{"id":18572,"date":"2025-10-15T20:41:37","date_gmt":"2025-10-15T18:41:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18572"},"modified":"2025-10-23T19:36:15","modified_gmt":"2025-10-23T17:36:15","slug":"el-genero-se-convierte-en-un-campo-de-batalla-fundamental-que-ademas-es-util-para-alimentar-politicas-autoritarias-y-legitimar-agendas-que-pueden-combinar-antifeminismo-racismo-y-securitarismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/el-genero-se-convierte-en-un-campo-de-batalla-fundamental-que-ademas-es-util-para-alimentar-politicas-autoritarias-y-legitimar-agendas-que-pueden-combinar-antifeminismo-racismo-y-securitarismo\/","title":{"rendered":"El g\u00e9nero se convierte en un campo de batalla fundamental, que adem\u00e1s es \u00fatil para alimentar pol\u00edticas autoritarias y legitimar agendas que pueden combinar antifeminismo, racismo y securitarismo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_18583\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-18583\" class=\"wp-image-18583 size-large colorbox-18572\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/NURIA-1024x683.jpg\" alt=\"Foto: Ekaitz Cancela\" width=\"1024\" height=\"683\" data-id=\"18583\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/NURIA-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/NURIA-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/NURIA-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/NURIA.jpg 1533w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><p id=\"caption-attachment-18583\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #999999;\">Foto: Ekaitz Cancela<\/span><\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #999999;\">Nuria Alabao<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #999999;\">Investigadora y activista, licenciada en periodismo por la Universidad Pompeu Fabra y doctora en Antropolog\u00eda por la Universidad de Barcelona. Coordina la secci\u00f3n de Feminismos en Ctxt.es y forma parte del colectivo editor de la revista Zona de Estrategia, especializada en investigaci\u00f3n militante y vinculada al \u00e1rea pol\u00edtica de la autonom\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #999999;\">Paralelamente, desarrolla una intensa labor investigadora en espacios aut\u00f3nomos y laboratorios de ideas, vinculados al pensamiento cr\u00edtico y los movimientos sociales, como la Fundaci\u00f3n de los Comunes y el Grupo de Recerca sobre Exclusi\u00f3 i Control Socials de la Universitat de Barcelona. Sus \u00e1reas de inter\u00e9s incluyen el feminismo, con especial atenci\u00f3n a las cuestiones de clase, cr\u00edtica a la familia y al trabajo, as\u00ed como el an\u00e1lisis del antifeminismo de la extrema derecha y la relaci\u00f3n entre la reacci\u00f3n conservadora y las cuestiones de g\u00e9nero. Tambi\u00e9n ha analizado y adoptado una postura cr\u00edtica frente las derivas punitivistas dentro de cierto feminismo. Ha impartido conferencias, escrito art\u00edculos y colaborado en obras como <em>Un feminismo del 99%<\/em> (2018), <em>Familia, raza y naci\u00f3n en tiempos de posfascismo<\/em> (2020) y <em>\u00bfA qui\u00e9n libera el feminismo? Clase, reproducci\u00f3n social y neoliberalismo en Alianzas rebeldes<\/em>. <em>El feminismo m\u00e1s all\u00e1 de la identidad<\/em> (2021). Ha publicado varios libros el \u00faltimo de los cuales es <em>Las guerras de g\u00e9nero. La pol\u00edtica sexual de las derechas radicales<\/em>. 2025 Katakrak<\/span><\/p>\n<div class=\"woo-sc-divider\"><\/div>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> Una de las tesis del libro es que el g\u00e9nero es un campo de batalla clave para las nuevas derechas, que impulsan guerras de g\u00e9nero como reacci\u00f3n a cambios sociales que desaf\u00edan las concepciones tradicionales de g\u00e9nero y sexualidad. Indicas que estas guerras se han convertido en conflictos que implican luchas m\u00e1s amplias por el poder y por determinados proyectos pol\u00edticos \u00bfPor qu\u00e9 el cuerpo, la sexualidad y la familia se han convertido en ejes centrales en esta disputa y en qu\u00e9 medida estas guerras sirven para impulsar pol\u00edticas y alianzas reaccionarias?