{"id":8522,"date":"2018-02-02T11:50:20","date_gmt":"2018-02-02T10:50:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=8522"},"modified":"2018-02-07T11:25:07","modified_gmt":"2018-02-07T10:25:07","slug":"otra-mirada-a-los-micromachismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/otra-mirada-a-los-micromachismos\/","title":{"rendered":"Otra mirada a los micromachismos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_8523\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/RuthOrkin1951.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8523\" class=\"wp-image-8523 size-full colorbox-8522\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/RuthOrkin1951.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"407\" data-id=\"8523\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/RuthOrkin1951.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/RuthOrkin1951-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-8523\" class=\"wp-caption-text\">Ruth Orkin, 1951<\/p><\/div>\n<p>(Galde 20 invierno\/2018).\u00a0Paloma Ur\u00eda.<br \/>\nHa sido el psic\u00f3logo argentino Luis Bonino quien ha popularizado la palabra <em>micromachismo<\/em>. Este psic\u00f3logo y terapeuta utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino, en un principio, para referirse a ciertas estrategias de ejercicio de violencia y coacci\u00f3n en las relaciones de pareja en los casos de maltrato. Son, en su opini\u00f3n, estrategias que implican intencionalidad por parte del var\u00f3n que las utiliza. Pero si bien se parte del an\u00e1lisis de las relaciones de pareja en casos de maltrato, pronto se extiende el an\u00e1lisis a las relaciones entre hombres y mujeres en general, ampliando al mismo tiempo el concepto de violencia, de suerte que todo comportamiento masculino, intencionado o no, que implique desvalorizaci\u00f3n, discriminaci\u00f3n o desprecio hacia las mujeres es un comportamiento violento que tiene como objetivo mantener el poder de dominio de los hombres sobre las mujeres, es decir, el mantenimiento del patriarcado.<\/p>\n<p>Se nos presentan aqu\u00ed al menos tres problemas conceptuales: el de <em>patriarcado<\/em>, el de <em>poder <\/em>y el de <em>violencia. <\/em>El t\u00e9rmino <em>patriarcado <\/em>designa hoy un concepto vago, poco preciso. En su origen, cuando lo hace suyo el movimiento feminista, se refiere a <strong>una estructura social <\/strong>que mantiene sometidas, oprimidas, explotadas y discriminadas a las mujeres y que se basa, seg\u00fan las diversas teor\u00edas, o bien en un sistema de producci\u00f3n (por influencia marxista se habla de <em>patriarcado capitalista<\/em>) o bien en un sistema de apropiaci\u00f3n por parte de los hombres de la capacidad sexual o reproductora de las mujeres (distintas versiones del feminismo radical).<\/p>\n<p>Poco a poco estas teor\u00edas van debilit\u00e1ndose en la medida en que se debilitan los llamados \u201cgrandes relatos\u201d, y <em>patriarcado <\/em>pierde su significado estructural y pasa a tener un significado m\u00e1s bien descriptivo, que puede ser, a veces, sin\u00f3nimo de machismo o de desigualdad o de discriminaci\u00f3n de las mujeres, en general o en \u00e1mbitos concretos, y puede significar tambi\u00e9n simplemente una actitud, cuando se usa como adjetivo (<em>patriarcal<\/em>)<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"Tambi\u00e9n, a veces, cuando se alude al patriarcado, se evoca una especie de fantasma o complot conspirativo masculino responsable de mantener discriminadas o sometidas a las mujeres.\" id=\"return-note-8522-1\" href=\"#note-8522-1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero, \u00faltimamente, ha vuelto a adquirir un significado aparentemente m\u00e1s preciso: se generaliza la idea de que el patriarcado es el poder que los hombres ejercen sobre las mujeres. Aqu\u00ed nos encontramos con otro concepto difuso, el concepto de poder, extra\u00eddo de la sociolog\u00eda, que suscita debates y controversias sobre su significado y que, probablemente, se ha incorporado al discurso feminista a trav\u00e9s de Judith Butler y, como remota referencia, a Foucault (<em>microf\u00edsica del poder<\/em>)<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"Si Foucault considera que el poder no reside ya solo en el Estado, sino que penetra en todo el cuerpo social en forma de micropoderes, se puede interpretar que una vez que \u201cel patriarcado\u201d ha perdido el poder institucional que le garantizaba el Estado, ahora ejerce su poder por medio de micropoderes, que ser\u00edan los descritos como micromachismos; de suerte que \u00e9stos no ser\u00edan ya manifestaciones m\u00e1s o menos extendidas, m\u00e1s o menos graves de machismo,\u00a0sino estrategias deliberadas del patriarcado para mantener el poder y el control de los hombres sobre las mujeres.