{"id":18038,"date":"2025-03-28T11:09:10","date_gmt":"2025-03-28T10:09:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18038"},"modified":"2025-10-23T19:36:19","modified_gmt":"2025-10-23T17:36:19","slug":"la-vivienda-social-necesaria-abordar-el-problema-aqui-y-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-vivienda-social-necesaria-abordar-el-problema-aqui-y-ahora\/","title":{"rendered":"La vivienda social necesaria. Abordar el problema aqu\u00ed y ahora."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18041 colorbox-18038\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"803\" data-id=\"18041\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-scaled.jpg 1849w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-217x300.jpg 217w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-740x1024.jpg 740w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-768x1063.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-1109x1536.jpg 1109w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ulia-1479x2048.jpg 1479w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 48, Udaberria 2025 Primavera. I\u00f1aki Bolibar.-<\/p>\n<p>Resulta curioso que m\u00e1s de 150 a\u00f1os despu\u00e9s de que Federico Engels publicara su \u201cContribuci\u00f3n al problema de la vivienda\u201d, y tras la enorme cantidad de experiencias y conocimiento que sobre el tema se han acumulado desde entonces, el problema siga abord\u00e1ndose en la actualidad como si de un problema nuevo se tratase, como si, cogidos por sorpresa, resultase necesario por primera vez explicar lo que pasa y reclamar medidas urgentes. Ciertamente cuesta entender que sociedades opulentas como la nuestra, que han logrado avances sustanciales en la cobertura de otras necesidades como la sanidad o la ense\u00f1anza p\u00fablica, est\u00e9n todav\u00eda tan lejos de resolver una de las m\u00e1s b\u00e1sicas: el derecho que establece el art\u00edculo 47 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola a disponer de una vivienda digna y adecuada, en coherencia con lo dispuesto en el art\u00edculo 25 de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas treinta a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Pero todo tiene su explicaci\u00f3n. El propio Engels profundiz\u00f3 ya entonces en la indisociable vinculaci\u00f3n existente entre el desarrollo del sistema capitalista y el desarrollo urbano, del que la vivienda constituye una parte fundamental. En consecuencia, y por m\u00e1s que hablemos de un derecho , si su producci\u00f3n se somete a las l\u00f3gicas del mercado, el problema de la vivienda resurgir\u00e1 una y otra vez con el car\u00e1cter cr\u00edtico que presenta en la actualidad, por m\u00e1s que en determinados momentos la presi\u00f3n social y el compromiso de las administraciones p\u00fablicas puedan conseguir aliviarlo. Esta doble constataci\u00f3n configura el marco en el que debe ser analizado el problema de la vivienda. Por un lado, debe asumirse que la realizaci\u00f3n efectiva del derecho a la vivienda constituye un problema de car\u00e1cter estructural dentro de nuestro sistema econ\u00f3mico y, por otra parte, cabe constatar que a\u00fan dentro de ese mismo sistema, desde hace ya cien a\u00f1os y en nuestro mismo contexto europeo, se han materializado m\u00faltiples experiencias que han demostrado hasta d\u00f3nde se puede llegar cuando los poderes p\u00fablicos se implican de verdad, y ponen al servicio de un proyecto de vivienda social de gran alcance, todas sus capacidades econ\u00f3micas, legales y administrativas. Cabe citar como ejemplos m\u00e1s significativos las experiencias en el Berl\u00edn de la rep\u00fablica de Weimar, y en la llamada Viena Roja. Entre los a\u00f1os 1924 y 1930 se construyen en Berl\u00edn 135.000 viviendas sociales con financiaci\u00f3n municipal, contando con la colaboraci\u00f3n de se\u00f1alados arquitectos de la Bauhaus que, adem\u00e1s de aportar un alto nivel de exigencia en relaci\u00f3n con la calidad arquitect\u00f3nica, introdujeron los primeros procesos de industrializaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de viviendas, con el fin de abaratar sus costes. Entre 1923 y 1934 se construyen en Viena 64.000 viviendas municipales, todas ellas de alquiler social, tambi\u00e9n con un alto grado de compromiso con la calidad arquitect\u00f3nica. En ambos casos resulta fundamental la contribuci\u00f3n de la movilizaci\u00f3n social a trav\u00e9s de todo tipo de agrupaciones con voluntad y capacidad de impulsar y desarrollar proyectos de vivienda social.