{"id":4058,"date":"2014-12-20T19:49:51","date_gmt":"2014-12-20T18:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=4058"},"modified":"2025-10-23T18:19:20","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:20","slug":"memoria-victimas-y-relatos-historicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/memoria-victimas-y-relatos-historicos\/","title":{"rendered":"Memoria, v\u00edctimas y relatos hist\u00f3ricos"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/PistolaHuesos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4059 aligncenter colorbox-4058\" alt=\"PistolaHuesos\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/PistolaHuesos.jpg\" width=\"346\" height=\"401\" data-id=\"4059\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/PistolaHuesos.jpg 577w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/PistolaHuesos-259x300.jpg 259w\" sizes=\"auto, (max-width: 346px) 100vw, 346px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez, (Dossier Galde 08, oto\u00f1o 2014). La declaraci\u00f3n de octubre de 2011 donde ETA anunci\u00f3 el cese definitivo de su \u201cactividad armada\u201d constituy\u00f3 una de las noticias m\u00e1s esperadas de las \u00faltimas d\u00e9cadas en el Pa\u00eds Vasco. El balance final tras algo m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de terrorismo y sin haber conseguido ninguna de sus hist\u00f3ricas exigencias, no puede ser m\u00e1s desastroso y sangriento. M\u00e1s de ochocientas v\u00edctimas mortales, setenta y dos secuestrados (doce de ellos asesinados), cientos de heridos y miles de personas extorsionadas y perseguidas constituyen tan solo una parte, la m\u00e1s visible y cuantificable, de las terribles consecuencias que ha dejado su historia de destrucci\u00f3n. El dolor y el miedo que se han vivido en este pa\u00eds son imposibles de medir y forman ya parte de nuestro propio <i>patrimonio inmaterial<\/i>. Una pesada losa con la que cargamos, que cuestiona a toda una sociedad sobre su comportamiento durante aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Quienes pretenden justificar la trayectoria de ETA hablan de la existencia de un conflicto pol\u00edtico, de \u201ctodas las violencias\u201d, y acumulan v\u00edctimas de diferente naturaleza para tratar de apuntalar esta teor\u00eda y equilibrar de alg\u00fan modo la magnitud del horror. Necesitan, sencillamente, visibilizar la existencia de dos bandos para escenificar ese conflicto. Pero nunca hubo dos bandos. Nunca hubo un cuerpo social y pol\u00edtico significativo detr\u00e1s de los cr\u00edmenes cometidos por la extrema derecha y el GAL que apoyase masivamente aquellos asesinatos. Nunca hubo miles de voces que diesen vivas a aquellas bandas en las calles, ni un proyecto de car\u00e1cter totalitario que controlase los espacios de los pueblos y ciudades del Pa\u00eds Vasco, que estigmatizase al enemigo pol\u00edtico, que lo despojase de su condici\u00f3n humana para justificar su eliminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es sobradamente conocido el final de la dictadura no llev\u00f3 al abandono de las armas por parte de ETA, probablemente porque nunca fue espec\u00edficamente una organizaci\u00f3n antifranquista. En la adopci\u00f3n de su estrategia violenta prevaleci\u00f3 siempre su radical oposici\u00f3n contra Espa\u00f1a frente a cualquier otro tipo de planteamiento. Esta organizaci\u00f3n radicaliz\u00f3 su actividad terrorista precisamente a partir de 1977, tras la promulgaci\u00f3n de la Amnist\u00eda que supuso la excarcelaci\u00f3n de los \u00faltimos presos pol\u00edticos. A lo largo de los siguientes tres a\u00f1os la organizaci\u00f3n terrorista asesin\u00f3 a m\u00e1s de doscientas treinta personas, un n\u00famero que se incrementar\u00eda hasta superar ampliamente las ochocientas v\u00edctimas mortales. No ha sido la violencia de ETA la \u00fanica -aunque s\u00ed la m\u00e1s sangrienta con diferencia- que hemos vivido durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. La \u201cguerra sucia\u201d contra esta organizaci\u00f3n y la actuaci\u00f3n de las diferentes bandas de extrema derecha, en sus diferentes etapas y versiones, han provocado tambi\u00e9n decenas de muertos entre 1975 y 1987; y en ello el Estado, o para ser m\u00e1s concretos, determinado mecanismos y elementos de este Estado, tuvieron de un modo u otro, por acci\u00f3n u omisi\u00f3n, una importante responsabilidad. Paralelamente la intervenci\u00f3n de las Fuerzas del Orden P\u00fablico durante aquella \u00e9poca, especialmente