{"id":3629,"date":"2014-09-29T14:50:53","date_gmt":"2014-09-29T12:50:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3629"},"modified":"2025-10-23T18:19:22","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:22","slug":"reivindicacion-del-comonismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/reivindicacion-del-comonismo\/","title":{"rendered":"Una pr\u00e1ctica ancestral cargada de futuro. Reivindicaci\u00f3n del \u201ccomonismo\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Imanol Zubero (Galde 07, verano\/2014).\u00a0La concesi\u00f3n en 2009 del Premio Nobel de Econom\u00eda a la norteamericana Elinor Ostrom ha vuelto a situar en la agenda te\u00f3rica y en el debate p\u00fablico una de las cuestiones m\u00e1s controvertidas en el pensamiento social y econ\u00f3mico: cu\u00e1l es la mejor manera de abordar los problemas de acci\u00f3n colectiva a los que se enfrentan los individuos cuando utilizan recursos de uso com\u00fan. Durante mucho tiempo, la respuesta a esta cuesti\u00f3n ha estado dominada por la perspectiva Hardin\/Olson, o al menos por una cierta interpretaci\u00f3n de estos dos autores: a) Los recursos comunes son demasiado importantes (y fr\u00e1giles) como para dejar su gesti\u00f3n exclusivamente en manos de quienes tienen acceso libre a ellos, pues estos acabar\u00e1n por poner su inter\u00e9s individual por encima de cualquier consideraci\u00f3n de bien o de beneficio com\u00fan (Hardin). b) Los individuos, a pesar de estar personalmente interesados en que ciertas reivindicaciones colectivas tengan \u00e9xito (ya que en ese caso cada uno obtiene un beneficio individual) se ven, sin embargo, tentados de no participar en la acci\u00f3n colectiva confiando en que el compromiso activo del resto de miembros de la asociaci\u00f3n sea m\u00e1s que suficiente para alcanzar los objetivos propuestos, a la vez que se ahorran los costes asociados al hecho de participar personalmente (Olson).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/huertos_benimaclet.jpg\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crearlaplaza.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-3632 colorbox-3629\" alt=\"crearlaplaza\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crearlaplaza.png\" width=\"480\" height=\"178\" data-id=\"3632\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crearlaplaza.png 800w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crearlaplaza-300x111.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ambas perspectivas coinciden en la apreciaci\u00f3n de que, en sociedades complejas, los problemas derivados de la gesti\u00f3n de bienes comunes no pueden resolverse confiando exclusivamente en la voluntad cooperativa de los individuos, sino que exigen alguna forma de disciplinamiento exterior de las tendencias ego\u00edstas, ya sea mediante la regulaci\u00f3n p\u00fablica (Estado) o mediante alguna forma de privatizaci\u00f3n de los bienes (mercado). Ostrom cuestiona te\u00f3rica y emp\u00edricamente esta perspectiva, caracter\u00edstica del pensamiento econ\u00f3mico y politol\u00f3gico dominante: \u201cNi el Estado ni el mercado han logrado un \u00e9xito uniforme en que los individuos mantengan un uso productivo, de largo plazo, de los sistemas de recursos naturales. Por otra parte, distintas comunidades de individuos han confiado en instituciones que no se parecen ni al Estado ni al mercado para regular algunos sistemas de recursos con grados razonables de \u00e9xito durante largos periodos\u201d.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Bollier, quiz\u00e1s por no ser economista fue capaz de ver con claridad que las teor\u00edas del libre mercado fracasan a la hora de explicar muchos fen\u00f3menos de enorme relevancia econ\u00f3mica; y quiz\u00e1s por ser mujer Ostrom fue capaz de prestar atenci\u00f3n a los aspectos <i>relacionales <\/i>de la actividad econ\u00f3mica. Esta mirada resulta preciosa \u2013en el doble sentido de valiosa y escasa- en la actualidad.