{"id":5364,"date":"2015-10-19T20:30:23","date_gmt":"2015-10-19T18:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=5364"},"modified":"2025-10-23T18:21:57","modified_gmt":"2025-10-23T16:21:57","slug":"nuevos-retos-de-gestion-y-de-informacion-para-la-ciudadania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/nuevos-retos-de-gestion-y-de-informacion-para-la-ciudadania\/","title":{"rendered":"Nuevos retos de gesti\u00f3n y de informaci\u00f3n para la ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/UrbanTrans2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5366 colorbox-5364\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/UrbanTrans2-300x194.jpg\" alt=\"UrbanTrans2\" width=\"300\" height=\"194\" data-id=\"5366\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/UrbanTrans2-300x194.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/UrbanTrans2.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Galde 11, verano 2015). Jos\u00e9 Manuel Naredo.\u00a0Las \u00faltimas elecciones municipales y auton\u00f3micas se han saldado con triunfos significativos de plataformas y partidos que promet\u00edan guiar su gesti\u00f3n por las prioridades de la ciudadan\u00eda y no por los intereses empresariales hasta ahora condicionantes, generalmente asociados al negocio inmobiliario. Hacer realidad esa promesa exige que los nuevos gobiernos pongan todo su empe\u00f1o en romper la inercia de pasividad y desinformaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda hacia la toma de decisiones que se ha venido cultivando hasta ahora. Para ello, invertir en participaci\u00f3n y en informaci\u00f3n resulta hoy mucho m\u00e1s prioritario que en esas infraestructuras y megaproyectos que han\u00a0 venido devorando la parte del le\u00f3n de los presupuestos. As\u00ed, adem\u00e1s de generar campa\u00f1as e instituciones que promuevan y alberguen los nuevos procesos de implicaci\u00f3n ciudadana, habr\u00eda que establecer sistemas de informaci\u00f3n que rompan con el actual oscurantismo y aseguren que la participaci\u00f3n social est\u00e9 bien informada. En lo que sigue reflexionaremos sobre la necesidad de pasar de una desinformaci\u00f3n al servicio de la especulaci\u00f3n y el manejo caciquil de los recursos, a una informaci\u00f3n \u00fatil para orientar la gesti\u00f3n local o regional. Ante la imposibilidad de abordar a fondo el tema,\u00a0 destacaremos que las carencias de informaci\u00f3n a subsanar vienen determinadas, por una parte, por la funci\u00f3n encubridora de ciertos enfoques dominantes entre los que destaca el reduccionismo monetario, y por otra, por la desidia informativa m\u00e1s o menos voluntaria orientada a encubrir el saqueo de lo p\u00fablico o la entrega discrecional de negocios y prebendas consustancial al caciquismo democr\u00e1tico que venido padeciendo nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por ejemplo la prioridad que otorga el enfoque econ\u00f3mico ordinario a los flujos monetarios, unida a su desatenci\u00f3n hacia los aspectos sociales, patrimoniales, f\u00edsicos y territoriales, ha sido fatal para la gesti\u00f3n urbana. Esta imposici\u00f3n se refleja en el propio lenguaje del planeamiento que habla de \u201cproducci\u00f3n\u201d de suelo, como si de tomates o de cualquier otro bien de consumo se tratara, soslayando que se trata de un stock con dimensiones patrimoniales que cuando se destina a un uso se invalidan por fuerza otros, adem\u00e1s de deteriorarse f\u00e1cilmente los recursos y ecosistemas que alberga. Se soslaya tambi\u00e9n que no se trata de un flujo de bienes que se producen para ser consumidos, sino de un bien patrimonial que se valora y atesora por si mismo