Emakunde: un paso atrás

 

Galde 30, 2020/otoño. Begoña Muruaga.-

El Estatuto de Gernika, aprobado en 1979, recogía como competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma de Euskadi “La condición femenina”. Así se llamó en su momento el tema de la igualdad de hombres y mujeres. Pero en los años posteriores nuestra clase política no mostró ningún interés en desarrollar esa competencia.

En 1982 el Departamento de Cultura del Gobierno vasco publicó un estudio titulado “Emakumearen egoera Euskadin / Situación de la Mujer en Euskadi”, donde se ofrecían datos concretos sobre la discriminación de las mujeres en este país.

Un año después se creó el Instituto de la Mujer de Madrid; posteriormente, otras comunidades autónomas crearon sus propias estructuras para el desarrollo de las políticas de igualdad.

Esos antecedentes nos llevaron a reunirnos en Zarauz, en 1986. Bajo el título “Mujer e instituciones”, alrededor de 80 feministas participamos en un seminario que tenía un objetivo fundamental: exigir a los partidos del arco parlamentario la puesta en marcha de un mecanismo institucional para impulsar la igualdad. Reflexionamos y debatimos ampliamente sobre diversos temas: la responsabilidad de las instituciones en la lucha contra la discriminación, la colaboración del movimiento feminista con las instituciones, el tipo de organismo que queríamos, sus fines y funciones, así como el tema de la adscripción. No hubo discrepancias en ese último aspecto, ya que todas estábamos convencidas de que el organismo debía estar adscrito a Lehendakaritza, de forma que la transversalidad que exigen las políticas de igualdad se situara en el centro del gobierno y de ahí se extendiera a todos los departamentos.

Tras una ronda con los partidos del Parlamento Vasco, y a pesar de algunas reticencias iniciales, todos asumieron nuestra propuesta. Meses después, se presentó una proposición de ley para la creación del organismo correspondiente. Eran los años en los que los partidos políticos asumían, al menos teóricamente, la legitimidad del discurso feminista, porque había evidencias clarísimas de la discriminación que sufrían las mujeres en los diferentes ámbitos.

En octubre de 1987 los medios de comunicación recogían la noticia de que los partidos vascos, sin excepción, iban a proponer la puesta en marcha del futuro instituto. Pero hubo que esperar al 5 de febrero de 1988 para que se aprobara la creación de Emakumearen Euskal Erakundea / Instituto Vasco de la Mujer, más conocido como Emakunde. Animadas por la consecución de nuestro objetivo, las mujeres reunidas en Zarauz decidimos crear el Fórum Feminista María de Maeztu.

La ley de creación de Emakunde dice lo siguiente en cuanto a la naturaleza y régimen jurídico de la institución: “Se crea Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer como Organismo Autónomo de carácter administrativo adscrito a la Presidencia o Lehendakaritza”. Y en los fines: “El fin esencial de Emakunde – Instituto Vasco de la Mujer es la consecución de la igualdad real y efectiva del hombre y la mujer en todos los ámbitos de la vida política, económica, cultural y social del País Vasco”. Así ha sido hasta hoy, cuando Emakunde, tras un cambio en la estructura del gobierno, aparece bajo el paraguas del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales. Un cambio que supondrá una merma en las funciones de la institución, y un cambio de paradigma con respecto a la filosofía inicial.

Pero no es éste el primer intento de cambiar de adscripción a Emakunde. En 1994, algunos medios afirmaban que la CORAME (Comisión para la Racionalización y Mejora de la Administración Pública) estaba preparando un informe en el que recomendaba el cambio de adscripción de Emakunde. Se barajaba la posibilidad de que Emakunde dependiera de Bienestar Social. Al conocer la noticia, varias asociaciones feministas enviamos una nota a los medios de comunicación, en la que nos mostrábamos muy críticas con el cambio, por el retroceso que ello suponía. Así mismo, iniciamos una ronda de contactos con todos los partidos; en ella les pedíamos un compromiso explícito para mantener la adscripción tal y como se recogía en la ley. Las cosas se mantuvieron como estaban.

En agosto de 1997, el entonces vicelehendakari Juan José Ibarretxe presentó en el Parlamento Vasco un borrador que planteaba una remodelación en las estructuras del gobierno; entre ellas, se encontraba el cambio de adscripción de Emakunde. También en esta ocasión recogimos firmas en contra de la propuesta del vicelehendakari y pedimos a todos los partidos que se manifestaran a favor de mantener la adscripción existente y se comprometieran al cumplimiento del II Plan de Acción Positiva para las Mujeres de Euskadi. Tampoco en aquella ocasión se produjo el cambio.

Hoy, 32 años después de la aprobación de aquella ley histórica, tras décadas de poner en práctica políticas de igualdad en los distintos departamentos del gobierno, tras haber sido un referente para otras comunidades autónomas y algunos países europeos y trabajar con otras instituciones, así como con grupos de mujeres y el movimiento feminista, Emakunde corre el peligro de ver cercenadas sustancialmente sus funciones, ya que el Gobierno vasco, en un extraño giro que no entendemos, ha decidido cambiar su adscripción. Además, en esta ocasión no ha habido ni informes ni borradores previos. Todo se ha realizado con la más absoluta opacidad.

La consejera Beatriz Artolazabal, responsable del nuevo departamento que acoge a Emakunde, afirma que el lehendakari presidirá el Consejo de dirección del organismo. Una simple anécdota. Una cuestión formal que nada tiene que ver con el fondo de la cuestión. Y esto ocurre en un momento en el que nos enfrentamos a una fuerte corriente antifeminista, que pretende, con eufemismos de diverso tipo, anular las políticas de igualdad.

Las feministas de este país hemos iniciado diversas movilizaciones para protestar por el cambio realizado y para pedir al lehendakari que rectifique: más de un centenar de asociaciones feministas y sociales y más de setenta técnicas de igualdad han suscrito un documento en el que se denuncia que el Gobierno vasco haya decidido reducir el ámbito de influencia de Emakunde, relegando a un segundo plano las políticas de igualdad; el Fórum Feminista María de Maeztu, por su parte, ha abierto una cuenta en la plataforma change.org para recoger firmas en contra del cambio y ha remitido una carta al lehendakari para que dé marcha atrás en su decisión. También numerosas personas a título individual y diversas organizaciones han mostrado a través de los medios y de las redes sociales su malestar por esta decisión, al mismo tiempo que afirman que esto supone un paso atrás en las políticas de igualdad de este gobierno. Emakunde debe seguir en Lehendakaritza.

 

 

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