha habido muchas divisiones y tensiones dentro de los diferentes países europeos que han estado luchando por ponerse de acuerdo sobre la actitud que a adoptar. Esta situación la consideran incontrolable.

Desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011 y la posterior migración al área de Schengen, la ruta de migración se ha vuelto aún más peligrosa y el número de muertes ha aumentado constantemente.

¿Qué ha sucedido en Turquía mientras tanto? En un contexto de debilitamiento del proceso para una futura adhesión a la Unión Europea, un sorprendente aumento del autoritarismo y una creciente islamización a expensas de la realidad etnoconfesional del país, Turquía se tropezó con el estallido de la guerra civil al otro lado de la frontera y la explosión de migrantes y refugiados. No ha tenido dudas en utilizar el problema para reforzar sus sentimiento nacionalista y políticas anti-minoritarias.

Abriendo sus puertas a unos 3,5 millones de sirios (estas fuentes son, sin embargo, solo parcialmente confiables, hasta ahora no se ha realizado un censo independiente, este número es el avanzado por el estado turco y fue probablemente revisado al alza para optimizar la demanda de ayuda financiera a la Unión Europea, sin contar entre este número una parte que ya ha migrado a Europa) y en el contexto de una guerra en la que ha estado muy involucrado desde el principio, Turquía ha comenzado simultáneamente a manipular la situación de estos refugiados mientras recibe fondos muy importantes de la Unión Europea.

Los refugiados que huyeron de la guerra se encontraron a pesar de sí mismos en el centro de la política interior y exterior del país.

A nivel de país, los refugiados sirios son utilizados como mano de obra barata y son explotados ilegalmente en la mayoría de los casos.

Esto es adecuado para que las grandes empresas exploten a los refugiados en dificultades, pero en términos de competencia salarial, esto ha creado una exclusión del trabajo de muchos ciudadanos turcos y las manifestaciones, especialmente en las grandes ciudades, se han multiplicado en los últimos años.

Además, la recepción de estos refugiados que huyeron de la guerra ha permitido al gobierno en el poder intensificar sus políticas represivas generalizadas desde que llegó al poder en 2002 y llevar a cabo con mayor impunidad sus políticas de opresión hacia El pueblo kurdo.

Por otra parte, se ha contestado a las críticas internacionales con amenazas de abrir las fronteras, dando comienzo a un chantaje sistemático.

Las violaciones de todas las formas de libertad de expresión se han generalizado aún más gracias a este chantaje. Igualmente Turquía ha procedido al levantamiento de la inmunidad de los electos kurdos, al encarcelamiento de parlamentarios, a la destitución de alcaldes kurdos elegidos democráticamente. Los ataques armados a varias ciudades kurdas con todas las bajas civiles. Todo esto ha sucedido en la indiferencia más general.

Europa, por su parte, desde el principio se ha cedido fácilmente a este chantaje y nunca se ha manifestado más que por medio de condenas por escrito, expresiones de inquietud y declaraciones públicas teñidas de moderación.

Recientemente, las mismas amenazas se han puesto en práctica cuando la comunidad internacional ha salido en contra de la ofensiva turca en el noreste de Siria. Esta vez, el régimen turco incluso amenazó con enviar miembros de Daesh a Europa.

Después de la ofensiva turca en Afrin en enero de 2018, unas 300,000 personas ya se vieron obligadas a huir de sus hogares en un mes y medio. Por ejemplo, solo el campamento de Sehba tiene un total de 128,000 kurdos, que se encuentran refugiados a pesar de sí mismos en su propia tierra.

Como parte de estos desplazamientos, miles de yihadistas que cometieron crímenes de guerra fueron reubicados junto con sus familias a las casas de sus víctimas, con la ayuda y el apoyo logístico de Turquía.

Hay una reestructuración demográfica a ambos lados de la frontera turco-siria, en la región kurda de Turquía consiste en una arabización de las ciudades fronterizas kurdas como Urfa y Antep, donde están instalados los campamentos más grandes de refugiados y donde el número de refugiados supera el 30% de los habitantes de la zona.

En Siria, esto se manifiesta en las sucesivas invasiones turcas destinadas a la limpieza étnica (la última ofensiva turca en Siria, provocava en menos de un mes, según las últimas cifras de las Naciones Unidas, más de 180,000 refugiados en las ciudades de Serêkaniyê ve Girê Spí de Rojava).

Al implantar la franja de seguridad, es de hecho un deseo de continuar la política iniciada en la década de 1960 por el régimen baazista, que tenía como objetivo la arabización de las poblaciones étnicamente kurdas, pero con el añadido de que Turquía tiene el objetivo adicional de separar físicamente a los kurdos de Turquía y los del norte de Siria. También es importante tener en cuenta que, a diferencia del régimen sirio, los yihadistas están organizados y financiados por la actual Turquía.

Europa, no puede ceder continuamente a las amenazas de Erdogan esperando que la crisis se solucione por si misma. La solución real sigue siendo política y Europa debe encontrar una manera de contribuir a una salida política a esta crisis.

Es necesario integrar a todos los pueblos que viven en Siria en un estado plural dotado de una constitución democrática que satisfaga las aspiraciones de todos los ciudadanos de Siria.

Europa también debe dejar de temblar ante Turquía y dejar de ser cómplice en sus crímenes. Debe de tomar una actitud responsable e imponer sanciones reales que finalmente puedan conducir a resultados concretos en términos de respeto por la democracia y derechos humanos.

Eyyup Dorues. Representante del HDP (Partido Democrático de los Pueblos es un partido pro-kurdo) en Europa.

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El Periscopio. Jason & Argonautas: Contabilidad cultural

Bidali iruzkina 27 December 2019 egilea inaki

Bernardo Atxaga, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola

Galde 27, negua/2020/invierno. Jason & Argonautas.-

I. CULTURA CONTANTE Y SONANTE. Con el fin de año llegan los balances. Es hora de contar pérdidas y ganancias. También en lo que a cultura se refiere. Los gobiernos y otras organizaciones hace ya años que crearon sus observatorios y departamentos de estudios y estadísticas, y en estas fechas publican sus conclusiones. La Fundación SGAE, el Ministerio de Cultura o el Observatorio vasco nos muestran el libro de contabilidad de nuestros hábitos y prácticas culturales.

Al parecer, todo va bien. Pasada la tormenta, y en tanto no caigan nuevos chaparrones, nos dicen que las aguas están volviendo a su cauce. Así, nos enteramos de que la cultura da muestras de buena salud. Se lee más, se va más al teatro, a los museos, se escucha más música, e incluso, se ve más cine. Y lo que es más grato, sobre todo para los autores, se hace de manera legal. La piratería musical y de contenidos audiovisuales, siguiendo la tónica europea, decae notablemente. Por ejemplo, las descargas ilegales de música han pasado en los últimos cuatro años de un 18,30% a un 5,10%. Será por la eficaz persecución del delito, por el aumento de conciencia cívica o, más probablemente, por el éxito del streaming y de las plataformas digitales (Spotify y Netflix a la cabeza), que ofrecen música y producción audiovisual a precios competitivos. Ya más de la mitad de la población está suscrita a alguna plataforma.

Como suele ser habitual, las mujeres ganan en casi todos los epígrafes, siendo en la lectura donde más se distancian de los hombres. Estas saludables estadísticas valen también para la música y la literatura en euskera. Así se percibía en la pasada Feria de Durango. El Premio Nacional de las Letras a Bernardo Atxaga, así como el merecido reconocimiento a los creadores vascos de La Trinchera Infinita y El Hoyo ilustran este estado de gracia de nuestra cultura.

Los responsables políticos muestran su satisfacción y anuncian incrementos de inversión en los próximos presupuestos. Está bien, pero tampoco deberían excederse en los ditirambos. Cuando se dice que se lee, se refiere a que casi dos tercios de la población manifiesta haber leído al menos un libro el año anterior. Creámoslo, aunque no encaja bien con la constatación de que el gasto cultural por persona ha disminuido, si bien ha aumentado entre la población joven. ¿Será porque se incluye un apartado de «servicios de móviles e Internet»?

II. ACTIVOS Y PASIVOS INTANGIBLES. Los números son fríos y también engañosos. Simulan ser neutrales, pero no lo son. Late en su mecánico corazón una lógica cuantitativa de mercado que excluye lo que sale de las grandes rutas marcadas por el comercio y la industria. El modelo Iceberg de la cultura señala que el 90% de la misma queda por debajo de la superficie formada por los hechos que se pueden reconocer fácilmente y por tanto, medir y clasificar en dominios y categorías. Por debajo quedan los intangibles culturales: las reglas tácitas o inconscientes, formas de pensar y de sentir heredadas o adquiridas, los rituales, los mitos o los valores. Es decir, la brújula personal que sirve para no perderse en el camino que cada cual se ha trazado. El mecanismo por el cual buscamos las respuestas a las preguntas que nos vamos formulando.

No todos los hechos culturales tienen el mismo valor ni el contexto en que se producen es indiferente. Lo saben los que ya están de vuelta.» Se publica demasiada literatura banal, estúpida, tonta», dice José Balza, escritor venezolano. «Los superhéroes de Marvel no son cine», clama Scorsese, y el gran Coppola lo remata: «son despreciables». Una película, para él, debe suponer «un aprendizaje y una inspiración». Los creadores, dice, «deberíamos preservar la diversidad cultural para no vivir en un mundo homogéneo, pero veo muchas tendencias que se oponen a lo que, en realidad, deberíamos estar haciendo».

