{"id":18710,"date":"2025-07-23T15:02:21","date_gmt":"2025-07-23T13:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18710"},"modified":"2025-10-23T19:37:17","modified_gmt":"2025-10-23T17:37:17","slug":"el-legado-del-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/el-legado-del-papa-francisco\/","title":{"rendered":"El legado del papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p>Para un historiador \u2013acostumbrado, por su perspectiva metodol\u00f3gica, a contrastar fuentes y a dejar reposar el tiempo para valorar los hechos\u2013 resulta complicado hacer balance de algo o alguien tan reciente que todav\u00eda no es <em>historia<\/em>. Ello no es \u00f3bice para que a veces, como sucede en este caso, con el fallecimiento del papa Francisco, se nos pida y nos animemos a hablar sobre el presente. Si, adem\u00e1s, uno se considera cat\u00f3lico y piensa que, en la Iglesia y en sus representantes hay algo m\u00e1s all\u00e1 de lo puramente <em>humano<\/em>, misteriosamente compatible con sus m\u00faltiples defectos y dif\u00edcil de explicar para uno mismo, la cosa se complica a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se ve desde fuera, es m\u00e1s f\u00e1cil pontificar (nunca mejor dicho) y quedarse con lugares comunes, con estereotipos de buenos y malos o de conservadores y progresistas. Cu\u00e1nta gente, por ejemplo, con motivo de la elecci\u00f3n de Le\u00f3n XIV, ha hablado de la conexi\u00f3n social con Le\u00f3n XIII, que obviamente existe, pero sin haberse le\u00eddo ni una sola l\u00ednea de la <em>Rerum Novarum<\/em> de 1891 (si se la hubieran le\u00eddo, quiz\u00e1s cambiar\u00edan de opini\u00f3n). Todav\u00eda recuerdo el caso de un catedr\u00e1tico de Historia Contempor\u00e1nea que, hablando en un libro de la prohibici\u00f3n por parte de Franco de difundir en Espa\u00f1a la enc\u00edclica de P\u00edo XI condenando el nacionalsocialismo alem\u00e1n, confundi\u00f3 la <em>Mit brennender Sorge<\/em> (1937) con la <em>Rerum Novarum<\/em>, publicada casi cincuenta a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Esta tendencia a una cierta brocha gorda se ha visto tambi\u00e9n en el an\u00e1lisis del pontificado de Francisco. Como luego explicar\u00e9, su incidencia positiva en la actual agenda pol\u00edtica mundial, apoyando la acogida a los migrantes o el respeto a los diferentes, criticando la exclusi\u00f3n y la xenofobia o abogando por la paz, han sido elementos clave en su mandato. Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de su labor se ha centrado en el gobierno interno de la Iglesia, con muchos temas que no son noticia (nombramientos episcopales, cambios organizativos, etc.). Adem\u00e1s, a\u00fan mayor esfuerzo ha dedicado a cuestiones meramente espirituales, que no interesan a la opini\u00f3n p\u00fablica extraeclesial. Por ejemplo, de sus cuatro enc\u00edclicas (el documento de mayor categor\u00eda firmado por un obispo de Roma), una ha sido sobre la virtud de la fe (<em>Lumen Fidei<\/em>); otra sobre el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (<em>Dilexit nos<\/em>); y otra sobre la fraternidad cristiana y la amistad social (<em>Fratelli Tutti<\/em>). En ella, ciertamente, inclu\u00eda la cr\u00edtica al rechazo a la inmigraci\u00f3n y a la xenofobia como uno de los aspectos de la virtud de la caridad. La cuarta enc\u00edclica (<em>Laudato si\u2019<\/em>) s\u00ed que puede considerarse una novedad en el magisterio pontificio pues, aunque algunos papas anteriores hab\u00edan hablado del respeto a la naturaleza y al medio ambiente, ninguno hab\u00eda dedicado una enc\u00edclica completa a lo que Francisco denomina \u201ccuidado de la casa com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>Si