{"id":15829,"date":"2022-12-22T18:20:02","date_gmt":"2022-12-22T17:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15829"},"modified":"2022-12-27T19:09:47","modified_gmt":"2022-12-27T18:09:47","slug":"ensanchar-los-cuidados-nacemos-dependientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/ensanchar-los-cuidados-nacemos-dependientes\/","title":{"rendered":"Ensanchar los cuidados. Nacemos con un grado de inmadurez que nos hace profundamente dependientes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/manosunidas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15832 colorbox-15829\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/manosunidas.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"505\" data-id=\"15832\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/manosunidas.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/manosunidas-300x261.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Marta Pascual y Yayo Herrero.-<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cSiempre podemos derrumbarnos. Este es el motivo por el cual luchamos por estar juntos.\u201d <em>Judith Butler\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Empleamos casi dos d\u00e9cadas en alcanzar el estado que nos permite la autonom\u00eda que otros animales tienen a las semanas o d\u00edas de nacer. \u00bfC\u00f3mo llegamos a olvidar esa fragilidad y comenzamos a pensarnos o desearnos como seres independientes? Hay momentos en que esa necesidad de apoyo es m\u00e1s intensa y otros menos, pero siempre existe. Ser tan dependientes ha constituido una ventaja adaptativa para nuestra especie, pues nos obliga a darnos apoyo. Las grandes obras humanas -y las peque\u00f1as- son fruto de acciones colectivas. Pero esa interdependencia somete a tensiones que en sociedades capitalistas y patriarcales no se resuelven con justicia.<\/p>\n<p>En la mayor parte de los lugares el apoyo mutuo no mantiene reglas de reciprocidad a lo largo de la vida. El balance de los trabajos de cuidados es asim\u00e9trico y tiene un profundo sesgo de g\u00e9nero. En culturas patriarcales -todas?- los hombres reciben cuidados en mucha mayor medida de la que los dan y van generando una huella de cuidados, al modo de la huella ecol\u00f3gica, que no saldan en la vida. Sin entrar en otros sesgos con los que se reparten estos trabajos (de raza, de clase\u2026) no cuidar e invisibilizar el cuidado es una forma de crecer y de construirse que afecta a gran parte de la humanidad.<\/p>\n<p>En el modelo de desarrollo hegem\u00f3nico la reproducci\u00f3n de la vida es un medio que explotar para conseguir crecimiento y acumulaci\u00f3n. Existe un conflicto estructural entre el capital y la vida. El capitalismo \u201ccuida\u201d de que se den las condiciones necesarias para la reproducci\u00f3n del capital y se desentiende de la reproducci\u00f3n de la vida, m\u00e1s bien parasita los procesos que la mantienen. En su conjunto, se trata de, usando palabras de Vandana Shiva, un modelo de mal desarrollo biocida, que otorga un valor radicalmente desigual a distintas vidas.<\/p>\n<p>El feminismo se ha empe\u00f1ado en la tarea necesaria de visibilizar los trabajos cotidianos de regeneraci\u00f3n de la supervivencia y el bienestar y denunciar su invisibilidad y reparto desigual. La divisi\u00f3n sexual del trabajo es una forma de nombrar la explotaci\u00f3n sobre la que se asienta (junto con la de la tierra y de las comunidades ind\u00edgenas y campesinas) el sistema de producci\u00f3n capitalista. Los trabajos reproductivos, con coste cero impuestos por el orden patriarcal, permiten que el sistema se sostenga. El feminismo ha se\u00f1alado el reparto de los cuidados como espacio central de disputa con el patriarcado. Hasta aqu\u00ed todo sabido, aunque pendiente de remediar.