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Introducción al Dossier 10 “Diversidad sexual e identidad de género”

Autor 28 junio 2015 por inaki

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DOSSIER – Diversidad sexual e identidad de género. Elo Mayo (Ver y descargar el Dossier en pdf)

22. Centrando las reflexiones del dossier. ALDARTE

24. Los sujetos políticos de los nuevos feminismos. Cristina Garaizabal

28. Retos de las políticas públicas de igualdad. Raquel (Lucas) Platero

30. ¡Venir al sur, feminismo con F de Feliz! Lala Mujika

32. Entrevista: Gerard Coll Planas y Miquel Misse. Lala Mujika

37. Lesbianak legez eta bidez. Elena Olaortua y Josune Ortiz

40. Nahia y los deseos que no queremos perder. EQUIPO NAHIA

42. Zertan datza transfeminismo izeneko hori? Josebe Iturrioz

44. Libros para un dossier.

diversidad

Presentación
En el número 5 de esta revista publicamos un dossier sobre «Feminismos». En el mismo aparecieron diversos enfoques teóricos e ideológicos femi­nistas, con planteamientos y puntos de vista diferentes, que se traducen en dinámicas distintas dentro de los diferentes movimientos. Decíamos entonces que era una enumeración de cuestiones que precisaban cada una de ellas mayor profundización. Pues bien, el dossier que os presentamos surge de la necesidad de realizar una propuesta de debate en torno a las sexualidades que disfrutamos y a los géneros que queremos habitar.

Cada vez son más las voces que reivindican un feminismo que cuestione la forma tradicional de entender el sistema sexo/género y la sexualidad, y convierta el sujeto de la lucha feminista, a todas aquellas personas que trasgreden los géne­ros y las sexualidades establecidas, y que sufren por ello. Con este dossier buscamos ofrecer no solo un debate, sino también ofrecer una información actualizada acerca de las líneas centrales en las que se mueven los debates en torno a la diversidad sexual y de géneros.

De la mano de la coordinación de Aldarte, hemos abierto esta revista a aquéllas personas que hoy son punteras en la reflexión y en la acción. Siguen quedando debates fuera. Uno de ellos, que deliberadamente hemos querido obviar, hace referencia a los menores trans o menores con expresiones de género no normati­vo. Una cuestión cada vez más visible, en la que existe también diversidad de enfo­ques. Un asunto que, según como se aborde, plantea contradicciones importantes entre corrientes «biologicistas» que defienden que se nace «transexual» y por tan­to la identidad es algo inmutable, y quienes plantean una mirada a la identidad como construcción social y cultural, y por lo tanto no normativa por naturaleza.

Abordaremos en otro número posterior de esta revista, este debate y los retos que nos plantean en las teorías feministas y de género.

Elo Mayo

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EticaPolitica280

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Los sujetos políticos de los nuevos feminismos

Autor 28 junio 2015 por inaki

EticaPolitica

(Galde 10, Udaberria 2015 Primavera). Cristina Garaizabal. Los sujetos políticos de los nuevos feminismos es un debate que está en construcción y crea muchas incertidumbres que hay que aguantar, cuestión que es interesante, ya que la incertidumbre es una buena aliada del pensamiento. Solamente con las incertidumbres es cuando nos animamos a responder a nuestros interrogantes.

Antes de nada hay que realizar un pequeño marco de cómo nace el movimiento feminista (a partir de ahora MF) en este país y de cómo son las ideas en las que se sustenta, porque si no es difícil entender los temores a perder aquello que tanto ha costado conseguir durante décadas por las feminista.

Estamos en un tipo de sociedad estructurada en dos sexos y dos géneros dicotómicos, complementarios, excluyentes y jerarquizados. Cuando aparece el MF nuestra sociedad partía de esta estructuración y de una desigualdad muy fuerte entre mujeres y hombres, donde los géneros muy jerarquizados tenían mucho peso, así como la consideración de las mujeres como esposas y madres al servicio de los hombres. Esta cuestión planteaba situaciones de invisibilización de las mujeres pensadas, sobre todo, como ciudadanas de segunda categoría. Así que el MF en las primeras épocas y en este país, se centra sobre todo en visibilizar estas situaciones de discriminación hacia las mujeres. Es en este contexto donde nace el MF.

