{"id":16749,"date":"2024-03-18T11:20:39","date_gmt":"2024-03-18T10:20:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16749"},"modified":"2024-03-30T12:48:03","modified_gmt":"2024-03-30T11:48:03","slug":"los-efectos-de-la-invasion-rusa-en-el-panorama-linguistico-e-identitario-de-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/los-efectos-de-la-invasion-rusa-en-el-panorama-linguistico-e-identitario-de-ucrania\/","title":{"rendered":"Los efectos de la invasi\u00f3n rusa en el panorama ling\u00fc\u00edstico e identitario de Ucrania"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16754\" style=\"width: 1749px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16754\" class=\"wp-image-16754 size-full colorbox-16749\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos.jpg\" alt=\"\" width=\"1739\" height=\"955\" data-id=\"16754\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos.jpg 1739w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos-300x165.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos-1024x562.jpg 1024w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos-768x422.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DeportaNinos-1536x844.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1739px) 100vw, 1739px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16754\" class=\"wp-caption-text\">&#8220;El secuestro y deportaci\u00f3n de ni\u00f1os ucranianos \u2013un crimen de guerra m\u00e1s\u2013 y la reeducaci\u00f3n obligatoria&#8230;&#8221;<\/p><\/div>\n<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera. Iv\u00e1n Igartua.-<\/p>\n<p>Tras dos a\u00f1os de agresi\u00f3n militar continuada, convertida en la mayor conflagraci\u00f3n convencional que se ha conocido desde el final de la II Guerra Mundial, no hay ya posiblemente ning\u00fan \u00e1mbito de la vida en Ucrania que no se haya visto directa y profundamente afectado por las consecuencias de la invasi\u00f3n decretada por Putin aquel 24 de febrero de 2022. El impacto principal se mide, desde luego, en vidas humanas: m\u00e1s de 11.000 v\u00edctimas mortales civiles, alrededor de 31.000 soldados ucranianos fallecidos, seg\u00fan datos oficiales, y tal vez \u2013aunque solo hay estimaciones\u2013no menos de 180.000 bajas entre las filas rusas. La destrucci\u00f3n de varias poblaciones (como Bajmut o Avdiivka en el este) es absoluta y trae al recuerdo las im\u00e1genes de Grozni, capital de Chechenia, completamente arrasada a comienzos de este siglo, ya con Putin como presidente de Rusia. A nadie se le podr\u00e1n borrar de la retina las calles sembradas de cad\u00e1veres de Bucha, al noroeste de Kiev, ciudadanos desarmados \u2013hombres y mujeres, ni\u00f1os y ancianos\u2013 que fueron masacrados a sangre fr\u00eda cuando el ej\u00e9rcito ruso trataba de acceder, sin \u00e9xito, al coraz\u00f3n de la capital ucraniana con el prop\u00f3sito de asesinar a Zelenski, derrocar a su gobierno e instaurar un r\u00e9gimen servil a Mosc\u00fa. El asalto a la central nuclear de Zaporiyia, la voladura de la presa de Nova Kajovka en junio de 2023 y los ataques constantes con drones y misiles a decenas de ciudades engrosan el c\u00famulo de desmanes cometidos por el ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n<p>Toda esta devastaci\u00f3n forma ya parte indisoluble de la historia criminal de la Rusia contempor\u00e1nea. Sus efectos, que se han cebado especialmente en la vida cotidiana de las personas, son patentes tambi\u00e9n en otros terrenos, como el ling\u00fc\u00edstico o el identitario, en los que la agresi\u00f3n rusa ha generado una respuesta reactiva que hace presagiar \u2013en buena l\u00f3gica\u2013 un horizonte prolongado de ruptura de lazos culturales y sociales entre ambos pa\u00edses. No est\u00e1 de m\u00e1s recordar que ya en 2014 la intervenci\u00f3n rusa en el Donb\u00e1s (casi simult\u00e1nea a la anexi\u00f3n de Crimea) se justific\u00f3 como un acto de apoyo indispensable a los ruso hablantes del este de Ucrania, que estaban siendo v\u00edctimas \u2013seg\u00fan Mosc\u00fa\u2013de un genocidio. El Kremlin hizo bandera de la protecci\u00f3n de los rusos \u00e9tnicos all\u00ed donde estuvieran, aunque la estrategia de ocupaci\u00f3n depend\u00eda m\u00e1s bien delos objetivos del proyecto <em>Novorossiya <\/em>(Nueva Rusia), la incorporaci\u00f3n futura a Rusia de varias comarcas orientales y meridionales del pa\u00eds vecino. La defensa a ultranza de \u2018lo ruso\u2019 se hab\u00eda cargado ya de tintes violentos.