{"id":18687,"date":"2025-07-23T13:57:17","date_gmt":"2025-07-23T11:57:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18687"},"modified":"2025-10-23T19:37:17","modified_gmt":"2025-10-23T17:37:17","slug":"europa-en-la-hora-del-rearme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/europa-en-la-hora-del-rearme\/","title":{"rendered":"Europa en la hora del rearme"},"content":{"rendered":"<p>Pocas dudas hay de que la iniciativa de rearmar Europa occidental frente a la amenaza sobre todo rusa suscita un debate inc\u00f3modo en algunos sectores de la poblaci\u00f3n. El prestigio tradicional del pacifismo, que ha ido impregnando pacientemente, no sin esfuerzo, nuestra visi\u00f3n del mundo en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ve ahora gravemente cuestionado por un contexto convulso en el que las prioridades se dirigen hacia el desarrollo de armamento equipado con la \u00faltima tecnolog\u00eda y el suministro y almacenamiento de munici\u00f3n, por m\u00e1s que se insista en que la finalidad de todo ello es exclusivamente defensiva. La inversi\u00f3n creciente en seguridad, demandada ya no solo de forma colectiva por la Alianza Atl\u00e1ntica sino individualmente por los pa\u00edses que sienten m\u00e1s de cerca el riesgo de seguir los pasos tr\u00e1gicos de Ucrania, choca con los idearios antimilitaristas, sean estos sinceros y cre\u00edbles, es decir, coherentes con la trayectoria de los movimientos pol\u00edticos que los profesan, o m\u00e1s bien de pega, pura filfa en quienes hist\u00f3ricamente no han tenido empacho en comprender y justificar el uso de la violencia, incluidos los asesinatos terroristas, para imponer determinados proyectos y fines. En el caso vasco, algunos se han referido al antimilitarismo \u201cintermitente\u201d de Bildu y compa\u00f1\u00eda. M\u00e1s apropiado y justo parece tildarlo simplemente de antimilitarismo fake, de pose insolidaria y adem\u00e1s hip\u00f3crita. Si la estrategia y la praxis del abertzalismo ultra se han caracterizado por algo en particular, ha sido m\u00e1s bien por su naturaleza escrupulosamente militar, no solo militante.<\/p>\n<p>Contra el incremento de los recursos en defensa se han manifestado en esencia las mismas voces que clamaron desde un principio por dar soluci\u00f3n diplom\u00e1tica al conflicto provocado por la invasi\u00f3n rusa de Ucrania a la vez que negaban la necesidad de ceder armas al pa\u00eds agredido. Lo que, en la pr\u00e1ctica, significaba abandonar a su suerte a Ucrania, un modo ciertamente sencillo y r\u00e1pido de acabar con la guerra (y, tambi\u00e9n, de paso, pero qu\u00e9 importa, con la libertad y la soberan\u00eda de los ucranianos). Los voceros de la claudicaci\u00f3n, abierta o veladamente prorrusos en algunos casos, expresan ahora su oposici\u00f3n frontal al rearme europeo y, en particular, al espa\u00f1ol, fantasma que agitan como si fuera la mayor aberraci\u00f3n en que pueden incurrir un pa\u00eds y su gobierno. Existe una variante algo m\u00e1s sofisticada \u2013y falsaria\u2013 de la reticencia: la que consiste en proclamar que no se trata de gastar m\u00e1s en defensa, sino de gastar mejor, lo que \u2013me imagino\u2013 habr\u00e1 abierto la veda a ingenier\u00edas presupuestarias de todo pelaje, a buen seguro inspiradas por la venerable tentaci\u00f3n gatopardiana de cambiar algo para que, en realidad, nada cambie. El problema es que en ocasiones lo que vale en casa no tiene un pase fuera, l\u00e9ase Europa. Y lo peor es que la trapaza, una vez detectada, ocasiona un descr\u00e9dito del que no es f\u00e1cil recuperarse, como ocurre con el da\u00f1o reputacional que puede arrastrar un pa\u00eds cuya dirigencia no se solidariza con la creciente preocupaci\u00f3n de los territorios que resultan m\u00e1s vulnerables frente a irredentismos y aspiraciones expansionistas como los de la Rusia actual.<\/p>\n<p>En pocos a\u00f1os, los equilibrios en las relaciones internacionales han cambiado radicalmente. Quiz\u00e1 sea m\u00e1s exacto decir que han saltado por los aires. Si la brutal inauguraci\u00f3n del siglo XXI se produjo por medio de los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York el 13 de septiembre de 2001, el primer cuarto de siglo va a cerrarse previsiblemente sin que uno de los conflictos b\u00e9licos m\u00e1s sangrientos a los que ha asistido Europa despu\u00e9s de la II Guerra Mundialpresente visos de concluir (a menos que un giro inesperado que a d\u00eda de hoy no se barrunta le ponga fin). La salvaje respuesta continuada del gobierno israel\u00ed a la masacre perpetrada por la organizaci\u00f3n terrorista Ham\u00e1sel 7 de octubre de 2023 ha vuelto a hacer de Oriente Pr\u00f3ximo uno de los focos principales e insoportables de barbarie en el mundo. Si a eso se le suma la pol\u00edtica en apariencia ca\u00f3tica e incluso demencial que est\u00e1 practicando Trump al frente de la que sigue siendo primera potencia econ\u00f3mica y militar del mundo, el panorama resulta, cuando poco, descorazonador. Pero no es todo eso a lo que hoy se enfrenta y con lo que tiene que bregar la \u2013hasta hace poco\u2013 pl\u00e1cida Europa. Los conflictos en curso, los candentes y tambi\u00e9n los congelados, son fuente de inseguridad e inestabilidad pol\u00edtica. Son a su vez, a medio y largo plazo, una amenaza real para la pervivencia de los sistemas democr\u00e1ticos liberales tal y como los conocemos en este rinc\u00f3n del planeta, donde, por cierto, reside apenas un 5,6 % de la poblaci\u00f3n mundial (contando solo los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea).<\/p>\n<p>Asumir la realidad del nuevo marco de relaciones internacionales \u2013eso que se sol\u00eda llamar el orden mundial\u2013 y tratar de anticiparse al menos a una parte de los riesgos que conlleva, se antoja vital para preservar el modelo europeo de convivencia, basado en unas libertades y derechos civiles que, en otros entornos, algunos no demasiado lejanos, apenas son respetados o siquiera reconocidos. Las tensiones que ha causado una agresi\u00f3n territorial sin precedentes en los \u00faltimos tiempos como es la de Rusia sobre Ucrania van sin duda m\u00e1s all\u00e1 de la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica sobre el terreno. Demuestran que el oasis liberal al que algunos pa\u00edses se hab\u00edan apresurado a adherirse (las rep\u00fablicas b\u00e1lticas, la propia Ucrania) cuenta con enemigos ac\u00e9rrimos que ven peligrar la continuidad de sus reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos a medida que la democracia gana posiciones a su alrededor. El revanchismo eurasi\u00e1tico que propugnan algunos iluminados que calientan la oreja a Putin no es mera bravuconada. No conviene perder de vista la magnitud del vuelco que persigue el eje de las tiran\u00edas (tanto en Europa como en Asia), cuyo prop\u00f3sito \u00faltimo es socavar y destruir los cimientos del liberalismo occidental, algo que han intentado lograr mediante t\u00e9cnicas de guerra h\u00edbrida, combinando ataques cibern\u00e9ticos masivos con injerencias directas en los sistemas y medios de informaci\u00f3n, tal y como se ha podido constatar en diferentes procesos electorales (el m\u00e1s reciente de ellos en Ruman\u00eda).<\/p>\n<p>Pero la invasi\u00f3n, por supuesto ilegal e incluso anacr\u00f3nica, de un pa\u00eds vecino es un salto de tal calibre en las hostilidades que obliga a repensar todo tipo de alianzas y relaciones, empezando por las geopol\u00edticas. M\u00e1s que est\u00e9ril, resulta perjudicial tratar de comprender los motivos por los que el Kremlin se crey\u00f3 legitimado a desatar la guerra. Toda su ret\u00f3rica acerca de la defensa preventiva frente a la ampliaci\u00f3n de la OTAN es tan falaz como la inveterada idea de que las fronteras rusas solo se pueden proteger expandi\u00e9ndolas (algo que se lleva repitiendo sin descanso desde la \u00e9poca de Catalina II). Por no hablar de su impostada obsesi\u00f3n por desnazificar a toda costa Ucrania o del relato asimilacionista y mesi\u00e1nico que contempla un solo destino posible para las naciones rusa y ucraniana. Reconocer alguna de esas razones es plegarse al marco mental que interesa y envalentona a Putin. Junto con sus aliados, Mosc\u00fa pugna sin ambages por hacer prevalecer la autocracia y el yugo totalitario frente a los sistemas por los que se rigen las sociedades abiertas. Lejos de ser defensiva, su estrategia es esencialmente ofensiva y belicosa. En la neo lengua putiniana, hace ya tiempo que la defensa es la agresi\u00f3n y la paz, la guerra.<\/p>\n<p>Ante semejante escenario, pretender que el lenguaje diplom\u00e1tico puede representar un escudo frente al discurso aplastantede las armas no solo es ingenuo, sino que el intento, en las condiciones actuales, est\u00e1 abocado al fracaso. La Rusia de Putin solamente respeta a quien le planta cara y no est\u00e1 dispuesto a transigir con la ley del m\u00e1s fuerte (o m\u00e1s bruto). De ah\u00ed que una disuasi\u00f3n militar eficaz y coordinada \u2013lo ha dicho hace poco J\u00fcrgen Habermas, fiel partidario, por lo dem\u00e1s,de una salida negociada a la guerra en Ucrania\u2013 sea imprescindible en estos momentos de desasosiego, porque es seguramente lo \u00fanico que puede surtir efecto; una disuasi\u00f3n que requiere de Europa un esfuerzo conjunto en la inversi\u00f3n en defensa y seguridad; un rearmeque busca, al fin y al cabo, salvaguardar nuestro modelo de democracia, justicia y libertad, ese que est\u00e1n defendiendo con sus vidas los ciudadanos de Ucrania.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas dudas hay de que la iniciativa de rearmar Europa occidental frente a la amenaza sobre todo rusa suscita un debate inc\u00f3modo en algunos sectores de la poblaci\u00f3n. El prestigio tradicional del pacifismo, que ha ido impregnando pacientemente, no sin esfuerzo, nuestra visi\u00f3n del mundo en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ve ahora gravemente cuestionado por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-18687","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","revista-galde-n49"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18687","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18687"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18687\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18688,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18687\/revisions\/18688"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18687"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18687"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18687"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}