<\/p>\n<p>Las guerras culturales entorno a las cuestiones sexuales y de g\u00e9nero forman parte de la manera en la que construimos nuestras identidades y por eso son profundamente emocionales. Precisamente, los movimientos de extrema derecha son maestros en generar emociones y en transformarlas en energ\u00eda pol\u00edtica. Ejemplos de estas guerras de g\u00e9nero ser\u00edan el terror sobre una supuesta &#8220;infancia en peligro&#8221; cuando se propone educaci\u00f3n sexual en las escuelas, la demonizaci\u00f3n de las personas trans, la oposici\u00f3n a la ley de violencia de g\u00e9nero en Espa\u00f1a o la resistencia feroz a los derechos reproductivos que hemos presenciado a nivel global. Estas tem\u00e1ticas son \u00fatiles precisamente porque generan movilizaci\u00f3n en apoyo a proyectos reaccionarios en tiempos de desafecci\u00f3n pol\u00edtica, construyen enemigos claros \u2014el feminismo, las personas trans, los migrantes\u2014 y traducen las preocupaciones derivadas de las m\u00faltiples crisis que atraviesan nuestras sociedades en batalla cultural o moral; y frente a un presente y un futuro inciertos, tratan de generar la ilusi\u00f3n de que hay un orden del pasado al que podemos regresar.<\/p>\n<p>Evidentemente estas cuestiones de g\u00e9nero no sirven \u00fanicamente para soslayar los conflictos redistributivos, sino que est\u00e1n profundamente relacionadas con c\u00f3mo se estructuran las jerarqu\u00edas sociales: el orden de g\u00e9nero, la estructura familiar, qui\u00e9n tiene derecho a ser cuidado y quien, a cuidar, qui\u00e9n deber\u00eda reproducirse y c\u00f3mo, etc. Por eso el g\u00e9nero se convierte en un campo de batalla fundamental, que adem\u00e1s es \u00fatil para alimentar pol\u00edticas autoritarias y legitimar agendas que pueden combinar antifeminismo, racismo y securitarismo todo ello en \u201cdefensa de la familia\u201d o de \u201cnuestras mujeres\u201d contra la supuesta invasi\u00f3n de migrantes.<\/p>\n<p>Estas guerras de g\u00e9nero sirven adem\u00e1s para unir a diferentes actores \u2014desde fundamentalistas religiosos hasta neoliberales o masculinistas\u2014 bajo un mismo marco pol\u00edtico y para construir alianzas transnacionales como hemos visto en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> Se\u00f1alas que el antifeminismo no solo resiste al cambio, sino que busca una regresi\u00f3n en derechos sociales, usando discursos de amenaza y temor para revitalizar alianzas reaccionarias. En el Estado espa\u00f1ol, \u00bfqu\u00e9 grado tiene la replicaci\u00f3n de movimientos internacionales anti-g\u00e9nero y qu\u00e9 particularidades observas respecto a la internacionalizaci\u00f3n de esta agenda \u201canti-g\u00e9nero\u201d?<\/p>\n<p>M\u00e1s que un mero reflejo de lo que sucede fuera, Espa\u00f1a se ha convertido en un nodo central de la internacional antig\u00e9nero. Aqu\u00ed nacieron organizaciones como Hazte O\u00edr y su plataforma global CitizenGO, que hoy opera en m\u00faltiples pa\u00edses lanzando campa\u00f1as contra derechos sexuales y reproductivos o contra los derechos LGTBIQ. Tambi\u00e9n la Fundaci\u00f3n Valores y Sociedad, vinculada a exdirigentes del PP, como Jaime Mayor Oreja, ha tejido puentes estrat\u00e9gicos, sobre todo con Am\u00e9rica Latina, donde difunden marcos como la lucha contra \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d o la defensa de la \u201cfamilia natural\u201d. Dentro de este panorama internacional Espa\u00f1a crea y exporta argumentarios y t\u00e1cticas tanto activistas como partidarias, a la vez que adapta repertorios globales al contexto local. Estos actores le dan mucha importancia a la batalla cultural porque creen que tienen la misi\u00f3n de confrontar consensos sociales que son mayoritariamente progresistas en un pa\u00eds donde el feminismo adem\u00e1s tiene mucha presencia p\u00fablica y relevancia social.<\/p>\n<p>Estas organizaciones espa\u00f1olas y otras similares forman parte de redes europeas y transnacionales como el Congreso Mundial de la Familia que reciben financiaci\u00f3n millonaria de fundaciones vinculadas tanto a Rusia como a EE.UU., lo que demuestra que la internacionalizaci\u00f3n de la agenda antig\u00e9nero se sostiene tambi\u00e9n en un entramado econ\u00f3mico que transciende diferencias geopol\u00edticas. Las cuestiones de g\u00e9nero son uno de los principales pegamentos pol\u00edticos para las derechas radicales de todo el mundo.