{"id":16639,"date":"2020-09-28T11:34:22","date_gmt":"2020-09-28T09:34:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16639"},"modified":"2024-03-22T17:43:05","modified_gmt":"2024-03-22T16:43:05","slug":"renta-basica-y-feminismo-un-camino-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/renta-basica-y-feminismo-un-camino-comun\/","title":{"rendered":"Renta B\u00e1sica y feminismo, un camino com\u00fan"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_12786\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CineOroBlanco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12786\" class=\"wp-image-12786 size-full colorbox-16639\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CineOroBlanco.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"348\" data-id=\"12786\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CineOroBlanco.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CineOroBlanco-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-12786\" class=\"wp-caption-text\">Arnd\u00eds Hr\u00f6nn en fotograma del film island\u00e9s &#8220;Oro blanco&#8221;.<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o. Sarah Babiker.-<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>2020 no est\u00e1 siendo un buen a\u00f1o para nadie. O al menos no para las grandes mayor\u00edas. Y cuando hablamos de crisis, pobreza y desempleo, las mujeres suelen llevarse la peor parte. Esta vez no es distinto: mayor p\u00e9rdida de empleo, incremento de la brecha salarial de g\u00e9nero, exposici\u00f3n a la pobreza. M\u00e1s all\u00e1 de los \u00edndices est\u00e1n las experiencias personales de la debacle: la ansiedad por tener que asumir en mayor medida la carga de los cuidados, el estr\u00e9s por jornadas de trabajo remunerado y no remunerado que no terminan, la intemperie econ\u00f3mica para quienes ten\u00edan empleos temporales, jornadas reducidas, condiciones precarias, o trabajaban sin contrato, la incapacidad de hacer frente a imprevistos por contar con menos ahorros o escasas pensiones, resultado de peores salarios.<\/div>\n<div>\n<p>Este a\u00f1o disruptivo est\u00e1 contribuyendo a poner sobre la mesa, de una manera dram\u00e1tica, la fragilidad del sistema econ\u00f3mico, incapaz de detenerse ni, aunque sea imprescindible para proteger la vida, e incapaz de garantizar la seguridad vital de las personas a\u00fan en estados ricos que cuentan con recursos m\u00e1s que suficientes para el bienestar de su poblaci\u00f3n. En este contexto cada vez m\u00e1s voces se sustraen a la velocidad y el sentido com\u00fan que avalan este sistema como algo inevitable y nos recuerdan que hay otras formas de entender la econom\u00eda, y otras formas de redistribuir la riqueza.<\/p>\n<p>Si hablamos de otras formas de entender la econom\u00eda y otras formas de redistribuir la riqueza, es imprescindible rescatar dos perspectivas cr\u00edticas que llevan a\u00f1os batallando contra la econom\u00eda hegem\u00f3nica, principalmente en dos frentes. La econom\u00eda feminista, que lucha por una econom\u00eda que ponga en el centro no la reproducci\u00f3n del capital sino la reproducci\u00f3n de la vida, con todo lo que ello implica, y la lucha por la renta b\u00e1sica universal como una herramienta para redistribuir la riqueza, la herencia com\u00fan de la humanidad, garantizando un piso material entendido como un derecho universal, incondicional e individual al margen del acceso al empleo.<\/p>\n<p>Si bien la mirada feminista de la econom\u00eda, y la defensa de la renta b\u00e1sica universal no siempre han ido de la mano, en los \u00faltimos a\u00f1os, cada vez somos m\u00e1s las feministas que pensamos que dicha mirada y dicha defensa no solo no entran en conflicto, sino que encuentran mutuo encaje y que, adem\u00e1s, una renta b\u00e1sica universal puede ser una herramienta feminista urgente a implementar. En este a\u00f1o 2020 que tan cruel est\u00e1 siendo con las mayor\u00edas sociales y, como dec\u00edamos, se ensa\u00f1a con las mujeres, o\u00edmos m\u00e1s hablar de renta b\u00e1sica universal que de econom\u00eda feminista. Creo que de ello se podr\u00eda extraer alguna reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica: apostar \u201cfeministamente\u201d por la renta b\u00e1sica y encontrar as\u00ed un objetivo com\u00fan que saque a los feminismos de una cierta par\u00e1lisis propositiva en la que se encuentra. Nuestro esfuerzo contribuir\u00eda a que la renta b\u00e1sica sea la herramienta feminista que puede ser, que deseamos que sea.