{"id":15561,"date":"2022-09-30T12:40:57","date_gmt":"2022-09-30T10:40:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15561"},"modified":"2022-10-12T17:30:52","modified_gmt":"2022-10-12T15:30:52","slug":"en-la-catastrofe-la-amenaza-y-el-reto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/en-la-catastrofe-la-amenaza-y-el-reto\/","title":{"rendered":"En la cat\u00e1strofe&#8230; la amenaza y el reto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_15564\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/plinio580.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-15564\" class=\"wp-image-15564 size-full colorbox-15561\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/plinio580.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"338\" data-id=\"15564\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/plinio580.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/plinio580-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-15564\" class=\"wp-caption-text\">&#8220;Monte Vesubio en erupci\u00f3n&#8221;, Jacob More, 1780, National Galleries Scotland; con un grabado impreso de Plinio el Viejo, alrededor de 1584, Museo Brit\u00e1nico.<\/p><\/div>\n<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o. Victor G\u00f3mez Pin.-<\/p>\n<p><strong>Cat\u00e1strofes c\u00edclicas.<\/strong><\/p>\n<p>A fin de asegurar el tipo de equilibrio en el entorno natural que conviene a nuestra especie, la ciencia se esfuerza en llegar a dominar la energ\u00eda de fusi\u00f3n. Al respecto, los f\u00edsicos reiteran una y otra vez la importancia de la siguiente pregunta: \u00bfcu\u00e1nto tiempo necesitamos para esta transici\u00f3n energ\u00e9tica? Y la verosimilitud de que quiz\u00e1s haya que esperar m\u00e1s de medio siglo, abre una perspectiva inquietante: antes de controlar la fusi\u00f3n nuclear y tener operativos reactores, es posible que hayamos consumido todas las otras fuentes de energ\u00eda y contaminado, de forma irreversible, nuestro planeta. Si tal fuera el caso, la humanidad podr\u00eda retroceder a estados de civilizaci\u00f3n primitivos y tener que esperar millones de a\u00f1os para volver a disponer de suficientes combustibles f\u00f3siles, que permitieran, por as\u00ed decirlo, empezar a evolucionar desde cero. Este asunto de la posibilidad de una cat\u00e1strofe que obligue al hombre a volver a un arcaico punto de arranque, es algo m\u00e1s que una mera conjetura y de hecho atraviesa tanto la literatura cient\u00edfica como la filos\u00f3fica, a veces en forma de mito, y con un rasgo com\u00fan: la cat\u00e1strofe, expresi\u00f3n de la violenta tensi\u00f3n interna que es motor de los cambios naturales, ser\u00eda para el hombre una ocasi\u00f3n de enfrentarse a s\u00ed mismo, asumiendo la faz violenta del orden natural, empezando por conocer sus causas.<\/p>\n<p><strong><em>S\u00e1lvese quien pueda<\/em> versus acercarse al n\u00facleo que explica la cat\u00e1strofe. <\/strong><\/p>\n<p>\u201c<em>Unos se apiadaban de s\u00ed mismos, otros de la suerte de sus pr\u00f3ximos. Algunos imploraban la muerte por temor a la misma muerte. Muchos elevaban los brazos rogando a los dioses; los m\u00e1s sent\u00edan que no hab\u00eda ya dioses en parte alguna, que esta noche era eterna y la \u00faltima<\/em>\u201d. As\u00ed describe el hombre de leyes y escritor romano Cayo Plinio, conocido como Plinio el Joven, el terror de la poblaci\u00f3n ante la amenaza que se cierne sobre la bah\u00eda de N\u00e1poles por causa de la erupci\u00f3n de la monta\u00f1a. Ignorando que el Vesubio era un volc\u00e1n, aquellos sorprendentes fen\u00f3menos s\u00f3lo pod\u00edan ser interpretados como una suerte de castigo. El narrador nos dice que, en el desconcierto, los fugitivos se empujaban sin pudor, preocupados tan s\u00f3lo por escapar de la nube inquietante. Hay sin embargo un comportamiento que hace excepci\u00f3n, el del mismo t\u00edo del narrador, Plinio el Viejo quien, lejos de huir, parece atra\u00eddo por el fen\u00f3meno, como si fuera menos una amenaza que un reto, y mira de frente la nube gris\u00e1cea, pronto claramente negra, que se extiende por la bah\u00eda y que no parece ser una mera acumulaci\u00f3n de part\u00edculas, consecuencia por ejemplo del incendio de un bosque.