{"id":4908,"date":"2015-06-28T11:19:49","date_gmt":"2015-06-28T09:19:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=4908"},"modified":"2025-10-23T18:21:58","modified_gmt":"2025-10-23T16:21:58","slug":"punto-de-inflexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/punto-de-inflexion\/","title":{"rendered":"Punto de inflexi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<table style=\"height: 32px;\" width=\"520\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><div id=\"attachment_4920\" style=\"width: 160px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4920\" class=\"wp-image-4920 size-full colorbox-4908\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/AdaColau150x181.jpg\" alt=\"AdaColau150x181\" width=\"150\" height=\"181\" data-id=\"4920\" \/><p id=\"caption-attachment-4920\" class=\"wp-caption-text\">Ada Colau<\/p><\/div><\/td>\n<td>\n<p><div id=\"attachment_4919\" style=\"width: 160px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4919\" class=\"wp-image-4919 size-full colorbox-4908\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/UxueBarkos.jpg\" alt=\"UxueBarkos\" width=\"150\" height=\"181\" data-id=\"4919\" \/><p id=\"caption-attachment-4919\" class=\"wp-caption-text\">Uxue Barkos<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"height: 32px;\" width=\"520\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><div id=\"attachment_4921\" style=\"width: 160px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4921\" class=\"wp-image-4921 size-thumbnail colorbox-4908\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Manuela150x181-150x150.jpg\" alt=\"Manuela150x181\" width=\"150\" height=\"150\" data-id=\"4921\" \/><p id=\"caption-attachment-4921\" class=\"wp-caption-text\">Manuela Carmena<\/p><\/div><\/td>\n<td>\n<p><div id=\"attachment_4922\" style=\"width: 160px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/monicaoltra150x181.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4922\" class=\"wp-image-4922 size-full colorbox-4908\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/monicaoltra150x181.jpg\" alt=\"monicaoltra150x181\" width=\"150\" height=\"181\" data-id=\"4922\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4922\" class=\"wp-caption-text\">M\u00f3nica Oltra<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>(Galde 10, Udaberria 2015 Primavera). Ignacio S\u00e1nchez-Cuenca.\u00a0Hay ya sobrados elementos para considerar que la crisis 2008-2015 ha supuesto un punto de inflexi\u00f3n en la Espa\u00f1a democr\u00e1tica. Creo que se trata del cambio m\u00e1s profundo que ha sufrido nuestro pa\u00eds desde sus primeras elecciones democr\u00e1ticas en 1977. Se trata de un cambio que tendr\u00e1 consecuencias duraderas, no solo econ\u00f3micas y sociales, tambi\u00e9n pol\u00edticas.<\/p>\n<p>No vale la pena que a estas alturas vuelva sobre los or\u00edgenes de la crisis y sus efectos m\u00e1s visibles e inmediatos. Es una historia bien sabida, sobre la que poco hay que a\u00f1adir. En la medida en que una crisis es tambi\u00e9n una oportunidad, muchos creyeron al principio que el pa\u00eds podr\u00eda cambiar en la direcci\u00f3n por ellos apetecida. Algunos pensaron que se daban las condiciones para acabar con el poder desmesurado de las finanzas y la banca; otros creyeron que una pol\u00edtica \u201cvaliente\u201d permitir\u00eda transformar el modelo productivo espa\u00f1ol; y a\u00fan hubo gente que pens\u00f3 que ser\u00eda posible poner el contador a cero e iniciar un proceso constituyente de refundaci\u00f3n de nuestra democracia.<\/p>\n<p>A la vista de los acontecimientos, no queda m\u00e1s remedio que concluir que todas esas aspiraciones han acabado frustr\u00e1ndose. Los cambios han ido acumul\u00e1ndose en una direcci\u00f3n que pocos esperaban y que rompe la tendencia de las tres primeras d\u00e9cadas de democracia.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a se ha vuelto, sobre un todo, un pa\u00eds m\u00e1s desigual. La desigualdad econ\u00f3mica (medida por ejemplo a trav\u00e9s de la diferencia de ingresos entre el 20% m\u00e1s rico y el 20% m\u00e1s pobre) ha aumentado brutalmente y nos sit\u00faa actualmente en las posiciones m\u00e1s altas de la Uni\u00f3n Europea. La desigualdad espa\u00f1ola no se basa en un aumento de las rentas m\u00e1s altas, sino m\u00e1s bien en una ca\u00edda de los ingresos m\u00e1s bajos, como consecuencia de la devaluaci\u00f3n interna a la que nos obliga nuestra pertenencia al \u00e1rea euro.