{"id":2470,"date":"2014-04-14T23:31:28","date_gmt":"2014-04-14T21:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2470"},"modified":"2025-10-23T18:18:11","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:11","slug":"rio-de-janeiro-ciudad-rebelde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/rio-de-janeiro-ciudad-rebelde\/","title":{"rendered":"Rio de Janeiro, ciudad rebelde"},"content":{"rendered":"<p>Isabel Ferreira, Rio de Janeiro, 12 de septiembre de 2013 (Galde, edici\u00f3n digital).\u00a0El junio brasilero de 2013 pas\u00f3 a la historia cuando millones de personas llenaron las calles de las principales ciudades del pa\u00eds tras d\u00e9cadas de profunda apat\u00eda social. Tres meses despu\u00e9s, Rio de janeiro, una de las ciudades menos politizadas de Brasil contin\u00faa rebelde. La ciudad en donde juntar a 100 personas por una causa social resultaba una haza\u00f1a, vive inmersa en un torbellino pol\u00edtico-social con 4 \u00f3 5 manifestaciones programadas por d\u00eda. La ciudad del samba, de la playa y del f\u00fatbol, es hoy tambi\u00e9n la ciudad de las asambleas, ocupaciones, escraches y acciones artivistas.<\/p>\n<p>Semejante reacci\u00f3n popular ha cogido a todo el mundo por sorpresa. Poco antes de las movilizaciones, una encuesta realizada por el todopoderoso peri\u00f3dico O Globo anunciaba en la portada de su revista dominical los resultados de una encuesta en donde el 75% de los cariocas manifestaban su satisfacci\u00f3n por vivir en una ciudad feliz. Estos datos ven\u00edan a reforzar un supuesto sentimiento de optimismo generalizado en una ciudad en pleno proceso de transformaci\u00f3n que se prepara para recibir grandes eventos internacionales.<\/p>\n<p><strong>Crisis urbana<\/strong><\/p>\n<p>Pero a pesar de la campa\u00f1a de autobombo realizada por el gobierno de la ciudad con la ayuda de sus aliados en los grandes medios de comunicaci\u00f3n, motivos no faltaban para salir a las calles. La ciudad feliz, sigue siendo una de las m\u00e1s desiguales de toda Latinoam\u00e9rica y vive inmersa en una constante crisis urbana provocada por diversos factores: servicios p\u00fablicos precarios, un alto coste de vida, una especulaci\u00f3n inmobiliaria galopante, una pol\u00edtica de relocalizaci\u00f3n de los pobres al servicio de intereses inmobiliarios y tur\u00edsticos, y un grave problema de movilidad urbana.<\/p>\n<p>El problema de la movilidad urbana fue, no por acaso, el primer disparador de las protestas a trav\u00e9s del movimiento Passe Livre de S\u00e3o Paulo. Millones de cariocas \u2013 el 80% de la poblaci\u00f3n viaja en autob\u00fas \u2013 sufren diariamente con un servicio p\u00e9simo y caro controlado por unas pocas familias de empresarios que atienden exclusivamente a sus intereses y que, seg\u00fan se asegura entre bastidores, tienen comprados a m\u00e1s de la mitad de los concejales de la ciudad.<\/p>\n<p><strong>Rio, un laboratorio de Ciudad-Negocio<\/strong><\/p>\n<p><strong>No va haber Copa!<\/strong>, o,\u00a0<strong>Copa \u00bfpara quien?<\/strong>, fueron algunas de las consignas que m\u00e1s se escucharon en las recientes manifestaciones. El movimiento surgido en junio r\u00e1pidamente hizo suya la agenda de reivindicaciones del Comit\u00e9 Popular de la Copa y Olimpiadas que ven\u00eda denunciando desde 2010 la influencia de la pol\u00edtica de megaeventos en la aceleraci\u00f3n de un modelo de ciudad global cada vez m\u00e1s excluyente y desigual, as\u00ed como los gastos exorbitantes en infraestructuras cuya necesidad estaba muy mal explicada.