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> Seg\u00fan se\u00f1alas, las posiciones de la juventud son ambivalentes: interiorizan ideas favorables a la igualdad, pero tambi\u00e9n reciben influencias antifeministas y racistas que, principalmente en los hombres j\u00f3venes, se presentan como rebeld\u00eda. \u00bfEl feminismo califica de forma simplificadora estas posturas y, por tanto, se equivoca en la manera de dirigirse a ellos? \u00bfEsta divisi\u00f3n generacional es solo pasajera o representa algo m\u00e1s duradero, como sugieren algunos estudios?<\/p>\n<p>Creo que aqu\u00ed conviene matizar. Por un lado, es verdad que las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes muestran actitudes m\u00e1s abiertas e igualitarias en la pr\u00e1ctica cotidiana: son m\u00e1s tolerantes con la diversidad sexual y, en general, existe un consenso amplio en torno a la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, al mismo tiempo crece un antifeminismo juvenil entre los chicos, y que tiene que ver menos con una oposici\u00f3n a la igualdad en s\u00ed que con la forma en que quiz\u00e1s perciben al feminismo: como ideolog\u00eda de Estado, como discurso oficializado en la escuela, en los medios y en el gobierno. Rechazarlo se experimenta entonces como una forma de insubordinaci\u00f3n o de rebeld\u00eda contracultural. Y aqu\u00ed la extrema derecha ha sabido jugar muy bien sus cartas: les ofrece un relato que traduce sus frustraciones y ansiedades \u2014ante un futuro de precariedad, crisis clim\u00e1tica o falta de horizonte vital\u2014 en oposici\u00f3n al feminismo, present\u00e1ndolo como culpable de sus males o como un movimiento que les roba algo.<\/p>\n<p>Por otra parte, parte de los mensajes que reciben del feminismo mainstream son del tipo \u201ctodos los hombres son violadores\u201d o se les pide que \u201crenuncien a sus privilegios\u201d \u2014cuando ellos todav\u00eda no perciben grandes desigualdades con sus compa\u00f1eras\u2014. Esto refuerza el atractivo de los proyectos reaccionarios que, por el contrario, les ofrecen un sentido de orgullo y de pertenencia.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n generacional no parece pasajera: es la expresi\u00f3n de un cambio en la estructura de oportunidades pol\u00edticas y culturales en la que los j\u00f3venes se socializan. Algunos estudios muestran que el antifeminismo, cuando se instala en la juventud, puede dejar huellas duraderas, sobre todo si se articula con identidades pol\u00edticas o con comunidades online muy cohesionadas. Por eso es urgente que el feminismo deje de situarse en un registro exclusivamente culpabilizador y sea capaz de proponer a estos j\u00f3venes un horizonte emancipador, que los incluya como sujetos activos de transformaci\u00f3n y no como adversarios.<\/p>\n<p>Se trata de resituar el conflicto: el enemigo no es el feminismo o los migrantes sino las estructuras que producen desigualdad \u2014las jerarqu\u00edas de clase, la concentraci\u00f3n de la riqueza, la explotaci\u00f3n laboral y la mercantilizaci\u00f3n de la vida\u2014. Para hacer frente a las ideas del antifeminismo es fundamental articular una visi\u00f3n feminista que vincule la lucha por la justicia de g\u00e9nero con aquellas por la justicia econ\u00f3mica, un horizonte en el que implicar a los chicos j\u00f3venes.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> Tu libro se vincula con una corriente transfeminista que analiza las pol\u00edticas de la derecha radical contra la \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d en contextos locales e internacionales que plantean la necesidad de organizar formas de solidaridad locales e internacionales. \u00bfC\u00f3mo valoras la organizaci\u00f3n actual de las redes feministas para construir mayor\u00edas sociales y c\u00f3mo dialogan con otras luchas interseccionales contra las pol\u00edticas neoliberales?