{"id":3432,"date":"2014-07-21T12:43:21","date_gmt":"2014-07-21T10:43:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3432"},"modified":"2025-10-23T18:19:24","modified_gmt":"2025-10-23T16:19:24","slug":"la-soledad-de-dos-en-compania-cataluna-y-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-soledad-de-dos-en-compania-cataluna-y-espana\/","title":{"rendered":"La soledad de dos en compa\u00f1\u00eda: Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/CuerdaNudo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3434 aligncenter colorbox-3432\" alt=\"CuerdaNudo\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/CuerdaNudo.jpg\" width=\"323\" height=\"498\" data-id=\"3434\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/CuerdaNudo.jpg 404w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/CuerdaNudo-194x300.jpg 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 323px) 100vw, 323px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-size: 13px;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Portillo Vald\u00e9s.\u00a0(Galde 06, primavera\/2014).\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 13px;\">En los ambientes acad\u00e9micos, tanto en Espa\u00f1a como fuera de ella, viene siendo com\u00fan el comentario acerca de lo disparatado de la reciente ofensiva historiogr\u00e1fica del nacionalismo catal\u00e1n, encarnada sobre todo en esa <\/span><i style=\"font-size: 13px;\">performance<\/i><span style=\"font-size: 13px;\"> que fue el simposio <\/span><i style=\"font-size: 13px;\">Espanya contra Catalunya: una mirada hist\u00f3rica (1714-2014)<\/i><span style=\"font-size: 13px;\">. Que ten\u00eda este car\u00e1cter dram\u00e1tico lo demostr\u00f3 su presentaci\u00f3n a cargo del director del Centre d\u2019Hist\u00f2ria Contempor\u00e0nia de Catalunya, Jaume Sobrequ\u00e9s. Dijo entonces que el t\u00edtulo del simposio respond\u00eda a una \u201crealidad objetiva e indiscutible\u2026 que no se discute\u201d, aportando por toda evidencia para ello la propia celebraci\u00f3n de esa <\/span><i style=\"font-size: 13px;\">performance<\/i><span style=\"font-size: 13px;\"> que, indudablemente, logr\u00f3 su prop\u00f3sito que no era otro sino trasladar al escenario, con el adecuado envoltorio cient\u00edfico, un debate pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p>Un escenario de ese tipo resulta esencial para alimentar una querella que es mucho m\u00e1s nacionalista que nacional. Por ello, lo importante del simposio promovido por la Generalitat de Catalu\u00f1a era el t\u00edtulo, lo que Sobrequ\u00e9s, obviamente, consider\u00f3 \u201cincuestionable\u201d e \u201cinnegociable\u201d. A pesar del estupor acad\u00e9mico, puede sorprender que no haya habido una respuesta desde el an\u00e1lisis hist\u00f3rico ni a este ni a otros desprop\u00f3sitos historiogr\u00e1ficos alimentados en Catalu\u00f1a. No la ha habido, entre otras razones, porque tampoco se esperaba. En un debate nacionalista, como \u00e9ste, la respuesta que se espera es la que se produce en esa misma clave, es decir, la que apele tambi\u00e9n al car\u00e1cter \u201cindiscutible\u201d e \u201cinnegociable\u201d de la espa\u00f1olidad de Catalu\u00f1a. Las contestaciones que llegan desde la historiograf\u00eda simplemente no importan y se pueden descalificar sin m\u00e1s, as\u00ed provengan de voces tan autorizadas como la de John Elliot. M\u00e1s a\u00fan, pueden incluso tergiversarse al punto de hacerles decir lo que jam\u00e1s dijeron, como fue el caso del historiador portugu\u00e9s Pedro Cardim, quien hubo de rectificar en el peri\u00f3dico \u201cP\u00fablico\u201d unas declaraciones suyas sobre la separaci\u00f3n portuguesa de 1640 que la revista catalana <i>S\u00e0piens<\/i> presentaba como aval cient\u00edfico de la <i>Espanya contra Catalunya<\/i>. Es la misma l\u00f3gica que domina el adorno discursivo del nacionalismo catal\u00e1n: no importa la historia, importa el ser.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed puede tener inter\u00e9s, a mi juicio, es observar este constructo discursivo nacionalista catal\u00e1n desde el punto de vista historiogr\u00e1fico, es decir, como objeto de estudio. La reciente renuncia de Juan Carlos I a la corona espa\u00f1ola ha venido a reforzar la sensaci\u00f3n de que en Espa\u00f1a estamos ante un final del ciclo pol\u00edtico inaugurado en 1978 cuyos signos m\u00e1s relevantes, sin duda, son el agotamiento constitucional y la crisis del sistema de partidos. Lo primero se puso de manifiesto principalmente en Catalu\u00f1a con la crisis de la reforma estatutaria (2006-2010) y lo segundo con la sucesi\u00f3n imparable de casos de corrupci\u00f3n que han llevado a un serio cuestionamiento electoral del sistema de partidos nacido al final de la dictadura. Podr\u00edan a\u00f1adirse otros signos, como la intervenci\u00f3n del modelo medi\u00e1tico y el surgimiento de una prensa digital alternativa y, por supuesto, la crisis inapelable del modelo de crecimiento econ\u00f3mico y de sus consecuencias sociales, incluidas nuevas formas de movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es en esta Espa\u00f1a que presenta rasgos de crisis de sistema que la querella catalana se ha encauzado decididamente por la v\u00eda nacionalista dejando de lado la perspectiva de la naci\u00f3n. Es una acusada querencia de la Espa\u00f1a post\u2014imperial que tiende a tratar las identidades mucho m\u00e1s desde posturas nacionalistas y esencialistas que nacionales y ciudadanas. No casualmente es en