<\/p>\n<p>Entre los ejemplos de desperdicio de dinero p\u00fablico se destaca el largu\u00edsimo proceso de reforma y posterior privatizaci\u00f3n del Maracan\u00e1, una absurda telenovela que todav\u00eda continua. El emblem\u00e1tico estadio, que gast\u00f3 en su reforma m\u00e1s de 350 mil millones de euros y que necesita volver a pasar por reformas despu\u00e9s de la Copa para adaptarse a las exigencias de las Olimpiadas, fue vendido al empresario Eike Batista que pretende convertirlo en una especie de estadio shopping-center. Por otro lado, la privatizaci\u00f3n del Maracan\u00e1 dej\u00f3 m\u00e1s evidente, si cabe el proceso pasteurizaci\u00f3n y elitizaci\u00f3n de la ciudad. Ya en el primer partido celebrado tras la reforma, un cl\u00e1sico Fla-Flu, se ve\u00eda claramente que el p\u00fablico que llenaba el estadio era, casi en su totalidad, blanco y de clase media, el \u00fanico que pod\u00eda permitirse pagar los ingresos, el m\u00e1s barato de los cuales costaba 35 euros.<\/p>\n<p>Mientras el hashtag @omaracaenosso (#elmaracanaesnuestro) se extend\u00eda por las redes, el consenso que parec\u00eda existir en la sociedad carioca en relaci\u00f3n a la Copa del Mundo se romp\u00eda provocando se\u00f1ales de alarma. Y es que, como comentaba el secretario general de la FIFA en una entrevista, un \u201cexceso de democracia\u201d podr\u00eda afectar la organizaci\u00f3n del evento.\u201d Como explica el diputado del PSOL y defensor de los derechos humanos Marcelo Freixo \u201cla poblaci\u00f3n no dej\u00f3 de estar interesada en el futbol o en las Olimpiadas, el problema es que no fue invitada a esta fiesta\u201d.<\/p>\n<p>Cada vez son m\u00e1s las voces que denuncian que Rio de Janeiro est\u00e1 sirviendo de laboratorio del capital en su objetivo de instaurar un modelo de ciudad-negocio.\u00a0 Grandes inyecciones de dinero seguidas por un fort\u00edsimo proceso de privatizaci\u00f3n de los espacios y bienes p\u00fablicos han llevado a la ciudad a convertirse en objetivo de grandes negocios a costa de una cualidad de vida ciudadana cada vez m\u00e1s deteriorada y en donde servicios b\u00e1sicos como la salud y la educaci\u00f3n p\u00fablica contin\u00faan siendo precarios.<\/p>\n<p><strong>La polic\u00eda que reprime en la avenida, es la misma que mata en la favela<\/strong><\/p>\n<p>A la insatisfacci\u00f3n colectiva de las calles provocada por la crisis urbana, y a la contestaci\u00f3n del modelo de ciudad elitista se ha unido el clamor popular que denuncia los abusos de una polic\u00eda que ha dejado evidente su falta de preparaci\u00f3n. \u201cLa manifestaci\u00f3n era pac\u00edfica hasta que la polic\u00eda comenz\u00f3 a tirar bombas y balas de goma\u201d ha sido una frase repetida hasta la saciedad en las redes y los medios de comunicaci\u00f3n. Durante las manifestaciones la polic\u00eda ha reprimido brutalmente a los manifestantes, llegando a lanzar bombas y gases en hospitales, centros educativos y bares.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas semanas se ha producido un proceso de radicalizaci\u00f3n de las movilizaciones debido por una parte a los excesos policiales, y por otra a la aparici\u00f3n en escena de decenas de j\u00f3venes que han adoptado la t\u00e1ctica black blok, y protagonizado enfrentamientos casi diarios con las tropas de choque.\u00a0 El clima de guerra con gas lacrim\u00f3geno entrando en las casas, ruidos de balas de goma y un nuevo paisaje de contenedores ardiendo y vidrios de bancos quebrado ha afectado por primera vez a las \u00e1reas consideradas m\u00e1s nobles de la ciudad en donde se encuentran los objetivos de los manifestantes: el palacio, la casa del gobernador, el ayuntamiento o el parlamento estadual.