como objeto de inversi\u00f3n o dep\u00f3sito de valor. De ah\u00ed que, como ocurre con otros bienes patrimoniales, su mercado se desestabilice con facilidad cuando el marco institucional y las pol\u00edticas lo propician: al igual que las acciones o los inmuebles,\u00a0 el suelo se compra y atesora cuando se prev\u00e9 que va a subir de precio y su precio sube porque se compra, cada vez m\u00e1s a cr\u00e9dito, desatando las consabidas burbujas especulativas que acaban muriendo por estrangulamiento financiero, al toparse con la escasez de medios de financiaci\u00f3n que aflora a medida que aumenta el riesgo de que el proceso especulativo se desinfle.<\/p>\n<p>La \u00faltima burbuja inmobiliaria que ha vivido el pa\u00eds pasar\u00e1 a la historia como un episodio tan desmedido como irrepetible en intensidad y duraci\u00f3n. Es seguro que a los nuevos gobiernos no les tocar\u00e1 gestionar durante la presente legislatura una recuperaci\u00f3n de la actividad inmobiliario-especulativa a niveles comparables a los de la pasada burbuja, sino purgar los excesos del endeudamiento y la sobredosis de edificaciones e infraestructuras y de suelo periurbano degradado con falsas expectativas. En esta situaci\u00f3n caben dos opciones de gobierno. Una, seguir con la inercia actual esperando ingenuamente que, en cuanto pase el chaparr\u00f3n de la crisis, se podr\u00e1 volver a las andadas. Esta opci\u00f3n har\u00eda m\u00e1s penosa y duradera la crisis, prologando la inactividad e intensificando los desahucios y la ruina y el deterioro del patrimonio urbano infrautilizado. Otra, diagnosticar con claridad el panorama actual y gestionar la reconversi\u00f3n inmobiliaria y el saneamiento financiero que la cr\u00edtica actual situaci\u00f3n pide a gritos para paliar sus da\u00f1os sociales, econ\u00f3micos, territoriales y urbanos. A la primera opci\u00f3n le basta con seguir aportando seguridad jur\u00eddica y financiaci\u00f3n en las operaciones, contando con un registro de la propiedad que funcione y una normativa que facilite la financiaci\u00f3n hipotecaria y regule los usos del suelo con claridad, pero tambi\u00e9n con flexibilidad para atender discrecionalmente las demandas de reclasificaci\u00f3n y recalificaci\u00f3n de suelos de los promotores m\u00e1s poderosos, manteniendo sobre todo ello un halo de opacidad. Mientras que la segunda opci\u00f3n reclama informaci\u00f3n m\u00e1s fina sobre el estado del patrimonio inmobiliario, la poblaci\u00f3n y su intendencia.<\/p>\n<p>En efecto, para gestionar bien el patrimonio inmobiliario es elemental disponer de informaci\u00f3n solvente y actualizada sobre el estado de los dos principales stocks patrimoniales que lo integran: los stocks de suelo y edificaciones. Para ello hace falta, en primer lugar, aclarar, en vez de ocultar, el estado del stock inmobiliario (atendiendo al r\u00e9gimen de tenencia y de (des)ocupaci\u00f3n, a la naturaleza de los propietarios, etc.), as\u00ed como las necesidades insatisfechas. Y, en segundo lugar reconocer las minusval\u00edas ocasionadas por la crisis, en vez de ocultarlas con unos \u00edndices oficiales de precios que muestran aversi\u00f3n a la baja. Recordemos que el \u00edndice de precios de la vivienda que elabora trimestralmente el M\u00ba de Fomento, empez\u00f3 a caer un a\u00f1o m\u00e1s tarde que los precios de los anuncios y a repuntar cuando \u00e9stos segu\u00edan cayendo, ilustrando sospechosamente al principio de la crisis el pron\u00f3stico oficial del \u201caterrizaje suave\u201d y m\u00e1s recientemente\u00a0 el del inmediato \u201crepunte\u201d, como anticip\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s el \u00edndice elaborado