Entrevista a Ada Colau: “La protagonista de la conquista de los derechos tiene que ser la ciudadanía”

 

Ada Colau

Entrevista de Teresa Aramburu a Ada Colau.

Ada Colau Ballano, activista social. Es una de las personas que fundó en 2009 la Plataforma de Afectados por Hipotecas en Barcelona, y su actual portavoz. Es coautora del libro Vidas Hipotecadas. Trabaja como responsable de Vivienda en el Observatori DESC (Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

La Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) es un colectivo conocido en toda España que surgió hace ya más de cinco años. Creo que deberíamos comenzar esta entrevista contándonos su génesis, ¿por qué y para qué formasteis la plataforma, ¿cuales fueron las ideas fuerza que os motivaron a montar la PAH?

Ada Colau: La plataforma no surge de la nada. Las plataformas surgen de gentes que ya éramos activistas sociales que veníamos trabajando por el derecho a la vivienda. En el pequeño grupo impulsor nos encontrábamos personas vinculadas a la iniciativa V de vivienda. Una iniciativa que reclamaba el Derecho a la Vivienda. Habría que recordar que en 2006 en concreto pasó algo muy parecido al 15M, cuando nadie se lo esperaba, la ciudadanía se auto convocó a través de redes sociales a las plazas de las principales ciudades de España y señaló un problema que no estaba en la agendas oficiales que era el tema de la vivienda como derecho. En un momento de crecimiento del PIB impresionante, en plena burbuja, donde la vivienda parecía una inversión segura, donde se hablaba de España como modelo a exportar y salía Zapatero hablando de que el sistema financiero era el más robusto del mundo entero…En ese contexto de triunfalismo donde aparentemente todo el mundo estaba ganando, salieron miles de personas (en ese momento sobre todo gente joven), a decir: “esto es mentira, nos están mintiendo descaradamente, nosotros cada día vivimos de forma más precaria”, siendo uno de los factores principales de la precariedad en la que se encuentran muchísimas personas la vivienda, la forma de acceder a ella.

Por tanto, las reivindicaciones por el derecho a una vivienda digna no es un fenómeno que surge con la crisis.

Ada Colau: Efectivamente, el problema de la vivienda es un problema que se viene cocinando desde hace décadas. Y entonces, gente que ya veníamos proactivos del derecho a la vivienda, nos implicamos mucho en esas movilizaciones, siendo uno de los aciertos de este movimiento el señalar la burbuja inmobiliaria cuando el Estado negaba su existencia.

Eso es importante, igual que el 15M aparece para nombrar la realidad y señalar que esto no es una crisis, esto es una estafa, pues en ese momento pasó lo mismo, que frente a la mentira que repetían 24 horas los medios de comunicación, las instituciones públicas, los partidos y las inmobiliarias, frente a esa mentira mil veces repetida, salió la gente a decir: “Aquí hay una burbuja”. Nos estáis engañando a la población. En ese momento eran poquísimos los intelectuales que lo decían, Naredo en Madrid, Montalvo en Barcelona, el difunto Ramón Fernández Durán… Había datos y sabíamos que había un problema de sobre endeudamiento y pensábamos que la burbuja un día estallaría y que cuando estallara habría miles de personas afectadas por ejecuciones hipotecarias y por desahucios. Por eso en el 2008, empezamos a trabajar en la creación de la plataforma “Afectados por la hipoteca”, pero con una doble intención. Por un lado, dar respuesta a los problemas de emergencia que ya preveíamos, aunque no nos podíamos imaginar que iba a tener la envergadura que ha tenido, sorprendiéndonos las dimensiones del desastre. Y por otro, seguir denunciando el modelo de acceso a la vivienda que estaba detrás, que la propiedad privada se estaba impulsando a través del endeudamiento, que era una estafa y un engaño y que había que impulsar otras formas de tenencia. Estas ideas las recogíamos ya en el manifiesto fundacional (Plataforma de Afectados por la Hipoteca).

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Y mirando las características del movimiento hacia adentro. Cómo se aúnan ritmos, visiones y decisiones en un colectivo con presencia de personas con larga trayectoria de activismo social y compromiso político, con gentes que está en situaciones de emergencia y no necesariamente con experiencia en colectivos sociales? ¿Cómo es ese apoyo mutuo, esa convivencia de personas de distintas sensibilidades, compromisos políticos o trayectoria personal?

