{"id":17822,"date":"2024-12-14T15:36:08","date_gmt":"2024-12-14T14:36:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=17822"},"modified":"2025-10-22T07:59:47","modified_gmt":"2025-10-22T05:59:47","slug":"psiquiatria-de-la-crisis-y-crisis-de-la-psiquiatria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/psiquiatria-de-la-crisis-y-crisis-de-la-psiquiatria\/","title":{"rendered":"Psiquiatr\u00eda de la crisis y crisis de la Psiquiatria"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/psiquia2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-17830 colorbox-17822\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/psiquia2.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"425\" data-id=\"17830\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/psiquia2.jpg 410w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/psiquia2-289x300.jpg 289w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Galde 47. Negua 2024 Invierno. Alberto Fern\u00e1ndez Liria.-<\/p>\n<p>La crisis de la Psiquiatr\u00eda. La salud mental ha pasado, sobre todo desde la pandemia, a ocupar un lugar preeminente en la opini\u00f3n publicada y en las instituciones. La consecuencia es que se reclama m\u00e1s atenci\u00f3n y m\u00e1s recursos para la salud mental. Esto ha sucedido en un momento en el que la Psiquiatr\u00eda (y los sistemas de atenci\u00f3n a la salud mental en general, utilizar\u00e9 Psiquiatr\u00eda para hablar de ambos) est\u00e1 en una crisis profunda.<\/p>\n<p>Desde los primeros a\u00f1os noventa ha sido hegem\u00f3nica la idea de que los trastornos mentales se deb\u00edan a un desequilibrio bioqu\u00edmico de causa sobre todo gen\u00e9tica que pod\u00eda ser corregida con una sustancia que alguien podr\u00eda poner en el mercado. Hoy sabemos que esta idea ha resultado ser falsa. No es que los psicof\u00e1rmacos no hayan sido de ayuda a muchas personas. Pero cuando lo han sido no ha sido porque corrijan el hipot\u00e9tico desequilibrio. A pesar de haber invertido fortunas en buscarlos no se ha encontrado una alteraci\u00f3n bioqu\u00edmica que pueda considerarse causal de ning\u00fan trastorno mental.<\/p>\n<p>Esta idea de las enfermedades debidas a un desequilibrio bioqu\u00edmico est\u00e1 ligada a otra. Seg\u00fan \u00e9sta lo que las personas a las que prendemos ayudar los profesionales de la salud mental hacen o dicen pueden ser considerado como s\u00edntomas de una enfermedad. Y por tanto hablarnos no de la persona, sino de esta enfermedad que se impone a la persona. La observaci\u00f3n atenta permitir\u00eda encontrar agrupaciones de s\u00edntomas que se corresponder\u00edan con enfermedades distintas. Y cada una de estas tendr\u00eda no s\u00f3lo una causa, sino tambi\u00e9n un tratamiento espec\u00edfico. Esta segunda idea gui\u00f3 la construcci\u00f3n de clasificaciones mamotr\u00e9ticas de los trastornos mentales como el DSM de la Asociaci\u00f3n Americana de Psiquiatr\u00eda o la CIE de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en las que se han invertido cantidades ingentes de dinero y de esfuerzo. Pero tambi\u00e9n result\u00f3 falsa.<\/p>\n<p>Las sustancias que fueron puestas en circulaci\u00f3n con la pretensi\u00f3n de ser tratamientos espec\u00edficos para trastornos espec\u00edficos, como el Prozac y otros ISRS para la depresi\u00f3n, se utilizan hoy para aliviar a personas que han sido diagnosticadas de trastornos supuestamente muy diferentes de la depresi\u00f3n (m\u00faltiples trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos del control de impulsos, enuresis, trastornos de la personalidad, trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, trastornos del comportamiento alimentario, dolor cr\u00f3nico\u2026). Lo mismo ha sucedido con las intervenciones psicoterap\u00e9uticas: intervenciones casi id\u00e9nticas de las que se validaron para personas a las que se les he hecho un diagn\u00f3stico se aplican \u2013 con \u00e9xito \u2013 a personas a las que se les ha hecho otro. La demostraci\u00f3n de que estas dos ideas eran falsas supone dinamitar los cimientos mismos del edificio de la Psiquiatr\u00eda que ha sido hegem\u00f3nica durante las \u00faltimas d\u00e9cadas y hay al menos otros dos factores que socaban sus fundamentos.