{"id":7238,"date":"2017-03-29T18:56:58","date_gmt":"2017-03-29T16:56:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=7238"},"modified":"2025-10-23T19:35:46","modified_gmt":"2025-10-23T17:35:46","slug":"la-invencion-del-mundo-rural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-invencion-del-mundo-rural\/","title":{"rendered":"La \u201cinvenci\u00f3n\u201d del mundo rural"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"RIGHT\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/BosqueChaplin.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7239 size-full colorbox-7238\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/BosqueChaplin.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"400\" data-id=\"7239\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/BosqueChaplin.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/BosqueChaplin-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">(Galde 17, invierno\/2016). Pedro Berriochoa Azc\u00e1rate. En la parte final de la pel\u00edcula <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Tiempos Modernos<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> (1935) se abre un ep\u00edlogo con el t\u00edtulo de <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Dawn<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> (en el amanecer), y la c\u00e1mara se recrea con la huida de la pareja formada por Charles Chaplin y Paulette Goddard, por un camino jalonado de postes el\u00e9ctricos que conducen hacia unas monta\u00f1as refulgentes por el sol naciente.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Los profesores de Historia hemos exprimido esta pel\u00edcula hasta la infinidad. Siempre la hemos presentado como una cr\u00edtica a la Revoluci\u00f3n Industrial y al capitalismo como elementos provocadores de la degradaci\u00f3n humana. Se tratar\u00eda de la visi\u00f3n de Chaplin de la Crisis de 1929. Sin embargo, pasa desapercibida su cr\u00edtica de la ciudad. A lo largo de la pel\u00edcula, y a trav\u00e9s de planos oblicuos, la ciudad emerge como una topograf\u00eda ligada a la vida fren\u00e9tica, al tr\u00e1fico loco y a una vida no humana. El ideal vital de Chaplin se centra en una casita donde la vaca da leche sin esfuerzo y las uvas se asoman a la ventana. Una suerte de mitificaci\u00f3n del campo y de lo rural se esconde debajo de esta percepci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">La historia de la humanidad desde el Neol\u00edtico se articula en buena parte en torno a la contraposici\u00f3n entre campo y ciudad. Esta \u00faltima, especialmente en momentos convulsos, ha imaginado un mundo rural poblado de seres virtuosos y felices, un lugar paradis\u00edaco para vivir. Buena parte del discurso ideol\u00f3gico desde la antig\u00fcedad se funda en el principio esgrimido por Fray Antonio de Guevara (1480-1545) y su <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Menosprecio de corte <\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">y <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>alabanza de aldea<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> (1539). Por supuesto, la disipada vida mundana del fraile-obispo, habitando lejos del campo y de las humildes di\u00f3cesis de las que fue obispo, disuenan con los asertos de su libro apolog\u00e9tico. Teor\u00eda vs. praxis. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Viejos griegos como Jenofonte, Arist\u00f3fanes o Arist\u00f3teles explicitaron la superioridad moral del campo sobre la ciudad. Los antiguos romanos como Virgilio u Horacio so\u00f1aron una vida apacible en sus villas r\u00fasticas, evidentemente trabajadas y servidas por obedientes esclavos, mientras que la gran urbe se desangraba en una org\u00eda de sangre, motines y guerras civiles.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">El \u201chombre natural\u201d, el \u201cbuen salvaje\u201d, la \u201csupervivencia\u201d del ser humano en estado de naturaleza han encandilado a muchos so\u00f1adores urbanos. Muchas veces, y con raz\u00f3n, se ha achacado esta percepci\u00f3n a las ideolog\u00edas m\u00e1s conservadoras o retr\u00f3gradas. Sin embargo, no podemos olvidar experiencias como la de los falansterios de Charles Fourier, la de los <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>narodniki<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> rusos o las pr\u00e1cticas comuneras impuestas desde la ciudad. El comunismo tambi\u00e9n ha dirigido su mirada hacia el campo, bien en versi\u00f3n estalinista o en su traducci\u00f3n asi\u00e1tica. Desde el mao\u00edsmo colonizador