{"id":3439,"date":"2014-07-21T13:03:16","date_gmt":"2014-07-21T11:03:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3439"},"modified":"2025-10-23T18:19:24","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:24","slug":"el-huevo-bastardo-el-nacionalismo-y-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/el-huevo-bastardo-el-nacionalismo-y-la-izquierda\/","title":{"rendered":"El huevo bastardo: el nacionalismo y la izquierda"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/nacda1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3443 alignleft colorbox-3439\" alt=\"nacda1\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/nacda1.png\" width=\"187\" height=\"230\" data-id=\"3443\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/nacda1.png 444w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/nacda1-243x300.png 243w\" sizes=\"auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a>Mart\u00edn Alonso.\u00a0(Galde 06, primavera\/2014).\u00a0La Tercera V\u00eda pretendi\u00f3 obviar las diferencias entre izquierda y derecha ensamblando socialismo democr\u00e1tico y liberalismo. Sabemos que el experimento descarril\u00f3 y la socialdemocracia con \u00e9l. Sabemos d\u00f3nde andan hoy los Blair, Schr\u00f6der y compa\u00f1\u00eda, y sabemos c\u00f3mo estamos y c\u00f3mo est\u00e1 el Estado de bienestar. El desastre no es una excepci\u00f3n: ocurre siempre que una organizaci\u00f3n quiere combatir en un espacio conceptual \u2013un marco, en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos\u2013 deudor de principios y valores ajenos. Si pensamos en un elefante, para decirlo con G. Lakoff, no podemos defender un programa progresista. Traslademos la plantilla. En su primer viaje a Sebastopol V. Putin ha pedido \u201cel restablecimiento de la justicia hist\u00f3rica y el derecho a la autodeterminaci\u00f3n\u201d. Un a\u00f1o antes de la ca\u00edda del Muro Milosevic declaraba al semanario <i>Nin<\/i>: \u201cEl nacionalismo es un huevo bastardo que se ha colocado en el nido de la clase obrera\u201d. Del enemigo el consejo: Milosevic destruy\u00f3 Yugoslavia y el socialismo en nombre de la Yugoslavia socialista y lo hizo asumiendo el programa \u00e9tnico de la Gran Serbia, vehiculado por las brumas m\u00edticas de un relato de Kosovo regurgitado en un sexto centenario que reconocemos en la \u00e9pica del <i>Tricentenari<\/i> y las cenizas del Born.<\/p>\n<p>La v\u00eda neoliberal del dinero y del Consenso de Washington destruy\u00f3 a la socialdemocracia y algo m\u00e1s que a ella; la confusi\u00f3n entre emancipaci\u00f3n e identidad sigue haciendo estragos en la izquierda. La naci\u00f3n es el \u00eddolo moderno de la identidad pol\u00edtica, como antes lo fueron la religi\u00f3n o la raza. Es una creencia supersticiosa como lo es la mercatolatr\u00eda neoliberal. Es verdad que hist\u00f3ricamente la emancipaci\u00f3n ha podido cabalgar a lomos de la naci\u00f3n y que cabe distinguir modalidades del nacionalismo, digamos la c\u00edvica o constitucional y la \u00e9tnica o excluyente. Pero se trata de una divisi\u00f3n escol\u00e1stica: cuando la crisis ha dejado sentir sus efectos el liberalismo moderado ha sido englutido por el neoliberalismo depredador; cuando se calienta el ecosistema pol\u00edtico, el nacionalismo \u00e9tnico devora al c\u00edvico, como bien han se\u00f1alado Connor y Hardin entre muchos otros (no viene mal tampoco una vuelta por <i>Neither right nor left<\/i>, de Zeev Sternhell o la recopilaci\u00f3n <i>The fall of communism and the rise of nationalism<\/i>, de donde procede la cita inicial de Maryniak). El fervor transversalista del catalanismo nos hace recordar las proclamas de <i>l\u2019Union Sacr\u00e9e<\/i> que desangraron Europa hace un siglo. Pensando en el papel desencadenante que jug\u00f3 el secesionismo serbio nos recuerda A. Buchanan \u2013autor de <i>Secession: The morality of political divorce<\/i>\u2013, en un volumen colectivo titulado <i>The morality of nationalism<\/i>, que los \u201cmovimientos secesionistas tienden a producir m\u00e1s violencia que la que pueden consumir en su propio espacio interno\u201d. Podemos sustituir violencia por perjuicios para generalizar.