{"id":3189,"date":"2014-06-29T21:10:49","date_gmt":"2014-06-29T19:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3189"},"modified":"2025-10-23T18:18:08","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:08","slug":"donostia-2016-una-txalupa-en-el-epicentro-de-la-tormenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/donostia-2016-una-txalupa-en-el-epicentro-de-la-tormenta\/","title":{"rendered":"Donostia 2016, una txalupa en el epicentro de la tormenta"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/donostia_san_sebastian1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-3190 colorbox-3189\" alt=\"donostia_san_sebastian1\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/donostia_san_sebastian1.jpg\" width=\"480\" height=\"308\" data-id=\"3190\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/donostia_san_sebastian1.jpg 800w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/donostia_san_sebastian1-300x192.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Santi Burutxaga. (Galde 06, primavera\/2014).\u00a0La sucesi\u00f3n de dimisiones y ceses en el grupo rector de la Capitalidad Cultural Europea ha causado estupor a falta de un a\u00f1o y medio para la fecha oficial de su comienzo. La \u00faltima y peor crisis del pasado abril, ha transmitido una imagen de descalabro del proyecto, a pesar de los llamamientos a la tranquilidad y serenidad de los responsables pol\u00edticos, que han llegado a reconocer que se hab\u00edan quedado <i>aturdidos<\/i> ante la dimisi\u00f3n de la \u00faltima Directora General, Itziar Nogeras. Los intentos de hilvanar un consenso y cierre de filas para aparentar que el proyecto mantiene su rumbo, no han impedido las cr\u00edticas de <i>imagen lamentable, fiasco monumental, desorganizaci\u00f3n, ausencia de liderazgo, falta de profesionalidad y de lealtad institucional, sectarismo, retrasos considerables en la planificaci\u00f3n y enfoques excesivamente localistas impropios de un proyecto europeo<\/i>, entre otras lindezas.<\/p>\n<p>La gesti\u00f3n de lo que comenz\u00f3 siendo una meta ilusionante, ha ido quemando, apartando y dejando en la cuneta a una buena parte de las personas responsables de ponerlo en marcha. Donostia 2016 se est\u00e1 convirtiendo en una met\u00e1fora de Pa\u00eds, un pim-pam-pum del juego pol\u00edtico que muestra nuestra peor cara: la de la incapacidad para ponerse de acuerdo en un proyecto de inter\u00e9s general y llevarlo adelante con generosidad y competencia.<\/p>\n<p><b>El proyecto: los mares so\u00f1ados<\/b>. Donostia 2016 naci\u00f3 bajo los mejores auspicios. La declaraci\u00f3n de tregua indefinida por parte de ETA y luego el cese definitivo de la violencia, creaban las condiciones id\u00f3neas para poner en pie una operaci\u00f3n cultural de envergadura que contaba con el impulso entusiasta del entonces alcalde Od\u00f3n Elorza y el acuerdo, o al menos la neutralidad, del resto de los grupos. Un equipo de buenos profesionales, aunque inexpertos en la organizaci\u00f3n de eventos similares, fue recabando adhesiones en los sectores culturales y dise\u00f1ando las l\u00edneas maestras de un proyecto singular. Tal vez su biso\u00f1ez en organizar \u201ccapitales culturales\u201d les permiti\u00f3 plasmar sin complejos un proyecto ambicioso que no cifraba su \u00e9xito en acumular eventos art\u00edsticos, ya suficientes en la ciudad, sino en generar procesos participativos que hiciesen emerger y fortalecieran las tramas creativas de Donostia y un amplio entorno, porque la propuesta se expand\u00eda en el espacio y tambi\u00e9n en el \u00e1mbito temporal, prolong\u00e1ndose hasta el 2020.<\/p>\n<p>La gestaci\u00f3n del proyecto D-SS2016EU puede decirse que fue una fiesta. Como el \u00e9xito era improbable -hab\u00eda otras capitales con m\u00e1s bazas previas- se dej\u00f3 volar libremente a la imaginaci\u00f3n y a los deseos: <i>olas de energ\u00eda ciudadana, faros de la paz, la vida, las voces, del mar y de la tierra, laboratorios de arte y creatividad, de las lenguas, el circo de la vida, las embajadas itinerantes<\/i>, etc, etc.