Ada Colau: El grupo inicial de Barcelona éramos básicamente activistas, por el derecho a la vivienda, aunque nos consideramos afectados. Todos somos afectados, a menos que tengas la vivienda resuelta por herencia familiar, en este país todo el mundo es un afectado. El crecimiento del movimiento surgió de las redes sociales, a través de internet y de gente que no estaba politizada. Y eso fue uno de los aspectos interesantes. Siguiendo con esa línea teníamos muy claro que debíamos impulsar experiencias políticas en ese mismo sentido, es decir, de mayoría social, o sea que para que realmente cambien las cosas tiene que haber un cuestionamiento y un debate general, no entre reductos vanguardistas para entendernos. Existe un problema de vulneración de derechos humanos y en la medida en que creemos que los derechos se conquistan, para que se conquiste y consolide un derecho, tiene que ser la ciudadanía la que protagonice esa conquista.

¿Qué habéis aprendido de esas personas que se han acercado con su problema y en la plataforma se han ido empoderando?

Ada Colau: He aprendido muchísimas cosas en mi vida desde el punto de vista político. La primera, la parte bonita: veníamos de un activismo pro derecho a vivienda, vimos el problema, nos anticipamos y creamos una plataforma para hacerle frente. Pero no acertamos en todo, hubo una cosa en la que nos equivocamos, es que cuando nosotros impulsamos las primeras reuniones a las que, efectivamente, vinieron centenares de personas, esperábamos encontrarnos con mucha gente enfadada, indignada, porque sabíamos que se había engañado literalmente a la población no solo desde los bancos y desde las inmobiliarias, sino desde las propias administraciones públicas. No te habían contado que vas a ser un proscrito de por vida. Esperábamos eso, encontrarnos a gente enfadada por la sensación de la estafa, y en cambio comenzaron a venir decenas, centenares de personas que básicamente estaban hundidas en la miseria, deprimidas, avergonzadas, culpabilizadas. Cuando estalla la burbuja y salta todo por los aires literalmente, tu vida salta en pedazos, te quedas sin trabajo, pierdes tus ingresos económicos, tu estatus social, además puedes perder tu vivienda, y descubres una cosa que no sabías, que es que puedes ser moroso de por vida y, además, en una sociedad individualista, competitiva, encima donde está la pobreza estigmatizada. Tu te avergüenzas de poder ser pobre, te avergüenzas de ser un moroso. Encima, el discurso oficial, sobre todo al principio de la crisis es de culpabilización absoluta de las víctimas,.. “hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, tenemos lo que nos merecemos, etc,..” Con lo cual, nos encontramos a gente absolutamente destrozada, que es todo lo contrario a un sujeto a punto de movilizarse. Porque alguien tiene que ser consciente de la vulnerabilidad de derechos para que tenga ganas de moverse. En cambio si está culpabilizado y avergonzado, no tiene ningún motivo para moverse, al contrario, solo tiene para esconderse, para deprimirse, para no salir de la cama y para intentar suicidarse, como desgraciadamente hemos visto a menudo. Y entonces, antes de enfrentarnos a los bancos, a los poderes públicos, vimos que teníamos que hacer un trabajo más interno, lo que luego ha supuesto el empoderamiento, que básicamente lo hemos hecho a través del asesoramiento colectivo, de estas reuniones, donde en lugar de hacer una asesoría individual, hacer una colectiva. En la asesoría colectiva la gente experimenta que no es un problema suyo, individual, sino que es estructural, por si misma puede ver que efectivamente, no es que yo este loca, no es que yo sea una fracasada, sino que ha habido una estafa generalizada…Pero todo no es simplemente un modelo económico, para que se haya convertido en modelo hegemónico, y haya triunfado, como ha triunfado los últimos años, es porque se ha impulsado también un modelo cultural ideológico que lo acompañan. Todo eso no está fuera de nosotros, sino que nos atraviesa a toda la gente.

Esa vergüenza de la que nos hables se rompía en el colectivo.

Ada Colau: Claro, no es tan fácil. Se empieza a romper, digámoslo así, porque cuando estamos hablando de hegemonías culturales como el individualismo, no lo desmontas de por sí.

Y ese reto de un nuevo paradigma sociocultural ¿cómo se va construyendo, como se va imaginando, buscando…?

Ada Colau: Una cosa es que lo teorices y otra cosa es que lo experimentes en la vida cotidiana y realmente incorpores la idea en cada gesto de que las cosas pueden ser de otra manera. Nos han enseñado a desconfiar de nuestro vecino. Entonces, cuando todo esto estalla, la primera experiencia que tiene la gente es la soledad. Y además, con la idea “oficial”, de que no hay alternativa. Todo eso es lo contrario al empoderamiento, es un discurso para la impotencia, el pesimismo y la depresión. Eso fue lo primero con lo que nos tuvimos que confrontar, y de hecho no es casualidad que uno de los lemas más coreados de la plataforma es: “Sí se puede”. Cuando haces esa experiencia cotidiana de lo que está viviendo la gente y como lo está interiorizando, el “sí se puede” es revolucionario, Y eso es lo más brutal que yo he vivido en mi vida, el paso de afectado a activista es impresionante.

