{"id":15861,"date":"2022-12-22T18:12:10","date_gmt":"2022-12-22T17:12:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15861"},"modified":"2022-12-29T10:11:02","modified_gmt":"2022-12-29T09:11:02","slug":"sobre-la-crisis-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/sobre-la-crisis-de-la-historia\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 pasados para qu\u00e9 futuro? Sobre la crisis de la Historia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/entrelazado.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15865 colorbox-15861\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/entrelazado.jpg\" alt=\"\" width=\"345\" height=\"406\" data-id=\"15865\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/entrelazado.jpg 345w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/entrelazado-255x300.jpg 255w\" sizes=\"auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Francisco Erice.-<\/p>\n<p>\u00bfPodemos hablar de una crisis disciplinar de la Historia? En modo alguno, desde luego, si tenemos en cuenta el volumen de la producci\u00f3n y la continua expansi\u00f3n de sus campos de desarrollo, el progresivo despliegue de las investigaciones sobre temas y contenidos hasta ahora in\u00e9ditos. Los ensayos de nuevas metodolog\u00edas y la apertura a conceptos e influencias supuestamente renovadoras, procedentes de ciencias sociales como la Sociolog\u00eda o la Antropolog\u00eda, redundar\u00edan, al menos aparentemente, en una imagen m\u00e1s de florecimiento que de crisis.<\/p>\n<p>Sin embargo, la idea de crisis de la Historia es verdaderamente recurrente, y en el \u00faltimo medio siglo los diagn\u00f3sticos en ese sentido resultan casi generalizados, aunque no siempre coincidentes en sus cr\u00edticas o propuestas. Hace ya casi cinco d\u00e9cadas que Foucault certificaba estas incertidumbres en su curso sobre <em>Genealog\u00eda del racismo<\/em>, detectando una \u201cproliferante criticabilidad de las cosas, de las instituciones, de las pr\u00e1cticas, de los discursos\u201d; en definitiva, \u201cuna especie de agrietamiento general de los suelos\u201d, con efectos de inhibici\u00f3n hacia las \u201cteor\u00edas totalitarias globales\u201d o, dicho de otra manera, sobre aquellas que sustentaban los paradigmas modernizadores de la Historia del siglo XX (Foucault 1992).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica foucaultiana se insertaba en una reacci\u00f3n radical, impregnada de anti-racionalismo, frente a la por entonces prestigiosa Historia social, cuyas ra\u00edces habr\u00eda que buscar tanto en las pol\u00e9micas intelectuales acerca de la capacidad explicativa e integradora de los nuevos modelos historiogr\u00e1ficos superadores del historicismo rankeano, como en los procesos de la historia real que reconfiguraron el mundo sobre la base de la crisis de las ideas emancipadoras, la globalizaci\u00f3n y el triunfo del capitalismo neoliberal (Erice, 2020). En el \u00e1mbito historiogr\u00e1fico, uno de los efectos fundamentales de este c\u00famulo de elementos fue el desarrollo de la Nueva Historia Cultural, que la historiadora norteamericana Lynn Hunt saludaba en 1989 como eficaz reemplazo del \u201creduccionismo materialista del Marxismo y la escuela de Annales\u201d (Hunt ed. 1989).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del auge de la Historia cultural y las interpretaciones <em>culturalistas<\/em> y <em>anti-materialistas<\/em>, la disciplina se vio sometida desde entonces a la influencia determinante de nuevas corrientes ideol\u00f3gicas, cuyo com\u00fan denominador parece ser la idea de permanente inestabilidad y flujo constante (postestructuralismo, postmodernismo, postcolonialismo, postfundacionalismo, postesencialismo y un largo etc\u00e9tera) y de \u201cgiros\u201d (ling\u00fc\u00edstico, cultural, cr\u00edtico, emocional, corporal\u2026) e incluso \u201cgiros sobre los anteriores giros\u201d (postgiro ling\u00fc\u00edstico), que, no sin raz\u00f3n, despertaron la iron\u00eda de algunos historiadores por su fatuidad y su \u201critmo vertiginoso\u201d (Noiriel 1997).<\/p>\n<p>Sin embargo, hace ya varios lustros que las diagnosis sobre la crisis de la ciencia hist\u00f3rica han vuelto a reiterarse, en esta ocasi\u00f3n tanto en lo que ata\u00f1e a las bases te\u00f3ricas mismas centradas en los <em>post-ismos, <\/em>como en torno a su posibilidad de ofrecer certezas v\u00e1lidas y al escepticismo que semejantes teor\u00edas plantean una y otra vez; o -\u00bfc\u00f3mo no tenerlo en cuenta?- a la consideraci\u00f3n misma de su utilidad social. Y,a modo de trasfondo de todo ello, acerca de las incertidumbres de los procesos hist\u00f3ricos reales.