{"id":18716,"date":"2025-07-23T15:11:43","date_gmt":"2025-07-23T13:11:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18716"},"modified":"2025-10-23T19:37:17","modified_gmt":"2025-10-23T17:37:17","slug":"la-pasion-de-los-extranos-filosofia-de-la-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-pasion-de-los-extranos-filosofia-de-la-amistad\/","title":{"rendered":"La pasi\u00f3n de los extra\u00f1os. Filosof\u00eda de la amistad"},"content":{"rendered":"<p>Sobre la amistad se ha escrito mucho a lo largo de la historia, desde el <em>Poema de Gilgamesh, <\/em>Arist\u00f3teles, Epicuro, Cicer\u00f3n, Plutarco o S\u00e9neca hasta Simone Weil, Jacques Derrida, Maurice Blanchot o Giorgio Agamben, pasando por Montaigne o Anne-Th\u00e9r\u00e8se de Marguenat, m\u00e1s conocida como Madame de Lambert. Pero casi siempre se ha pensado desde la apolog\u00eda o relacion\u00e1ndola con la felicidad. El hilo conductor de esa tradici\u00f3n filos\u00f3fica es que puede haber una amistad perfecta o verdadera. Sin embargo, en <em>La pasi\u00f3n de los extra\u00f1os. Una filosof\u00eda de la amistad,<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Marina Garc\u00e9s afirma que, para acercarse a sus enigmas y as\u00ed ampliar sus sentidos, tendr\u00edamos que distanciarnos de esos ideales. Para ella, m\u00e1s que en su idealizaci\u00f3n o en su visi\u00f3n rom\u00e1ntica, la fuerza de la amistad reside en los v\u00ednculos a partir de los cuales podemos problematizar aquello que somos. Nos dice que en esa posibilidad de juntarnos con quien no conocemos hay riesgo, pero tambi\u00e9n potencia de extra\u00f1eza. La amistad ser\u00eda entonces la proximidad entre individuos que, a pesar de estar muy cerca, siguen siendo desconocidos el uno para el otro; residir\u00eda en la necesidad de aproximarnos a lo extra\u00f1o de los dem\u00e1s o a lo desconocido de nosotros mismos. Es decir, como dice Laura Quintana en <em>Espacios afectivos. Instituciones, conflicto, emancipaci\u00f3n<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> <\/em>se tratar\u00eda de asumir el esfuerzo por dejarse alterar por las dem\u00e1s y construir un horizonte com\u00fan, para organizarnos en la resistencia o en la vida misma.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>En esa capacidad de exposici\u00f3n hacia las dem\u00e1s se despliega el reconocimiento de que es imposible pensar sin otros. Necesitamos arriesgarnos a la pluralidad de historias, de lenguajes, de encuentros y desencuentros, de acuerdos y desacuerdos. Parafraseando a Silvia Rivera Cusicanqui, soci\u00f3loga, historiadora y activista boliviana, somos un ensamblaje de procedencias, deseos, creencias, razones e historias, con sus pliegues, fracturas, contradicciones, fricciones. Hablar de amistad supone, entonces, reconocer que vivimos en relaciones conflictivas, a la vez que afectivas.<\/p>\n<p>Como dice Garc\u00e9s, \u201cNietzsche no escribi\u00f3 un libro sobre la amistad, pero casi todos sus escritos est\u00e1n salpicados y atravesados por esta cuesti\u00f3n y por la inquietud que le provoca. Sus palabras, normalmente afor\u00edsticas, est\u00e1n tensadas tanto por la celebraci\u00f3n como por el dolor. La amistad es, para Nietzsche, una extra\u00f1a mezcla de necesidad y de milagro, que re\u00fane en una sola presencia la inestabilidad de una verdad compartida. La amistad no es receso, es anhelo. No es reposo, es resistencia. No es seguridad, sino un baile sobre la doble sombra de la soledad y de la enemistad. (&#8230;) Es una forma de relaci\u00f3n con la verdad que debe ser compartida, hasta el final, incluso con el enemigo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, Achille Mbembe nos recuerda en <em>Pol\u00edticas de la enemistad<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> <\/em>que, lamentablemente, vivimos nuestro deseo de amistad en sociedades de la enemistad. De Thomas Hobbes a Carl Schmitt -que a su vez retoma el concepto <em>hostis, <\/em>enemigo p\u00fablico, de Cicer\u00f3n (siglo I a.C.)