{"id":2638,"date":"2014-02-23T00:40:45","date_gmt":"2014-02-22T23:40:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2638"},"modified":"2025-10-23T18:18:12","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:12","slug":"requiem-por-una-ilusion-colectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/requiem-por-una-ilusion-colectiva\/","title":{"rendered":"R\u00e9quiem por una ilusi\u00f3n colectiva"},"content":{"rendered":"<p>(Galde 04, oto\u00f1o 2013).\u00a0Escrib\u00eda hace poco Jean-Paul Fitoussi que Europa es\u00a0<b><i>\u00ab<\/i><\/b><b><i>hija de la econom<\/i><\/b><b><i>\u00ed<\/i><\/b><b><i>a y hu<\/i><\/b><b><i>\u00e9<\/i><\/b><b><i>rfana de la pol<\/i><\/b><b><i>\u00ed<\/i><\/b><b><i>tica<\/i><\/b><b><i>\u00bb<\/i><\/b><b><i>.\u00a0<\/i><\/b>Teniendo en cuenta que cualquier mecanismo redistributivo parte de la esfera pol\u00edtica para operativizarse a trav\u00e9s de mecanis\u00admos econ\u00f3micos, la de Fitoussi es ciertamente una met\u00e1fo\u00adra acertada a la hora de evaluar el alcance social del proceso de construcci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea (UE). En las siguientes l\u00edneas, vamos a fundamentar nuestra discrepancia con la idea de que ha existido (o existe) un Modelo Social Euro\u00adpeo, y lo haremos a trav\u00e9s de tres argumentos: 1) la existencia de una diversidad de sistemas de protecci\u00f3n social dentro de la UE, con grandes divergencias entre s\u00ed; 2) el punto de partida de la UE, muy concentrado en variables con efectos nulos o negativos en t\u00e9rminos redistributivos; y 3) el papel de la UE tras el estallido de la crisis.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los sistemas de protecci\u00f3n social vigentes en los pa\u00edses de la UE nos remite a los trabajos que han tratado de estudiar los Estados de bienestar, concretamen\u00adte, en dichos pa\u00edses<sup>1<\/sup>. Estos trabajos admiten la existencia, no s\u00f3lo de diferencias entre esos pa\u00edses sino entre grupos de pa\u00edses. As\u00ed, desde los textos ya cl\u00e1sicos dentro de este \u00e1mbito de conocimiento, nos encontramos con clasificacio\u00adnes en funci\u00f3n de las ideolog\u00edas que defend\u00edan los partidos pol\u00edticos hegem\u00f3nicos en cada grupo de pa\u00edses, de manera que se hablaba de r\u00e9gimen socialdem\u00f3crata (para los pa\u00edses n\u00f3rdicos junto a Austria, B\u00e9lgica y Pa\u00edses Bajos), r\u00e9gimen con\u00adservador (para los pa\u00edses del centro de Europa, entre ellos Fran\u00adcia y Alemania, adem\u00e1s de Finlandia) o de r\u00e9gimen liberal (para Irlanda, el Reino Unido y otros pa\u00edses no europeos de tradici\u00f3n anglosajona). Estos estudios fueron mejorados con el tiempo, de manera que se incorporaron pa\u00edses que, en un principio, hab\u00edan sido dejados de lado, como es el caso de los pa\u00edses del Sur, y se recogieron los cambios acaecidos en los diferentes pa\u00edses, dando lugar a modificaciones en los grupos propuestos originalmente<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>En todo caso, lo interesante es detectar que, por una parte, los pa\u00edses n\u00f3rdicos, donde hab\u00eda predominado la socialdemocracia, construyeron Estados de bienestar notable\u00admente m\u00e1s amplios (por contar con una generosidad mayor en sus prestaciones monetarias, unos servicios p\u00fablicos uni\u00adversales y gratuitos \u2013o casi gratuitos- y una apuesta por el pleno empleo, incluso en momentos de desaceleraci\u00f3n eco\u00adn\u00f3mica, con m\u00e1s intensidad que en otros grupos de pa\u00edses). La otra conclusi\u00f3n clara es que las divergencias entre gru\u00adpos de pa\u00edses eran evidentes: es cierto que Europa presentaba, en conjunto, una serie de rasgos distintivos respecto de otras zonas del mundo, empezando, por supuesto, por EEUU, pero tambi\u00e9n hab\u00eda dentro de Europa pa\u00edses o gru\u00adpos de pa\u00edses, cuyos Estados de bienestar segu\u00edan un mo\u00addelo similar al estadounidense (los anglosajones, que fue\u00adron intensificando esas semejanzas desde los a\u00f1os ochenta bajo la \u00e9gida del neoliberalismo<sup>3<\/sup>). Es m\u00e1s, la literatura m\u00e1s reciente sobre estos