{"id":3573,"date":"2014-09-29T15:07:33","date_gmt":"2014-09-29T13:07:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3573"},"modified":"2025-10-23T18:19:22","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:22","slug":"hacia-el-encuentro-con-las-victimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/hacia-el-encuentro-con-las-victimas\/","title":{"rendered":"Hacia el encuentro con las v\u00edctimas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p align=\"left\">Jes\u00fas Herrero. (Galde 07, uda-verano\/2014). La aproximaci\u00f3n a la realidad de las v\u00edctimas est\u00e1 relacionada con la aproximaci\u00f3n al propio problema de la violencia. Desde un punto de vista \u00e9tico y de defensa de los derechos humanos es obligado rechazar todo tipo de violencia terrorista e ileg\u00edtima. En el caso de Euskal Herria, una creciente mayor\u00eda de la sociedad se ha ido sumando a ese rechazo. Es un punto de partida desde el que poder avanzar en la deslegitimaci\u00f3n de esa violencia mediante la incorporaci\u00f3n de la experiencia de las v\u00edctimas, que deben ser reconocidas como las tr\u00e1gicas destinatarias de un ataque que no s\u00f3lo iba dirigido contra ellas en particular, sino contra toda la sociedad y con el objetivo de amedrentar e intentar imponer una determinada visi\u00f3n de la realidad. Esta perspectiva de las v\u00edctimas implica, as\u00ed mismo, el reconocimiento del da\u00f1o irreparable e injustamente causado.<\/p>\n<p align=\"left\">Este es el proceso l\u00f3gico que queda al descubierto cuando nos encontramos, fundamentalmente en la izquierda abertzale tradicional, con quienes reclaman una serie de reivindicaciones para un determinado colectivo de v\u00edctimas sin haber hecho el reconocimiento global de todas las v\u00edctimas, sin haber realizado un reconocimiento del da\u00f1o causado y sin haber rechazado claramente la utilizaci\u00f3n de la violencia como instrumento pol\u00edtico que las caus\u00f3. Su discurso, a d\u00eda de hoy, presenta todav\u00eda importantes carencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"left\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/LasaZabala.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3575 aligncenter colorbox-3573\" alt=\"LasaZabala\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/LasaZabala.jpg\" width=\"540\" height=\"361\" data-id=\"3575\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/LasaZabala.jpg 900w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/LasaZabala-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"left\">Siempre existir\u00e1 un enorme d\u00e9ficit en el tratamiento y en la atenci\u00f3n a las v\u00edctimas, pero, al menos, es destacable que, en nuestro \u00e1mbito, se ha empezado a abordar esta problem\u00e1tica antes de que finalizara el propio fen\u00f3meno de la violencia. Este hecho es un hito rese\u00f1able desde la perspectiva de la resoluci\u00f3n de conflictos, en la que con frecuencia se est\u00e1n intentando aplicar f\u00f3rmulas externas que est\u00e1n resultando escandalosamente fallidas. A\u00fan hoy, iniciativas institucionales que fueron impulsadas en el pasado siguen produciendo significados \u00e9ticos y de convivencia de mucho mayor calado que otros planes actuales, m\u00e1s tendentes a reproducir el discurso del contexto y del colectivo como subterfugio para eludir la autocr\u00edtica y la responsabilidad de la violencia propia.<\/p>\n<p align=\"left\">Cada v\u00edctima es individual. En ocasiones se ha utilizado la generalizaci\u00f3n f\u00e1cil para evitar responsabilidades y una mayor implicaci\u00f3n. Por ejemplo, cuando se acusa a algunos colectivos de v\u00edctimas de estar demasiado politizados. Algunos de sus pronunciamientos han ido en esa direcci\u00f3n, pero eso no puede ser excusa para no abordar su problem\u00e1tica. Con frecuencia se utiliza la catalogaci\u00f3n o el encasillamiento f\u00e1cil para\u00a0<i>\u201cen una especie de resta de responsabilidades, ir compensando unas con otras y, en el mejor de los casos, reconocer, a rega\u00f1adientes y por imperativo estrat\u00e9gico, la diferencia resultante\u201d<\/i>. (\u201cEl eco del silencio\u201d, Ana Rosa G\u00f3mez Moral,\u00a0<i>Galde<\/i>\u00a0n\u00ba2).<\/p>\n<p align=\"left\">Si observamos la realidad, se rompen los esquemas c\u00f3modos que est\u00e1n bastante asentados en la mayor\u00eda de la sociedad, por ejemplo, cuando comprobamos que v\u00edctimas del GAL y v\u00edctimas de ETA participan desde hace tiempo en una misma asociaci\u00f3n o cuando nos detenemos a observar la enorme diversidad existente entre las v\u00edctimas del GAL o de actuaciones ileg\u00edtimas de las fuerzas policiales.