{"id":7408,"date":"2017-06-22T18:50:35","date_gmt":"2017-06-22T16:50:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=7408"},"modified":"2025-10-23T19:35:43","modified_gmt":"2025-10-23T17:35:43","slug":"psicosociologia-del-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/psicosociologia-del-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"Psicosociolog\u00eda del cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/HobreCieloCesped.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7410 size-full colorbox-7408\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/HobreCieloCesped.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" data-id=\"7410\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/HobreCieloCesped.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/HobreCieloCesped-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Galde 18, Primavera\/2017). Christian Oltra.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 algunos grupos est\u00e1n enfrentados en torno al cambio clim\u00e1tico mientras que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no presta atenci\u00f3n al problema? Podr\u00eda parecer que el debate se reduce a una cuesti\u00f3n de gases de efecto invernadero y modelos de circulaci\u00f3n del di\u00f3xido de carbono en la atm\u00f3sfera, pero esta percepci\u00f3n cambia al leer los libros de Andrew Hoffman y George Marshall.\u00a0<span class=\"s2\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"Andrew J. HOFFMAN. How Culture Shapes the Climate Change Debate. Stanford: Stanford University Press, 2015. George MARSHALL. Don&#8217;t Even Think About It: Why Our Brains Are Wired to Ignore Climate Change. Nueva York: Bloomsbury Publishing USA, 2015.\" id=\"return-note-7408-2\" href=\"#note-7408-2\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico es, como dicen los americanos, a wicked problem, un problema intrincado, dif\u00edcil o incluso imposible de solucionar, en el que cualquier intervenci\u00f3n puede generar nuevos problemas y cuya soluci\u00f3n requiere, por ejemplo, que un gran n\u00famero de personas cambien su conducta. No hay dudas (cient\u00edficas) sobre el mecanismo causal que vincula el aumento del di\u00f3xido atmosf\u00e9rico producido por la quema de combustibles f\u00f3siles con el aumento de la temperatura global. Ni tampoco las hay sobre el origen de la disminuci\u00f3n de la capa de ozono o la lluvia \u00e1cida. Pero hacer frente a las causas del cambio clim\u00e1tico, minimizar el calentamiento global o adaptarnos a sus consecuencias son retos de una gran complejidad. Estamos ante un problema complicado y, por lo tanto, las soluciones al mismo no suelen ser de verdadero o falso, sino de mejor o peor. Es aqu\u00ed donde el debate sobre el cambio clim\u00e1tico se vuelve m\u00e1s controvertido.Como con cualquier otro riesgo ambiental o tecnol\u00f3gico, en cuanto un problema abandona el \u201claboratorio\u201d y se introduce en la esfera p\u00fablica, el debate en torno a este problema deja de ser una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica-racional para convertirse en una cuesti\u00f3n de valores y estilos de vida, de orientaciones culturales, de identidad pol\u00edtica y emoci\u00f3n. La controversia inicial sobre el cambio clim\u00e1tico, relacionada con las pruebas disponibles (\u00bfcu\u00e1les son las causas reales?, \u00bfcu\u00e1les, las consecuencias potenciales?), se convierte as\u00ed en una cuesti\u00f3n moral, relacionada con nuestros valores y visiones del mundo (\u00bfqu\u00e9 debemos hacer frente al cambio clim\u00e1tico?, \u00bfes nuestra culpa?, \u00bfdebemos hacer algo al respecto?). Sus causas y soluciones implican reconocer las pr\u00e1cticas e intervenir en las instituciones sociales, atendiendo a los valores y creencias de los individuos, grupos culturales, organizaciones, comunidades y sociedades. El debate sobre c\u00f3mo funciona la naturaleza se transforma en un debate sobre c\u00f3mo debemos gestionar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza.<\/p>\n<p>En How culture shapes the climate change debate [C\u00f3mo moldea la cultura el debate sobre el cambio clim\u00e1tico], Andrew Hoffman, profesor de empresa y sostenibilidad de la Universidad de Michigan, sintetiza el conocimiento acumulado por las ciencias sociales en torno a las reacciones de los individuos ante la amenaza del cambio clim\u00e1tico: \u00bfqu\u00e9 percepci\u00f3n tienen del riesgo del cambio clim\u00e1tico?, \u00bfqu\u00e9 actitudes tienen hacia el mismo?, \u00bfqu\u00e9 sienten?, \u00bfqu\u00e9 creen que pueden hacer?, \u00bfqu\u00e9 conductas despliegan para mitigar o adaptarse al problema? Hoffman parte de una pregunta precisa: \u00bfPor qu\u00e9 unos individuos aceptan la existencia del cambio clim\u00e1tico mientras que otros la rechazan? \u00bfPor qu\u00e9 se produce la polarizaci\u00f3n en el debate p\u00fablico en torno al cambio clim\u00e1tico? La respuesta, como veremos, dista de ser sencilla, del tipo \u201cla gente ignora los hechos\u201d, y tiene relaci\u00f3n con el funcionamiento profundo de nuestro cerebro, nuestra mente y nuestra vida social.