Los sujetos políticos de los nuevos feminismos

EticaPolitica

(Galde 10, Udaberria 2015 Primavera). Cristina Garaizabal. Los sujetos políticos de los nuevos feminismos es un debate que está en construcción y crea muchas incertidumbres que hay que aguantar, cuestión que es interesante, ya que la incertidumbre es una buena aliada del pensamiento. Solamente con las incertidumbres es cuando nos animamos a responder a nuestros interrogantes.

Antes de nada hay que realizar un pequeño marco de cómo nace el movimiento feminista (a partir de ahora MF) en este país y de cómo son las ideas en las que se sustenta, porque si no es difícil entender los temores a perder aquello que tanto ha costado conseguir durante décadas por las feminista.

Estamos en un tipo de sociedad estructurada en dos sexos y dos géneros dicotómicos, complementarios, excluyentes y jerarquizados. Cuando aparece el MF nuestra sociedad partía de esta estructuración y de una desigualdad muy fuerte entre mujeres y hombres, donde los géneros muy jerarquizados tenían mucho peso, así como la consideración de las mujeres como esposas y madres al servicio de los hombres. Esta cuestión planteaba situaciones de invisibilización de las mujeres pensadas, sobre todo, como ciudadanas de segunda categoría. Así que el MF en las primeras épocas y en este país, se centra sobre todo en visibilizar estas situaciones de discriminación hacia las mujeres. Es en este contexto donde nace el MF.

El MF en nuestro país nace dentro de la segunda ola del feminismo que inaugura Simone de Beauvoir con su frase “no se nace mujer se llega a serlo”, una frase que más tarde Judith Buttler discutirá en el sentido de que nada dice en esta frase (que es real) que llegar a ser mujer quiera decir llegar a ser femenina. Es importante saber que se nace dentro de ésta idea.

Las aportaciones del MF

El feminismo en estos años a lo que se ha dedicado fundamentalmente ha sido a la crítica de la supuesta naturalidad de los géneros tal y como estaban estructurados, es decir, a romper el binomio entre los sexos y los géneros que se corresponden dentro de un determinado esquema.

El feminismo hace una crítica a esa supuesta identidad femenina, donde las mujeres apenas existían, y donde se sabía bien poco de la construcción de la subjetividad femenina, en definitiva, en esta primera época el MF se dedica fundamentalmente a desvelar los mecanismos de jerarquía y de opresión entre las categorías hombre/mujer, denunciando la situación de opresión de las mujeres, de hecho, en esta primera época el MF realiza reivindicaciones democráticas para conseguir la igualdad, la visibilización de las mujeres como sujeto político y la denuncia de la situación de opresión de las mujeres. Las categorías que se utilizaban eran las de hombre y mujer. En esta primera época había mucha unidad al respecto de estas reivindicaciones democráticas dentro del MF.

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Limitaciones del MF

Estas primeras teorías feministas (fundamentalmente el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, los feminismos más en boga) tenían algunas limitaciones, todos los feminismos asumieron el análisis teórico del sistema sexo/genero de Gayle Rubin (año 1975) 1 que lo que viene a plantear es que sobre la base del sexo biológico, el cual Gayle Rubin no cuestiona, se construye el género que es una categoría social, este análisis sirve para el feminismo de la igualdad y de la diferencia, el feminismo de la igualdad hablará de que lo que hay entre el sexo y el género es una construcción social y el feminismo de la diferencia dirá que lo que hay entre el sexo y el género es una simbología diferenciada que es producto de esa diferencia sexual, pero ambas teorías en última instancia lo que reproducen es la dicotomía entre naturaleza /cultura, es decir, se presupone que sexo es lo natural, lo biológico, lo incuestionable y lo inmutable y el género es lo construido sobre la base de ese sexo y por lo tanto lo que puede ser cambiado y a ello se dedican los mejores esfuerzos del MF, lo que puede ser cambiado.

Esta teorización implica una identidad femenina fuerte, es decir, la consideración de que las mujeres por nuestra biología y nuestra posición social tenemos unos intereses comunes y conformamos un grupo homogéneo que es sobre las que se van a hacer las reivindicaciones y las políticas.

Esta idea de las mujeres y del género implica, también, una abstracción en los análisis del género como una variable independiente, se hablaba solamente del conflicto de las mujeres en relación con los hombres pero no se consideraba que las mujeres estaban cruzadas también por otras categorías. Esta idea tan fuerte implicaba cierto normativismo, lo que llevaba a pensar que todas las mujeres teníamos los mismos problemas y los mismos intereses objetivos y que las feministas eran la vanguardia que estaba especialmente capacitada para descubrir cuáles eran esas problemáticas y para decidir cuáles eran las salidas buenas a las mismas.

