{"id":2008,"date":"2014-02-24T20:16:17","date_gmt":"2014-02-24T19:16:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2008"},"modified":"2025-10-23T18:18:12","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:12","slug":"quo-vadis-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/quo-vadis-europa\/","title":{"rendered":"Quo vadis, Europa?"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Valvidares Su\u00e1rez. (Galde 04, oto\u00f1o 2013). El deseo de una uni\u00f3n pol\u00edtica entre los Estados europeos no pertenece, ni mucho menos, al siglo XX. Sus huellas pueden rastrearse ya en el siglo XVII, en propuestas como la que conocemos bajo el nombre de\u00a0<i>Grand Dessein &#8211;<\/i>atribuido al rey franc\u00e9s Enrique IV-, o en la del cu\u00e1quero William Penn, cuyo t\u00edtulo es m\u00e1s expl\u00edcito que los anteriores en cuanto a la raz\u00f3n principal que deb\u00eda llevar a los soberanos europeos a buscar la uni\u00f3n de Europa:\u00a0<i>Ensayo sobre la paz presente y futura de Europa.\u00a0<\/i>En todos ellos, el sujeto pol\u00edtico ya no es la cristiandad, sino los soberanos europeos.<\/p>\n<p>Estos \u201cproyectos de paz\u201d, que no fueron acogidos por las monarqu\u00edas reinantes -en general celosas de su reci\u00e9n \u201cadquirida\u201d soberan\u00eda estatal\u2013, responden a diversas motivaciones: consideraciones humanistas, ansias imperialistas, intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos\u2026 Pero en todo caso, pon\u00edan de relieve c\u00f3mo, para alcanzar tales fines, hab\u00eda una condici\u00f3n insoslayable: la paz, o m\u00e1s bien, la exclusi\u00f3n \u2013o regulaci\u00f3n- del uso de la fuerza en las relaciones entre los Estados europeos. Entre estos \u2013se afirmaba- deb\u00eda firmarse un contrato social similar al que, seg\u00fan autores como Hobbes y Locke, explicaba la existencia del Estado; es lo que se conoce como la\u00a0<i>analog\u00eda dom\u00e9stica\u00a0<\/i>en el plano internacional.<\/p>\n<p>Como es bien sabido, \u201cbastaron\u201d dos guerras mundiales en menos de medio siglo para convencer a los Estados de que la uni\u00f3n de Europa deb\u00eda ponerse en marcha. Sin embargo, cuando pregunto a mis alumnos en clase, casi ninguno es capaz de responder cu\u00e1l fue el objetivo principal de la creaci\u00f3n de las Comunidades Europeas. Alguno apunta al mercado com\u00fan, la libre circulaci\u00f3n, la moneda \u00fanica, etc., pero, ni siquiera tras recibir el premio Nobel de la paz, se conocen las palabras de la Declaraci\u00f3n Schuman. No dice nada bueno de los alumnos, pero considero que es solo un s\u00edntoma que no debe ocultar lo importante: la Uni\u00f3n Europea se ha construido de espaldas a la ciudadan\u00eda, algo que evidencian las baj\u00edsimas cifras de participaci\u00f3n en las elecciones al Parlamento Europeo.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Doss30.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2011 colorbox-2008\" alt=\"Doss30\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Doss30.jpg\" width=\"214\" height=\"235\" data-id=\"2011\" \/><\/a><\/p>\n<p>A pesar de que en 1979 la asamblea europea dej\u00f3 de ser una c\u00e1mara en la que los diputados eran designados por los parlamentos nacionales y pas\u00f3 a ser elegida por sufragio universal, en ning\u00fan momento ha llegado a tener una dimensi\u00f3n verdaderamente europea, es decir, que represente a los ciudadanos en tanto que europeos, y no en tanto que nacionales de los diversos Estados miembros. Asimismo, y aunque su papel ha ido cobrando m\u00e1s importancia en los procedimientos de decisi\u00f3n, no puede decirse que la funci\u00f3n legislativa a nivel europeo la realice una c\u00e1mara de representaci\u00f3n elegida directamente por los ciudadanos. En el mejor de los casos el procedimiento de decisi\u00f3n se comparte con el Consejo de la Uni\u00f3n Europea, \u00f3rgano de naturaleza intergubernamental formado por los representantes ministeriales de los diferentes gobiernos nacionales, y la iniciativa corresponde a la Comisi\u00f3n Europea, \u00f3rgano que representa los intereses propios de la Uni\u00f3n, pero que es nombrado por los gobiernos nacionales. As\u00ed pues, y al margen de las decisiones en s\u00ed (y por tanto, de lo que podr\u00edamos llamar la legitimaci\u00f3n democr\u00e1tica \u201cde ejercicio\u201d), lo cierto es que la legitimaci\u00f3n de \u201corigen\u201d es indirecta, y el elemento gubernamental fue en sus inicios -y sigue siendo a