{"id":16763,"date":"2024-03-18T11:18:40","date_gmt":"2024-03-18T10:18:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16763"},"modified":"2024-03-30T13:24:10","modified_gmt":"2024-03-30T12:24:10","slug":"america-latina-y-la-guerra-en-ucrania-luces-y-sombras-de-los-intentos-de-mediacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/america-latina-y-la-guerra-en-ucrania-luces-y-sombras-de-los-intentos-de-mediacion\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina y la guerra en Ucrania: luces y sombras de los intentos de mediaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Otan-ejercicios-Polonia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16767 colorbox-16763\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Otan-ejercicios-Polonia.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"373\" data-id=\"16767\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Otan-ejercicios-Polonia.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Otan-ejercicios-Polonia-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera.\u00a0Francisco J. Verdes-Montenegro (UCM)<sup><a id=\"post-16763-footnote-ref-3\" href=\"#post-16763-footnote-3\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Transcurridos m\u00e1s de dos a\u00f1os desde la invasi\u00f3n a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, empieza a apreciarse una cierta fatiga entre algunos pa\u00edses que vienen apoyando la leg\u00edtima defensa ucraniana. Ello se acompa\u00f1a, adem\u00e1s, de un creciente pesimismo con respecto al devenir de una guerra que lleva meses en una fase de estancamiento dado que la contraofensiva ucraniana no ha logrado los resultados esperados sobre el terreno, mientras el foco medi\u00e1tico y las prioridades en algunas capitales ha ido virando hacia la guerra en Gaza. Entre quienes ten\u00edan alguna expectativa al respecto, se va reduciendo la confianza en un victoria y es m\u00e1s bien Rusia quien sale reforzada. A la espera de lo que deparen las urnas en las pr\u00f3ximas elecciones al Parlamento Europeo y a la presidencia de Estados Unidos, pocos conf\u00edan ya que puedan producirse cambios sustanciales a corto plazo y existe el riesgo que el conflicto se congele con un <em>status quo <\/em>que favorece al pa\u00eds agresor.<\/p>\n<p>As\u00ed, va ganando fuerza la idea de que, si se quiere acabar con esta guerra, se precisa una negociaci\u00f3n entre Ucrania y Rusia, y no cabe duda que ser\u00e1 m\u00e1s complejo llegar a un acuerdo satisfactorio en la medida en que la posici\u00f3n militar se debilite. De lo que no cabe duda es que alcanzar la paz requerir\u00e1 una mediaci\u00f3n que coadyuve a alterar las percepciones y preferencias de ambas partes con soluciones viables que eran inconcebibles hasta entonces. Para esta ardua labor no se empieza de cero y ya ha habido algunos intentos de mediaci\u00f3n, entre los cuales se pueden identificar dos lanzados desde Am\u00e9rica Latina, por parte de M\u00e9xico y Brasil. Ninguna de las dos iniciativas fueron del agrado de Ucrania ni sus aliados, poco receptivos con cualquier propuesta que se alejara de la f\u00f3rmula de paz ucraniana.<\/p>\n<p>Como es habitual en contextos b\u00e9licos, el manique\u00edsmo exacerbado que, por un lado, se alienta y, por otro lado, se genera fruto de las muertes, heridas y traumas que se producen por el uso de la fuerza, pueden ir reforzando algunas ideas que tienden a difuminar los matices y caer en simplificaciones duales en las que todo planteamiento distinto a la postura oficial es susceptible de percibirse como colaboracionista con el adversario. El grueso de los pa\u00edses latinoamericanos no ha quedado al margen de estas tendencias, y en distintos debates que se han abierto paso con motivo de la guerra en Ucraniahan figurado en ocasiones como meros &#8220;loros del Kremlin&#8221; o encapsulados en un \u201cSur global\u201d que, supuestamente, estar\u00eda cada vez m\u00e1s alejado de un Occidente (sin Am\u00e9rica Latina) que apoyar\u00eda a Ucrania frente a Rusia.