{"id":3642,"date":"2014-09-29T14:49:43","date_gmt":"2014-09-29T12:49:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3642"},"modified":"2025-10-23T18:19:22","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:22","slug":"los-bienes-comunes-que-tenemos-cerca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/los-bienes-comunes-que-tenemos-cerca\/","title":{"rendered":"Los bienes comunes que tenemos cerca"},"content":{"rendered":"<p>(Galde 07, verano\/2014).\u00a0Quienes nos tiramos de los pelos al ver los derroteros que va tomando la humanidad, el mundo, la econom\u00eda, la sociedad, nos la pasamos buscando ventanas, por peque\u00f1a que sean, que nos permitan buscar algo de luz. Queramos o no, y aunque nos enfrentemos con ac\u00e9rrimo optimismo a las malas noticias, nuestro \u00e1nimo se desgasta y necesitamos encontrar nuevos aires para reanimarnos. Es as\u00ed como una llega, entre otros puertos, al de los bienes comunes, una figura intencionadamente olvidada y denostada por la econom\u00eda cl\u00e1sica a la que Elinor Ostrom infundi\u00f3 un soplo de vida (por lo que fue merecedora del Premio Nobel de Econom\u00eda en el a\u00f1o 2009).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/losbienes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3652 colorbox-3642\" alt=\"losbienes\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/losbienes.jpg\" width=\"640\" height=\"295\" data-id=\"3652\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/losbienes.jpg 640w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/losbienes-300x138.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s atractivo resulta de los bienes comunes es que se nos presentan como la prueba concluyente (una m\u00e1s) de que el ser humano es capaz de organizar su vida, entorno y relaciones junto con otros seres humanos, sin necesidad de que alguien de fuera venga a decirles c\u00f3mo lo tienen que hacer. Algo que nos tendr\u00eda que parecer absolutamente evidente (a poco que conozcamos la evoluci\u00f3n, la historia y la diversidad de la humanidad) nos resulta casi chocante, ya que la certeza de que esto no es as\u00ed parece, en el momento en el que vivimos, casi incuestionable.<\/p>\n<p>Los seres humanos (ciertos seres humanos, al menos) carecemos de capacidad para poder auto-gobernarnos, al menos eso predica la teor\u00eda econ\u00f3mica, quien solo ve como posible soluci\u00f3n al instinto ego\u00edsta y depredador del sel humano el control de una autoridad externa, sea esta el mercado o el Estado. Eso es tambi\u00e9n lo que parece asumirse en la mayor\u00eda de las decisiones pol\u00edticas. Sin esa autoridad, nos liar\u00edamos a porrazos y, adem\u00e1s, agotar\u00edamos todos los recursos naturales que tenemos a mano, porque no pensamos en el inter\u00e9s colectivo, porque solo pensamos a corto plazo, porque solo nos importa lo nuestro, en fin, porque, aparentemente, somos malas personas&#8230; por naturaleza.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde llega Ostrom con su trabajo <a class=\"simple-footnote\" title=\"Ostrom, Elinor (2011). El gobierno de los bienes comunes. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.\" id=\"return-note-3642-4\" href=\"#note-3642-4\"><sup>4<\/sup><\/a> y nos demuestra (\u00bfo nos recuerda?) que existen infinidad de colectivos auto-organizados y auto-gobernados que son capaces de gestionar con equidad la explotaci\u00f3n de un recurso com\u00fan, cuyos componentes son capaces de llegar a acuerdos sobre c\u00f3mo se gobiernan y c\u00f3mo gestionan ese recurso, de llegar a consensos sobre las normas con las que se rigen. Pero sobre todo demuestra que esta gesti\u00f3n puede ser, y es en muchos casos, eficaz. Es decir, un grupo de personas organizadas, que tienen a su cargo, por distintas razones, un recurso natural, son capaces de explotar ese recurso de modo que este no se agote y perdure en el tiempo en las mejores condiciones posibles. Adem\u00e1s son tambi\u00e9n capaces de que la explotaci\u00f3n de ese recursos beneficie por igual a todas las personas que forman el colectivo. Casi nada. Y todo esto lo pueden hacer, y lo hacen, ellas solas.