{"id":6766,"date":"2016-10-18T23:19:43","date_gmt":"2016-10-18T21:19:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=6766"},"modified":"2025-10-23T18:22:36","modified_gmt":"2025-10-23T16:22:36","slug":"hacia-una-economia-de-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/hacia-una-economia-de-la-cultura\/","title":{"rendered":"Hacia una econom\u00eda de la cultura"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"p1\">\u00a0<a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cultu1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6767 size-full colorbox-6766\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cultu1.jpg\" alt=\"cultu1\" width=\"600\" height=\"611\" data-id=\"6767\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cultu1.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cultu1-295x300.jpg 295w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<h3 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\"><b><span style=\"color: #ff0000;\">una peque\u00f1a especulaci\u00f3n\u00a0<\/span><\/b><\/span><\/h3>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(Galde 15 \u2013 verano\/2016). Jaron Rowan. En el a\u00f1o 2012, cuando el mundo estaba inmerso en una crisis econ\u00f3mica de la que a\u00fan no hemos salido del todo, el antrop\u00f3logo y activista David Graeber publicaba un libro que bajo el t\u00edtulo \u201cEn deuda: Una historia alternativa de la econom\u00eda\u201d pon\u00eda en crisis algunos de los preceptos b\u00e1sicos de la denominada ciencia econ\u00f3mica. El m\u00e1s notable, que pese a que la ortodoxia nos ense\u00f1a que la moneda surge de las primeras comunidades que se dedicaban al intercambio no tenemos ninguna prueba de que esto sea as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"padding-left: 90px;\"><span class=\"s1\" style=\"color: #ff0000;\"><em>\u201cThe only function of economic forecasting is to make astrology look respectable\u201d.\u00a0<\/em><\/span><span class=\"s1\">John Kenneth Galbraith<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"padding-left: 90px;\"><span class=\"s1\" style=\"color: #ff0000;\"><em>\u201cExisting economics is a theoretical system which floats in the air and which bears little relation to what happens in the real world\u201d.<\/em>\u00a0<\/span><span class=\"s1\">Ronald Coase<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">El mito originario del dinero nos cuenta que en los primeros espacios de intercambio, oferta y demanda no siempre coincid\u00edan: quien ten\u00eda patatas no siempre necesitaba coles. Por esto los proto-mercaderes se vieron obligados a inventar un elemento ajeno al intercambio que simbolizaba una medida de valor abstracta, el dinero. Graeber, generoso en ejemplos y casos de estudio demuestra que la historia del dinero se fundamenta en un relato del que no tenemos prueba alguna. No contamos con ning\u00fan caso demostrado de que el dinero surgiera para compensar un desfase del mercado, pero s\u00ed tenemos pruebas fehacientes de su aparici\u00f3n como un mecanismo que define otro tipo de relaci\u00f3n econ\u00f3mica: la deuda. Una deuda es una categor\u00eda abstracta que se tiene que poder cuantificar, el dinero cumple precisamente esa funci\u00f3n. La econom\u00eda contempor\u00e1nea no nace de la abundancia, de un mercado repleto de bienes, sino de la ausencia, de la imposibilidad de pagar de forma inmediata por un bien. Este detalle, que podr\u00eda pasar por anecd\u00f3tico dentro de un libro de m\u00e1s de quinientas p\u00e1ginas le sirve al autor para demostrar que el cuerpo de conocimiento que llamamos \u201cciencias econ\u00f3micas\u201d, tiene m\u00e1s de construcci\u00f3n cultural que de sistema riguroso de principios falsables.