{"id":8529,"date":"2018-02-02T11:48:20","date_gmt":"2018-02-02T10:48:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=8529"},"modified":"2018-02-06T19:39:30","modified_gmt":"2018-02-06T18:39:30","slug":"la-colonizacion-urbana-de-auzolan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-colonizacion-urbana-de-auzolan\/","title":{"rendered":"La colonizaci\u00f3n urbana de Auzolan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/auzolan.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8533 colorbox-8529\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/auzolan.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"457\" data-id=\"8533\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/auzolan.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/auzolan-300x229.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Galde 20 invierno\/2018). Pedro Berriochoa Azc\u00e1rate.<br \/>\nEn este \u00faltimo <em>sprint<\/em> del a\u00f1o me han sugerido dar dos charlas totalmente diferentes. Por un lado, una conferencia que se titulaba \u201cAuzolan y hermandades de ganado en los siglos XIX y XX\u201d y, por otro, otra denominada \u201cLa Revoluci\u00f3n Rusa: un centenario\u201d. Dos temas casi antit\u00e9ticos, pero que reflexionando sobre ellos tienen algunas similitudes y muchas divergencias. Seguimos la recomendaci\u00f3n de los maestros, y pensamos hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>\u201cTodo el poder para los s\u00f3viets\u201d, proclam\u00f3 Lenin, al menos cuando los s\u00f3viets le fueron propicios. Aquellos consejos de obreros, soldados y campesinos tuvieron una base emp\u00edrica en las experiencias comunitarias campesinas. El <em>mir<\/em>\u00a0era una comunidad de aldea, cuyas tierras se pose\u00edan y labraban en com\u00fan y, adem\u00e1s, conllevaba importantes cometidos fiscales y administrativos. La emancipaci\u00f3n de los siervos promulgada en Rusia en 1861 los reforz\u00f3 en cierta manera y el gobierno local de los nuevos <em>zemstvos<\/em> no fue m\u00e1s que una derivada adulterada de los viejos <em>mir<\/em>, a los que el propio Marx se refiri\u00f3 como \u201clos viejos comunistas de Rusia\u201d. Los manuales no destacan lo suficiente la influencia de aquellas experiencias comuneras en los s\u00f3viets urbanos. No podemos olvidar que gran parte de la masa obrera de las ciudades industriales zaristas trabajaba en las f\u00e1bricas a tiempo parcial, y que acud\u00edan a sus <em>isbas<\/em> cuando los trabajos de recolecci\u00f3n campesinos eran m\u00e1s acuciantes.<\/p>\n<p>Nuestra experiencia comunitaria campesina es m\u00ednima. El caser\u00edo atl\u00e1ntico vasco y tambi\u00e9n las explotaciones concentradas de la vertiente mediterr\u00e1nea no han conocido hist\u00f3ricamente experiencias comuneras. La propiedad privada ha sido un axioma, eso s\u00ed, la propiedad de los propietarios, de nuestros <em>jauntxos<\/em> grandes y peque\u00f1os. Los campesinos vascos fueron colonos pobres, pero su horizonte ut\u00f3pico nunca fue ning\u00fan falansterio comunal, sino el acceso a la propiedad privada plena del caser\u00edo que trabajaban. La reciente pel\u00edcula <em>Handia<\/em> es buena muestra de ello: los dineros de Miguel Joaqu\u00edn El\u00e9icegui (1818-1861), el gigante de Altzo, fueron en primera instancia para rescatar y comprar el caser\u00edo de su familia. Nuestros caseros aspiraron a ser lo que les llamaban: <em>etxekojaunes\/etxekonagusis<\/em> o <em>etxekoandres<\/em>. Todos ellos, t\u00e9rminos muy ligados a nuestras viejas concepciones de <em>etxea<\/em> y a la hidalgu\u00eda solariega.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hemos echado mano de las pocas experiencias comunitarias campesinas tradicionales que hemos tenido para exprimirles todo su jugo. Y ah\u00ed entra el <em>auzolan<\/em> campesino. El <em>auzolan<\/em> viene a ser el trabajo comunitario de <em>auzoa<\/em>, del barrio rural con el que los dispersos caser\u00edos tendr\u00edan una ligaz\u00f3n, basada en ciertos servicios comunitarios: una ermita, una fiesta patronal, una escuela rural, unos caminos comunitarios, una parada de toro, un bosque comunal o municipal, una hermandad de ganado\u2026Vendr\u00eda a significar un escal\u00f3n social e identitario intermedio entre la casa\/caser\u00edo y el concejo. Tampoco se trata de una experiencia exclusiva vasca, pues tiene fuertes similitudes con la <em>andecha<\/em> asturiana, la <em>vereda<\/em> castellana o las pr\u00e1cticas comunales que Joaqu\u00edn Costa estudi\u00f3 en el Alto Arag\u00f3n. Costa, quiz\u00e1s influido por las teor\u00edas evolucionistas de su tiempo, imagin\u00f3 una especie de comunismo primitivo algo idealizado en su <em>Colectivismo agrario en Espa\u00f1a<\/em> (1898). Sus afanes regeneracionistas contra el sistema de la Restauraci\u00f3n tambi\u00e9n le pasaron factura.