El MF en nuestro país nace dentro de la segunda ola del feminismo que inaugura Simone de Beauvoir con su frase “no se nace mujer se llega a serlo”, una frase que más tarde Judith Buttler discutirá en el sentido de que nada dice en esta frase (que es real) que llegar a ser mujer quiera decir llegar a ser femenina. Es importante saber que se nace dentro de ésta idea.

Las aportaciones del MF

El feminismo en estos años a lo que se ha dedicado fundamentalmente ha sido a la crítica de la supuesta naturalidad de los géneros tal y como estaban estructurados, es decir, a romper el binomio entre los sexos y los géneros que se corresponden dentro de un determinado esquema.

El feminismo hace una crítica a esa supuesta identidad femenina, donde las mujeres apenas existían, y donde se sabía bien poco de la construcción de la subjetividad femenina, en definitiva, en esta primera época el MF se dedica fundamentalmente a desvelar los mecanismos de jerarquía y de opresión entre las categorías hombre/mujer, denunciando la situación de opresión de las mujeres, de hecho, en esta primera época el MF realiza reivindicaciones democráticas para conseguir la igualdad, la visibilización de las mujeres como sujeto político y la denuncia de la situación de opresión de las mujeres. Las categorías que se utilizaban eran las de hombre y mujer. En esta primera época había mucha unidad al respecto de estas reivindicaciones democráticas dentro del MF.

CaraColores

Limitaciones del MF

Estas primeras teorías feministas (fundamentalmente el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, los feminismos más en boga) tenían algunas limitaciones, todos los feminismos asumieron el análisis teórico del sistema sexo/genero de Gayle Rubin (año 1975) 1 que lo que viene a plantear es que sobre la base del sexo biológico, el cual Gayle Rubin no cuestiona, se construye el género que es una categoría social, este análisis sirve para el feminismo de la igualdad y de la diferencia, el feminismo de la igualdad hablará de que lo que hay entre el sexo y el género es una construcción social y el feminismo de la diferencia dirá que lo que hay entre el sexo y el género es una simbología diferenciada que es producto de esa diferencia sexual, pero ambas teorías en última instancia lo que reproducen es la dicotomía entre naturaleza /cultura, es decir, se presupone que sexo es lo natural, lo biológico, lo incuestionable y lo inmutable y el género es lo construido sobre la base de ese sexo y por lo tanto lo que puede ser cambiado y a ello se dedican los mejores esfuerzos del MF, lo que puede ser cambiado.

Esta teorización implica una identidad femenina fuerte, es decir, la consideración de que las mujeres por nuestra biología y nuestra posición social tenemos unos intereses comunes y conformamos un grupo homogéneo que es sobre las que se van a hacer las reivindicaciones y las políticas.

Esta idea de las mujeres y del género implica, también, una abstracción en los análisis del género como una variable independiente, se hablaba solamente del conflicto de las mujeres en relación con los hombres pero no se consideraba que las mujeres estaban cruzadas también por otras categorías. Esta idea tan fuerte implicaba cierto normativismo, lo que llevaba a pensar que todas las mujeres teníamos los mismos problemas y los mismos intereses objetivos y que las feministas eran la vanguardia que estaba especialmente capacitada para descubrir cuáles eran esas problemáticas y para decidir cuáles eran las salidas buenas a las mismas.

Era un MF que se movía en el binarismo, donde este concepto no estaba cuestionado, y donde tampoco se tenía herramientas conceptuales para cuestionarlo. Algunas corrientes del feminismo reforzaban este binarismo cuando planteaban que la lucha era de las mujeres contra los hombres.

¿Qué es lo que pasa con este feminismo tan monolítico? Crisis de los feminismos identitarios

Cuando se empieza a hablar de diversidad el feminismo lo vive como amenaza, con lo que a veces se refuerza la necesidad de una identidad femenina fuerte. Pero esta consideración de la diversidad como amenaza se puede mantener hasta la entrada en el MF, en los años 90, de sectores de mujeres que se sienten excluidas del feminismo que se estaba haciendo basado en una presunción universal de que las mujeres tienen los mismos intereses, cuando en realidad era un feminismo que se centraba en unas mujeres determinadas: trabajadoras, blancas, de este país, de una determinada edad, de una determinada clase social,… con lo que inmigrantes, putas, trans, … quedaban fuera del ámbito feminista porque se las ignoraba al construir esa categoría fuerte.