<\/p>\n<p>Curiosamente, nos cuesta m\u00e1s creer en la capacidad de auto-organizaci\u00f3n de las personas que en la eficacia del mercado y el Estado, a pesar de que estamos viendo con nuestros propios ojos los devastadores resultados ecol\u00f3gicos, econ\u00f3micos y sociales del control de esa autoridad externa, la que supuestamente nos ten\u00eda que proteger de nosotros mismos. \u00bfQui\u00e9n es aqu\u00ed m\u00e1s depredador y destructor?<\/p>\n<p>La gente se organiza, y adem\u00e1s eficazmente. Esto que parece una utop\u00eda existe. Y no existe en la otra punta del mundo, o en la otra punta de la historia, sino tambi\u00e9n en nuestro entorno m\u00e1s inmediato y hoy en d\u00eda. El objetivo del estudio en el que particip\u00e9 hace ya dos a\u00f1os \u201cUn acercamiento a la gesti\u00f3n de los bienes comunes y las organizaciones colectivas en el primer sector en la CAPV\u201d <a class=\"simple-footnote\" title=\"Este estudio fue financiado por KATILU, unidad mixta de innovaci\u00f3n de HAZI, NEIKER, AZTI E INNOBASQUE. Disponible en l\u00ednea &lt;\u00a0http:\/\/www.katilu.net\/bienescomunes\/ca\/contenido.html&gt;\" id=\"return-note-3642-5\" href=\"#note-3642-5\"><sup>5<\/sup><\/a> es, precisamente, recoger algunos ejemplos de organizaci\u00f3n colectiva en nuestro medio rural.<\/p>\n<p>Curiosamente, muchas de las personas que protagonizan estos ejemplos no eran siquiera conscientes de que estaban inmersas en una din\u00e1mica que reta este tan sosamente asumido principio de que las personas deben ser gobernadas por un agente externo que mantenga la paz y el orden entre ellas. En muchos casos, las din\u00e1micas colectivas en las que estaban inmersas eran o una forma natural (por habitual) de funcionar o el resultado de una necesidad. En casos contados detectamos algo que podr\u00edamos llamar una conciencia rompedora.<\/p>\n<p>Si bien los ejemplos seleccionados para el estudio son muy dispares, en todos ellos encontramos una serie de elementos comunes, de los que, pienso, algo podr\u00edamos aprender:<\/p>\n<p>&#8211; En todos ellos se comparte algo en colectividad.<br \/>\n&#8211; Comparten no sin conflicto y, precisamente por eso, se dotan de unas normas que regulan qui\u00e9n, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo puede hacer uso de lo que comparten; c\u00f3mo se organizan y deciden; c\u00f3mo distribuyen lo que producen; y c\u00f3mo se conjugan los diferentes intereses de sus componentes.<br \/>\n&#8211; A pesar de que en cada caso llegan a formas de organizaci\u00f3n dispares (desde muy sencillas a muy complejas), dado que las circunstancias, el recurso y la comunidad son tambi\u00e9n diferentes, en todos ellos todos sus componentes tienen el derecho y la capacidad de intervenir, de proponer y de modificar c\u00f3mo se gobiernan.<br \/>\n&#8211; Cuentan con un acceso f\u00e1cil a la informaci\u00f3n sobre el recurso que comparten, las reglas con las que se gobiernan y todo lo que ocurre en la comunidad.<br \/>\n&#8211; En todos se busca un equilibrio, no siempre f\u00e1cil, entre las capacidades del recurso y las necesidades de la comunidad.<\/p>\n<p>Ostrom identifica una serie de principios aplicables a los casos de gesti\u00f3n exitosa de recursos de uso com\u00fan y que podemos encontrar (en diferentes grados) en las experiencias que en este estudio se recogen. Estos principios son:<\/p>\n<p>&#8211; El grupo que compone la comunidad est\u00e1 bien delimitado. Est\u00e1 claro qui\u00e9n tiene derecho a formar parte de ella y a hacer uso de los recursos que comparten. Esto viene a menudo definido en las normas (bien sean escritas o consuetudinarias).<br \/>\n&#8211; Tambi\u00e9n est\u00e1n bien definidos los recursos que utilizan y los l\u00edmites que deben respetar para no agotarlos o congestionarlos.<br \/>\n&#8211; Las normas de uso de los recursos est\u00e1n dise\u00f1adas teniendo en cuenta su naturaleza y caracter\u00edsticas.<br \/>\n&#8211; Las personas que componen la comunidad pueden participar en la modificaci\u00f3n de las normas de uso.<br \/>\n&#8211; Cuentan con maneras de controlar (a veces formales, a veces informales) el uso inapropiado de los recursos y a menudo cuentan tambi\u00e9n con un r\u00e9gimen sancionador.