<\/p>\n<p>Resulta significativo comprobar c\u00f3mo la misma Lynn Hunt, que apoyaba con entusiasmo las nuevas corrientes, plantee ahora que \u201cla historia se encuentra en crisis, y no es solamente una crisis acad\u00e9mica\u201d, subrayando \u201clas promesas y las decepciones de este giro hacia las teor\u00edas culturales\u201d que dieron prioridad \u201ca la interpretaci\u00f3n del significado frente a la explicaci\u00f3n causal\u201d, y a lo local o lo microhist\u00f3rico frente a lo macrohist\u00f3rico o la preocupaci\u00f3n por \u201clas grandes interrogantes\u201d. La soluci\u00f3n que propone pasa por el recurso a una Historia global que no ignore otros niveles de an\u00e1lisis y que preserve e incorpore algunas delas reflexiones de las \u00faltimas d\u00e9cadas sobre la sociedad y el individuo (Hunt 2022).Aunque tambi\u00e9n podr\u00eda formularse como la recuperaci\u00f3n de una Historia de bases materialistas, que contemple formas complejas de interrelaci\u00f3n y totalizaci\u00f3n, que retome la causalidad y dimensi\u00f3n social de los procesos propia de la Historia renovada del siglo XX y la enriquezca con algunos avances positivos de las \u00faltimas d\u00e9cadas dentro de la Historia cultural, la nueva Historia pol\u00edtica u otros campos.<\/p>\n<p>La crisis de la Historia es y ha sido tambi\u00e9n la de su funci\u00f3n y su utilidad social, que la deriva postmoderna puso seriamente en cuesti\u00f3n, al negar la posibilidad de su construcci\u00f3n como ciencia, capaz de producir conocimientos veraces y de analizar la realidad del pasado en conexi\u00f3n con los problemas del presente. Lo que hemos vivido en las \u00faltimas d\u00e9cadas en la evoluci\u00f3n de la historiograf\u00eda, con todas sus ambivalencias y contradicciones, parece tener mucho que ver con lo que Pomian llamaba \u201cla crisis del futuro\u201d (Pomian 2007). Seguramente, necesitamos una Historia que nos ayude a plantear las grandes cuestiones del mundo complejo y turbulento del capitalismo senil, una \u00e9poca en la que -parafraseando al cl\u00e1sico- lo viejo no acaba de morir y no acertamos a atisbar d\u00f3nde se encuentra lo nuevo que no termina de nacer, lo cual da lugar a multitud de fen\u00f3menos <em>morbosos<\/em> que requieren la explicaci\u00f3n -o al menos la ayuda para ello- del historiador.<\/p>\n<p>No es casualidad que una parte importante de los debates actuales dentro del gremio gire precisamente en torno a la utilidad de la Historia (Corti y otros 2018; Gruzinski 2018).Es, en definitiva, la misma pregunta (\u201c\u00bfpara qu\u00e9 sirve la Historia?\u201d) que encabezaba las reflexiones de Marc Bloch en su extraordinario ensayo sobre \u201cel oficio de historiador\u201d, pero sin duda las respuestas no pueden ser hoy exactamente las mismas, al menos en toda su extensi\u00f3n. Entre otras cosas porque las reflexiones del co-fundador de <em>Annales<\/em> se desplegaban desde la clandestinidad antifascista, un presente obviamente terrible, pero con claridad en los objetivos y pre\u00f1ado de esperanzas de un futuro mejor.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, parad\u00f3jicamente, reside una de las claves fundamentales de la <em>superaci\u00f3n<\/em> de la crisis que, como dec\u00eda Hunt, no es solo acad\u00e9mica, porque la historiograf\u00eda se alimenta de las contradicciones y las exigencias de la historia real. Afirma Gruzinski que \u201cse construyen pasados para crear sentido, es decir, para dotarse de unas referencias que permitan afrontar mejor las incertidumbres del presente\u201d. Pero -a\u00f1ade- \u201c\u00bfpor qu\u00e9 no delos futuros?\u201d (Gruzinski 2018). Tal vez superar la crisis de la Historia pase, como dec\u00eda Fontana, por \u201crepolitizarla\u201d, implantarla pol\u00edticamente en el mejor sentido de la palabra, para que -sin dejar de interesarse por cada aspecto de la vida humana- hacer que deje de recrearse en lo que Voltaire llamaba \u201cilustres bagatelas\u201d y que plantee -con todos los matices necesarios y sin ninguno de los reduccionismos esterilizantes- los grandes problemas de las colectividades humanas, siendo capaz de vincularlos a las posibles salidas del presente dist\u00f3pico que vivimos (Erice 2020). Por eso una pregunta clave, sin duda la de m\u00e1s dif\u00edcil respuesta, es la que encabeza estas l\u00edneas: \u201c\u00bfqu\u00e9 pasados para qu\u00e9 futuro?\u201d.<\/p>\n<p>Francisco Erice<br \/>\nHistoria Contempor\u00e1nea<br \/>\nUniversidad de Oviedo<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>P. Corti, y otros (2018): <em>La utilidad de la historia<\/em>. Gij\u00f3n, Trea.; F. Erice (2020): <em>En defensa de la raz\u00f3n. Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del posmodernismo.<\/em> Madrid, Siglo XXI de Espa\u00f1a; M. Foucault (1992): <em>Genealog\u00eda del racismo. De la guerra de razas al racismo de Estado, <\/em>Madrid, Endymion; S.Gruzinski (2018): <em>\u00bfPara qu\u00e9 sirve la historia?<\/em> Madrid, Alianza; L. Hunt(2022): <em>La escritura de la Historia en la era global. <\/em>Valencia, PUV; L. Hunt, ed. (1989): <em>The New Cultural History<\/em>. Berkeley, University of California Press; G.Noiriel (1997): <em>Sobre la crisis de la historia. <\/em>Madrid, C\u00e1tedra \/ Fr\u00f3nesis; K. Pomian (2007): <em>Sobre la historia<\/em>. Madrid, C\u00e1tedra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Francisco Erice.- \u00bfPodemos hablar de una crisis disciplinar de la Historia? 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