La pandemia y la pérdida de la biodiversidad

 
Galde 33 uda/2021/verano. Mario Fernández.- 

Cada año se producen a nivel mundial alrededor de mil millones de casos de enfermedades zoonóticas que provocan millones de muertes (OMS).Una zoonosis es una enfermedad infecciosa que pasa de un animal al ser humano. En los últimos 30 años se han detectado más de treinta nuevos patógenos humanos y el 75% de los mismos tuvieron un origen animal.La actual covid-19 es también una zoonosis aunque aún no se ha conseguido identificar el origen de la enfermedad ni las especies animales que han podido actuar como huéspedes intermedios del virus.

Esta proliferación de zoonosis está favorecida por una triple crisis, origen de los grandes problemas medioambientales actuales: el cambio climático, la contaminación en todas sus formas y la crisis de biodiversidad favorecen el aumento de las zoonosis por alteración de los ecosistemas.En el origen de los tres problemas está la actividad no sostenible por parte del ser humano.

Cuando los ecosistemas están en equilibrio los potenciales patógenos se mantienen en la naturaleza, en diversas especies, regulándose entre ellos, y la probabilidad de que lleguen a los humanos es muy baja. Unos ecosistemas bien conservados, compuestos de muchas especies, regulan y hacen que los patógenos no lleguen al ser humano: El problema surge cuando se altera el equilibrio de los ecosistemas.Hoy día una cuarta parte de las especies se encuentra en peligro de extinción. Todas las especies cumplen una función pero si van desapareciendo, los controles poblacionales entre ellas también desaparecen. Se rompen así los equilibrios y unas poblaciones se reducen mientras otras crecen descontroladamente, con lo que también lo hacen sus patógenos.

Tras el ébola, el SARS, el MERS y la gripe aviar, todas producidas por virus, el coronavirus SARS-Cov-2 ha causado la pandemia llamada “Covid-19”.Alrededor de un 75 % de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son zoonóticas. Bacterias, virus, parásitos o agentes no convencionales como los “priones” son transmitidas al ser humano a través de animales.La llamada «gripe española» de 1918, causada por una cepa del virus H1N1 causó millones de muertes. Se cree que el precursor fue un virus aviar que mutó y migró al ámbito porcino y de allí saltó a los humanos. En 2009, el H1N1 se manifestó de nuevo en un brote conocido como gripe porcina, que se creyó originado en granjas de cerdos en México.

El Virus de Inmunodeficiencia Humana ha infectado a 75 millones de personas desde los pasados años 80 y se ha cobrado la vida de más de 30 millones. La infección por el VIH en los seres humanos provino de un tipo de chimpancé de África Central y se pudo haber transmitido a los seres humanos cuando cazaban a los chimpancés por su carne.

La pesca intensiva llevada a cabo por grandes multinacionales en aguas africanas redujo considerablemente la biomasa pesquera con la pérdida subsiguiente del sustento de las comunidades locales, que debieron buscar su alimento adentrándose en la selva. Todo ello, unido a la deforestación, aumentó el contacto con primates, favoreciendo el saltó del virus de la inmunodeficiencia del simio al ser humano.

En los años 90, en el Reino Unido, la sobrealimentación antinatural del ganado vacuno, para acelerar su crecimiento y obtener mayores beneficios, con harinas cárnicas obtenidas de ovejas y cabras afectadas del scrapie o “tembladera”, produjo la Enfermedad de las Vacas Locas (Encefalopatía Espongiforme Bovina) transmitida por priones, una proteína replicante. El primer caso humano de EEB se dio en 1996. La ruta de transmisión desde las vacas al ser humano, apunta al consumo de carne, especialmente tejido nervioso, contaminada con el agente infeccioso, particularmente los productos que contienen sesos u órganos digestivos de animales infectados.

Ya en el presente siglo, el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), originado en China en 2002 y transmitido a humanos desde las civetas y el Ebola en 2014, transmitido en Africa Occidental desde simios y murciélagos de la fruta, son nuevas zoonosis antes de la aparición del actual Covid.En 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS),después del SARS, la gripe aviar y la enfermedad de las vacas locas, ya advirtió del creciente peligro de enfermedades animales que pueden infectar a seres humanos, las llamadas zoonosis.