-, el principio de la enemistad ha sido una constante en la teor\u00eda de la pol\u00edtica moderna. Si, como enunciara el segundo en <em>El concepto de lo pol\u00edtico,<\/em> la pol\u00edtica se ha basado en la distinci\u00f3n entre qui\u00e9n es amigo y qui\u00e9n enemigo, hoy cualquier presencia es vista y clasificada como potencialmente hostil, es decir, como algo o alguien que puede poner en peligro nuestra existencia. Es la vieja consigna \u201cEl hombre es un lobo para el hombre\u201d que tantas veces hemos escuchado y que, por desgracia, determina el sentido de toda convivencia: vivir entre extra\u00f1os es vivir entre enemigos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el paradigma m\u00e1s tr\u00e1gico de ese aforismo sea hoy la crueldad con la que Israel ataca, una y otra vez, la franja palestina de Gaza, donde habitan en p\u00e9simas condiciones casi dos millones de personas a las que, en un delirio incomprensible, el gobierno de Netanyahu pretende expulsar para que esas tierras sean definitivamente ocupadas y, una vez colonizadas, seg\u00fan otra bravuconada de Donald Trump, convertidas en un para\u00edso tur\u00edstico. Tal vez, el odio entre jud\u00edos y musulmanes o la islamofobia que se extiende por el mundo sean el espejo donde el par amigo-enemigo se muestra de la forma m\u00e1s cruel. Santiago Alba Rico, en \u201cPoes\u00eda y genocidio\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><em>[4]<\/em><\/a><em>, <\/em>escribe que la confrontaci\u00f3n desproporcionada entre Israel y Palestina se encierra en una l\u00f3gica b\u00e9lica que reproduce la eterna ley de Tali\u00f3n entre dos fuerzas que se sienten igualmente legitimadas a cualquier desm\u00e1n sangriento contra el derecho internacional y la \u00e9tica elemental en el que, por lo dem\u00e1s, la fuerza del m\u00e1s d\u00e9bil siempre sufrir\u00e1 los peores da\u00f1os. La guerra, sea cual sea, bien entre Estados (Ucrania y Rusia,)o entre civiles (Etiop\u00eda o Yemen) impone siempre esa terrible l\u00f3gica binaria: \u201cEst\u00e1s con nosotros o contra nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Actualmente, parafraseando a Ulrich Beck en <em>La sociedad del riesgo global, <\/em>es dif\u00edcil escaparse de la incertidumbre que provocan muchas decisiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, causantes de tantos desajustes sociales y conflictos b\u00e9licos. \u201cLa confusi\u00f3n se convierte, entonces, en una herramienta de gobierno a trav\u00e9s del miedo y del control\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, la noci\u00f3n de amenaza ya no es una excepci\u00f3n, sino un marco en el que se desarrollan las dependencias humanas y geopol\u00edticas.<\/p>\n<p>Las relaciones de amistad y de enemistad se encuentran en el centro de este sistema de poder. Mbembe en su an\u00e1lisis de las democracias contempor\u00e1neas y de su origen b\u00e9lico y colonial muestra como el lenguaje democr\u00e1tico de la pacificaci\u00f3n de las sociedades se basa en dos principios: el primero es la separaci\u00f3n o desvinculaci\u00f3n artificial entre una comunidad de semejantes, es decir, el sue\u00f1o alucinatorio de una naci\u00f3n sin extranjeros, que ser\u00edan los peligrosos y los enemigos en tanto en cuanto suponen una amenaza de exterminio. La alteridad no se acoge, sino que se administra como un riesgo. De ah\u00ed el segundo principio de la sociedad de enemigos:el permanente estado de guerra. Cualquier presencia extra\u00f1a ser\u00eda reducida a un \u00edndice de peligrosidad y, por tanto, nos situar\u00eda en la l\u00f3gica de la seguridad y la deshumanizaci\u00f3n del potencial enemigo.<\/p>\n<p>Lo que precisamente hace Garc\u00e9s con su historia de la filosof\u00eda de la amistad es poner en entredicho esa dial\u00e9ctica amigo-enemigo para pensar esa extra\u00f1eza y ese miedo como potencias emancipadoras porque, liber\u00e1ndonos de nuestros prejuicios y recelos, nos permitir\u00edan crear afinidades afectivas entre los que no estamos vinculados por otras relaciones.