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es clara y constituye el punto de partida obligatorio para abordar la soluci\u00f3n: s\u00f3lo cuando la producci\u00f3n de vivienda social se sustrae a las l\u00f3gicas del mercado y se aborda desde la perspectiva de su utilidad p\u00fablica es posible satisfacer el derecho a la vivienda. Como se\u00f1ala el soci\u00f3logo y activista pol\u00edtico Andrej Holm (1), una pol\u00edtica de vivienda transformadora \u201cimplica la ruptura con una organizaci\u00f3n de vivienda seg\u00fan el mercado. La vivienda deja de ser una mercanc\u00eda para transformarse en una infraestructura social que se organiza y gestiona bajo responsabilidad p\u00fablica y control social\u201d. Para ello, se\u00f1ala tambi\u00e9n en la misma obra, \u201cla mayor\u00eda de las intervenciones transformadoras buscan ampliar las estructuras de propiedad colectiva y social en el sector de la vivienda. Entre ellas se incluyen las cooperativas autogestionadas y los proyectos de vivienda comprometidos con los intereses de sus miembros y residentes, las empresas de vivienda sin \u00e1nimo de lucro con un compromiso social permanente, y las empresas p\u00fablicas de vivienda\u201d.<\/p>\n<p>Hablamos por lo tanto de una infraestructura social como lo son la educaci\u00f3n y sanidad p\u00fablicas, la seguridad social, los transportes p\u00fablicos, o todos aquellos servicios y dotaciones que bajo la provisi\u00f3n y mantenimiento de las instituciones p\u00fablicas hacen posible la vida con los est\u00e1ndares de bienestar y convivencia de sociedades democr\u00e1ticas y de derecho como la nuestra. Todo ello remite de manera principal a la gesti\u00f3n p\u00fablica, y hace del compromiso institucional con el derecho a la vivienda la condici\u00f3n necesaria para que el problema pueda ser abordado con posibilidades de \u00e9xito..<\/p>\n<p>No es desde luego una tarea sencilla, pero s\u00ed conviene recordar que en Euskadi hubo un momento en que se abri\u00f3 un camino hacia el compromiso institucional del que hablamos. Entre los a\u00f1os 2001 y 2009, y bajo la responsabilidad de Javier Madrazo (IU-EB) en la Consejer\u00eda de vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, se inici\u00f3 la construcci\u00f3n de casi 10.000 viviendas protegidas destinadas al alquiler asequible, y se configur\u00f3 un sistema articulado principalmente sobre las reservas obligatorias de vivienda protegida que estableci\u00f3 la Ley del Suelo de 2006, y sobre el car\u00e1cter permanente de la vivienda protegida, que ya estaba vigente desde el a\u00f1o 2003. La idea era que la promoci\u00f3n p\u00fablica (VISESA) liderara la promoci\u00f3n de la vivienda protegida, tambi\u00e9n en venta, de modo que el margen obtenido se dedicara a promover vivienda en alquiler, generando un parque a gestionar por ALOKABIDE. Pero aquello dur\u00f3 lo que dur\u00f3, y resulta evidente que cualquier proyecto de reactivaci\u00f3n deber\u00eda empezar por analizar qu\u00e9 ha pasado para que ahora volvamos a estar como estamos.<\/p>\n<p>Retomar aquel camino podr\u00eda ser una buena manera de empezar, pero no ser\u00eda suficiente. Adem\u00e1s de garantizar su continuidad en el tiempo y la disponibilidad de los recursos necesarios, el compromiso institucional deber\u00eda reformularse para asumir expl\u00edcitamente que la vivienda social es un derecho, y que como infraestructura social necesaria debe ser garantizado por los poderes p\u00fablicos, contando con la activaci\u00f3n y apoyo a las iniciativas sociales en materia de vivienda accesible, de manera que el trabajo institucional y el impulso social se complementen y enriquezcan mutuamente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el compromiso institucional deber\u00eda asumir, como parte imprescindible de sus objetivos, el impulso en materia de investigaci\u00f3n sobre los temas