<\/p>\n<p>El primero tiene que ver con los derechos de las personas a las que se pretender\u00eda ayudar. La legislaci\u00f3n hoy vigente en nuestro pa\u00eds y en la mayor\u00eda de los del mundo supone que las personas de las que decimos que padecen un trastorno mental porque tienen una percepci\u00f3n de la realidad diferente de la mayor\u00eda (llamamos delirios o alucinaciones), no pueden ejercer su libre albedr\u00edo. Por tanto, no est\u00e1 capacitada para tomar algunas decisiones que deben ser tomadas en su lugar por otras personas. Esto afecta al tratamiento, es el fundamento de los tratamientos involuntarios. Lo que, seg\u00fan el modo tradicional de resolver el problema, la legislaci\u00f3n en defensa de los pacientes debe asegurar que las decisiones que se tomen en su lugar se tomen en su beneficio. Garantizar eso en un internamiento requiere de prescripci\u00f3n m\u00e9dica y autorizaci\u00f3n judicial.<\/p>\n<p>La Convenci\u00f3n sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas, supone un cambio de paradigma. No se trata de que la sociedad garantice que quien tome las decisiones por la persona con discapacidad lo haga con conocimiento de causa y buena intenci\u00f3n. Se trata de que la sociedad proporcione los apoyos necesarios para que la persona con capacidad tome ella sus propias decisiones y se respete su voluntad. Para que esto sea aplicado en el caso de las personas con alteraciones de la salud mental, ser\u00edan necesarias importantes modificaciones legales adem\u00e1s de medidas t\u00e9cnicas de muy diferente tipo. Pero el nuevo sistema de atenci\u00f3n a la salud mental y sus alteraciones habr\u00e1 de construirse sobre este nuevo principio. Adem\u00e1s, las personas con experiencia en primera persona del sufrimiento ps\u00edquico est\u00e1n cada vez m\u00e1s organizadas y empe\u00f1adas en que se oiga su voz. Lo que se lleve a cabo deber\u00e1 hacerse contando con esa fuerza organizada.<\/p>\n<p>Visiones alternativas. Frente a esta Psiquiatr\u00eda en crisis necesitamos construir una alternativa basada en una visi\u00f3n de la salud y la salud mental diferentes, en interacci\u00f3n continua con su medio. La salud se pierde cuando un elemento interno o externo act\u00faa sobre esa interacci\u00f3n Se pierde cuando un pedrusco nos rompe el f\u00e9mur, un microorganismo infecta nuestro soma o una parte de las c\u00e9lulas que lo integran deja de actuar en cooperaci\u00f3n arm\u00f3nica con el resto. Entonces podemos observar el efecto directo del agente de la perturbaci\u00f3n (el hueso roto, la lesi\u00f3n causada por el agente infeccioso o el tumor) y la respuesta del organismo para intentar con mayor o menor \u00e9xito recuperar su equilibrio (el callo de fractura, la fiebre o la inflamaci\u00f3n). A eso es a lo que llamamos enfermedad.<\/p>\n<p>La salud mental se refiere a esto mismo en el terreno que m\u00e1s espec\u00edficamente nos define como seres humanos: el de las narrativas. O sea, el de nuestra capacidad de utilizar el lenguaje para contarnos, contar y asimilar historias que nos definen a nosotros y a los otros seres humanos que constituyen nuestro medio social. El lenguaje y esta capacidad narrativa han hecho posible que los seres humanos puedan cooperar entre s\u00ed de un modo que no pueden hacerlo las otras especies. Hasta ahora hemos considerado que la salud mental se perd\u00eda cuando suced\u00edan una de dos cosas. En primer lugar, si alguien construye unas narrativas que dificultan la cooperaci\u00f3n. Es lo que sucede con quien sostiene que oye unas voces