por el INE a partir de los datos de los notarios. Soslayar la infrautilizaci\u00f3n del patrimonio inmobiliario y minimizar las ca\u00eddas de precios, ha venido siendo un empe\u00f1o del poder que ha retrasado el ajuste y prolongado la depresi\u00f3n. Sobre todo cuando en per\u00edodos de crisis los precios efectivos de compra-venta caen por debajo de los de tasaci\u00f3n y de los de los anuncios, sin que aparezcan recogidos en ninguna estad\u00edstica. Se produce as\u00ed la paradoja de que, tras tantas loas al mercado autorregulado por las se\u00f1ales de los precios, nos encontramos sin informaci\u00f3n de los verdaderos precios a los que se producen los intercambios en un mercado tan voluminoso como el inmobiliario y de poderes supuestamente (neo)liberales que en vez de velar por la transparencia mercantil, tratan de maquillar los excesos de cantidades y las ca\u00eddas de precios para que luzcan mejor los activos en los balances de inmobiliarias y bancos.<\/p>\n<p>De forma m\u00e1s general cabe advertir que el deterioro f\u00edsico asociado al crecimiento de los agregados monetarios de producto o renta nacional responde, no solo al reduccionismo monetario unido a la extensi\u00f3n del intercambio mercantil, sino tambi\u00e9n y sobre todo a las reglas de valoraci\u00f3n imperantes, que permanecen generalmente indiscutidas, y al marco institucional que las propicia, al avalar y proteger la desigualdad, el af\u00e1n de poder y de lucro, las relaciones de subordinaci\u00f3n y las organizaciones jer\u00e1rquicas estatales y empresariales que las aplican. En efecto, el reduccionismo monetario adem\u00e1s de valorar solo el coste de <em>extracci\u00f3n<\/em>, no el de <em>reposici\u00f3n<\/em>, de los recursos naturales (favoreciendo, as\u00ed, el esquilmo de los recursos y penalizando la conservaci\u00f3n y el reciclaje), impone una creciente asimetr\u00eda entre el valor monetario y el coste f\u00edsico y humano de los procesos: es decir, que a mayor coste f\u00edsico y trabajo penoso, menor valoraci\u00f3n monetaria. Se sobrevaloran as\u00ed las fases de comercializaci\u00f3n, gesti\u00f3n y direcci\u00f3n trasladando sordamente al proceso econ\u00f3mico de nuestras sociedades <em>mercantiles<\/em> y <em>democr\u00e1ticas<\/em> los valores propios de sociedades jer\u00e1rquicas anteriores. Al predominio de estos criterios de valoraci\u00f3n se a\u00f1ade un marco institucional que respalda derechos de propiedad desiguales, organizaciones jer\u00e1rquicas (como son las empresas capitalistas y los partidos pol\u00edticos), relaciones laborales dependientes,\u2026y un sistema financiero que amplifica las posibilidades de financiaci\u00f3n de los m\u00e1s ricos, acentuando la desigualdad hasta extremos insospechados. Con estos mimbres salen estos cestos: los agregados monetarios, al ser tributarios de esas reglas de valoraci\u00f3n y ese marco institucional, tienen como consecuencia el deterioro ecol\u00f3gico y la polarizaci\u00f3n social y territorial. Este deterioro y esta polarizaci\u00f3n se producen, incluso, en situaciones de estancamiento o de decrecimiento de los agregados monetarios. Lo importante no es tanto cuestionar las tasas formales de crecimiento de esos agregados, como las reglas de valoraci\u00f3n subyacentes que habr\u00eda que corregir para reorientar los procesos hacia horizontes ecol\u00f3gica y socialmente m\u00e1s saludables que los actuales.