fundamentales que condicionar\u00e1n la calidad del programa de vivienda p\u00fablica; investigaci\u00f3n absolutamente necesaria que dif\u00edcilmente se va a producir fuera del \u00e1mbito p\u00fablico, y que necesariamente deber\u00eda abarcar los siguientes cap\u00edtulos:<\/p>\n<ul>\n<li>Investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica sobre <strong>c\u00f3mo construir la vivienda social<\/strong>. Para permitir avanzar en la mejora de los sistemas constructivos, tanto desde la perspectiva de su coste econ\u00f3mico, como desde el compromiso radical con la sostenibilidad ambiental del proceso edificatorio. Seg\u00fan Pablo Saiz (2), arquitecto, profesor universitario, investigador, y constructor especializado en vivienda colectiva sostenible y asequible mediante la utilizaci\u00f3n de estrategias industriales, la construcci\u00f3n de una vivienda en Espa\u00f1a mediante sistemas constructivos tradicionales requiere 30 horas de trabajo por metro cuadrado, que es el doble de la media de los pa\u00edses europeos.<\/li>\n<li>Investigaci\u00f3n tipol\u00f3gica sobre <strong>qu\u00e9 tipo de vivienda<\/strong> debemos construir. Para adecuar de la mejor manera posible los modelos de vivienda a los cambios sociales que se vienen produciendo, desde el compromiso con la calidad arquitect\u00f3nica, la innovaci\u00f3n tipol\u00f3gica, y la eficiencia energ\u00e9tica.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Investigaci\u00f3n sobre los <strong>recursos urbanos disponibles<\/strong>. Que de manera especial supone profundizar en las alternativas de rehabilitaci\u00f3n de la edificaci\u00f3n existente. Tanto las operaciones de rehabilitaci\u00f3n como la ocupaci\u00f3n de suelos todav\u00eda vacantes, deben comprometerse con la calidad urbana. Construir vivienda nueva o rehabilitar el patrimonio edificado existente significa hacer ciudad, y eso no deber\u00eda hacerse de cualquier manera.<\/li>\n<li>Investigaci\u00f3n sobre los <strong>recursos territoriales disponibles<\/strong>. Lo que significa contemplar los asentamientos urbanos y las opciones de nuevos suelos residenciales, dentro de su marco territorial real, que casi nunca coincide con la actual delimitaci\u00f3n de sus t\u00e9rminos municipales, aut\u00e9nticas zonas de confort para las pol\u00edticas urban\u00edsticas conservadoras. La coordinaci\u00f3n intermunicipal deber\u00eda abrir nuevas posibilidades para el desarrollo de los programas de vivienda p\u00fablica, mejorando al mismo tiempo la articulaci\u00f3n del territorio compartido.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>I\u00f1aki Bolibar<\/strong>. Arquitecto Urbanista.<\/p>\n<p>Notas.-<\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"https:\/\/katakrak.net\/cas\/editorial\/libro\/lo-que-engels-no-pod-saber\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Andrej Holm. Lo que Engels no pod\u00eda saber. La vivienda como bien de inversi\u00f3n. Ed. Katakrak. (2024)<\/a><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.todostuslibros.com\/libros\/la-casa-industrializada_978-84-19050-71-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pablo Saiz. La casa industrializada. Seis propuestas para este milenio. Ediciones Asimetricas. 2023<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 48, Udaberria 2025 Primavera. I\u00f1aki Bolibar.-\u00a0Cuesta entender que sociedades opulentas como la nuestra, que han logrado avances sustanciales en la cobertura de otras necesidades como la sanidad o la ense\u00f1anza p\u00fablica, est\u00e9n todav\u00eda tan lejos de resolver una de las m\u00e1s b\u00e1sicas: el derecho que establece el art\u00edculo 47 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":18043,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,7,5],"tags":[],"class_list":["post-18038","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-economia","category-politica","revista-galde-n48"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18038"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18161,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18038\/revisions\/18161"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18043"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}