<\/p>\n<p>En puridad, en otros trabajos se ha puesto de manifiesto c\u00f3mo la posici\u00f3n de la veintena de pa\u00edses latinoamericanos no ha sido ni mucho menos homog\u00e9nea, y aunque en las semanas posteriores al 24-F hubo alg\u00fan titubeo y viraje, el grueso de los pa\u00edses de la regi\u00f3n ha reaccionado a la invasi\u00f3n de Ucrania condenando sin paliativos la agresi\u00f3n rusa al territorio ucraniano. Si bien pueden apreciarse al menos cuatro tipos de posicionamientos a lo largo de la regi\u00f3n, comparado con los pa\u00edses africanos o del sudeste asi\u00e1tico, Am\u00e9rica Latina es quien m\u00e1s abiertamente ha condenado la agresi\u00f3n en l\u00ednea con una tradicional visi\u00f3n normativa de las relaciones internacionales. No en vano existe un componente existencial en este posicionamiento, ya que para Estados de menor gravitaci\u00f3n en el orden internacional y modestas capacidades armament\u00edsticas, un orden basado en normas no ser\u00eda \u00fanicamente una cuesti\u00f3n superflua o un lujo. Fruto de este acervo regional, a diferencia de Estados Unidos o la UE, los pa\u00edses de la regi\u00f3n no hansecundado las sanciones unilaterales a Rusia ni la entrega de material b\u00e9lico a Ucrania. Ahora bien, esta renuencia, lejos de interpretarse como un alejamiento o una alineamiento incondicional con Rusia \u2014que solo se aprecia con nitidez en el caso nicarag\u00fcense\u2014 amerita ser cuanto menos comprendida y respetada. Y no perder de vista que esta posici\u00f3n de condena, diferenciada del apoyo europeo o estadounidense a Ucrania, puede resultar clave para que desde esta regi\u00f3n pueda abrirse paso alg\u00fan pa\u00eds que juegue un rol de apoyo a la mediaci\u00f3n para alcanzar la paz.<\/p>\n<p>En ese sentido, el primer atisbo de mediaci\u00f3n procedente desde Am\u00e9rica Latina se plasm\u00f3 con la propuesta mexicana de poner en marcha un comit\u00e9 para el di\u00e1logo y la paz en Ucrania, cuya finalidad ser\u00eda lograr un cese de hostilidades en dicho pa\u00eds, acompa\u00f1ado del inicio de conversaciones directas entre Volod\u00edmir Zelenski y Vlad\u00edmir Putin. La pretensi\u00f3n era que el liderazgo en esta labor lo asumiera el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en colaboraci\u00f3n con otros jefes de Estado y de Gobierno. Adem\u00e1s, se pretend\u00eda habilitar un canal diplom\u00e1tico para comprometer a las dos partes con medidas de confianza mutua que ayudaran a desescalar el conflicto y lograr un alto al fuego. Esta iniciativa no fue recibida ni mucho menos con agrado por parte de Ucrania y la interpretaci\u00f3n que se extendi\u00f3 de la misma fue que, al proponer un alto al fuego que congelara el conflicto, se pretend\u00eda favorecer a Rusia al facilitarle su recomposici\u00f3n en un momento de repliegue y p\u00e9rdida de territorio en aquel momento.<\/p>\n<p>Esta primera iniciativa qued\u00f3 r\u00e1pidamente diluida y eclipsada por otra propuesta que fue abri\u00e9ndose paso al calor de la victoria de Luiz In\u00e1cio &#8220;Lula&#8221; da Silva en Brasil. Con ciertos paralelismos con la propuesta mexicana, se suger\u00eda tambi\u00e9n una mediaci\u00f3n multiparte, enmarc\u00e1ndose en un primer momento como \u201cun G-20 para la guerra de Ucrania\u201d o \u201cclub de paz\u201d. Una propuesta, por otro lado, que el propio Lula ya hab\u00eda dejado entrever durante la campa\u00f1a electoral, y en la que se apuntaba algunos pa\u00edses que podr\u00edan nutrirla, como China, la India o Indonesia. Cabe no perder de vista que esta iniciativa responde a la firme voluntad de proyectar el regreso de Brasil a la escena internacional \u2014 tras el par\u00e9ntesis que supuso el mandato de Bolsonaro\u2014 en calidad de mediador de conflictos y <em>rule maker <\/em>de un mundo que se interpreta desde Brasilia como crecientemente multipolar.