{"id":15972,"date":"2022-12-22T17:50:08","date_gmt":"2022-12-22T16:50:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15972"},"modified":"2023-01-04T19:41:59","modified_gmt":"2023-01-04T18:41:59","slug":"guggenheim-25-anos-de-un-museo-espectacular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/guggenheim-25-anos-de-un-museo-espectacular\/","title":{"rendered":"Guggenheim: 25 a\u00f1os de un museo espectacular"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/GugenLouise-Bourgeois.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15975 colorbox-15972\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/GugenLouise-Bourgeois.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"326\" data-id=\"15975\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/GugenLouise-Bourgeois.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/GugenLouise-Bourgeois-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Santiago Burutxaga.-<\/p>\n<p>La impactante pinacoteca bilba\u00edna celebra su primer cuarto de siglo con una gran exposici\u00f3n de su colecci\u00f3n propia (<em>Secciones\/Intersecciones<\/em>) que ocupa todas sus salas. Son m\u00e1s cien obras de entre las 145 adquiridas desde su inauguraci\u00f3n a artistas contempor\u00e1neos. Abarcan desde la mitad del siglo XX a nuestros d\u00edas y complementan los extensos fondos de la casa matriz de Nueva York. Con motivo de la conmemoraci\u00f3n en determinadas fechas la entrada ser\u00e1 gratuita para toda la poblaci\u00f3n vasca que desee acudir.<\/p>\n<p><strong>Una historia de \u00e9xito mitificada. <\/strong>El balance cuantitativo del museo en estos a\u00f1os muestra una fortaleza dif\u00edcilmente cuestionable, superando incluso las previsiones optimistas que justificaron su construcci\u00f3n: una media cercana al mill\u00f3n de visitantes anuales, muy superada algunos a\u00f1os, el 61%, extranjeros, autofinanciaci\u00f3n superior al 60%, de las m\u00e1s elevadas en una instituci\u00f3n cultural europea, 111 empresas e instituciones implicadas en su sostenimiento m\u00e1s una importante aportaci\u00f3n a la econom\u00eda local.<\/p>\n<p>Existe ya un relato can\u00f3nico sobre el origen del museo y su papel en la revitalizaci\u00f3n de la ciudad, citado e imitado en otros muchos lugares del mundo y objeto de estudios acad\u00e9micos. Es el llamado <em>Efecto Guggenheim. <\/em>Seg\u00fan esta narrativa, a finales de los a\u00f1os 80, Bilbao estaba sumido en una grave crisis econ\u00f3mica y social. Quebrada la industria naval y siderometal\u00fargica, la tasa de paro se acercaba al 25%. El fuerte descontento social, la drogadicci\u00f3n y la violencia de ETA sembrando de muerte el pa\u00eds, impon\u00edan un profundo des\u00e1nimo. En otro mundo, la Fundaci\u00f3n Guggenheim de Nueva York buscaba explotar sus fondos y para ello conceb\u00eda la idea de un nuevo modelo muse\u00edstico deslocalizado. Tras intentarlo en otros lugares, firma un primer acuerdo en 1991 con el Gobierno Vasco y en 1993 se inicia la construcci\u00f3n del museo. Comienza el <em>milagro Guggenheim<\/em>. Le ser\u00e1n atribuidas autom\u00e1ticamente todas las evidentes mejoras y el cambio de percepci\u00f3n sobre la ciudad producido desde entonces.<\/p>\n<ul>\n<li>Sin embargo, la realidad es m\u00e1s compleja. Ning\u00fan museo, por ic\u00f3nico que sea, revitaliza por s\u00ed mismo una ciudad. La regeneraci\u00f3n de Bilbao inclu\u00eda en su momento unas setenta actuaciones, entre las que un centro cultural era solo una pieza m\u00e1s. El \u00e9xito necesitaba de un gran consenso pol\u00edtico, y este se logr\u00f3 con el Pacto de Ajuria Enea de 1988. Este acuerdo y la financiaci\u00f3n europea, estatal, auton\u00f3mica y local, hicieron posible la creaci\u00f3n de la sociedad de capital p\u00fablico <em>Bilbao R\u00eda 2000<\/em>, que fue el cemento que aport\u00f3 coherencia a la estrategia urban\u00edstica. Infraestructuras como el metro, el superpuerto, el aeropuerto o la regeneraci\u00f3n de la r\u00eda, por un lado, y por otro, la apuesta por la formaci\u00f3n de capital humano, los servicios y la b\u00fasqueda de industrias de mayor valor a\u00f1adido, transformaron una ciudad que hoy sigue compitiendo internacionalmente para encontrar su lugar en la nueva econom\u00eda posindustrial.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El <em>Efecto Guggenheim<\/em> naci\u00f3, por tanto, de una at\u00edpica confluencia de factores. El acuerdo con la fundaci\u00f3n neoyorquina fue fruto de la necesidad, tan arriesgado y desequilibrado que pod\u00eda haber acabado mal. B\u00e1sicamente consist\u00eda en que las instituciones vascas pagaban un canon por usar la marca, edificaban el museo con un arquitecto de gran prestigio y corr\u00edan con todos los gastos. La matriz de Nueva York se reservaba en exclusiva la gesti\u00f3n del programa art\u00edstico. Como se dijo en su momento: \u201cen Bilbao solo se cuelgan los cuadros\u201d. Por primera vez en el mundo un museo cobraba por abrir una sucursal.