<\/p>\n<p>Para conseguirlo, los nuevos enfoques e instrumentos tienen que abrir ese caj\u00f3n de sastre de valor monetario que ofrecen los agregados para enjuiciar su reflejo f\u00edsico y social y separar el grano de la paja, promoviendo los frutos y los procesos ecol\u00f3gica y socialmente m\u00e1s recomendables y recortando aquellos indeseables. La econom\u00eda ecol\u00f3gica, con sus derivaciones de agroecolog\u00eda, ecolog\u00eda industrial,\u2026 y ecolog\u00eda urbana, trabaja en aportar el instrumental necesario para ello, analizando la anatom\u00eda y la fisiolog\u00eda de los sistemas econ\u00f3micos. Dentro de este s\u00edmil biol\u00f3gico, la anatom\u00eda comprender\u00eda el estudio y seguimiento del patrimonio natural y construido, asociados ambos al territorio. La fisiolog\u00eda hace referencia al estudio y seguimiento del metabolismo de los sistemas (agrarios, industriales, urbanos, etc.) con todos sus flujos, f\u00edsicos y monetarios, con las \u201cmochilas\u201d y \u201chuellas\u201d de deterioro ecol\u00f3gico que arrastran los productos y los procesos y con los an\u00e1lisis del \u201cciclo de vida\u201d asociado a ellos no s\u00f3lo \u201cdesde la cuna hasta la tumba, sino tambi\u00e9n <em>desde la cuna hasta la cuna<\/em>, considerando el coste de reconvertir los residuos en recursos. No hacerlo conduce a dar por buenas unas reglas de valoraci\u00f3n sesgadas, que consideran solo el coste de extracci\u00f3n, pero no el de reposici\u00f3n de los recursos naturales y que empujan, as\u00ed, hacia la continua degradaci\u00f3n de la base de recursos y\/o del medio ambiente planetario. Estas reglas del juego son fuente de polarizaci\u00f3n social y territorial y ordenan, sin decirlo, el territorio en n\u00facleos atractores de capitales, recursos y poblaci\u00f3n y \u00e1reas de abastecimiento y vertido.<\/p>\n<p>M\u00e1s que detallar ahora los flujos de materiales, energ\u00eda, dinero e informaci\u00f3n que acostumbra a movilizar el metabolismo urbano, cabe subrayar que el seguimiento de ese metabolismo debe de ser un instrumento a tener en cuenta en cada caso, si de verdad se desea orientar dicha gesti\u00f3n considerando la sostenibilidad ecol\u00f3gica (y la habitabilidad) de los sistemas urbanos y sus huellas de deterioro ecol\u00f3gico sobre el conjunto del territorio.\u00a0 Por ejemplo, todo el mundo admitir\u00e1 que no cabe gestionar razonablemente una empresa industrial sin conocer, ni seguir, los materiales que utiliza en el proceso de fabricaci\u00f3n. Sin embargo, esto es lo que ha venido ocurriendo en el caso de la gesti\u00f3n urbana y territorial, lo que denota la falta de inter\u00e9s en hacer una gesti\u00f3n integrada que atienda a las preocupaciones econ\u00f3micas y ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Junto a los flujos de energ\u00eda y materiales movilizados, hay que considerar tambi\u00e9n el transporte de personas, como ingrediente b\u00e1sico del metabolismo urbano a gestionar en conexi\u00f3n con los aspectos socio-econ\u00f3micos. En relaci\u00f3n con estos \u00faltimos creo que, adem\u00e1s de los datos usuales sobre la renta, la actividad econ\u00f3mica\u2026 o el nivel de educaci\u00f3n, la informaci\u00f3n sobre la dedicaci\u00f3n del tiempo de la gente puede constituir un lugar de s\u00edntesis importante que trasciende el reduccionismo monetario habitual que\u00a0 marca la dicotom\u00eda entre actividades retribuidas (<em>trabajo<\/em>) y no retribuidas (<em>ocio<\/em>). Al enjuiciar las actividades de la gente bajo otros criterios aflora, por ejemplo, el tiempo dedicado a actividades no retribuidas, y por lo tanto ajenas al trabajo, muy a tener en cuenta por ser de gran inter\u00e9s social, muy gratificantes y creativas\u2026 o simplemente necesarias (como es, por ejemplo, el tiempo que las personas destinan al transporte u otras tareas poco gratificantes relacionadas con la intendencia y mantenimiento de la sociedad). A