Dicen las estadísticas que el pasado año se estrenaron en EEUU unas 500 series de ficción y en torno a 1.000 realities. Este año serán bastantes más, y se verán, por supuesto, en todo el mundo. El atracón televisivo en la soledad del sofá tiene ya un nombre: bingewatching. ¿Qué dicen los números sobre el aislamiento, la estandarización y la pérdida de un acervo cultural común que nos permita entendernos en un mismo lenguaje? «Los tiempos en los que existía el otro se han ido», dice categórico Byung-Chul Han (La expulsión de lo distinto). Para este filósofo coreano, vivimos en el reino de lo igual. Personas «cebadas como ganado consumiendo imágenes sin límite, porque todo el mundo lo hace y porque (los algoritmos) las diseñan para que gusten».

En su reivindicación de la literatura al recibir el Nobel, Olga Tocarczuk alertaba también sobre un mundo reducido a la condición de objeto y dominado por una Red «completa e irreflexivamente sujeta a los procesos de mercado». Un Internet que debía «unir, generalizar y liberar» para «escuchar la armonía del mundo», ha acabado siendo un lugar de «una cacofonía de sonidos insoportable». Una gigantesca cantidad de datos que sirve para «programar el comportamiento de los usuarios». Y concluye, parafraseando a Shakespeare: la Red es cada vez más «una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia».

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Número 26 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 27 September 2019 egilea inaki

 

**Revista Galde 26 completa en pdf
**Dossier Galde 26 en pdf: Emergencia climática y “crisis energética”
**Archivo de todas las revistas de Galde en pdf


Galde 26, udazkena/2019/otoño

aurkibidea sumario

ELKARRIZKETA

04. Aitzpea Goenaga. Inaki IrazabalbeitiaManu González

BEGIRADAK

08. Con luces largas: Elecciones 10-N. Alberto Surio

10. Dicen: Misoginia y violencia. Suprimir las viñetas. Katalunia, etc.

12. Ciudadano Ferrer. Loira ManzaniKarlos Ordoñez

14. La España vaciada. Teresa Aramburu

16. Una quimera autóctona: el fascismo en Euskadi. Iñaki Fernández Redondo

18. “La salud mental heteronormativa a debate”. Lala Mujika

20. “Ibiltari baten egunkaritik”. Lourdes Oñederra.

DOSIER: Emergencia climática y “crisis energética”

22. “Entrevista a Teresa Ribera”. Alfonso Sanz-M.González

28. “2020 el año que las emisiones deben descender”. J. A.

32. “¡Justicia climática ya!” Nerea Tellería García.

34. “La transición energética.” Begoña María-Tomé.

36. “Estado de naturaleza”. Daniel Innenarity.

37. “Gobierno Vasco y el cambio climático.” Mugalariak.

40. “Decrecimiento de la aviación”. Pablo Muñoz Nieto.

42. “2030 agendare erronkak beteko al dira”. Aitziber Salazar.

45. ¿Qué papel juegan las cooperativas de consumo? J. M.

48. Libros y  referencias.

OCKHAMEN LABANA

49. “Ikasi emozioak ezkutatzen!” Inaki Irazabalbeitia.

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

50. Nicaragua:”Las tres caras de abril” José Luis Rocha.

53. “Proteger el estilo de vida europeo.” Daniel Trilling.

IKUSMIRA

56. “La belleza ‘desaparece’ de Groenlandia”. Albert Dros.

KULTURA

58. El Periscopio: “Cálido verano de…” Jason & Argonautas.

60. “La música de jazz en Euskadi”. Patricio Goialde

ZINEMA

62. “Zinemaldia – 67 SSIFF: “Mientras dure la guerra.”

63. “Bizkarroiak.”, de Song Kang-ho. Sabiñe Zurutuza

LIBURU AIPAMENAK – RESEÑAS

64. “Heridos y olvidados…” Antonio Duplá

65. “Desprivatizar los partidos” Óscar Rodríguez Vaz.

66. “Narradoras anglosajonas recién publicadas”. Soledad F.

Editorial Galde 26

Superado el importante repecho de los veinticinco números, en Galde seguimos adelante contra viento y marea. Está ya en la calle, lo tienes en tus manos, el número 26, repleto, como siempre, de ideas, reflexiones y propuestas. Abrimos el número con la habitual entrevista, esta vez a Aizpea Goenaga, actriz y directora de cine y, también directora del Instituto Etxepare entre los años 2009 y 2016.

El dossier, coordinado por Manu González, está dedicado a un tema de palpitante actualidad, como lo es cualquiera relacionado con el medio ambiente y la sostenibilidad. Después de un septiembre que ha visto la convocatoria de una huelga general contra el calentamiento global y contra la inoperancia de los gobiernos y que ha mostrado el protagonismo de los sectores más jóvenes en este terreno, proponemos una serie de reflexiones de enorme interés sobre la emergencia climática en la que ya estamos viviendo. Tras una entrevista a Teresa Ribera, actual ministra en funciones para la Transición Ecológica en el Gobierno de Pedro Sánchez, diversos especialistas escriben sobre la urgencia de la situación, la transición energética, el Gobierno Vasco y el cambio climático o las cooperativas de consumo, entre otros temas.

En «Internacional» nos hacemos eco a través de una serie de voces críticas del triste XL aniversario de la revolución sandinista, así como de la deriva intolerante de un discurso oficial europeo sobre la inmigración que rezuma ideas y recelos de la extrema derecha. Antes hemos hablado de salud mental, de la España vaciada y de falangistas vascos. Un espacio particular recibe en este número, como no podía ser menos, el recuerdo de Mariano Ferrer, miembro del consejo de redacción de Galde desde su creación allá por 2013. Y, además, Periskopio, Ibiltari baten egunkaritik, Ockhamen labana, Con luces largas, reseñas y más y más.

Ondo pasa udazkenean! Gabonetan elkartuko gara berriz!

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Elkarrizketa. Aitzpea Goenaga

Bidali iruzkina 27 September 2019 egilea inaki

 

«Gizartean sorkuntza gehiago falta zaigu»

Galde 26 udazkena/2019. Manu González eta Inaki Irazabalbeitia.- Aitzpearekin Kristina Enea Fundazioaren egoitzan jarri genuen hitzordua iraileko arratsalde eguzkitsu batean. Beti bezain alai eta positibo agertu zitzaigun. Gure galderei ez zien iskin egin eta hori estimatu egiten diogu…

Zure familia-inguruneari buruz izango da gure lehen galdera. Izan ere, zure familia-giroa ez da ohikoa: artistak batetik eta euskaltzaletasunaren eta antifrankismoaren habia izan zen Aurrera taberna bestetik. Nola eragin dio horrek zure bizitzari?
AITZPEA GOENAGA.-
 Gure familia apur bat atipikoa zen. Anaia-arreba asko ginen, bakoitza zur desberdineko ezpala. Gurea etxe irekia zen. Klase askotako jendea ibiltzen zen, jarrera politiko desberdinekoak… Bi zutabe zeuden gure familian. Lehena, antifrankismoa eta horren ondorioz gure etxean jendea aterpetzea; jende asko pasa zen gure etxetik errepresiotik ihesi. Gure etxeko gazteei hau kontatzen diedanean haluzinatu egiten dute. Bigarrena, euskaltzaletasuna. Uste dut Iñaki hau zurekin inoiz aipatu dudala. Gure gurasoak zer arrisku handia hartu zuten. Gurea bezalako burgesia txikiko familiek normalean umeak bidaltzen zituzten eskolara, ba, jesuitetara, marianistetara edo prestigioko ziren horietara. Eta gure gurasoek bidali gintuzten eskola ilegal batzuetara; gero, examinatu behar genuela ‘por libre’, alegia, arrisku ikaragarri batekin, nota jaisten zizulako edo ez zenekielako oso ondo nola aterako zinen hartatik eta niri iruditzen zait hori arriskua. Nik beti esaten dut: ikastolei omenaldia ez, gure generazioko gurasoei egin behar zaie omenaldi bat beraiek izan zirelako arriskatu zutenak beraien seme-alabak ikastoletara bidaltzen.

Bestetik irekitasuna. Eta horren barruan dago, ba, klaro, zuk etxe horretan esaten duzu, ikusten duzu zure seme zaharrenak, ba, pintatzeko sekulako abilidadea daukala, eta ikusten duzu badaukala joera hori. Ba, gure amak egiten zuena zen: nora joan daiteke ikastera? Non dago Massana? Bartzelonan: mugitu, eta hara joan anaia ikastera, gero Parisera… Ez zen hori oso ohikoa garai hartan. Eta hori eskertzekoa da.

Etxepare institutua abian jartzea egokitu zitzaizun. Zer azpimarratuko zenuke garai hartatik?
A.G.- Ia 7 urte egin nituen zuzendari moduan. Etxeparerako deitu zidatenean, nik ezezkoa eman nuen, ez nuen… «utzi iezadazue bakean, nik nahiko lan daukat. Eta berriz insistitu zidaten. Eta gogoratzen naiz, nire ahizpa zaharrena oso gaixorik zegoen orduan, eta esan zidan: «Ba deitu baldin badizute, zerbaitegatik izango da, ez bakarrik deitu dizunak, baizik eta… igual, egin ezazu kasu eta joan, eta beti zaude atzera egiteko aukeran.» Eta orduan, horrela, aurrera egin nuen.

Kultura oso zabala da: diziplina asko eta, diziplina bakoitzean dauzka forma eta espresio modu asko, eta bakoitzak erreklamatzen du bere lekua. Eta nazioarteratzean… oso zaila da. Neurrira lan egin behar izaten da. Nik banekien fondoko karrera bat zela, hau da, epe luzekoa, eta beti esaten nuen: “epe motzean egin behar dira gauza batzuk,oso in extremis; epe ertainean beste batzuk, eta epe luzean besteak”. Eta beno, orain ikusten ari naiz, esaterako, Edinburgon, Eskozian, ba, Etxepare egiten ari denak guk hasitako kontaktuetan duela jatorria.

Nire ekarpenik handiena Etxepare institutuari kontzeptualizazioa izan zen, nik uste. Ez zen erreza, oso herri txikia gara, eta baliabideak, urriak.