asuntos, desvela cierta tendencia a la convergencia solamente en los \u00faltimos a\u00f1os, justo antes del estallido de la crisis, pero adem\u00e1s, esa convergencia ha sido para acercar los pa\u00edses con Estados de bienestar m\u00e1s generosos a los modelos anglosajones (aunque es evi\u00addente que las diferencias a\u00fan existentes sean notables). Por el contrario, en los pa\u00edses del Sur de Europa han pre\u00advalecido las diferencias institucionales que les separan de sus vecinos septentrionales<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Lo importante en todo caso es tener clara la ausencia de un patr\u00f3n com\u00fan a todos los pa\u00edses europeos, ausen\u00adcia que impide hablar de un Modelo Social Europeo como tal. Tiene, por tanto, sentido fijarse en la construcci\u00f3n de la UE y en el tratamiento de los asuntos sociales que im\u00adplica para examinar si su entramado institucional es el que nos permitir\u00eda recurrir a tal concepto. En este sentido, la UE en tanto que proyecto pol\u00edtico, sirvi\u00f3 para aglutinar las es\u00adperanzas de grandes franjas de poblaci\u00f3n, en particular en esos pa\u00edses meridionales ya mencionados, en tanto en cuan\u00adto podr\u00eda servir para atenuar las diferencias existentes en\u00adtre ellos y los que ten\u00edan un mayor desarrollo social.<\/p>\n<p>Sin embargo, la realidad es bien distinta. En el Tratado de Maastricht, que sent\u00f3 las bases para la adopci\u00f3n del euro, se otorg\u00f3 importancia exclusiva a objetivos de \u00edndole moneta\u00adria (inflaci\u00f3n reducida, techos de d\u00e9ficit p\u00fablico, etc.) que, preci\u00adsamente, dificultaban pol\u00edticas expansivas de gasto, es decir, las pol\u00edticas que permiten la consolidaci\u00f3n y expansi\u00f3n de los Estados de bienestar. Adem\u00e1s, desde muy pronto se excluy\u00f3 cualquier objetivo relacionado con la tasa de desempleo. Solamente m\u00e1s tarde se trat\u00f3 de corregir este defecto en tratados posteriores (primero en el Tratado de \u00c1msterdam y despu\u00e9s en la Estrategia de Lisboa), lo cual, posiblemente en parte gracias a los incentivos introducidos en dichos pro\u00adgramas, deriv\u00f3 en un aumento de las tasas de empleo (de lo que no podemos estar seguros porque estos objetivos nunca tuvieron el mismo grado de obligatoriedad que los que surgie\u00adron de Maastricht). No obstante, a la laxitud en las exigencias se le sumaron unas metas respecto a qu\u00e9 tipo de empleo\u00a0crear, en el mejor de los casos, et\u00e9reas respecto a qu\u00e9 es empleo de calidad, y de nuevo, la UE perdi\u00f3 una oportunidad para convertirse en algo parecido a un modelo social.<\/p>\n<p>Donde s\u00ed se aprovecharon mejor las oportunidades en esta materia fue en la creaci\u00f3n de una serie de fondos que sirvieran para reducir las diferencias entre pa\u00edses dentro de la UE. En efecto, con el fin de mejorar la cohesi\u00f3n social interna, se pusieron en marcha unos mecanismos redistri-butivos para beneficiar a las regiones menos desarrolladas, la mayor\u00eda de las cuales se encuentran en pa\u00edses meridiona\u00adles. Sin embargo, los an\u00e1lisis sobre los efectos de tales po\u00adl\u00edticas demuestran que si bien la convergencia nominal (ba\u00adsada en los indicadores monetarios de Maastricht) fue notable, la real (a partir de los niveles de vida) qued\u00f3 m\u00e1s rezagada. Por el contrario, las asimetr\u00edas existentes dentro de la UE siguieron siendo evidentes, y esas asimetr\u00edas te\u00adn\u00edan que ver con la existencia de una divisi\u00f3n europea del trabajo que aqueja al patr\u00f3n tanto de especializaci\u00f3n pro\u00adductiva como comercial y deja a los pa\u00edses meridionales en una situaci\u00f3n de cuasi-periferia dentro de la UE<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, parece que ni considerando los pa\u00edses indivi\u00adduales (o por grupos), ni el proceso de desarrollo de la Uni\u00f3n Europea, podemos encontrar signos de la existencia de al\u00adg\u00fan Modelo Social Europeo. Pero adem\u00e1s, los acontecimien\u00adtos que se han venido sucediendo tras el estallido de la cri\u00adsis parecen apuntar a tendencias opuestas. Ello es as\u00ed porque la UE ha quedado convertida en un mecanismo disciplinador que ha tenido por objetivo exclusivo la devoluci\u00f3n de la deu\u00adda, en particular, de los pa\u00edses de la periferia europea, es decir,\u00a0<b><i>desempe<\/i><\/b><b><i>\u00f1<\/i><\/b><b><i>ando un papel similar al del Fondo Mone\u00ad<\/i><\/b><b><i>tario Internacional en las crisis de los pa<\/i><\/b><b><i>\u00ed<\/i><\/b><b><i>ses del Sur glo\u00ad<\/i><\/b><b><i>bal.