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, estos esfuerzos de mediaci\u00f3n, tachados de \u201cingenuos\u201d (<em>na\u00effs<\/em>) o &#8220;prorrusos&#8221;, no fueron las id\u00f3neos puesto que no se plantearon con el <em>timing<\/em> ni la coordinaci\u00f3n requerida con el conjunto de actores implicados. Se ech\u00f3 en falta una divisi\u00f3n de tareas efectiva entre quienes van a mediar, y con un hoja de ruta clara de qui\u00e9n hace qu\u00e9, cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo. Una muestra sintom\u00e1tica, en ese sentido, fue que se barajara presentar el plan de paz en el G-7 de Hiroshima (Jap\u00f3n) al mismo tiempo que el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, era tajante al afirmar que en ese momento no era posible la paz en Ucrania, ya que ambas partes estaban convencidas de su victoria. Algo que hab\u00eda corroborado, asimismo, Li Hui, el enviado especial de China, y otra de las partes que Lula pretend\u00eda involucrar en su plan de paz.<\/p>\n<p>Si bien la propuesta mexicana tuvo menor recorrido, quienes han abanderando la propuesta brasile\u00f1a, el presidente Lula y su asesor de confianza en asuntos internacionales, Celso Amorim, cuentan con una dilatada experiencia negociadora a sus espaldas en problem\u00e1ticas sensibles y complejas. Sin eximirles de algunos exabruptos que ocupado portadas en distintos medios internacionales, puede ponerse en valor la pedagog\u00eda que han llevado a cabo para que tanto Ucrania,como el grupo de pa\u00edses que la sustenta militarmente y econ\u00f3micamente, traten de comprender tambi\u00e9n las preocupaciones del agresor, al mismo tiempo que se ensanchan escenarios hipot\u00e9ticos que acompa\u00f1en la propuesta ucraniana. Un aspecto controvertido en ese sentido fue barajar la renuncia por parte de Ucrania a recuperar Crimea. Entre las labores de mediaci\u00f3n, precisamente, est\u00e1 tambi\u00e9n esta funci\u00f3n: plantear ideas, no siempre bien recibidas, que ampl\u00eden las opciones para la b\u00fasqueda de compromisos tolerables. Es decir, no escatimar esfuerzos en\u00e9rgicos para iniciar negociaciones y buscar una soluci\u00f3n de compromiso que, reconociendo la agresi\u00f3n desde un punto de vista \u00e9tico y jur\u00eddico, en l\u00ednea con lo que ha apuntado J\u00fcrgen Habermas, \u201cno otorgue a la parte rusa ninguna ganancia territorial posterior al inicio de la guerra, y que al mismo tiempo le permita salvar las apariencias\u201d.<\/p>\n<p>A la postre, lo que est\u00e1 en juego va m\u00e1s all\u00e1 de Ucrania ya que lograr garant\u00edas de seguridad para las partes implicadas supone la reconstrucci\u00f3n de la arquitectura de seguridad europea. Lejos de un juego de suma cero y posiciones maximalistas, una paz justa y duradera como la que se pretende alcanzar, pasar\u00e1 por un ejercicio de negociaci\u00f3n en el que, como se ha tratado de impulsar desde Am\u00e9rica Latina con sus luces y sombras, abra perspectivas de entendimiento com\u00fan y se articulen medidas de confianza mutua que, poco a poco, coadyuven a desescalar el conflicto.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-16763-footnote-3\">Francisco J. Verdes-Montenegro es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI-UCM).<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera.\u00a0Francisco J. Verdes-Montenegro.- Lo que est\u00e1 en juego va m\u00e1s all\u00e1 de Ucrania ya que lograr garant\u00edas de seguridad para las partes implicadas supone la reconstrucci\u00f3n de la arquitectura de seguridad europea. 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