Gure artean bada eztabaida bat euskal kultura zer den. Alegia, euskaraz bakarrik ekoitzitakoa edo hori baino gehiago al da?
A.G.- Badago kultura bat, gurean sortzen dena, hitzik gabekoa, ezta? Arte plastikoa, arte eszeniko batzuk, musikak… ez dute hitzik, baina, gure kulturari lotuta dago: kultura tradizionalari eta kultura kontenporaneoari. Esan nahi dut, gure kultura ez da bakarrik tradizionala, kontenporaneoa ere bai. Eta horren inguruan, badago bigarren satelite bat, bueltan, gure kulturaren inguruan. Lehenengo satelitea hitzik gabekoa da. Gero badago beste satelite bat bueltan, eta satelite hori euskararen ingurukoa da, euskaraz egindako kultura. Eta hor badaude beste diziplina batzuk: zinea, antzerkia, literatura… Eta gero badago beste satelite bat bueltan: gaztelaniaz egiten den euskal kultura. Hori ere lotuta tradizioari edo ez, edo hemengo errealitateari edo ez, baina hemendik sortzen dena. Eta badago beste satelite bat, dela hemendik egiten den edo sortzen den kultura bat, ez daukana zer ikusirik gure kulturarekin, baizik eta, ba, beste zerbaitekin… baina hemen egiten dena. Eta hori ere hor dago. Badaude satelite horiek elkarrekin bizitzen. Orduan, niretzat zer den kultura? Ba, kultura dena da. Nik zeri eusten diodan? Edo nik zertan lan egin dudan? Ba, dudarik gabe, askoz gehiago lan egin dut nik pertsonalki, nire bizitza profesionalean, gehiago lan egin dut euskaraz egindako kultura horretan.

Zure obran emakumea eta ikuspegi feminista protagonista dira neurri adierazgarri batean. Nola ikusten duzu emakumearen tokia kulturan?
A.G. 
Baditut lan asko non emakumea protagonista den; niri natural ateratzen zaidan gauza bat da. Beste kontu bat da profesioa bera. Nik gogoratzen dut Elena Irureta eta biok telebistan hasi ginenean. Eskaini egin ziguten programa bat eta esan ziguten: «Ba, zuek zuzentzeko.» Eta guk, lehen erreakzio modura: «Ez, ez, ez, ez.» Baina Elenak esan zuen: «Aber, halako eta halako bagina, hau da, mutilak bagina, guk ezezkoa emango al genuke? Ez.» Eta hori izan zen, gogoratzen dut, momentu hura izan zela klak bat, aurrera egiteko. Eta klak asko egin behar izan ditugu bizitzan, aurrera egiteko. Normalean, gu, emakumeok, eredurik gabe eta jasotako zera guztiarekin, beti joera izan da ezezkoa ematekoa. Lehenengoa da “ez: ni ez naiz gai, nik ez dut ezer egin, nik ez dakit”. Hori da lehenengoa. Erreakzio hori txertatuta dugu nolabait gure DNAan, ez?, odolean sartuta daukagu.

Nola ikusten duzu politikaren mundua?
A.G.-
 Ba, ni pertsona konprometitua naiz, ez partidista, ez daukat askatasun… iruditzen zait, gainera, nire sorkuntzan ez dudala inoiz zertan lotu partidu bati, eta hori da nik sentitzen dudana. Ez naiz inoiz lotu; baina egia da, bai, konprometitua naiz

Gizartean falta zaigu sorkuntza gehiago. Behar genuke eduki sorkuntza emozional hori, jakiteko… ba, esate baterako, sareetan, nola konportatu behar duzun, noiz pasatzen duzun marra bat, pasa ezin dena. Horretarako, zuk oso sortzaile izan behar duzu. Jakin behar duzu arriskatzen, eta arrisku horrek nora eraman behar zaituen. Baina arriskatzea ez da besteak erasotzea. Arriskatzea da zure buruaren hausnarketa, edo zure buruaren garapena garatzea haratago. Ez gelditzea mugatuta. Ez erreproduzitzea estandar batzuk eta gizartean egiten ditugunak. Baina nik faltan botatzen dut, eta asko gustatzen zait, eta beti oso errekonfortatuta sentitzen naiz, jende sortzailea daukadanean inguruan. Baina sortzailea anbito guztietan: izan daiteke tailer batean, auto tailer batean, edo izan liteke egunkari batean, edo izan daiteke politikan, edo izan liteke eskola batean, ez? Irakaskuntzan. Asko gustatzen zait jende sortzailea, jende konprometitua, jendea disfrutatzen duena egiten duenarekin eta bizitza ematen duena, eta arima. Hori iruditzen zait, gure gizartean, falta zaigun eredu bat.

Arte eszenikoetan denetarik egin dugu: aktore, zuzendari, idazle, itzultzaile, produktore,… Esperientzia horretatik nola ikusten dituzue euskarazko arte eszenikoak? Zein beharko luke izan administrazio publikoaren eta EITBren paperak?
A.G.-
 Ba, ni oso kritikoa naiz ETBn dagoen modeloarekin, erretransmisioak, teleberriak, talk-showak… Fikzioa falta da. Egiten diren fikzioak oso murriztuak dira. Falta dira euskaraz garatutako, kontzeptualki garatutako proiektuak. Ba, ETBk eduki-ontzian inbertsioa daukan bezala, edukian ez dauka.

Arte eszenikoekin, jakina, nola ez naizen kritikoa izango? Gu gara autonomia bakarrenetako bat ez daukagunok produkzio propiorako erakunderik. Ez daukagu zentro dramatikorik, Kataluniak, Galiziak edo Andaluziak duten bezala. Horrek zer dakar? Ba, Gobernuak edo Diputazioak ematen duten dirua konpainiei ematen diete, eta konpainiek eredu bat eraiki dute: eredu elebiduna, hots, “modelo euskera-erdera”. Orduan, zeini pasatzen zaio ardura hori? Konpainietako aktore eta zuzendariei. Eta zer gertatzen da? Ari gara gure hizkuntza dramatikoa pobretzen, ze itzulpen horiek izan behar dute ahalik eta parekatuenak. Ze, klaro, aktore batek egun batean euskaraz eta hurrengoan erdaraz egin behar baldin badu, ba, “mesedez, erraztu iezadazue lana”, logika guztien arabera. Eta horrek zer dakar? Ba, musikalitate guztia galtzen dela esaldi batzuetan, eta ez da inolako inbestigaziorik egin hor, ez da inbertitu hor. Zergatik? Ba, askoz erosoagoa da konpainiei ematea.

‘Zu txarra zara’. Barkatu, txarra, baina inbertsio bat egin behar da. Sorkuntza guztietan, badago errore-marjina bat beti. Enpresa batean badaukazu arrisku-marjina bat, eta hori ez da aplikatzen euskaran eta kulturan. Nik hori ez dut inoiz ulertu. Utzidazue hanka sartzen, utzidazue proba egiten. Garai batean, jendeak arriskatzen zuen eta, publiko fidela genuen bezala, gaur egun eredu berrietan beharko genuen: plataforma egonkor bat antzerkian, plataforma egonkor bat telebistan, eta produkzio garantizatu bat ETBk koproduzituko lukeena. Aurkitzen ari gara hori dena ez dagoela.

Zinea dugu, ‘a pesar de’; aktoreak, teknikoak eta idazleak dauzkagu, ‘a pesar de’. Eta orduan, esaten duzu… Baina, falta da benetan sinistea daukagun potentzialitatean, badugu zer esateko, badugu jende asko zer esateko asko daukana eta, behar dugu espazio bat jende horrek hanka sartzeko beta izan dezan. Ezin duzu zure lehen liburuarekin Nobel saria jaso, eta bigarrenarekin bigarren Nobela, eta hirugarrenarekin hirugarren Nobela, ezta? Ba, berdina da. Orduan, hor, arriskua gizarteak eman behar dio. Ez politikoek, politikoek gestionatzen dute, baina gizarteak eman behar dio arriskatzeko oportunitate hori. Eta klaro, plataforma horiek baldin badaude, hor egin dezakezu, momentu batean egin ditzakezu, esperimentatu euskararekin; egin ditzakezu esperimentuak hizkuntza dramatiko propio bat sortzeko…

Orain, zoritxarrez, arte eszenikoen produkzioa amateurizatzen ari da. Zergatik? Ba, udalek baliabide mugatuak dituzte. Profesionalak ordaintzeko eta urteko egitaraua betetzeko arazoak. Zer gertatzen da? «Pailazo batzuk behar ditut, aldameneko herrian badira batzuk… total, umeak dira». Eta, zer ari gara? Ba, hori estandarizatzen, eta hori… pailazo horiek, aldameneko herrikoak egon behar dute, ze egon behar du teatro amateur batek. Egon behar du produkzio amateur batek. Herri guztietan. Eta egon behar du maila eratinekoak, esperimentalak, eta egon behar du goi-mailako produkzioak. Eta hori ez daukagun bitartean, eta arrisku hori jendearen gain dagoenean, ba, askotan, jendea asko nekatzen da, asko. Eta normala da nekatuta egotea.

ERDERAZ

«Cuando era niña sufrí abusos por parte de un profesor de música. Luego lo tapas; porque esas cosas… la mente trabaja así, y se reactiva cuando tu hija tiene la misma edad. Entonces aparece la alarma, y sí, eso se activó con la ayuda de una psicóloga. En el entorno cercano digo quién fue, para mí también es sanador.»