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Aun as\u00ed, la econom\u00eda se nos presenta como un conjunto de saberes t\u00e9cnicos que, aplicados de la forma correcta, conducen de forma inmediata al crecimiento de la productividad, o a la generaci\u00f3n de riqueza. En su libro \u201cKnowingCapitalism\u201d, el ge\u00f3grafo NigelThrift exploraba los circuitos culturales de la econom\u00eda y analizaba c\u00f3mo se legitiman determinadas historias e ideas, c\u00f3mo se producen los consensos o c\u00f3mo ciertas universidades contribuyen a crear economistas con perfiles muy espec\u00edficos. Siguiendo una estela de diferentes objetos, universidades, libros de autoayuda econ\u00f3mica, art\u00edculos acad\u00e9micos, prensa, gur\u00fas y coachers, cursos de m\u00e1ster, etc., Thrift logra dibujar el proceso por el que se va perfilando un tipo de cultura econ\u00f3mica muy espec\u00edfica, que es validado y aceptado como si se tratara de un conjunto de verdades t\u00e9cnicas. Estas diferentes culturas econ\u00f3micas producen ciertos tipos de regulaci\u00f3n, pr\u00e1cticas de gobierno, mecanismos financieros, jergas espec\u00edficas y como no, subjetividades muy concretas. Lo que parece a primera vista un cuerpo robusto de saberes, se convierte, si lo ponemos bajo una lupa cr\u00edtica, en una serie de categor\u00edas morales, principios ideol\u00f3gicos y modelos de gobierno. La econom\u00eda es menos econ\u00f3mica de lo que podr\u00eda parecernos a simple vista.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">En lo que Raymond Williams acu\u00f1\u00f3 \u201cel cambio m\u00e1s importante en la historia de la producci\u00f3n cultural\u201d, la cultura pas\u00f3 de considerarse un derecho a percibirse como un recurso. Bajo la guisa de las industrias culturales o creativas, se ha ido dise\u00f1ando un cuerpo de instituciones, programas y productos financieros destinados a transformar las pr\u00e1cticas culturales en un mercado y un sistema de producci\u00f3n muy espec\u00edfico. De esta manera, como nos recuerda en su libro \u201cCulture\u201d el cr\u00edtico cultural brit\u00e1nico Terry Eagleton, \u201cla cultura en su mayor parte pas\u00f3 de ser un espacio de cr\u00edtica de la manufactura contempor\u00e1nea a ser un sector altamente lucrativo inscrito en ese mismo sistema\u201d. Se cre\u00f3 una nueva \u00e1rea de conocimiento, con sus propios mecanismos de validaci\u00f3n. Lamentablemente, en este proceso lo importante dej\u00f3 de ser el tipo de cultura que se produc\u00eda, puesto que estaba al servicio de la generaci\u00f3n de plusval\u00edas. As\u00ed, al igual que en otras \u00e1reas, se dise\u00f1aron los par\u00e1metros, objetivos, mecanismos y jergas espec\u00edficas que acompa\u00f1ar\u00edan a esta economizaci\u00f3n de la cultura. Aparecieron los emprendedores culturales, las incubadoras, las capitales culturales, las clases creativas, se introdujeron normativas y reg\u00edmenes de propiedad intelectual, se sustituyeron subvenciones por cr\u00e9ditos y, en general, se empez\u00f3 a concebir la cultura como un espacio econ\u00f3mico y no como un contexto de cr\u00edtica, de experimentaci\u00f3n, de conocimiento o como un espacio meramente cultural.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Las consecuencias de este proceso son de sobra conocidas y por ello no ahondaremos en ellas aqu\u00ed. Precariedad generalizada para trabajadores y trabajadoras culturales. Un sistema vertical de producci\u00f3n en la que grandes grupos extraen rentas del trabajo e ideas generadas por agentes y comunidades culturales despose\u00eddas. Polarizaci\u00f3n entre amateurs y profesionales. Calendarios laborales marcados por la temporalidad y la intermitencia. Reaparici\u00f3n de formas de discriminaci\u00f3n erradicadas en otros \u00e1mbitos laborales. Surgimiento de sujetos-marca y la obligaci\u00f3n de poner la vida a producir. Vidas marcadas por los calendarios y la l\u00f3gica del proyecto. Y, en general, un panorama definido por la desigualdad y por la presencia de microempresas o trabajadores aut\u00f3nomos que se ven obligados a competir entre ellos para extraer rentas de unos saberes e ideas que habitualmente han sido producidos en com\u00fan. Una econom\u00eda sin cuidados que es incapaz de valorar las tramas de interdependencia y colaboraci\u00f3n que definen la creaci\u00f3n cultural. Incapaz de entender pr\u00e1cticas de base comunitaria o formas de producci\u00f3n colectiva.