bajamos alg\u00fan pelda\u00f1o m\u00e1s, entre las siete exhortaciones apost\u00f3licas del papa Francisco nos encontramos de nuevo con una llamada a abordar la \u201ccrisis clim\u00e1tica\u201d, pero tambi\u00e9n, entre otros temas, con textos sobre la confianza en el amor misericordioso de Dios, la llamada a la santidad en el mundo contempor\u00e1neo, el amor en la familia o el anuncio del Evangelio en el mundo actual. En relaci\u00f3n a esta idea de ir m\u00e1s all\u00e1 de referencias m\u00e1s o menos t\u00f3picas, al hablar de su legado, <em>The New York Times<\/em> pareci\u00f3 sorprenderse, desde la perspectiva del pensamiento <em>liberal<\/em> norteamericano, diferente del europeo, al descubrir que el \u00faltimo texto de Francisco, in\u00e9dito en el momento de fallecer, hab\u00eda sido un pr\u00f3logo al catecismo para j\u00f3venes <em>YouCat<\/em>, en el que defend\u00eda la importancia del matrimonio y la doctrina de la Iglesia sobre el mismo: \u201cEn los d\u00edas transcurridos desde su muerte, al papa Francisco se le ha llamado reformador, alternativo, influenciador y modernizador. Era todo eso. Pero tambi\u00e9n fue el administrador de la instituci\u00f3n m\u00e1s antigua del mundo occidental. Protegi\u00f3 la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica, aunque lo hiciera con su propio estilo\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s sorpresiva a\u00fan pudo parecer una frase del cardenal arzobispo de Rabat (uno de los supuestos papables, antes de que, como casi siempre, los expertos no acertaran el nombre del nuevo papa), pronunciada poco antes del c\u00f3nclave. En ella hac\u00eda referencia a quienes reducen la Iglesia, con sus m\u00faltiples diferencias, dentro de una unidad que ella misma considera una se\u00f1al de su origen divino, a una pugna entre conservadores y progresistas, tradicionalistas y rupturistas: \u201cNo ha habido nadie m\u00e1s tradicionalista que Francisco, porque nos ha ayudado a conectar con las ra\u00edces\u201d. Y explicaba: \u201cSiempre tiene que haber continuidad, porque la Iglesia es la misma, pero no es continuidad con Francisco, sino con Cristo. No se puede decir que si somos de Francisco, de Juan Pablo o de Benedicto. Somos de Cristo y tenemos que encontrar la continuidad con las ra\u00edces, que son el Evangelio, y con el tronco, que es toda la tradici\u00f3n vivida a lo largo de los siglos. Cuando digo tradici\u00f3n lo digo con toda la fuerza. Ser tradicionalista no es volver al siglo XIX, es retroceder hasta la ra\u00edz, hasta la fuente, recorrer toda la historia, enriquecida por los siglos de experiencia y mirar al futuro con los ojos de hoy para dar respuesta a los problemas actuales\u201d.<\/p>\n<p>Dicho todo esto, hay que destacar que, en efecto, en un momento en que la polarizaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n del otro o la violencia, no solo vinculadas a las nuevas extremas derechas, est\u00e1n ocupando en muchos pa\u00edses una posici\u00f3n relevante, Francisco supo levantar su voz con valent\u00eda para ponerse al lado de los vulnerables, especialmente los migrantes y refugiados. Sin duda, en esta opci\u00f3n influy\u00f3 su propia biograf\u00eda, al ser originario de una familia italiana que, como tantas otras, tuvo que dejar hace un siglo una Italia depauperada para encontrar nuevas oportunidades y rehacer su vida en Argentina. Asimismo, no hay que olvidar que la globalizaci\u00f3n y el cada vez m\u00e1s intenso mestizaje de los pa\u00edses occidentales no ha afectado solo a la sociedad civil, sino a la propia Iglesia y a su clero. Basta acudir un domingo a muchas parroquias vascas o espa\u00f1olas, por no hablar de otros pa\u00edses que llevan d\u00e9cadas de adelanto en este fen\u00f3meno. En ese sentido, Francisco promovi\u00f3 una visi\u00f3n de la Iglesia como \u201cmadre de todos\u201d, sin fronteras ni exclusiones. En su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica<em> Evangelii Gaudium<\/em> (2013), lo expres\u00f3 sin ambages: \u201cLos migrantes me plantean un desaf\u00edo particular por ser Pastor de una Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos\u201d.