África en pie: juventud, dignidad y soberanía en disputa”

Hilaria Vianeke: Doctora en Admón. y Políticas Públicas por la EHU. Asesora en las Juntas Generales de Bizkaia.
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En la última década, África se ha convertido en uno de los escenarios políticos más dinámicos —y más tensos— del planeta. Desde las calles de Dakar hasta Kampala, desde Uagadugú hasta Maputo, una generación joven, harta de promesas incumplidas y sistemas desgastados, ha decidido dejar de esperar. Quiere cambios. Y los quiere ahora. El continente más joven del mundo está cuestionando a sus dirigentes más longevos.

En Senegal, la juventud demostró que la democracia no se hereda ni se negocia. Tras días de intensas manifestaciones en Dakar, estudiantes y movimientos ciudadanos lograron frenar el intento del entonces presidente Macky Sall de modificar la Constitución para facilitar un tercer mandato. La presión popular surtió efecto. Los opositores encarcelados —Bassirou Diomaye Faye y Ousmane Sonko— fueron liberados y hoy ocupan, respectivamente, la presidencia y la jefatura de gobierno, elegidos en las urnas. Senegal se convirtió así en símbolo de una transición impulsada por la movilización ciudadana, no por los cuarteles.

En África occidental, otra figura concentra la atención de millones de jóvenes: el capitán burkinabé Ibrahim Traoré. Con menos de cuarenta años, es visto por muchos como heredero simbólico de Thomas Sankara. Su discurso soberanista y panafricanista conecta con una juventud que reclama dignidad y ruptura con viejas dependencias. Sin embargo, Traoré llegó al poder mediante un golpe militar y, hasta el momento, no ha convocado elecciones. Su popularidad es innegable, pero el interrogante persiste: ¿puede un liderazgo carismático sustituir indefinidamente a la legitimidad electoral?

Bassirou Diomaye Fayre presidente de Senegal

El 30 de agosto de 2023 marcó un antes y un después en Gabón. Tras más de cuatro décadas bajo la dinastía Bongo, los militares tomaron el poder en medio de acusaciones de fraude electoral. Las imágenes de maletas repletas de dinero saliendo de residencias oficiales reforzaron la percepción de un sistema corrupto y agotado. En Gabón, ya se celebraron elecciones y se reformó la Constitución para limitar los mandatos presidenciales. Para muchos gaboneses, fue el cierre de un ciclo de 47 años de poder familiar y el inicio de una nueva etapa.

En otros países, el relevo parece más lejano. Paul Biya, en Camerún, y Yoweri Museveni, en Uganda, representan la longevidad política extrema. Biya, con más de 90 años, continúa al frente del Estado camerunés, mientras buena parte de la población joven cuestiona la falta de alternancia real.

En Uganda, las elecciones de enero de 2026 estuvieron marcadas por denuncias de persecución a opositores. El cantante Bobi Wine, principal rival de Museveni, denunció detenciones y hostigamientos. En Kampala circula además un rumor persistente: la posible sucesión dinástica en favor del hijo del presidente. En ambos casos, la juventud observa cómo las urnas no siempre garantizan alternancia.

Nandi-Ndaitwah-  Primera mujer presidienta en el continente africano

En Mozambique, las elecciones de 2024 desencadenaron meses de intensas protestas en todo el país. Miles de jóvenes salieron a las calles denunciando fraude electoral y corrupción estructural tras casi medio siglo de gobierno de la FRELIMO. Según los manifestantes y sectores de la oposición, Venâncio Mondlane fue el verdadero vencedor de estas. Las movilizaciones fueron reprimidas con dureza por las fuerzas de seguridad y dejaron varias víctimas mortales, además de numerosos detenidos. A pesar del descontento masivo y de la presión sostenida durante semanas, el poder no cambió de manos.

En Guinea-Bissau, el presidente saliente Umaro Sissoco Embaló protagonizó un episodio insólito al denunciar un supuesto golpe de Estado que posteriormente fue desacreditado. Terminó abandonando el país y solicitando asilo en Senegal, aunque la presión popular obligó a reconsiderar su acogida. El país atraviesa ahora una etapa de incertidumbre, con presencia militar en la escena política y oposición debilitada.

