Las guerras que el mundo decide no mirar

David Pérez de Unzueta
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A día de hoy, parece evidente que el interés por los conflictos internacionales y por la geopolítica ha aumentado en amplios sectores de la sociedad europea. Diversos estudios de opinión pública, como los del Eurobarómetro, muestran un incremento de la preocupación por cuestiones relacionadas con la seguridad, las guerras y la estabilidad internacional. Conflictos como la invasión rusa de Ucrania, el genocidio de Israel en Palestina o la guerra regional que Estados Unidos e Israel están desatando en oriente Medio, concentran una atención mediática constante. Esta situación genera un seguimiento casi en tiempo real por parte de la opinión pública, pero esto esta lejos de llegar a comprender el mundo, es centrar la mirada en donde apunta el foco.

Toda la humanidad estamos asistiendo en directo y poco a poco a un cambio de paradigma, donde el mundo basado en reglas esta dando paso a uno donde impera la ley del mas fuerte. Sin embargo, esta atención e interés por el contexto internacional no se está dando de igual manera. El interés se concentra en ciertos conflictos que ocupan el espacio informativo, mientras otras guerras o conflictos quedan fuera del foco mediático o apenas ocupan un espacio mínimo en el margen de algún informativo.

Un ejemplo claro de esto es lo que ocurre en diferentes países de África. Cuando los medios generalistas suelen acercarse a la realidad del continente, suelen hacerlo desde lugares comunes, pobreza, inmigración y tratamiento de África como un único todo. No se abordan las causas subyacentes que provocan esas situaciones. No se afrontan la idiosincrasia de los diferentes países y se obvian los detalles que llevarían a un detalle más complejo. De igual manera, se ha optado por denominar “guerras olvidadas” a los conflictos y situaciones de violencia que se dan en países del continente.

El uso del termino, “guerra olvidad” resulta engañoso. En muchos casos, no se trata tanto de conflictos que hayan sido olvidados, más bien de crisis que rara vez llegan a ocupar un lugar central en la agenda informativa. El problema no es únicamente la falta de memoria, sino la jerarquía implícita que determina qué guerras se consideran relevantes para el público global y cuáles quedan relegadas a un segundo plano. Este ejercicio de invisibilización de los conflictos a través de la falta de información lleva una relativa naturalización de la situación de violencia y crisis crónica. De esta manera se aleja el foco del origen del problema.

Cierto es que, algún conflicto consigue sortear la invisibilización, aunque sea de manera temporal y efímera. Un ejemplo es el de Sudán. En este país, desde 2023 hay una guerra que enfrenta a las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) contra las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La consecuencia directa de esta guerra es la muerte de aproximadamente 150.000 civiles de manera directa. Además, casi 12 millones de personas desplazadas y según diversas fuentes relacionan 400.000 muertes causadas por la hambruna provocada por el conflicto. Así mismo, se estima que 21 millones de personas sufren inseguridad alimentaria grave. En la actualidad esta considera la mayor crisis humanitaria del mundo.

Ambos actores armados, buscan el control del país, pero detrás de ambos se ocultan intereses de países extranjeros. Estos estados defienden su propia agenda. En la caso de la RSF, se encuentran los Emiratos Árabes Unidos, como el control de las minas de oro del país y ganar influencia en el mar Rojo. Este ultimo aspecto de ganar influencia en el mar Rojo, también lo persiguen Rusia y Turquía, debido a la posición estratégica del mismo.

Haciendo frontera con Sudán, se encuentra la República Centroafricana. Este país era una antigua colonia francesa, que ha visto como desde su independencia se han alternado gobiernos civiles, con golpes militares. Esta tendencia cambió en 2004 con el estallido de rebeliones en el norte del país, para dar paso en 2012 una gran guerra civil que llega hasta nuestros días. Este conflicto invisibilizado ha llevado al país a una situación crítica, con una crisis humanitaria persistente, teniendo aproximadamente a uno de cada cuatro centroafricanos desplazados desde el inicio de la contienda.

El acceso a servicios de salud y garantizar la seguridad alimentaria para gran parte de la población es uno de los mayores retos a los que enfrenta el país, según datos de ONG y de Naciones Unidad. Según muchos analistas , se denomina a la República Centroafricana como el “Estado permanente frágil”, y un conflicto con una situación humanitaria grave que no cuenta para los medios de comunicación internacionales.