<\/p>\n<p>Tras la piel de esta narrativa po\u00e9tica, lat\u00edan dos ideas muy poderosas: la cultura como herramienta que puede generar espacios de convivencia en paz, yen segundo lugar, la cultura como expresi\u00f3n simb\u00f3lica colectiva, motor de cambios sociales. Las <i>olas de energ\u00eda ciudadana<\/i> pretend\u00edan ser una propuesta alternativa al modelo cultural, ya en crisis, de consumo de \u201cproductos\u201d masificados para el turismo cultural y las grandes infraestructuras convertidas en iconos, a modo de modernas catedrales consagradas al culto de la Cultura con may\u00fasculas. Como los redactores eran gente experimentada, pensaron que si era forzoso pactar la inclusi\u00f3n de algo de todo esto, que su peso fuese lo m\u00e1s ligero posible.<\/p>\n<p><b>La gesti\u00f3n: de las olas de energ\u00eda ciudadana a la borrasca perfecta<\/b>. Oyendo a distintas personas que han pasado por la oficina de la Capitalidad, se saca la conclusi\u00f3n de que no hay una \u00fanica raz\u00f3n que explique porqu\u00e9 las cosas han ido tan mal, sino m\u00e1s bien una sucesi\u00f3n de desaciertos.<\/p>\n<p>Existe unanimidad en que la gesti\u00f3n administrativa y pol\u00edtica ha sido desastrosa. En primer lugar, para cuando el proyecto resulta ganador, las condiciones pol\u00edticas en las que se gest\u00f3 ya hab\u00edan cambiado completamente. Bildu, al frente de la Alcald\u00eda y la Diputaci\u00f3n, se encuentra con un proyecto que le es ajeno. Viene de una trayectoria opositora de confrontaci\u00f3n sistem\u00e1tica y de una concepci\u00f3n acotada del \u00e1mbito cultural que, por mucha voluntad que ponga, dificulta su asunci\u00f3n de las pautas en las que el proyecto de Capitalidad est\u00e1 basado. Muchas de las acciones en torno a la cultura de paz, uno de los ejes del proyecto, le emplazan a actuaciones que le generan, necesariamente, incomodidad.<\/p>\n<p>La llegada del PNV al Gobierno Vasco introduce nuevos protagonistas en los \u00f3rganos de gobierno y en los cargos designados para la gesti\u00f3n del proyecto. Si bien existe acuerdo en que no se ha ejercido presi\u00f3n sobre los t\u00e9cnicos para influir en los contenidos culturales y art\u00edsticos, s\u00ed ha existido una injerencia permanente de los representantes pol\u00edticos en cuestiones t\u00e9cnicas y organizativas que deber\u00edan pertenecer al \u00e1mbito de decisi\u00f3n de las personas contratadas al efecto. El resultado final ha sido un equipo profesional voluntarioso pero inseguro, carente de autoridad, que no se atreve a tomar decisiones en la duda de si \u00e9stas ser\u00e1n respaldadas. Por ejemplo: publicar una informaci\u00f3n requiere del acuerdo y aprobaci\u00f3n de todas las instituciones representadas en el Patronato de la Fundaci\u00f3n creada para la Capitalidad. La gesti\u00f3n de los contenidos y los tiempos es tan compleja que se opta por el mutismo.<\/p>\n<p>Donostia 2016 es un evento extraordinario, complejo, cuya gesti\u00f3n requiere de flexibilidad, agilidad y canales extraordinarios para su desenvolvimiento. En cambio, se ha querido ejecutar con los mecanismos y los tiempos ordinarios de la Administraci\u00f3n. El resultado es una frustrante lentitud, ideas que se pierden, proyectos que no arrancan sin que nadie sepa explicar por qu\u00e9, presupuestos que se tarda meses en aprobar, gente que se marcha quemada, nuevos que llegan a los que hay que explicar qu\u00e9 es eso de las olas y de los faros, y vuelta a empezar. La responsabilidad de no haber sabido delegar en un equipo profesional se la reparten las instituciones vascas presentes en el Patronato.<\/p>\n<p>Tampoco han faltado las torpezas directivas. El miedo a equivocarse y el exceso de respeto a los procedimientos, han lastrado la frescura necesaria para poner en marcha un proyecto que hac\u00eda gala de ella, unido a concepciones contrapuestas sobre la necesidad de empoderar a los colectivos culturales y ciudadanos para que ejecuten partes del programa, y por otro lado, la desconfianza que lleva a centralizar los programas y querer realizarlos con los pocos recursos humanos propios.<\/p>\n<p>Donostia 2016 se ha ido aislando y cociendo en su propia salsa. Sin confianza en sus fortalezas, no ha intentado con energ\u00eda implicar a la iniciativa privada en la financiaci\u00f3n de sus actividades, aspecto \u00e9ste vital en un momento de escasez de recursos p\u00fablicos, adem\u00e1s de lo que implica para la socializaci\u00f3n del proyecto. Tambi\u00e9n es verdad que convertido en combustible para la lucha partidista, nadie est\u00e1 dispuesto a ayudar a nadie.