durante el final de la dictadura y los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n, dej\u00f3 tambi\u00e9n un importante reguero de heridos y v\u00edctimas mortales, la mayor parte de ellas producidas durante la represi\u00f3n de manifestaciones, tanto de orden pol\u00edtico como laboral, o en controles de carretera desplegados por la Guardia Civil. Todos estos fen\u00f3menos han generado un elevado n\u00famero de v\u00edctimas provocadas por la violencia pol\u00edtica. Uno de los retos m\u00e1s importantes a los que se enfrenta esta sociedad es el reconocimiento de estas v\u00edctimas tras d\u00e9cadas de olvido y abandono. Como sabemos es un tema tremendamente delicado y por ello muy f\u00e1cil de manipular.<\/p>\n<p>Si hacemos un poco de historia, el reto al que nos enfrentamos no es mayor, ni muy diferente, de aquel que han encarado otras muchas sociedades contempor\u00e1neas que han padecido diversos fen\u00f3menos de violencia pol\u00edtica. La recuperaci\u00f3n de la memoria de las v\u00edctimas, su rehabilitaci\u00f3n y reconocimiento son, sin embargo, fen\u00f3menos relativamente tard\u00edos. Hasta los a\u00f1os ochenta del siglo XX y sobre todo hasta la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn no se produjo una revisi\u00f3n de la traum\u00e1tica historia de muchos de aquellos pa\u00edses que hab\u00edan vivido experiencias devastadoras en forma de persecuciones, genocidios, represi\u00f3n, guerras o dictaduras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/14717_415.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4064 aligncenter colorbox-4058\" alt=\"revolver_50x70\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/14717_415.jpg\" width=\"249\" height=\"349\" data-id=\"4064\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/14717_415.jpg 415w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/14717_415-214x300.jpg 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, por ejemplo, un fen\u00f3meno tan complejo como el de la denominada <i>Memoria Hist\u00f3rica<\/i> ha quedado reducido en realidad a una reivindicaci\u00f3n de la memoria de los republicanos represaliados por el franquismo. Esta corriente reivindicativa, que tom\u00f3 una especial fuerza a partir del a\u00f1o 2000, un cuarto de siglo despu\u00e9s de la muerte de Franco, se materializ\u00f3 en la Asociaci\u00f3n para la Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica (ARMH). Y todo ello surgi\u00f3 en un contexto muy concreto, que se fue alimentando al calor de los rescoldos que dej\u00f3 en la sociedad espa\u00f1ola el clamor de las v\u00edctimas del terrorismo tras los sucesos de julio de 1997. El asesinato del joven concejal del PP de Ermua, Miguel \u00c1ngel Blanco, provoc\u00f3 una reacci\u00f3n de tal magnitud que sirvi\u00f3 para visibilizar el dolor y el abandono que hab\u00edan sufrido hasta ese momento las v\u00edctimas de ETA. De hecho, resulta clamoroso que la Ley de solidaridad con V\u00edctimas del Terrorismo en Espa\u00f1a date de una fecha tan tard\u00eda como octubre de 1999 y que la primera asociaci\u00f3n de v\u00edctimas, la AVT, fundada en 1981, apenas tuviera apoyos ni presencia p\u00fablica hasta muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, precisamente tras aquel asesinato.<\/p>\n<p>La exigencia de <i>justicia, verdad y reparaci\u00f3n<\/i> de estas v\u00edctimas se situ\u00f3 en el coraz\u00f3n de la escena pol\u00edtica, con las consecuencias bien conocidas que se derivaron de ello. Pero esta reacci\u00f3n tuvo tambi\u00e9n otros efectos, impulsando de un modo u otro un debate en torno al olvido de otras v\u00edctimas de la violencia pol\u00edtica, como las del franquismo, contribuyendo a su organizaci\u00f3n en diversas asociaciones memorialistas. No es necesario rebuscar demasiado en las hemerotecas para encontrar la sentida y razonable queja de los familiares de las v\u00edctimas de la represi\u00f3n que desat\u00f3 la dictadura. En realidad todos los colectivos de v\u00edctimas piensan que <i>los otros <\/i>han merecido mayor reconocimiento y honores que<i> los propios. <\/i>Las v\u00edctimas del franquismo se quejan amargamente del trato discriminatorio que han sufrido frente a las del terrorismo de ETA, a quienes consideran beneficiados por una serie de reconocimientos que a ellos les han negado; y estas \u00faltimas lamentan que los miembros de aquella organizaci\u00f3n asesinados por grupos parapoliciales o fallecidos en enfrentamientos con la polic\u00eda sean honrados como h\u00e9roes en sus pueblos, mientras sus muertos han sido tratados como apestados.Es un fen\u00f3meno hasta cierto punto comprensible y surge de la frustraci\u00f3n que ha generado la respuesta cicatera y tard\u00eda de las instituciones, pero tambi\u00e9n y sobre todo, de la propia sociedad.