Últimamente están surgiendo desde el mundo artístico denuncias por acoso por abusos sexuales. ¿Cómo lo ves?
A.G.-
 Tengo que decir que cuando era niña sufrí abusos por parte de un profesor de música. Luego lo tapas; porque esas cosas… la mente trabaja así, y se reactiva cuando tu hija tiene la misma edad. Entonces aparece la alarma, y sí, eso se activó con la ayuda de una psicóloga. En el entorno cercano digo quién fue, para mí también es sanador. Entiendo la necesidad de decirlo cuando has sufrido, te has sentido machacada… sí. Es verdad que, en mi caso, era una niña, no tenía recursos en aquel momento. Es tremendo, ¿no?

Se mezclan muchas cosas, pero creo que estamos cambiando en muy poco tiempo muchas percepciones y muchos comportamientos, y es muy necesario dar esos pasos. ¿Que en esos pasos, en un momento dado, hay ciertas denuncias? Que dices “jo, igual, no sé”… Se ha ido muy lejos, o no hay pruebas para demostrarlo, o es tu palabra contra la mía, y entonces estás haciendo daño a alguien de una manera que él lo entiende de otra manera. Son temas delicados, ¿no?

Plácido Domingo reconocía que eran otros momentos y otras maneras de comportarse. En el fondo reconoce que eran unos comportamientos inadecuados, pero es que esos comportamientos, así como están cambiando para nosotras, también están cambiando para ellos, ¿no? Para los hombres. Es decir, que ese trabajo lo tenemos que hacer todos juntos. Ese reconocimiento de Plácido Domingo le honra. Quizás tiene que ir un poco más, pero él, igual, en esa situación no es consciente de haber hecho un daño… o igual sí, y entonces tiene que dar un paso, ¿no? Es un tema abierto. Ahora, me parece muy necesario, sobre todo, como se dice en euskara, plazaratzea, es decir, sacarlo a la luz. El sacarlo a la luz te da un modelo, te ayuda a expresar tus propias vivencias y a sanar tu dolor.

Episodios como los sufridos por tu sobrina Bárbara en las redes sociales ¿cómo los interpretas?
A.G.-
 Me parece, y vuelvo a la primera pregunta de la entrevista… En una familia en la que nuestros valores son el respeto, la apertura de mente, la convivencia, es sangrante, sangrante, que las redes sociales se conviertan en un tipo de violencia de la que no hablamos. Hay violencia física, violencia psicológica… Pero hay una violencia que es de las redes, que es bestial, hace un daño que no se puede ignorar. Es verdad que, como va todo tan rápido, tampoco tenemos mecanismos. Pero es un momento de decir también: “oye, vamos a analizar esto, porque hay demasiadas víctimas de las violencias de las redes”. A mí me parece tremendo, tremendo, que a una persona, por dar su opinión, le puedan atacar de esa manera. O porque tenga la pareja que tenga, le ataquen de esa manera.

Esa sociedad no la quiero para mí. Prefiero vivir de otra manera. A mí me gusta discutir y me enfado, pero desde un lugar donde yo pueda volver a relacionarme. No desde un lugar de bronca continua. Esas rupturas, y en un país como el que hemos vivido, me preocupan muchísimo, las rayas que saltan. Hay líneas que tenemos que aprender que no se pueden cruzar, y tras esas rayas se hace mucho daño físico y psicológico, o incluso internáutico.

Mi sobrina es una valiente. Es una valiente y yo la admiro muchísimo, porque me parece que modelos como el de ella, pueden abrir en un momento las puertas a otra gente pero lo que ha tenido que aguantar no es humano.

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SanchezFelipe280

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Con luces largas: Elecciones 10-N. Alberto Surio

Bidali iruzkina 27 September 2019 egilea inaki

 

El giro de Pedro Sánchez al centro busca ampliar su mayoría, aunque juega con el riesgo de una desmovilización de la izquierda.

‘Mayoría cautelosa’ y achique de espacios

La sentencia catalana y sus consecuencias han sido un factor clave para frenar un gobierno de izquierdas.

Galde 26, udazkena/2019/otoño. Alberto Surio.-
Un diputado socialista, que fue decisivo en la victoria interna de Pedro Sánchez, pronosticaba en julio que el desenlace lógico de la situación de bloqueo iba a ser la repetición de las elecciones el 10 de noviembre. Ya entonces se mostraba muy escéptico con las posibilidades de una coalición porque no detectaba una pulsión de fondo a favor de la alianza en quienes eran los protagonistas de la historia. Al final, la falta de una mínima confianza entre Sánchez y Pablo Iglesias ha precipitado la convocatoria a las urnas. Los políticos han fracasado en su empeño, tras una exhibición notable de tacticismo y un exceso de escenificación. Quienes pensaban que el milagro iba a ser posible en el último segundo del último minuto se topan de bruces con el principio de realidad. Un país en blanco y negro plagado de maniqueísmos y sin que nadie haga un solo atisbo de autocrítica. Una catarata de reproches y agravios. Los pilotos han llevado sus coches al borde del precipicio con tanta velocidad que han sido incapaces de frenarlos.

EL PAPEL DEL PCE. Sánchez apretó el acelerador, convencido que el pánico a unas nuevas elecciones iba a provocar una revuelta interna en Unidas Podemos y que tanto IU como las confluencias iban a forzar a Iglesias a aceptar la ‘vía portuguesa’, es decir, un gobierno socialista en minoría apoyado desde fuera por un pacto de legislatura de izquierda. La otra posibilidad era incluso la sugerida por el sociólogo Manuel Castells, que Unidas Podemos hubiera facilitado «por responsabilidad» la investidura de Sánchez para evitar unos nuevos comicios -y así taponar un hipotético regreso de la derecha al poder y posibilitar a la formación morada que realizara un trabajo de dura oposición en la calle. Sobre todo en una coyuntura social convulsa, con señales de crisis económica en el horizonte. «Podemos llegó para cambiar la política, no para ocupar ministerios», escribía Castells a finales de agosto.

La esperanza de Sánchez era que Izquierda Unida presionara en Podemos a favor de una salida más pragmática, sin exigir como condición imprescindible la formación de un gobierno de coalición. Sin embargo, la incorporación de Enrique Santiago, el secretario general del PCE, al equipo negociador en el mes julio logra unificar los criterios en Unidas Podemos y zanjar las discrepancias. Santiago -un veterano curtido en mil batallas tiene una gran influencia en el líder de Podemos. El PCE sigue siendo un factor interna de estabilidad para Iglesias, que, a su vez, tiene la seguridad de que al PCE no le interesan las elecciones y que cederá en el último momento. Sin embargo, la realidad circula por otros derroteros.

¿Por qué Sánchez se tira a la piscina sin saber si hay agua suficiente? En buena medida, el PSOE calculaba en abril que iba a obtener mejores resultados. Los analistas de Moncloa pronosticaban entre 135 y 140 escaños. Los datos finales enfriaron aquel optimismo a pesar de que el PSOE experimentaba un fuerte ascenso, de 85 a 123 diputados. El candidato socialista podría optar con Unidas Podemos como socio preferente, aunque no le garantizaba la mayoría absoluta y dependía de un acuerdo de no agresión con ERC y de un pacto con el PNV. La posible cooperación con Ciudadanos chocaba con la hostilidad de las bases socialistas y el empecinamiento personal de Albert Rivera, que había decidido ya dar la batalla por el liderazgo de la derecha liberal frente a un PP que él veía en riesgo de descomposición.

Sánchez no ha querido construir la estabilidad de la legislatura en torno a un acuerdo de gobierno con Pablo Iglesias ante un escenario catalán que va a radicalizarse sensiblemente después de la sentencia a los dirigentes del procés, que se prevé que van a ser severas.

Sánchez está convencido que el fallo iba a provocar una crisis en ese Ejecutivo de coalición que podría precipitar la ruptura de la mayoría gubernamental. Una hipótesis que consideraba que era desastrosa para el PSOE a largo plazo. El empeño ahora es mejorar el 10N ese margen de maniobra.

LA SOMBRA DE FELIPE. En estas coordenadas, Sánchez comienza a construir en abril un proyecto de giro al centro que no le haga depender de Unidas Podemos, y que le permita una apertura hacia la sociología moderada del país, alejada de extremismos. Es una interpelación directa a las mayorías de centroizquierda que permitieron los gobiernos de Felipe González durante los años 80 y 90. El candidato socialista ha comenzado ya a incidir en el mensaje de la ‘estabilidad’, en una apelación directa a la ‘mayoría cautelosa’ que cree que es la tiene la llave de los futuros comicios. Una mayoría reformista que no quiere la vuelta de la derecha al poder, pero que tampoco desea un viraje demasiado brusco hacia la izquierda y sobre todo siente una aversión especial a cualquier acuerdo con los independentistas catalanes.

Paradójicamente Sánchez termina por asumir en esencial el universo mental de Felipe González y su proyecto estratégico para España. Es un Sánchez camaleónico, porque es el mismo que llegó a la Secretaría General con un desafío al establishment de su partido, el apoyo de unas bases indignadas y envuelto en la bandera de la izquierda. El silencio de algunos socialdemócratas de izquierda, históricos, que fueron decisivos para Sánchez en la campaña de las primarias, resulta muy revelador de las contradicciones de ese viraje que ponen al descubierto las dos almas históricas del socialismo español.

Detrás del objetivo de la estabilidad, Sánchez juega a una estrategia a medio plazo de achique de espacios para socavar a Ciudadanos y a Unidas Podemos, sobre todo, y tener un mayor margen de maniobra a la hora de formar un gobierno que no esté condicionado por el papel de ERC. La incógnita es hasta qué punto la relación de fuerzas puede experimentar un cambio que allane el camino de una nueva mayoría, que en todo caso requerirá de pactos para activar la puesta en marcha y el desarrollo de una nueva legislatura. Socialistas y populares confían en que la cita con las urnas pueda contribuir a recuperar en parte cierto bipartidismo entre las dos grandes fuerzas tradicionales, aunque el sistema no vuelva a ser como antes.