<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a el feminismo tiene una posici\u00f3n hegem\u00f3nica, pero esa centralidad no debe confundirse con unidad: dentro del campo feminista conviven proyectos muy distintos, algunos con una clara vocaci\u00f3n emancipadora y otros que, en cambio, operan como herramientas de legitimaci\u00f3n de gobiernos e instituciones. En ese sentido, podr\u00edamos hablar de una suerte de \u201clucha de clases\u201d interna al propio feminismo, donde coexisten corrientes cr\u00edticas con el capitalismo, el racismo o el patriarcado estructural, junto a otras que se limitan a gestionar el marco existente. Tambi\u00e9n hay corrientes conservadoras e incluso que convergen con los proyectos de extrema derecha: un feminismo transexcluyente o uno autoritario y punitivo que utiliza el c\u00f3digo penal como soluci\u00f3n a todos los problemas y que se plantea, por ejemplo, criminalizar la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo, entonces, es que el feminismo de base, o el que se concibe como parte de un proyecto de emancipaci\u00f3n universal logre desmarcarse de esas din\u00e1micas institucionales o conservadoras y proponga una agenda propia, conectada con problemas m\u00e1s amplios. Eso implica tambi\u00e9n tejer alianzas con otras luchas \u2014la de vivienda, contra el racismo, la precariedad, o la destrucci\u00f3n del planeta\u2014. All\u00ed donde estos v\u00ednculos ya se est\u00e1n dando, el feminismo se convierte en una fuerza capaz de disputar el orden neoliberal y abrir horizontes de transformaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> Los agentes de esta derecha utilizan conflictos de g\u00e9nero para reconfigurar el panorama sociopol\u00edtico, movilizando sentimientos como la indignaci\u00f3n y el miedo, y presentando ciertos grupos como amenazas para la naci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo funcionan estos p\u00e1nicos morales y qu\u00e9 herramientas usan para hacerlos tan efectivos? \u00bfPodr\u00edan estos miedos reconvertirse en potencias emancipatorias?<\/p>\n<p>Voy a poner un ejemplo sobre esto que me parece importante. Hoy uno de los discursos m\u00e1s importantes de la extrema derecha en Europa se construye en torno a la supuesta \u201cprotecci\u00f3n de las mujeres\u201d y de las personas LGTBI, presentando a los migrantes \u2014sobre todo a los musulmanes y muy especialmente a los j\u00f3venes migrantes no acompa\u00f1ados\u2014 como una amenaza a su seguridad e integridad. Se trata de un p\u00e1nico moral que convierte a estos colectivos en agresores sexuales por definici\u00f3n, declarados como absolutamente inintegrables en la comunidad nacional. Es potente porque utiliza un marco: el de la alarma por las agresiones sexuales que ha construido el feminismo, pero lo desv\u00eda hacia el nativismo y la criminalizaci\u00f3n de los migrantes.<\/p>\n<p>Estos p\u00e1nicos morales nunca pueden convertirse en potencias emancipadoras porque operan justo al rev\u00e9s: desv\u00edan la atenci\u00f3n de los problemas de fondo y bloquean cualquier posibilidad de organizaci\u00f3n colectiva en torno a ellos. Canalizan la angustia social hacia falsos enemigos \u2014los migrantes, las disidencias sexuales o el feminismo\u2014 en lugar de se\u00f1alar al capitalismo, a la precariedad o a la mercantilizaci\u00f3n de la vida como responsables de nuestras inseguridades vitales. Nuestro reto ser\u00eda romper con esa l\u00f3gica del p\u00e1nico y volver a situar en el centro las causas estructurales de la desigualdad y la violencia, para que la rabia social no se dirija hacia fantasmas sino contra quienes realmente concentran el poder.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> En su libro \u201c\u00bfQui\u00e9n teme al g\u00e9nero?\u201d, Judith Butler tambi\u00e9n reflexiona sobre las alianzas reaccionarias entre sectores conservadores y ultraliberales que priorizan al individuo y la familia tradicional. Has trabajado mucho sobre este tema y tienes una posici\u00f3n abiertamente critica con la instituci\u00f3n familiar y retomas la idea feminista de \u201cabolir la familia\u201d. \u00bfQu\u00e9 formas de organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica podr\u00edan abrir caminos hacia nuevos parentescos y formas de convivencia en el futuro?<\/p>\n<p>La consigna de \u201cabolir la familia\u201d es una l\u00ednea de trabajo del feminismo de los a\u00f1os 70 que se propon\u00eda generar alternativas para una instituci\u00f3n que es central para la reproducci\u00f3n de las desigualdades y donde se produce todav\u00eda hoy mucha violencia.