{"id":4882,"date":"2015-06-28T10:45:46","date_gmt":"2015-06-28T08:45:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=4882"},"modified":"2025-10-23T18:21:58","modified_gmt":"2025-10-23T16:21:58","slug":"los-conflitos-y-guerras-africanos-viejos-y-nuevos-mitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/los-conflitos-y-guerras-africanos-viejos-y-nuevos-mitos\/","title":{"rendered":"Los conflitos y guerras africanos: viejos y nuevos mitos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/africaconf800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-4890 size-medium colorbox-4882\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/africaconf800-277x300.jpg\" alt=\"africaconf800\" width=\"277\" height=\"300\" data-id=\"4890\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/africaconf800-277x300.jpg 277w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/africaconf800.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 277px) 100vw, 277px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Mbuyi Kabunda, (Galde 10, primavera 2015).<br \/>\nEn la d\u00e9cada de 2000, m\u00e1s de la mitad de los 34 conflictos en el mundo tuvieron como escenario el continente africano. Las guerras en aquella d\u00e9cada afectaron a todas las regiones del continente: el Cuerno de \u00c1frica (Etiop\u00eda, Eritrea, Somalia), el \u00c1frica Occidental (Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil), el \u00c1frica Central y Oriental (Grandes Lagos, Centro\u00e1frica, Chad), el \u00c1frica Austral (Angola, Mozambique), en Sud\u00e1n entre el norte y el sur, y desde 2003 en el Darfur.<br \/>\nEn 2015, la proporci\u00f3n de los conflictos armados en el continente ha ca\u00eddo a la cuarta parte en relaci\u00f3n con aquella d\u00e9cada. Es decir, el nivel de violencia armada se ha reducido considerablemente. Sin embargo, siguen persistiendo las violencias de \u201cbaja intensidad\u201d, con car\u00e1cter pol\u00edtico, los conflictos alimentados por el saqueo de los recursos naturales, por la mera criminalidad, por la afirmaci\u00f3n de una identidad \u00e9tnica o confesional o inspiradas por el terrorismo yihadista en el espacio sahara-saheliano, que se extiende desde Mauritania hasta Somalia.<br \/>\nEl presente an\u00e1lisis pretende identificar las causas estructurales, formas y manifestaciones de los conflictos africanos de las 5 \u00f3 6 \u00faltimas d\u00e9cadas, enfatizando en los de la post guerra fr\u00eda, siendo el objetivo comprender la esencia y las perspectivas de estos mercados de la violencia instaurados en el continente. En este per\u00edodo de la post bipolaridad, los conflictos africanos son m\u00e1s internos o dentro de los Estados que interestatales o entre los Estados (Etiop\u00eda-Eritrea, Camer\u00fan\/Nigeria, Eritrea\/Sud\u00e1n, Uganda\/Sud\u00e1n o las indirectas entre la RDC y sus vecinos\u2026)<br \/>\nLecturas de los conflictos africanos post guerra fr\u00eda<br \/>\nPara s\u00f3lo referirse a las guerras de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas o los llamados \u201cnuevas guerras\u201d, al margen de la guerras heredadas de la Guerra Fr\u00eda (Angola, Mozambique), autores como Pierre Jacquemot distinguen las guerras de abundancia en torno a las minas y el petr\u00f3leo, las guerras de escasez en torno a los recursos naturales escasos como la tierra o el agua, y las guerras de influencia, vinculadas con los movimientos separatistas o autonomistas. En definitiva, el modelo de la \u201ceconom\u00eda de la guerra\u201d distingue dos categor\u00edas de factores que conducen a los conflictos en \u00c1frica: el \u201cmodelo de grief\u201d (grievance model) que insiste en las desigualdades, frustraciones y exclusiones \u00e9tnicas y confesionales como factores generadores de conflictos, tal y como est\u00e1 sucediendo en el Sahel, (donde los tuaregs, los peuls y los tub\u00faes responsabilizan a los poderes negro-africanos de su exclusi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica), en el Darfur o en Centro\u00e1frica; y el \u201cmodelo de la codicia\u201d (geed model) que enfatiza el papel de los recursos naturales en el surgimiento y mantenimiento de los conflictos armados, por influir su explotaci\u00f3n en la financiaci\u00f3n de la guerra y el aumento de tendencias separatistas o secesionistas. El conflicto de los Kivus e Ituri congole\u00f1os expresan a la perfecci\u00f3n este \u00faltimo modelo por la proliferaci\u00f3n de los se\u00f1ores de la guerra de los sucesivos movimientos de rebeli\u00f3n (RCD, CNDP, M23), que han convertido la guerra en un negocio y cuyo objetivo es el saqueo de las minas de oro, diamantes y colt\u00e1n de la parte oriental de la RDC con la participaci\u00f3n activa de los pa\u00edses vecinos.