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Por ello, llegados a este punto, y si nos tomamos en serio que la econom\u00eda tiene m\u00e1s de proceso cultural que de modelo cient\u00edfico, no creo que sea inoportuno especular sobre c\u00f3mo ser\u00eda una econom\u00eda de la cultura que no est\u00e9 pensada y dise\u00f1ada por economistas sino que responda a las din\u00e1micas y formas de operar de los agentes culturales. Una econom\u00eda de la cultura entendida como un objeto cultural. Una econom\u00eda de la cultura capaz de imaginar formas laborales que respondan a los procesos vivos que definen la creaci\u00f3n. Una econom\u00eda de la cultura que respete los tiempos y las necesidades de la cultura y no del mercado. Una econom\u00eda de la cultura capaz de entender todas las esferas de valor en las que opera la cultura. Una econom\u00eda de la cultura que entienda la importancia de la experimentaci\u00f3n y de la cr\u00edtica. Una econom\u00eda de la cultura en la que las palabras, sonidos, colores y otros elementos b\u00e1sicos pertenezcan al com\u00fan y, debido a ello, no puedan ser privatizados. Una econom\u00eda de la cultura capaz de responder a cadenas de valor no lineales y participadas por consumidores, productores, remezcladores, colaboradores, entusiastas y espont\u00e1neos. Una econom\u00eda de la cultura basada en una concepci\u00f3n de la cultura como un com\u00fan abundante y no como un bien escaso. En definitiva, pensar la econom\u00eda de la cultura como un artefacto cultural que puede ser dise\u00f1ado desde abajo por las personas que se dedican a producir cultura.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Imaginar esta posible econom\u00eda de la cultura nos llevar\u00eda a tener que repensar las instituciones, sistemas de evaluaci\u00f3n y<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>los mecanismos de promoci\u00f3n de la cultura. Nos obligar\u00eda a reflexionar sobre el futuro del trabajo cultural y a redise\u00f1ar nuestros sistemas de expectativas y de deseo. Nos plantear\u00eda la necesidad de considerar a las \u201ccomunidades de afectados\u201d de la cultura, es decir, aquellas comunidades de sujetos que padecen o conviven con actuaciones que se hacen en nombre de la cultura pero que nunca han tenido voz o participado en su toma de decisiones. Se tendr\u00eda que reevaluar qu\u00e9 son los sectores culturales y la importancia que van a tener en un contexto de implosi\u00f3n de modelos de producci\u00f3n y acceso a la cultura. Se tendr\u00e1 que pensar c\u00f3mo y qu\u00e9 se ense\u00f1a como econom\u00eda de la cultura una vez la barrera entre profesionales y amateurs quede desdibujada. Se tendr\u00eda que dise\u00f1ar una econom\u00eda de la cultura en la que los expertos son agentes culturales y no profesionales de la econom\u00eda. Una econom\u00eda de la cultura que entienda la riqueza como un bien colectivo y no como un recurso privado. En definitiva, si algo saben hacer las comunidades culturales es imaginar, producir, compartir, remezclar y difundir cultura. Si la econom\u00eda es un objeto cultural, puede que llegue la hora de dejar de relacionarnos con ella como un conjunto de saberes t\u00e9cnicos que tenemos que aplicar y la abordemos como un espacio de cr\u00edtica y creaci\u00f3n. Los modelos que se nos han presentado hasta el momento encajaban mal con las pr\u00e1cticas y por lo general no han dado los frutos ni rendimientos monetarios que promet\u00edan. Parece que ha llegado el momento para dise\u00f1ar la econom\u00eda, la econom\u00eda de la cultura, de la cultura com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>JaronRowan.\u00a0<\/b><\/span><span class=\"s1\">Investigador, profesor y agitador cultural. Miembro de YProductions y Free Culture Forum.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 una peque\u00f1a especulaci\u00f3n\u00a0 (Galde 15 \u2013 verano\/2016). Jaron Rowan. 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