<\/p>\n<p>Pero lejos de perder importancia, actualmente la familia es m\u00e1s central que nunca: en un contexto de retirada del Estado, los j\u00f3venes dependen cada vez m\u00e1s de ella para acceder a vivienda, estudios o cuidados. Abolir la familia no significa aqu\u00ed rechazar el cuidado o el afecto que puede ofrecer esta instituci\u00f3n, sino de proponer un horizonte de reorganizaci\u00f3n social: ampliar los servicios p\u00fablicos y reorganizar la sociedad para que el cuidado y la seguridad vital no dependan de la familia que te haya tocado en suerte y para repartir estos cuidados de forma m\u00e1s equitativa.<\/p>\n<p>A su vez, hoy es ineludible oponerse al uso de \u201cfamilia\u201d que hace la extrema derecha como ariete cultural y programa material al servicio de un programa reaccionario y fundamentalmente antisocial. Esto implica cuestionar la funci\u00f3n de la familia en la transmisi\u00f3n del patrimonio y la reproducci\u00f3n de las clases sociales \u2014\u00bfc\u00f3mo ser\u00eda un capitalismo sin herencia? \u2014 y abrir la imaginaci\u00f3n hacia otras formas de parentesco y convivencia que no reproduzcan las subordinaciones de edad y g\u00e9nero que muchas veces se dan dentro del modelo familiar tradicional.<\/p>\n<p><strong style=\"color: #ef3e33;\">Galde.<\/strong> En tu an\u00e1lisis sostienes que en estas sociedades faltan proyectos de futuro potentes, ya que el panorama social est\u00e1 marcado por la crisis ecol\u00f3gica, el cambio clim\u00e1tico y relatos dist\u00f3picos, sin utop\u00edas que despierten ilusi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 elementos consideras necesarios para que surjan utop\u00edas que reactiven la pol\u00edtica y el compromiso? \u00bfExisten experiencias que apunten a estos escenarios de esperanza?<\/p>\n<p>Vivimos en un tiempo atravesado por crisis m\u00faltiples \u2014clim\u00e1tica, social, ecol\u00f3gica\u2014 y, sin embargo, crece la respuesta reaccionaria. Esto est\u00e1 relacionado con nuestra incapacidad de generar im\u00e1genes del futuro que no est\u00e9n asaltadas por la cat\u00e1strofe, pero sobre todo con la ausencia de organizaciones que puedan sostener un proyecto transformador. Las estructuras del movimiento obrero perdieron en gran parte su capacidad pol\u00edtica y no hemos podido construir alternativas a la altura. Lo que tenemos son resistencias fragmentadas, movilizaciones puntuales o identitarias, que rara vez consiguen articularse en un horizonte com\u00fan.<\/p>\n<p>Por eso, m\u00e1s que esperar al futuro, la clave es asumir que, si no luchamos, las cosas pueden ir a peor. Y, al mismo tiempo, que se vive mejor luchando. En la organizaci\u00f3n, en el apoyo mutuo, en las comunidades que resisten, hay una vida m\u00e1s plena que la que ofrece el aislamiento neoliberal o el repliegue reaccionario. Ah\u00ed, en esas pr\u00e1cticas cotidianas de solidaridad, pueden germinar las utop\u00edas necesarias para reactivar la pol\u00edtica. No ser\u00e1n quiz\u00e1 las grandes narrativas del siglo XX, pero s\u00ed horizontes m\u00e1s modestos y arraigados en las necesidades concretas de la gente y de los territorios. Experiencias desde las que sea posible pensar un futuro posible que no consista en construir muros para excluir a otros del bienestar, o islas para que nos afecte lo m\u00ednimo posible el cambio clim\u00e1tico. Desde ellas, adem\u00e1s, quiz\u00e1s consigamos generar la fuerza para transformar el miedo o la rabia y la desafecci\u00f3n en fuerza colectiva capaz de frenar el avance reaccionario, de impulsar las luchas por la desmercantilizaci\u00f3n de lo necesario para vivir y de abrir nuevos horizontes pol\u00edticos a lo colectivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuria Alabao Investigadora y activista, licenciada en periodismo por la Universidad Pompeu Fabra y doctora en Antropolog\u00eda por la Universidad de Barcelona. Coordina la secci\u00f3n de Feminismos en Ctxt.es y forma parte del colectivo editor de la revista Zona de Estrategia, especializada en investigaci\u00f3n militante y vinculada al \u00e1rea pol\u00edtica de la autonom\u00eda. 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