<\/p>\n<p>Para ello, entiendo que ser\u00eda necesario, vencer, o al menos, cuestionar, ciertos reparos. La cr\u00edtica feminista hacia la renta b\u00e1sica se ha articulado frecuentemente en dos \u00e1mbitos: El primero, las luchas universales invisibilizan la desigualdad de g\u00e9nero, se corre as\u00ed el riesgo de que la reproduzcan o consoliden: pueden por tanto acabar siendo contraproducentes para la agenda feminista. El segundo gran pero reposa en el eje de los cuidados: una renta b\u00e1sica universal no pone en cuesti\u00f3n la divisi\u00f3n sexual del trabajo ni valora el trabajo reproductivo, sino que, m\u00e1s bien, alertan algunas feministas, podr\u00eda facilitar que muchas mujeres abandonaran el mercado laboral para recluirse en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Una \u00faltima cr\u00edtica se sale del eje de los cuidados para dudar del potencial transformador de la renta b\u00e1sica, al considerar que ni se opone al capitalismo ni supone un avance hacia esa econom\u00eda feminista que lo subvierta todo.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas feministas a la renta b\u00e1sica tienen fundamento y son necesarias. Muchas nos preguntamos, sin embargo, si esa mirada cr\u00edtica no podr\u00eda sumar en la lucha por una renta b\u00e1sica universal, actuar como un dispositivo necesario en la disputa por definir qu\u00e9 renta b\u00e1sica universal queremos, en lugar de ejercer como un freno a la hora de empujar por una herramienta que a corto plazo transformar\u00eda la vida de muchas mujeres y a largo plazo, podr\u00eda asentar las bases materiales para introducir los cambios sociales y culturales por los que tantas mujeres han luchado y seguimos luchando.<\/p>\n<p>Empecemos por el corto plazo: La emergencia sanitaria y las medidas posteriores han se\u00f1alado cristalinamente desigualdades de g\u00e9nero que en tiempos prepand\u00e9micos se podr\u00edan quiz\u00e1s disimular, una escala de vulnerabilidades que dejan su particular huella en cada estrato social de abajo a arriba. En el extremo inferior: trabajadoras dom\u00e9sticas con salarios paup\u00e9rrimos, sin derecho a paro, cuyas ayudas no llegan, en medio, trabajadoras de servicios obligadas a asistir a sus puestos de trabajo, madres de familias monomarentales forzadas a saltarse el confinamiento y contar con abuelos o amigos para no perder el \u00fanico salario que entra en casa, mujeres teletrabajando mientras se encargaban de hijos e hijas, vi\u00e9ndose obligadas en muchos casos a reducir sus horarios y por tanto sus ingresos.<\/p>\n<p>El gobierno m\u00e1s feminista de la historia ha dejado bastante que desear en t\u00e9rminos feministas: ha parecido olvidarse de los cuidados. Mientras avanzaba medidas trabajo-c\u00e9ntricas de compensaci\u00f3n a las personas empleadas, o planes de salvamento para las empresas, consideraba el teletrabajo como una forma de conciliaci\u00f3n y habilitaba permisos de cuidados no retribuidos. Y eso, con un Ministerio de Igualdad. En la inercia trabajo-c\u00e9ntrica en la que vivimos parece casi misi\u00f3n imposible abordar los postulados de la econom\u00eda feminista. Mientras, quienes no tienen acceso a trabajo remunerado fueron relegadas hasta el \u00faltimo momento: el Ingreso M\u00ednimo Vital no hace m\u00e1s que probar que las formas de redistribuci\u00f3n previstas fuera del empleo no hacen m\u00e1s que repartir miseria estigmatizando a quienes recurren a ellas porque no tienen otra alternativa, sometiendo a la gente a la violencia institucional que ejerce una burocracia construida contra los pobres. As\u00ed, en lo inmediato, una renta b\u00e1sica es urgente y es la manera m\u00e1s r\u00e1pida de cambiar la vida de millones de mujeres. Un feminismo que no tenga en cuenta las dimensiones materiales de la existencia, la experiencia situada de no tener dinero para dejar un hogar violento, para alimentarse o alimentar a la familia, para poder decir no a empleadores que abusan, es un feminismo que est\u00e1 alej\u00e1ndose de las mujeres.