que no oyen sus acompa\u00f1antes o se explica el comportamiento de los dem\u00e1s como resultado de intenciones que \u00e9stos no reconocen tener. A estas narrativas no eficientes para la cooperaci\u00f3n las hemos llamado alucinaciones o delirios y a esta forma de perder la salud mental trastornos psic\u00f3ticos. La salud mental tambi\u00e9n se compromete con narrativas que producen un sufrimiento innecesario, por ejemplo, por hacernos percibir el mundo como peligroso o carente de inter\u00e9s como les pasa a las personas que la Psiquiatr\u00eda cl\u00e1sica dec\u00eda que padec\u00edan trastornos neur\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Las alteraciones de la salud mental como enfermedades o no. Se ha discutido si tiene ventajas o inconvenientes el considerar enfermedades a estas alteraciones de ese proceso que constituye la salud mental. Y se han intentado sostener una postura y la contraria en base a caracter\u00edsticas esenciales de estas alteraciones. En realidad, que consideremos una condici\u00f3n dada como enfermedad es una decisi\u00f3n pol\u00edtica. En una sociedad pueden considerarse enfermedades y en otras incluso deseables. Pi\u00e9nsese en la obesidad. En ning\u00fan lugar hay enfermedades, s\u00f3lo hay enfermos, que son personas a las que, seg\u00fan los m\u00e9todos habilitados para ello en una sociedad dada, se les otorga el rol de enfermo. Ese rol genera derechos y obligaciones; se le exime de obligaciones, se le cuida y le facilitan pr\u00e1cticas de sanaci\u00f3n. Se espera de \u00e9l que salga de su condici\u00f3n. Un modelo de salud mental como \u00e9ste nos permite pensar en c\u00f3mo podemos actuar para restituir el estado de salud.<\/p>\n<p>Lo que llamamos trastornos mentales son en esencia narrativas que no facilitan la cooperaci\u00f3n habr\u00eda cuatro formas actuar sobre las alteraciones de la salud mental. Cuando la alteraci\u00f3n se ha producido, podemos actuar sobre el cuerpo y que esto haga cambiar la narrativa. Si logramos calmar nuestra inquietud pueden aparecer nuevas formas de entender \u2013y afrontar- lo que nos altera. Es lo que hacemos con los f\u00e1rmacos, pero tambi\u00e9n con la relajaci\u00f3n, meditaci\u00f3n o las terapias corporales. Es la base cl\u00e1sica de las psicoterapias.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si las alteraciones de la salud mental son narrativas que no facilitan la cooperaci\u00f3n tambi\u00e9n podemos actuar sobre los modos de cooperar. Eso pretende la Convenci\u00f3n y muchas otras actuaciones sobre el contexto entre los que est\u00e1n el di\u00e1logo abierto y las propuestas de intervenci\u00f3n sist\u00e9micas que inspiraron a \u00e9ste.<\/p>\n<p><strong>Alberto Fern\u00e1ndez Liria. Psiquiatra.<\/strong> Ha trabajado en el Hospital Pr\u00edncipe de Asturias, director del \u00c1rea de Gesti\u00f3n Cl\u00ednica de Psiquiatr\u00eda y Salud Mental en Madrid. Profesor en la Universidad de Alcal\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 47. Negua 2024 Invierno. Alberto Fern\u00e1ndez Liria.-\u00a0La psiquiatr\u00eda tradicional, centrada en el modelo bioqu\u00edmico, est\u00e1 en crisis. Se necesita un nuevo enfoque basado en la narrativa y la cooperaci\u00f3n social, que respete los derechos de las personas con sufrimiento ps\u00edquico y promueva su participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de un nuevo modelo de atenci\u00f3n a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17834,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,12],"tags":[],"class_list":["post-17822","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-miradas","revista-galde-n47"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17822"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17837,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17822\/revisions\/17837"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}