\" id=\"return-note-8522-2\" href=\"#note-8522-2\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/span><\/p>\n<p>Desde el punto de vista de las relaciones interpersonales podemos considerar que los hombres han ostentado poder de dominio sobre las mujeres y este poder ha sido consagrado por las costumbres y por las leyes; pero no es menos cierto que, desde el desarrollo de las sociedades democr\u00e1ticas \u2013a\u00fan con sus limitaciones\u2013, y sobre todo con la irrupci\u00f3n del movimiento feminista, este dominio ha desaparecido de las leyes positivas y es criticado por amplios sectores de nuestra sociedad, lo que no obsta para que siga siendo causa de la subordinaci\u00f3n, dependencia y sumisi\u00f3n de muchas mujeres. Sin embargo, no parece que la estructura social espa\u00f1ola descanse ni exclusiva ni fundamentalmente sobre el poder de los hombres sobre las mujeres. Las sociedades humanas son sumamente complejas, con m\u00faltiples ejes de opresi\u00f3n, por lo que las relaciones de poderes y contra poderes sociales son bastante complicadas y exigen an\u00e1lisis rigurosos y concretos para que puedan ser modificadas.<\/p>\n<p>El otro problema es el uso del t\u00e9rmino <em>violencia<\/em>. Cierto que la sem\u00e1ntica es suficientemente flexible para que los hablantes, fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico, utilicemos las palabras con un valor polis\u00e9mico o metaf\u00f3rico, pero tambi\u00e9n lo es que para un correcto entendimiento en los debates conviene acordar el sentido preciso que se les da en cada momento concreto.<\/p>\n<p>As\u00ed, en un principio, en el feminismo se reservaba el t\u00e9rmino <em>violencia <\/em>para el dominio o el abuso ejercido mediante el uso de la fuerza f\u00edsica o psicol\u00f3gica, especialmente la ejercida en el abuso o violaci\u00f3n sexual o en el maltrato dom\u00e9stico. Se utilizaban otros t\u00e9rminos, como <em>discriminaci\u00f3n<\/em>, <em>explotaci\u00f3n<\/em>, <em>desprecio <\/em>o <em>desvalorizaci\u00f3n <\/em>para otros episodios de desigualdad o sumisi\u00f3n de las mujeres. Bien es cierto que podemos, si nos parece oportuno, designar como violencia toda manifestaci\u00f3n de opresi\u00f3n, explotaci\u00f3n o desigualdad, pero entonces se nos plantean cuando menos un par de problemas.<\/p>\n<p>Uno, que ser\u00e1 preciso aclarar en cada caso quien o qui\u00e9nes ejercen dicha violencia sexista (los hombres, el Estado, el sistema capitalista, el binarismo de g\u00e9neros, las estructuras sociales, la mentalidad colectiva) y qui\u00e9nes la sufren (las mujeres, las personas trans, gays, lesbianas, intersexuales\u2026) para poder oponerse a ella con efectividad.<\/p>\n<p>Otro, que si a todo llamamos violencia, \u00bfqu\u00e9 nombre reservamos para el maltrato f\u00edsico o psicol\u00f3gico y la violencia sexual, dos de las lacras m\u00e1s graves que sufren todav\u00eda muchas mujeres en nuestra sociedad? Llamar a todo violencia difumina estas \u00faltimas graves conductas y violaciones de los derechos humanos y no contribuye a situar claramente los diversos problemas y situaciones de desigualdad y opresi\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n<p>Aunque esta concepci\u00f3n extrema del patriarcado y del poder subyace a la teor\u00eda de los \u201cmicromachismos\u201d, en muchos casos esta elaboraci\u00f3n no es expl\u00edcita. En una secci\u00f3n aparecida en un diario digital titulada <em>Micromachismos<\/em>, las lectoras comunican experiencias diversas que consideran abusivas, machistas y violentas. Ah\u00ed nos encontramos con una lista de comportamientos masculinos de \u00edndole y gravedad muy diversa; generalmente tambi\u00e9n son comportamientos individuales que no suelen perseguir siempre un control o represi\u00f3n o violencia concreta sobre una mujer, sino simplemente una manifestaci\u00f3n de machismo, y, en el peor de los casos, de desprecio hacia las mujeres. Es decir, son manifestaciones, m\u00e1s o menos graves, de una conciencia <strong>individual <\/strong>machista, que puede o no reflejar una conciencia <strong>social <\/strong>machista.