En la frontera sur de la República Centroafricana, se encuentra la República Democrática del Congo. El segundo país mas grande del continente y con un población superior a los 100 millones de personas. Este país es tristemente conocido por sus minerales y tierras raras, lo cual le ha llevado a perpetuar la maldición de los recursos naturales.

Este país tiene el dudoso honor de haber sido escenario de uno de los conflictos más mortíferos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la denominada “guerra mundial africana”. En este conflicto participaron tropas de hasta nueve países de la región, además de numerosos grupos armados locales, dejando un saldo cercano a los seis millones de personas muertas, la mayoría de ellas no por combates directos, sino por las consecuencias indirectas de la guerra: hambre, enfermedades y el colapso de las estructuras básicas del Estado. Aunque el conflicto ya no tiene la misma forma que en los años de las grandes guerras del Congo, la violencia no ha desaparecido y se ha transformado en un entramado de enfrentamientos entre múltiples milicias y el gobierno central, muchas veces vinculados al control de recursos minerales. Es especialmente en la región de Kivu Norte, aunque también en Kivu Sur e Ituri, donde la presencia de grupos armados continúa provocando nuevas oleadas de desplazamiento y episodios recurrentes de violencia contra la población civil.

Cambiando de área en el continente y poniendo el foco en el Sahel son, varios los países que atraviesan por conflictos armados que no tienen hueco en las escaletas de los informativos. Níger, Burkina Faso y Mali, ademas de compartir zona geográfica, se enfrentan desde hace mas de dos década a diferentes conflictos superpuestos. Las insurrecciones de los Tuareg, las confrontaciones entre pastores y agricultores, el avance de la desertificación, fueron entre otros, los ingredientes que diferentes grupos integristas supieron aprovechar para recrudecer el conflicto.

Como consecuencia de la crisis compleja que azota al Sahel, Naciones Unidas, estima, que son mas de 30 millones de personas las que necesitan asistencia humanitaria para cubrir sus necesidades básicas en la región.

En la frontera sur del Sahel, se encuentra Nigeria, el país mas poblado de África, y al igual de sus vecinos del norte, sufre varias dinámicas de violencia superpuestas. Desde el año 2000 y con el surgimiento del grupo yihadista, Boko Haram, la violencia contra las fuerzas de seguridad y las comunidades civiles,ha dejado mas de 35.000 personas muertas, y desplazado a mas de 2,5 millones, haciendo que las necesidades de ayuda humanitaria ascienda 8 millones de personas en todo el país.

A estas guerras y conflictos se pueden sumar mas en el propio continente africano, como son los casos de Etiopía, Sudán del Sur, Somalia, Libia,Camerún, Sáhara Occidental, o Mozambique. Son millones de personas que sufren desplazamientos, persecuciones, violencia, violencia sexual o hambre lejos de las cámaras. Porque en el orden informativo global no todas las guerras tienen el mismo peso: algunas ocupan titulares durante meses, mientras otras se desarrollan en silencio, como si fueran parte inevitable del paisaje.

"Lemoniz", Mikel Alonso
"El origen del mundo" José Blanco
Fotografía de José Horna
Inmigrantes rescatados por salvamento marítimo
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
La larga espera
Shushi (República del Alto Karabakh —Artsakh—, 08/10/2020)
Porteadoras
Zutik dirauena
Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/10/08)
Sebastião Salgado
Alfredo Sabat, Argentina
Canción de París
Jose Horna.
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
“JAZZ for TWO”, José Horna
Eugenia Nobati, Argentina
Cientificos-Volcán
La Palma 2021
“LIKE”. Eduardo Nave
Sebastião Salgado
Abrazo. Luna a Abdou
Playa del Tarajal, Ceuta
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
Txema García
Metro de París
Jose Horna.
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
Sebastião Salgado
Txema García
Sueños Rotos
República del Alto Karabakh —Artsakh—, 06/10/2020
Refugiados sirios: Mujer cocinando
Sebastião Salgado
“JAZZ for TWO”, José Horna
“LIKE”. Eduardo Nave
Bonill, Ecuador
Irene Singer, Argentina
Fotografía de José Horna
"El mal del país" José Blanco
Txema García
Debekatutako armak
Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/19/08).
Txema García
Encaramado a la valla de Ceuta
Antonio Sempere
Txema García