{"id":17647,"date":"2023-06-28T15:18:48","date_gmt":"2023-06-28T13:18:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=17647"},"modified":"2024-12-05T20:44:25","modified_gmt":"2024-12-05T19:44:25","slug":"violencia-revolucionaria-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/violencia-revolucionaria-argentina\/","title":{"rendered":"Violencia revolucionaria en Argentina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/argentina1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17650 colorbox-17647\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/argentina1.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"343\" data-id=\"17650\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/argentina1.jpg 771w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/argentina1-300x177.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/argentina1-768x454.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Galde 41, Uda 2023 Verano. <\/span><span class=\"s1\">Vera Carnovale.-\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong>La violencia revolucionaria en la Argentina: acciones, autocr\u00edticas, preguntas abiertas.<\/strong><\/p>\n<p>Las organizaciones revolucionarias armadas que actuaron en la d\u00e9cada del setenta en Argentina fueron un componente clave del escenario de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica y protesta social configurado a partir de la sublevaci\u00f3n popular conocida como el \u201cCordobazo\u201d (mayo de 1969). Habiendo incorporado la lucha armada como parte de su estrategia para la toma del poder, y al abrigo de una caracterizaci\u00f3n del proceso pol\u00edtico como \u201cguerra revolucionaria\u201d o \u201cguerra integral\u201d, estas organizaciones desplegaron un amplio abanico de acciones pol\u00edticas y militares destinadas a \u201cacumular fuerzas\u201d. Las acciones militares fueron de diversa envergadura, naturaleza y suerte: desarmes a polic\u00edas; \u201cexpropiaciones\u201d (de veh\u00edculos, de dinero, de alimentos); repartos de bienes de primera necesidad en barrios pobres; toma de localidades y edificios p\u00fablicos; ataques a comisar\u00edas, dependencias policiales y guarniciones militares; atentados con explosivos; y, tambi\u00e9n, aquello que con el correr de las d\u00e9cadas constituir\u00eda tanto el blanco de las condenas pol\u00edticas de sus detractores como el tema tab\u00fa de la memoria militante, esto es, las <em>ejecuciones selectivas<\/em> de personas o \u201cajusticiamientos\u201d.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de esas ejecuciones constituy\u00f3 la <em>venganza o represalia<\/em> guerrillera por la tortura, asesinato y desaparici\u00f3n de militantes populares<sup><a id=\"post-17647-footnote-ref-1\" href=\"#post-17647-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup>. <a id=\"post-17647-OLE_LINK3\"><\/a><a id=\"post-17647-OLE_LINK4\"><\/a>Esta venganza asumi\u00f3, paralelamente, dos modalidades: una personalizada y otra indiscriminada. La primera fue aquella por la cual se individualiz\u00f3 y ejecut\u00f3 a los responsables de los cr\u00edmenes mencionados; al tiempo que la represalia indiscriminada recay\u00f3 indistintamente sobre miembros de una determinada fuerza, en tanto tales: a trav\u00e9s de estas ejecuciones no se castigaba al individuo en s\u00ed por un crimen particular sino a la instituci\u00f3n de la que formaba parte por sus pr\u00e1cticas represivas. \u201cEs la \u00fanica forma de obligar a una oficialidad cebada en la tortura y el asesinato a respetar las leyes de la guerra\u201d, explicaba un comunicado del ERP. La venganza fue, as\u00ed, el intento de <em>normativizar el enfrentamiento<\/em> pol\u00edtico y b\u00e9lico, <em>leitmotiv<\/em> de una justicia revolucionaria practicada y reivindicada por la militancia armada setentista.