<\/p>\n<p>A juicio de Hoffman, son cuatro los elementos que fomentan la polarizaci\u00f3n en la reacci\u00f3n de las personas al cambio clim\u00e1tico. En primer lugar, la existencia de sesgos cognitivos en nuestra percepci\u00f3n del riesgo. Nuestra percepci\u00f3n de la realidad natural, interpersonal y social, est\u00e1 mediada por sesgos o distorsiones cognitivas. Nuestro razonamiento cotidiano recurre a la evidencia, pero es m\u00e1s bien un razonamiento motivado (motivated reasoning): usamos el razonamiento como un medio para alcanzar un fin, previamente motivado por nuestras posiciones ideol\u00f3gicas e identitarias y nuestros valores culturales. Como afirma Jonathan Haidt, psic\u00f3logo social de la Universidad de Nueva York, los individuos creemos en algo y despu\u00e9s pensamos \u201c\u00bfpuedo creer en esto?\u201d, lo que nos fuerza a buscar pruebas que apoyen nuestra creencia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la identidad tiene un peso importante en la formaci\u00f3n de nuestras actitudes hacia cualquier riesgo. La identidad suele implicar la defensa de un conjunto de valores y estilos de vida por parte del individuo frente a identidades diferentes, percibidas, en ocasiones, como enemigas. No es que seamos puramente tribales e irracionales, pero s\u00ed que nuestra racionalidad es limitada y est\u00e1 condicionada por nuestras emociones y nuestro entorno. Combatir el cambio clim\u00e1tico implica, para ciertos grupos culturales, un ataque a determinados valores que deben ser protegidos (como la libertad individual y la libertad de mercado o bien la igualdad y el cuidado del ecosistema), algo similar a lo que ocurre con la controversia respecto a los alimentos gen\u00e9ticamente modificados. El consenso cient\u00edfico indica que consumir alimentos transg\u00e9nicos es seguro. Sin embargo, existe una gran polarizaci\u00f3n en el debate p\u00fablico. El grupo cultural que rechaza la ciencia relacionada con el cambio clim\u00e1tico defiende, en este caso, la ciencia de la seguridad de los organismos gen\u00e9ticamente modificados. Y los grupos que cuestionan la seguridad de los transg\u00e9nicos apoyan la ciencia del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>En tercer lugar, ocurre que la informaci\u00f3n no reduce siempre el peso de la identidad cultural en nuestras decisiones. Al contrario de lo que solemos pensar, la informaci\u00f3n por s\u00ed sola es insuficiente para cambiar las actitudes de los individuos. En ocasiones, incluso, disponer de informaci\u00f3n nueva y variada sobre el cambio clim\u00e1tico, como la que suelen proporcionar los medios de comunicaci\u00f3n, puede producir una mayor polarizaci\u00f3n de la actitud, ya que la informaci\u00f3n es procesada de modo asim\u00e9trico por los que creen que el cambio clim\u00e1tico es responsabilidad del ser humano y los que no creen en la ciencia del cambio clim\u00e1tico, como muestra el reciente estudio de Cass Sunstein y colaboradores \u00abHow People Update Beliefs about Climate Change: Good News and Bad News\u00bb [C\u00f3mo actualizan las personas sus creencias sobre el cambio clim\u00e1tico: buenas y malas noticias].<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/CambioClimatico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7411 size-full colorbox-7408\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/CambioClimatico.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"240\" data-id=\"7411\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/CambioClimatico.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/CambioClimatico-300x120.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, la polarizaci\u00f3n se ve reforzada por la existencia de grupos y organizaciones con un inter\u00e9s en confundir y radicalizar el debate en torno al cambio clim\u00e1tico. Las acciones necesarias para mitigar el cambio clim\u00e1tico implican que los intereses de determinadas organizaciones y actores colectivos puedan verse afectados. De modo que estos actores tienden a amplificar y polarizar el debate, y a atenuar el riesgo del cambio clim\u00e1tico para proteger sus intereses, produciendo cambios en la cobertura en los medios, en las actitudes del p\u00fablico, en los mercados de consumo y en las pol\u00edticas de los gobiernos.