<\/p>\n<p>El contexto ling\u00fc\u00edstico e identitario de la Ucrania actual es sin duda complejo, pero no m\u00e1s de lo que era la situaci\u00f3n previa a la II Guerra Mundial, cuando en sus regiones occidentales conviv\u00edan ucranianos, polacos, jud\u00edos y alemanes, entre otros. La <em>shoah<\/em> y los movimientos forzados de poblaci\u00f3n redujeron dr\u00e1sticamente la diversidad social. En lo que respecta a la identificaci\u00f3n \u00e9tnica o nacional, a la altura de 2001 (fecha del \u00faltimo censo realizado en Ucrania), el 77,8% de la poblaci\u00f3n se declaraba ucraniana, mientras que el 17,3% dec\u00eda sentirse rusa (el resto, apenas un 5% se repart\u00eda entre la nacionalidad rumana\/moldava, la h\u00fangara y la t\u00e1rtara de Crimea, principalmente). La identificaci\u00f3n nacional no coincide del todo con la ling\u00fc\u00edstica: hasta un 14,8% de los encuestados que se consideraban ucranianos indicaron como lengua materna el ruso, lo que significa que esta ven\u00eda a ser la primera lengua de alrededor de un tercio de la poblaci\u00f3n de Ucrania, en tanto que dos tercios correspond\u00edan a los hablantes de ucraniano.<\/p>\n<p>Pero eso son los datos globales: si nos fijamos en su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, se aprecia un contraste muy pronunciado entre la Ucrania occidental y central, por un lado, y la oriental (e incluso meridional), por otro. En el oeste, los porcentajes de rus\u00f3fonos nativos oscilan entre el 2% y el 5%, en el centro se sit\u00faan en torno al 7-8%, mientras que en el este llegan hasta el 70-75% y en Crimea, al 77%. Las diferencias son ciertamente acusadas, reflejan la diversidad de las vicisitudes hist\u00f3ricas de cada regi\u00f3n (en el este y el sur los procesos de rusificaci\u00f3n siempre fueron m\u00e1s intensos) y tienen repercusiones de car\u00e1cter cultural e identitario. En Kiev el ruso es el idioma materno de un 30% de la poblaci\u00f3n. En la capital nacieron grandes escritores e intelectuales en lengua rusa (Shestov, Bulgakov, Ehrenburg). Otros proced\u00edan de zonas centrales (como G\u00f3gol, que era de Poltava) o meridionales (como Babel, nacido en Odesa). Una de las razones que explican esa particularidad es el arrinconamiento secular de la lengua aut\u00f3ctona en amplios territorios de la actual Ucrania.<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n del ruso como lengua administrativa y cultural arranca en el siglo XVII, con las primeras prohibiciones y piras de libros escritos en ucraniano eclesi\u00e1stico (como le ocurri\u00f3, en 1627, al <em>Evangelio did\u00e1ctico<\/em> de Cirilo Trankvillion-Stavrovetski). Se consolida en tiempos de Pedro I y sobre todo bajo Catalina II para recrudecerse a mediados del siglo XIX y, posteriormente, a partir de 1924 (seg\u00fan han analizado recientemente Andrii Danylenko y Halyna Naienko). La actitud de la Rusia sovi\u00e9tica hacia el ucraniano pas\u00f3 de una apuesta inicial por la indigenizaci\u00f3n (as\u00ed denominada, en ruso <em>korenizatsiya<\/em>), que promovi\u00f3 la escolarizaci\u00f3n en esta lengua, a una desconfianza cada vez mayor en sus consecuencias, que Stalin identificaba con la resistencia a las medidas de colectivizaci\u00f3n forzosa y con el germen del separatismo (como ha se\u00f1alado Dominique Arel). En 1958 el ruso se convirti\u00f3 por decreto en la lengua b\u00e1sica de instrucci\u00f3n del sistema educativo en toda Ucrania. Pero la rusificaci\u00f3n, al no poder completarse, gener\u00f3 una fractura entre \u00e1reas geogr\u00e1ficas (reflejada en el censo de 2001) que est\u00e1, adem\u00e1s, en el origen de una de las dos narrativas ideol\u00f3gicas que se han enfrentado tras la consecuci\u00f3n de la independencia en 1991: la de la \u2018identidad eslava oriental\u2019, basada en la sublimaci\u00f3n de la afinidad ruso-ucraniana y opuesta ala narrativa de la \u2018identidad \u00e9tnica ucraniana\u2019 (seg\u00fan la terminolog\u00eda de Stephen Shulman). En ambos casos, el asidero fundamental es el idioma; de ah\u00ed el marcado car\u00e1cter pol\u00edtico de la elecci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica. Solo la narrativa de la \u2018identidad mixta ruso-ucraniana\u2019, la de los ucranianos ruso hablantes, queda al margen de esa identificaci\u00f3n determinista entre el factor puramente ling\u00fc\u00edstico y el identitario o nacional.