El primer contacto del MF con las mujeres transexuales en los 1990 despierta simpatía y apoyo solidario, además de algunas reticencias e interrogantes. El movimiento trans en esa época hacía hincapié en diferenciarse de homosexuales y de travestis para poder existir (diferenciación que aunque dudosa en la actualidad era necesaria y vital en aquella época para visibilizarse y hacer reivindicaciones trans), en la defensa de los tratamientos en la Sanidad Pública y en los debates internos en torno a la propia autodefinición (discusiones sobre transexuales verdaderas y no en función al acomodo o no a los estereotipos de género, etc.). En esta época se consiguieron logros como las Unidades para Trastornos de la Identidad de género (UTIG`s) en la Sanidad Pública, La Ley de identidad de género de 2007 que nace con algunas dificultades como la necesidad de diagnostico pero que permite el cambio de sexo legal sin necesidad de pasar por la  cirugía de resignación genital, etc.

Las polémicas del feminismo

Se dan polémicas dentro del feminismo en torno a la transexualidad. Coexisten dos posiciones que vienen de EEUU, una la de Janice G. Raymond que plantea la transexualidad como un invento del patriarcado y la otra la que defiende Judith Butler quien considera que en transexuales y travestis es donde está el punto de resistencia del sistema de géneros.

Ha habido críticas y malentendidos entre el MF y el movimiento Trans. Una crítica del MF a las personas trans fue la de que refuerzan los estereotipos de género por los que tan en contra ha luchado el feminismo. Por un lado las trans femeninas reproducen los estereotipos de feminidad. Por el otro los trans masculinos son unos traidores porque renuncian a ser mujeres. En resumen unas por su educación como hombres cuando eran críos y otras porque es la masculinidad lo que se identifican, todas reproducen los mecanismos de opresión de los hombres contra las mujeres.

En el 2007 con la campaña por la despatologización trans se entra de lleno en el debate feminista de la necesidad de nuevos sujetos y sobre todo este debate surge en las Jornadas de Granada en el 2009 donde el tema del transgenerismo está presente, y donde se interpela al feminismo y se abren nuevos interrogantes y debates.

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Los debates que se originan son: por un lado el debate de si solo hay dos géneros o no necesariamente, por otro lado, la relación género/sexo y si realmente solo hay dos sexos biológicos ¿Qué pasa con la intersexualidad? ¿Qué construye qué? y ¿Cómo se interrelaciona lo uno con lo otro? ¿Se puede mantener el concepto del sistema sexo/genero como clave en el feminismo?

Y el debate sobre la relación sexo/género y la sexualidad. En el feminismo había ganado como posición mayoritaria la idea de que era que el género lo que determinaba la sexualidad y por lo tanto la sexualidad ni tan siquiera se consideraba como un vector de opresión propio, sino que era un vector dependiente del género, con lo que se consideraba que todas las mujeres tenían una sexualidad parecida, se creía en la existencia de una sexualidad feminista. Las preguntas en la actualidad son si existe realmente una sexualidad feminista o si influye la preferencia sexual en cómo vivimos el género.

El movimiento feminista en épocas pasadas se movía también con la idea de la suma de opresiones, con la existencia de una especie de feministrónomo en donde se medía la cantidad de niveles de opresión y quien podía ser más consecuentemente feminista. En esta línea el concepto de interseccionalidad es un elemento interesante para el feminismo porque ayuda a romper con esta idea de la suma de opresiones y  a ver que las personas estamos cruzadas por múltiples opresiones, y que la opresión de género está profundamente imbricada con otras situaciones de opresión. La interseccionalidad plantea una crítica a como entendemos el sistema de la opresión de géneros y si realmente consiste en la opresión de los hombres sobre las mujeres o si estamos hablando de un sistema bastante más complejo que genera por lo tanto una realidad compleja que es a lo que se tienen que atender también en las políticas públicas en el feminismo. Una persona puede en algunos aspectos ser dominante y en otros ser dominada. Ver que no siempre somos víctimas de todo

Interrogantes sobre el sujeto feminista

  • ¿Puede el feminismo seguir planteando que el sujeto feminista son solo las mujeres?
  • ¿Todos los hombres tienen privilegios sobre las mujeres? Una idea que ha sido básica en el feminismo y algo que había que cuestionar seriamente. Algunos hombres tienen privilegios pero otros no necesariamente. En definitiva ¿de qué se está hablando? ¿De los hombres o de lo masculino?
  • Hoy se están dando nuevas subjetividades desde una perspectiva de identidades no estables, y nos tendríamos que plantear si una persona trans que vive en masculino pero no se siente hombre en el sentido hegemónico pudiera ser sujeto del feminismo
  • Incluso se debería ir más allá y tendríamos que preguntarnos si no deberían ser sujeto del feminismo todas las personas subyugadas por el sistema de géneros.