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, para el papa esta acogida no ten\u00eda solo un sentido social, ni mucho menos pol\u00edtico, sino sobre todo religioso. En su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2023, Francisco afirm\u00f3 que \u201cel que acoge a un migrante, acoge a Cristo\u201d. Esta declaraci\u00f3n refleja su enfoque teol\u00f3gico y pastoral hacia los migrantes, vi\u00e9ndolos no solo como necesitados de ayuda, sino como representaciones vivas de Cristo, que interpelan a la conciencia cristiana.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza del papa Francisco no se limit\u00f3 a denunciar gen\u00e9ricamente ciertas pol\u00edticas migratorias, sino que tambi\u00e9n habl\u00f3 del peligro de que estas y otras cuestiones favorecieran un giro pol\u00edtico radicalizado. En un congreso mundial celebrado en 2018 en el Vaticano, cuyo t\u00edtulo exacto era ni m\u00e1s ni menos \u201cXenofobia, racismo y nacionalismo populista en el contexto de las migraciones mundiales\u201d, el papa reconoc\u00eda que \u201cvivimos tiempos en los que parecen reavivarse y difundirse sentimientos que muchos consideraban superados. Sentimientos de sospecha, de miedo, desprecio y hasta de odio frente a individuos o grupos considerados diferentes a causa de su origen \u00e9tnico, nacional o religioso y, como tales, no considerados lo suficientemente dignos de participar plenamente en la sociedad (\u2026). Desafortunadamente, tambi\u00e9n sucede que en el mundo de la pol\u00edtica se ceda a la tentaci\u00f3n de explotar los temores o las dificultades objetivas de algunos grupos y de usar promesas ilusorias para intereses electorales miopes. La gravedad de estos fen\u00f3menos no puede dejarnos indiferentes\u201d.<\/p>\n<p>Pese a mantener la <em>politesse<\/em> que caracteriza habitualmente a la diplomacia vaticana, la defensa de esta doctrina le llev\u00f3 a encararse con algunos l\u00edderes pol\u00edticos. Por ejemplo, en febrero de 2025, tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump, escribi\u00f3 una carta a los obispos norteamericanos en la que afirmaba haber \u201cseguido con atenci\u00f3n la importante crisis que est\u00e1 teniendo lugar en los Estados Unidos con motivo del inicio de un programa de deportaciones masivas. La conciencia rectamente formada no puede dejar de realizar un juicio cr\u00edtico y expresar su desacuerdo con cualquier medida que identifique, de manera t\u00e1cita o expl\u00edcita, la condici\u00f3n ilegal de algunos migrantes con la criminalidad\u201d.<\/p>\n<p>Como ya he adelantado, ni sus declaraciones ni sus actitudes representan una ruptura con la doctrina social de la Iglesia anterior a su pontificado. Es significativo, por ejemplo, que en este mensaje a los obispos de Estados Unidos Francisco citara expresamente la carta apost\u00f3lica de P\u00edo XII de 1952 sobre el cuidado de los migrantes. Lo mismo ha sucedido con otras cuestiones. Por ejemplo, al observar los esfuerzos de Francisco para parar la invasi\u00f3n rusa de Ucrania o llevar la paz a la poblaci\u00f3n de Gaza y de todo Oriente Medio, \u00bfc\u00f3mo no recordar las valientes palabras de Juan Pablo II en enero de 2003, tratando de detener, infructuosamente, la invasi\u00f3n de Irak por Estados Unidos? Pese