<br \/>\nLos intereses minerales explican la prolongaci\u00f3n de la guerra en la RDC (ayer en Liberia, Sierra Leona, Angola), donde se ha pasado de la guerra al saqueo de los recursos naturales, sobre todo entre 1998 y 2002, con la implicaci\u00f3n de 9 pa\u00edses de \u00c1frica Central, Oriental y Austral dando lugar a la llamada \u201cprimera guerra panafricana\u201d. Se habla al respecto de la \u201cmaldici\u00f3n de los recursos naturales\u201d.<br \/>\nEs preciso tambi\u00e9n a\u00f1adir las sublevaciones o rebeliones internas (La Casamance en Senegal y la franja de Caprivi en Namibia, el enclave de Cabinda en Angola, los tuaregs en el norte de Mal\u00ed y N\u00edger).<br \/>\nExiste una instrumentalizaci\u00f3n de los viejos rencores o las ra\u00edces de la violencia, que son la trata negrera o la esclavitud y la colonizaci\u00f3n (que destruyeron la cohesi\u00f3n y coexistencia entre las comunidades tradicionales locales) o el trazado de las fronteras, avivados por los factores relacionados con la \u201cmodernidad\u201d y la globalizaci\u00f3n, que han generado decepciones y frustraciones de la juventud. Junto a ello est\u00e1 tambi\u00e9n la instrumentalizaci\u00f3n de la etnicidad por los pol\u00edticos c\u00ednicos con fines electorales o para realizar sus ambiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas personales, tal y como sucedi\u00f3, o est\u00e1 sucediendo, en la regi\u00f3n de los Grandes Lagos o en Kenia entre aut\u00f3ctonos y al\u00f3ctonos (extranjeros), entre n\u00f3madas ganaderos y sedentarios agricultores en el Darfur, o entre \u00e1rabe-bereberes y negro-africanos en Mauritania, Mal\u00ed o Sud\u00e1n.<br \/>\nCausas profundas y estructurales de los conflictos africanos<br \/>\nLos conflictos africanos nacen de varios factores, que no se deben reducir a aspectos \u00e9tnicos, tal y como suele suceder en los medios de comunicaci\u00f3n europeos y norteamericanos. Se trata de un enfoque err\u00f3neo o de una verdad a medias. Muchos africanistas e investigadores en ciencias sociales rechazan este an\u00e1lisis superficial y simplificador, que consideran sin fundamento cient\u00edfico, por ser las guerras africanas conflictos con un car\u00e1cter espec\u00edfico y fundamentalmente pol\u00edtico: luchas por el poder y abusos de poder, y por nacer muchos de estos conflictos de las rivalidades sociales por el acceso a las tierras cultivables y al poder local (Ruanda, Costa de Marfil, Darfur\u2026). En este contexto particular, es preciso recordar que Ruanda tuvo antes del genocidio una densidad de 350 hab\/km2 y una poblaci\u00f3n al 90% rural. La falta de recursos que compartir profundiz\u00f3 los odios \u00e9tnicos, instrumentalizados por los pol\u00edticos integristas de ambos bandos y amplificados por los medios de comunicaci\u00f3n, dando lugar al genocidio de 1994.<br \/>\nAdem\u00e1s, en estos conflictos no se puede responsabilizar s\u00f3lo a los actores econ\u00f3micos africanos o a los aspectos exclusivamente nacionales o locales, sino tambi\u00e9n a las redes internacionales privadas y oficiales, formales e informales, que sacan importantes beneficios en el comercio de recursos naturales y de armas. Globalmente, estos conflictos nacen del car\u00e1cter inacabado y del subdesarrollo del Estado africano tanto a nivel nacional como a nivel internacional, y en particular de los factores siguientes: la negaci\u00f3n del car\u00e1cter multi\u00e9tnico o multinacional del Estado africano por los gobiernos centrales; el desarrollo desigual o la modernizaci\u00f3n diferencial, pr\u00e1ctica heredada de la colonizaci\u00f3n y profundizada por las elites poscoloniales; la gesti\u00f3n \u00e9tnica del Estado (etnocracia o etnonacionalismo), junto a la personalizaci\u00f3n del poder y la manipulaci\u00f3n de los integrismos \u00e9tnicos y confesionales por los dirigentes por fines pol\u00edticos, como queda subrayado. Fundamentalmente, es la ruptura entre el Estado y la sociedad, o las relaciones dif\u00edciles entre el Estado y la naci\u00f3n, que es la fuente de la crisis de gobernabilidad, generadora de las rebeliones internas y de los conflictos intra- e interestatales. En consecuencia, no deber\u00edan pasarse por alto las dimensiones regionales e internacionales de estos conflictos o la interconexi\u00f3n entre los factores internos y externos.