En todo caso nos tendríamos que plantear si no tendríamos que ir más al fondo y cuestionar las propias categorías hombre/mujer y el sistema binario. ¿Qué Implicaciones tendría esta cuestión?: la deconstrucción de una categoría no quiere decir no utilizarla nunca más, no implica su negación u olvidar que sigue existiendo una jerarquización hombre/mujer. Quiere decir ver los efectos que tiene esta categoría de exclusión y poder sobre otras personas que podrían formar parte de esta categoría pero según como la definas no tienen esa entrada.

También hay otros caminos: Creación de otras categorías o utilización de las existentes de una forma más política y no esencialista cuestionándolas críticamente. En esta línea una pregunta sería  si es necesario hacer políticas identitarias para denunciar las discriminaciones. Parece que es necesario construir un sujeto colectivo pero esto no implica necesariamente responder a unas políticas fuertemente identitarias Todas estas preguntas hay que ponerlas encima de la mesa para ir contestándolas ya que son dudas a resolver.

Una cuestión importante es no formular un sujeto en abstracto sino construido en la práctica política, es decir según las prácticas y las problemáticas concretas que queramos abordar ir construyendo sujetos diferentes, cambiantes y sometidos a permanente revisión. Hay que tener claro que hay que luchar contra los esencialismos sean estos biologicistas o culturales

Finalmente comentar que abordando estas cuestiones se gana más que se pierde porque se incluye a personas que de otra forma quedan completamente excluidas, como ejemplo: es incomprensible que las mujeres que ejercen la prostitución estén ajenas a las políticas y a los planes de igualdad porque a un sector del feminismo no les gusta el trabajo que tienen. Esto es algo que no se entiende y se da porque hay una construcción del sujeto mujer y de su sexualidad muy particular, la interseccionalidad y el cuestionarnos el propio sujeto nos puede ayudar mucho más a ver como esas mujeres pueden estar incluidas en los planes de igualdad

Sin darse cuenta el feminismo ha hecho muchas exclusiones de sectores oprimidos por el patriarcado y el sistema sexo/género. Hay que reconocer este punto y abrir el feminismo a otros sectores permitiría un feminismo más inclusivo y radical, entendiendo por radical como algo que va a la raíz del problema, es decir a la raíz del sistema que sostiene esas opresiones.

Cristina Garaizabal es Feminista, psicóloga clínica, experta en acompañamiento a personas trans y cofundadora del Colectivo Hetaira.

Cristina-Garaizabal

Notes:

  1. Gayle Rubin,  “El tráfico de mujeres: Notas sobre la “economía política” del sexo”, Nueva antropología, Vol. VIII, nº30, México 1986, texto online http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/nuant/cont/30/cnt/cnt7.pdf

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Las políticas públicas de igualdad en el Estado español frente a los retos actuales