<\/p>\n<p>Me he referido antes a la cuesti\u00f3n del marco. La movilizaci\u00f3n colectiva requiere identificar el \u2018nosotros\u2019 de referencia. El nosotros de la emancipaci\u00f3n se inscribe, utilizando el esquema topol\u00f3gico de Dahrendorf, en la vertical de la estratificaci\u00f3n y busca la igualdad; el de la identidad en el horizontal de la etnia y busca la homogeneidad en la afirmaci\u00f3n de los hechos diferenciales, del <i>Sonderweg<\/i>, de lo propio, un determinante del tronco sem\u00e1ntico de la propiedad y de la exclusi\u00f3n. Seguramente una de las razones para el desvar\u00edo de la izquierda tiene que ver con la polisemia del t\u00e9rmino pueblo, que designa tanto a la mayor\u00eda (frente a la \u00e9lite), como a la etnia; el pueblo trabajador en el primer caso, el pueblo elegido (oprimido, agraviado, no reconocido), en el segundo. Milosevic jug\u00f3 en este cambio de agujas; como el nacionalismo radical vasco desde hace tiempo y una parte de la izquierda catalana can\u00f3nica y alternativa hoy, con expresiones como \u201cel inmigrantado se nos va echar encima\u201d en frase de un destacado prohombre de la autodenominada izquierda abertzale durante la tensa espera en el secuestro de Miguel \u00c1ngel Blanco.<\/p>\n<p><b>La naci\u00f3n <\/b><\/p>\n<p>Los argumentos que invocan las pol\u00edticas de querencia identitaria se inscriben en dos registros principales, el de la naci\u00f3n y el de la democracia, que caminaron juntos en los primeros compases del nacionalismo pero mantienen una relaci\u00f3n complicada desde hace un siglo. El primero establece que la naci\u00f3n es la unidad de lealtad colectiva que regula la cohesi\u00f3n social; el principio de autodeterminaci\u00f3n y esa versi\u00f3n aut\u00f3ctona del \u2018derecho a decidir\u2019 son ectoplasmas de este argumento que residencia la legitimidad en la pertenencia nacional. No es f\u00e1cil afrontar la cuesti\u00f3n del nacionalismo en unas pocas l\u00edneas pero en las coordenadas espaciotemporales desde las que escribo me parece justificada la aprensi\u00f3n para asumir esta gram\u00e1tica desde premisas emancipatorias. (Por si acaso, remito a los an\u00e1lisis que llevan haciendo desde hace tiempo Javier Villanueva o Eugenio del R\u00edo, desde la izquierda. Para una visi\u00f3n m\u00e1s acad\u00e9mica el siempre l\u00facido Fred Halliday en las veinte p\u00e1ginas dedicadas a \u201cThe perils of community: reason and unreason in nationalist ideology\u201d, en <i>Nations and Nationalism<\/i>, abril 2000: 153-172). De todas maneras la formulaci\u00f3n de Jonathan Glover (en <i>The morality of nationalism<\/i>) me parece resumir lo sustancial: las naciones deben ser tratadas como medios no como fines. Este principio vale para cualesquiera de las categor\u00edas de adscripci\u00f3n identitaria. La perversi\u00f3n del socialismo real descans\u00f3 en la hipostatizaci\u00f3n idealista del proletariado (la clase) que cuaj\u00f3 en el <i>Gulag<\/i>, v\u00eda lo que Orwell caracteriz\u00f3 como neolengua y la revisi\u00f3n del marxismo como socialismo en un solo pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>La democracia como regla de la mayor\u00eda <\/b><\/p>\n<p>La izquierda prefiere el segundo argumento, el democr\u00e1tico, asimilado \u00a0en ocasiones a la dimensi\u00f3n cuantitativa. Pero la mayor\u00eda no es un criterio absoluto. El principio democr\u00e1tico debe verse avalado por el respeto a la ley, por un criterio cualitativo. Hay un par de cuestiones anexas que se refieren a cu\u00e1nto de mayoritarias son las supuestas mayor\u00edas y qu\u00e9 medios se han desplegado para configurarlas. Escuchemos a Pierre Vilar en <i>Pensar hist\u00f3ricamente<\/i>: \u201cCuando decimos \u2018pueblo\u2019 estamos, de hecho, sugiriendo una simpat\u00eda por la gran mayor\u00eda. Pero \u00bfc\u00f3mo y cu\u00e1ndo puede expresarse la gran mayor\u00eda? \u00bfA trav\u00e9s de las mayor\u00edas electorales? Sabemos que cambian y que son capaces de elegir a un Hitler. Por ello me inquieta la expresi\u00f3n \u2018el derecho del pueblo a disponer de s\u00ed mismo\u2019, a la autodeterminaci\u00f3n: \u00bfbajo qu\u00e9 forma y dentro de qu\u00e9 l\u00edmites un pueblo puede ser consultado?