<br \/>\nDesde esta perspectiva, hemos de dejar constancia del hecho de que no se puede atribuir las guerras o los conflictos en \u00c1frica a causas exclusivamente \u00e9tnicas o \u201ctribales\u201d, cuando en realidad se trata de unas realidades m\u00e1s complejas y diversas donde intervienen, en la opini\u00f3n acertada de Michel Gaud, las herencias del pasado, los factores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, las injerencias de las potencias extraafricanas internacionales y las especificidades africanas . La etnicidad s\u00f3lo sirve de excusa o de consecuencia, y raras veces de factor desencadenante. Por lo tanto, es preciso la deconstrucci\u00f3n de este concepto, producto de la antropolog\u00eda colonial y de los intereses econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales de unos u otros.<br \/>\nEn realidad, las reivindicaciones \u201ctribales\u201d o \u00e9tnicas son la manifestaci\u00f3n del \u201cderecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos\u201d o la expresi\u00f3n de fuerzas de cambio pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales y culturales, y con la misma legitimidad que se expresan en otras regiones del mundo. Nacen de la miseria econ\u00f3mica, la opresi\u00f3n pol\u00edtica, la injusticia social y las desigualdades de toda \u00edndole. Por ello, y de acuerdo con el profesor Roland Marchal, se debe evitar en el an\u00e1lisis de los conflictos africanos una serie de errores de apreciaci\u00f3n que se suelen cometer: considerar a \u00c1frica como un continente por naturaleza violento (tratamiento patol\u00f3gico de los africanos); la reducci\u00f3n de los conflictos a los \u00fanicos aspectos \u00e9tnicos y \u201ctribales\u201d o a la crisis del Estado, obviando otros factores no menos importantes; la criminalizaci\u00f3n de los movimientos armados pasando por alto sus reivindicaciones y dimensiones pol\u00edticas; el concentrarse s\u00f3lo en los aspectos internos sin referirse a los contextos regionales e internacionales, y por fin, el no considerar como \u00fanicos protagonistas s\u00f3lo a los j\u00f3venes o a los miembros de la sociedad civil, olvidando a otros actores . En pocas palabras, es preciso alejarse de los clich\u00e9s y de algunos reflejos intelectuales inconscientemente interiorizados, y de la intoxicaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n occidentales que s\u00f3lo hablan de \u201cconflictos \u00e9tnicos\u201d en las que se enfatizan la barbarie y la violencia de los africanos.<br \/>\nLas nuevas guerras y conflictos de baja intensidad en \u00c1frica<br \/>\nEn la actualidad, la naturaleza de algunos conflictos africanos m\u00e1s recientes da cuenta de una realidad que se termina olvidando por no afectar o amenazar los grandes equilibrios mundiales, siendo considerados por tanto como de \u201cbaja intensidad\u201d (low intensity conflicts), como es el caso de los que est\u00e1n teniendo lugar en la parte oriental de la RDC o en la franja sahelo-sudanesa con Boko Haram y Al Shabaab.<br \/>\nEl movimiento o la secta Boko Haram, aterroriza a la poblaci\u00f3n desde 2009 y quiere imponer la shar\u00eda o la teocracia a los Estados de la zona (Nigeria, Camer\u00fan, Chad, N\u00edger), para luchar contra las \u00e9lites corruptas y crear un mundo mejor, mediante la yihad. La emergencia de esta secta se explica por la creciente pobreza e injusticia social en el norte de Nigeria o la regi\u00f3n sabeliana de este pa\u00eds. Se trata, por lo tanto, de una lucha pol\u00edtica que se ha dotado de unas bases religiosas para conseguir sus fines.<br \/>\nPor su parte, Al Shabaab, desde su retaguardia somal\u00ed, desestabiliza a los Estados vecinos considerados como aliados de Occidente, en particular a Kenia (ataque del mall o supermercado Westgate y la Universidad de Garissa) acusado de haber enviado tropas en Somalia contra los tribunales isl\u00e1micos Shabaab, en 2011, y a Yibut\u00ed por haber acogido en su territorio las bases militares norteamericanas y francesas.