<\/p>\n<p>Dice Judith Butler que cuando los fil\u00f3sofos hablan de estado de naturaleza, en el origen, imaginan a un hombre adulto, due\u00f1o de s\u00ed mismo y autosuficiente. El primer momento de lo humano no es la infancia, ni es mujer. Almudena Hernando, en La fantas\u00eda de la individualidad, apunta a procesos diferenciales en que los hombres construyen identidades supuestamente individuales, mientras que las mujeres desarrollan identidades relacionales. Esta concepci\u00f3n de quienes somos nos empujar\u00e1 en una u otra direcci\u00f3n. La forma en que nos pensamos -y nos piensan- tiene mucho que ver con el que nos hagamos cargo, o no, de otros seres.<\/p>\n<p>A esta construcci\u00f3n de identidades podemos sumar los procesos de individualizaci\u00f3n que la cultura capitalista ha promovido y alimentado. El yo deseante (y cliente) se reconoce como prioridad. Hay quien llama al siglo XX el \u201cSiglo del yo\u201d. Dentro de este marco, la valoraci\u00f3n de lo colectivo a menudo pasa por la consideraci\u00f3n de los beneficios individuales. Si me viene bien es bueno. El sujeto individual, su opini\u00f3n, sus emociones, sus deseos ocupan una posici\u00f3n tan central que se pone dif\u00edcil la priorizaci\u00f3n de la justicia o la solidaridad si entra en contradicci\u00f3n con estos.<\/p>\n<p>A medida que los an\u00e1lisis feministas sobre los cuidados se hacen presentes para romper esta construcci\u00f3n, aparecen derivas preocupantes en muchos discursos. Estas derivas se ubican en tres ejes: el de la individualizaci\u00f3n, el del reduccionismo y el de la despolitizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el feminismo se ha denunciado la relegaci\u00f3n de los cuidados al espacio privado. La protecci\u00f3n material y emocional de los cuerpos se da en ese espacio cerrado y cada vez m\u00e1s solitario. Es una relaci\u00f3n unidireccional y asim\u00e9trica: una parte recibe y otra parte ofrece los cuidados (normalmente una mujer). Esto ocurre en el orden patriarcal, en el que no hay reparto ni relevo. En el l\u00edmite de la privacidad han ido cobrando protagonismo los cuidados dirigidos a la propia persona. El autocuidado se refiere normalmente a desligarse de actividades o responsabilidades, practicar ocio o atender el bienestar corporal. Se llega a decir que no es posible el cuidado ajeno si previamente no se da el autocuidado, como si debieran ser diferentes y consecutivos. Este proceso est\u00e1 auspiciado por el mercado, y consolidado, una vez m\u00e1s, por la cultura de masas. M\u00e1s all\u00e1 de la evidente necesidad de una salud y bienestar de base y de unos tiempos para la vida que nos permitan formar parte de la vida social, esa prioridad del autocuidado, en ocasiones est\u00e1 sirviendo de argumento para intensificar el individualismo. No se nombra como autocuidado que un se\u00f1or se haga cargo del lavado de su propia ropa \u2013 no digamos ya de la de otros -, acompa\u00f1ar a una vecina, organizar las fiestas del barrio o arreglar un pantal\u00f3n rasgado, cosas que sin duda generan bienestar. Muy en contra de la demanda feminista de sacar los cuidados del s\u00f3tano de lo dom\u00e9stico y avanzar hacia su corresponsabilidad y su colectivizaci\u00f3n, estos se estrechan hasta hacer a cada cual responsable de su propio bienestar y al tiempo irresponsable de los ajenos. Mientras, en lo oculto, sigue habiendo personas, mayoritariamente mujeres, que se siguen haciendo cargo de lo que no se nombra, pero es imprescindible.<\/p>\n<p>Esta mirada del autocuidado no es posible si nos asumimos como seres esencialmente interdependientes, hechos de v\u00ednculos. Existe otro autocuidado, el que pone l\u00edmite a los abusos, que defiende la dignidad personal y nos sostiene, a veces en medio de la precariedad y la dureza de las luchas sociales. Este autocuidadose apoya en el acompa\u00f1amiento. Nuestra autoprotecci\u00f3n se funda en la protecci\u00f3n de otras y otros. Y viceversa.