<\/p>\n<p>As\u00ed, la amistad crear\u00eda una grieta donde se supone que solo puede haber odio o<em>, <\/em>en palabras de Derrida, una <em>promesa por <\/em>venir, un v\u00ednculo que abrir\u00eda la puerta a los extra\u00f1os para convertirlos en pr\u00f3ximos, pero sin asimilarlos. La tendencia a la ayuda mutua y a la benevolencia hacia los dem\u00e1s no ser\u00eda consecuencia de una ideolog\u00eda abstracta o de una idea de comunidad perfecta, sino de la necesidad de experiencias cotidiana spara desandar las paranoias de la enemistad, desnaturalizar la guerra y descubrir las bases pol\u00edticas y emancipatorias del afecto.<\/p>\n<p>\u201cUna de las maneras en que se podr\u00eda definir la democracia es como ese sistema social y pol\u00edtico en el que la confianza entre extra\u00f1os es posible\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Por el contrario, la frase que desde la infancia nos han ense\u00f1ado para inculcar el miedo: \u201cNo hables con extra\u00f1os\u201d, es el principio que bloquea el camino hacia las sociedades realmente democr\u00e1ticas, ya que hace de la desconfianza el elemento central de la vida en com\u00fan, dice Garc\u00e9s, citando a Danielle Allen, la polit\u00f3loga autora de <em>Talking to Strangers. <\/em><\/p>\n<p>Para ser extra\u00f1os y convivir pol\u00edticamente entre extra\u00f1os -escribe Garc\u00e9s- hacen falta, al menos, dos condiciones. La primera, que no se den procesos de expulsi\u00f3n, segregaci\u00f3n o exterminio con la finalidad decrear comunidades id\u00e9nticas, o comunidades de semejantes. Esta concepci\u00f3n identitaria de la semejanza es la ant\u00edtesis de los conceptos pol\u00edticos de igualdad y de fraternidad. La segunda, menos evidente, que la posible extra\u00f1eza de unos hacia otros no se vea reducida a un cat\u00e1logo de diferencias previamente clasificadas y legitimadas. Una sociedad basada en la diversidad est\u00e1 m\u00e1s cerca de hacer posible la extra\u00f1eza que una basada en la identidad \u00fanica, pero no garantiza necesariamente esa posibilidad.<\/p>\n<p>Por eso, contra la ficci\u00f3n liberal que hace de la libertad un atributo individual, la experiencia de la libertad -contin\u00faa Garc\u00e9s- no se da sin que una relaci\u00f3n la haga posible. La libertad nace del modo como nos dejamos ser, unos a otros, sin dejarnos caer.En cierto sentido, se refiere tambi\u00e9n a la fraternidad como un v\u00ednculo m\u00e1s amplio y universalizable, que es el de la condici\u00f3n de hermandad entre todos los seres humanos. Aunque como entre hermanos tambi\u00e9n puede surgir el fratricidio, camarader\u00eda no entendida como un enunciado abstracto idealista que elude cualquier compromiso pol\u00edtico, sino como un modo de agencia militante,implicada con luchas emancipadoras situadas y modos de resistencia, que nos convoque pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>Fraternidad y fratricidio comparten la misma ra\u00edz. Este antagonismo entre la uni\u00f3n y la destrucci\u00f3n entre iguales no es \u00fanicamente ling\u00fc\u00edstico, tambi\u00e9n es simb\u00f3lico y pol\u00edtico. El mito b\u00edblico de Ca\u00edn y Abel se\u00f1ala una advertencia moral sobre la violencia en la humanidad: el otro igual se convierte en enemigo \u00edntimo, el m\u00e1s peligroso. Por tanto, la fraternidad no siempre es emancipadora, puede ser desgarradora, como la fraternidad nacionalista de las guerras civiles o la que segrega a los extranjeros; como la ideol\u00f3gica que persigue todo tipo de disidencias pol\u00edticas, religiosas o sexuales o la fraternidad masculina que margina a las mujeres. En este sentido, Garc\u00e9s dedica un cap\u00edtulo a la sororidad y a las luchas de los colectivos feministas que ponen al descubierto los l\u00edmites patriarcales y androc\u00e9ntricos de la amistad.<\/p>\n<p>Siguiendo a Marcela Lagarde en \u201cPacto entre mujeres y sororidad\u201d,<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><em>[7]<\/em><\/a> lo que indica el t\u00e9rmino de sororidad es que el cuidado y la fraternidad no son realmente posibles sin un combate compartido contra la posici\u00f3n de subalternidad de las mujeres en el mundo. As\u00ed, esos v\u00ednculos se trasforman en pol\u00edticos porque subvierten las relaciones de poder a trav\u00e9s del aprendizaje de la amistad que, m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito privado, se convierten en formas de resistencia, agencia, sost\u00e9n mutuo y comunidad.