Autor 28 junio 2015 por inaki

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(Galde 10, Udaberria 2015 Primavera). Raquel (Lucas) Platero. Las políticas públicas sobre la igualdad de género en el Estado español comenzaron en los años 80, con la creación del Instituto de la Mujer, como una respuesta a la situación de desventaja y discriminación de las mujeres. Fue una forma de institucionalizar una demanda que previamente estaba liderada exclusivamente por los movimientos feministas, en un tiempo en el que había otras demandas sociales importantes. En un tiempo record, se consiguieron realizar reformas legales ligadas a las libertadas básicas democráticas, así como también se promulgó una descentralización con el Estado de las autonomías. Estos cambios vinieron acompañados de un desarrollo de políticas de igualdad, que fue alcanzando todos los niveles de gobierno y que muestra una maraña de relaciones multinivel propias de un Estado que crece para descentralizar sus acciones. Desde las influencias internacionales provenientes de la Unión Europea por ejemplo, a políticas que se localizan nivel del Estado y en el marco de las políticas autonómicas, y por último en las políticas locales (donde las propuestas municipales son probablemente las más interesantes y menos estudiadas).
Si tuviera que definir las políticas de igualdad, me uniría a la propuesta de María Bustelo (2004) que afirma que son un conjunto de intenciones y decisiones, de objetivos y medidas adoptadas por los poderes públicos en torno a la promoción de la situación de las mujeres y de la igualdad de género entre mujeres y hombres. Son acciones públicas que manejan un concepto polisémico de la igualdad, que se va concretando en cada acción y en cada propuesta, lo cual revela la necesidad de discutir que se entiende por igualdad, al existir un falso consenso. ¿Se refieren a la igualdad de oportunidades, de resultados, a una igualdad efectiva? Estas políticas sitúan su objetivo en alcanzar una igualdad que necesita de un sujeto político, la mujer, que progresivamente se entiende como algo plural, las mujeres, y que empieza a ampliar cómo se concreta este ser mujeres. Es decir, son políticas identitarias (basadas en el hecho diferencial de ser mujer frente a ser hombre) que empiezan a nombrar que las mujeres están situadas con respecto a la edad, la discapacidad, la etnicidad, la privación de la libertad y otras situaciones que se entienden como ligadas a la vulnerabilidad a la exclusión social, generando si se quiere, una idea normativa de las unas y las otras, que constituyen la alteridad. En este sentido, es importante destacar que las políticas de igualdad han tenido dificultades para concebir a las mujeres como sujetos sexuados más allá de su relación binaria con los hombres, el embarazo y la menopausia. Son políticas que visibilizan una resistencia a incluir en sus acciones concretas a las mujeres lesbianas, transexuales, bisexuales o que están en situaciones donde sus vivencias no normativas generan una exclusión directa o indirecta de las posibles acciones de compensación de la desigualdad que proponen estas instituciones.
En la medida que las políticas de igualdad se han ido institucionalizando progresivamente desde los mismos años 80, con organismos propios, se ha pasado de utilizar casi exclusivamente la capacidad de persuasión y los planes de igualdad, para pasar a articularse alrededor de leyes. Esta transformación de políticas blandas a políticas duras ha sido propiciadas por una mayor visibilidad y relevancia de las cuestiones de igualdad en la política en general, fruto de una conciencia política determinada, a menudo ligada a partidos de centro izquierda que han tenido una relación importante con los movimientos sociales y que además reciben influencias europeizadoras en este sentido. Este lugar más central de la igualdad en las políticas en general también ha supuesto el uso nuevas estrategias conceptuales, que van del empoderamiento, la transversalización y el mainstreaming, a otras más propias de un feminismo de la tercera ola como es la interseccionalidad y la discriminación múltiple, que han permitido visibilizar y afirmar que las mujeres son sujetos plurales atravesados por diferentes organizadores sociales, que estructuran las oportunidades vitales de las mujeres.
Al mismo tiempo y en la década de los años 2000 se han producido una serie de políticas a nivel estatal que se dirigen a la compensación de la discriminación y que se han entendido como políticas sobre la sexualidad no normativa, como son la regulación y expansión de las parejas de hecho a casi todo el territorio del Estado español, el matrimonio entre personas del mismo sexo (2005), el cambio registral de nombre y sexo para las personas transexuales (2007). Esta profusión de legislación a nivel estatal contrasta con un cambio de década bajo un gobierno conservador, que ha frenado este crecimiento, al tiempo que ha implantado medidas que socaban las libertades básicas de la ciudadanía. Curiosamente, en la década de los años 2010 encontramos que mientras se van desmantelando las políticas de igualdad de género, emergen algunas políticas autonómicas sobre la no discriminación de las personas transexuales (Navarra, País Vasco, Andalucía, Extremadura, Canarias) y políticas pioneras sobre la no discriminación LGTB (Cataluña).