<\/p>\n<p>De modo que, contrariamente a lo que podr\u00eda parecer, el debate sobre el cambio clim\u00e1tico es m\u00e1s una cuesti\u00f3n de \u201ctribus\u201d culturales e identidades pol\u00edticas enfrentadas que de comprensi\u00f3n p\u00fablica de la ciencia.<\/p>\n<p>No obstante, aunque la polarizaci\u00f3n en el debate sobre el cambio clim\u00e1tico es un problema grave en Estados Unidos, donde encontramos bandos, lobbies y parte de la poblaci\u00f3n enfrentada, la mayor\u00eda se sit\u00faa entre estas dos visiones radicalizadas del problema, y apenas le preocupa el cambio clim\u00e1tico. Aqu\u00ed es donde entra en juego nuestra percepci\u00f3n del riesgo. El cambio clim\u00e1tico es un problema ambiental complejo, global e impersonal. Es un riesgo diferente de cuantos hemos enfrentado hasta ahora y puede que nuestras herramientas psicol\u00f3gicas no sean del todo apropiadas para evaluar este riesgo, como afirman algunos de los investigadores entrevistados por George Marshall en Don&#8217;t even think about it: Why our brains are wired to ignore climate change [Ni se atreva a pensarlo: por qu\u00e9 nuestros cerebros est\u00e1n programados para ignorar el cambio clim\u00e1tico].<\/p>\n<p>Para profundizar en estas herramientas psicol\u00f3gicas, ambos autores dedican varias secciones a la investigaci\u00f3n en percepci\u00f3n del riesgo. Como sabemos por decenas de estudios, nuestra percepci\u00f3n intuitiva no se deriva de modelos probabil\u00edsticos expertos, sino que est\u00e1 determinada por numerosos factores relacionados con las caracter\u00edsticas cualitativas del riesgo (como la familiaridad, la voluntariedad o el potencial catastr\u00f3fico del mismo), nuestras emociones y afectos, los procesos de amplificaci\u00f3n y atenuaci\u00f3n social del riesgo, la confianza en las organizaciones que lo gestionan o nuestras orientaciones culturales previas.<\/p>\n<p>Por eso, como ejemplifica George Marshall, no resulta sorprendente que cientos de vecinos se manifiesten indignados ante la instalaci\u00f3n de una antena de telefon\u00eda m\u00f3vil en su vecindario pero apenas hayan discutido alguna vez en su vida con un familiar sobre el cambio clim\u00e1tico. No se trata de que los individuos carezcan del conocimiento cient\u00edfico necesario, sino de c\u00f3mo funciona nuestro cerebro emocional. Los riesgos que son personales, concretos, inmediatos e indisputables tienden a generar una fuerte percepci\u00f3n de riesgo e indignaci\u00f3n. Y el cambio clim\u00e1tico no es uno de ellos.<\/p>\n<p>Investigadores entrevistados por Marshall como Paul Slovic, Daniel Gilbert, Dan Kahan o Daniel Kahneman concluyen que el cambio clim\u00e1tico, a diferencia de ciertos riesgos tecnol\u00f3gicos, no genera una emoci\u00f3n de amenaza inminente entre una parte importante de la poblaci\u00f3n. Solo los individuos con una inclinaci\u00f3n a ver el cambio clim\u00e1tico como algo peligroso por sus valores previos o su identidad pol\u00edtica o cultural, lo perciben realmente como un peligro. Nos guste o no, as\u00ed es como tendemos a percibir el riesgo. Donamos m\u00e1s dinero ante una cat\u00e1strofe cuando identificamos una \u00fanica v\u00edctima que cuando conocemos la estad\u00edstica de miles de muertos. Nos genera m\u00e1s ansiedad el posible impacto de un asteroide o el da\u00f1o potencial de un conservante en la comida que el calentamiento global.<\/p>\n<p>Y es que el cambio clim\u00e1tico parece conjugar diversos factores que disminuyen la posibilidad de que los individuos pasemos a la acci\u00f3n: el hecho de que se considere una condici\u00f3n inevitable; la incertidumbre sobre su evoluci\u00f3n futura (que puede ser utilizada como una excusa para no actuar); el hecho de que no sea un riesgo personal; o el hecho de que no sea un riesgo con un origen espec\u00edfico, concreto (pues es consecuencia del propio funcionamiento de la sociedad). La cuesti\u00f3n es que no resulta f\u00e1cil implicar a nuestro cerebro emocional en el cambio clim\u00e1tico de una forma efectiva. Y dado que la capacidad de las personas para preocuparse es limitada y por tanto la racionamos (poseemos, en palabras de los investigadores Linville y Fischer, \u201cun dep\u00f3sito limitado de preocupaci\u00f3n\u201d), los riesgos que no son una preocupaci\u00f3n inmediata para nosotros, como el cambio clim\u00e1tico, tienden a producir indiferencia.