{"id":4087,"date":"2014-12-20T19:45:38","date_gmt":"2014-12-20T18:45:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=4087"},"modified":"2025-10-23T18:19:20","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:20","slug":"la-paz-es-esto-que-tenemos-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-paz-es-esto-que-tenemos-ahora\/","title":{"rendered":"La paz es esto que tenemos ahora"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4090 aligncenter colorbox-4087\" alt=\"ikurrin1\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin1.jpg\" width=\"323\" height=\"439\" data-id=\"4090\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin1.jpg 538w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin1-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 323px) 100vw, 323px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Kepa Aulestia Urrutia, (Dossier Galde 08, oto\u00f1o 2014).\u00a0La percepci\u00f3n social de lo que significa la palabra paz se describe siempre en negativo: la paz es la ausencia de violencia. Las definiciones de la filosof\u00eda pol\u00edtica tampoco consiguen ir mucho m\u00e1s all\u00e1. Cada vez que se intenta definir la paz con exactitud se vuelve la mirada hacia la violencia, sus causas y or\u00edgenes, su naturaleza y efectos. Hasta el punto de que el esfuerzo por caracterizar con precisi\u00f3n la paz tiende a recrear el tiempo de la violencia, reescribiendo su historia y el cuadro de responsabilidades concurrentes. Por eso, cuando se trata de definir \u2018qu\u00e9 es la paz\u2019el interrogante se desliza hacia \u2018qu\u00e9 deber\u00eda ser la paz\u2019, remitiendo la cuesti\u00f3n al \u00e1mbito pol\u00edtico; al terreno de las mayor\u00edas, del consenso y del disenso.<\/p>\n<p>El argumentario de la violencia presenta la paz como algo m\u00e1s que su ausencia, porque reclama algo a cambio: paz por territorios, paz con justicia, paz con derechos, etc. La \u2018\u00e9tica de la violencia\u2019 se niega a poner en cuesti\u00f3n el uso de la fuerza como un problema en s\u00ed mismo, por lo que tampoco est\u00e1 dispuesta a admitir que su ausencia se convierta en un fin en s\u00ed mismo para la sociedad. Cuando ETA y la izquierda abertzale han hablado de la \u201cirreversibilidad del proceso\u201d sugieren que \u00e9ste no se basa \u00fanicamente en la renuncia a la violencia, sino que contempla tambi\u00e9n sus contraprestaciones. ETA pas\u00f3 de presentar la violencia como justiciera a justificarla como necesaria y m\u00e1s tarde como inevitable, sin que a d\u00eda de hoy \u2013ni de ma\u00f1ana- sus activistas est\u00e9n autorizados a tacharla como injusta.Hasta la fecha no se ha hecho p\u00fablico un pronunciamiento tan autocr\u00edtico como el que Sortuintrodujo en sus estatutos de legalizaci\u00f3n, cuando a 31 de enero de 2011 se desentend\u00eda de quienes \u201cfueron ilegalizados y disueltos por raz\u00f3n de su connivencia\u201d con la violencia.<\/p>\n<p>A medida que la sociedad vasca daba por amortizada la violencia de ETA, antes de que \u00e9sta procediera a hacer p\u00fablico su \u201ccese definitivo de actividades armadas\u201d, afloraron otrasdos corrientes reacias a admitir que el silencio definitivo de las armas pudiera identificarse con la paz como concepto asimilado a la convivencia. Una estar\u00eda representada con especial fidelidad por la mayor\u00eda de las asociaciones de v\u00edctimas del terrorismo etarra, que cuentan conpoderosas razones para temer que una ausencia de violencia sin reconocimiento del da\u00f1o causado y sin admitir su naturaleza injusta ser\u00eda agraviante para la memoria de los asesinados. La otra aparece consignada en el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, que desgrana un sinf\u00edn de iniciativas, que podr\u00edan multiplicarse por otras tantas, describiendo toda una ingenier\u00eda polemol\u00f3gica con pretensiones normativas no jur\u00eddicas.<\/p>\n<p>A primera vista la idea de paz est\u00e1 sujeta a la tensi\u00f3n entre 1) quienes insisten en justificar el uso pret\u00e9rito de la violencia desde un discurso victimista -ligado a la suerte de los presos, etc.-insistiendo en que la paz no es tal cuando persiste la \u201cviolencia estructural\u201d, 2) quienes reclaman un resarcimiento moral expreso por parte de los victimarios de ETA, reconociendo su culpa y cumpliendo \u00edntegramente las condenas dictadas o que dicten los tribunales y 3) la deconstrucci\u00f3n\/reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds de los vascos siguiendo pautas y protocolos que parecen moverse entre el exorcismo de la metodolog\u00eda infalible \u2013por cuanto apela a un est\u00e1ndar universal en la resoluci\u00f3n de conflictos-y la menudencia de \u2018microacuerdos\u2019 que se har\u00edan realidad con solo firmarse.<\/p>\n<p>La paz es un estado de cosas que pivota en torno a la ausencia de violencia f\u00edsica y de la coacci\u00f3n derivada de ella. Ese estado de cosas ha de ofrecer una razonable certeza de que la violencia f\u00edsica no volver\u00e1 a darse, confirmando adem\u00e1s que la eventualidad de que volviera en el futuro no sea utilizada como argumento de coerci\u00f3n en el presente. Junto a ello la paz es tambi\u00e9n una sensaci\u00f3n, porque ser\u00eda imposible certificar su existencia si las personas que forman parte de la comunidad de referencia no se ven en paz -es decir, en convivencia- o albergan \u2013latente- alguna proclividad al uso de la fuerza.