{"id":7120,"date":"2017-03-29T19:08:49","date_gmt":"2017-03-29T17:08:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=7120"},"modified":"2025-10-23T19:35:45","modified_gmt":"2025-10-23T17:35:45","slug":"bauman-y-tedorov-in-memoriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/bauman-y-tedorov-in-memoriam\/","title":{"rendered":"Bauman y Todorov in memoriam"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"p1\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Tzvetan-Todorov-al-CCCB-lany_1738036347_38419826_1233x823.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-7123 size-full colorbox-7120\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Tzvetan-Todorov-al-CCCB-lany_1738036347_38419826_1233x823.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"267\" data-id=\"7123\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Bauman.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7122 colorbox-7120\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Bauman.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"267\" data-id=\"7122\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Luces y sombras del desarraigo<\/span><\/h3>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(Galde 17, invierno\/2016). Imanol Zubero.<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\"><strong><span style=\"color: #800080;\">1.-<\/span>\u00a0<\/strong>Tzvetan Todorov (Sof\u00eda, 1 de marzo de 1939 &#8211; Par\u00eds, 7 de febrero de 2017) titula su autobiograf\u00eda intelectual \u201cEl hombre desplazado\u201d. Como \u00e9l mismo relata, reci\u00e9n terminados sus estudios universitarios se le present\u00f3 la ocasi\u00f3n de realizar una estancia de formaci\u00f3n en \u201cEuropa\u201d: \u201cBulgaria \u2013aclara Todorov- no se encuentra, desde luego, en Asia o en \u00c1frica. Pero ese era el nombre que le d\u00e1bamos a pa\u00edses como Alemania, Italia, Francia o Inglaterra\u201d. Era 1963; dos a\u00f1os antes hab\u00eda comenzado a elevarse el Muro que durante casi tres d\u00e9cadas dividir\u00eda a Europa. Todorov escogi\u00f3 Francia. Para un joven intelectual b\u00falgaro de aquella \u00e9poca, Francia era realmente otro mundo. Pero aunque acab\u00f3 siendo su mundo m\u00e1s familiar, Todorov jam\u00e1s dej\u00f3 de verse a s\u00ed mismo como un hombre esencialmente desarraigado, condici\u00f3n esta desde la que construy\u00f3 lo m\u00e1s original de su pensamiento: \u201cEl hombre desarraigado, arrancado de su marco, de su medio, de su pa\u00eds, sufre al principio, pues es m\u00e1s agradable vivir entre los suyos. Sin embargo, puede sacar provecho de su experiencia. Aprende a dejar de confundir lo real con lo ideal, la cultura con la naturaleza\u201d (El hombre desplazado, Madrid 2008).<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">La peripecia vital de Zygmunt Bauman (Pozna\u0144, 19 de noviembre de 1925 &#8211; Leeds, 9 de enero de 2017) es a\u00fan m\u00e1s compleja (y dram\u00e1tica) que la de Todorov. Perteneciente a una familia de jud\u00edos no practicantes, emigr\u00f3 a Rusia cuando los nazis invadieron Polonia en 1939. Enrolado en el ej\u00e9rcito polaco, Bauman combati\u00f3 en la guerra y le fue otorgada la Cruz Militar al Valor. Su vinculaci\u00f3n con el ej\u00e9rcito se extendi\u00f3 hasta 1953, a\u00f1o en el que, ostentando el grado militar de mayor, fue expulsado con deshonor por la solicitud de emigraci\u00f3n de su padre en \u00a0la embajada israel\u00ed. Profesor de la Universidad de Varsovia desde 1954, Bauman renunci\u00f3 en enero de 1968 a su militancia en el Partido Comunista, en medio de una fuerte campa\u00f1a antijud\u00eda impulsada por el gobierno polaco, que intentaba asociar las protestas estudiantiles a un complot sionista. En marzo de ese a\u00f1o renunci\u00f3 tambi\u00e9n a la nacionalidad polaca y emprendi\u00f3 la ruta del exilio hasta acabar recalando en Leeds. Al igual que Todorov, esta experiencia configura su forma de analizar el mundo: \u201cEn la actualidad, todos vivimos en movimiento. Muchos cambiamos de lugar: nos mudamos de casa o viajamos entre lugares que no son nuestro hogar. Ya no existen \u00abfronteras naturales\u00bb ni lugares evidentes que uno deba ocupar. Donde quiera que nos encontremos en un momento dado, no es posible ignorar que podr\u00edamos estar en otra parte, de manera que hay cada vez menos razones para hallarnos en un lugar particular (y de ah\u00ed que a veces sentimos un ansia abrumadora de encontrar -de inventar- esa raz\u00f3n). Todos somos viajeros, al menos en un sentido espiritual\u201d (La globalizaci\u00f3n. Consecuencias humanas, Buenos Aires 1999).