<\/p>\n<p>Esta creciente desigualdad ha sido posible, entre otras razones, por el fuerte debilitamiento del trabajo frente al capital. Sucesivas reformas laborales, culminadas con la reforma aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012, han ido erosionando el poder negociador de los trabajadores. Estamos evolucionando hacia un sistema de relaciones laborales de corte anglosaj\u00f3n pero sin el dinamismo empresarial de las econom\u00edas liberales, lo que se traduce en enormes bolsas de trabajo precario y competici\u00f3n entre empresas mediante bajos salarios y no mediante alto valor a\u00f1adido.<\/p>\n<p>El tercer elemento, aparte de la desigualdad y la desregulaci\u00f3n del mercado de trabajo, es el deterioro del sector p\u00fablico. Las pol\u00edticas de ajustes puestas en pr\u00e1ctica desde la primavera de 2010 han tenido un fuerte impacto sobre la calidad de los servicios sociales y sobre la inversi\u00f3n p\u00fablica, tanto en infraestructuras como en I+D. Los recortes han afectado de lleno a la sanidad, la dependencia y la educaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el Estado no ha sido capaz de paliar las situaciones m\u00e1s extremas de pobreza energ\u00e9tica, malnutrici\u00f3n infantil, desahucios y paro de larga duraci\u00f3n sin cobertura de ning\u00fan tipo. En I+D ha habido una fuerte reducci\u00f3n que coloca al sistema cient\u00edfico en una posici\u00f3n muy endeble para el futuro.<\/p>\n<p>En suma, todo indica que nos encaminamos hacia un pa\u00eds fuertemente desigual con un Estado poco redistributivo y un sistema econ\u00f3mico que busca la competitividad mediante los bajos salarios. M\u00faltiples estudios han mostrado los efectos corrosivos de la desigualdad sobre la vida social y pol\u00edtica de los pa\u00edses. Las sociedades m\u00e1s desiguales tienden a desarrollar menor confianza social, mayor polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, m\u00e1s problemas de salud, peores resultados educativos, menor movilidad social y menor redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/GG.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-4939 colorbox-4908\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/GG-300x163.jpg\" alt=\"GG\" width=\"300\" height=\"163\" data-id=\"4939\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/GG-300x163.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/GG.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las consecuencias pol\u00edticas de la desigualdad se est\u00e1n empezando a hacer notar. En las pasadas elecciones del 24 de mayo se ha constatado un aumento del voto de izquierdas en el conjunto del Estado, as\u00ed como, m\u00e1s en general, una mayor fragmentaci\u00f3n partidista. No obstante, no estamos asistiendo a un colapso del sistema de partidos tradicional, sino m\u00e1s bien a una reorganizaci\u00f3n del poder electoral, en el que los dos grandes partidos retroceden pero est\u00e1n lejos de ser superados por sus nuevos competidores. La gran cuesti\u00f3n pol\u00edtica para el futuro es hasta qu\u00e9 punto conseguir\u00e1 estabilizarse la competici\u00f3n partidista en medio de las profundas transformaciones econ\u00f3micas y sociales que est\u00e1 atravesando Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En otras \u00e9pocas, una crisis como la actual habr\u00eda acabado con los partidos tradicionales y probablemente incluso con el r\u00e9gimen pol\u00edtico, ya fuera mediante un golpe o una insurrecci\u00f3n. Pero en el contexto de las sociedades desarrolladas europeas, sujetas a los l\u00edmites de la Uni\u00f3n Europea, las consecuencias pol\u00edticas de las crisis econ\u00f3micas quedan fuertemente amortiguadas. De ah\u00ed que la crisis pol\u00edtica est\u00e9 siendo menos virulenta que la econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Ignacio S\u00e1nchez-Cuenca.<br \/>\nProfesor de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad Carlos III de Madrid<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 10, Udaberria 2015 Primavera). Ignacio S\u00e1nchez-Cuenca. Las sociedades atraviesan en ocasiones puntos de inflexi\u00f3n. T\u00e9cnicamente, un punto de inflexi\u00f3n es aquel en el que la funci\u00f3n no tiene derivada, produci\u00e9ndose una transici\u00f3n en el tipo de concavidad de la funci\u00f3n. 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