<\/p>\n<p>En muchos espacios en los que se nombran y defienden los cuidados se dan tambi\u00e9n procesos reduccionistas que los centran en el bienestar emocional, y tienen como objeto las expresiones y emociones individuales. Ese bienestar emocional, despojado de mirada contextual, no se pregunta cu\u00e1les son las condiciones comunitarias para el mismo, o las condiciones para un bienestar m\u00e1s all\u00e1 del propio, ni las consecuencias que pueda tener defender su consecuci\u00f3n. Tampoco considera la propia responsabilidad en los procesos que nos sostienen, que crean entornos vivibles, como son la defensa de la actividad asociativa, el derecho a una alimentaci\u00f3n sana, a la educaci\u00f3n p\u00fablica o a aire limpio. El enfoque de la sostenibilidad de la vida enlaza estos niveles. La vida se cuida en la corta distancia, pero tambi\u00e9n en la media y la larga. Es algo que no puede hacerse olvidando nuestra condici\u00f3n de seres ecodependientes, nudos de esa red viva que nos afecta y a la que afectamos.<\/p>\n<p>Una tercera deriva preocupante que se da sobre los cuidados y de nuevo los aleja del feminismo es su despolitizaci\u00f3n, es decir, su desvinculaci\u00f3n de la justicia y de la mirada estructural. C\u00f3mo se reparten, qu\u00e9 cuidados son generalizables y cuales suponen un detrimento de otros cuidados, cual es el papel de lo comunitario y las instituciones en su organizaci\u00f3n y mantenimiento. Y c\u00f3mo practicar el \u201ccompromiso de cuidarnos\u201d frente a las amenazas y hostigamento de los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos, como defiende la Protecci\u00f3n Integral Feminista practicada por las redes de Defensoras de Derechos Humanos.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos pensar por contra en los cuidados como un espacio de relaci\u00f3n, de reivindicaci\u00f3n y de reciprocidad que nos construye, siempre que no se den en condiciones de imposici\u00f3n o violencia. Podr\u00edamos imaginar un proceso expansivo en el que cada vez m\u00e1s tiempo, m\u00e1s personas, m\u00e1s redes, m\u00e1s pensamiento, m\u00e1s infraestructuras, m\u00e1s relaciones, m\u00e1s reconocimiento, m\u00e1s decisiones pol\u00edticas, m\u00e1s servicios p\u00fablicos y sociocomunitarios se organizan para enfrentar lo que las destruye y proteger todas las vidas. Proteger en sentido amplio, es decir, hacer posible la sostenibilidad de las vidas, especialmente de aquellas que cuando se pierden, no merecen ser lloradas.<\/p>\n<p>Porque, mientras el sistema intenta confundirnos, los trabajos de cuidado de las personas y la tierra siguen ah\u00ed, pertinentes, complejos, impostergables. Y muchas pr\u00e1cticas colectivas recrean solidaridades de proximidad y tambi\u00e9n de distancia, que buscan ensancharlos. El feminismo tambi\u00e9n sigue ah\u00ed, ahondando significados y denunciando un sistema en contra de la vida. Los cuidados con enfoque feminista son aquellos que atienden la vulnerabilidad de los cuerpos, s\u00ed, pero tambi\u00e9n de las vidas en sentido m\u00e1s amplio, haciendo al tiempo comunidad, defendiendo a quien defiende y construyendo justicia en un medio biof\u00edsico en riesgo. Esos cuidados integrales nos sacan del narcisismo neoliberal, que nos quiere autocentrados, consumidores de bienestar, ciegas a lo que haya alrededor. Los cuidados ecofeministas atienden a los cuerpos y a las comunidades, garantizan la atenci\u00f3n a sus necesidades. Redistribuyen las tareas feminizadas, pero tambi\u00e9n redistribuyen las luchas y los beneficios de estas, y extienden esa demanda de protecci\u00f3n a las condiciones de habitabilidad de nuestro mundo: alimentos, agua, energ\u00eda, comunidad, vivienda, territorio,salud, cultura.