<\/p>\n<p><b>La construcci\u00f3n social de los bienes comunes <\/b><\/p>\n<p>La enorme complejidad de los bienes y recursos del mundo y su no menos compleja gesti\u00f3n se ha ido reduciendo siglo a siglo hasta pr\u00e1cticamente agotarse en los dos grandes espacios institucionales e ideol\u00f3gicos que han configurado las tensiones sociales y pol\u00edticas que han definido a las sociedades industriales avanzadas desde el siglo XIX hasta la actualidad: el espacio y la l\u00f3gica del Estado y el espacio y la l\u00f3gica del mercado. Mercado y Estado han sido las instituciones que m\u00e1s poderosamente han construido los imaginarios sociales caracter\u00edsticos de las sociedades modernas, hasta hacernos creer que todo aquello que no encaje perfectamente en el marco normativo definido por cada una de esas instituciones no ser\u00eda otra cosa que un residuo de tiempos pasados o una rareza contempor\u00e1nea sin mayor relevancia. \u00bfLas \u201csuertes\u201d de le\u00f1a de montes comunales? Una tradici\u00f3n curiosa, propia del mundo rural. \u00bfLa econom\u00eda social y solidaria? Una realidad interesante, pero cuyo valor simb\u00f3lico \u2013en cuanto encarnaci\u00f3n de solidaridad, ambici\u00f3n inclusiva o preocupaci\u00f3n por los colectivos m\u00e1s vulnerables- es mucho mayor que su peso real.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/huertos_benimaclet.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter colorbox-3629\" alt=\"huertos_benimaclet\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/huertos_benimaclet.jpg\" width=\"480\" height=\"310\" data-id=\"3631\" \/><\/a><\/p>\n<p>El eje p\u00fablico\/privado se ha convertido en la gran autov\u00eda por la que circulan las sociedades m\u00e1s desarrolladas: con dos sentidos concebidos en ocasiones como antag\u00f3nicos \u2013o privado o p\u00fablico-, considerando la posibilidad de combinar en proporciones distintas ambas perspectivas, en otros. Otras posibilidades de gesti\u00f3n y organizaci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s social, auto-organizado, cooperativo o comunal, se han visto reducidas a carreteras locales o a v\u00edas rurales, escasamente transitadas y poco relevantes. Pero, \u00bfrealmente es as\u00ed? \u00bfRealmente puede reducirse toda la complejidad de bienes y recursos necesarios para la existencia de la humanidad a dos grandes principios de gesti\u00f3n (de producci\u00f3n, de apropiaci\u00f3n, de distribuci\u00f3n), p\u00fablico o privado, planteados adem\u00e1s en t\u00e9rminos excluyentes?<\/p>\n<p>\u201cEl pensamiento convencional \u2013recuerda Antonio Lafuente- divide los objetos, cualquiera que sea su naturaleza, entre los que pertenecen al mercado y los que tutela en Estado. Sabemos, sin embargo, que hay un tercer sector, cuya importancia necesita urgentemente ser apreciada: el procom\u00fan\u201d. \u00bfDe qu\u00e9 bienes estamos hablando? \u00bfCu\u00e1les son esos bienes susceptibles de ser gestionados desde una perspectiva distinta de la convencional distinci\u00f3n entre gesti\u00f3n\/propiedad p\u00fablica o privada y que constituir\u00edan un \u201ctercer sector\u201d que Lafuente denomina <i>procom\u00fan<\/i>, pero que tambi\u00e9n cabe nombrar como \u201cbienes comunes\u201d, <i>commons<\/i> o, simplemente, \u201ccomunes\u201d? El procom\u00fan es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una comunidad de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien com\u00fan. El procom\u00fan lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Al procom\u00fan pertenecen los dones de la naturaleza, como el aire, el agua, los oc\u00e9anos, la vida salvaje y los desiertos, y tambi\u00e9n los \u00abactivos\u00bb compartidos como Internet, el espacio radioel\u00e9ctrico empleado en las emisiones y las tierras comunales. El procom\u00fan incluye nuestras creaciones sociales compartidas: bibliotecas, parques, espacios p\u00fablicos, adem\u00e1s de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, las obras de creaci\u00f3n y el conocimiento p\u00fablico que hemos acumulado durante siglos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hay bienes privados, bienes p\u00fablicos y hay, tambi\u00e9n, <i>bienes comunes<\/i>, recursos que pertenecen a todas y a todos. Un mismo bien, pongamos por caso la salud, puede ser considerado un bien p\u00fablico (cuando el acceso es universal y gratuito), pero tambi\u00e9n un bien club, de acceso restringido (mediante formas de copago) o un bien privado (cuando se privatiza). Muchos bienes considerados en un momento determinado como p\u00fablicos pueden experimentar limitaciones de acceso en funci\u00f3n de la congesti\u00f3n o sobreexplotaci\u00f3n que el libre acceso puede provocar: es el caso de los parques nacionales con restricciones de acceso o de estancia, o el de las carreteras de peaje; de esta forma, se convierten en bienes club. Puede darse tambi\u00e9n el caso de que un bien privado como, por ejemplo, el Palacio de Liria propiedad de la Casa de Alba, pueda abrirse al acceso gratuito pero limitado de visitantes. O que unas tierras sean ocupadas por el Sindicato Andaluz de Trabajadores y las conviertan en recurso com\u00fan, al margen de su anterior condici\u00f3n de bien p\u00fablico (como es el caso de Las Turquillas, propiedad del ej\u00e9rcito de Tierra) o privado.