Más allá de los cambios internos, el Sáhara Occidental sigue atrapado en una promesa incumplida. Tras más de cincuenta años de disputa, la autodeterminación del pueblo saharaui continúa aplazada, en un conflicto donde pesan más los equilibrios geopolíticos que la voluntad popular.

Angola recibió por primera vez en su historia la visita oficial de un presidente de Estados Unidos. Joe Biden, pocos días antes de abandonar la Casa Blanca, aterrizó en Luanda en un despliegue de seguridad y recursos sin precedentes en el país. Durante los tres días que duró la visita, amplias zonas de la capital permanecieron fuertemente controladas y numerosos ciudadanos denunciaron restricciones de movilidad. Para muchos angoleños, la histórica visita no fue una celebración diplomática, sino una demostración de poder y blindaje político.

El motivo central del viaje fue sellar uno de los proyectos estratégicos más ambiciosos de Washington en África: el llamado corredor de Lobito. Se trata de una infraestructura ferroviaria destinada a transportar minerales estratégicos desde países como Zambia y la República Democrática del Congo —y potencialmente otras regiones del África oriental y central— hasta el puerto angoleño de Lobito, en el Atlántico, desde donde serían exportados hacia Estados Unidos y mercados occidentales. En un contexto global marcado por la competencia por minerales críticos —cobalto, cobre, litio y tierras raras esenciales para la transición energética y la industria tecnológica— el corredor de Lobito se presenta como una alternativa occidental a la creciente influencia china en África. Sin embargo, el proyecto ha despertado fuertes críticas internas. Sectores de la oposición y movimientos sociales denuncian que el acuerdo prioriza los intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos por encima de las necesidades estructurales de la población angoleña. Hablan de un nuevo ciclo de extracción intensiva de recursos en un país que, pese a su riqueza mineral y petrolera, sigue enfrentando profundas desigualdades sociales. El gobierno angoleño defiende la iniciativa como una oportunidad para atraer inversión, modernizar infraestructuras y posicionar al país como eje logístico regional. Pero los críticos cuestionan las condiciones del acuerdo, la distribución real de beneficios y el impacto ambiental y social del proyecto.

En el sur del continente, Namibia ha marcado un hito al elegir a su primera mujer presidenta, Netumbo Nandi-Ndaitwah. Antigua combatiente por la independencia, su llegada al poder representar no solo un relevo político, sino también simbólico.

En un continente donde la política ha sido históricamente dominada por hombres, Namibia abre una nueva página. África no vive una historia única, sino múltiples historias simultáneas: golpes militares celebrados por sectores populares, elecciones disputadas, regímenes longevos que resisten y juventudes que presionan desde la calle. La pregunta que recorre el continente es clara: ¿qué modelo de legitimidad prevalecerá? ¿El de las urnas, el del carisma, el de la movilización popular o el de la fuerza? Lo que parece indiscutible es que la juventud africana ha dejado de ser espectadora. Y cuando la generación mayoritaria decide entrar en escena, el futuro del poder ya no puede darse por garantizado.

África está en pie. Y la historia, una vez más, está en movimiento.

Sebastião Salgado
La larga espera
Shushi (República del Alto Karabakh —Artsakh—, 08/10/2020)
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Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/10/08)
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
Sueños Rotos
República del Alto Karabakh —Artsakh—, 06/10/2020
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"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
Canción de París
Jose Horna.
Fotografía de José Horna
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Sebastião Salgado
Debekatutako armak
Shushi (Karabakh Garaiko errepublika —Artsakh—, 2020/19/08).
“JAZZ for TWO”, José Horna
Encaramado a la valla de Ceuta
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Refugiados sirios: Mujer cocinando
"Lemoniz", Mikel Alonso
Abrazo. Luna a Abdou
Playa del Tarajal, Ceuta
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
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“LIKE”. Eduardo Nave
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