<\/p>\n<p>Lo dice tambi\u00e9n Geoffroy de Lagasnerie en <em>Un elogio de la amistad,<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><em>[8]<\/em><\/a> cultivar la amistad como modo de vida es una pr\u00e1ctica existencial marcada, como todos los planteamientos ut\u00f3picos, por una aspiraci\u00f3n a salir, a salir de las formas normativas de la vida en sociedad. Pero ese salir, no significa retirada, ni aislamiento, ni desconexi\u00f3n o encierro. La amistad representa quiz\u00e1 la \u00fanica forma quenos ofrece tomar distancia respecto de los dispositivos normativos de la existencia (seg\u00fan de Lagasnerie, concretamente de los familiares y conyugales) y del conjunto de rasgos dominantes que conforman nuestro car\u00e1cter, identidad personal o comunitaria.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo que da t\u00edtulo al libro \u201cLa pasi\u00f3n de los extra\u00f1os\u201d, Marina Garc\u00e9s nos pone como ejemplo de lo que para ella es la verdadera amistad sin condici\u00f3n a E.T, el personaje de la pel\u00edcula del mismo t\u00edtulo, y la relaci\u00f3n que el extraterrestre tiene con Elliot, el adolescente que, incondicionalmente, lo acoge en su casa hasta que, con la complicidad de su familia y amigos, consiguen llevarlo a la nave que lo devolver\u00e1 a su casa en el espacio. Elliot se niega en todo momento a aceptar que las autoridades se lleven a su nuevo amigo, tampoco quiere obedecer la orden del funcionario que, a su vez, invoca la autoridad del presidente del Gobierno de los Estados Unidos, que es quien ha ordenado su captura. El ni\u00f1o replica, llorando, pero indignado: \u201cNo me importa lo que diga el Presidente, \u00a1es mi mejor amigo!\u201d.<\/p>\n<p>No puede haber una respuesta mejor: la amistad es un hecho que no necesita justificaciones. Frente a la autoridad m\u00e1xima opone otra autoridad, incluso superior: la de haber encontrado un mejor amigo. El choque entre estas dos posiciones solo se puede resolver, como ocurre en la pel\u00edcula,por la fuerza o con la inventiva del amor. Para Garc\u00e9s lo que hace la pel\u00edcula es abrir, para todas las personas, grandes y peque\u00f1os, la pregunta por el amor incondicional. Solo se puede amar sin condici\u00f3n alguna a quien no ser\u00e1, nunca, nada tuyo. Elliot descubre que la incondicionalidad ya no est\u00e1 en lo que recibe de los padres, sino en lo que \u00e9l da a un extra\u00f1o de quien, tarde o temprano, se tendr\u00e1 que separar. La amistad, de ese modo, ser\u00eda la aventura de descubrirnos y hablarnos como extra\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Marina Garc\u00e9s, <em>La Pasi\u00f3n de los extra\u00f1os. Una filosof\u00eda de la amistad<\/em>, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2025.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Laura Quintana, en di\u00e1logo con Dami\u00e1n Pach\u00f3n, <em>Espacios afectivos. Instituciones, conflicto, emancipaci\u00f3n<\/em>, Herder, Barcelona, 2023, p.21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Achille Mbembe, <em>Pol\u00edticas de la enemistad<\/em>, NED ediciones, Barcelona, 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Santiago Alba Rico, \u201cPoes\u00eda y genocidio\u201d, <em>P\u00fablico<\/em>, 22 de diciembre de 2023.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Garc\u00e9s, <em>op. cit<\/em>., p.19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a><em>Ibid<\/em>., p.92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Marcela Lagarde, \u201cPacto entre mujeres y sororidad\u201d, <em>Aportes par el Debate<\/em>, n.\u00ba 25,2009.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>Geoffroy de Lagasnerie, <em>Un elogio de la amistad<\/em>, Taurus<em>, <\/em>Madrid, 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la amistad se ha escrito mucho a lo largo de la historia, desde el Poema de Gilgamesh, Arist\u00f3teles, Epicuro, Cicer\u00f3n, Plutarco o S\u00e9neca hasta Simone Weil, Jacques Derrida, Maurice Blanchot o Giorgio Agamben, pasando por Montaigne o Anne-Th\u00e9r\u00e8se de Marguenat, m\u00e1s conocida como Madame de Lambert. 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