<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\"><strong><span style=\"color: #800080;\">2.-<\/span>\u00a0<\/strong>Esta biograf\u00eda de desarraigo, junto con su experiencia de nacer y vivir en sociedades cerradas, explica la particular atenci\u00f3n que ambos autores han prestado al an\u00e1lisis cr\u00edtico de los reg\u00edmenes totalitarios y, sobre todo, a los riesgos de las mentalidades y las culturas totalizantes.<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">En La experiencia totalitaria (Barcelona 2010) escribe Todorov que si bien \u201cimaginar un ideal en nombre del cual se intenta transformar lo real, concebir una trascendencia que permite criticar el mundo existente para mejorarlo es sin duda un rasgo com\u00fan a toda la especie humana y no es posible eliminarlo\u201d, lo que caracteriza al proyecto totalitario \u201cno es s\u00f3lo el contenido del ideal propuesto, sino tambi\u00e9n la estrategia que se elige para imponerlo: controlar totalmente la sociedad y eliminar grupos enteros de la poblaci\u00f3n\u201d. Bauman ha profundizado en esta mentalidad totalitaria en muchas de sus obras, recurriendo a la met\u00e1fora del \u201cjardinero\u201d: \u201cEl jardinero da por sentado que no habr\u00eda orden en el mundo si no fuese por sus cuidados y esfuerzos continuados. El jardinero sabe qu\u00e9 tipos de plantas crecer\u00e1n y cu\u00e1les no en la parcela que cuida. Primero elabora en su cabeza la disposici\u00f3n m\u00e1s adecuada y luego procede a convertir en realidad esta imagen sobre la tierra. Impone al terreno su proyecto preconcebido, estimulando el crecimiento de las plantas adecuadas (en la mayor\u00eda de los casos, plantas que \u00e9l mismo ha sembrado o cultivado) y arrancando y destruyendo el resto, ahora rebautizadas como \u00abmalas hierbas\u00bb, cuya presencia no se ha pedido ni se desea\u201d (Tiempos l\u00edquidos, Barcelona 2007).<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">Esta especial atenci\u00f3n a los riesgos del totalitarismo, que en el caso de Todorov se ha expresado en su obra en forma de abierta defensa de la Ilustraci\u00f3n y su perspectiva humanista (El esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n, Barcelona 2008; El jard\u00edn imperfecto, Barcelona 1999), lleva a ambos autores a mostrarse particularmente l\u00facidos y atentos en la detecci\u00f3n y denuncia de la \u201cmixofobia\u201d, es decir, al rechazo abierto a todo lo que signifique diversidad (concepto que, por cierto, ambos utilizan expresamente en dos de sus obras: Todorov en la ya citada El hombre desplazado; Bauman en Confianza y temor en la ciudad, Barcelona 2006). Todorov ha profundizado en estas cuestiones en una de sus obras m\u00e1s tempranas, y en mi opini\u00f3n una de las m\u00e1s destacables: La conquista de Am\u00e9rica, el problema del otro (M\u00e9xico, 1987), as\u00ed como en otras m\u00e1s recientes (El miedo a los b\u00e1rbaros, Barcelona 2008). Por su parte, Bauman se ha ocupado espec\u00edficamente de estas cuestiones en una buena parte de sus trabajos, especialmente a partir de uno de sus libros m\u00e1s imprescindibles: Modernidad y Holocausto (Madrid, 1997). A partir de esta obra, la preocupaci\u00f3n por el fen\u00f3meno de la adiaforizaci\u00f3n, es decir, que cada vez m\u00e1s interacciones humanas queden eximidas de evaluaci\u00f3n moral y, por consiguiente, tratadas en la pr\u00e1ctica como \u201cmoralmente indiferentes\u201d, valoradas exclusivamente por