El Ermitaño (Lima). Un barrio autoconstruido

Los inicios de El Ermitaño: pertenencias y primeras casas construidas de esteras en 1962. Foto © John F. C. Turner

“Mi padre a las tres de la mañana me despertó y dijo
“Hijos, vamos a invadir”.
Nosotros no conocíamos esa palabra, invasión,
nunca la habíamos escuchado.
Y ahí mi papá dobló una estera,
como si fuera un cigarro,
mi mamá puso mantas en el piso
y nos quedamos a dormir.
El día siguiente cuando desperté
había más o menos cien casas igualitas.”
Domingo Becerra[1]

Voces de El Ermitaño (Lima): activando y contando la memoria de un barrio autoconstruido

Galde 24, udaberria/2019/primavera. Kathrin Golda-Pongratz.-

Pasando la voz. Todo empieza pasando la voz. La ciudad autoconstruida tiene su origen en la transmisión de palabras, en la comunicación oral y en la creación de una narración de cómo y dónde construir un lugar para vivir, una comunidad y un futuro mejor. Las barriadas de Lima[2] se describen oficialmente como asentamientos urbanos no-formales originados en ocupaciones ilegales de terrenos –en su mayoría estatales– que posteriormente son tolerados por parte del estado. De hecho, surgieron de promesas y sueños compartidos frente a un gran vacío político y activaron enormes fuerzas colectivas a partir de que la gente se pasaba la voz y se autoorganizaba. Son una prueba de que sus protagonistas creyeron en el relato. Y como tal, aquellos asentamientos surgidos al margen de la ciudad planificada contienen un repertorio inmenso de vivencias, de luchas, de experiencias de organización comunitaria y de conocimientos acerca de hacer ciudad y son una fuente importante para narrar su urbanismo desde abajo.

Expandiendo la ciudad

La sensación de Lima contemporánea es la de una ciudad sin fin que se expande a lo largo de la costa del Pacífico. Urbanizaciones de baja densidad se forman más allá de una nueva skyline de rascacielos, se convierten en nodos hacia los cerros áridos y se diluyen finalmente en el desierto. Todo indica que Lima Metropolitana, donde actualmente viven diez de los 32 millones de peruanos, irá constituyendo una aglomeración urbana longitudinal de casi 400 kilómetros en las próximas décadas y se expandirá mucho más allá de los así llamados Cono Norte, Cono Sur y Cono Este, que hoy en día forman el área metropolitana.

¿Qué identidades componen la macrorregión Lima hoy en día? ¿Cómo se han ido desarrollando los asentamientos y las comunidades creadas de manera informal en los años sesenta? Con una población mayoritariamente de origen rural y una segunda y tercera generación ya nacidas en la ciudad, ¿qué niveles de ruralidad urbana o urbanidad rural encontramos? ¿Qué memorias colectivas acompañan el proceso de consolidación de los asentamientos autoconstruidos marcados hasta hoy por una persistente estigmatización?

Estas preguntas guiaron la formulación de un proyecto de activación de memoria en el barrio El Ermitaño desde 2016. Ubicado en el Cono Norte de Lima, fue creado a raíz de una toma de tierra en 1962. Su proceso de formación y urbanización incremental fue documentado por el arquitecto británico John F. C. Turner, sirviéndole de ejemplo en sus muy conocidos escritos en los que denomina la barriada un recurso y la declara como solución al problema de vivienda[3]. En 1964 Turner acompañó la producción de un documental titulado A Roof of My Own[4], que retrata el proceso de invasión de El Ermitaño. Resalta las luchas de los pobladores, su persistencia y la subsecuente introducción de un programa estatal de ayuda técnica para su consolidación e inclusión en el mapa oficial de la ciudad. Finalmente, sin embargo, el documental fue censurado por el presidente de la República, Fernando Belaúnde, que había aportado un epílogo al documental, en el que elogiaba la ayuda mutua como método de producción urbana y matizaba la importancia de una economía híbrida capaz de unir valores modernos con valores y conceptos andinos. El mensaje del documental, demasiado pro-barrial, no encajaba en su programa de gobierno desarrollista.

Contando el relato nuevo

Después del redescubrimiento del documental en el archivo de John Turner en 2015, se concretó en 2016 la idea de usarlo como una herramienta de activación de memoria y de base para contar la evolución y la actualidad de El Ermitaño en un nuevo documental[5]. El proyecto arrancó con un gesto sencillo pero complejo: el documental antiguo fue devuelto al lugar donde fue filmado. Una primera proyección en un local comunal autogestionado del barrio, el día 2 de octubre de 2016, tuvo una acogida enorme y juntó a varias generaciones y grupos sociales. Especialmente la gente joven mostró interés en los orígenes difíciles del barrio y las luchas de sus abuelos, que muchos desconocían. Ayudaron a encontrar habitantes de la primera generación y la familia del músico que había compuesto y tocado una canción en el documental de 1964 – un testimonio olvidado que evocó muchas emociones. Siguieron muchas conversaciones y entrevistas, se formó un equipo, se escribió un guión y finalmente se dio voz a los habitantes, que cuentan sobre la realidad del barrio de hoy en Ciudad Infinita. Voces de El Ermitaño[6].