<\/p>\n<p>La ocupaci\u00f3n militar rusa encontr\u00f3 impulso discursivo en la negaci\u00f3n de la soberan\u00eda de Ucrania, un pa\u00eds cuya existencia \u00fanicamente se admite bajo la forma de la sumisi\u00f3n. Esa actitud, tan descarnada como obtusa, ha fortalecido el sentimiento de pertenencia a la naci\u00f3n ucraniana y lo ha hecho, adem\u00e1s, en todas las regiones, incluidas las del este (con la salvedad del n\u00facleo duro del Donb\u00e1s). Hay claros indicios de que en las zonas orientales y meridionales los hablantes est\u00e1n modificando sus h\u00e1bitos ling\u00fc\u00edsticos: mucha gente ha dejado de hablar ruso para hablar ucraniano, como revela un estudio centrado en la ciudad de J\u00e1rkiv (debido a Julia Panter, de la Universidad de Nueva York). En el contexto brutal de la invasi\u00f3n el valor emblem\u00e1tico de las lenguas ha aumentado hasta llegar a cotas nunca antes alcanzadas: Putin ha hecho del ruso la lengua del agresor, el idioma del enemigo que pretende aniquilar a toda una naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Rusia invadi\u00f3 Ucrania con el pretexto de la unidad hist\u00f3rica (y hasta fraterna) de rusos y ucranianos, cuando en realidad lo que persigue el Kremlin es sojuzgar a un pa\u00eds vecino que anhela vivir en libertad e integrarse en la esfera pol\u00edtica y defensiva europea. Ser\u00e1n iron\u00edas del destino: uno de los resultados del expansionismo belicista de Putin es que la sociedad ucraniana, tambi\u00e9n en el este y el sur, ha roto \u2013imposible de calcular por cu\u00e1nto tiempo\u2013todo v\u00ednculo emocional e identitario con Rusia. Y la prueba es que la identidad mixta ruso-ucraniana, la de los ucranianos rus\u00f3fonos (que no son pocos), no solo no ha abandonado, sino que ha reforzado su lealtad a la nacionalidad ucraniana. E incluso ha empezado a dar la espalda a la lengua rusa y a toda su actual carga simb\u00f3lica, para muchos insoportable. Conscientes de ello, en Mosc\u00fa han tratado de contrarrestar esos efectos mediante el secuestro y deportaci\u00f3n de ni\u00f1os ucranianos \u2013un crimen de guerra m\u00e1s\u2013 y la reeducaci\u00f3n obligatoria. Da igual que los tiempos cambien: para algunos las recetas seguir\u00e1n siendo las mismas, las de un pasado siniestro que en Rusia se resiste a desaparecer y que es probadamente capaz de arruinar la existencia de quienes han tenido el infortunio de no vivir lo suficientemente lejos.<\/p>\n<p><strong>Iv\u00e1n Igartua<\/strong> Catedr\u00e1tico de Filolog\u00eda Eslava en la UPV\/EHU<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera.\u00a0Iv\u00e1n Igartua.-\u00a0En el contexto brutal de la invasi\u00f3n el valor emblem\u00e1tico de las lenguas ha aumentado hasta llegar a cotas nunca antes alcanzadas: Putin ha hecho del ruso la lengua del agresor, el idioma del enemigo que pretende aniquilar a toda una naci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16753,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,5],"tags":[],"class_list":["post-16749","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-politica","revista-galde-n44"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16749","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16749"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16749\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16753"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16749"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16749"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16749"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}