{"id":1992,"date":"2014-02-21T11:02:38","date_gmt":"2014-02-21T10:02:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=1992"},"modified":"2025-10-23T18:18:12","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:12","slug":"un-sol-para-mandela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/un-sol-para-mandela\/","title":{"rendered":"Un sol para Mandela"},"content":{"rendered":"<p>Iosu Perales. (Galde 04, oto\u00f1o 2013).\u00a0En su libro\u00a0<em>&#8216;El\u00a0Factor Humano&#8217;,<\/em>\u00a0John Carlin narra como el afrikaner John Reinders lleg\u00f3 a su despacho muy temprano, al d\u00eda siguiente de que Nelson Mandela tomara posesi\u00f3n de la presidencia sudafricana. Todos los blancos que trabajaban en el edificio presidencial hab\u00edan solicitado empleo en otros sitios, seguros de que les iban a pedir que se fueran. Reinders estaba empaquetando sus recuerdos de diecisiete a\u00f1os dirigiendo la oficina de la presidencia blanca. De pronto escuch\u00f3 una llamada a la puerta. Era otro madrugador: Nelson Mandela.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Mandela.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1993 colorbox-1992\" alt=\"Mandela\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Mandela.jpg\" width=\"672\" height=\"353\" data-id=\"1993\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Mandela.jpg 672w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Mandela-300x157.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/a><\/p>\n<p><< Buenos d\u00edas, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1?, dijo mientras entraba en el despacho de Reinders con la mano extendida.\n\n<< Muy bien se\u00f1or presidente, gracias. \u00bfY usted?\n\n<< Bien, bien, pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 hace?\n\n<< Estoy recogiendo mis cosas para irme, se\u00f1or presidente.\n\n<< Ya veo. \u00bfY puedo preguntarle a donde va a ir?\n\n<< De vuelta a los Servicios Penitenciarios, se\u00f1or presidente, donde trabajaba antes.\n\n<< Mmm \u2013dijo Mandela apretando los labios-. Yo estuve all\u00ed veintisiete a\u00f1os, ya sabe. Fue horrible \u2013sonri\u00f3 mientras repet\u00eda-, \u00a1horrible!\n\nReinders, estupefacto le devolvi\u00f3 una media sonrisa.\n\n<< Bueno \u2013continu\u00f3 Mandela-, me gustar\u00eda que pensara en la posibilidad de seguir con nosotros. \u2013Reinders examin\u00f3 los ojos de Mandela con asombro-, S\u00ed, hablo en serio. Usted conoce este trabajo. Yo no. Yo vengo del campo. Soy un ignorante. Ahora, compr\u00e9ndame: esto no es una orden. S\u00f3lo me gustar\u00eda que se quede si desea quedarse y compartir sus conocimientos y experiencia conmigo.\n\nMandela sonri\u00f3. Reinders sonri\u00f3 tambi\u00e9n, esta vez con m\u00e1s confianza.\n\n<< As\u00ed que, \u00bfqu\u00e9 dice? \u00bfse queda conmigo?\n\nA pesar de su asombro, Reinders no lo dud\u00f3. <<S\u00ed se\u00f1or presidente. Me quedo. S\u00ed. Gracias>><\/p>\n<p>Entonces Mandela le pidi\u00f3 que reuniera a todo el personal de la presidencia. El presidente estrech\u00f3 la mano uno a uno \u2013todos eran blancos-. Luego les dijo: <><\/p>\n<p>Todos y cada uno de los miembros del personal de la presidencia se quedaron.<\/p>\n<p>He reproducido este episodio porque creo que sintetiza mejor que cualquier discurso el compromiso de Mandela con lo que era su obsesi\u00f3n: preservar la unidad de la naci\u00f3n arco iris, e instar a la paz civil y a la reconciliaci\u00f3n de los sudafricanos. Mandela, con su extraordinario carisma rechaz\u00f3 medidas radicales, que hubieran sido entendibles desde el leg\u00edtimo rencor acumulado contra los represores racistas, y fij\u00f3 los pilares pol\u00edticos de la nueva Sud\u00e1frica. Esta posici\u00f3n hubo de defenderla en el seno de su propio partido, el Congreso Nacional Africano (ANC), jug\u00e1ndose su autoridad y liderazgo, y frente a sectores afrikaner que no cre\u00edan en su buena voluntad y segu\u00edan tramando como combatirlo.