Toda esta recolección histórica abreviada de las políticas de igualdad muestra la respuesta estatal en diferentes niveles de política, desde la concepción de que hay una responsabilidad gubernamental frente a las desigualdades de género y sobre la sexualidad, si bien no aclara qué relación de gobernanza establecen estas instituciones o propuestas sobre de igualdad con la ciudadanía. Es decir, nos lleva a preguntarnos si las transformaciones más profundas en la conciencia social sobre el papel de mujeres y hombres, la interrelación entre género y sexualidad, que se persigue han de ser responsabilidad única de las instituciones del estado. Claramente, las reformas jurídicas pueden tener un papel muy importante con respecto a la movilización social, al generar reconocimiento e inclusión pero no son ni pueden ser la única estrategia para el cambio social (Spade, 2010).
¿Qué retos nos plantea esta situación de vaivenes políticos sobre el abordaje de igualdad de género y sobre la sexualidad?
La idea misma de que la desigualdad es un problema social que requiere de una acción estructural y política proviene de los movimientos sociales, revelando la interconexión de estos movimientos con los partidos políticos, que dotan de contenido a las apuestas ideológicas y ofrecen un vínculo con la ciudadanía. A su vez, los partidos políticos adoptan algunas de estas propuestas de los movimientos sociales y las transforman en propuestas legislativas, a menudo rebajando su potencial transformador. La búsqueda de un bienestar social que afronte los conflictos sociales, como la desigualdad o la exclusión por una sexualidad no normativa, es propia de un contexto de Estado del bienestar, generando políticas que aterrizan y concretan con acciones.
Ante los recientes cambios vividos en las elecciones de 2015, cabría preguntarse por la relevancia que tiene esta noción de igualdad en el contexto neoliberal actual, donde los problemas de desigualdad económica y desempleo pueden entenderse erróneamente como algo neutral al género o que no están ligados directamente con la sexualidad y la identidad de género normativas. En este sentido, podemos interrogarnos por el papel del liderazgo LGBTQ en las propuesta municipalistas y autonómicas, o incluso de cara a las próximas elecciones estatales. Tenemos un ejemplo claro en las políticas conservadoras, cuyo ideario parece necesariamente oposicional con las libertades sexuales (por ejemplo estar contra al aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo), lo cual nos puede ayudar a entender que la igualdad no es un tema secundario. De hecho, ni los derechos de las mujeres ni la sexualidad han sido temas menores en las últimas legislaturas, a tenor del cálculos en el coste electoral que ha hecho por ejemplo el Partido Popular a la hora de decidir si desmantelan políticas que tienen una aceptación social importante, como son por ejemplo el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
La rapidez con la que se han producido estas políticas de igualdad y sobre la sexualidad, si las comparas con otros países cercanos, puede producir cierta falta de consolidación. Esto nos lleva a pensar que unas políticas que se dirigen a la desigualdad necesita de unas raíces profundas, que consoliden en la sociedad cambios que permanezcan, que no dependan de los cambios del color del partido. En este sentido, en la situación actual ya no son sólo las estructuras de los partidos ya establecidos (PP, PSOE, PNV, CIU, etc.) donde tiene lugar la lucha por situar la desigualdad de género o sobre la sexualidad como cuestiones principales, sino que estas tensiones y diálogos están teniendo lugar en una multiplicidad de lugares, como son las plataformas populares o nuevos partidos como Podemos. Son grupos políticos plurales que van a gobernar en coaliciones, y habrá que preguntarse qué lugar de relevancia encontrará el abordaje de las políticas sobre la igualdad y la sexualidad en estos partidos.
Los niveles múltiples de las políticas del Estado español, así como las grandes diferencias entre las comunidades autónomas muestran una radiografía de un estado cuasifederal, donde hay apuestas políticas por la igualdad muy diferentes, que ofrecen a la ciudadanía derechos un tanto diferentes (por ejemplo, si hay o no un registro de parejas de hecho, si es fácil conseguir el cambio registral de nombre y sexo, si las políticas de igualdad se dirigen a algunas mujeres u otras). También hay diferencias ideológicas, que se sirven de la idea de igualdad en sentidos incluso contrarios, para naturalizar las diferencias o para tratar de erosionar estas diferencias.
El contexto actual demuestra la importancia de una conciencia social amplia para poder convertir y mantener una cuestión en parte de la agenda política, que nos lleva a preguntarnos por la relación entre las políticas de igualdad y las movilizaciones feministas. En qué sentido existe o no un vínculo y comunicación posible, cómo podría ser redefinido a la luz de las formas de política que proponen las plataformas populares, basadas en una relación directa entre ciudadanía y élites políticas.

