{"id":18415,"date":"2025-10-14T23:26:59","date_gmt":"2025-10-14T21:26:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18415"},"modified":"2025-10-23T19:36:16","modified_gmt":"2025-10-23T17:36:16","slug":"el-trumpismo-contra-la-solidaridad-internacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/el-trumpismo-contra-la-solidaridad-internacional\/","title":{"rendered":"El trumpismo contra la solidaridad internacional"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-18416 size-medium colorbox-18415\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/rohinyas2-300x143.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"143\" data-id=\"18416\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/rohinyas2-300x143.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/rohinyas2-768x367.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/rohinyas2.jpg 890w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>A la derecha nunca le ha gustado la idea de la solidaridad, m\u00e1s all\u00e1 de algunas versiones m\u00e1s humanistas, o m\u00e1s en la l\u00ednea de la democracia cristiana o m\u00e1s en la l\u00ednea de la democracia cristiana, que hab\u00edan surgido tras la segunda guerra mundial. Sin embargo, en los \u00faltimos tiempos, esa desconfianza y ese rechazo hacia las ideas solidarias, se han ido transformando paulatinamente hasta convertirse en abierta hostilidad. La \u00faltima expresi\u00f3n de ello fue la decisi\u00f3n tomada por Trump hace unos meses de desmantelar la USAID, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, organismo encargado de canalizar los programas de cooperaci\u00f3n y ayuda humanitaria en ese pa\u00eds. Es, sin duda, una manifestaci\u00f3n m\u00e1s de esa \u201cderecha sin complejos\u201d que reclamaba Aznar, en un llamamiento a acabar con los miedos o recelos que pudiera haber a desmarcarse abiertamente de algunas ideas m\u00e1s propias de la izquierda pero que hab\u00edan logrado obtener un amplio consenso de la comunidad internacional.<\/p>\n<p>En efecto, desde el fin de la segunda guerra mundial se hab\u00eda consolidado un fuerte consenso en torno a la justicia social y la defensa de los derechos humanos que casi nadie se atrev\u00eda a cuestionar. El enorme coste humano que tuvo la derrota del nazismo hab\u00eda hecho surgir un fuerte incremento de las ideas humanistas que, en el plano internacional, se hab\u00eda plasmado en diferentes tipos de propuestas solidarias. Primero fueron las iglesias cristianas del norte de Europa (quienes propusieron por vez primera la idea de destinar el 0,7% del PIB a la cooperaci\u00f3n) a las que muy pronto se unieron diferentes gobiernos de unos y otros pa\u00edses, creando Agencias estatales especializadas en canalizar la Ayuda Humanitaria y la Cooperaci\u00f3n al Desarrollo.<\/p>\n<p>A esa \u00e9poca corresponde tambi\u00e9n la creaci\u00f3n del Banco Mundial, del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), o de la FAO. Se trataba de un amplio entramado internacional (bilateral y multilateral) destinado a promover el desarrollo de las sociedades m\u00e1s pobres, muchas de ellas reci\u00e9n llegadas a la independencia tras un largo per\u00edodo de colonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco convendr\u00eda ser excesivamente ingenuos, detr\u00e1s de estas iniciativas se escond\u00edan muchas veces intereses mercantiles o geoestrat\u00e9gicos. Detr\u00e1s de los acuerdos para otorgar paquetes de ayuda al desarrollo hab\u00eda a veces contraprestaciones comerciales para el acceso a fuentes de materias primas, arreglos para el establecimiento de bases militares y otros asuntos de distinta naturaleza. Y, en sentido contrario, no son pocos los ejemplos de retirada de la ayuda por razones estrat\u00e9gicas. Desde la conocida retirada, por presiones de los EEUU, de la financiaci\u00f3n del Banco Mundial para la presa de Assuan tras la firma de los convenios de colaboraci\u00f3n del gobierno de Nasser con la URSS en los a\u00f1os 60, han sido muchos los ejemplos de condicionalidades y amenazas de retirada en de la ayuda y la cooperaci\u00f3n. A diferencia de la de las ONG, la solidaridad de los gobiernos estuvo muchas veces marcada por intereses de distinta naturaleza.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n necesario mencionar las denuncias surgidas desde distintos sectores sociales del sur global que han considerado que la cooperaci\u00f3n y la ayuda al desarrollo han servido, m\u00e1s en general, para forzar procesos de occidentalizaci\u00f3n de muchas sociedades, contribuyendo a la destrucci\u00f3n de culturas y formas de organizaci\u00f3n locales, en aras de una idea de progreso no siempre acorde con el respeto a la identidad cultural o a la preservaci\u00f3n de los ecosistemas. Denuncias y cr\u00edticas que es preciso asumir para hacer de la cooperaci\u00f3n una fuerza transformadora y democr\u00e1tica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-18427 size-medium colorbox-18415\" title=\"Trump acaba con USAID: la agencia cierra sus puertas tras 60 a\u00f1os de misiones humanitarias.