<\/p>\n<p>Desvelar la naturaleza en los momentos en los que esta provoca estupor fue siempre el objetivo de Plinio. Por ello, a diferencia de aquellos en los que el miedo incrementaba el miedo, Plinio no escap\u00f3 ante la calima, sino que quiso ver qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s. Quiero creer que consigui\u00f3 su objetivo, ciertamente a un alto precio, que estaba dispuesto a asumir. Plinio muere en su intento de <em>explicar<\/em> la cat\u00e1strofe. Otras veces la cat\u00e1strofe ser\u00e1 m\u00e1s bien recurso \u00faltimo de explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cat\u00e1strofe como matriz de explicaci\u00f3n<\/strong>. Cuando en 1831 Darwin se embarca en misi\u00f3n de naturalista para el viaje alrededor del mundo que le conducir\u00eda al descubrimiento de f\u00f3siles de especies desconocidas, la teor\u00eda oficial segu\u00eda siendo todav\u00eda que las especies, una vez surgidas (en un acto que s\u00f3lo pod\u00eda ser considerado como creaci\u00f3n), permanecen sin cambios. Sin embargo los naturalistas sab\u00edan y sosten\u00edan p\u00fablicamente que ciertas especies hab\u00edan desaparecido. \u00bfC\u00f3mo hacer compatibles ambas cosas? La hip\u00f3tesis de las cat\u00e1strofes, defendida concretamente por el naturalista franc\u00e9s Georges Cuvier, era uno de los recursos: a intervalos un cierto n\u00famero de especies eran aniquiladas como resultado de un violento cataclismo, pero la diversidad de la vida se manten\u00eda en raz\u00f3n de que, como resultado de un nuevo acto de creaci\u00f3n, otras especies las sustitu\u00edan. As\u00ed, mediante la tesis de las creaciones sucesivas tras las correspondientes cat\u00e1strofes, se intentaba conciliar el creacionismo y la evidencia de la extinci\u00f3n y aparici\u00f3n de nuevas especies<\/p>\n<p>Entre los \u201ccatastrofistas\u201d contaba Charles Lyell, mentor de Darwin en Cambridge, cuyos \u201cPrincipios de Geolog\u00eda\u201d ten\u00edan para muchos un car\u00e1cter subversivo, en raz\u00f3n sobre todo de que desafiaba un dogma, a saber, que la configuraci\u00f3n actual de la Tierra era fiel, en grandes rasgos, a lo contemplado por No\u00e9 en la calma que supuso la retirada de las aguas. En realidad el debate era de alguna manera una competencia entre teor\u00edas de cat\u00e1strofes. Por un lado: lluvias torrenciales, erupciones volc\u00e1nicas, temblores de tierra, etc\u00e9tera, hab\u00edan determinado a lo largo de los siglos la actual repartici\u00f3n entre mares y continentes, la forma de las cadenas monta\u00f1osas, el trazado de los grandes r\u00edos o la ubicaci\u00f3n de sus fuentes. Por otro la causa de la configuraci\u00f3n no era sino esa cat\u00e1strofe que hab\u00eda supuesto el gran diluvio. Mito desde luego cargado de enorme fuerza.<\/p>\n<p><strong>Cat\u00e1strofe y t\u00e9cnica. <\/strong><\/p>\n<p>Pues el diluvio, que abol\u00eda la diferencia entre el desierto y sus oasis, habr\u00eda hecho desaparecer toda vida reconocible si No\u00e9, inspirado por su dios pero considerado loco por los hombres, no hubiera construido pacientemente, a lo largo de 120 a\u00f1os, su arca en el desierto y dado cobijo en ella a representantes de especies animales. El mito del diluvio es as\u00ed un ejemplo emblem\u00e1tico de c\u00f3mo, a trav\u00e9s de los recursos narrativos, se ejemplariza algo esencial, a saber, el enorme peso de esa unidad inextricable de t\u00e9cnica y arte, designada por el t\u00e9rmino griego <em>techne, <\/em>por la que el hombre se singulariza entre las especies animales. No\u00e9 es un s\u00edmbolo del hombre como paciente y laborioso <em>technites<\/em>, condici\u00f3n que, pese a la intensidad de la cat\u00e1strofe, har\u00e1 posible la persistencia de una naturaleza vivificada por especies animales.