d\u00eda de hoy- predominante, algo que no se corresponde con nuestros est\u00e1ndares democr\u00e1ticos estatales. Sin negar legitimidad democr\u00e1tica a estos \u00f3rganos por el hecho de no ser elegidos directamente por los ciudadanos en un proceso electoral, hay que tener presente que la mayor parte de los Estados miembro tienen una forma de gobierno parlamentaria, lo que significa que sus Gobiernos ya poseen una legitimaci\u00f3n indirecta. Y, lo que para m\u00ed es m\u00e1s significativo, al predominar el elemento gubernamental -que normalmente es expresi\u00f3n de una mayor\u00eda determinada- se pierde el elemento de pluralismo que forma parte de la esencia del principio democr\u00e1tico y que ha de caracterizar el debate legislativo. A esta situaci\u00f3n se suman unos procedimientos de decisi\u00f3n absolutamente farragosos, tanto como los propios Tratados fundacionales, dif\u00edcilmente comprensibles por la mayor parte de la ciudadan\u00eda. Todo ello dificulta, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el control de la toma de decisiones en el seno de la Uni\u00f3n, lo que se ve incrementado por la falta de una verdadera esfera de opini\u00f3n p\u00fablica europea, acrecentando la distancia entre la ciudadan\u00eda y las \u00e9lites pol\u00edticas europeas. En una \u00e9poca en la que la exigencia de transparencia en la forma en que se ejerce el poder pol\u00edtico es inherente a la democracia, la persistente opacidad del funcionamiento de la Uni\u00f3n plantea dudas, esta vez s\u00ed, desde la \u00f3ptica de la legitimidad democr\u00e1tica de ejercicio. No quiero restar importancia a los esfuerzos de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n que realiza la Uni\u00f3n Europea, comenzando por su propia p\u00e1gina web, pero la posibilidad de acceder a muchos documentos no implica,\u00a0<i>per se,<\/i>\u00a0una mayor facilidad para comprender su funcionamiento y, por tanto, poder controlarlo. El fracaso del\u00a0<i>Tratado por el que se establece una Constituci\u00f3n para Europa\u00a0<\/i>supuso, en este sentido, una decepci\u00f3n para quienes ve\u00edan en \u00e9l un intento de avanzar en la construcci\u00f3n pol\u00edtica europea \u2013ya hemos visto el da\u00f1o que puede causar la creaci\u00f3n de un poder econ\u00f3mico si se descuidan los instrumentos pol\u00edticos necesarios para su control-, incluso aunque muchas de las previsiones de dicho Tratado tuvieran, sobre todo, un car\u00e1cter simb\u00f3lico. Toda referencia constitucional, cualquier nombre o adjetivo que pudiera hacer pensar en un pueblo o\u00a0<i>demos\u00a0<\/i>europeo, qued\u00f3 fuera de los planteamientos de la \u00faltima reforma de la Uni\u00f3n operada por el Tratado de Lisboa.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea sigue inmersa en una din\u00e1mica en la que los procesos de ampliaci\u00f3n al Este \u2013una especie de \u201cexpiaci\u00f3n\u201d de la culpa por haber abandonado al otro lado del tel\u00f3n de acero a Estados \u201chermanos\u201d- implican una par\u00e1lisis de los procesos para profundizar en la integraci\u00f3n. La dificultad para abandonar el principio de nacionalidad, incluso en instituciones que no han de representar los intereses de los Estados, incrementa en todo caso la complejidad de los procedimientos decisorios.<\/p>\n<p>En \u00faltimo t\u00e9rmino, pero no por ello menos importante, el enorme desequilibrio entre la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica \u2013fuertemente liberal- de la Uni\u00f3n y la social est\u00e1 poniendo en riesgo el respaldo del proyecto europeo, debilitando incluso el mis\u00e9rrimo consuelo de pensar que, en todo caso, se est\u00e1 mejor dentro de la Uni\u00f3n que fuera. Pero no deber\u00edamos enga\u00f1arnos: la Uni\u00f3n Europea \u2013al igual que el resto de instituciones internacionales, de legitimidad m\u00e1s o menos dudosa- no es m\u00e1s que lo que los Estados quieren que sea. As\u00ed que si queremos que sea de otra manera, no deber\u00edamos perder de vista que aquellos a quienes hay que reivindicar no son sino nuestros gobernantes estatales.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Valvidares Su\u00e1rez. Dpto. de Derecho P\u00fablico, Universidad de Oviedo<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Valvidares Su\u00e1rez. (Galde 04, oto\u00f1o 2013). El deseo de una uni\u00f3n pol\u00edtica entre los Estados europeos no pertenece, ni mucho menos, al siglo XX. 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