Bibliografía
• Bustelo, María (2004). La evaluación de las políticas de género en España. Madrid: Catarata.
• Spade, Dean (2011). Normal Life: Administrative Violence, Critical Trans Politics, and the Limits of Law. New York: South End Press.

R. Lucas Platero doctor por la UNED, docente y miembro de la Cátedra de Género de la URJC. Entre sus publicaciones, destacan Trans*exualidades. Acompañamientos, factores de salud y recursos educativos (Bellaterra, 2014) y Por un chato de vino. Historias de travestismo y masculinidad femenina (Bellaterra, 2015).

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Feminismo, neoliberalismo y Agenda 2015

Autor 10 abril 2015 por inaki

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Begoña San José, (Galde 09, invierno 2015).

Seis años después del estallido de la burbuja financiera en 2008, el neoliberalismo gobierna al 80% de la población mundial, recortando los dos grandes mecanismos de redistribución: el empleo digno y el gasto público social. El Informe A/69/62 del Secretario General de Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo en 2014 considera insostenible e incompatible con la universalidad de los derechos humanos “un mundo en el que el 8% de la población acumula el 82% de la riqueza, como parte de una tendencia de acusado aumento de la desigualdad de riqueza en los últimos 20 años”.

En la respuesta al insoportable aumento de la desigualdad, confluyen importantes movimientos sociales y políticos. Así, en este año 2015 -inaugurado por la victoria de Syriza en Grecia, preñado en España de expectativas ante las elecciones locales, autonómicas y generales, y enrocado en la austeridad en la Unión Europea-, Naciones Unidas emplaza a la implantación de modelos de producción y consumo contra el agotamiento medioambiental y a la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016-2030. Por otra parte, del 9 al 20 de marzo, en Nueva York, se hará la evaluación Beijing+20, sobre la aplicación de la Plataforma de Acción allí aprobada por 189 estados en 1995 que, junto a la CEDAW (Convención para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer) de 1979, es el referente mundial del derecho de las mujeres a la igualdad. Además, dos órganos de Naciones Unidas emitirán en 2015 informes sobre la situación de las mujeres en España: en junio el Consejo de Derechos Humanos y en julio el Comité CEDAW.

Naciones Unidas no está inmunizada contra la epidemia neoliberal, ni, como organización de 193 gobiernos, contra la burocratización. Pero su Carta fundacional (art. 71) mantiene desde hace setenta años vías de participación de las ONG insólitas en nuestro país e imprescindibles para su legitimación social. En esa línea, la CEDAW obliga a los gobiernos a informar cada cuatro años de sus actuaciones para eliminar la discriminación, y favorece la participación crítica de las ONG con “Informes Sombra”, a lo que las organizaciones feministas de España, a diferencia de las de otros países, estamos poco acostumbradas. La elaboración autónoma de informes nos obliga a unir fuerzas, nos politiza, porque pone el foco en la situación social y su transformación, y dignifica nuestra relación con los poderes públicos, abriendo vías de ciudadanía activa, de incidencia sobre los poderes central y autonómicos e incluso locales.

El Informe CEDAW Sombra sobre las políticas contra la discriminación de las mujeres en España 2009-2014 (https://cedawsombraesp.wordpress.com), expuesto al Comité de expertas independientes en Ginebra, en noviembre de 2014, por dos representantes de las 277 ONG feministas, de desarrollo y de derechos humanos que lo firman, tendrá el examen definitivo en julio de 2015. Señala que el Estado central ha bajado tres rangos su organismo para la igualdad, de Ministerio a Dirección General, ha estado más de la mitad de su mandato sin el Plan de Igualdad al que le obligan la Ley de Igualdad (art. 17) y la Plataforma de Acción de Beijing (M. 203) y ha recortado el 49% el gasto en igualdad (programa 232B del Presupuesto del Estado) y el 23% el de Violencia de Género (programa 232C). Las Comunidades Autónomas, también obligadas a aplicar la CEDAW, lo han recortado un 32,5%, y los Ayuntamientos -por la ley 27/2013 de reforma del Régimen Local, excepto en el País Vasco- sólo podrán prestar servicios sociales y de igualdad de las mujeres si logran delegación y financiación autonómicas, lo que amenaza la pervivencia, entre otros, de los servicios de atención jurídica, psicológica y social a las víctimas de violencia de género.

El Informe Sombra al CEDAW cifra las políticas de igualdad en el 0,005% del Presupuesto estatal, 0,09% de los autonómicos y 0,24% de los municipales; un total consolidado de unos 150 millones de euros, el 0,04 % del gasto público y el 0,01% del PIB, según los boletines oficiales. Sin embargo, el gobierno de España contestó en mayo 2014 al cuestionario de la ONU para el Informe Beijing+20, que su presupuesto es casi cien veces mayor: 1.042 millones anuales para igualdad de género y 390 millones para violencia.