Sin embargo, dentro del mismo PSOE existe una indudable inquietud por el alto riesgo que implica una repetición electoral y sobre todo por el grado de frustración que ha generado en la ciudadanía la incapacidad de la política por tejer empatías y complicidades. La desafección en el electorado de la izquierda puede ser especialmente desmovilizadora y facilitar el margen de maniobra a los partidos del centro-derecha, que han llegado a acuerdos con el concurso de Vox en ayuntamientos y gobiernos autonómicos. En todo caso, el PP afronta la cita electoral con la esperanza de recuperar terreno, en buena medida gracias al desfondamiento de la ultraderecha y a la crisis de Ciudadanos.

El contexto del 10-N está atravesado por una fuerte incertidumbre, con señales de enfriamiento económico y una situación internacional marcada por el dilema del Brexit y, en el Estado español, un problema territorial que en algún momento exigirá un acuerdo transversal de Estado para buscar una salida negociada. Incógnitas de enorme calibre que auguran un otoño de alto voltaje.

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La España vaciada

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Galde 26. 2019/otoño. Teresa Aramburu.-  La España vaciada[1]

La población española ha aumentado alrededor de un 36% desde 1975: se ha pasado de un país con 34,2 millones de habitantes a otro de alrededor de 46,9 millones, pero este aumento de la población no se nota en todas las zonas por igual. Durante estos años, en los que el país ha sufrido un crecimiento económico financiero muy ligado al modelo territorial y de ocupación del suelo, amplias regiones del país se han visto afectadas por movimientos migratorios de gran calado desde las zonas rurales hasta las grandes ciudades.

Así, provincias como Soria han visto como su población se reducía en este periodo más de un 23%, según las cifras de población que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que otras como Madrid han crecido un 73% debido, en gran manera a las políticas urbanas impulsadas en la capital y que han repercutido en las ciudades dormitorios que la rodean.

Cada año, este proceso de pérdida de población se deja notar en las áreas que se han venido en denominar por diversos autores como “la España vacía”.

Este movimiento de población de los pueblos a las ciudades lleva provocando desde hace años que amplias regiones de la península queden despobladas con algunas comarcas con densidades de población inferiores a Laponia o zonas de Noruega.

Según datos de Eurostat, la densidad de España en su conjunto se situó en 2016 en 92 personas por kilómetro cuadrado, por debajo de la media de la UE, de 177 personas / km, y de países como Alemania, con 233 personas / km. No obstante, la situación es especialmente llamativa en las comunidades más afectadas por la despoblación, como Castilla y León, en donde ese índice europeo cae hasta 26,1 personas por kilómetro cuadrado.

Castilla y León está entre las comunidades autónomas más afectadas por el abandono de población de sus municipios: casi el 88% de los municipios de la comunidad tenían en 2018 menos población que la que registraban en 1998. Tras ella, Asturias, Extremadura y Aragón son los territorios en los que un porcentaje más alto de municipios han visto mermados su población.

Para acercarnos al problema del despoblamiento, también se ha de tener en cuenta la percepción cartógráfica que muchas veces se proyecta. España parece menos inmensa y vacía por un malentendido cartográfico: cuanto más al norte están los países, más los agranda la proyección de Mercator, al proyectar en un plano bidimensional la esfera terrestre. Algo de esto nos recuerda Sergio del Molino, autor de “La España vacía” (2016). Pero el autor del libro en lo que incide es en que hay “una España que no viaja en AVE. Una España sin niños ni cines ni teatros. Una España sin equipos de fútbol en Primera División y sin banda ancha para ver series norteamericanas. Una España de la que el resto del país solo se acuerda en vacaciones o durante el recuento electoral, pues se le echa la culpa de ser conservadora y un lastre para el progreso, por aquello de que el voto de un soriano equivale al de cuatro madrileños, más o menos. Es una España sin médicos ni escuelas, o con médicos y escuelas que están muy lejos, a veces a cien kilómetros. Una España sin empresas ni bancos ni inversores. La llamé la España vacía, una expresión que ya no me pertenece y que no disimula la paradoja que esconde: en esa España vacía hay gente. Dispersa, envejecida y sin peso político, pero tan real como la de cualquier gran ciudad”.

Esta idea de la despoblación de importantes zonas del pais, tal como nos recuerda Alex Grijelmo en el Pais[2], ha venido siendo abordada por otros autores como por ejemplo Vicente Bielza que escribió en 1977 sobre la despoblación aragonesa; Alejandro Córdoba que lo hizo en 1983 sobre la de Soria; Ignacio Prieto,en 1998 sobre León; Elías Rubio, sobre Burgos en “Los pueblos del Silencio” (2001), o el más reciente de María Sánchez “Tierra de mujeres” (2019), una mirada feminista y del mundo rural… Estas situaciones descritas desde diversos prismas y territorios han venido teniendo sus respuestas y ha dado lugar al nacimiento de movimientos ciudadanos como por ejemplo “Teruel Existe”, un movimiento que nació en noviembre de 1999 a partir de varias plataformas y agentes sociales y ciudadanos que crearon esa coordinadora que viene pidiendo un trato justo e igualitario para la provincia de Teruel y que ya ha anunciado su voluntad de concurrir a las próximas elecciones del 20 de Noviembre como agrupación de electores.

Otro factor a tener en cuenta es que el proceso de despoblación se ha producido en estas últimas décadas en un contexto generalizado de crecimiento demográfico intenso. Y, como señala el estudio “La despoblación en España” de Ignacio Molina de la Torre[3], la despoblación ha dejado de ser un proceso vinculado únicamente a las áreas rurales para convertirse en un fenómeno mucho más generalizado, que afecta también, de forma muy intensa a las cabeceras comarcales e, incluso a las ciudades pequeñas e intermedias, y a las capitales de provincia.

El estudio señala otro efecto derivado de la despoblación: el referido a la masculinización, indicando que aunque en la actualidad “la población femenina en España supera en casi un millón de habitantes a la masculina, los procesos de despoblación, sobre todo en el medio rural, propicia la extensión de la masculinización del territorio, siendo la masculinización el síntoma de la falta de igualdad de oportunidades de las mujeres en el medio rural, de tal forma que la población femenina, formada y en edad laboral, se concentra cada vez en un número muy reducido de áreas en las que ha de desarrollar sus proyectos personales, familiares y profesionales”.

En las conclusiones del estudio de Ignacio Molina de la Torre se resalta la importancia que este fenómeno demográfico ha adquirido en nuestro país, así como la complejidad del mismo. Incide también en que se ha de tener en cuenta la diversidad de procesos que llevan a estas situaciones y las diferentes características socioeconómicas y territoriales en el Estado español, que obligan a que la puesta en marcha de medidas e iniciativas se deban basar en un análisis exhaustivo de las causas de su evolución y en unas medidas que se adapten a las características concretas de los espacios en despoblación, no teniendo sentido medidas o iniciativas generales y abstractas.

De la España vacía a la España vaciada

Pese a la complejidad y diversidad de situaciones, que los propios movimientos ya vienen reconociendo, el título de la obra de Sergio del Molino, “la España vacía”, ha servido como lema aglutinante de denuncia del abandono que sufre buena parte del centro de España y en los últimos años ha sido la consigna cohexionadora de una nueva lucha, demandas políticas y debate público.

El pasado 31 de marzo tuvo lugar una masiva manifestación en Madrid que aglutinó a miles de personas en una convocatoria realizada conjuntamente por más de 90 plataformas bajo el lema “La revuelta de la España vaciada”. ¿Por qué cambiaron el marco discursivo?

En palabras de Fernando Fernández vecino del mundo rural en Villanueva de Henares (Montaña Palentina)[4] nos explica cómo “España Vacía significa conocer objetivamente que en nuestro país siempre existió un problema de poblamiento en algunas zonas… Sin embargo, hablar de España vaciada, significa reconocer que han sido las políticas de nuestro país las que han ido desangrando poco a poco al medio rural. El régimen franquista consolidó un modelo de desarrollo centralista y a la vez de profunda segregación espacial entre el medio rural y las ciudades. Se impulsó un modelo de desarrollo dependiente y esquilmador que asignó al mundo rural una función subordinada al desarrollo urbano, y al sector industrial primero y de servicios después. En este modelo de desarrollo, las montañas asumieron las servidumbres y vaciaron de gente sus pueblos. Pero esta dinámica se arrastra hasta nuestros días, por ejemplo; en la forma de gestión de los centenares de pequeñas centrales hidroeléctricas por todo el país de las cuales no se benefician los pueblos, o el diseño de las infraestructuras de comunicación, en el desarrollo de la política energética, o en la exigua estrategia de industrialización difusa que dejó fuera a todas las poblaciones rurales intermedias… Y apunta una segunda idea. Dejemos de hablar de despoblación y empecemos a hablar de Repoblación. Las comarcas con menos de 10 h/Km2 están en situación crítica, y son muchas. En estas zonas, ya no vale con retener población, es necesario atraer nuevos pobladores y pobladoras…Implica un cambio de estrategia política muy importante…”

En este contexto, un centenar de organizaciones que conforman la coordinadora de la España Vaciada ha convocado un paro de cinco minutos el viernes 4 de octubre al mediodía en 23 provincias para reclamar medidas que permitan luchar contra la despoblación. Se trata de otro paso más para plasmar el problema de la despoblación y la petición de un Pacto de Estado para combatirlo. “Las líneas maestras son reformular las actuales políticas de equilibrio y ordenación territorial, priorizar la ejecución de las infraestructuras pendientes y de las telecomunicaciones, impulso a la actividad económica, servicios a la población y vivienda y emponderamiento y cambio de imagen en el medio rural”.