Era un MF que se movía en el binarismo, donde este concepto no estaba cuestionado, y donde tampoco se tenía herramientas conceptuales para cuestionarlo. Algunas corrientes del feminismo reforzaban este binarismo cuando planteaban que la lucha era de las mujeres contra los hombres.

¿Qué es lo que pasa con este feminismo tan monolítico? Crisis de los feminismos identitarios

Cuando se empieza a hablar de diversidad el feminismo lo vive como amenaza, con lo que a veces se refuerza la necesidad de una identidad femenina fuerte. Pero esta consideración de la diversidad como amenaza se puede mantener hasta la entrada en el MF, en los años 90, de sectores de mujeres que se sienten excluidas del feminismo que se estaba haciendo basado en una presunción universal de que las mujeres tienen los mismos intereses, cuando en realidad era un feminismo que se centraba en unas mujeres determinadas: trabajadoras, blancas, de este país, de una determinada edad, de una determinada clase social,… con lo que inmigrantes, putas, trans, … quedaban fuera del ámbito feminista porque se las ignoraba al construir esa categoría fuerte.

El primer contacto del MF con las mujeres transexuales en los 1990 despierta simpatía y apoyo solidario, además de algunas reticencias e interrogantes. El movimiento trans en esa época hacía hincapié en diferenciarse de homosexuales y de travestis para poder existir (diferenciación que aunque dudosa en la actualidad era necesaria y vital en aquella época para visibilizarse y hacer reivindicaciones trans), en la defensa de los tratamientos en la Sanidad Pública y en los debates internos en torno a la propia autodefinición (discusiones sobre transexuales verdaderas y no en función al acomodo o no a los estereotipos de género, etc.). En esta época se consiguieron logros como las Unidades para Trastornos de la Identidad de género (UTIG`s) en la Sanidad Pública, La Ley de identidad de género de 2007 que nace con algunas dificultades como la necesidad de diagnostico pero que permite el cambio de sexo legal sin necesidad de pasar por la  cirugía de resignación genital, etc.

Las polémicas del feminismo

Se dan polémicas dentro del feminismo en torno a la transexualidad. Coexisten dos posiciones que vienen de EEUU, una la de Janice G. Raymond que plantea la transexualidad como un invento del patriarcado y la otra la que defiende Judith Butler quien considera que en transexuales y travestis es donde está el punto de resistencia del sistema de géneros.

Ha habido críticas y malentendidos entre el MF y el movimiento Trans. Una crítica del MF a las personas trans fue la de que refuerzan los estereotipos de género por los que tan en contra ha luchado el feminismo. Por un lado las trans femeninas reproducen los estereotipos de feminidad. Por el otro los trans masculinos son unos traidores porque renuncian a ser mujeres. En resumen unas por su educación como hombres cuando eran críos y otras porque es la masculinidad lo que se identifican, todas reproducen los mecanismos de opresión de los hombres contra las mujeres.

En el 2007 con la campaña por la despatologización trans se entra de lleno en el debate feminista de la necesidad de nuevos sujetos y sobre todo este debate surge en las Jornadas de Granada en el 2009 donde el tema del transgenerismo está presente, y donde se interpela al feminismo y se abren nuevos interrogantes y debates.

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Los debates que se originan son: por un lado el debate de si solo hay dos géneros o no necesariamente, por otro lado, la relación género/sexo y si realmente solo hay dos sexos biológicos ¿Qué pasa con la intersexualidad? ¿Qué construye qué? y ¿Cómo se interrelaciona lo uno con lo otro? ¿Se puede mantener el concepto del sistema sexo/genero como clave en el feminismo?

Y el debate sobre la relación sexo/género y la sexualidad. En el feminismo había ganado como posición mayoritaria la idea de que era que el género lo que determinaba la sexualidad y por lo tanto la sexualidad ni tan siquiera se consideraba como un vector de opresión propio, sino que era un vector dependiente del género, con lo que se consideraba que todas las mujeres tenían una sexualidad parecida, se creía en la existencia de una sexualidad feminista. Las preguntas en la actualidad son si existe realmente una sexualidad feminista o si influye la preferencia sexual en cómo vivimos el género.