<\/p>\n<p>Probablemente no podr\u00eda entenderse la posici\u00f3n de Mandela sin hacer referencia a lo que \u00e9l anunci\u00f3 en el famoso juicio de Rivonia en 1964 ante la Corte Suprema de Pretoria: \u201cHe dedicado toda mi vida a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra la dominaci\u00f3n blanca y he luchado contra la dominaci\u00f3n negra. He alimentado el ideal de una sociedad libre y democr\u00e1tica en la cual todas las personas vivan juntas en armon\u00eda y con iguales posibilidades. Es un ideal por el cual vivo y que espero alcanzar. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir\u201d. He de confesar que me impresiona su decisi\u00f3n de luchar tambi\u00e9n contra la dominaci\u00f3n negra. Puede decirse que en este punto su postura \u00e9tica es suprema, pero adem\u00e1s valiente si fijamos la atenci\u00f3n en el ambiente mayoritario existente en el ANC partidario de pasarles la cuenta a los blancos. Tras sobrevivir a 27 a\u00f1os de c\u00e1rcel es muy dif\u00edcil comprender el comportamiento y las ideas de Mandela sino es reconociendo que nos encontramos ante un ser humano excepcional que supo ver el futuro de Sud\u00e1frica en un horizonte de igualdad entre las razas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que en Mandela estaba la convicci\u00f3n de que un\u00a0<i>apartheid\u00a0<\/i>al rev\u00e9s, har\u00eda inviable la naci\u00f3n sudafricana. Los blancos dominaban los centros financieros y econ\u00f3micos, adem\u00e1s del ej\u00e9rcito, y no era dif\u00edcil pronosticar que un r\u00e9gimen negro discriminatorio ser\u00eda sistem\u00e1ticamente golpeado por el poder f\u00e1ctico blanco sobreviviente de la ca\u00edda de su propio r\u00e9gimen, recre\u00e1ndose un escenario de conflictos causantes de nuevas cicatrices. Mandela, que hab\u00eda combatido el\u00a0<i>apartheid\u00a0<\/i>con las armas, llega a la conclusi\u00f3n de que s\u00f3lo el di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n desde la legitimidad de una inmensa mayor\u00eda negra secularmente sufriente podr\u00edan dar a la luz una nueva naci\u00f3n. Y es desde esa posici\u00f3n tan inteligente que s\u00f3lo puede estar en posesi\u00f3n de seres prof\u00e9ticos \u2013en el mejor sentido de la palabra- que forma su primer gobierno incorporando al afrikaner expresidente De Klerk como vicepresidente, al d\u00edscolo partido Inkhata de mayor\u00eda zul\u00fa, adem\u00e1s de al multirracial Partido Comunista. En su primer gobierno dej\u00f3 en manos del partido blanco Partido Nacional, carteras tan sensibles como la econom\u00eda, la industria y las finanzas. Era su modo de concebir una Sud\u00e1frica inclusiva. Con Mandela al frente la ANC renunci\u00f3 a ejercer el\u00a0<i>rodillo negro<\/i>\u00a0tan temido por los antiguos amos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cSi quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces \u00e9l se vuelve tu compa\u00f1ero\u201d. \u201cPorque ser libre no es solamente liberarse de las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los dem\u00e1s\u201d. Nelson Mandela que hab\u00eda llegado a liderar la secci\u00f3n armada del ANC llega a estas conclusiones por sus propias reflexiones y las lecturas de Gandhi, el pol\u00edtico, fil\u00f3sofo y m\u00edstico, que afront\u00f3 la violencia de la discriminaci\u00f3n de los hind\u00faes en Sud\u00e1frica, la injusticia de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica y las luchas entre hind\u00faes e isl\u00e1micos, desde principios de resistencia pasiva, as\u00ed como las de\u00a0<strong>Luter King el pastor baptista, defensor de los derechos civiles que desde joven tom\u00f3 conciencia de la segregaci\u00f3n social y racial en que viv\u00edan los negros de su pa\u00eds y, en especial, los de los estados sure\u00f1os. Podr\u00eda decirse que las palabras de Mandela \u201cno hay que apelar a su raz\u00f3n, sino a sus corazones\u201d unen perfectamente a estos tres hombres. Frase sumamente arriesgada en el mundo de la pol\u00edtica donde el sectarismo y la venganza es la pr\u00e1ctica m\u00e1s habitual.