Un fantasma, verde, recorre el mundo

 

Galde 32 udaberria/2021/primavera. Tamara Martínez Ortiz

El 30 de diciembre de 2020, en la Argentina, las mujeres y otras identidades sexodiscidentes con capacidad de gestar nos despertamos con un derecho más. La Cámara de Senadoras y Senadores había legalizado y despenalizado el aborto en nuestro país. La Cámara Alta aprobó la normativa con 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención, luego de transcurridos menos de 20 días desde la media sanción en Cámara de Diputados y Diputadas, con 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones.

Difícil sería relatar todo aquello que tiene que ver con las emociones que esto genera. La lucha no es nueva, decenas de generaciones anteriores a esta “Marea verde” nos han marcado el camino a quienes hoy militamos en las calles, en los organismos del Estado, en las escuelas, las universidades, en nuestros trabajos y en nuestras casas. Porque las mujeres y disidencias hemos conquistado a pura militancia todos esos ámbitos, y como tantos otros derechos, las interrupciones voluntarias de los embarazos también son una de ellas.

El proyecto debatido y aprobado durante el 2020 fue presentado por el poder ejecutivo nacional, pero tiene sus bases en los escritos realizados por el movimiento feminista. Ese famoso pañuelo verde que ha sido objeto de persecuciones, es la bandera de la Campaña que pelea desde hace años por terminar con la clandestinidad del aborto ilegal.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito es una amplia y diversa alianza federal, que articula y recupera parte de la historia de las luchas desarrolladas en nuestro país en pos del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Tiene sus cimientos en el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) realizado en Rosario, Santa Fe, en el año 2003 y en el XIX ENM desarrollado en Mendoza en el 2004.

Impulsada desde grupos feministas y del movimiento de mujeres, como así también desde mujeres pertenecientes a movimientos políticos y sociales, cuenta en la actualidad con la adhesión de alrededor de 500 grupos, organizaciones y personalidades vinculadas a organismos de derechos humanos, de ámbitos académicos y científicos, trabajadoras/es de salud, sindicatos y diversos movimientos sociales y culturales, entre ellos redes campesinas y de educación, organizaciones de desocupadas/os, de fábricas recuperadas, grupos estudiantiles, comunicadoras y comunicadores sociales, etc.

Fue lanzada el 28 de mayo de 2005, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, y desde entonces tiene la capacidad y la fuerza de coordinar actividades simultáneamente en distintos puntos del país bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

En estos 16 años que han transcurrido de vida de la Campaña, se han fortalecido las Redes que apuntalan a un gran proyecto de Interrupciones Voluntarias de los Embarazos no deseados o no planificados. La Red de Docentes, por su parte, se propone sacar al aborto de la clandestinidad pedagógica y así poder instalar el debate en las aulas. Desde el 2006 en Argentina contamos con una Ley de Educación Sexual Integral (“ESI” – 26.150) que asegura la inclusión de estas temáticas en los diseños curriculares de todos los niveles y todos los tipos de gestión de las escuelas de todo el país. Por otra parte, la Red de Profesionales de la Salud está integrada por todas aquellas personas que se desempeñan como garantes de derechos en lo que corresponde a centros de atención primaria y secundaria de la salud, son quienes han asegurado el complimiento de las Intervenciones Legales de los Embarazos hasta el día de hoy. Por último, se presentan Socorristas en Red, a quienes le debemos la salvación de todas aquellas mujeres y personas con capacidad de gestar que han atravesado el proceso de un aborto de forma segura, acompañada y amorosa.

No es una novedad el aborto en Argentina, así como la lucha no es solo de la Campaña. Desde 1921 en Argentina el aborto era legal por causales: nuestro Código Penal establecía que solo estaban permitidas las intervenciones si el embarazo fue producto de una violación o si estaba en riesgo la salud de la persona gestante (aquí un gran punto de quiebre fue sostener que la salud es un concepto integral, con lo cual no solo se pone en juego el bienestar físico, sino también el psíquico, emocional y social). Hoy, se establece que estos causales rigen a partir de la semana 14 de gestación, anteriormente a ese tiempo las interrupciones son totalmente voluntarias y sin causales.