<\/p>\n<p>El <em>auzolan<\/em>, en pocas palabras, lo podr\u00edamos clasificar en tres niveles diferentes. Por un lado, la reciprocidad, el trabajo a trueque u <em>ordea<\/em>. Se trataba de una coalici\u00f3n entre una media docena de caser\u00edos cercanos para desarrollar trabajos que requer\u00edan mucha mano de obra. El layado, la recolecci\u00f3n del trigo y su trilla, la henificaci\u00f3n, el aterrar\u2026 podr\u00edan ser algunos de ellos. Otros como el deshojado del ma\u00edz (<em>artazuriketa<\/em>) o el hilado femenino del lino (<em>goruetan<\/em>) ten\u00edan un car\u00e1cter m\u00e1s l\u00fadico, nocturno y misterioso. Los rituales ligados a la muerte y algunos otros entrar\u00edan en esta categor\u00eda. Todas estas experiencias son de tipo universal y fueron analizadas por Marcel Mauss en su <em>Ensayo sobre el don<\/em> (1925). La reciprocidad no deja de ser un medio distributivo universal desde los albores de la humanidad.<\/p>\n<p>La caridad cristiana y propulsada por el p\u00e1rroco podr\u00eda ser otra de las formas del <em>auzolan<\/em>. Las <em>lorras<\/em> estudiadas por Miguel de Unamuno en Bizkaia (<em>zimaur-lorra, bildots-lorra, zur-lorra<\/em>) podr\u00edan ser algunas de ellas. La limosna a los pordioseros (<em>Jaungoikozkoak, Jaungoikoaren izenekoak<\/em>) podr\u00eda ser otra. Los pobres efectuaban todo un <em>tour<\/em> por los caser\u00edos de <em>auzoa<\/em>. Propiamente, el <em>auzolan<\/em> era el esfuerzo colectivo de los caser\u00edos de <em>auzoa<\/em> para lograr un fin com\u00fan. Ser\u00eda la tercera de las acepciones. Este fin podr\u00eda consistir en la fabricaci\u00f3n de cal en las caleras del barrio (<em>karobiak<\/em>) o, mayormente, en el cuidado de los caminos, especialmente de aquellos que llevaban al monte, muy importantes a principios de oto\u00f1o para segar, recoger y transportar la materia vegetal, en especial el helecho, para la cama del ganado. Otras veces eran trabajos femeninos para cuidar la ermita o para organizar ciertos festejos o incluso las cuestaciones de los j\u00f3venes. Estos afanes colectivos fueron ampli\u00e1ndose a actividades m\u00e1s modernas como la tra\u00edda de aguas, la electrificaci\u00f3n\u2026 En muchas ocasiones, se trat\u00f3 de una externalizaci\u00f3n de los servicios municipales que los campesinos desarrollaban gratuitamente.<\/p>\n<p>Este asociacionismo rural ha sido en los \u00faltimos tiempos injertado en el mundo urbano y en su lenguaje. El <em>auzolan <\/em>ha ensanchado su campo sem\u00e1ntico. Parece que las nuevas categor\u00edas de participaci\u00f3n ciudadana, de sostenibilidad, de importancia de lo \u201cde abajo\u201d han resucitado al agonizante <em>auzolan <\/em>campesino. Vocablos impronunciables como el <em>crowdfunding, el crowdsourcing<\/em>, o la propia <em>Wikipedia<\/em>, se consideran sus herederos. Un vestigio rural antiguo transmutado en icono posmoderno. Incluso, pol\u00edticamente, y a falta de <em>mires, zemstvos<\/em> o comunas campesinas, partidos pol\u00edticos de la izquierda revolucionaria y <em>abertzale<\/em> han fagocitado la terminolog\u00eda rural. Al <em>LAIA<\/em> de finales de los 70, de sabroso gusto rural, le sigui\u00f3 otro llamado precisamente <em>Auzolan<\/em> (1983-1986), que agrupaba al anterior junto a otras formaciones de la extrema izquierda. Esta coalici\u00f3n no tuvo demasiado \u00e9xito en las elecciones: apenas el 1% en la Comunidad Aut\u00f3noma Vasca y poco m\u00e1s en Navarra.<\/p>\n<p>En 2016 el periodista Ibon Gazta\u00f1azpi condujo un programa llamado as\u00ed, <em>Auzolan, <\/em>en el <em>prime time <\/em>de los domingos en ETB1. Inclu\u00eda programas ortodoxos rurales con otros m\u00e1s \u201calternativos\u201d y urbanos como la rehabilitaci\u00f3n como <em>gaztetxe<\/em> de la c\u00e1rcel de Bergara. \u00daltimamente, es el Gobierno Vasco quien ha tomado al <em>auzolan<\/em> como bandera. Hay un programa con ese nombre en la Consejer\u00eda de Justicia y Empleo que realiza actividades de inserci\u00f3n laboral con personas en riesgo de exclusi\u00f3n. Asimismo, los campos de trabajo juveniles de verano reivindican su nombre. El cl\u00edmax ha llegado con la publicidad institucional en la radio. Todas las iniciativas tomadas a cabo por el Gobierno, sean las que fueren, acaban en euskara con la coletilla: <em>Euskadi: auzolana<\/em>. En castellano, es traducido como \u201cEuskadi: bien com\u00fan\u201d. Seg\u00fan lo anterior, todo el Gobierno Vasco con sus miles de funcionarios trabajar\u00eda en <em>auzolan<\/em>. Espero que no sea otra medida de los modernos recortes y nos pongan a sus trabajadores con raciones de pan y vino, trabajando voluntariamente y sin sueldo. As\u00ed se pagaba el viejo <em>auzolan<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a1Qui\u00e9n lo iba a decir! La vieja reliquia rural moribunda, resucitada en la ciudad, adaptada a la posmodernidad y conociendo una primavera juvenil en el siglo XXI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 20 invierno\/2018). Pedro Berriochoa Azc\u00e1rate. El auzolan, el viejo asociacionismo rural ha sido en los \u00faltimos tiempos injertado en el mundo urbano y en su lenguaje. 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