El Ermitaño 2018, consolidado y en permanente evolución, ocupando también zonas de protección natural: Foto © Kathrin Golda-Pongratz

Cinco protagonistas de diferentes generaciones relatan en el documental los orígenes del barrio, las formas de organización, la construcción colectiva de casas e infraestructuras, las tomas de decisiones colectivas. También son muy claros sus testimonios acerca de una creciente crisis de identidad y de un desmoronamiento de las estructuras comunitarias originado por múltiples razones. Las necesidades básicas están cubiertas, aunque no en todos los sectores de la población. Los años de terrorismo bajo Sendero Luminoso y las posteriores políticas neoliberales de paternalismo estatal han debilitado las redes solidarias y la confianza en la comunidad. La desigualdad y persistente pobreza de las zonas rurales facilitó el surgimiento del movimiento maoísta en los años ochenta. Con violencia extrema y casi arcaica llegó a paralizar el país, provocó emigraciones masivas hacia los centros urbanos y una contraviolencia estatal y paramilitar que, aparte del trauma y un ambiente de desconfianza aún persistentes, sobre todo en la población campesina, dejó un total de casi 70.000 muertos. En El Ermitaño la delincuencia y la inseguridad pública han aumentado notablemente. Migrantes nuevos que se asientan en las nuevas extensiones territoriales producidas por invasiones organizadas por traficantes de terreno son considerados intrusos. Un alto número de jóvenes sin educación superior y con pocas perspectivas de encontrar trabajo busca oportunidades en otros lados.

Una dirigente joven cuenta acerca de las movilizaciones de resistencia que organiza frente al tráfico de terrenos, muy agresivo en las partes altas del barrio, y explica que las prácticas contemporáneas de invasiones no tienen nada que ver con cómo la gente ocupaba terrenos en los años sesenta. Denuncia las perpetuas invasiones que afectan al frágil microclima y paisaje de lomas[7] que la propia población quiere defender frente a la presión urbana. Se reconoce como un espacio natural e incluso sagrado con raíces prehispánicas. El reclamo de ello en el documental es inédito y podría llevar a un empoderamiento de la población a reconocer estas capas en la comunidad, a transmitir la posibilidad de una especie de cohabitación de prácticas culturales diferentes, de la reinterpretación de lo sagrado en el territorio[8] y de una puesta en valor de aquellas huellas históricas en barrios como El Ermitaño.

Ciudad Infinita – Voces de El Ermitaño está dedicada a las generaciones de migrantes hijas e hijos de aquellas montañas que podrán ser la esencia de una nueva identidad colectiva. ¿Cuál es El Ermitaño de hoy? ¿Cuáles son sus dinámicas, sus problemas y sus retos? ¿Cuáles son las necesidades y cuáles los sueños de sus habitantes? ¿Cuál es su identidad urbana? Explorando estas preguntas, el documental actúa como una herramienta de activación y reconstrucción de la memoria colectiva de El Ermitaño. Más allá, ojalá sea una herramienta poderosa para comunicar las necesidades contemporáneas de las barriadas a las autoridades locales y nacionales y a un público mucho más amplio.-

———

  1. Domingo Becerra era un niño de ocho años cuando sus padres participaron en la invasión de El Ermitaño. Cita del documental Ciudad Infinita – Voces de El Ermitaño, Lima, 2018 (ver nota 6).
  2. Las barriadas se han analizado en el contexto peruano desde los años cincuenta, a partir de los estudios del antropólogo José Matos Mar (Matos Mar, J. (1966) Las Barriadas de Lima 1957. Lima: IEP).
  3. Turner, John F.C. (1963). “Dwelling resources in South America”, Architectural Design, vol. 33, no. 8, pp. 360-364. Traducido en: Golda-Pongratz, K., Oyón, J. L. y Zimmermann V. (Eds.): John F. C Turner: Autoconstrucción. Por una autonomía del habitar. Logroño: Pepitas de Calabaza, 2018, pp. 31-38.
  4. A Roof of My Own, International Zone 41 (1964), (versión no censurada), Productor: G. Movshon, Cámara: D. Myers, Comentarista: A. Cooke, Consultor: J.F.C. Turner. [DVD]. New York. UNTV.
  5. Después de su redescubrimiento, la reedición y subtitulación al castellano del documental fue realizada por Chris Berry con el apoyo de John F. C. Turner y Kathrin Golda-Pongratz y la asistencia de Amarun Turner. Fue presentado en la conferencia internacional Habitat III en Quito en octubre 2016.
  6. El equipo se compone de: K. Golda-Pongratz (Dirección de proyecto), D. Zussner y R. Paredes (asistencia e investigación), R. Flores Consiglieri, T. Flores Consiglieri y I. Ilbert (Imaginario Colectivo, Lima) (co-dirección y fotografía), C. Chavez Levano (producción), M. Reyes (edición), R. Benavides (música). Ver: https://www.facebook.com/barrioautoconstruido/. El documental fue auspiciado por la Building and Social Housing Foundation (BSHF) en 2016 y por un Crowd-Funding en 2018. El tráiler se puede ver en: https://vimeo.com/297974476
  7. Las Lomas son cerros arenosos donde se junta la neblina costera y así convierte el desierto en un espacio verde en los meses de invierno entre julio y octubre.
  8. La existencia de caminos pre-hispánicos inspira a los pobladores de origen andino imponer sus memorias de su lugar de origen al paisaje desértico de Lima Norte y produce un trasplante fructífero de identidades hacia la aceptación y apropiación de territorio.

 

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