<\/p>\n<p>Entre los ejemplos hallamos el llamado lenguaje sexista por el uso del gen\u00e9rico masculino, el relato de chistes \u201cverdes\u201d, ciertas miradas recibidas (y probablemente lanzadas) como lascivas\u2026 (por ejemplo, la mujer que se encuentra inc\u00f3moda al entrar en un bar por c\u00f3mo la miran unos t\u00edos), la publicidad considerada sexista\u2026<\/p>\n<p>Otros ejemplos relatados son muestra de una educaci\u00f3n \u201cantigua\u201d, de un tiempo no muy lejano en el que se consideraba a las mujeres m\u00e1s d\u00e9biles, menos due\u00f1as de su destino o m\u00e1s dignas de un supuesto respeto: el camarero que pone la cuenta delante del var\u00f3n en la pareja, o que supone que la bebida alcoh\u00f3lica es para el hombre y el caf\u00e9 para la mujer, o el caballero que hace adem\u00e1n de besar la mano de la se\u00f1ora en un saludo, o que cede la parte interior de la acera\u2026 A veces, el referirse a una chica con displicencia o minusvaloraci\u00f3n (\u201cmire lo que hace, se\u00f1orita\u201d) o el evadirse de las tareas dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>Muchos de estos ejemplos son efectivamente comportamientos machistas, otros, inercias del pasado, otros se viven como abusivos por muchas mujeres\u2026, pero no me parece que puedan ser analizados exclusivamente como estrategias de control, de poder por parte del colectivo masculino y mucho menos de ejercicio de violencia intencionada. Sin embargo, nos encontramos con que en ambientes feministas estos \u201cmicromachismos\u201d se convierten en la principal manifestaci\u00f3n de la \u201copresi\u00f3n de la mujer\u201d y la base de toda violencia, desplazando la lucha feminista principalmente al nivel de lo personal y de lo cotidiano al pasar sin m\u00e1s explicaci\u00f3n del nivel estructural a la relaci\u00f3n interpersonal.<\/p>\n<p>El feminismo se enfrenta a un triple desaf\u00edo: la transformaci\u00f3n de la estructura social y pol\u00edtica, la transformaci\u00f3n colectiva y la transformaci\u00f3n individual. En el primer caso se apela a las instituciones y se reivindican cambios legislativos, apoyo, promoci\u00f3n y, en algunos casos, protecci\u00f3n. En el segundo caso se apela a la conciencia social, a los cambios de la mentalidad colectiva, a la transformaci\u00f3n de las inercias sociales, a la opini\u00f3n p\u00fablica, a los comportamientos sociales. En el tercer caso, las mujeres se enfrentan con la transformaci\u00f3n personal: la propia y la de las personas con las que conviven, especialmente los hombres.<\/p>\n<p>En sus inicios, el movimiento feminista, que proced\u00eda de la izquierda, dirige sus mayores esfuerzos a exigir cambios pol\u00edticos y sociales que se plasmasen en leyes que reconozcan derechos. Pero hay que tener en cuenta que uno de los lemas de m\u00e1s calado en la conciencia feminista fue el de \u201clo personal es pol\u00edtico\u201d, con lo que se lleva a la esfera de las demandas p\u00fablicas cuestiones hasta entonces relegadas al \u00e1mbito de lo privado.<\/p>\n<p>Ya no es s\u00f3lo el derecho al voto, al trabajo sin discriminaci\u00f3n, en una palabra, al espacio p\u00fablico; sino que se exige legislar sobre la vida privada, donde las mujeres experimentaban una parte sustancial de su discriminaci\u00f3n y violencia: divorcio, aborto, agresiones, malos tratos en la pareja (tambi\u00e9n psicol\u00f3gicos\u2026), incluso se exigen leyes que puedan contribuir al reparto del trabajo de cuidado en la familia; es decir, se llama al Estado a intervenir en el espacio privado de una forma dif\u00edcil de imaginar anteriormente.<\/p>\n<p>Con esto se avanz\u00f3 en derechos sociales, en igualdad, en derechos sexuales y reproductivos. Las principales demandas parecen hoy haberse alcanzado, aunque sea de manera imperfecta, pero todav\u00eda resta un buen camino por recorrer. Aunque la acci\u00f3n legislativa puede mejorarse y ampliarse, parece haberse llegado a un techo que depende m\u00e1s del segundo factor que antes enunciaba: la feminizaci\u00f3n de la conciencia social o colectiva, especialmente entre los hombres, aunque tambi\u00e9n entre las mujeres. A ello se opone la influencia de la religi\u00f3n, de la moral tradicional, de costumbres heredadas e interiorizadas, de algunos privilegios, por qu\u00e9 no, masculinos e incluso algunas comodidades, inhibiciones\u2026 de las mujeres.