<\/p>\n<p>Pero precisamente porque la t\u00e9cnica es una de los rasgos que hacen la singularidad radical del ser humano es imprescindible saber qu\u00e9 cabe y qu\u00e9 no cabe esperar de la t\u00e9cnica. Una consecuencia indeseada de priorizar la tecnolog\u00eda es que el hombre haya llegado a pensar que su saber puede adelantar a la naturaleza para satisfacer necesidades que la propia tecnolog\u00eda ha creado. Pretender que con la tecnolog\u00eda los humanos podamos vencer a la naturaleza va en contra de la noci\u00f3n misma de t\u00e9cnica que (como ya Arist\u00f3teles indicaba) encierra entre sus notas la de tomar como modelo -imitar- a la naturaleza: \u201cDado que la naturaleza no imita al arte, sino que el arte imita a la naturaleza ( mimeitai gar ou ten technen he physis, all\u2019 aute ten physin). Y es en base a esta prudencia, este saber de nuestras limitaciones que surge como corolario el problema propiamente \u00e9tico:<\/p>\n<p><strong>La naturaleza se deja desvelar no violentar.<\/strong><\/p>\n<p>Reconocer la singularidad de lo que supuso la aparici\u00f3n del hombre en la historia evolutiva, exige encontrar criterios para trazar la frontera entre lo que es instrumentalizaci\u00f3n leg\u00edtima del marco natural y el maltrato del mismo. Pero insisto: la base del problema es que si la intentamos transgredir la necesidad inherente a la naturaleza, esta nos pondr\u00e1 en su sitio. La naturaleza se deja desvelar por la ciencia (cuya esencia consiste en la intelecci\u00f3n, la plat\u00f3nica visi\u00f3n de un universo de conceptos), pero no se deja violar por artilugio alguno. No hay peligro de que la t\u00e9cnica del hombre ponga en peligro la necesidad natural, pero s\u00ed hay peligro de que interrumpa la modalidad de esa necesidad que es necesaria para la existencia humana.<\/p>\n<p><strong>La com\u00fan devoci\u00f3n por el progreso.<\/strong><\/p>\n<p>El uso de la tecnolog\u00eda para intentar extraer de la naturaleza m\u00e1s de lo que esta est\u00e1 dispuesta a ofrecer, lejos de ser un paso hacia la verdad es un avance ciego hacia lo imposible. Hay cosas en las que la idea misma de progreso continuo es un desvar\u00edo y una amenaza. El conocimiento cient\u00edfico progresa, y es de desear que no deje de hacerlo, por ejemplo a fin de conseguir la energ\u00eda limpia a la que arriba me refer\u00eda. Ahora bien: los diferentes \u00e1mbitos en los que se desarrolla la sociedad humana \u00bfhan de regirse por el imperativo del progreso continuo? Pasando de la f\u00edsica elemental de Dem\u00f3crito, a la de Galileo y Newton y de esta a la relatividad restringida, se <em>progresa<\/em> en el sentido de que se avanza en el conocimiento de la naturaleza. La relatividad restringida y general se adec\u00faan mayormente a la <em>verdad<\/em> escondida de la naturaleza que la f\u00edsica newtoniana. Sin embargo no hay mayor <em>verdad<\/em> en la versos de Mallarm\u00e9 que en los de Homero, ni en la m\u00fasica de Debussy que en la (para nosotros perdida) de la tragedia griega. El inter\u00e9s de los creadores emblem\u00e1ticos del siglo XX por formas de expresi\u00f3n art\u00edstica antes consideradas primitivas, es un claro indicio de lo generalizado de esta concepci\u00f3n entre los grandes del arte. El arte s\u00f3lo avanza a la manera de la espiral de Arqu\u00edmedes (d\u00f3nde la recta que el hombre va trazando con sus logros gira a id\u00e9ntica velocidad que el pincel mismo).<\/p>\n<p>Victor G\u00f3mez Pin.<br \/>\nCatedr\u00e1tico Em\u00e9rito de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o. Victor G\u00f3mez Pin.-\u00a0La naturaleza se deja desvelar no violentar. 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