¿Habéis tenido cosas que os han sorprendido en esa línea del nada trillado, sino de experimentación en este contexto de crisis?

Ada Colau: Sí. A mí me pasan un montón de cosas imprevistas. También es importante decir, que ahora parece que una de las victorias más importantes del movimiento es que se ha empezado a cambiar el imaginario colectivo que en realidad es lo más difícil, y ahora desobedecer masivamente está bien visto, está bien visto parar desahucios, está bien visto que la gente afectada se movilice, pero nosotros cuando empezamos había un estigma social. Eran unos hipotecados, eran unos especuladores, eran unos desgraciados que se merecían lo que tenían, porque lo habían firmado y hablar de este tema incluso en círculos de activistas era muy difícil. Una de las victorias es que a base de persistir y persistir, el imaginario ha cambiado. Fue muy difícil al empezar, porque tener una primera persona dispuesta a salir públicamente a decir: “soy pobre, lo he perdido todo, me quedo en la calle, necesito ayuda” era inconcebible entonces. Que hubiera un primer caso, que consiguiéramos pararlo y poder difundirlo en las redes fue muy importante. Una de las claves de la Plataforma, más allá de las grandes denuncias y de querer cambiar leyes, es que hemos ido buscando formas de movilización que nos han permitido conseguir lo que nosotros llamamos pequeñas/grandes victorias. Que la movilización es útil, que sirve para hacerle frente a nuestros problemas cotidianos.

Otra característica de la Plataforma es que surgen “como hongos” iniciativas por todo el reino de España ¿tienen alguna características específicas lugares como Cataluña, Euskadi o los diferentes lugares de la península?

Ada Colau: No hay grandes diferencias, cosas muy puntuales, como que Kutxabank que es la caja con más aceptación de Euskadi, que tiene el problema específico del IRPH -un índice para valorar las hipotecas-, un tema que está muy candente, y que supone que habrá que trabajarlo más que en otras comunidades, pero son cosas muy menores. Diferencias en cuanto que somos 180 plataformas en todo el Estado, y que en algunos lugares son más asambleas de barrio, que se han convertido en plataforma, con lo cual pueden tener otros elementos del día a día un poco diferentes. Cosas cualitativas del movimiento no hay nada.

¿El tema de la financiación? Una movida tan grande y de estas características ¿Cómo lo afrontáis?

Ada Colau: Pues la financiación se explica rápido, básicamente sin un duro. El movimiento se ha hecho desde la autogestión más pura y dura. Y ya te digo, sin dinero se han hecho muchas cosas con el activismo y el trabajo voluntario, unos abogados para los temas jurídicos, economistas, y todo tipo de colaboraciones de todo el mundo, desde su profesión, cada cual va poniendo su granito de arena.

Luego en Internet y en redes, hemos creado muchos documentos útiles, muchos vídeos para que la gente pudiera formarse y tener recursos, y luego hemos hecho lo típico de auto financiación de chapas, camisetas, y tal, para pagar las pancartas del día a día. En el último año se puso un número de cuenta y de ahí nos han llegado bastante donativos. Debe haber como 50.000 euros en la cuenta, y hay todo un debate en el movimiento que como se utiliza todo ese dinero. Si realmente se utiliza parcialmente para pagar multas producidas por las movilizaciones o para pagar formación y desplazamientos de las plataformas más pequeñas, pero vamos, estamos hablando de financiación de mínimos.

¿Nos puedes describir, si es que encuentras, algunas características específicas desde el punto de vista de mujer?