<\/p>\n<p>Fue fundamentalmente a partir de la derrota pol\u00edtica y militar de estas organizaciones que emergieron los cuestionamientos m\u00e1s extendidos a su accionar. La tesis del <em>desv\u00edo militarista<\/em>, de la <em>sobreestimaci\u00f3n de la lucha armada<\/em> o del progresivo <em>proceso de militarizaci\u00f3n<\/em> que las habr\u00eda aislado de las masas se extendi\u00f3 primero, como forma de autocr\u00edtica, por la propia militancia. M\u00e1s tarde, aquella tesis fue resignificada en un espacio pol\u00edtico-cultural m\u00e1s amplio bajo f\u00f3rmulas dicot\u00f3micas de concebir la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y violencia: ya fuera por razones de contexto represivo o como derivas de las propias formulaciones ideol\u00f3gicas, lo cierto es que la pol\u00edtica, se advert\u00eda, hab\u00eda sido \u201cdesplazada\u201d cuando no \u201creemplazada\u201d por la violencia.<\/p>\n<p>Ahora bien, estas interpretaciones que se sustentaban, fundamentalmente, en la necesidad de explicar la derrota, sus tramas y sus causas, excluyeron del debate, por varias d\u00e9cadas, el problema de <em>la \u00e9tica <\/em>y, por supuesto, el de las ejecuciones selectivas. La inquietante pregunta que muy tempranamente (1979) planteara Toto Schmucler (intelectual marxista y padre de un joven desaparecido) desde las p\u00e1ginas de la revista <em>Controversia<\/em> que nucleaba al exilio argentino en M\u00e9xico, \u201c\u00bfLos derechos humanos son v\u00e1lidos para unos y no para otros?\u201d, provoc\u00f3 en las miradas retrospectivas m\u00e1s incomodidades y silencios que respuestas y consideraciones.<\/p>\n<p>Veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s, sin embargo, el sentido de aquella pregunta reapareci\u00f3, virulento, a partir de la c\u00e9lebre carta abierta que Oscar del Barco, fil\u00f3sofo y antiguo militante revolucionario, dirigiera a la revista <em>La Intemperie<\/em>, luego de haber le\u00eddo all\u00ed una entrevista en la que un ex miembro de la primera guerrilla de inspiraci\u00f3n guevarista de la Argentina (el EGP) relataba dos ajusticiamientos internos que hab\u00edan tenido lugar en esa organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cNing\u00fan justificativo nos vuelve inocentes\u201d, dec\u00eda en su carta Oscar del Barco, \u201cno hay \u2018causas\u2019 ni \u2018ideales\u2019 que sirvan para eximirnos de culpa. [\u2026] El principio que funda toda comunidad es el <em>no matar\u00e1s<\/em>. <em>No matar\u00e1s<\/em> al hombre porque todo hombre es sagrado y cada hombre es todos los hombres\u00a0[\u2026]. S\u00e9, por otra parte, que el principio de no matar, as\u00ed como el de amar al pr\u00f3jimo, son principios imposibles\u00a0[\u2026]. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que sostener ese principio imposible es lo \u00fanico posible. Sin \u00e9l no podr\u00eda existir la sociedad humana. Asumir lo imposible como posible es sostener lo absoluto de cada hombre, desde el primero al \u00faltimo\u201d.<\/p>\n<p>La carta de Oscar del Barco dio en el punto neur\u00e1lgico de las conciencias adormecidas, de las memorias nost\u00e1lgicas y los relatos consagratorios. Los cientos de respuestas no se hicieron esperar y configuraron un irritado debate polarizado entre la condena \u00e9tica \u201cdescontextualizada\u201d y la justificaci\u00f3n epocal. \u00bfCu\u00e1l deb\u00eda ser, en definitiva, el fundamento inalienable? Aunque el c\u00e9lebre debate saliera publicado un par de a\u00f1os despu\u00e9s bajo el t\u00edtulo de <em>No Matar<\/em>, lo cierto es que sus ecos se apagaron m\u00e1s r\u00e1pido de lo esperable. Me permito, sin embargo, retomar un hilo argumentativo que rescataba del olvido la intervenci\u00f3n de Maurice Merlau-Ponty, cuando a fines de los a\u00f1os cuarenta los cr\u00edmenes del stalinismo convocaron las