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que nos dice Mandela es que m<\/strong>uchas personas que conviven con la violencia casi a diario la asumen como consustancial a la condici\u00f3n humana, pero no es as\u00ed. Es posible prevenirla, as\u00ed como reorientar por completo las culturas en las que impera. Los gobiernos, las comunidades y los individuos pueden cambiar la situaci\u00f3n. En esta idea insiste cuando afirma: \u201cA nuestros hijos, los ciudadanos m\u00e1s vulnerables de cualquier sociedad, les debemos una vida sin violencia ni temor. Para garantizarla hemos de ser incansables en nuestros esfuerzos por lograr la paz, la justicia y la prosperidad no s\u00f3lo para los pa\u00edses, sino tambi\u00e9n para las comunidades y los miembros de una misma familia. Debemos hacer frente a las ra\u00edces de la violencia. S\u00f3lo entonces transformaremos el legado del siglo pasado de lastre oneroso en experiencia aleccionadora\u201d.<\/p>\n<p>Mandela hace estas afirmaciones en el siglo XX que se recordar\u00e1 como un siglo marcado por la violencia y que\u00a0 nos abruma con su legado de destrucci\u00f3n masiva, de violencia infligida a una escala nunca vista y nunca antes posible en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>El 16 de junio de 1999 Mandela dijo adi\u00f3s a las instituciones del estado. El ANC gan\u00f3 con un aplastante 66,4% de lo que se deduce que las grandes mayor\u00edas negras segu\u00edan confiando en el ANC a pesar de las dificultades econ\u00f3micas y de la persistencia de la pobreza. Las votaciones pusieron de relieve el descalabro del extremismo blanco as\u00ed como del negro. Con la toma de posesi\u00f3n de la presidencia de Mbeki, Mandela pas\u00f3 al retiro de la pol\u00edtica activa, aunque no de la vida p\u00fablica. Ten\u00eda entonces 80 a\u00f1os. Su influjo pol\u00edtico y su enorme autoridad moral hicieron que se le reclamara para mediar en numerosos conflictos internacionales.<\/p>\n<p>De su legado podemos destacar tres ideas clave: a) Siempre tuvo presente el concepto africano de\u00a0<i>ubuntu<\/i>, que encierra el profundo sentido de que somos humanos s\u00f3lo a trav\u00e9s de la humanidad de otros. \u00c9l supo ver que trabajando con los blancos, hist\u00f3ricamente verdugos del pueblo negro, era posible hacer las paces; b) Olvidar cuando el olvido sea necesario, sin olvidar. Este criterio es clave para avanzar, negros y blancos, hacia una reconciliaci\u00f3n que abrace los Derechos Humanos como la fuente de una nueva naci\u00f3n, pero sin equ\u00edvocos: no es posible borrar de la memoria un sistema que neg\u00f3 a los negros su humanidad y sus derechos; c) La unidad basada en la diversidad. Unidad para reparar la tela desgarrada de una sociedad enfrentada y la diversidad como hecho reconocible en las culturas, las lenguas e identidades, que deben respetadas por igual, como as\u00ed lo reflejan los colores de la bandera de Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Nelson Mandela, Madiba, ha muerto, pero su sol siempre brillar\u00e1 para nosotros.<\/p>\n<p>Nelson Mandela, Madiba, ha muerto, pero su sol siempre brillar\u00e1 para nosotros.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iosu Perales. (Galde 04, oto\u00f1o 2013). 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