\u201d. (Vilar sucumbi\u00f3 en ocasiones al canto de las sirenas olvidando advertencias como las de <i>Notas sobre el nacionalismo<\/i> del autor de <i>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/i>). El rizo del rizo de este argumento consiste en atribuir sin m\u00e1s especificaciones a la mayor\u00eda legitimidad normativa, como cuando los corruptos o los exterroristas elegidos por los votos populares se declaran absueltos de sus delitos. Jonan Fern\u00e1ndez, el cerebro del \u2018tercer espacio\u2019 y hoy responsable de la Secretar\u00eda General para la Paz y la Convivencia titul\u00f3 uno de sus primeros escritos (1997), \u201cLa \u00e9tica del poder normativo de los hechos\u201d, antes de patentar, como asesor del soberanista Ibarretxe, el derecho social a la consulta. La absolutizaci\u00f3n del criterio de las mayor\u00edas se desentiende de las cuestiones de valor y as\u00ed vemos que desde quienes invocan una trayectoria antifranquista se aplaude al Mas soberanista (y responsable de una muy activa pol\u00edtica de recortes sociales) y se critica (algunos) a Raimon por falta de devoci\u00f3n independentista. No es una cuesti\u00f3n balad\u00ed y como se\u00f1ala Giovanni Sartori (voz \u2018Democrazia\u2019, de la <i>Enciclopedia<\/i><i> delle scienze sociali<\/i>) \u201cpara todo el Medioevo y el Renacimiento la <i>maior pars<\/i> deb\u00eda mantenerse unida siempre a la <i>melior pars<\/i>, a la parte mejor\u201d. S\u00f3lo este criterio modulador impide procesos como la apoteosis democr\u00e1tica de un dictador y la sanci\u00f3n plebiscitaria de decisiones como la pena de muerte o la expulsi\u00f3n de inmigrantes. Est\u00e1 por \u00faltimo un problema pr\u00e1ctico, el de la unidad de referencia para la determinaci\u00f3n de la mayor\u00eda, un problema que si no se balancea opera como una espada de Damocles sobre cualquier cuerpo pol\u00edtico.<\/p>\n<p><b>Prescriptividad del marco identitario <\/b><\/p>\n<p>Hay un tercer registro, m\u00e1s difuso, que trata de encuadernar la lucha por los derechos sociales en tapas identitarias. Tenemos un buen (o mal) ejemplo en \u201cSobre el derecho a decidir\u201d \u2013un texto de Jordi Borja, presidente del Observatorio DESC (Derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales) de Barcelona y exmiembro del Comit\u00e9 Central del PSUC y del PCE\u2013, presentado en un acto de la Fundaci\u00f3n Nous Horizons y publicado luego en <i>Viento Sur<\/i> (9 de mayo) y en <i>Sin Permiso <\/i>(que luego lo elimin\u00f3). El texto de Borja permite atisbar dos sesgos: el escoramiento hacia la ontolog\u00eda idealista y el recurso a la historia. (Muchos historiadores, entre ellos algunos historiadores exizquierdistas, y algunos excomunistas est\u00e1n jugando un papel no desde\u00f1able en los avatares del \u2018proceso\u2019 (variante catalanista del \u2018conflicto\u2019). Esta querencia por el \u2018futuro pasado\u2019, seg\u00fan el r\u00f3tulo de Koselleck, expresa un rasgo definitorio de los males del presente que se\u00f1ala Enzo Traverso en <i>L\u2019histoire comme champ de bataille<\/i>: el eclipse de las utop\u00edas reformadoras y el suced\u00e1neo melanc\u00f3lico de la vuelta a las brumas de un pasado retroproyectado.