“Pero todavía podéis reconocernos.
Todavía podéis entendernos.
Todavía seguimos hablando en presente.
Un medio rural vivo que se levanta y os tiende la mano
Un territorio lleno de personas que sin miedo os dicen:
Estamos vivos y estamos aquí”

María Sánchez (Tierra de mujeres)

Notas:

  1. Los datos para elaborar este artículo se han recogido de https://www.epdata.es/ , además de los de las fuentes específicamente señaladas
  2. https://elpais.com/elpais/2019/06/06/ideas/1559834099_548373.html
  3. http://idpbarcelona.net/docs/foro/despoblacion.pdf
  4. https://blogs.publico.es/mundo-rural/2018/11/02/cambiemos-el-marco-de-la-espana-vacia-a-la-espana-vaciada-de-hablar-de-despoblacion-a-repoblacion/?doing_wp_cron=1569261738.9116969108581542968750

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Una quimera autóctona: el fascismo en Euskadi

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Galde 26. 2019/otoño. Iñaki Fernández Redondo.-

No me arriesgo mucho señalando que la inclusión de los pasados fascistas ha sido uno de los elementos de más difícil encaje en la articulación de las narrativas públicas nacionales. Podría argüir ejemplos, algunos incluso con nombre propio, como la Historikerstreit o el síndrome de Vichy[1], pero la actualidad del asunto en la agenda pública española, con polémicas recientes en torno a cuestiones como la definición del franquismo, los hacen innecesarios. El del País Vasco tampoco es un caso excepcional. Si nos atenemos a las representaciones socialmente predominantes sobre la Guerra Civil y el régimen franquista el fascismo vasco se ve reducido a la categoría de criatura mitológica en cuanto que nunca existió. Sin embargo, la disciplina histórica nos dice otra cosa: el fascismo en el País Vasco no solo existió sino que se constituyó en una pieza fundamental del desarrollo del conjunto del fascismo español.

Al calor de las hondas transformaciones sociales que se estaban experimentando desde finales del siglo XIX se produjo en Europa una actualización progresiva de los principios ideológicos de la derecha que algunos autores han bautizado como la revolución conservadora. Siguiendo esta corriente renovadora determinados círculos intelectuales y artísticos bilbaínos fueron abrazando nuevos principios, como el vitalismo, la irracionalidad o el organicismo de la nación que, ya a partir de la década de 1920, posibilitaron su tránsito al fascismo. Eran escritores y periodistas como Ramón de Basterra, Rafael Sánchez Mazas o Pedro Mourlane Michelena, que agrupados en torno a la tertulia del café Lyon d’Or y a la difusa Escuela Romana del Pirineo, configuraron un estilo y unos preceptos que acabarían formando parte imprescindible del núcleo articulador de la ideología y el estilo de Falange Española, que si bien no fue la primera sí que fue la más exitosa manifestación orgánica del fascismo español. Es difícil sobreestimar sus contribuciones. Su influencia se puede rastrear tanto en el corpus doctrinal de Falange como en sus símbolos y su retórica, tan caros a los movimientos fascistas, grandes cultivadores de la estetización de la política (composición del Cara al sol, con música del guipuzcoano Juan Tellería; el canon de la retórica arcaizante y clasicista de las publicaciones falangistas se debía en buena medida a Sánchez Mazas; se pueden rastrear los ecos de Basterra en la fórmula nacionalista del destino común en lo universal).

Pero la relación del fascismo con el País Vasco no se agotó con estos círculos intelectuales. Diferentes organizaciones fascistas y fascistizadas se implantaron en el solar vasco. Entre las últimas destacó el caso del Partido Nacionalista Español de José María Albiñana, verdadero vivero de los fascistas vitorianos hasta que dieron el salto a Falange. Entre las opciones netamente fascistas el primer ejemplo que encontramos es el de las JONS, cuya rama local se fundó en Bilbao en octubre de 1933. Falange Española, por su parte, fue el único partido fascista que consiguió asentarse en las tres provincias vascas a partir de 1934. A pesar de ello, su implantación y desarrollo fue desigual entre los territorios, con dos modelos bien diferenciados: el de las provincias costeras, con un número de afiliados muy superior (150-200), despliegue de ramas sectoriales (Sindicato Español Universitario, Sección Femenina…) y asentamientos en localidades más allá de las capitales (Baracaldo, Portugalete, Guecho, Irún, Eibar, Tolosa…); y el Álava, con una militancia mucho más limitada (40) y circunscrita casi en exclusiva a la ciudad de Vitoria.

El peso relativo del fascismo vasco queda de manifiesto al comparar las cifras de afiliados con otras provincias españolas. Es cierto que la comparación con aquellas provincias que alcanzaron mayor número de falangistas como Santander, Sevilla o Valladolid, que superaron el millar de afiliados, no es muy favorable. Pero no es menos cierto que estos ejemplos fueron las excepciones y que no fueron pocas las provincias donde Falange ni siquiera llegó a fundarse o llevó una vida extremadamente precaria con un puñado de militantes, como Ciudad Real o Córdoba. En este sentido, los niveles de afiliación de las provincias costeras vascas se encontraban en “la zona media de la tabla” a la altura de Asturias, las provincias gallegas o las catalanas. A este respecto hay que tener en cuenta un último factor que guardó una estrecha relación con la capacidad de expansión del fascismo en el País Vasco, la existencia de otro movimiento antisistema derechista sólidamente arraigado en el territorio vasco y profundamente imbricado en las representaciones locales: el tradicionalismo. La presencia tradicionalista y su impugnación de los valores liberales actuó como un cortafuegos cerrando el paso a los espacios que pudiese ocupar el fascismo en tanto que expresión de la insatisfacción con el status quo republicano. Esto lo podemos rastrear en diferentes aspectos. El fascismo en el País Vasco encontró asiento en las áreas urbanas y apenas fue capaz de penetrar en el mundo rural donde el tradicionalismo era hegemónico entre la derecha españolista. De hecho, entre las tres provincias vascas se produjo una gradación de la militancia fascista inversamente proporcional al peso e influencia que tenía el tradicionalismo en cada una de ellas: así, Álava era el territorio con menor presencia de falangistas y Vizcaya el de mayor número de afiliados. Por otra parte, también sabemos que aquellos individuos que se integraron en el fascismo provenían en su inmensa mayoría de una tradición política liberal, siendo los procedentes del tradicionalismo una excepción casi anecdótica.

En base a todo ello restaría plantearse un interrogante: por qué ha desaparecido de la memoria y representaciones colectivas del País Vasco la experiencia fascista si fue una de las cualitativamente más destacadas de toda España. Dejando a un lado las cuestiones compartidas con otros casos europeos, como la incomodidad ante un pasado que por sí solo pone en entredicho las reconfortantes narrativas que establecen una evolución lineal hacia la culminación de los principios de la tradición intelectual occidental, vamos a centrarnos en lo que hay de específico en el caso vasco. El escaso número de los falangistas y la apropiación por el franquismo del aparato simbólico y doctrinal de Falange contribuyó a que se confundiesen ambos actores, diluyendo la personalidad propia de los primeros en el segundo. No se olvide que en 1937 Franco unificó a Falange y al tradicionalismo en Falange Española Tradicionalista y de las JONS. La adhesión mayoritaria del falangismo junto con la larga duración de la dictadura provocó que al final de la misma esta percepción estuviese firmemente arraigada. En estos años finales el avance de la oposición fue extendiendo progresivamente un manto de desprestigio sobre las orientaciones franquistas. Además, el Régimen contestó con medidas represivas indiscriminadas a la actividad de ETA cayendo en la estrategia etarra de acción-represión-acción, contribuyendo a la extensión del desprestigio y haciendo además verosímil a ojos de buena parte de la población el relato nacionalista que consideraba la dictadura como el resultado de una guerra de ocupación española. De esta manera se cerraba el círculo y, ya fuese porque quedaban asimilados a franquistas a secas o porque se transmutaban en invasores foráneos, los falangistas vascos desaparecieron de los relatos de la oposición. Por otra parte, tampoco la memoria de los sectores más o menos vinculados al Régimen garantizó la supervivencia de la de los falangistas vascos. La rápida descomposición franquista y la implantación de un régimen democrático con su propia agenda memorialística limitaron su espacio de reproducción a ámbitos sociales muy concretos. Estos ámbitos irían desapareciendo progresivamente ante el propio avanzar del tiempo, el aislamiento fruto del desprestigio del Franquismo y las campañas que ETA llevó a cabo contra cargos franquistas en los últimos años de la dictadura y contra la derecha vasca en los primeros años de Democracia. De esta manera, con la conjunción de múltiples factores desaparecieron los marcos sociales de la memoria de los falangistas vascos y se quebraron sus canales de transmisión posibilitando su virtual desaparición de las representaciones sobre la Guerra Civil y el franquismo.

Notas:

  1. Historikerstreit o “controversia de los historiadores” hace referencia al debate mantenido por la historiografía alemana en la segunda mitad de la década de los 80 sobre el lugar que había de ocupar el nazismo en la historia alemana. El origen de la polémica se situó en las interpretaciones de algunos historiadores conservadores que entendían que el nacionalsocialismo no se encontraba entroncado en la tradición intelectual alemana sino que constituía un fenómeno extraño, de naturaleza reactiva ante lo que estaba ocurriendo en la Unión Soviética. De esta manera se negaba la originalidad de los crímenes del nazismo y se manifestaba que Alemania no había de purgar una culpa especial. Con “síndrome de Vichy”, título de una obra del historiador Henry Rousso, se alude a las narrativas públicas que hacían hincapié en el fenómeno de la resistencia al nazismo en Francia, construyendo una épica nacional que invisibilizaba el colaboracionismo.

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Número 25 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 20 June 2019 egilea inaki

 

**Revista Galde 25 completa en pdf
**Dossier Galde 25 en pdf: “Hombres, masculinidades e igualdad”
**Archivo de todas las revistas de Galde en pdf

 

Galde 25, uda/2019/verano

aurkibidea sumario

ELKARRIZKETA

OCKHAMEN LABANA

49. Boto elektronikoa. Inaki Irazabalbeitia

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

50. Brexit-a ito-puntuan: ziria ala saria? Maite Iturre
52. SOS menores en riesgo. Peio Aierbe
55. Un siglo en defensa de los trabajadores: la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Josefina Cuesta

KULTURA

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Editorial Galde 25

¡Galde 25!
¡Viva Galde! ¡Larga vida a Galde!