a que el papa polaco ya se hab\u00eda opuesto en 1990-91 a la primera Guerra del Golfo, en un momento en que esta era apoyada por pr\u00e1cticamente todos los l\u00edderes mundiales, en 2003 la tipograf\u00eda vaticana decidi\u00f3 publicar la primera frase de su mensaje con may\u00fasculas, para que nadie minimizara su contenido: \u201c\u00a1NO A LA GUERRA! \u00c9sta nunca es una simple fatalidad. Es siempre es una derrota de la humanidad. El derecho internacional, el di\u00e1logo leal, la solidaridad entre los Estados, el ejercicio tan noble de la diplomacia, son los medios dignos del hombre y las naciones para solucionar sus contiendas\u201d.<\/p>\n<p>El esfuerzo de Francisco por aportar su grano de arena contra la exclusi\u00f3n se reflej\u00f3 en gestos simb\u00f3licos, pero significativos. Por ejemplo, su primer viaje apost\u00f3lico, en 2013, fue a la isla italiana de Lampedusa, muy cercana a las costas de Libia, donde se agolpaban miles de migrantes, muchos de ellos v\u00edctimas de mafias que trafican con seres humanos, en condiciones inhumanas. El papa rindi\u00f3 homenaje a quienes hab\u00edan perdido la vida intentando llegar a Europa y denunci\u00f3 la \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia que nos ha quitado la capacidad de llorar\u201d. A un nivel muy distinto, tambi\u00e9n son relevantes las letan\u00edas a\u00f1adidas por Francisco al rezo del rosario, pues simbolizan las preocupaciones de cada pontificado. Por ejemplo, en plena Primera Guerra Mundial Benedicto XV agreg\u00f3 la invocaci\u00f3n \u2018Reina de la paz\u2019; por su parte, Juan Pablo II incluy\u00f3 \u2018Madre de la familia\u2019. Francisco ha a\u00f1adido tres letan\u00edas (lo que resultar\u00e1 parad\u00f3jico para muchos, que quiz\u00e1 piensen que sus preocupaciones estaban muy lejos del rezo del rosario): \u2018Madre de la esperanza\u2019, \u2018Madre de la misericordia\u2019 y\u2026 \u2018Consuelo de los migrantes\u2019.<\/p>\n<p>Podr\u00eda pensarse que son detalles nimios, que no hacen que desaparezcan de nuestra sociedad ni la intolerancia ni la xenofobia, pero es una muestra del empe\u00f1o del papa recientemente fallecido para ayudar a construir, partiendo de una perspectiva cristiana, a veces dif\u00edcil de entender desde fuera, un mundo mejor. No es causalidad que su labor haya sido reconocida por diversas organizaciones y l\u00edderes internacionales, muy alejadas del catolicismo. De hecho, su \u00e9nfasis en la dignidad humana y la justicia social reson\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los c\u00edrculos religiosos, convirti\u00e9ndolo en una figura moral influyente en el escenario global. En un mundo donde las corrientes autoritarias y xen\u00f3fobas ganan terreno, el testimonio del papa Francisco puede resonar como una llamada a la empat\u00eda, la solidaridad y la defensa incondicional de la dignidad humana, en especial de los m\u00e1s vulnerables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para un historiador \u2013acostumbrado, por su perspectiva metodol\u00f3gica, a contrastar fuentes y a dejar reposar el tiempo para valorar los hechos\u2013 resulta complicado hacer balance de algo o alguien tan reciente que todav\u00eda no es historia. Ello no es \u00f3bice para que a veces, como sucede en este caso, con el fallecimiento del papa Francisco, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-18710","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revista","revista-galde-n49"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18710"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18712,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18710\/revisions\/18712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}