\u00a0<\/i><\/b>Es m\u00e1s, como se apunta desde el propio Consejo Euro\u00adpeo, las pol\u00edticas de austeridad impuestas desde los gobiernos \u2013con la complicidad, si no la presi\u00f3n de las insti\u00adtuciones vinculantes de la UE\u2013 est\u00e1n provocando una dislocaci\u00f3n social de tal magnitud que est\u00e1n afectando directa\u00admente a los derechos humanos m\u00e1s b\u00e1sicos<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, resulta dif\u00edcil considerar la existencia de un Modelo Social Europeo que,\u00a0salvo alguna excepci\u00f3n menor, vaya m\u00e1s all\u00e1 de una ilusi\u00f3n\u00a0colectiva. Esta ilusi\u00f3n ha servido para legitimar un proceso\u00a0de construcci\u00f3n europeo que ha perseguido hasta la fecha\u00a0intereses poco democr\u00e1ticos (al acentuar el poder de las\u00a0\u00e9lites europeas). Esto no quiere decir que deba darse por\u00a0bienvenida la tendencia de euroescepticismo que puebla\u00a0numerosos pa\u00edses europeos, m\u00e1s bien al contrario: dadas\u00a0estas circunstancias parece m\u00e1s necesario que nunca tratar\u00a0de canalizar el sentimiento europe\u00edsta (que es mucho m\u00e1s\u00a0real, como hemos dicho, que el propio Modelo Social Euro\u00adpeo), por medio de movilizaciones sociales, hacia la contrucci\u00f3n horizontal de una realidad supranacional no basada\u00a0en variables monetarias sino reales.<\/p>\n<p><b>Luis Buend<\/b><b>\u00ed<\/b><b>a.\u00a0<\/b>Miembro de econoNuestra e investigador del Instituto Complutense de Estudios Internacionales<\/p>\n<p>1\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 V\u00e9ase una relaci\u00f3n de los principales de estos estudios en W.<br \/>\nArts y J. Gelissen, \u00abThree worlds of welfare capitalism or more? A<br \/>\nstate-of-the-art report\u00bb, Journal of European Social Policy, 12 (2),<br \/>\n2002, pp. 137-158.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>\u00a0M. Ferrera, \u00abThe \u00abSouthern\u00bb Model of Welfare in Social Euro-<br \/>\npe\u00bb, Journal of European Social Policy, 6 (1), 1996, pp. 17-37.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00a0Un buen an\u00e1lisis del proceso se puede encontrar en P. Pier-<br \/>\nson, Dismantling the welfare state?: Reagan, Thatcher and the<br \/>\npolitics of retrenchment, Cambridge (Reino Unido): Cambridge Uni-<br \/>\nversity Press, 1994. Sobre el neoliberalismo en general, D. Har-<br \/>\nvey, Breve historia del neoliberalismo. Tres Cantos (Madrid): Akal,<br \/>\n2007.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>\u00a0J. O\u2019Connor, \u00abThe Convergence in European welfare state<br \/>\nanalysis: convergence of what?\u00bb en J. Clasen y N. Siegel<\/p>\n<p>(eds.), Investigating Welfare State Change. The \u2018Dependent Va\u00adriable Problem\u2019 in Comparative Analysis, Edward Elgar, Chelten-ham (Inglaterra), 2007<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>\u00a0F. Luengo e I. \u00c1lvarez, \u00abDesde los desequilibrios comerciales<br \/>\na la crisis econ\u00f3mica en la Uni\u00f3n Europea\u00bb en P. J. G\u00f3mez, Econo\u00ad<br \/>\nm\u00eda Pol\u00edtica de la Crisis, Editorial Complutense, Madrid, 2011. V\u00e9ase<br \/>\ntambi\u00e9n, J. P. Mateo y A. Montero, Las finanzas y la crisis del<br \/>\neuro. Colapso de la eurozona, Popular, Madrid, 2012.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup>\u00a0N. Lusiani e I. Saiz, Safeguarding human rights in times of\u00a0economic crisis, Estrasburgo (Francia): Consejo de Europa (Comisariado de Derechos Humanos), 2013.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Buend\u00eda. (Galde 04, oto\u00f1o 2013). Europa es \u00abhija de la econom\u00eda y hu\u00e9rfana de la pol\u00edtica\u00bb. 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