<\/p>\n<p align=\"left\">En el contexto actual, es realmente rese\u00f1able y una contribuci\u00f3n enorme e impagable que sea un grupo de v\u00edctimas quien est\u00e9 avanzando m\u00e1s significativamente en la direcci\u00f3n del reconocimiento de todas las v\u00edctimas. Iniciativas como \u201cGleencree\u201d constituyen un ejemplo extraordinario de c\u00f3mo desde la experiencia dolorosa individual se puede empatizar con otras v\u00edctimas, con otras especificidades, con otras circunstancias y c\u00f3mo son capaces de identificar espacios comunes que, seg\u00fan sus propios testimonios, les reconfortan. Otro ejemplo significativo lo constituyen los \u201cencuentros restaurativos\u201d entre v\u00edctimas y victimarios, partiendo en ambos casos de la total libertad individual para participar en ellos. Este dialogo, siempre duro para sus protagonistas, ha permitido poner en pr\u00e1ctica a los victimarios el reconocimiento del da\u00f1o causado, no en gen\u00e9rico, sino expresado personalmente a quienes directa o indirectamente lo sufrieron. Resulta parad\u00f3jico que estas iniciativas no tengan continuidad porque no cuenten, en este momento, con el respaldo institucional necesario.<\/p>\n<p align=\"left\">Es igualmente incomprensible la soledad institucional en la que se encuentran los presos de la denominada \u201cV\u00eda Nanclares\u201d. No hay que esconder ni olvidar los delitos que cometieron, y ellos mismos no lo hacen, pero hay que reconocerles su valent\u00eda al dar el paso del rechazo a la violencia y del reconocimiento del injusto da\u00f1o causado y, adem\u00e1s, realizarlo desde la perspectiva de las v\u00edctimas. Su valioso testimonio es una poderosa e insoslayable cr\u00edtica \u00e9tica, pero tambi\u00e9n pol\u00edtica, a esa izquierda abertzale tradicional que sigue sin dar los pasos necesarios.<\/p>\n<p align=\"left\">Estos presos no cuentan con el apoyo del Gobierno central, pero, en esta legislatura y hasta este momento, tampoco han contado con un apoyo decidido del Gobierno vasco, que parece ha priorizado, a trav\u00e9s de la Direcci\u00f3n de Paz y Convivencia, la situaci\u00f3n de todo el colectivo de presos que, hist\u00f3ricamente, siempre se ha movido desde la ortodoxia. En cambio, la realidad muestra que la desvinculaci\u00f3n de la violencia parte del compromiso y la decisi\u00f3n individual.\u00a0 No es un proceso sencillo. Implica una ruptura radical con el pasado, que deja a la persona sin ese soporte colectivo que exime al individuo de su responsabilidad frente al uso de la violencia.<\/p>\n<p align=\"left\">No obstante, las \u00faltimas declaraciones del Gobierno vasco parecen indicar un punto de inflexi\u00f3n para dar un mayor apoyo a este colectivo de presos de la \u201cV\u00eda Nanclares\u201d. Puede que haya sido forzado por las circunstancias, ya que aportaciones recientes a favor de ese objetivo de la convivencia, que no se puede regular a trav\u00e9s de leyes, parten de la iniciativa particular y sin ning\u00fan apoyo institucional. Estas iniciativas han sido, por ejemplo, el dialogo radiof\u00f3nico entre el ex miembro de ETA Urrusolo Sistiaga y la v\u00edctima I\u00f1aki G. Arrizabalga donde el primero realizaba un claro reconocimiento del da\u00f1o causado y afirmaba \u201c<i>Me siento responsable de todas la v\u00edctimas, no solo de las que he causado\u201d\u00a0<\/i>(Cadena SER 13\/07\/2014), o el encuentro entre Maixabel Lasa e Ibon Etxezarreta, la persona que asesin\u00f3 a su marido Juan Mari Jauregi, durante el acto de recuerdo anual que se le realiza (Legorreta, 29\/07\/2014).<\/p>\n<p align=\"left\">Estos ejemplos dejan al descubierto la inutilidad de la violencia. La dejan desnuda, sin ning\u00fan tipo de excusas, justificaciones o supuestas explicaciones. Ponen en primer plano a las personas, a las v\u00edctimas, a todas ellas, a su dolor y da\u00f1o irreparable. Una vez m\u00e1s, las v\u00edctimas nos proporcionan a la sociedad y, por tanto, tambi\u00e9n a sus gobernantes un regalo impagable, porque es algo a lo que no est\u00e1n obligadas. Son ellas, las v\u00edctimas, junto a esos procesos individuales de los victimarios, quienes nos facilitan los mejores ejemplos de cara a la convivencia, al reconocimiento de todas las v\u00edctimas, al reconocimiento del da\u00f1o causado, en definitiva a favorecer la convivencia. Deber\u00edamos poder hablar de \u201ctodas las v\u00edctimas\u201d sin que estas palabras pudieran tener ning\u00fan tipo de connotaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n interesada que intente desde\u00f1ar a algunas de ellas o intente eludir responsabilidades propias. Desgraciadamente, todas son v\u00edctimas. Son, todas ellas, fruto de la irracionalidad que atenta contra los derechos b\u00e1sicos del ser humano. Lo m\u00ednimo que podemos proporcionarles a todas ellas es reconocimiento, verdad, justicia y memoria.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Herrero. (Galde 07, uda-verano\/2014). 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