la vez que afloran trabajos bien retribuidos asociados a tareas especulativas u otras claramente nocivas para la sociedad a penalizar y erradicar<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no en \u00faltimo lugar, hay que subrayar que, parad\u00f3jicamente, el reduccionismo monetario habitual no acostumbra a informar bien sobre el manejo del dinero, encubriendo el saqueo de lo p\u00fablico y los pelotazos urban\u00edsticos u otros asociados a dar negocio a amigos o comisionistas por los pol\u00edticos gobernantes, que han venido siendo moneda com\u00fan en nuestro pa\u00eds. Una auditor\u00eda sobre el gasto p\u00fablico y las privatizaciones deber\u00eda de ser una tarea prioritaria de los nuevos gobiernos para poner orden en casa, desenmascarando y corrigiendo los trapicheos del caciquismo imperante. Adem\u00e1s ello permitir\u00eda, con el apoyo de la informaci\u00f3n de otras \u00e1reas, dise\u00f1ar instrumentos monetarios \u00fatiles para reconducir la gesti\u00f3n hacia horizontes m\u00e1s gratificantes para la mayor\u00eda. Por ejemplo, la informaci\u00f3n sobre las viviendas no habituales permitir\u00eda ponerles un recargo en el IBI que, adem\u00e1s de paliar con nuevos ingresos la com\u00fan insuficiencia presupuestaria, contribuir\u00eda a lograr un uso m\u00e1s eficiente del patrimonio inmobiliario. Al igual que la buena informaci\u00f3n sobre el patrimonio inmobiliario infrautilizado es imprescindible para facilitar la entrada de entidades mayoristas de alquiler, libre y social, que se hagan cargo del mismo, agilizando la <strong><em>desinversi\u00f3n inmobiliaria <\/em><\/strong>y el <strong><em>saneamiento financiero <\/em><\/strong>en curso de hogares, empresas y banca, diversificando saludablemente el panorama inmobiliario y el financiero y ayudando a cubrir necesidades insatisfechas.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de apoyo <\/strong><\/p>\n<p>(Accesible en: <a href=\"http:\/\/www.elrincondenaredo.org\/bibliografia.html\" target=\"_blank\">http:\/\/www.elrincondenaredo.org\/bibliografia.html<\/a>)<\/p>\n<p>-NAREDO, J.M. y RUEDA, S. (2012) \u201cEl libro verde sobre la sostenibilidad urbana y local en el \u00e1rea de econom\u00eda\u201d, en <em>El libro verde sobre la sostenibilidad urbana y local en la era de la informaci\u00f3n<\/em> (2012), MAGRAMA y Agencia de Ecolog\u00eda Urbana de Barcelona.<\/p>\n<p>-NAREDO, J.M. y GARC\u00cdA ZALD\u00cdVAR, R. (coords.) (2008) <em>Estudio sobre la ocupaci\u00f3n del suelo por usos urbano-industriales aplicado a la Comunidad de Madrid (1957-1980-2005)<\/em>, Secretar\u00eda de Estado para el Territorio y la Biodiversidad y Universidad Polit\u00e9cnica de Madrid.<\/p>\n<p>-NAREDO, J. M y FR\u00cdAS, J. (2015) \u201cEl metabolismo socioecon\u00f3mico de la Comunidad de Madrid, 1996-2010\u201d. En: CARPINTERO, \u00d3. (dir.), <em>El metabolismo econ\u00f3mico regional espa\u00f1ol<\/em>, Madrid: FUHEM Ecosocial, 2015, p. 691-729 (<a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/ecosocial\/noticias.aspx?v=9753&amp;n=0\">https:\/\/www.fuhem.es\/ecosocial\/noticias.aspx?v=9753&amp;n=0<\/a>).<\/p>\n<p>-NAREDO, J.M. (coord.) (2009) <em>El agua virtual y la huella hidrol\u00f3gica de la Comunidad de Madrid<\/em>, CYII, Cuadernos de I+D+I, n\u00ba 5.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 11, verano 2015). Jos\u00e9 Manuel Naredo. Las \u00faltimas elecciones municipales y auton\u00f3micas se han saldado con triunfos significativos de plataformas y partidos que promet\u00edan guiar su gesti\u00f3n por las prioridades de la ciudadan\u00eda y no por los intereses empresariales. 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