{"id":15575,"date":"2022-09-30T12:36:47","date_gmt":"2022-09-30T10:36:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15575"},"modified":"2022-10-12T18:38:21","modified_gmt":"2022-10-12T16:38:21","slug":"funcion-fabuladora-y-gobierno-de-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/funcion-fabuladora-y-gobierno-de-la-crisis\/","title":{"rendered":"Funci\u00f3n fabuladora y gobierno de la crisis"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 47\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 47\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 47\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/haiti580.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15578 colorbox-15575\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/haiti580.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"421\" data-id=\"15578\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/haiti580.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/haiti580-300x218.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #ff0000;\"><strong>Una propuesta desde la filosof\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o.\u00a0Eduardo Maura.-<\/p>\n<p>Cada vez hablamos m\u00e1s de corrientes y epidemias, de olas y golpes, de incendios y crisis. Por un lado, son palabras con una connotaci\u00f3n de puntualidad, como sucesos que ocurren extraordinariamente y podemos diferenciar, por tanto, de la normalidad; pero tambi\u00e9n, por el otro, con una enga\u00f1osa dimensi\u00f3n din\u00e1mica: lo peligroso de una ola, una onda o un golpe, es lo que tiene de imprevisible, su capacidad de sorprendernos. Cuando Daniel Innerarity habla de \u201csociedad de las crisis\u201d, entiendo que se refiere a que nos hallamos en una \u00e9poca en la que las olas, ondas y crisis se suceden a tal ritmo que, m\u00e1s que excepcionalidad, generan una parad\u00f3jica sensaci\u00f3n de <em>continuidad angustiosa<\/em>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este diagn\u00f3stico, las sociedades contempor\u00e1neas, a pesar de su fant\u00e1stica especializaci\u00f3n productiva y de su potencial tecnol\u00f3gico, se enfrentan a problemas que las desbordan porque no pueden resolverse por separado:<\/p>\n<p>Tenemos unas instituciones que resuelven relativamente bien problemas aislados \u2014de acuerdo con el esquema de la diferenciaci\u00f3n\u2014, que fracasan cuando se trata de un problema que implica a varios \u00e1mbitos y l\u00f3gicas sociales y que naufragan estrepitosamente cuando ese problema afecta a la totalidad de la sociedad, es decir, cuando no se trata propiamente de gestionar un problema sino una crisis.<\/p>\n<p>Por supuesto, la angustia, igual que el dolor, la violencia y la pobreza, est\u00e1 desigualmente repartida. En qu\u00e9 parte del mundo nos toca vivir la(s) crisis, en qu\u00e9 contexto social, da como resultado una experiencia radicalmente diferente. Una experiencia que cabe llamar \u201csegregada\u201d, en el doble sentido de marginaci\u00f3n (para quienes m\u00e1s sufren las consecuencias socioecon\u00f3micas y culturales) y de aislamiento (de la experiencia informativa y de los contenidos digitales que consumimos), hasta el punto de que cuesta pensar que se trate de la misma guerra, la misma crisis, la misma angustia.<\/p>\n<p>Asimismo, cabe pensar que no solo, pero sobre todo en el nivel de las pol\u00edticas p\u00fablicas y la coordinaci\u00f3n internacional, la imagen de impotencia e ineficacia de los l\u00edderes y los estados ha alcanzado el rango de \u201ccultura ordinaria\u201d, de premisa inconsciente de la vida cotidiana. M\u00e1s que algo puntual, la impresi\u00f3n de incapacidad individual y colectiva produce un bloqueo de la imaginaci\u00f3n, una sobrecarga permanente.<\/p>\n<p>En el contexto de la Francia de entreguerras, el fil\u00f3sofo Henri Bergson llam\u00f3 \u201cfunci\u00f3n fabuladora\u201d a la capacidad humana de sobreponerse a los problemas e inquietudes que no conseguimos resolver con nuestra inteligencia. A su entender, la funci\u00f3n de la inteligencia humana es esencialmente activa y resolutiva, no contemplativa y especulativa, y su principal plasmaci\u00f3n son las herramientas de intervenci\u00f3n en la materia y el entorno de las que nos hemos dotado precisamente como seres inteligentes. Esto incluye los problemas causados por la propia inteligencia cuando se vuelve conflictiva, pues los seres inteligentes, por m\u00e1s que nos dotemos de lenguajes, ciencias, religiones y culturas compartidas, no estamos exentos de antagonismo. Singularmente, entramos en conflicto cuando la inteligencia aconseja el ego\u00edsmo y la violencia para resolver una determinada situaci\u00f3n social problem\u00e1tica, decisi\u00f3n comprensible en t\u00e9rminos de mera racionalidad instrumental, pero no necesariamente buena para la mayor\u00eda. Ni siquiera para quien la toma, pues tiene efectos disolventes en la sociedad que se trataba de reparar.