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Fuente: Informe Sombra CEDAW 2014, sobre Secretaría de Estado de Presupuestos

Como denuncia la economía feminista, el impacto sobre la realidad social no es sólo el medido por los indicadores de trabajo y riqueza, la EPA y el PIB, sino también el que afecta al trabajo doméstico no pagado, especialmente, el imprescindible cuidado de la infancia y las personas en situación de dependencia, realizado mayoritariamente por mujeres, cuya valoración incrementaría el PIB en un 30%.

Por eso, entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se presentan a la Asamblea General de la ONU en 2015 -sobre pobreza, hambre, salud, educación, agua, energía, empleo, industria, igualdad entre países, ciudades, consumo, cambio climático, ecosistemas y financiación-, es importante que el referido a la igualdad de género y empoderamiento de todas las mujeres y niñas añada al reconocimiento y valoración del trabajo doméstico no remunerado (Medida 165.g. de la Plataforma de Acción de 1995) el reparto de dicho trabajo, “mediante la prestación de servicios públicos, la provisión de infraestructura y la formulación de políticas de protección social”.  En la crisis actual, la pérdida de ingresos de los hogares y el recorte de servicios públicos se suplen con el “colchón familiar” tejido de cuidados no pagados y de nuevas desigualdades de género, que absorbe el retraso en la emancipación de los jóvenes, la agrupación de generaciones o de familias en una vivienda, el sostenimiento por personas jubiladas de familiares en edad laboral, el descenso en un 21% del número de matrimonios y en un 18,1% del de nacimientos, la pérdida de 2011 a 2014 de 32.350 plazas de educación infantil y de 9.274 casos atendidos por dependencia.

El empleo con derechos es esencial para la independencia económica de las mujeres y, pese a esa sobrecarga oculta, al desempleo y al descenso de los salarios, durante esta crisis 734.600 mujeres se han incorporado a la población activa (de 9,9 a 10,6 millones) y las “inactivas” por “labores del hogar” han bajado un llamativo 32% (de 782.500 a 251.400). El papel de mano de obra de reserva, en esta crisis, lo han jugado los y las inmigrantes, marchándose silenciosamente 570.000 -el 44,3% mujeres-, y los y las  jóvenes. Sin embargo, desde 2013 la tasa de actividad femenina ha empezado a bajar y en la recuperación de 433.800 empleos en 2014 crece la feminización del tiempo parcial, aún no medido en proporción o tasa de empleos completos, y ahí subyace el empleo con pobreza.

El movimiento feminista afronta este intenso 2015 revitalizado por una ola de mujeres jóvenes del movimiento 15M y por las acciones contra la reforma del aborto, pero dividido entre quienes -en los términos de la polémica Fraser-Butler-, priorizan el reparto o el reconocimiento, el trabajo o la sexualidad, y con estrategias diferentes para el seguimiento e incidencia en las instituciones y las políticas públicas. Pero todas, y todos, tenemos el reto de optar entre dos modelos de cuidados y de empleos: uno basado en la dualidad hombre proveedor/mujer cuidadora, el tiempo parcial, el anunciado ‘plan de familia’ ya apuntado en la reforma 2014 del IRPF -con deducciones y desgravaciones por esposa, hijos o familiares-, medidas que privatizan y feminizan los cuidados. O, frente a ese, el modelo de hombres y mujeres trabajadores y cuidadores e igualdad, que saca a la luz y al reparto familiar y social la atención universal a las personas en situación de dependencia y a la educación infantil desde los 0 años, creando empleos dignos financiados con impuestos generales y progresivos e invirtiendo de verdad en igualdad social y de género.

Begoña San José, Fórum de Pólitica Feminista

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Alfredo Sabat, Argentina
Bonill, Ecuador
Eugenia Nobati, Argentina
Irene Singer, Argentina
Txema García
Txema García
Txema García
Txema García
Txema García
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
“JAZZ for TWO”, José Horna
“JAZZ for TWO”, José Horna
"El origen del mundo" José Blanco
"El mal del país" José Blanco
Fotografía de José Horna
Fotografía de José Horna
"Lemoniz", Mikel Alonso

Egileak