<br \/>\nSe puede mencionar tambi\u00e9n los enfrentamientos en Centro\u00e1frica, desde 2013, por razones de poder, entre las milicias musulmanas, los selekas, y las cristianas, los anti-balakas. Por fin, Sud\u00e1n de Sur, que accedi\u00f3 a la independencia en 2011, conoce desde hace dos a\u00f1os un conflicto entre las dos principales etnias: los dinka, la etnia del jefe de Estado Salva Kiir, y los nuers, del hasta hace poco vicepresidente de este pa\u00eds, Riek Machar, en torno al control del poder y de los ingresos procedentes del petr\u00f3leo, que constituyen el 98% de los presupuestos estatales.<br \/>\nEl surgimiento de todos estos movimientos se explica en buena medida por la corrupci\u00f3n end\u00e9mica, el mal gobierno, la exclusi\u00f3n de algunas capas de la poblaci\u00f3n por los poderes establecidos, la ausencia de perspectivas sociales para millones de j\u00f3venes sin futuro y decepcionados por los fracasos del modelo de desarrollo occidental, y por lo tanto candidatos al yihadismo, con los consiguientes ataques espectaculares a los s\u00edmbolos de la modernidad occidental (aeropuertos, estaciones, supermercardos, etc), siendo el objetivo hacer el mayor n\u00famero de v\u00edctimas posible en muy poco tiempo, y conseguir de este modo la mediatizaci\u00f3n del terror y de la extrema violencia.<br \/>\nResoluci\u00f3n de conflictos africanos y perspectivas<br \/>\nLa mejor resoluci\u00f3n de los conflictos africanos es su prevenci\u00f3n, y no pueden resolverse s\u00f3lo con la organizaci\u00f3n de conferencias internacionales, el suministro de la ayuda humanitaria o la celebraci\u00f3n de elecciones como suele suceder, sino por la instauraci\u00f3n de un verdadero proceso de desarrollo y de educaci\u00f3n que permita a los j\u00f3venes de esta zona no considerar la guerra como la \u00fanica actividad de supervivencia.<br \/>\nSe debe saludar, a pesar de sus imperfecciones, la legislaci\u00f3n adoptada por el Parlamento Europeo, el 20 de mayo de 2015, destinada a la lucha contra el comercio de los minerales procedentes de las zonas en conflicto, para impedir que los grupos armados africanos, \u2500y de la RDC en particular\u2500, puedan financiarse con la explotaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n del esta\u00f1o, bauxita, colt\u00e1n, wolframita y oro, y ello mediante el certificado de origen de estos minerales para determinar su procedencia y las distintas etapas de su recorrido. Es decir, el equivalente al protocolo de Kimberley, adoptado en mayo de 2000, y que estableci\u00f3 las condiciones de producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de los diamantes limpios (que no deben proceder de las zonas en conflicto), y que tuvo un impacto en el fin de los conflictos de Liberia, Sierra Leona y Angola.<br \/>\nEn definitiva, si la soluci\u00f3n militar, que se suele privilegiar, se justifica a corto plazo por razones de urgencia (operaci\u00f3n Serval, operaci\u00f3n Barkhane en Mal\u00ed, operaci\u00f3n Sangaris en Centro\u00e1frica), etc., sin embargo, a largo plazo la soluci\u00f3n ha de ser pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social.<br \/>\nEs preciso atacar a las causas profundas de estos conflictos y guerras, que son: la corrupci\u00f3n de los poderes establecidos, la ausencia de estrategia de desarrollo, el mal gobierno, los desequilibrios entre las regiones y las comunidades (respeto de la diversidad cultural y religiosa), el deterioro econ\u00f3mico y el bloqueo de cualquier perspectiva de progreso profesional y social para la juventud. Es decir, la lucha contra el subdesarrollo, la injusticia y la dependencia y a favor de la democracia ciudadana o de cercan\u00eda, participativa y reivindicativa, y de la descentralizaci\u00f3n como instrumento del desarrollo y de la gobernanza.<br \/>\nMbuyi Kabunda (Profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo y miembro del Grupo de Estudios Africanos \u2013GEA- de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid)<\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 10, primavera 2015). Mbuyi Kabunda. Resoluci\u00f3n de conflictos africanos y perspectivas. 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