Muchas podrían ser las razones por las cuales sostenemos que era (y es, no todo está solucionado con la nueva Ley) imperativo legalizar y despenalizar el aborto en la Argentina. Como Campaña consideramos la necesidad de legalizar y despenalizar el aborto como una cuestión de salud pública, de justicia social y de derechos humanos de las mujeres. Nuestro Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue elaborado colectivamente en el año 2006, durante una plenaria nacional realizada en la ciudad de Rosario. El Proyecto fue presentado en la Cámara de Diputados de la Nación en 2007 y en 2009. En marzo de 2010 se presentó nuevamente y contó con la firma de 50 diputados y diputadas de todos los bloques con representación parlamentaria en el Congreso Nacional. Mucho ha sido el trabajo puesto aquí, las horas de militancia hoy se ven plasmadas en nuevos protocolos, modificaciones al Código Penal, debates en las escuelas y problemáticas en los hospitales que hacen oídos sordos a las nuevas leyes.

Son muchas las fuentes que nos indican que en Argentina alrededor de 500 mil mujeres recurren cada año al aborto clandestino, mostrando cómo la penalización no impide su práctica, sino que la hace peligrosa por la falta de recursos económicos de muchas mujeres. El aborto es parte de la cotidianeidad de medio millón de mujeres que año a año desoyen mandatos sobre sus cuerpos y sus vidas, trayendo al escenario público un tema crucial: la maternidad debe ser voluntaria, deseada, proyectada. Según cifras oficiales las complicaciones por abortos inseguros son la principal causa evitable de mortalidad materna en Argentina (más adecuado resultaría hablar de muerte de mujeres gestantes pero mantenemos la designación muertes maternas al hacer referencia a estadísticas de organismos oficiales).

De acuerdo a los datos que recopilamos con la Campaña, desde la recuperación democrática en diciembre de 1983 han muerto más 3000 mujeres como consecuencia de abortos inseguros, así se expresa esta gran deuda de la democracia que constituye un gravísimo problema de salud pública. La mayoría de estas mujeres son jóvenes y empobrecidas, mostrando las desigualdades que atraviesa el problema del acceso al aborto cuando una mujer decide que no puede seguir adelante con un embarazo no deseado. Las mujeres tenemos derecho a vivir una vida plena y sin violencia: la prohibición del aborto y la falta de acceso a procedimientos seguros, de calidad y gratuitos constituye una violación a los derechos humanos de las humanas.

Pero esto no termina acá, muchos países del mundo han puesto sobre tablas la legalización y despenalización del aborto. Latinoamérica ha tomado como ejemplo las históricas jornadas del 2018 donde más de 2 millones de mujeres tomamos las calles para exigirle al Estado que nos escuche. Ahora, frente a una pandemia que no hace más que evidenciar que el capitalismo está en crisis, que las mujeres y disidencias sexuales somos violentadas desde múltiples aristas, y que necesitamos un sistema distinto, volvimos a ocupar nuevamente las calles y cumplimos el objetivo de tener la Ley. Claro que no todo termina allí, la Iglesia Católica sigue presionando y haciendo uso de su poder, los hospitales y sus profesionales de la salud hacen uso de la “Objeción de conciencia”, las escuelas siguen sin aplicar la Ley de ESI y en las cárceles siguen estando presas las compañeras que han sido juzgadas por decidir no ser madres (muchas de ellas con causas por abortos espontáneos). Y no sólo en lo que concierne al aborto, sino que también tenemos una gran problemática con los femicidios y la trata de personas.

El camino es largo, difícil, y con muchos obstáculos, pero las feministas sabemos de eso. Corea del Sur y Tailandia han legalizado el aborto en lo que va del 2021. Y faltan muchos países. Pero ahora nos tenemos, no nos callamos más, nuestras voces dieron vuelta al mundo y vinimos a cambiarlo todo.

 

 

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