Allá por 2013 presentábamos el proyecto y nos lanzábamos con entusiasmo a las procelosas aguas de publicar una revista político-cultural trimestral en papel en estos tiempos de inmediatez, de dominio de la imagen, de twitter y de fake news. Algunos años después y habiendo mantenido prácticamente todo el tiempo nuestra cita puntual cada tres meses, creo que cabe mirar con cierto orgullo esta colección de 25 números de Galde. Se podría decir que los temas abordados monográficamente en los dosieres, las personas entrevistadas, el conjunto de artículos y colaboraciones regulares, así como de imágenes, conforman un conjunto de un nivel, una calidad y un interés más que satisfactorios.

Siguiendo con la disposición habitual de la revista, entrevistamos en este número a Javier de Lucas, una de las voces más cualificadas en estos momentos en el tema migratorio y sobre los derechos humanos. Quién mejor que él para denunciar la muy preocupante política migratoria europea, que, si antes nos hacía hablar de una “Europa fortaleza”, ahora nos remite ya directamente a la “necropolítica”. Un panorama que se comenta también desde la sección de Internacional.

El dosier está esta vez dedicado a “Hombres, masculinidades e igualdad”, coordinado por Josetxu Riviere. El tema está de palpitante actualidad, tanto en lo que respecta a la búsqueda de modelos de masculinidad alternativos al tradicional como en relación con el papel de los hombres, en particular de los grupos de hombres por la igualdad, y su relación con el movimiento feminista. Mucho sobre lo que pensar y debatir en esas páginas.

Hauteskunde-udaberri trinko baten ondoren, erakunde-mapa osatzeko negoziaketaz gainezka betetako asteak igarota gero, nola ez komentatu emaitzak, itunak eta ikuspuntuak, bai alor espainiarrean, bai europarrean. Ale honetako beste gai batzuk ere ez dira garrantzi gutxiagokoak, federalismotik edo klima aldaketatik hasita, beren duintasunaren aldeko prostituten borrokan zehar, eta Brexitean, ehun urtetik gorako LNE (OIT) baten erronka berrietaraino. Gainera, ohiko ekarpen eta atalak.

Esan bezala, datozkigun hil bero horietarako ihesbideko literatura. Lehen hogeita bost aleen malkarrak gaindituta, zuen atxikimendu eta laguntza izanez gero, aurrera egiten ausartuko gara, agian beste hogeita bost aleren bila. Edonola, har dezagun oraingoz hitzordua iraileko 26. alearekin.

¡A disfrutar del verano! Y como siempre por estas fechas, Gora San Fermín!

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DOSSIER Galde 25: «Hombres, masculinidades e igualdad»

Bidali iruzkina 20 June 2019 egilea inaki

**Ver y descargar el Dossier Galde 25 en pdf: “Hombres, masculinidades e igualdad”

 

Galde 25, uda/2019/verano


 

Introducción al Dossier Galde 25
Hombres, masculinidades e igualdad.

El pasado 8 de marzo a raíz de la convocatoria de la huelga feminista de producción, consumo y cuidados surgía de nuevo el debate sobre el papel de los hombres en la lucha por una sociedad igualitaria. Ese debate en relación a las acciones de la huelga y a cuál era la mejor manera de apoyarlas y tomar parte en ellas se extiende mas allá de ese día en concreto y obliga a reflexionar sobre la forma en la que los hombres, quienes se identifican con ese termino al menos, se involucran y relacionan con los cambios sociales e individuales a favor de la igualdad.

Han pasado más de dos décadas desde que la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing en 1995, en su Declaración y en su Plataforma, señalase que “alienta a los hombres a que participen plenamente en todas las acciones encaminadas a garantizar la igualdad de mujeres y hombres”. Constatamos desde entonces que esa incorporación ha sido cuanto menos desigual y en algunos campos ciertamente escasa. Avanzar en esa participación requiere una profunda reflexión sobre el concepto de masculinidad como identidad individual y colectiva. En la actualidad el imaginario del “macho“ aparece más debilitado, aunque se empeñe en volver a la realidad política en spots a caballo, y surgen diversos modelos de masculinidad más flexibles y menos normativos. A pesar de ello es necesario reflexionar sobre si estos cambios suponen también una transformación de la organización social o quedan circunscritos a lo individual y no a lo colectivo, centrándose más en el terreno privado que en el público.

Entrar sin prejuicios en algunos debates que hoy tiene el feminismo, o los feminismos, supone preguntarse también por la definición del sujeto del movimiento feminista y por cuál puede ser la participación de los hombres en el mismo. Supone igualmente abordar las diversas forman en las que estos pueden, deben… impulsar y tomar parte en las campañas, organizaciones o acciones feministas. Una transformación profunda y estructural de nuestra sociedad difícilmente se va a dar sin el cambio y la participación de quienes la componen, sean hombres, mujeres, trans…. Pasar de ser parte del problema a parte de la solución implica imaginar y poner en marcha nuevas, o no tan nuevas, experiencias organizativas que recojan los esfuerzos de todas aquellas personas que quieren y desean transformar la sociedad.

Estas reflexiones sobre los hombres, aunque de alguna manera siguen reproduciendo la terminología binarista en detrimento de nuevas definiciones, constatan que la categoría “hombre” sigue siendo determinante en la construcción social y condiciona las identidades de género y sus posiciones respecto al poder, la producción o las relaciones afectivo-sexuales.

Este dossier sobre los hombres, las masculinidades y la igualdad, pretende aportar algunas opiniones, no siempre coincidentes, a estos y otros debates. Intenta contribuir a reflexionar, entre otros temas, sobre el tipo de políticas publicas que son necesarias para impulsar la participación de los hombres a favor de la igualdad, analizar cuál es la realidad organizativa de los grupos de hombres por la igualdad o cuál es el papel de los hombres en relación a los feminismos.

Si, como señala Michael Kaufman “El problema no son los hombres, sino las estructuras e ideologías del patriarcado”, aunque los beneficios y privilegios sean claramente disfrutados por estos, debatir sobre la actualidad, fortaleza y cambios de esas estructuras y de las estrategias a seguir para su transformación se antoja, también para los hombres, una labor necesaria.

Josetxu Riviere

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Número 24 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 20 March 2019 egilea inaki

 

**Ver y descargar la revista Galde 24 completa en pdf
**Ver y descargar el Dossier Galde 24 en pdf: Euskaraldia eta gero, zer?
**Acceder al archivo de todas las revista de Galde en pdf

 

Galde 24, udaberria/2019/primavera

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ELKARRIZKETA

04. Garbiñe Biurrun. Magistratura y compromiso. Iñaki Bolibar y Koldo Unceta

BEGIRADAK

08. Con luces largas: La socialdemocracia europea a la búsqueda de la izquierda perdidaAlberto Surio
10. Dicen: El whatsapp de Cosido. Hipotekak. Txaleko hori,…
12. Irrupción de la extrema derecha española. Imanol Zubero
14. Unidas frente a la reacción. Begoña Muruaga
16. Mujer y desafío climáticoCristina Monge
17. Ni un grado más, ni una especie menos. Manu González
18. ¿Cazar? Julen Rekondo
20. Ibiltari baten egunkaritik. Guía para chicos despistados. Lourdes Oñederra

DOSSIER Galde 24: Euskaraldia eta gero, zer? Introducción
22. Entrevista a Iñaki Martinez de Luna. Inaki Irazabalbeitia
26. Bigarren hanka sendotzeko unea. Paul Bilbao Sarria
29. ¿Cómo salir de esta encrucijada? Kike Amonarriz Gorria
32. Ilusioa eta handinahia. Jenofa Berhokoirigoin
35. Euskaraldiaren ernaldiaz eta gauzapenaz. Mikel Irizar
38. Euskaraldia eta gero, zer? Elena Laka
41. Proposamen harrigarririk ezean, proposamen egingarriak eta eragingarriak gutxienez. Dabid Anaud
44. Mensajes, liderazgos y ecosistemasInaki Irazabalbeitia
48. Libros y referencias para el Dossier Galde 24

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

49. Green New Deal: ¿qué es? ¿cómo puede funcionar? Jeremy Brecher
53. Venezuela y la guerra por “el excremento del diablo”. Una cuestión democrática local. Alberto Acosta
56. El Ermitaño (Lima). Un barrio autoconstruido. Kathrin Golda-Pongratz

IKUSMIRA

58. Humor y reflexión en tiempos de guerra (Bilbao, 1936-1937). Aline Soberón, Txema Uriarte

KULTURA

60. El Periscopio: Tempus fugit, a veces. Jason & Argonautas
62. Nafarroako eskubide kulturalei buruzko foru legea. Mª Camino Barcenilla Tirapu, José Miguel Gamboa Baztán, Roldán Jimeno Aranguren, José Vicente Urabayen Azpilikueta

LIBURU AIPAMENAK

64. Como si todo hubiera pasado de Iban Zaldua. Inaki Irazabalbeitia
65. Estrategias para hacer frente a los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género (OSIG). Gaizka Villar

OCKHAMEN LABANA

62. Terminator. Inaki Irazabalbeitia

—–

Editorial Galde 23

Ya está aquí el número 24 de Galde, con su bagaje de literatura de reflexión (y también evasión, por qué no) para los días de vacaciones que vienen, o para cuando mejor venga a cada cual.

Siguiendo la estructura tradicional, se entrevista en este número a Garbiñe Biurrun, presidenta de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, docente en la UPV/EHU y persona conocida, implicada en numerosas causas sociales y cívicas.