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n fabuladora interviene de la misma manera que el instinto en otros animales. Es una forma de resolver los conflictos, no una estrategia comunicativa, un relato o una historia tranquilizadora. No por ser \u201cfabuladora\u201d debemos pensarla como separada de la vida pr\u00e1ctica, reduci\u00e9ndola al \u00e1mbito de la apariencia o de la emoci\u00f3n. Valga un ejemplo de Bergson mismo, la inteligencia de los seres humanos primitivos pronto comprendi\u00f3 que todos los seres vivos mor\u00edan, ellos incluidos. La inevitabilidad de la muerte, que era una tremenda fuente de angustia para la inteligencia, que planteaba un problema que no pod\u00eda resolverse sin violencia entre los miembros de la comunidad, fue equilibrada por la funci\u00f3n fabuladora a trav\u00e9s de la idea de la vida despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>Esta idea es una representaci\u00f3n humana igualmente inteligente, solo que dise\u00f1ada desde otro lugar para compensar el poder disolvente de una inteligencia atascada, en este caso ante el muro insalvable de la finitud. De ah\u00ed que la vida despu\u00e9s de la muerte se convirtiera en piedra angular de la pr\u00e1ctica totalidad de los cultos y religiones conocidas, as\u00ed como de la cultura cotidiana de la intuici\u00f3n y el simbolismo, plagada de \u201cpresencias eficaces\u201d que nos orientan cotidianamente.<sup><a id=\"post-15575-footnote-ref-1\" href=\"#post-15575-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Me gustar\u00eda aportar a la discusi\u00f3n sobre la crisis actual la necesidad de retomar la funci\u00f3n fabuladora, solo que, siguiendo el consejo de Gilles Deleuze, dot\u00e1ndola de un sentido pol\u00edtico.<sup><a id=\"post-15575-footnote-ref-2\" href=\"#post-15575-footnote-2\">[2]<\/a><\/sup> Si queremos seguir viviendo en sociedades democr\u00e1ticas, complejas y diferenciadas, pero tambi\u00e9n vivibles para la mayor\u00eda, me parece urgente invertir tiempo y recursos en nuestras capacidades resolutivas \u201ccon perspectiva fabuladora\u201d, complementariamente al \u00e1mbito de las pol\u00edticas p\u00fablicas y las aplicaciones tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Esto no debe confundirse con una exageraci\u00f3n de la cultura como espacio ideal de consenso. La cultura humana, tanto sus obras maestras como sus formas de vida cotidianas, ha sido hist\u00f3ricamente un espacio tanto de creaci\u00f3n y libertad como de desigualdad y conflicto. No se trata de filtrar las impurezas de la pol\u00edtica y la econom\u00eda, de contraponer la m\u00fasica a la guerra, los museos a las pandemias, los libros a la polarizaci\u00f3n. Esto, como sabemos por d\u00e9cadas de experiencia en pol\u00edticas culturales, en el mejor de los casos desplaza el conflicto, pero no lo aborda en su escala real ni lo tramita libidinal y pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n fabuladora, al contrario, es una manera pr\u00e1ctica de reconocer sin bloquearnos que ninguna inteligencia, tampoco una sobrehumana, estar\u00eda en condiciones de saber hacia d\u00f3nde caminamos y si hay soluci\u00f3n a nuestras cat\u00e1strofes. Lo que nos aporta la funci\u00f3n fabuladora es una avenida hacia lo que somos capaces de hacer cuando creamos nuestro propio camino y decidimos transformarnos como sociedad, incluso si sentimos que, al hacerlo, la inteligencia nos falla. Nos ofrece un vistazo a lo que sigue siendo posible cuando, en pleno bloqueo de la imaginaci\u00f3n, la \u00fanica salida parece el cinismo ego\u00edsta, ese impostor que se hace pasar por la Inteligencia con may\u00fasculas, pero que es solo su cara triste, disolvente y menos resolutiva. Nos permite contrarrestar la tentaci\u00f3n nost\u00e1lgica de una \u00e9poca en la que el reparto de la violencia y el sufrimiento nos era m\u00e1s favorable y en la que los grandes hombres supuestamente eran capaces de sacarnos del apuro. Nada m\u00e1s falso, pues si una pregunta, un conflicto sigue entre nosotros es porque nunca fue resuelto.<\/p>\n<p>En un importante texto de 2010 titulado \u201c\u00bfQu\u00e9 es la barbarie?\u201d, Robert Hullot-Kentor ha planteado que el problema de las sociedades modernas \u201cno es lo que hemos perdido, sino lo que no hemos sido capaces de encontrar\u201d.<sup><a id=\"post-15575-footnote-ref-3\" href=\"#post-15575-footnote-3\">[3]<\/a><\/sup> En efecto, encontrar soluciones para nuestros problemas, m\u00e1s que a un sofisticado plan o un golpe de genialidad, se parece a abrir la lata del presente a golpe de funci\u00f3n fabuladora.<\/p>\n<p>Eduardo Maura.<br \/>\nProfesor de la Universidad Complutense de Madrid<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-15575-footnote-1\">H. Bergson, <em>Las dos fuentes de la moral y de la religi\u00f3n<\/em>, Madrid, Trotta, 2020, p. 124-125. <a href=\"#post-15575-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-15575-footnote-2\">G. Deleuze, <em>Conversaciones<\/em>, Valencia, Pre-Textos, 2014, p. 272. <a href=\"#post-15575-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-15575-footnote-3\">R. Hullot-Kentor, \u201c\u00bfQu\u00e9 es la barbarie?\u201d,\u00a0<em>Constelaciones. Revista de Teor\u00eda Cr\u00edtica<\/em>,\u00a07, 2015, p. 31. <a href=\"#post-15575-footnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o. Eduardo Maura.- La funci\u00f3n fabuladora es una manera pr\u00e1ctica de reconocer sin bloquearnos que ninguna inteligencia, tampoco una sobrehumana, estar\u00eda en condiciones de saber hacia d\u00f3nde caminamos y si hay soluci\u00f3n a nuestras cat\u00e1strofes.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15579,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-15575","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15575"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15575\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15579"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}