El movimiento feminista en épocas pasadas se movía también con la idea de la suma de opresiones, con la existencia de una especie de feministrónomo en donde se medía la cantidad de niveles de opresión y quien podía ser más consecuentemente feminista. En esta línea el concepto de interseccionalidad es un elemento interesante para el feminismo porque ayuda a romper con esta idea de la suma de opresiones y  a ver que las personas estamos cruzadas por múltiples opresiones, y que la opresión de género está profundamente imbricada con otras situaciones de opresión. La interseccionalidad plantea una crítica a como entendemos el sistema de la opresión de géneros y si realmente consiste en la opresión de los hombres sobre las mujeres o si estamos hablando de un sistema bastante más complejo que genera por lo tanto una realidad compleja que es a lo que se tienen que atender también en las políticas públicas en el feminismo. Una persona puede en algunos aspectos ser dominante y en otros ser dominada. Ver que no siempre somos víctimas de todo

Interrogantes sobre el sujeto feminista

  • ¿Puede el feminismo seguir planteando que el sujeto feminista son solo las mujeres?
  • ¿Todos los hombres tienen privilegios sobre las mujeres? Una idea que ha sido básica en el feminismo y algo que había que cuestionar seriamente. Algunos hombres tienen privilegios pero otros no necesariamente. En definitiva ¿de qué se está hablando? ¿De los hombres o de lo masculino?
  • Hoy se están dando nuevas subjetividades desde una perspectiva de identidades no estables, y nos tendríamos que plantear si una persona trans que vive en masculino pero no se siente hombre en el sentido hegemónico pudiera ser sujeto del feminismo
  • Incluso se debería ir más allá y tendríamos que preguntarnos si no deberían ser sujeto del feminismo todas las personas subyugadas por el sistema de géneros.

En todo caso nos tendríamos que plantear si no tendríamos que ir más al fondo y cuestionar las propias categorías hombre/mujer y el sistema binario. ¿Qué Implicaciones tendría esta cuestión?: la deconstrucción de una categoría no quiere decir no utilizarla nunca más, no implica su negación u olvidar que sigue existiendo una jerarquización hombre/mujer. Quiere decir ver los efectos que tiene esta categoría de exclusión y poder sobre otras personas que podrían formar parte de esta categoría pero según como la definas no tienen esa entrada.

También hay otros caminos: Creación de otras categorías o utilización de las existentes de una forma más política y no esencialista cuestionándolas críticamente. En esta línea una pregunta sería  si es necesario hacer políticas identitarias para denunciar las discriminaciones. Parece que es necesario construir un sujeto colectivo pero esto no implica necesariamente responder a unas políticas fuertemente identitarias Todas estas preguntas hay que ponerlas encima de la mesa para ir contestándolas ya que son dudas a resolver.

Una cuestión importante es no formular un sujeto en abstracto sino construido en la práctica política, es decir según las prácticas y las problemáticas concretas que queramos abordar ir construyendo sujetos diferentes, cambiantes y sometidos a permanente revisión. Hay que tener claro que hay que luchar contra los esencialismos sean estos biologicistas o culturales

Finalmente comentar que abordando estas cuestiones se gana más que se pierde porque se incluye a personas que de otra forma quedan completamente excluidas, como ejemplo: es incomprensible que las mujeres que ejercen la prostitución estén ajenas a las políticas y a los planes de igualdad porque a un sector del feminismo no les gusta el trabajo que tienen. Esto es algo que no se entiende y se da porque hay una construcción del sujeto mujer y de su sexualidad muy particular, la interseccionalidad y el cuestionarnos el propio sujeto nos puede ayudar mucho más a ver como esas mujeres pueden estar incluidas en los planes de igualdad

Sin darse cuenta el feminismo ha hecho muchas exclusiones de sectores oprimidos por el patriarcado y el sistema sexo/género. Hay que reconocer este punto y abrir el feminismo a otros sectores permitiría un feminismo más inclusivo y radical, entendiendo por radical como algo que va a la raíz del problema, es decir a la raíz del sistema que sostiene esas opresiones.

Cristina Garaizabal es Feminista, psicóloga clínica, experta en acompañamiento a personas trans y cofundadora del Colectivo Hetaira.

Cristina-Garaizabal

Notes:

  1. Gayle Rubin,  “El tráfico de mujeres: Notas sobre la “economía política” del sexo”, Nueva antropología, Vol. VIII, nº30, México 1986, texto online http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/nuant/cont/30/cnt/cnt7.pdf
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