del campo o el comunalismo ves\u00e1nico de los j\u00e9meres rojos, el campo se convirti\u00f3 en un laboratorio social de primera magnitud. Como sabemos, estas \u201cexperiencias\u201d imaginadas por las ideolog\u00edas urbanas han ocasionado millones de muertos, especialmente a trav\u00e9s de un colectivismo impuesto a sangre y fuego por aquellos te\u00f3ricos que aplicaron con ah\u00ednco la imagen marxista del \u201csaco de patatas\u201d informe, que deb\u00eda ser \u201cdirigido\u201d por las masas urbanas \u201corganizadas\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">En nuestro pa\u00eds, afortunadamente, no han sucedido tragedias semejantes. Nuestra modernidad urbana, primero industrial y ahora terciaria, ha reducido lo rural a lo m\u00ednimo. Y cuando nos referimos al campo vasco, por supuesto, pensamos en el caser\u00edo atl\u00e1ntico, olvid\u00e1ndonos del verdadero agro, el mediterr\u00e1neo, el del <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>ager<\/i><\/span> <span lang=\"es-ES\"><i>vasconum<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, que parece que no existiera. Y, sin embargo, el pobre caser\u00edo declinante, con evidentes problemas de supervivencia econ\u00f3mica, tocando los palos m\u00e1s insospechados para \u201cseguir\u201d (<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>segi<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">) adelante, ha ganado la ciudad de una forma sorprendente. Se ha convertido en una suerte de elemento identitario de primer orden. Un liliputiense convertido en gigante simb\u00f3lico. Ah\u00ed es nada.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Veo en las tiendas de <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>souvenirs<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> de la Parte Vieja de San Sebasti\u00e1n toda una suerte de <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>bibelots<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> que van desde el o la <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>baserritarra<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> hasta los carros de bueyes (<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>gurdiak)<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> o los humildes almiares (<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>metak<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">). El caser\u00edo junto al torero y a la bailaora vestida de faralaes. Por estas fechas del solsticio de invierno las calles de San Sebasti\u00e1n y Bilbao son \u201ctomadas\u201d por insospechados caseros. Ahora han dejado el escueto y pobret\u00f3n traje de casero con el blus\u00f3n de tergal de hace unos a\u00f1os y se lanzan, ellos y ellas, a todo un derroche de lino y lana. El mercado tambi\u00e9n ha encontrado un nuevo nicho en el \u201clujo casero\u201d. Se celebran hasta bodas cuyos componentes van de \u201cetiqueta casera\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Por Santo Tom\u00e1s, en Nochebuena con el Olentzero y extendi\u00e9ndolo a alguna feria de <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Urte Zahar<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, los caseros invaden la ciudad. Los batos, los aldeanos se han hecho con la invicta villa \u00a1Por fin! Imaginamos a Zumalakarregi desde Bego\u00f1a con sus binoculares mirando al Bocho. \u00bfQu\u00e9 hubiera pensado de estos nuevos <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>mendi-mutilak<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">? No habr\u00eda tardado en entender que le hab\u00edan metido gato por liebre. No hay m\u00e1s que mirarles a la cara. Extra\u00f1as pilosidades, ferrallas varias, tatuajes m\u00e1s propios de las bestias&#8230; Y todos, eso s\u00ed, comiendo a dos carrillos talos bien rellenos con aquel embutido que antiguamente se repart\u00eda tan escasa y parsimoniosamente.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Hay una idea en el pa\u00eds de que los caseros viv\u00edan bien, sano, y com\u00edan mejor, m\u00e1s sano todav\u00eda. La hemos creado entre todos. Los historiadores tan preocupados con nuestros \u201cm\u00edseros\u201d obreros hemos olvidado a los <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>baserritarras<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> que se lanzaban al charco para ir a un destino ignoto en el R\u00edo de la Plata, o que en el siglo XX lo que quer\u00edan era dejar de ser caseros para ser obreros (v\u00e9ase ejemplo en <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Galde<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> n\u00ba 15). Especialmente las chicas caseras, acostumbradas al servicio en las casas burguesas de la urbe, no estaban dispuestas a casarse con un formidable <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>etxekojaun<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, que, a pesar de su euf\u00f3nico nombre, no pasaba de ser un pobre colono \u00a1Antes con un obrero que volver al caser\u00edo!