Ada Colau: En la plataforma hay muchísimo protagonismo femenino, eso es algo que comentan todas las PAH, que hay muchísima mujer tirando del carro y eso seguramente no es por casualidad. Hay como mínimo dos explicaciones, intuitivas, en base a la experiencia del día a día. Una es que la vivienda es un tema familiar, es un tema de supervivencia básico, que afecta a la posibilidad de la familia misma. De hecho una de las cosas más terroríficas que nos ha pasado en nuestra experiencia es que a la gente no le ofrecen vivienda social porque en España prácticamente no hay, pero encima en algunos casos les amenazan con quitarle la custodia de los hijos si se quedan en la calle, con lo cual, realmente, lo más básico, tu familia, no solo pierdes todo, sino que puedes perder lo único que te queda, que es tu familia, por perder la vivienda. Entonces, esas situaciones que amenazan lo más básico, y los hijos y etc… hace que las mujeres no estén tranquilas y peleen como jabatas hasta el final. Pero además también hay otro factor más cultural creo yo, que en eso que te decía al principio, ese capitalismo no solo como modelo económico, sino de valores socio culturales, donde el capitalismo es patriarcal, van de la mano y vivimos de esa sociedad del éxito individual, donde la gente se mide por lo que acumula, las propiedades que acumula, lo que consume, el éxito profesional, y ese básicamente es un valor masculino y es el hombre el que tiene que triunfar y tener un buen trabajo, etc.. digamos como rol. El que queda más descolocado en eso es el hombre. El que de repente no sabe cual es su papel y el que lo vive como un fracaso personal más fuerte todavía es el hombre, que de repente le ha fallado a su familia, es un fracasado social y económico y nunca más se va a poder recuperar. Y ahí hemos visto aumento de la violencia de género, hombres que se van de casa y no vuelven nunca más, hombres deprimidos que no pueden levantarse de la cama, y frente a esos hombres que se hunden y no saben como hacerle frente a esa situación, pues una vez más es la mujer la que tiene que sacar las fuerzas de donde sea y sacar la negociación para adelante y enfrentarse al banco y a quien haga falta, para defender, si hay hijos sobre todo, para defender al núcleo familiar. Clarísimamente tenemos a unas mujeres potentísimas que te hacen ver la capacidad femenina invisibilizada que hay. Porque tenemos a mujeres que son “auténticas portentas”.

Una mirada al futuro, a los retos que os estáis planteando.

Ada Colau: Bueno, para mí el principal reto ahora es organizativo, clarísimamente. Somos un movimiento muy horizontal, muy de base, que ha crecido mucho en muy poco tiempo, muy unidos por unos objetivos de mínimos. Tenemos un movimiento con un montón de núcleos, que evidentemente en cualquier organización humana del tipo que sea surgen conflictos de todo tipo, personales, al elegir las canciones, como tiene que ser la próxima campaña,.. surgen y pueden surgir miles de pequeños conflictos, divisiones o diferentes ideas. Más allá de estos núcleos muy descentralizados, que se comunican mucho por internet, hay que pensar de forma más compleja la organización, porque nos queda mucha lucha por delante, y para que esto sea sostenible en el tiempo, hay que reorganizar este movimiento, para democratizar las decisiones, pero que al mismo tiempo ser ágiles. Además tenemos un activismo frenético del día a día, porque peleamos caso a caso, con lo cual todas las personas están muy sobrepasadas por el día a día.

Otro problema general que yo veo, no es sólo un problema de la plataforma, es que en nuestro país hay un importante déficit democrático, y que no hay una sociedad civil fuerte organizada, más allá de los sindicatos, que vienen de un paradigma digamos anterior. Ahora, hace tiempo, que la sociedad está buscando nuevas formas de movilización, pero que de momento han sido demasiado espontaneistas. Lo viví en las luchas antiglobalización, y lo viví en la plataforma por el derecho a la vivienda. El lado bueno es una gran frescura, que incorpora a mucha gente nueva, no politizada, y eso es muy bueno. Pero hay que trabajar con objetivos a corto, medio y largo plazo y en la complejidad. En esta línea queda mucho por aprender y desarrollar. Creo que es un problema general, de la sociedad democrática española, y además necesario en el debate más amplio que tenemos, ya más allá de la plataforma, que es lo que clama al cielo, ahora que se pide una regeneración democrática en este país, porque ahora mismo hay una democracia secuestrada, para hacer eso lo primero que nos hace falta es una sociedad civil fuerte y organizada que de manera permanente esté vigilando al Poder, gobierne quien gobierne, y eso ahora mismo está debilitado y hace falta mucho para reforzarlo; más allá de si se presentan nuevas candidaturas, nuevos partidos, cambian los que hay, más allá del tema de partidos y elecciones.

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diariovasco.com 05/06/2013.Vídeo: ADA COLAU, PORTAVOZ DE LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA (PAH) «Contrariamente a lo que nos quieren hacer creer, movilizarse sí funciona», defiende la voz de los desahuciados, que ayer estuvo en Donostia.

Vídeo de la intervención de Ada Colau en el Ayuntamiento de Donostia 04/06/2013 (ver a partir del minuto 53) Ada Colau (PAH) eta Javier García (SAT) Donostia Lankidetza - Cooperación Donostia Lankidetza – Cooperación

Txema García
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Sebastião Salgado
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Fotografía de José Horna
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