\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Usaid-300x199.jpg\" alt=\"Trump acaba con USAID: la agencia cierra sus puertas tras 60 a\u00f1os de misiones humanitarias.\" width=\"300\" height=\"199\" data-id=\"18427\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Usaid-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Usaid-768x509.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Usaid.jpg 873w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, durante varias d\u00e9cadas se vino a consolidar un orden internacional que, a trancas y barrancas, logr\u00f3 canalizar importantes cantidades de ayuda humanitaria. En el peor de los casos sirvieron para paliar el sufrimiento de millones de personas, y en el mejor para generar nuevas oportunidades de desarrollo personal a los habitantes de determinadas zonas del mundo. Y en ese contexto, la derecha acab\u00f3 aceptando un orden internacional basado formalmente en los valores de la solidaridad y la justicia social, a la vez que trataba de sacarle partido obteniendo a cambio ventajas comerciales y geopol\u00edticas. Lo cierto es que este orden internacional liberal se ha caracterizado por su capacidad de asumir importantes y, a veces, irreconciliables incoherencias y contradicciones.<\/p>\n<p>Todo esto ha saltado por los aires con la llegada del Trumpismo. De un plumazo, Trump decidi\u00f3 acabar con una idea \u2500la de la cooperaci\u00f3n para el desarrollo\u2500 que sigue siendo imprescindible. Porque las limitaciones del actual modelo de cooperaci\u00f3n internacional y la necesidad de sustituirlo por otro m\u00e1s amplio, democr\u00e1tico y comprensivo, no pueden obviar que la ayuda humanitaria y el flujo de recursos desde los pa\u00edses m\u00e1s ricos hacia los m\u00e1s pobres contin\u00faan siendo necesarios. La ayuda humanitaria no basta, pero sigue siendo fundamental en un mundo caracterizado por la privaci\u00f3n, la violencia, la destrucci\u00f3n de los recursos y la discriminaci\u00f3n de millones de personas. Adem\u00e1s, la naturaleza agresiva, reaccionaria y autoritaria de las decisiones tomadas a un ritmo vertiginoso en EEUU en estos primeros meses de mandato de Trump ya est\u00e1n teniendo consecuencias que hacen que esta ayuda, lamentablemente, sea a\u00fan m\u00e1s necesaria. Un mundo m\u00e1s violento, m\u00e1s injusto, desigual e insostenible, como el que est\u00e1 generando esta deriva reaccionaria y autoritaria, necesitar\u00e1 sin duda m\u00e1s cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas circunstancias, desmantelar USAID representa un golpe directo a la democracia y los derechos humanos, y supone un anuncio al resto del mundo de que en el futuro las relaciones internacionales deber\u00e1n regirse \u00fanicamente de acuerdo a los intereses de las grandes empresas. Que el cierre de USAID fuera una de las primeras medidas de Trump destaca no solo su valor simb\u00f3lico, sino su peso estrat\u00e9gico, dada la centralidad hist\u00f3rica de la cooperaci\u00f3n en la configuraci\u00f3n del sistema internacional. Para el trumpismo, ya no es necesaria la ret\u00f3rica humanitaria para encubrir sus intereses. Esta es ya una ret\u00f3rica que estorba y que hay que desechar cuanto antes, de forma contundente, hasta el punto de proponer sin rubor la limpieza \u00e9tnica en la Franja de Gaza para hacer de un territorio devastado, y cimentado sobre un genocidio y el uso de la hambruna como arma de guerra, una ciudad de vacaciones para una \u00e9lite tur\u00edstica mundial. O hasta el punto de prescribir la pol\u00edtica de seguridad de los pa\u00edses de la OTAN, con la directriz (con amenazas incluidas en caso de incumplimiento) de dedicar el 5% del PIB de los presupuestos a gastos en defensa. Por ello, el cierre de la agencia estadounidense responde a una visi\u00f3n conflictiva y violenta del orden internacional.<\/p>\n<p>No se trata ya solo del caso de un free rider que quiere desentenderse de los asuntos globales y aprovecharse de los esfuerzos realizados por otros pa\u00edses sin que ello afecte a sus propios recursos. Estamos ante un actor poderoso que quiere dinamitar cualquier estructura de solidaridad, apoyo y cooperaci\u00f3n internacional. Si es beneficioso para sus intereses, no importan las consecuencias devastadoras para la humanidad de este museo pol\u00edtico de los horrores.