<\/p>\n<p>Por eso, m\u00e1s que por sus supuestas propiedades o \u201cnaturaleza\u201d, la aproximaci\u00f3n m\u00e1s interesante a bienes comunes tiene que ver con las pr\u00e1cticas discursivas y socio-pol\u00edticas que se plantean en torno a ellos. Es en este sentido que desde el Observatorio Metropolitano de Madrid se refieren a los comunes como <i>hip\u00f3tesis pol\u00edtica y pr\u00e1ctica comunitaria<\/i>. Pensemos en el caso de las plazas y espacios p\u00fablicos convertidos en escenario de reuni\u00f3n, deliberaci\u00f3n, encuentro, protesta y propuesta en Egipto, Atenas, Barcelona o Madrid: espacios p\u00fablicos convertidos en \u201ccomunes urbanos\u201d en la medida en que la gente los utiliz\u00f3 para expresar sus visiones y demandas pol\u00edticas (Harvey). Desde esta perspectiva lo que hace que un bien o recurso se convierta en com\u00fan es la pr\u00e1ctica social del <i>commoning<\/i>, entendida como una pr\u00e1ctica que produce o define un cierto bien. Los llamados \u201cbienes comunes\u201d no son meros bienes, no son \u201ccosas\u201d separadas de nosotros; ni siquiera son solo bienes compartidos. No son simplemente el agua, el bosque o las ideas. Son pr\u00e1cticas sociales de \u201ccommoning\u201d, de \u201ccomunizaci\u00f3n\u201d, basadas en los principios de compartir, cuidar y producir en com\u00fan. Para garantizarlas, todos los que participan en un \u201ccom\u00fan\u201d tienen el derecho de codecidir las normas y reglas de su gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los bienes comunes o <i>commons <\/i>pueden ser (o no ser) cualquier bien o recurso definido como tal en funci\u00f3n de diversos principios: la naturaleza del recurso en cuesti\u00f3n, las funciones que cumplen, las relaciones sociales que se organizan en torno al mismo, o las pr\u00e1cticas sociopol\u00edticas de <i>commoning <\/i>que se organizan en torno a dicho bien. Son estas \u00faltimas las que me parecen m\u00e1s interesantes en el momento actual, pudiendo identificarse en la oleada de <i>ocupaciones creativas <\/i>que desde hace dos a\u00f1os sorprende al mundo proponiendo una nueva concepci\u00f3n de lo p\u00fablico a partir de la idea de \u201clo com\u00fan\u201d (Subirats). Y es que, como cuenta Amador Fern\u00e1ndez-Savater que le dijo una amiga en Sol: \u201cYa no se trata de tomar la calle, sino de crear la plaza\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de los bienes comunes, del procom\u00fan, es una oportunidad para volver a pensar la autonom\u00eda y la iniciativa de los individuos sin caer en el administrativismo y la burocratizaci\u00f3n, pero sin abandonarlas en manos del mercado y de su l\u00f3gica competitiva. Nos permite volver a pensar la sociedad como un proyecto relacional, alejado de cualquier forma de comunitarismo tradicional -imposible o cuando menos indeseable en un tiempo de individualismo institucionalizado-, pero fundado en la construcci\u00f3n cooperativa por parte de individuos asociados libremente.<\/p>\n<p>Tal vez el procom\u00fan sea el lugar social donde, por fin, el ideal revolucionario de la fraternidad encuentre el sitio que nunca tuvo, a diferencia de lo que ocurri\u00f3 con la libertad, que enraiz\u00f3 y floreci\u00f3 en el espacio del mercado, y con la igualdad, que lo hizo en el espacio del Estado.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Este art\u00edculo es parte de un trabajo m\u00e1s amplio: \u201cDe los comunales a los commons: la peripecia te\u00f3rica de una pr\u00e1ctica ancestral cargada de futuro\u201d, Documentaci\u00f3n Social, n\u00ba 165, 2012, pp. 15-48.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imanol Zubero (Galde 07, verano\/2014). 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