AVPIOP-IOHLEE, cuatro décadas de dedicación al patrimonio industrial vasco

Joaquín Cárcamo Martínez1
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Por iniciativa de los gobiernos vasco y catalán, en diciembre de 1982 se celebraron en Barakaldo y Bilbao las I Jornadas sobre la Protección y Revalorización del Patrimonio Industrial, que tendrían continuidad tres años más tarde con las II Jornadas en Terrassa (Barcelona). Aquel 1982, el Gobierno Vasco creó el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Euskadi, que tendría su sede en Lutxana-Barakaldo y que se dotó de un director, el ingeniero industrial José Julio Carreras, y personal auxiliar. Al mismo tiempo nacía la Asociación de Amigos del Museo, de corta vida, que tendría continuidad en 1985 en la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP), registrada en 1988. Nacida, pues, en el contexto de la profunda transformación socioeconómica de Euskadi en los años ochenta del pasado siglo, la AVPIOP surge desde la sociedad civil como respuesta a la pérdida acelerada de elementos clave del patrimonio industrial, reivindicando su valor cultural, social, identitario y económico.

Desde sus inicios, la Asociación ha mantenido una concepción amplia e integral del patrimonio industrial y de la obra pública, atendiendo al patrimonio mueble e inmueble (las máquinas o los puentes que se achatarraban y las fábricas que se abandonaban), pero extendiendo la mirada también a los paisajes originados por la actividad minera e industrial, las infraestructuras, los saberes técnicos o la memoria del trabajo. A lo largo de estas cuatro décadas, la AVPIOP ha desarrollado una intensa labor guiada por sus objetivos estatutarios fundacionales: entre otros, investigar, inventariar y catalogar el patrimonio industrial y la obra pública, potenciar su conservación, sensibilizar a la opinión pública y a la ciudadanía en general o promover el desarrollo sostenible. Lo hizo, también, en un contexto complejo en el que la reconversión industrial era un objetivo prioritario y el proyecto del museo Guggenheim Bilbao ocupaba la agenda cultural vasca.

En estos cuarenta años, el panorama ha cambiado sustancialmente. Hemos asistido a la creación de numerosos museos ligados a la industria y a la tecnología en todo el territorio de Euskadi, se han realizado inventarios valorados, han salido al mercado muchas publicaciones, se ha conseguido proteger legalmente numerosos elementos del patrimonio industrial vasco y la especificidad del patrimonio industrial se recoge en la Ley 6/2019, de 9 de mayo, de Patrimonio Cultural Vasco. Pero también se han perdido muchos elementos patrimoniales, fruto de la desidia o de la falta de sensibilidad de los agentes sociales e instituciones. La AVPIOP ha estado detrás de muchos de estos proyectos, colaborando en su realización, unas veces, y otras con actividades reivindicativas y de denuncia. Siempre con una actitud constructiva, dirigida a sumar fuerzas en la consecución de su fin básico: promover la protección y revalorización del patrimonio industrial como manifestación imprescindible de la cultura y la memoria colectiva. Me permito destacar a continuación algunos logros de estas cuatro décadas.

Desde luego, la realización, entre 1990 y 1994, del primer inventario de patrimonio industrial del País Vasco por encargo del Gobierno Vasco, actualizado unos años más tarde, y la publicación en 2012 del compendio en los dos volúmenes Patrimonio Industrial en el País Vasco-Euskadiko industria ondarea, disponible online. Asimismo la protección de la fábrica de boinas La Encartada en Balmaseda, seguida de acciones para apoyar su conversión en museo, como la realización del Plan de Viabilidad, así como de la Curtiduría de Forua, que al igual que La Encartada conserva su maquinaria original. La protección y seguimiento del Horno Alto nº 1 de AHV en Sestao, cuya apertura al público es inminente tras la finalización de los trabajos de restauración por el IPCE del Ministerio de Cultura y la realización por parte del Ayuntamiento y el Gobierno Vasco de los proyectos complementarios de urbanización y accesibilidad, con proyecto del estudio navarro Garitano Arquitectura.

Algunas otras protecciones legales reseñables han sido la de la Draga Jaizkibel en Pasaia, la Azucarera de Vitoria, Harino Panadera, Molinos Vascos y el saneamiento de Elorrieta-Zorrotzaurre en Bilbao o los elementos más valiosos de Astilleros Españoles y La Naval en Sestao. También, tras largos y costosos procesos, se ha logrado preservar los diques secos del astillero Euskalduna en Bilbao, la estación del Norte-Abando en Bilbao o del primer puente de hierro español, el de Udondo en Leioa, así como los archivos de Aurrerá, AHV o Euskalduna. Ciertamente, también hemos sufrido decepciones. Es inevitable citar algunas: las demoliciones de la factoría Babcock & Wilcox en Trapagaran, de la Fábrica de Gas y la Estación del Norte en San Sebastián o de varias de las fábricas que se había decidido preservar en la nueva isla de Zorrotzaurre en Bilbao.