<\/p>\n<p>Si examinamos las causas de la violencia, de la desigualdad salarial, del reparto del cuidado, descubriremos que las iniciativas desde el aparato legislativo del Estado no bastan: la mayor desigualdad salarial se da en Alemania, el reparto del cuidado en Suecia conlleva mayor trabajo precario o a tiempo parcial de las mujeres, la violencia machista perdura en los pa\u00edses de legislaci\u00f3n feminista m\u00e1s avanzada. Nos encontraremos o bien con machismo o bien con inercias \u201cpatriarcales\u201d sumamente arraigadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, es evidente que tambi\u00e9n lo que llamo conciencia social ha experimentado profundas modificaciones<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"A veces los cambios son contradictorios: \u00bfc\u00f3mo compaginar el reparto del cuidado con la creciente valoraci\u00f3n de la maternidad enfatizando el papel de las mujeres en la relaci\u00f3n madre\/hijo?\" id=\"return-note-8522-3\" href=\"#note-8522-3\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/span><\/p>\n<p>La opini\u00f3n p\u00fablica mayoritaria rechaza la violencia, la desigualdad salarial, parece asumir el reparto de tareas dom\u00e9sticas, etc. Cabe pensar que hombres y mujeres han cambiado en gran medida sus comportamientos, su manera de relacionarse\u2026, pero \u00bfc\u00f3mo de profundos son estos cambios? \u00bfC\u00f3mo contribuir a arraigarlos y a profundizarlos? En gran medida van a influir en ello los avances de las mujeres en todos los terrenos, aunque en algunos sectores estos avances generen rechazos.<\/p>\n<p>Ahora bien, es una tarea de los Gobiernos, de las organizaciones pol\u00edticas y sociales, de las organizaciones de mujeres, de la intelectualidad feminista contribuir a la labor de combatir el machismo social que todav\u00eda perdura, y esto implica, evidentemente, profundizar en la transformaci\u00f3n individual, en las relaciones personales, te\u00f1idas muchas veces de machismo, pero tambi\u00e9n de victimismo por parte de las mujeres. Quiz\u00e1 para todo ello ser\u00eda preciso reformular lo que entendemos por feminismo, por relaciones igualitarias, por violencia y por poder. Que no es poco.<\/p>\n<p><strong>Extra\u00eddo de un \u201cTaller sobre micromachismos\u201d: <\/strong>\u201cLos micromachismos son una pr\u00e1ctica de dominaci\u00f3n y violencia masculina en la vida cotidiana. Se trata de comportamientos de control y dominio, naturalizados, legitimados e invisibilizados, que se ejecutan impunemente con conciencia o sin ella. Se trata de microabusos y microviolencias que procuran que el var\u00f3n mantenga su privilegiada posici\u00f3n de g\u00e9nero. Son la base del resto de las formas de violencia contra las mujeres: maltrato f\u00edsico, psicol\u00f3gico, emocional, sexual\u2026\u201d Conclusi\u00f3n del mismo taller: \u201c\u2026Los micromachismos son machismos, m\u00e1s sutiles, pero tambi\u00e9n son violencia contra las mujeres, que tienen su fundamento en las relaciones de poder propias del sistema patriarcal\u201d.<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-8522-1\"><\/span><span class=\"s2\">Tambi\u00e9n, a veces, cuando se alude al patriarcado, se evoca una especie de fantasma o complot conspirativo masculino responsable de mantener discriminadas o sometidas a las mujeres.<\/span><span class=\"s3\"> <a href=\"#return-note-8522-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-8522-2\"><\/span><span class=\"s2\">Si Foucault considera que el poder no reside ya solo en el Estado, sino que penetra en todo el cuerpo social en forma de micropoderes, se puede interpretar que una vez que \u201cel patriarcado\u201d ha perdido el poder institucional que le garantizaba el Estado, ahora ejerce su poder por medio de micropoderes, que ser\u00edan los descritos como micromachismos; de suerte que \u00e9stos no ser\u00edan ya manifestaciones m\u00e1s o menos extendidas, m\u00e1s o menos graves de machismo<\/span><span class=\"s3\"><b>,\u00a0<\/b><\/span><span class=\"s2\">sino estrategias deliberadas del patriarcado para mantener el poder y el control de los hombres sobre las mujeres.<\/span><span class=\"s4\"> <a href=\"#return-note-8522-2\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-8522-3\"><\/span><span class=\"s2\">A veces los cambios son contradictorios: \u00bfc\u00f3mo compaginar el reparto del cuidado con la creciente valoraci\u00f3n de la maternidad enfatizando el papel de las mujeres en la relaci\u00f3n madre\/hijo?<\/span><span class=\"s3\"> <a href=\"#return-note-8522-3\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 20 invierno\/2018).\u00a0Paloma Ur\u00eda. 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