<\/p>\n<p>La polarizaci\u00f3n del debate sobre el cambio clim\u00e1tico es, para los autores, otro elemento que dificulta la acci\u00f3n individual y colectiva. El activismo ante el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 monopolizado, como afirma uno de los autores, por los ecologistas y su visi\u00f3n del mundo, lo que desvincula a una parte del p\u00fablico. Los mensajes de miedo y el lenguaje de urgencia tampoco favorecen la implicaci\u00f3n de todos los tipos de p\u00fablico (que se clasifican en la obra como alarmados, preocupados, cautelosos, indiferentes, no convencidos y despreciadores). La desconfianza en las organizaciones y en las personas que promueven la acci\u00f3n frente al cambio clim\u00e1tico tambi\u00e9n dificulta la acci\u00f3n. Esta queda adem\u00e1s retardada por nuestra baja percepci\u00f3n de autoeficacia, la licencia moral que nos lleva a realizar una acci\u00f3n proambiental y continuar con nuestro estilo de vida, los mensajes fatalistas, el que individuos y gobiernos sean reacios a incurrir en costes en el presente a cambio de costes mayores en el futuro o la defensa del statu quo por las organizaciones con intereses en la industria energ\u00e9tica. En definitiva, por todos estos factores no hemos logrado convertir la prevenci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico en una norma social, en una pr\u00e1ctica normativa visible, en un h\u00e1bito de nuestras sociedades.<\/p>\n<p>\u00bfEstamos, pues, destinados a la inacci\u00f3n frente al cambio clim\u00e1tico? No tiene por qu\u00e9 ser as\u00ed. Como ponen de manifiesto ambos autores, hay evidencias de cambios significativos en las actitudes y pr\u00e1cticas de los individuos y las organizaciones en nuestras sociedades en el pasado reciente. Durante el verano de 2011, por ejemplo, tras el accidente nuclear de Fukushima, los japoneses redujeron en un 20% el consumo de electricidad en horas punta. La combinaci\u00f3n de una cat\u00e1strofe, una llamada a la identidad colectiva y una soluci\u00f3n informada (reducir el consumo de electricidad personal) convertida en una norma social activa y efectiva llev\u00f3 a la poblaci\u00f3n japonesa a perseguir el bien colectivo frente al inter\u00e9s personal. Sabemos que despu\u00e9s de una cat\u00e1strofe los individuos nos volvemos m\u00e1s cooperativos y prosociales. Pero tambi\u00e9n que, pasado el pico del estr\u00e9s, tendemos a volver a nuestras rutinas e inercias. \u00bfSeremos capaces de convertir el cambio clim\u00e1tico en un detonante del cambio social?<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico parece dise\u00f1ado para poner a prueba la capacidad de respuesta de cualquier sociedad moderna. Andrew Hoffman concluye que, a diferencia de problemas menos enrevesados como la reducci\u00f3n de la capa de ozono, el cambio clim\u00e1tico plantea un reto tan complejo para una sociedad como lo fue la abolici\u00f3n de la esclavitud. Estabilizar el clima global implica transformar nuestro sistema econ\u00f3mico, nuestras infraestructuras, nuestras pautas de consumo y transporte, nuestras actitudes. Como nos recuerdan los autores, nuestras respuestas presentes y futuras al riesgo del cambio clim\u00e1tico guardan m\u00e1s relaci\u00f3n con las pol\u00edticas de la identidad que caracterizan nuestra vida social que con los modelos probabil\u00edsticos y la circulaci\u00f3n de los gases en la atm\u00f3sfera. Entender las din\u00e1micas psicol\u00f3gicas y sociales del riesgo puede ayudarnos a hacer frente al reto del cambio clim\u00e1tico. Ambos libros son una buena introducci\u00f3n a estas cuestiones.<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-7408-1\"><\/span>Andrew J. HOFFMAN. How Culture Shapes the Climate Change Debate. Stanford: Stanford University Press, 2015. George MARSHALL. Don&#8217;t Even Think About It: Why Our Brains Are Wired to Ignore Climate Change. Nueva York: Bloomsbury Publishing USA, 2015.<span class=\"s1\"> <a href=\"#return-note-7408-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-7408-2\"><\/span>Andrew J. HOFFMAN. How Culture Shapes the Climate Change Debate. Stanford: Stanford University Press, 2015. George MARSHALL. Don&#8217;t Even Think About It: Why Our Brains Are Wired to Ignore Climate Change. Nueva York: Bloomsbury Publishing USA, 2015.<span class=\"s1\"> <a href=\"#return-note-7408-2\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 18, Primavera\/2017). Christian Oltra. \u00bfPor qu\u00e9 algunos grupos est\u00e1n enfrentados en torno al cambio clim\u00e1tico mientras que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no presta atenci\u00f3n al problema? 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