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se ha visto, adem\u00e1s, perjudicada por la enconada batalla que se ha abierto en torno al relato hist\u00f3rico de lo sucedido durante los \u00faltimos a\u00f1os. La derrota sufrida por el terrorismo ha llevado al entorno pol\u00edtico y social que lo sostuvo durante d\u00e9cadas a reforzar los argumentos que justifiquen su historia. Ello implica apuntalar un relato que sit\u00faa a Euskal Herria como v\u00edctima martirizada por un Estado espa\u00f1ol opresor, donde los miembros de ETA aparezcan como depositarios de una herencia que regaron con sangre los gudaris del 36. Y adem\u00e1s, es necesario hacerlo de tal modo que permita \u201cexplicar\u201d la historia de la banda hasta 2011. Frente a esta pretensi\u00f3n se encuentra la reivindicaci\u00f3n de las asociaciones de v\u00edctimas que asumen la famosa triada de <i>Verdad, Justicia y Reparaci\u00f3n<\/i>, pero tambi\u00e9n la labor de los historiadores por explicar lo ocurrido de una forma razonada y veraz, profundizando en los motivos de la violencia, en las implicaciones sociales y pol\u00edticas que permitieron ejercerla con impunidad y en las tremendas consecuencias que ha dejado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/manoPistola.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4065 aligncenter colorbox-4058\" alt=\"manoPistola\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/manoPistola.jpg\" width=\"342\" height=\"480\" data-id=\"4065\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/manoPistola.jpg 570w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/manoPistola-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 342px) 100vw, 342px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y en el centro de todo ello est\u00e1n las instituciones, sobre todo las vascas, encargadas de impulsar unas pol\u00edticas p\u00fablicas de la memoria que sean al mismo tiempo respetuosas con las v\u00edctimas y rigurosas con la verdad de lo sucedido. No es una tarea f\u00e1cil. Nadie dijo que la paz lo fuera. Para ello se han impulsado diferentes iniciativas, desde el famoso Plan de Paz y Convivencia de la Secretar\u00eda del Gobierno Vasco, duramente criticado por diferentes asociaciones de v\u00edctimas y por un importante grupo de historiadores vascos, hasta la puesta en marcha de diversos memoriales, como el Instituto de la Memoria (ahora tambi\u00e9n llamado de la Convivencia) o el Memorial de V\u00edctimas del Terrorismo, que depende del gobierno central. El primero de estos centros fue impulsado en su momento por el anterior gabinete de Ajuria Enea, dirigido por los socialistas, y pretend\u00eda ser un instrumento que situase cada fen\u00f3meno de violencia pol\u00edtica de los sufridos en el Pa\u00eds Vasco, desde la guerra civil hasta la actualidad, en su contexto hist\u00f3rico. Un reto complicado, sin duda y cuyo \u00e9xito depender\u00e1 en gran medida del cuidado -o la intenci\u00f3n- que se ponga en establecer un relato riguroso de lo sucedido, sin caer en equidistancias ni establecer contrapesos, y sin concesiones hacia aquel sector de sociedad vasca que apoy\u00f3 y justific\u00f3 la violencia pol\u00edtica hasta hace unos pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El perfil que va adoptando el (no) relato hist\u00f3rico del pasado que parece imponerse, cargado de eufemismos e imposturas, de <i>reencuentros<\/i> y <i>familias pol\u00edticas<\/i> sobre las que se olvida o maquilla su pasado, no invitan, en nuestra opini\u00f3n, al optimismo. Nunca un pa\u00eds tuvo tanta memoria \u2013ni tan mala, pensar\u00e1n muchos-, o al menos nunca fue tan anunciada, proclamada ni manoseada, ni result\u00f3, por lo visto, tan dif\u00edcil llamar a las cosas sencillamente por su nombre.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez<\/p>\n<p>Historiador, profesor de la UPV-EHU<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez, (Dossier Galde 08, oto\u00f1o 2014). La declaraci\u00f3n de octubre de 2011 donde ETA anunci\u00f3 el cese definitivo de su \u201cactividad armada\u201d constituy\u00f3 una de las noticias m\u00e1s esperadas de las \u00faltimas d\u00e9cadas en el Pa\u00eds Vasco. 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