su eficiencia a la hora de \u201cdar resultados\u201d, se ha convertido en parte esencial de sus reflexiones, como en Vidas desperdiciadas (Barcelona 2005), en Ceguera moral (<\/span><span class=\"s2\">con <\/span><span class=\"s1\">L. Donskis, Barcelona 2015) o en su \u00faltima y casi p\u00f3stuma obra, publicada en castellano dos meses antes de su fallecimiento, Extra\u00f1os llamando a la puerta (Barcelona, 2016). El libro se abre con una advertencia ominosa: \u201cSon crecientes las se\u00f1ales de que la opini\u00f3n p\u00fablica, confabulada con unos medios ansiosos de audiencia, se est\u00e1 acercando, sin prisa pero sin pausa, al punto de \u00abcansarse de la tragedia de los refugiados\u00bb\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\"><strong><span style=\"color: #800080;\">3.-<\/span>\u00a0<\/strong>Pero, a pesar del car\u00e1cter de advertencia, a veces casi desesperada, de su obra, ambos pensadores tambi\u00e9n han sido sensibles y han rastreado los signos de bondad, humanidad y, por ello, esperanza, que cabe encontrar en los seres humanos, y a la que debemos seguir apelando. Bauman lo ha hecho con sus profundas reflexiones sobre la dificultad y necesidad de \u201camar al pr\u00f3jimo\u201d, precepto que considera \u201cel acta de nacimiento de la humanidad\u201d (Amor l\u00edquido, Madrid 2005), o con su reivindicaci\u00f3n de la exigencia ineludible de reconocernos \u201cguardi\u00e1n de mi hermano\u201d (La sociedad individualizada, Madrid, 2001). En cuanto a Todorov, en varias de sus obras opta por una perspectiva biogr\u00e1fica y se aproxima a la vida de mujeres y hombres que, en situaciones dram\u00e1ticas (guerras, dictaduras, discriminaciones, etc.) fueron capaces de mantener su integridad como individuos \u00e9ticos, neg\u00e1ndose a someterse a la coacci\u00f3n impuesta por la fuerza o aceptada en silencio por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. As\u00ed lo hace en el ya citado La experiencia totalitaria, tambi\u00e9n en su \u00faltima obra, Insumisos (Barcelona 2016), y sobre todo en Memoria del mal, tentaci\u00f3n del bien (Barcelona 2002), en cuyo pr\u00f3logo escribe: \u201cPor mi parte, preferir\u00eda que se recordaran, de este siglo sombr\u00edo, las luminosas figuras de los pocos individuos de dram\u00e1tico destino y lucidez implacable que siguieron creyendo, a pesar de todo, que el hombre merece seguir siendo el objetivo del hombre\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"><strong><span style=\"color: #800080;\">4.-<\/span>\u00a0<\/strong>Tanto Todorov (en 2008) como Bauman (en 2010) fueron distinguidos con el Premio Pr\u00edncipe de Asturias. Es el colof\u00f3n casi final a dos biograf\u00edas fuertemente entreveradas que, sin embargo, discurrieron de espaldas la una a la otra. No lo afirmar\u00eda con total seguridad, pero creo que Bauman tan s\u00f3lo cita una vez, en todas sus obras, a Todorov: en concreto, lo hace en una de sus obras tard\u00edas, Miedo l\u00edquido (Barcelona 2007), en la que incluye dos breves referencias al libro de Todorov Memoria del mal, tentaci\u00f3n del bien. En cuanto a este \u00faltimo, aunque mi conocimiento de su obra es menor, dir\u00eda que nunca cit\u00f3 a Bauman. Curioso. Parece que ambos fueron muy capaces de desarrollar su propio pensamiento y proyectar sus respectivas obras sin tener en cuenta el pensamiento y la obra del otro. Me temo que su ausencia no nos resultar\u00e1 tan f\u00e1cil de sobrellevar en esta Europa tan necesitada de la lucidez y la humanidad con la que ambos afrontaron su exigente trabajo de reflexi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Imanol Zubero<br \/>\n<\/span><span class=\"s1\">UPV\/EHU<\/span><\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Luces y sombras del desarraigo (Galde 17, invierno\/2016). Imanol Zubero. 1.-\u00a0Tzvetan Todorov (Sof\u00eda, 1 de marzo de 1939 &#8211; Par\u00eds, 7 de febrero de 2017) titula su autobiograf\u00eda intelectual \u201cEl hombre desplazado\u201d. 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