<\/p>\n<p>No solo es preocupante la amenaza global a que nos enfrentamos con cada una de las medidas anunciadas. Es igualmente alarmante el efecto en cascada producido en otros pa\u00edses en forma de cierre de agencias, estructuras y fondos de cooperaci\u00f3n. Ya lo han anunciado pa\u00edses como Francia, B\u00e9lgica, Suecia, Suiza, Pa\u00edses Bajos o el Reino Unido, cuyo gobierno ha asumido p\u00fablicamente la \u201cinevitabilidad\u201d de detraer recursos de cooperaci\u00f3n internacional para sufragar el aumento del gasto en defensa. Todo ello en un contexto de creciente securitizaci\u00f3n, confrontaci\u00f3n, vulneraci\u00f3n de derechos y aceleraci\u00f3n de un modelo productivo extractivista. Un contexto que amenaza la sostenibilidad de las vidas en el planeta y la propia supervivencia del ser humano como especie biol\u00f3gica, como plante\u00f3 Barry Commoner en los a\u00f1os setenta del siglo pasado.<\/p>\n<p>En este momento cr\u00edtico, en que los desaf\u00edos planetarios hacen imprescindible la acci\u00f3n colectiva global, urge una respuesta del resto de pa\u00edses y de la sociedad civil internacional. Renunciar a la idea de que debemos seguir cooperando con mucha m\u00e1s fuerza es renunciar a construir un mundo vivible para el conjunto de la humanidad. Por este motivo no hay mejor respuesta posible que una defensa radical de la cooperaci\u00f3n internacional. Pero dicha respuesta no deber\u00eda basarse en defender los viejos esquemas de la ayuda al desarrollo, sino que tendr\u00e1 que descansar en nuevas referencias de alcance global como la redistribuci\u00f3n, la reciprocidad, el respeto mutuo y las responsabilidades compartidas, aunque diferenciadas.<\/p>\n<p>Es momento de que la comunidad internacional lance un mensaje claro en esta direcci\u00f3n. A\u00fan a riesgo de pecar de excesiva ingenuidad, esperamos que Europa est\u00e9 a la altura de las circunstancias y que su mensaje sea n\u00edtido en defensa de la cooperaci\u00f3n como respuesta democr\u00e1tica a los problemas del mundo. Lamentablemente las perspectivas no parecen muy halag\u00fce\u00f1as, como se demostr\u00f3 el pasado mes de junio en Sevilla en la conferencia internacional sobre financiaci\u00f3n del desarrollo. Por un lado, las opciones de participaci\u00f3n de la sociedad civil mundial, que se hab\u00edan ido diluyendo a lo largo del proceso preparatorio, quedaron en casi nada durante la fase de negociaci\u00f3n y en los d\u00edas de la propia conferencia. Y por otra parte las conclusiones y los acuerdos fueron un tanto decepcionantes, despu\u00e9s de que algunos pa\u00edses del Norte global se dedicaran a poner palos en las ruedas con el objetivo aparente de mantener un pie en un sistema injusto en el que algunos ganan a costa de los intereses de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Estamos, sin duda, en un momento cr\u00edtico en la historia. Lo sabemos, y no debemos mirar hacia otro lado aceptando as\u00ed que la injusticia y la barbarie acaparen el sentido com\u00fan y la agenda pol\u00edtica al tiempo que desplazan a otras visiones del mundo y opciones pol\u00edticas. Los \u00fanicos caminos decentes, y posibles desde un principio de realidad atento a la complejidad de la crisis civilizatoria que atravesamos, son la estrategia del aislamiento al matonismo y la confrontaci\u00f3n desde la defensa de la democracia y la justicia global. Las principales amenazas a las que se enfrenta la sociedad global son la pobreza, la desigualdad, la discriminaci\u00f3n y la vulneraci\u00f3n de derechos, el autoritarismo, la emergencia clim\u00e1tica y la crisis ecol\u00f3gica. Sobre estos elementos deber\u00e1 construirse una agenda de actuaci\u00f3n que plante cara al trumpismo y permita defender el futuro. Frente a la deriva securitaria basada en el rearme, la competencia y la destrucci\u00f3n del planeta, solo cabe una propuesta basada en la defensa de la convivencia y la justicia global \u2500social y ecol\u00f3gica\u2500 y el refuerzo de la democracia. La cooperaci\u00f3n internacional es una pieza fundamental para ello, lo que nos lleva a reivindicarla y defenderla con todas las fuerzas. Ese deber\u00eda ser el horizonte de la Uni\u00f3n Europea y otras muchas partes del mundo si realmente queremos afrontar el desaf\u00edo civilizatorio al que nos enfrentamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #808080;\">Ignacio Mart\u00ednez. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\">Koldo Unceta. Catedr\u00e1tico Jubilado de la UPV\/EHU<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la derecha nunca le ha gustado la idea de la solidaridad, m\u00e1s all\u00e1 de algunas versiones m\u00e1s humanistas, o m\u00e1s en la l\u00ednea de la democracia cristiana o m\u00e1s en la l\u00ednea de la democracia cristiana, que hab\u00edan surgido tras la segunda guerra mundial. 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