{"id":6753,"date":"2016-10-18T23:21:10","date_gmt":"2016-10-18T21:21:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=6753"},"modified":"2025-10-23T18:22:36","modified_gmt":"2025-10-23T16:22:36","slug":"munecas-rusas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/munecas-rusas\/","title":{"rendered":"Mu\u00f1ecas rusas"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/matrioska1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-6760 colorbox-6753\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/matrioska1-275x300.png\" alt=\"matrioska1\" width=\"275\" height=\"300\" data-id=\"6760\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/matrioska1-275x300.png 275w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/matrioska1.png 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(Galde 15 \u2013 verano\/2016). Eduard Miralles.\u00a0<\/span><span class=\"s1\">A punto de iniciar su octavo a\u00f1o triunfal, si echamos cuentas desde aquel septiembre negro en el que se declar\u00f3 en bancarrota Lehman Brothers, no parece que ya nadie dude de que la crisis vino para quedarse. Y mientras campea por sus respetos y va tomando posesi\u00f3n tanto de nuestras haciendas como de nuestras vidas, extiende por doquier su amplio manto de lugares comunes. Tambi\u00e9n sobre la cultura. Aunque, en rigor, la encrucijada entre ambos t\u00e9rminos no sea un lugar extra\u00f1o: la cultura en general, y las artes en particular, tienen por costumbre cohabitar con la crisis. Si ella es sin\u00f3nimo de cambio estructural o de transformaci\u00f3n radical, la cultura sabe mucho de su compa\u00f1\u00eda. Explicar la crisis forma parte del cotidiano quehacer de la cultura, aunque en esta ocasi\u00f3n lo est\u00e9 haciendo m\u00e1s bien poco y en cualquier caso toscamente. Por otra parte, m\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s ac\u00e1 del paradigma rom\u00e1ntico que suele identificar al creador con la precariedad, la indigencia o incluso la miseria, la austeridad o los recortes son habituales compa\u00f1eros de viaje para la cultura.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">A medida que el binomio cultura y crisis se proyecta en el \u00e1mbito de las pol\u00edticas p\u00fablicas sobre la materia, proliferan ciertos t\u00f3picos y lugares comunes que es preciso desarmar razonadamente. El primer gran t\u00f3pico tiene que ver con la idea de que las pol\u00edticas para la cultura en Espa\u00f1a han incurrido en un despilfarro sistem\u00e1tico de los recursos existentes: es habitual sentenciar que las instituciones en cultura han construido suntuosos contenedores sin ning\u00fan tipo de contenido y se han dado a fastos de todo tipo de forma indiscriminada tirando, en definitiva, la casa por la ventana, por lo que ahora debemos no s\u00f3lo atenernos a las consecuencias, sino incluso aplicarnos religiosamente la penitencia debida. Una afirmaci\u00f3n cuya generalizaci\u00f3n resulta m\u00e1s que peligrosa. En segundo lugar, es com\u00fan asimilar la crisis particular del sector a la crisis de financiaci\u00f3n p\u00fablica, por lo que se prescribe como necesaria la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas y fuentes alternativas (desde el patrocinio, hoy en d\u00eda tambi\u00e9n conocido como <i>fundraising<\/i>, a la suscripci\u00f3n popular, hoy en d\u00eda tambi\u00e9n conocida como <i>crowdfunding<\/i>) con el riesgo de eximir al Estado, en cualquiera de sus distintos niveles de administraci\u00f3n, del deber de garantizar un servicio p\u00fablico en las debidas condiciones. Finalmente, es tambi\u00e9n t\u00f3pico pensar que en el mejor de los casos el paisaje al final del t\u00fanel ser\u00e1 parecido, aunque probablemente peor, del que hab\u00eda cuando entramos en \u00e9l, sin considerar lo que de cambio de paradigma m\u00e1s que de final de etapa tienen las crisis marcadamente estructurales.