<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">La virtud, las inveteradas \u201ccostumbres morigeradas\u201d, la naturalizaci\u00f3n de un trabajo duro y a veces herc\u00faleo (el <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>lan da lan<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">) eran una necesidad ante una vida estrecha y poco segura. Por supuesto, me refiero al caser\u00edo anterior a la Guerra Civil. Los pol\u00edticos, los curas, los escritores, los artistas&#8230; convirtieron aquellas humildes moradas en partenones de nuestro <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>ethos<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, en templos de nuestras virtudes, en academias de nuestra lengua, en el cobijo de nuestra identidad expuesta a vientos tan desagradables. Todo ello se hizo desde la ciudad. Los intelectuales urbanos imaginaron, \u201cinventaron\u201d (de <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>inventio<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, descubrimiento en lat\u00edn) un mundo rural acorde con sus ensue\u00f1os e intereses. Y a fe que encontraron lo que buscaban. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">A los caseros, tan \u00e1grafos ellos, no se les ocurri\u00f3 semejante idealizaci\u00f3n. Sab\u00edan lo que se coc\u00eda. Tampoco en sus manifestaciones, en el <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>bertsolarismo,<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> se les pas\u00f3 por las mientes loar su humilde existencia. Casi todos los grandes <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>bertsolaris<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> fueron chicos nacidos en el caser\u00edo, desde Xenpelar hasta Basarri y, aunque siempre amaron su modo de vida, apenas nadie hizo menci\u00f3n de aquel supuesto Ed\u00e9n. Para ello estaban los Moguel, Arrese-Beitia, Agirre, Echegaray u otros. Tampoco en esto fuimos originales. A la par nuestra corr\u00edan otros campeones del ruralismo como Pereda o Palacio Vald\u00e9s. Por centrarnos solo entre los escritores. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Maite Esnaola fue la \u00faltima ni\u00f1a que naci\u00f3 en Bera-Bera, un caser\u00edo emblem\u00e1tico del barrio de Aiete. Hoy, existe la casa, pero los amplios terrenos de las dos viviendas de colonos han sido ocupados por lujosas urbanizaciones y un c\u00e9lebre club deportivo, cuyas chicas practican el balonmano en lo m\u00e1s alto de la liga espa\u00f1ola. Las antiguas calor\u00edas caseras que antes se convert\u00edan en pan, ahora se gastan en el solaz deportivo. Fue la madre de Maite, Mar\u00eda Teresa Sorozabal, la \u00faltima mayorazga del caser\u00edo. Cuando la urbanizaci\u00f3n las sac\u00f3 del caser\u00edo, se trasladaron a una porter\u00eda del Antiguo. Mar\u00eda Teresa nunca ech\u00f3 de menos al viejo Bera-Bera. Cuando su hija Maite le hac\u00eda preguntas o comentarios edulcorados sobre su vida, le espetaba: \u201cMaite, \u00a1c\u00f3mo se nota que no has vivido en el caser\u00edo!\u201d.<\/span><\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 17, invierno\/2016). Pedro Berriochoa Azc\u00e1rate. En la parte final de la pel\u00edcula Tiempos Modernos (1935) se abre un ep\u00edlogo con el t\u00edtulo de Dawn (en el amanecer), y la c\u00e1mara se recrea con la huida de la pareja formada por Charles Chaplin y Paulette Goddard, por un camino jalonado de postes el\u00e9ctricos que conducen [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7240,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,2],"tags":[],"class_list":["post-7238","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-dossier","revista-galde-n17"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7238","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7238"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7238\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19310,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7238\/revisions\/19310"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7240"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}