Nuestra asociación ha apoyado iniciativas surgidas tanto de la sociedad civil como de las instituciones, como los museos de la Minería de Gallarta, un ejemplo notable de voluntariado patrimonial o el del Ferrocarril de Azpeitia, iniciativa encomiable emprendida desde un organismo del Gobierno Vasco; o las emprendidas por Lenbur Fundazioa en Legazpi. Con respecto al patrimonio mueble, el nonato Museo de la Técnica de Euskadi ha acabado tomando forma legal de Colección del Gobierno Vasco ubicado en el mismo lugar en que se pensó en 1982, las naves de la Orconera Iron Ore en Lutxana, Barakaldo, tras haberse alojado sus fondos durante años en el pabellón de la antigua empresa Consonni de la Ribera de Zorrotzaurre. Pese a que el actual Depósito es visitable, AVPIOP no desiste de verlo algún día convertido en un museo dotado de servicios complementarios como archivo, biblioteca o departamentos didáctico y de restauración.

Seguir implica reconocer los desafíos actuales y futuros. Permanece el reto del reconocimiento y la valoración social. Aún hoy, parte de la ciudadanía y de los medios de comunicación siguen percibiendo este patrimonio como «ruinas industriales» sin valor. Uno de los principales problemas es sin duda la presión urbanística e inmobiliaria, incluso en los centros urbanos consolidados. Muchas antiguas fábricas, estaciones o infraestructuras ocupan hoy suelos muy codiciados, especialmente en áreas metropolitanas. El reto consiste en encontrar un equilibrio entre desarrollo urbano y conservación, y en lograr la colaboración público-privada. Aparecen nuevas formas de destrucción bien publicitadas en campañas de amplia difusión, como el vaciado de las arquitecturas, el fachadismo, que las despoja de todo valor, manteniendo tan solo la apariencia visual exterior.

La transición ecológica plantea también interrogantes relevantes. Por un lado, el patrimonio industrial puede verse como símbolo de un pasado contaminante. Por otro, su conservación evita el consumo de nuevos recursos y puede integrarse en estrategias sostenibles. En ocasiones, en la evaluación del patrimonio, la mirada natural prevalece o ignora la cultural, poniendo en riesgo presas, azudes, molinos, centrales hidráulicas, puentes o instalaciones costeras valiosas. El turismo, que puede ser ocasionalmente la tabla de salvación de elementos singulares como fábricas aisladas, puentes, túneles, muelles o cargaderos de mineral (vías verdes, carreteras históricas…), puede conllevar riesgos si se aborda como un fin en sí mismo, dejando de lado los valores culturales.

Cientos de máquinas permanecen en la calle despojadas de identidad, expuestas a la intemperie, la oxidación y el expolio, por falta de criterio, interés o ausencia de museos o instituciones apropiadas que las recojan. La ralentización de las protecciones legales, que prácticamente han llegado a ser inexistentes en los últimos años, las intervenciones arquitectónicas irrespetuosas, incluso en elementos protegidos o la ausencia de excavaciones arqueológicas en lugares en los que la presunción sobre la existencia de restos es evidente, como sucede en el caso del territorio en el que se asentó la fábrica del Carmen en Barakaldo son otros retos a los que nos enfrentamos. No me olvido del relevo generacional.

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1 Expresidente y actual vocal de AVPIOP.

Zutik dirauena
Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/10/08)
Inmigrantes rescatados por salvamento marítimo
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
“LIKE”. Eduardo Nave
Metro de París
Jose Horna.
"El mal del país" José Blanco
Irene Singer, Argentina
Eugenia Nobati, Argentina
Alfredo Sabat, Argentina
Txema García
Abrazo. Luna a Abdou
Playa del Tarajal, Ceuta
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
Cientificos-Volcán
La Palma 2021
Refugiados sirios: Mujer cocinando
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
Sebastião Salgado
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
Txema García
Fotografía de José Horna
“JAZZ for TWO”, José Horna
Txema García
Sueños Rotos
República del Alto Karabakh —Artsakh—, 06/10/2020
Encaramado a la valla de Ceuta
Antonio Sempere
Sebastião Salgado
“JAZZ for TWO”, José Horna
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"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
"El origen del mundo" José Blanco
Sebastião Salgado
Canción de París
Jose Horna.
“LIKE”. Eduardo Nave
La larga espera
Shushi (República del Alto Karabakh —Artsakh—, 08/10/2020)
Porteadoras
Txema García
"Lemoniz", Mikel Alonso
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
Debekatutako armak
Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/19/08).
Bonill, Ecuador
Fotografía de José Horna