<\/p>\n<p><b>A la b\u00fasqueda de alg\u00fan puerto de llegada.<\/b> Existir\u00e1 un Donostia 2016, pero no ser\u00e1 lo mismo. El gale\u00f3n se ha ido dejando jirones de velamen en cada tormenta, y ya no hay tiempo para investigar nuevas formas de navegaci\u00f3n. Hay la vela que hay, y con ella habr\u00e1 que llegar a alg\u00fan destino. Existe un programa, dicen que muy desarrollado, y se trata de ponerlo en marcha sin dilaciones, confi\u00e1ndolo a la gente que sea capaz de hacerlo, y con una direcci\u00f3n que tenga capacidad de interlocuci\u00f3n con las instituciones vascas, estatales y europeas, y con las empresas y que administre bien los recursos disponibles, no tan escasos. En definitiva, dirigir un proyecto, que es lo que se tendr\u00eda que haber hecho desde el principio.<\/p>\n<p>Probablemente el equilibrio inicial del programa se quedar\u00e1 escorado hacia lo espectacular, que es lo m\u00e1s sencillo, lo que cualquier instituci\u00f3n entiende y lo que se puede comprar con dinero. Si se logra, se habr\u00e1n salvado los muebles del naufragio, y si no, habr\u00e1 sido un esperpento del que deber\u00edamos sacar algunas conclusiones.<\/p>\n<p>En cualquier caso se habr\u00e1 perdido una oportunidad para investigar otras formas de relaci\u00f3n entre la ciudadan\u00eda y la cultura, otras maneras de mediaci\u00f3n entre las personas, las instituciones y los creadores, un Arteleku mucho m\u00e1s grande, con el que tal vez so\u00f1\u00f3 Santi Eraso, alma m\u00e1ter de las <i>olas de energ\u00eda ciudadana<\/i>.<\/p>\n<p><b>La tripulaci\u00f3n y el pasaje, en tierra y protestando<\/b>. Hay desapego en los sectores culturales, que esperaban otra cosa, y la ciudadan\u00eda, que tiene otras preocupaciones, espera que escampe y salga el sol. No se siente informada ni implicada, y es natural, porque la comunicaci\u00f3n ha sido una de las carencias m\u00e1s notables a lo largo de todo el proceso. Sin embargo, es, o era, una de las piezas claves del \u00e9xito: sin despertar las emociones no se puede lograr una participaci\u00f3n que rompa la inercia social de ser, en el mejor de los casos, espectadores que consumen cultura.<\/p>\n<p>Algunos sectores de la ciudad han comenzado a expresar su disidencia. Retoman una inicial contestaci\u00f3n a la idea de la Capitalidad y acusan al Ayuntamiento de Bildu de haberse plegado a un proyecto europeo que secunda una concepci\u00f3n empresarial de la cultura y la creatividad. Desde su punto de vista, la Capitalidad se orienta a la captaci\u00f3n de un turismo<i> opulento<\/i>, realiza una apolog\u00eda de las grandes infraestructuras y la ven como un despilfarro que no beneficia al com\u00fan de la poblaci\u00f3n donostiarra.<\/p>\n<p>Incluso para sus creadores, la propuesta para Donostia 2016 es una flor extra\u00f1a. No pensaron un proyecto celebratorio para proyectar al mundo la riqueza de nuestra creaci\u00f3n cultural, sino una oportunidad para reforzar lo que existe e intentar implicar a una ciudadan\u00eda que vive en una ciudad tur\u00edstica, con una programaci\u00f3n cultural institucional de la que disfruta, como en otros sitios, un p\u00fablico conservador.<\/p>\n<p>Hacer crecer y multiplicar esa florrequer\u00eda de un trabajo de jardiner\u00eda muy cuidadoso. Ojal\u00e1 se est\u00e9 todav\u00eda a tiempo de evitar que se marchite y no haya que correr a \u00faltima hora a la florister\u00eda m\u00e1s pr\u00f3xima a comprar un ramo m\u00e1s o menos apa\u00f1ado para salir del paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Don2016-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-3294 colorbox-3189\" alt=\"Don2016-800\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Don2016-800.jpg\" width=\"480\" height=\"345\" data-id=\"3294\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Don2016-800.jpg 800w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Don2016-800-300x215.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santi Burutxaga. (Galde 06, primavera\/2014). 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