<\/p>\n<p>Si aceptamos que todas las vidas son dignas de ser lloradas (volvemos de nuevo a Butler), que no hay vidas que valgan menos que otras, la consecuencia pol\u00edtica es que todas las vidas, humanas y no humanas, tienen que ser cuidadas, es decir, prove\u00eddas de lo necesario para que permanezcan. Y en consecuencia tambi\u00e9n necesariamente ser\u00edan vidas responsables de cuidar. Cuidar y proteger desde las instituciones, pero tambi\u00e9n desde las comunidades y las personas es un acto pol\u00edtico al tiempo que \u00e9tico, porque nombra un principio para organizar la vida en com\u00fan y para construirnos como humanos y como seres terr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Mirar desde la sostenibilidad de la vida supone mirar desde otro lugar y cambiar el enfoque anal\u00edtico. La prioridad no es c\u00f3mo crece la econom\u00eda sino c\u00f3mo se sostienen las vidas de las personas y la del resto del mundo vivo. Para ello, es preciso poner en el centro el debate sobre las necesidades en un contexto con l\u00edmites f\u00edsicos y temporales. Es preciso poner en el centro todas las dimensiones que permiten articular la vida en com\u00fan y todas las desigualdades en el reparto de trabajos y recursos. Ensanchar los cuidados supone acercarse a la pol\u00edtica y a la econom\u00eda no dando la vida por hecha, como suele decir Amaia P\u00e9rez Orozco, sino desde la consciencia de que su mantenimiento requiere un trabajo cotidiano, c\u00edclico y siempre inacabado.<\/p>\n<p>Organizarnos desde el enfoque de la sostenibilidad de la vida apunta a la construcci\u00f3n de una responsabilidad colectiva. Supone una actitud \u00e9tica y pol\u00edtica, una voluntad de hacerse cargo, tanto de la propia vida, como la de otras personas y, en sentido amplio, del planeta.<\/p>\n<p>Un principio pol\u00edtico del cuidado podr\u00eda actuar como faro y palanca para transitar hacia una sociedad justa y viable. Faro porque permitir\u00eda preguntarse e iluminar qu\u00e9 vida en com\u00fan es la que debemos proteger cuidar y c\u00f3mo podemos sostenerla desde ya. Ser\u00eda una palanca porque al visibilizar la ecodependencia y los l\u00edmites, y la vulnerabilidad y la interdependencia, sienta las bases para politizar la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Desde la l\u00f3gica del cuidado podemos realizar una cr\u00edtica al conjunto del sistema, pero, adem\u00e1s, podemos definir el tejido social y econ\u00f3mico que desear\u00edamos: una red que tenga en la sostenibilidad de la vida su eje gravitatorio, respetando los l\u00edmites ecosist\u00e9micos; una red en la que todas las personas y agentes sociales sean corresponsables del cuidado y de la regeneraci\u00f3n permanente del bienestar; una red en la que las vidas cuidadas no lo sean a costa de otras vidas \u2013humanas o no humanas. Esta transici\u00f3n abocar\u00eda al reconocimiento al derecho universal al cuidado, a la corresponsabilidad en el cuidado como deber \u2013que no significa el deber de cuidar a una persona en concreto\u2013 y al derecho de las personas que cuidan a hacerlo tambi\u00e9n en condiciones dignas.<\/p>\n<p>Necesitamos ensanchar los cuidados para sostener y sostenernos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Butler.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-15836 colorbox-15829\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Butler-201x300.jpg\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"300\" data-id=\"15836\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Butler-201x300.jpg 201w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Butler.jpg 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Galde 39, negua 2023 invierno. 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