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">A\u00fan sin haber transitado por el estallido de la burbuja inmobiliaria ni al crack de la econom\u00eda especulativa financiera, la crisis de las pol\u00edticas p\u00fablicas para la cultura en Espa\u00f1a, dada su condici\u00f3n de final de etapa, de tr\u00e1nsito de una larga \u00e9poca \u201cnormalizadora\u201d a una temporada de \u201cnormalidad\u201d sin precedentes, probablemente nos hubiera conducido al mismo lugar en el que m\u00e1s o menos ahora estamos.O en cualquier caso hasta un punto parecido.Nuestra crisis, en el fondo, est\u00e1 formada por muchas crisis intercaladas o superpuestas, contenidas una dentro de otra, a imagen y semejanza de las <i>matriuskas<\/i> tradicionales rusas. En este sentido, la madre de todas las crisis es sin duda alguna la derivada de una crisis civilizatoria casi sin precedentes, el surgimiento de un nuevo paradigma productivo basado en el conocimiento, apenas similar a las que experiment\u00f3 la especie humana cuando, milenios atr\u00e1s, sustituy\u00f3 a la tierra por el trabajo como fuente de riqueza (pasando del nomadismo de los cazadores y recolectores al sedentarismo de los agricultores y ganaderos), o a la que siglos atr\u00e1s, en los albores del capitalismo, consisti\u00f3 en la sustituci\u00f3n del trabajo por el capital como fuente de riqueza. Del mismo modo, hoy en d\u00eda, asistimos a la sustituci\u00f3n del capital por el conocimiento como componente fundamental en la producci\u00f3n de riqueza. Y la cultura es una porci\u00f3n fundamental del conocimiento. Una crisis, en tanto que transformaci\u00f3n, mutaci\u00f3n o cambio, que como todas las crisis estructurales es de larga duraci\u00f3n y de ciclo amplio. Una crisis que acabamos de inaugurar apenas. Y en la que, en el fondo, poder asistir a su despliegue como espectadores aventajados no deja de ser un enorme privilegio.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">La segunda de nuestras crisis, tambi\u00e9n de larga duraci\u00f3n, aunque de ciclo mucho m\u00e1s corto, tiene que ver con la deriva de la econom\u00eda especulativa financieraen un contexto globalizado y digitalizado: una deriva tambi\u00e9n sin precedentes cuya concreci\u00f3n m\u00e1s elocuente es el desmantelamiento del bienestar, por lo menos en Europa. Un bienestar al que en general la cultura ha llegado tarde y mal y que en pa\u00edses como Espa\u00f1a plantea serias dudas sobre si, quiz\u00e1s por falta de tiempo, y por acumulaci\u00f3n de urgencias hist\u00f3ricas, alg\u00fan d\u00eda lleg\u00f3 a desplegar los atributos esperables de un servicio p\u00fablico comparable a aquellos que en su d\u00eda configuraron los pilares del estado providencia (sanidad, educaci\u00f3n) y de si adem\u00e1s, sus prestaciones, ahora seriamente amenazadas, resultaron m\u00ednimamente comparables a las del resto de pa\u00edses que conforman la Uni\u00f3n Europea. Hablar de derechos culturales, estandarizaci\u00f3n, servicios b\u00e1sicos o distribuci\u00f3n social del capital cultural sigue siendo un ejercicio sobre algo intangible contra el que muchos arguyen miedos infundados, cuando no tab\u00fas, frente a un posible dirigismo. Para muestra valga el bot\u00f3n de lo mal que qued\u00f3 la consideraci\u00f3n de la cultura como servicio p\u00fablico en la esfera de lo local (aun siendo el local el nivel del Estado que hasta la fecha ha realizado un mayor esfuerzo econ\u00f3mico a favor de la cultura, sin tener ninguna obligaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la provisi\u00f3n de los esperables servicios bibliotecarios) tras la reforma de la Ley de Bases de R\u00e9gimen Local del a\u00f1o 1985, en aras de la \u201cracionalizaci\u00f3n\u201d y la \u201csostenibilidad\u201d que el t\u00edtulo de la nueva ley reclama, en la que toda acci\u00f3n de los poderes locales en el \u00e1mbito de la cultura pasa a ser considerada casi como ilegal. Alg\u00fan d\u00eda habr\u00eda que dar cuenta, con pelos y se\u00f1ales, del proceso que a finales del 90 y a principios del presente siglo tuvo lugar en el seno de la Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Municipios con el prop\u00f3sito de adecuar la legalidad vigente a la realidad cultural municipal, con un marcado talante de reforzar su esencia de servicio p\u00fablico. Proceso que, a las actas me remito, cont\u00f3 con el consenso de todos las formaciones pol\u00edticas y que, sin embargo, acab\u00f3 inexplicablemente en agua de borrajas. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n con el consenso de todos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">La tercera <i>matriuska<\/i> (seguro que pudiera haber m\u00e1s, pero vamos a detener aqu\u00ed el presente an\u00e1lisis) tiene que ver sin duda con el \u201chachazo\u201d propinado por el gobierno de Espa\u00f1a a la cultura y a sus pol\u00edticas a partir del a\u00f1o 2011 o, lo que es lo mismo, desde el advenimiento del Partido Popular y de Mariano Rajoy a la presidencia del gobierno, con esta propina ag\u00f3nica, interminable y vergonzosa de los \u00faltimos meses. Un verdadero c\u00famulo de desprop\u00f3sitos que ha conseguido erosionar el ecosistema cultural hasta l\u00edmites insospechables. La primera, y en la frente, fue el desmantelamiento del Ministerio de Cultura, transformado en Secretar\u00eda de Estado, a imitaci\u00f3n de lo que hizo Aznar en su tiempo, con el concurso de ministros del ramo tan poco olvidables como Esperanza Aguirre o Rajoy mismo. Debo confesar que yo me cuento entre quienes creen en la necesidad de un Ministerio de Cultura flexible y moderno, pero fuerte. Seguimos con la tantas veces anunciada, pero nunca proclamada, nueva ley de incentivos fiscales a las aportaciones del patrocinio y el mecenazgo para la cultura. S\u00f3lo hay algo peor que no tener una ley: predicar con insistencia y a los cuatro vientos que la ley est\u00e1 al caer, con lo que todo presunto donante queda a la espera y se retrae. Pasamos a la decisi\u00f3n de subir el IVA para los bienes y servicios culturales al 21%, uno de los tipos m\u00e1s elevados de Europa. La reacci\u00f3n de la comunidad art\u00edstica ha sido dispar: los coleccionistas han renunciado a comprar obra en este pa\u00eds, el sector cinematogr\u00e1fico est\u00e1 en la UVI y los profesionales del sector esc\u00e9nico han internalizado semejante aumento asumi\u00e9ndolo en sus propias carnes, por lo que hoy en d\u00eda son un 13% m\u00e1s pobres, mientras que el aumento esperado de la recaudaci\u00f3n que en su d\u00eda justific\u00f3 la medida, cuanto menos ret\u00f3ricamente, brilla por su ausencia. Conviene recordar, en este sentido, que un estudio sobre los creadores en Catalunya llevado a cabo Por el Consell de les Arts y publicado en el a\u00f1o 2014 pone en evidencia que un tercio de los profesionales est\u00e1n por debajo del umbral de la pobreza. Si a esto le agregamos una pol\u00edtica audiovisual err\u00e1tica y un marco normativo para la propiedad intelectual contradictorio y equ\u00edvoco, el conflicto (y la <i>matriuska<\/i>) est\u00e1 servido.<\/span><\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s1\">Empez\u00e1bamos diciendo que aunque el final del t\u00fanel sigue siendo incierto, sabemos que a la salida el paisaje no va a seguir siendo el mismo. Como bien reza un popular y an\u00f3nimo adagio contempor\u00e1neo: <i>\u201cNo sabemos d\u00f3nde iremos a parar, pero cada vez falta menos\u201d.<\/i> Ello no obstante, tareas como apostar por la construcci\u00f3n de una ciudadan\u00eda cultural activa (a menudo parece que la sociedad civil en cultura s\u00f3lo sean los gremios) o empezar a pedir \u201c<i>qu\u00e9 hay de lo nuestro<\/i>\u201d tras largos a\u00f1os en que el sector cultural, aquejado de un cierto \u201c<i>s\u00edndrome de Estocolmo<\/i>\u201d, no ha sido capaz de reclamar que una parte de las plusval\u00edas que genera se capitalicen a favor de la cultura y el mantenimiento de un ecosistema cultural sostenible, son y seguir\u00e1n siendo asignaturas pendientes. En ello estamos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 15 \u2013 verano\/2016). Eduard Miralles.\u00a0A punto de iniciar su octavo a\u00f1o triunfal, si echamos cuentas desde aquel septiembre negro en el que se declar\u00f3 en bancarrota Lehman Brothers, no parece que ya nadie dude de que la crisis vino para quedarse. Y mientras campea por sus respetos y va tomando posesi\u00f3n tanto de nuestras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6759,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,2,5],"tags":[],"class_list":["post-6753","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-dossier","category-politica","revista-galde-n15"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6753","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6753"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6753\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19178,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6753\/revisions\/19178"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6759"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}