plumas de la intelectualidad europea. El humanismo del <em>Alma Bella<\/em> y la no-violencia practicada desde la buena conciencia no puede menos que implicar la observaci\u00f3n pasiva del mal, la complicidad con las m\u00faltiples y opresoras formas de la violencia en la historia, dec\u00eda por aquel entonces el fil\u00f3sofo marxista franc\u00e9s. Es la maldici\u00f3n de la pol\u00edtica, traducir los valores en el mundo de los hechos. De ah\u00ed que el humanismo, al intentar realizarse rigurosamente, devino en violencia revolucionaria. El terrorismo revolucionario fue, de alguna manera, el humanismo moderno llevado hasta sus \u00faltimas consecuencias. El problema es, en todo caso, conclu\u00eda certero el franc\u00e9s, establecer si la violencia con la cual se pacta es progresista y tiende a suprimirse o si tiende a perpetuarse; si se trata de una violencia transitoria para acabar con toda violencia o si se perpet\u00faa y\/o desata una violencia mayor.<\/p>\n<p>Volviendo a la experiencia argentina, he se\u00f1alado que las ejecuciones en venganza buscaban normativizar el enfrentamiento pol\u00edtico y b\u00e9lico. Pero esa voluntad normativizadora no tuvo efecto normativizador alguno. A la <em>muerte por muerte<\/em> le sigui\u00f3 <em>el terror por terror,<\/em> y la guerrilla qued\u00f3 atrapada en una <em>guerra de aparatos<\/em> en la que s\u00f3lo pod\u00eda perder; al tiempo que las simpat\u00edas populares que hab\u00eda sabido convocar se fueron congelando, r\u00e1pido, frente a tantos \u201cajusticiamientos\u201d cuyos sentidos no resultaban f\u00e1ciles de dilucidar. Las <em>represalias indiscriminadas<\/em> no hicieron m\u00e1s que <em>cerrar filas<\/em> en el campo enemigo, reforzando los lazos simb\u00f3licos entre sus integrantes y ofreciendo argumentos y sentidos para que tanto convencidos como temerosos se lanzaran al combate contrarrevolucionario hasta la aniquilaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>El inimaginado abismo abierto entre las esperanzas de los revolucionarios y su destino ha dificultado, sin embargo, la reflexi\u00f3n sobre la responsabilidad que le cupo al propio conglomerado de la revoluci\u00f3n en el urdido del entramado tr\u00e1gico que sell\u00f3 su suerte. La consolidaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico de una memoria militante que ofrece nada menos que la paz de la autocomplacencia, ha hecho el resto. <em>Inscribir la violencia en un nuevo orden emancipador<\/em> era la promesa legitimante. Y es all\u00ed, en esa promesa incumplida de emancipaci\u00f3n y el consecuente naufragio de sentido, donde radica el fragmento m\u00e1s tr\u00e1gico de la historia de la revoluci\u00f3n. Si la maldici\u00f3n de la pol\u00edtica es que debe traducir los valores a los hechos, esa promesa incumplida \u00bfno obliga, acaso, a repensar los v\u00ednculos entre violencia, humanismo y revoluci\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>Vera Carnovale.<\/strong> (Universidad de Buenos Aires\/CONICET).<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-17647-footnote-1\">En el transcurso de mi investigaci\u00f3n -la \u00fanica, dicho sea de paso, centrada en el an\u00e1lisis de las ejecuciones en tanto <em>pr\u00e1ctica<\/em>&#8211; he logrado identificar un total aproximado de 300 casos de personas ejecutadas selectivamente por la guerrilla entre 1970 y 1979. De ellos, 242 corresponden a integrantes de las fuerzas represivas legales o ilegales. V\u00e9ase: Carnovale, Vera: <em>Los combatientes : historia del PRT-ERP<\/em>. Buenos Aires: Siglo XXI, 2011. <a href=\"#post-17647-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Galde 41, Uda 2023 Verano. Vera Carnovale.-\u00a0 La violencia revolucionaria en la Argentina: acciones, autocr\u00edticas, preguntas abiertas. 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