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que estos ejemplos no pueden enfrentarse ellos solos a la idea de que la organizaci\u00f3n colectiva es solo una idea ut\u00f3pica, ya que no resuelven el problema de c\u00f3mo nos organizamos en comunidades m\u00e1s grandes, como puede ser un pa\u00eds o la humanidad. Esta modalidad de organizaci\u00f3n colectiva est\u00e1 pensada para comunidades limitadas. Las complejidades llegan cuando estos l\u00edmites no existen o son difusos, en cuyo caso ser\u00e1 necesario aplicar otros principios y otros m\u00e9todos. Pero no podemos olvidar que estos principios se escriben una vez analizada la experiencia y no antes, y que si bien a la gran comunidad humana nunca le ha tocado tener que organizarse ella sola en su totalidad, s\u00ed lo han hecho muchos pueblos, muchos colectivos, y lo han hecho tomando el consenso como principio rector <a class=\"simple-footnote\" title=\"Ver Graeber, David (2013). The Democracy project. A history. A crisis. A movement. Penguin Books.\" id=\"return-note-3642-6\" href=\"#note-3642-6\"><sup>6<\/sup><\/a>. Es de ellos de los que podremos derivar esos principios para aprender de la experiencia.<a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ElinorOstrom.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright colorbox-3642\" alt=\"ElinorOstrom\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ElinorOstrom.jpg\" width=\"184\" height=\"274\" data-id=\"3648\" \/><\/a><\/p>\n<p>Uno de los objetivos de este estudio sobre bienes comunes en nuestro entorno rural fue tambi\u00e9n el de visibilizar y dar nombre a estas pr\u00e1cticas de organizaci\u00f3n colectiva, porque est\u00e1n ah\u00ed y no las vemos ni valoramos. Otro tanto se podr\u00eda decir de una mir\u00edada de experiencias en las que los humanos demostramos que somos capaces de organizarnos eficazmente sin necesidad de esa autoridad externa.<\/p>\n<p>En cualquier caso, que las personas sean capaces de gobernarse ellas solas, organizadas colectivamente y sin una autoridad exterior tendr\u00eda que dejar de ser entendida como una utop\u00eda infantil. Entre otras razones porque ya lo hacen, tanto dentro de una organizaci\u00f3n como la de los bienes comunes como en muchos otros casos. Con esto no me estoy negando a ver que en ciertos niveles esto tiene que ser muy complejo, solo estoy cuestionando la tan asumida premisa de que no podemos hacerlo.<\/p>\n<p>Lo cierto es que no menos ut\u00f3pica es la idea de que es mejor que nos gobiernen otros, y digo esto mirando al mundo y viendo los resultados a los que nos enfrentamos. Es evidente que esto de dejarse gobernar no nos ha llevado a un mundo de paz y armon\u00eda, ni siquiera a dejar de esquilmar nuestros recursos naturales. El mero hecho de que podamos estar ante una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica de dimensiones irreversibles no deja de ser muestra de ello. Es evidente que su utop\u00eda no ha funcionado.<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-3642-1\">Ostrom, Elinor (2011). El gobierno de los bienes comunes. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. <a href=\"#return-note-3642-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-3642-2\">Este estudio fue financiado por KATILU, unidad mixta de innovaci\u00f3n de HAZI, NEIKER, AZTI E INNOBASQUE. Disponible en l\u00ednea &lt;\u00a0<a href=\"http:\/\/www.katilu.net\/bienescomunes\/ca\/contenido.html\" target=\"_blank\">http:\/\/www.katilu.net\/bienescomunes\/ca\/contenido.html<\/a>&gt; <a href=\"#return-note-3642-2\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-3642-3\">Ver Graeber, David (2013). The Democracy project. A history. A crisis. A movement. Penguin Books. <a href=\"#return-note-3642-3\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-3642-4\">Ostrom, Elinor (2011). El gobierno de los bienes comunes. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. <a href=\"#return-note-3642-4\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-3642-5\">Este estudio fue financiado por KATILU, unidad mixta de innovaci\u00f3n de HAZI, NEIKER, AZTI E INNOBASQUE. Disponible en l\u00ednea &lt;\u00a0<a href=\"http:\/\/www.katilu.net\/bienescomunes\/ca\/contenido.html\" target=\"_blank\">http:\/\/www.katilu.net\/bienescomunes\/ca\/contenido.html<\/a>&gt; <a href=\"#return-note-3642-5\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-3642-6\">Ver Graeber, David (2013). The Democracy project. A history. A crisis. A movement. Penguin Books. <a href=\"#return-note-3642-6\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Beatriz Moral. (Galde 07, verano\/2014). 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