<\/p>\n<p>La asunci\u00f3n del marco identitario por la izquierda es un ejercicio de sadomasoquismo. Es autodestructivo por cuanto supone contender en un terreno adverso. Como se\u00f1alaron los formalistas rusos y confirma la psicolog\u00eda cognitiva el marco impone su propia jurisdicci\u00f3n. (Pru\u00e9bese a localizar la palabra fraternidad o solidaridad en esta gram\u00e1tica). Algunas de las piezas de este marco bastardo y adverso son: 1\/ esencialismo; 2\/ organicismo; 3\/ primordialismo; 4\/ ontolog\u00eda idealista asentada en una historia mitificada que trastoca la agenda postergando las cuestiones sociales \u2013v\u00e9ase c\u00f3mo las luchas ciudadanas han sido abducidas por la marea b\u00e1ltica en Catalu\u00f1a y c\u00f3mo vienen si\u00e9ndolo en el Pa\u00eds Vasco por teratomorfos como los sindicatos soberanistas o el pacifismo \u00e9tnico\u2013; 5\/ asunci\u00f3n de la superstici\u00f3n del destino robado como \u00fatil para convertir un supuesto rev\u00e9s hist\u00f3rico \u20131389 para Serbia, 1714 para el catalanismo, etc.\u2013 en fundamento de derecho; y 6\/ obsturaci\u00f3n epistemol\u00f3gica que da cuenta de la incapacidad de aceptar ciertos hechos fehacientes, como apunta Orwell. Por limitarme al balance, v\u00e9ase qu\u00e9 ha sido del laborismo israel\u00ed enredado en el galimat\u00edas del Gran Israel, de la izquierda exyugoslava, de la IU de Madrazo incorporada (como el Elkarri del \u2018tercer espacio\u2019) al bloque de Lizarra, o la sangr\u00eda interminable del PSC; por no hablar del pacifismo de entreguerras. No todo lo posible es deseable \u2013ni conveniente\u2013. En nuestras coordenadas geopol\u00edticas la izquierda tiene tanto que ganar en el tablero de la identidad como la socialdemocracia en el del fundamentalismo del mercado. Pero m\u00e1s all\u00e1 de consideraciones pragm\u00e1ticas la movilizaci\u00f3n sobre criterios identitarios equivale a jugar con fuego, a oficiar de aprendiz de brujo. Y puesto que tanto se acude a la legitimaci\u00f3n hist\u00f3rica, convendr\u00eda tener en cuenta que el Estado-naci\u00f3n no es una invariante de la historia europea, ni por el principio ni, presumiblemente, por el final. Ciertamente, hay formulaciones en estas p\u00e1ginas que necesitar\u00edan una argumentaci\u00f3n m\u00e1s extensa para ser dotadas de mayor rigor.<\/p>\n<div class=\"woo-sc-hr\"><\/div>\n<p><em>Lo admirable es que siempre se puede justificar todo<\/em>.<strong>\u00a0Edgar Morin<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Lo que permanece invariable en el nacionalista es su propio estado mental: el objeto de sus sentimientos es intercambiable y puede ser imaginario<\/em>.\u00a0<strong>Orwell<\/strong>.<\/p>\n<p><em>\u2018Identidad\u2019 es una palabra peligrosa. Ninguno de sus usos contempor\u00e1neos es respetable<\/em>.\u00a0<strong>Tony Judt<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Como se\u00f1alara Henri Bergson refiri\u00e9ndose a la pr\u00e1ctica religiosa, el espect\u00e1culo del nacionalismo supone con harta frecuencia un enigma y una humillaci\u00f3n para la inteligencia humana.\u00a0<\/em><strong>Irena Maryniak.<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Alonso. (Galde 06, primavera\/2014). La Tercera V\u00eda, la v\u00eda neoliberal del dinero y del Consenso de Washington destruy\u00f3 a la socialdemocracia y algo m\u00e1s que a ella. La confusi\u00f3n entre emancipaci\u00f3n e identidad sigue haciendo estragos en la izquierda. La naci\u00f3n es el \u00eddolo moderno de la identidad pol\u00edtica, como antes lo fueron la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3442,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,5],"tags":[],"class_list":["post-3439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-politica","revista-galde-6"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3439"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3439\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19023,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3439\/revisions\/19023"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}