En el mundo en el que vivimos, hay un consenso muy amplio en reconocer que dos de las causas más fundamentales que debe afrontar la humanidad en su conjunto son las del ecologismo y el feminismo. Y para ambas se podría aludir al Tempus fugit, que nos decía el clásico y que nos dicen ahora Jasón y sus Argonautas desde su Periskopio en el sentido de cómo el tiempo vuela y, en particular en relación con el planeta, en una especie de amenazadora cuenta atrás. En este número se abordan estos temas desde diferentes perspectivas, con puntos en común fundamentales, como en el artículo de Cristina Monge sobre la perspectiva de género en una transición climática justa, o el balance del 8 de marzo, que ha constituido un nuevo y masivo aldabonazo en la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres. En el ámbito internacional, esa problemática ecológica aparece en relación con los problemas de determinadas áreas y países, como en el texto de Alberto Acosta y Venezuela, o con el nuevo Green New Deal, recientemente presentado en Estados Unidos como la alternativa del Partido Demócrata ante los retos ecológicos y sociales pendientes.

El dossier aborda en esta ocasión el tema del euskera en un contexto, podríamos decir post Euskaraldia, entendiendo que esta iniciativa ha supuesto un notable éxito de participación ciudadana, implicación institucional y eco social. A partir de ahí, los campos de reflexión son diversos para seguir profundizando en la normalización del euskera, conscientes del contexto globalizado, multilingüe y en permanente renovación tecnológica en que nos movemos.

Gainera, beti bezala, beste artikulu batzuk: bat ehizaz, beste bat Peruko Limari buruz; halaber “Ikusmira”, liburuen komentarioak, “Con luces larga”, “Ockhamen labana”, “Ibiltari baten egunkaritik”, “Dicen”. Esandakoa, nahiko orri datozen asteetarako. Eta udan ikusiko dugu elkar berriz. Ondo izan!

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Número 23 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 19 December 2018 egilea inaki

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Galde 23, negua/2019/invierno

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ELKARRIZKETA

04. Entrevista a Pedro Santisteve. Alcalde de Zaragoza. Antonio Duplá

BEGIRADAK

08. Con luces largas: La alargada sombra de Weimar. Alberto Surio

10. Euskara Batua 50 urte. Euskara batua eta euskal gizartea: mende erdiko ibilbide baten kronikaMiren Azkarate

12. Dicen: El whatsapp de Cosido. Hipotekak. Txaleko hori,…

14. “Trabajadoras del sexo, derecho sindical y …”. Entrevista a Conxa Borrel secretaria general del sindicato OTRAS. Entrevista a Paula Ezkerra de la Sección sindical de trabajadoras sexuales de la IAC. Elo Mayo, Clara Murguialday

18. Proposición de Ley Orgánica de regulación de la Eutanasia. Concha CastellsMabel Marijuan

20. Ibiltari baten egunkaritik. Lourdes Oñederra

DOSSIER: La Turistización a debate. Introducción

22. Un fenómeno inquietante de nuestro tiempoColectivo Mugalariak

26. Clase turista. «No trabajad nunca». Begoña Pernás Riaño

30. ¿El turismo te molesta? Es la economía estúpidoPedro Bravo

33. Turismofobia y turismofilia. China Cabrerizo

35.  Fairbnb: una alternativa responsable en busca de una economía colaborativa real. Sito Veracruz

38.  Barcelona: turismo masivo y respuestas políticas y sociales. Albert Recio

40. El derecho a la ciudad y los efectos del turismo. Jorge Duarte

43.  Donostia, paradigma de la turistización en Euskadi. Colectivo Mugalariak

48.  Libros y referencias para el Dossier Galde 23.

MUNDUAN ZEHAR INTERNACIONAL

49. Brasil. “Entrevista a Gleenn Greenwaald”. Amy Goodman

52. México. Qué podemos esperar de Obrador. Alberto Pradilla

54. El Tribunal Superior de Israel y el uso de la Tortura. Edo Konrad

IKUSMIRA

56. Cámaras para las Caravanas Migratorias de Centroamérica

58. ¿Marx, hoy? ¿Qué Marx? Kepa Bilbao Ariztimuño

KULTURA

60. El Periscopio: “Donde está la bolita”. Jason & Argonautas

62. ARTivismo cinematográfico contra el racismo, en el Festival de Cine de DonostiaRosabel Argote

62. Cine verdadero  Benetako zinema. Sabiñe Zurutuza

LIBURU AIPAMENAK

64. Reseña: Unión del Pueblo Canario. Nacionalismo con otro acento. Enrique Bethencourt

65. Reseña: Melancolía y cine, libro de Santos Zunzunegui. Fernando Golvano

OCKHAMEN LABANA

62. Emakumeak eta zientzia gurean. Inaki Irazabalbeitia

Editorial Galde 23
Parece mentira, pero ya estamos de nuevo en Navidad. Tempus fugit, que decía el clásico, y nada más cierto que eso. Recuperando la periodicidad regular, llegamos puntuales a la cita navideña. Ya que acabamos de pasar un puente más que notable y afrontamos ahora  otro periodo vacacional que invita a viajar, nada más apropiado para el dosier de este número que reflexionar sobre el turismo. Hablamos de un fenómeno que asociamos en principio a ocio, a tiempo libre, a disfrutar y conocer, pero que está mostrando desde hace un tiempo su lado oscuro, las distorsiones que puede provocar en el tejido urbano y los paisajes, su negativa influencia medioambiental o la gentrificación de las ciudades más afectadas por la llegada masiva de visitantes. De todo ello se habla en el dosier, desde los diferentes artículos y la correspondiente bibliografía. En Begiradak encontramos artículos sobre temas de palpitante actualidad, como el nuevo sindicato de trabajadoras del sexo, que tan encendidas protestas ha provocado, la eutanasia, tema que está dejando de ser tabú, o el euskera batua, en el cincuenta aniversario de su puesta en marcha. En Internacional se abordan dos nuevas realidades contradictorias en América Latina, la recuperación del poder por parte de la izquierda en Méjico frente al acceso al gobierno de un representante de la extrema derecha en el caso brasileño, junto con la permanente herida de la causa palestina. Y en cultura, acompañando a nuestro fiel Jasón y sus Argonautas, además de un recordatorio a los doscientos años del nacimiento de Karl Marx en Tréveris, bastante cine, entre otras cosas.
Eta «Ibiltari baten egunkaritik», «Con luces largas», «Dicen», reseñas, «Ockhamen labana», etabar. Esandakoa, gauza asko oporretan irakurtzeko, lasaitasunarekin ahal bada.
Oporren ondoren, urte berria, bizitza berria edo, hala esaten da behintzat. Ikusiko dugu…

Edonola ere, Urte Berri On!

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Número 22 de GALDE ·sumario

Bidali iruzkina 22 September 2018 egilea inaki

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**Acceder al archivo de todas las revista de Galde en pdf

 

Galde 22 udazkena/2018/otoño

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ELKARRIZKETA

BEGIRADAK

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

Editorial. GALDE 22

Nueva entrega de Galde tras la pausa veraniega, ya casi olvidada. Antes de pasar a presentar brevemente el contenido de este número, resulta obligado pedir disculpas a nuestros lectoras y lectores, y muy en particular a todos nuestros suscriptores y suscriptoras, por el retraso en la aparición de la revista. De hecho, este año 2018 aparecerán solamente tres números, en lugar de los cuatro habituales en un año. Las limitaciones humanas, materiales y, sobre todo, inmateriales, esto es, de tiempo, del equipo editor de Galde, explican, que no justifican, este fallo. Nos gustaría que no volviera a suceder y pondremos todo nuestro empeño en recuperar el ritmo normal llegando puntuales a nuestra próxima cita en Navidades. En todo caso, habría que decir que esos problemas recientes en la publicación regular de Galde no tienen ninguna repercusión en el interés del sumario.

La entrevista de este número está dedicada a Marina Garcés, profesora de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, autora de numerosos ensayos, y una de las voces más sugerentes en el panorama actual del pensamiento crítico. Tras la entrevista y siguiendo el orden tradicional de las secciones de Galde, encontramos artículos sobre el fin de ETA y los retos pendientes de la sociedad vasca, sobre los veinte años del Alarde de Irun o sobre recientes y polémicas sentencias judiciales. El dossier está dedicado esta vez a la cotidianeidad, ese amplio espacio de nuestra peripecia vital que, precisamente por su aparente falta de trascendencia, no suele ser objeto de análisis y reflexión. En Internacional, entre otros temas, se presta una particular atención a la situación actual en Nicaragua, un tema que sin ninguna duda provoca un enorme interés en el público lector de Galde. Ikusmira, Cultura y Reseñas completan las secciones regulares de Galde, junto con las colaboraciones habituales (Ibiltarena, Dicen, Con luces largas, etc., etc.).

Lo dicho. Os pedimos disculpas de nuevo y esperamos que este número resulte tan interesante o más que los anteriores. Y prometemos llegar con puntualidad a la cita navideña y, después, volver a vernos cuatro veces en el año 2019.

 

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Eugenia Nobati, Argentina
Fotografía de José Horna
Fotografía de José Horna
Bonill, Ecuador
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
"El origen del mundo" José Blanco
Inmigrantes rescatados por salvamento marítimo
Irene Singer, Argentina
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
"Lemoniz", Mikel Alonso
Txema García
Porteadoras
Txema García
Sebastião Salgado
“LIKE”. Eduardo Nave
Refugiados sirios: Mujer cocinando
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
Txema García
"El mal del país" José Blanco
Alfredo Sabat, Argentina
Sebastião Salgado
“JAZZ for TWO”, José Horna
Txema García
“LIKE”. Eduardo Nave
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
Txema García
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
“JAZZ for TWO”, José Horna

Egileak