la Espa\u00f1a que tiene que pensarse como naci\u00f3n a secas, sin imperio, en las d\u00e9cadas primeras del siglo XX, donde estos usos pol\u00edticos de la historia tienen su estreno. Un buen ejemplo puede verse en el encuentro entre el texto que Antoni Rovira i Virgili public\u00f3 en 1917 para explicar a los \u201cespa\u00f1oles castellanos\u201d los principios del nacionalismo catal\u00e1n (<i>El nacionalismo catal\u00e1n<\/i>)y la respuesta del historiador Rafael Altamira (en <i>Psicolog\u00eda del pueblo espa\u00f1ol<\/i>). Rovira utiliza un lenguaje sentimental y amoroso para transmitir la esencia del posicionamiento nacionalista catal\u00e1n: Espa\u00f1a intenta \u201cimponer el amor obligatorio\u201d; los \u201csentimientos de los catalanes\u201d les llevan no al \u201codio\u201d pero tampoco a \u201camar\u201d\u00a0 a Espa\u00f1a; \u201cel dolor de muchos catalanes es no poder amar esta Espa\u00f1a triste\u201d. Altamira, por su parte, entendi\u00f3 perfectamente el mensaje y lo reprodujo con el mismo lenguaje se\u00f1alando que lo relevante del debate no era siquiera la independencia o el federalismo \u201csino, vuelvo a decirlo, el desamor al resto de la tierra espa\u00f1ola\u2026\u201d. En estas posiciones es sintom\u00e1tica la conclusi\u00f3n a la que llegaba el propio Rovira despu\u00e9s de haber dedicado cientos de p\u00e1ginas a explicar las razones historiogr\u00e1ficas del nacionalismo catal\u00e1n: \u201cDesde el punto de vista pol\u00edtico, no se trata ya de una cuesti\u00f3n de doctrina, ni de historia, sino de un hecho.\u201d<\/p>\n<p>Efectivamente, planteada la cuesti\u00f3n en el plano del \u201cseparatismo espiritual\u201d que dec\u00eda Altamira, la historia pod\u00eda adornar pero no debatirse. La historia, dicho de otro modo, deja de ser relevante para el debate en el momento en que \u00e9ste se centra en el ser y no en el estar. Algo similar ocurre en la actual querella nacionalista. Al colocar la historia junto a la naci\u00f3n en un limbo intocable, deja de tener sentido entrar en un debate propiamente historiogr\u00e1fico. Este es el motivo por el que la desconcertante conferencia inaugural del simposio antes mencionado, a cargo de Josep Fontana, ha quedado tambi\u00e9n sin respuesta historiogr\u00e1fica: no la puede haber porque los t\u00e9rminos del debate est\u00e1n ya situados en el plano del ser, donde la historia solamente puede confirmar pero no inquietar el discurso.<\/p>\n<p>Un texto del propio Antoni Rovira, pero escrito en un contexto radicalmente distinto, en 1931, puede servir de muestra de las posibilidades de un planteamiento diverso, basado en el estar y no en el ser (<i>Catalunya i la Rep\u00fablica<\/i>). Desde que el pacto de San Sebasti\u00e1n y la proclamaci\u00f3n de la rep\u00fablica en Espa\u00f1a abrieron de nuevo el campo a las posibilidades de un debate pol\u00edtico sobre la forma de estar, el lenguaje y, consecuentemente, el planteamiento cambiaron. Rovira prescinde entonces del lenguaje amoroso y sentimental y se centra en un discurso m\u00e1s historiogr\u00e1fico sobre el republicanismo catal\u00e1n y sus posibilidades de desenvolvimiento en una Espa\u00f1a federal. No se trataba entonces tanto de pugnar por el ser de Catalu\u00f1a cuanto de explorar las posibilidades del estar, de la manera de encontrar acomodo en un espacio pol\u00edtico espa\u00f1ol que se abr\u00eda tambi\u00e9n a la discusi\u00f3n sobre los modos de estar.<\/p>\n<p>Es una situaci\u00f3n que se repiti\u00f3 durante la Transici\u00f3n con epicentro en el amplio proceso constituyente que lleva desde 1977 hasta 1983 con los \u00faltimos estatutos de autonom\u00eda (a excepci\u00f3n de los de Ceuta y Melilla, 1995). Fue aquel momento tambi\u00e9n m\u00e1s del estar que del ser, sobre todo para Catalu\u00f1a, y momento, no casualmente, de un florecimiento historiogr\u00e1fico muy notable. Da la sensaci\u00f3n de que ese escenario se agota durante la crisis estatutaria que remata la sentencia 31\/2010 del Tribunal Constitucional se\u00f1alando precisamente el l\u00edmite en la interpretaci\u00f3n federal de la constituci\u00f3n de 1978. Es una situaci\u00f3n \u2013no lo olvidemos\u2014 que provoca una reivindicaci\u00f3n del ser de Espa\u00f1a que la derecha espa\u00f1ola no quiso dejar a la regulaci\u00f3n democr\u00e1tica (dos votaciones parlamentarias, en Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a, y un refer\u00e9ndum, ni m\u00e1s ni menos). Es tambi\u00e9n un escenario en el que la versi\u00f3n m\u00e1s esencialista del catalanismo se empieza pronto a mover como pez en el agua: al nacionalismo siempre le gust\u00f3 m\u00e1s el ser y al federalismo el estar. A vueltas con el ser de nuevo, el estar ha quedado relegado y con \u00e9l la historia civil, la que tiene utilidad para el debate pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Portillo Vald\u00e9s<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Profesor de Historia Contemporanea en la UPV\/EHU<\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ez dago.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3433,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,5],"tags":[],"class_list":["post-3432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-politica","revista-galde-6"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3432"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19024,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3432\/revisions\/19024"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}