“La pérdida de biodiversidad que se está produciendo como consecuencia de la actividad humana está teniendo ya graves consecuencias para la humanidad, y cuanta más biodiversidad perdamos, menos capacidad tendrán los ecosistemas de protegernos” (Fernando Valladares, ecólogo e investigador del CSIC). La Naturaleza está al borde del colapso por el cambio climático, la deforestación, la destrucción de hábitats, la agricultura y ganadería intensivas, etc.

La deforestación es también en gran medida la causante del aumento de las poblaciones del mosquito Anopheles, vector del paludismo, que produce más de 400.000 muertes anuales, más de la mitad en menores de 5 años. El modelo de desarrollo agropecuario seguido, incentiva la agricultura y ganadería intensivas y las macrogranjas. El cambio climático tiene mucho que ver con este modelo, con una economía basada en la quema intensiva de combustibles fósiles, y con la tala de bosques en la Amazonía y sudeste asiático para dedicar el suelo a los monocultivos, a la ganadería intensiva, al cultivo de soja transgénica para alimento del ganado o a la plantación de palma aceitera para biocombustibles.

Las especies animales que mejor se adaptan a los nuevos entornos degradados por la acción humana pueden albergar nuevos virus y además estos patógenos cambian genéticamente a medida que evolucionan, mutan, lo que les permite atacar nuevos huéspedes y sobrevivir en nuevos entornos. El equilibrio dinámico entre las distintas especies dentro de un ecosistema biodiverso es uno de los factores que nos protege, al diluir el impacto de enfermedades infecciosas emergentes entre los distintos organismos y especies, dificultando su llegada a los humanos.

Un ecosistema sano mantiene controlada la aparición de plagas, patógenos, depredadores y parásitos que pueden suponer un peligro para nuestra salud. Cuantas más especies actúen como huésped, más limitada resulta la transmisión de enfermedades. De ahí la importancia de mantener la biodiversidad. Hay una relación directa entre la biodiversidad amenazada y las pandemias. Pero la realidad es que, producto de la actividad humana, diez mil especies desaparecen definitivamente cada año y un millón de especies están al borde de la extinción.

Hoy conocemos alrededor de 5.000 virus pero se estima que en la naturaleza puede haber entre 1.5 y 2 millones de virus con los que aún no hemos tenido que enfrentarnos, que podrían dar el salto a la especie humana. Se encuentran contenidos en mamíferos como murciélagos, primates o roedores, pero también en aves y animales domésticos.

Valladares plantea que la vacuna para futuras pandemias ya la tenemos: es la conservación de la Naturaleza. La prioridad no puede ser erradicar los virus, ya que siempre se pueden producir mutaciones o pueden aparecer otros desconocidos y no podemos pretender disponer de una vacuna para cada nuevo virus. El modelo de desarrollo económico seguido, que prioriza el máximo beneficio y el enriquecimiento rápido ha provocado las alteraciones en la Naturaleza comentadas que favorecen la proliferación de pandemias.

A pesar de que el problema es conocido, todo indica que se pretende volver a lo mismo, con un simple lavado de cara, sin cambiar nada respecto a las causas y al modelo de desarrollo seguido.Pero no podemos continuar en la cultura del consumismo y seguir contaminando y degradando el medio ambiente, sin asumir que éstas son las causas verdaderas de lo que estamos sufriendo, ni podemos esperar la solución de los “lavados de imagen verdes” de las grandes corporaciones.

Debemos plantearnos la necesidad de un cambio de rumbo radical que cuestione como dice Yayo Herrero las múltiples crisis interconectadas: pérdida de biodiversidad, cambio climático, declive de energía y materiales, migraciones forzosas, empobrecimiento y desigualdades, racismo estructural… y esto sólo se conseguirá con un fuerte movimiento que presione hacia el necesario cambio radical de prioridades.No podemos seguir manteniendo un rumbo, guiado únicamente por la maximización de beneficios, que además de beneficiar sólo a unos pocos, no nos conduce sino al siguiente desastre.

Categorized | Dossier, Política

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