<\/p>\n<p>Surgi\u00f3 entre el escepticismo de una ciudadan\u00eda que desconoc\u00eda el poder del turismo cultural de masas y la abierta oposici\u00f3n etarra y de su entorno, que lo calific\u00f3 de \u201cmuseo antivasco\u201d (el ertzaina TxemaAgirre fue asesinado mientras lo custodiaba y se frustr\u00f3 otro atentado con una docena de granadas). Oteiza lo tild\u00f3 de \u201cnegocio repugnante\u201d y reclam\u00f3 la expulsi\u00f3n del consejero Arregi.<\/p>\n<p><strong>Un balance de luces y algunas sombras. <\/strong>El p\u00fablico va al Louvre a contemplar la <em>Gioconda<\/em> o al Prado a ver Goya o Vel\u00e1zquez. Al Guggenheim se va a ver el edificio de Gehry, reconocido ya como un hito de la arquitectura del siglo XX. Complementariamente, se mira lo que se expone en su interior. El museo tradicional basa su actividad en una colecci\u00f3n propia que conserva, estudia y expone. En este caso, el icono es la pieza principal y los fondos son como una baraja de cartas que los comisarios de exposiciones combinan seg\u00fanconvenga aldiscurso art\u00edstico. El resultado ha de ser siempre sorprendente, atractivo y adaptado a l\u00f3gicas de mercado. De hecho, algunas de sus m\u00e1s celebradas exposiciones ni siquiera han sido art\u00edsticas sino de motocicletas o autom\u00f3viles. Dijo Bauman que \u201cla cultura de la modernidad l\u00edquida ya no tiene ning\u00fan <em>pueblo<\/em> al que pueda <em>cultivar<\/em>, sino clientes que seducir\u201d.<\/p>\n<p>El museo ha cumplido su misi\u00f3n de traer visitantes que consumen en el comercio y la hosteler\u00eda local.Tambi\u00e9n potencia una imagen de ciudad creativa y moderna en la que invertir. Esta supeditaci\u00f3n de la cultura a la rentabilidad econ\u00f3mica y a la generaci\u00f3n de riqueza estuvo presente en la operaci\u00f3n Guggenheim desde el principio. No en vano la negociaci\u00f3n la llevaron a cabo los departamentos de Hacienda y el \u00fanico director-gerente que ha tenido la instituci\u00f3n es un economista sin vinculaci\u00f3n con el mundo del arte.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es si no se debe exigir un mayor protagonismo de la cultura local que equilibre la cuantiosa inyecci\u00f3n continuada de dinero p\u00fablico a la fundaci\u00f3n matriz. De las 140 exposiciones presentadas en 25 a\u00f1os, solo cinco han sido de artistas vascos. Algunos otros han participado en muestras colectivas. Tan solo un 15% de las visitas son de poblaci\u00f3n vasca, incluyendo el p\u00fablico cautivo estudiantil. Se ve que la identificaci\u00f3n emocional con el museo no implica el hecho de visitarlo.<\/p>\n<p>Guggenheim naci\u00f3 como un extra\u00f1o buque de titanio varado a orillas de la r\u00eda, ajeno a la trama art\u00edstica del pa\u00eds, y tras estos 25 a\u00f1os permanece inaccesible. La escena art\u00edstica bilba\u00edna (creadores, galer\u00edas\u2026) sigue siendo an\u00e9mica y el incremento de profesionales en dise\u00f1o, audiovisuales o videojuegos, se debe mucho m\u00e1s a la demanda de una sociedad de servicios que a la existencia del museo. Tampoco es desde\u00f1able el fen\u00f3meno de gentrificaci\u00f3n de su zona de influencia con la proliferaci\u00f3n de pisos tur\u00edsticos y los alt\u00edsimos alquileres de locales comerciales, ocupados por marcas internacionales que en \u00e9pocas de crisis los abandonan. El <em>milagro Bilbao<\/em> no da para tanto.<\/p>\n<p><strong>Expansi\u00f3n a Urdaibai. <\/strong>Quiz\u00e1 la euforia del aniversario ha llevado a la Diputaci\u00f3n de Bizkaia a resucitar su fracasado intento de ampliar el museo a la comarca de Urdaibai, proyecto que choc\u00f3 frontalmente con el gobierno de Patxi L\u00f3pez. Se ubicar\u00eda ahora parte en Gernika y parte en los astilleros en desuso de Murueta. Una franquicia de la franquicia por partida doble. El argumento vuelve a ser el valor de la cultura como motor econ\u00f3mico, en este caso revestido de discurso verde y sostenible, conveniente para una Reserva de la Biosfera de la Unesco. Ser\u00e1n 120 millones a pagar entre la Diputaci\u00f3n, los fondos europeos v\u00eda Gobierno Central y el Gobierno Vasco. Este \u00faltimo, de momento, no compromete partida alguna hasta ver m\u00e1s claro el proyecto. Urdaibai lleva a\u00f1os sometido a esta tensi\u00f3n entre el compromiso protector del ejecutivo vasco y la Diputaci\u00f3n, m\u00e1s proclive a los intereses urban\u00edsticos de propietarios de terrenos y ayuntamientos pol\u00edticamente afines.<\/p>\n<p>Se entienden los recelos. No parece una buena idea la presencia de 140.000 visitantes cada a\u00f1o en las marismas de un peque\u00f1o r\u00edo; un ecosistema fr\u00e1gil protegido internacionalmente. Menos aun cuando se especula con que solo funcione en temporada veraniega. Quiz\u00e1 tan solo se trate de un globo sonda de un proyecto art\u00edstico que todav\u00eda dar\u00e1 muchas vueltas y podr\u00eda acabar siendo algo distinto de un museo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Santiago Burutxaga.-\u00a0Una historia de \u00e9xito mitificada. El balance cuantitativo del museo en estos a\u00f1os muestra una fortaleza dif\u00edcilmente cuestionable. 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