<\/p>\n<p>La paz aparece como la superaci\u00f3n de un conflicto entre enemigos, de una pugna entre el \u2018nosotros\u2019 y el \u2018los otros\u2019. La convivencia ser\u00eda el estadio subsiguiente a esa \u2018paz f\u00edsica\u2019. Sin embargo en Euskadi la violencia f\u00edsica se practicaba simult\u00e1neamente a la existencia de una convivencia m\u00e1s que apreciable. La inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n actuaba tan solo como espectadora de los actos de terror y de las manifestaciones que daban cobertura al mismo. Yese terror se ejerc\u00eda ante una poblaci\u00f3n integrada confortablemente en muchas facetas de la vida social. Ni siquiera la persecuci\u00f3n ideol\u00f3gica desatada a mediados de los 90 acab\u00f3 con semejante vivencia dual.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4092 aligncenter colorbox-4087\" alt=\"ikurrin2\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin2.jpg\" width=\"394\" height=\"454\" data-id=\"4092\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin2.jpg 656w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/ikurrin2-260x300.jpg 260w\" sizes=\"auto, (max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La ausencia de violencia no es suficiente para hablar de paz. La paz no es suficiente para hablar de convivencia. La convivencia no es suficiente para hablar de libertad.Podr\u00edamos continuar la secuencia -recordando que la libertad no es suficiente para hablar de justicia, etc- y acabar\u00edamos perdi\u00e9ndonos del todo. Cuando se deval\u00faa la paz objetiva, entendida como ausencia de violencia, se reclama una paz trascendente, una paz que lo es todo o, en otro caso, una paz vencedora. La paz y la convivencia no pueden ni deben confundirse con cualesquiera otras aspiraciones que alberguen sus actores principales, incluso aunque \u00e9stas sean leg\u00edtimas y formen parte de anhelos casi un\u00e1nimes. Ni objetivos pol\u00edticos partidarios, ni pretensiones de imbuir una determinada \u00e9tica, ni intenciones de alcanzar una visi\u00f3n hist\u00f3rica irrefutable.<\/p>\n<p>Para empezar es necesario distinguir la paz \u2018realmente existente\u2019 de eso que se ha dado en llamar \u201cmemoria compartida\u201d. Diferenciar el \u2018momento\u2019 de la paz del \u2018momento\u2019 de la memoria. Las cosas se han precipitado porque los adl\u00e1teres del terror tienen prisa por preservar su pasado de todo juicio hist\u00f3rico o moral, y tratan de tomar la delantera convirtiendo el presente como resultado triunfal de \u201c50 a\u00f1os de lucha\u201d. Pero es necesario que la sociedad vasca se d\u00e9 una pausa para la memoria. Porque una peripecia tan reciente no puede relatarse en funci\u00f3n de los intereses pol\u00edticos de hoy o de ma\u00f1ana, sino que ha de ser narrada por historiadores o desde una revisi\u00f3n moral de cinco d\u00e9cadas de pasado. No es imaginable una memoria m\u00e1s falsa que la resultante de una pretendida transacci\u00f3n entre \u201clas cuatro sensibilidades pol\u00edticas\u201d, a las que el Plan de Paz y Convivencia confunde como\u00a0 causa y soluci\u00f3n al problema de la violencia.<\/p>\n<p>Una cosa es que todo sea perfectible; otra muy distinta es que lo vaya a ser realmente. Es necesario valorar la paz que tenemos ahora porque tampoco se puede descartar que de tanto \u2018artificio polemol\u00f3gico\u2019 pudiera empeorar por devaluaci\u00f3n. No hasta el punto de que la violencia f\u00edsica se vuelva una amenaza cierta, pero s\u00ed dando lugar a una sucesi\u00f3n de equ\u00edvocos que concedan a la paz protocolizada virtudes supuestas que resten valor a la ausencia de violencia. Si de lo que se trata es de establecer un canon normativo de lo que han de ser la paz y la convivencia, es imprescindible que ello se ci\u00f1a a la legalidad; a la legalidad vigente y a los cambios que se introduzcan en ella. No puede haber una normativa de paz que dicte sus condiciones y las condiciones de la convivencia si no adquiere una forma jur\u00eddica positiva.<\/p>\n<p>Antes de nada es necesario catalogar las carencias e imperfecciones que presenta la paz en s\u00ed, la paz entendida como ausencia de violencia, la paz que ahora tenemos. 1) ETA no acaba de desarmarse. Se trata de una pat\u00e9tica obstinaci\u00f3n por ritualizar la entrega de sus restos. Un asunto meramente simb\u00f3lico que complicar\u00eda judicialmente a quien ose participar en la liturgia. 2) ETA existe y parece que no tiene intenci\u00f3n alguna de disolverse formalmente. Ser\u00eda inadmisible su pretensi\u00f3n de convertirse en un actor pol\u00edtico fuera de la ley y de las urnas. Un problema al que sus residuales activistas deber\u00e1n responder ante los tribunales y la izquierda abertzale tendr\u00e1 que afrontar pol\u00edticamente como lastre en su pol\u00edtica de alianzas. 3) Hay 218 asesinatos sin esclarecer en cuanto a su autor\u00eda material, lo que resulta especialmente lacerante para las v\u00edctimas de la violencia reivindicada por ETA mientras las siglas subsistan sin detractarse. Aqu\u00ed termina la historia de las imperfecciones que presenta la unilateralidad de ETA. Insuficientes para discutir que la paz es esto que tenemos ahora, aunque no sea plenamente satisfactoria.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kepa Aulestia Urrutia, (Dossier Galde 08, oto\u00f1o 2014). 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