<\/p>\n<p>Si en el corto plazo una renta b\u00e1sica universal es necesaria, en el largo plazo puede ser una base material imprescindible para avanzar en el reparto de cuidados, la consecuci\u00f3n de una mayor autonom\u00eda de las mujeres, y la capacidad de sentarnos a pensar en una econom\u00eda feminista. Adem\u00e1s, la renta b\u00e1sica ataca a la desigualdad no solo de g\u00e9nero sino tambi\u00e9n entre las mujeres. Mujeres de distinta clase, de distinta raza, de distinto origen. Obviar las desigualdades dentro del g\u00e9nero nos ha llevado a propuestas feministas que no solo no cuestionaban las l\u00f3gicas hegem\u00f3nicas de poder m\u00e1s all\u00e1 del g\u00e9nero, sino que desplazaban la desigualdad del g\u00e9nero a la clase, posibilitando la conciliaci\u00f3n no a trav\u00e9s de una mayor implicaci\u00f3n de los varones sino por la externalizaci\u00f3n de los cuidados a otras mujeres con menos recursos. As\u00ed, la universalidad de la renta b\u00e1sica a la hora de garantizar un piso com\u00fan material tiene un potencial interseccional que pocas medidas tienen, y no es incompatible con apuntar a un mayor reparto de cuidados entre g\u00e9neros o a nivel de sociedad, sino que en muchos casos podr\u00eda suponer una base sobre la que facilitar un mejor pago a los cuidados como servicio, y un mejor reparto en las familias al posibilitar jornadas laborales menos extensas.<\/p>\n<p>Una renta b\u00e1sica tambi\u00e9n actuar\u00eda en el \u00e1mbito de la libertad y la autonom\u00eda, en todos los casos, pero especialmente entre las mujeres: como ya han expresado muchos defensores y defensoras de la renta b\u00e1sica, dar\u00eda poder de negociaci\u00f3n frente a la pareja, el patr\u00f3n y el estado. Los discursos de autonom\u00eda, empoderamiento e independencia femenina tendr\u00edan respaldo material sobre los que sustentarse. No solo desde una mirada individual: Ese dinero podr\u00eda ser caja de resistencia para las luchas laborales, fondo com\u00fan para cooperativas, comunidades pol\u00edticas o de convivencia que planteen otros modelos. Es muy dif\u00edcil mirar a lo lejos sin dinero, es muy dif\u00edcil construir a largo plazo cuando la precariedad no te deja tiempo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la lucha por la renta b\u00e1sica nos ayudar\u00eda no a resolver, pero si a ganar tiempo, en debates centrales que atraviesan los feminismos: permite que lleguen recursos a aquellas personas que se ocupan de los cuidados, sin que estas se tengan que especializar como \u201ccuidadoras\u201d riesgo que se ha se\u00f1alado acertadamente desde los feminismos cada vez que se ha planteado la opci\u00f3n de remunerar el trabajo reproductivo que se ejerce en las familias. Tambi\u00e9n permitir\u00eda encontrar un terreno com\u00fan entre quienes quieren abolir la prostituci\u00f3n y quienes quieren dotarla de derechos laborales: dar una herramienta a las mujeres para que puedan abandonar la prostituci\u00f3n o dejar de ejercerla en condiciones denigrantes, mientras persiste el debate.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2020, con un paradigma del empleo insostenible, una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica que se ensa\u00f1a con las mujeres, una crisis de los cuidados descomunal, y los feminismos desgarrados internamente, ser\u00eda esperanzador, potente, que tantas mujeres, colectivos, organizaciones feministas, con la mirada necesaria para no permitir derivas en esta lucha por la seguridad vital y la autonom\u00eda que es la renta b\u00e1sica universal, camin\u00e1semos juntas por una herramienta que puede mejorar la vida de todas ahora, y darnos tiempo, serenidad y autonom\u00eda para seguir luchando por cambiarlo todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o. 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