<\/p>\n<p>Muchos opinan que la violencia de estado ha sido, de esta manera, \u201cdemocratizada\u201d. La violencia policial, \u201cnaturalizada\u201d en las \u00e1reas m\u00e1s pobres de Rio, ha bajado de las favelas, y personas de toda condici\u00f3n social, incluyendo decenas de periodistas, han sufrido en primera persona la truculencia de una polic\u00eda entrenada para la guerra. Por primera vez, la denuncia de la violencia de estado, que en Rio se traduce en el asesinato a manos de la polic\u00eda de una media de tres personas por d\u00eda, ha comenzado a ser parte central de la agenda de reivindicaciones de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfOtra subjetividad pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n<p>La sociedad carioca que viv\u00eda inmersa en una cultura del fatalismo que ense\u00f1aba que de nada serv\u00eda protestar, que nada nunca ir\u00eda a cambiar, parece haber despertado de su larga letargia. Nuevas generaciones de j\u00f3venes est\u00e1n viendo la necesidad de organizarse para reclamar su derecho a la ciudad y descubriendo que el \u201chacer pol\u00edtica\u201d da sus frutos.<\/p>\n<p>Sergio Cabral, el arrogante gobernador del estado de Rio, tras casi tres meses de sufrir una combativa acampada de manifestantes a las puertas de su casa, se ha visto obligado a cambiar su residencia. Recientemente ha anunciado que dejar\u00e1 el gobierno de la ciudad en diciembre de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Por su parte, el alcalde anul\u00f3 el aumento de la tarifa de autob\u00fas urbano y mand\u00f3 parar las demoliciones de diversos centros p\u00fablicos en los alrededores del Maracan\u00e1, cuyos solares iban a ser privatizados: la escuela\u00a0 Friedenrich, la Aldea Maracan\u00e1 sede del movimiento ind\u00edgena en Rio, el Parque Acu\u00e1tico Julio Delamare y el Estadio de Atletismo C\u00e9lio de Barros.<\/p>\n<p>La reivindicaci\u00f3n por el fin de la polic\u00eda militar est\u00e1 ganando cada vez m\u00e1s fuerza y la orden de Abogados de Brasil ha iniciado una gran campa\u00f1a nacional denunciando la tragedia de los desaparecidos (s\u00f3lo en Rio desaparecen aproximadamente 5.000 personas por a\u00f1o, muchas de ellas tras abordaje policial).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, al calor de las movilizaciones han surgido varios colectivos como el Ocupa \u00d4nibus, el Baratox, un servicio ciudadano de control de plagas pol\u00edticas o el Coletivo Projecta\u00e7\u00e3o que a trav\u00e9s de acciones y proyecciones en las calles, y en palabras del periodista Bernardo Guti\u00e9rrez, \u201ccrean, a diario, el imaginario de la ciudad insurrecta\u201d<\/p>\n<p>Pero no todo son buenas noticias, en los \u00faltimos d\u00edas se observa un intento de criminalizaci\u00f3n del movimiento: la asamblea legislativa de Rio acaba de aprobar una ley que proh\u00edbe el uso de m\u00e1scaras y en las pancartas de las manifestaciones comienza a verse el lema \u201cPor la libertad de los presos pol\u00edticos\u201d haciendo referencia a los presos que todav\u00eda permanecen en prisi\u00f3n preventiva por su participaci\u00f3n en las manifestaciones.<\/p>\n<p>Como apunta el fil\u00f3sofo h\u00fangaro y profesor de filosof\u00eda de la PUC de S\u00e3o Paulo en su art\u00edculo \u201cAnota ah\u00ed, yo soy nadie\u201d, tal vez otra subjetividad pol\u00edtica est\u00e9 naciendo en Brasil y en otros puntos del planeta para la cual carecemos de categor\u00edas. Una subjetividad m\u00e1s insurrecta, m\u00e1s de movimiento que de partido, m\u00e1s de flujos que de disciplinas, m\u00e1s de impulso que de finalidad. Un movimiento de los afectos, de contaminaci\u00f3n y de potencia colectiva.<\/p>\n<p>Isabel Ferreira, Rio de Janeiro 12 de septiembre de 2013<\/p>\n<p>Isabel Ferreira dirige el ComPosiciones Pol\u00edticas, un programa de actividades que tiene como foco el cuerpo como territorio pol\u00edtico y las interferencias entre arte y activismo. Con formaci\u00f3n en historia del arte es productora cultural actuando en las \u00e1reas de performance, danza y artes visuales. Es vasca y vive en Rio de Janeiro desde 2003.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/vimeo.com\/channels\/canaltvcpp\" target=\"_blank\">http:\/\/vimeo.com\/channels\/canaltvcpp<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Isabel Ferreira, Rio de Janeiro, 12 de septiembre de 2013 (Galde, edici\u00f3n digital). 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