{"id":14395,"date":"2022-01-12T09:34:55","date_gmt":"2022-01-12T08:34:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=14395"},"modified":"2022-01-23T20:07:09","modified_gmt":"2022-01-23T19:07:09","slug":"nostalgia-de-la-chimenea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/nostalgia-de-la-chimenea\/","title":{"rendered":"Nostalgia de la chimenea"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_14400\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/huelga-de-obreros-580.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14400\" class=\"wp-image-14400 size-full colorbox-14395\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/huelga-de-obreros-580.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"294\" data-id=\"14400\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/huelga-de-obreros-580.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/huelga-de-obreros-580-300x152.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14400\" class=\"wp-caption-text\">&#8220;Una huelga de obreros en Vizcaya&#8221;, Vicente Cutanda y Toraya. Museo del Prado.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 35 negua 2022 invierno.\u00a0Irene D\u00edaz Mart\u00ednez<\/p>\n<p>Los procesos de desindustrializaci\u00f3n han acabado por afectar a buena parte de los pa\u00edses del mundo, en diferentes momentos y con diferente intensidad. Son procesos que no pueden desligarse de la propia l\u00f3gica capitalista en su b\u00fasqueda constante por el crecimiento y la acumulaci\u00f3n del capital. La globalizaci\u00f3n trajo aparejada la deslocalizaci\u00f3n y al mismo tiempo la relocalizaci\u00f3n en otra regi\u00f3n, en otro pa\u00eds. Crecimiento y progreso: esa era y contin\u00faa siendo la m\u00e1xima. Sin embargo en esta ecuaci\u00f3n, en apariencia perfecta, de capitalismo, de progreso y de crecimiento \u00bfqu\u00e9 ocurre con las personas, las comunidades y los espacios que habitan cuando dejan de ser \u00fatiles para que ese engranaje funcione? \u00bfC\u00f3mo lo enfrentan, c\u00f3mo lo afrontan?<\/p>\n<p>Las huellas (des) industriales permanecen y, como la radioactividad nuclear, sus secuelas persisten, conformando una suerte de paisajes que dan forma a legados que son materiales, en forma de ruinas industriales, ambientales, que pueden incluso reconvertirse en nuevos espacios gentrificados\u2026 pero que tambi\u00e9n dejan huellas y legados inmateriales. Lo ha estudiado Sherry Lee Linkon en <a href=\"https:\/\/www.press.umich.edu\/9852778\/half_life_of_deindustrialization\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>The half-Life of Deindustrialization<\/em><\/a> (2018). Perduran legados inmateriales de oprobio, de abuso, de derrota si se quiere, de desafecci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de resistencia, de solidaridad, de identidad de clase, de enraizamiento con los espacios y con las comunidades que tambi\u00e9n emergieron al calor del (des) industrialismo. Hab\u00eda una suerte de moralidad subyacente que el historiador marxista E.P Thompson enunci\u00f3 como la econom\u00eda moral de la multitud que alentaba a los trabajadores y sus comunidades a pautar unos l\u00edmites frente a los mercados, frente al capital, de lo que era justo o injusto, de lo reprobable y de lo aceptable y que beb\u00eda de c\u00f3digos de solidaridad y reciprocidad que se hab\u00edan ido tejiendo, como hilos invisibles, al calor de trabajos que eran duros, penosos y exhaustos. \u201c<em>Dec\u00edamos la puta mina, pero viv\u00edamos de ella. Era todo: desde nuestras familias a lo que fueron las cuencas mineras<\/em>\u201d, me dec\u00eda una fuente oral en Asturias.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde finales de la d\u00e9cada de 1970, precisamente cuando despega el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n, ese precario juego de equilibrios entre capital y comunidad se quiebra. Todo ese bagaje de c\u00f3digos, redes de solidaridad, camarader\u00eda que tej\u00edan obreros y sindicatos y que nac\u00edan y se proyectaban desde los centros de trabajo hacia las comunidades es demonizado, es considerado anacr\u00f3nico, lastra el futuro e impide el progreso. \u201c<em>Esto era un monocultivo de trabajo que era la mina\u2026 Toda la sociedad viv\u00eda alrededor de eso, y por el mero hecho de no haber trasladao esa historia a las generaciones de ahora o las generaciones futuras ahora hay gente que est\u00e1 en contra de que nosotros estemos prejubilaos o de les huelgues. Porque a esa gente que est\u00e1 en contra de ello nadie les dijo: \u201cEspa\u00f1a se calent\u00f3 con el carb\u00f3n de Asturias y de les cuenques y se hizo electricidad con ese carb\u00f3n y gracies a eso tambi\u00e9n tuvieron unos derechos los trabajadores<\/em>\u201d. El <a href=\"https:\/\/www.unioviedo.es\/AFOHSA\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Archivo de fuentes orales para la historia social de Asturias (AFOHSA)<\/a> es un fil\u00f3n muy trabajado.<\/p>\n<p>Para los nuevos ide\u00f3logos neoliberales y abanderados del posindustrialismo los legados de las comunidades obreras estar\u00edan anclados en el pasado, y aquellos que los reivindican adolecen del mal de la nostalgia. Nostalgia de la chimenea, as\u00ed lo conceptuaron los historiadores Jefferson Cowie y Loseph Heathcott en <em>Beyond the ruins<\/em> (2003). A la vez, llamaban a la prevenci\u00f3n sobre la idealizaci\u00f3n de un pasado industrial que no hab\u00eda sido ni tan dorado ni tan id\u00edlico. Y es cierto, no lo era, y a ello se aferraron aquellos valedores del posindustrialismo que aventuraban una sociedad liberada de la dureza del trabajo de f\u00e1bricas y talleres. Tener veleidades nost\u00e1lgicas en ese contexto resultaba fuera de lugar, significaba estar anclado en el pasado y empe\u00f1arse en no mirar hacia el futuro. Ahora bien: \u00bfcu\u00e1l era -y es- ese futuro que los nost\u00e1lgicos de la chimenea se empe\u00f1aban en no querer aceptar? Y en estrecha relaci\u00f3n con lo primero, \u00bfacaso los trabajadores resultaban ser tan obtusos como para desear trabajos infernales para s\u00ed y sus familias o m\u00e1s bien cuando miraban hacia atr\u00e1s lo que anhelaban era la identidad y la solidaridad que emanaba del trabajo, el respeto, el orgullo y, si se quiere, un cierto orden moral? \u201c<em>Es la parte intangible, es la parte que no se ve porque es verdad que las minas de carb\u00f3n van cerrando, pero parece que siempre se habla como de la parte negativa, de lo feo, lo sucio, los sindicatos, las huelgas. Siempre se nos asocia con problemas, con incomodidades que causamos a otros, pero desaparece este mundo y desaparecen muchas cosas buenas que ten\u00eda. El mundo de lo colectivo, hab\u00eda una combatividad y una conciencia de clase que ayudaba a que el nivel de vida aumentara y a conseguir conquistas sociales y todo esto pasa m\u00e1s desapercibido y parece que lo tapan siempre las cr\u00edticas. Se habla de lo malo y esto parece que nos va enterrando casi como una escombrera y me niego a aceptar esta versi\u00f3n tan oscura, porque en las cuencas mineras se hizo trabajo sucio, mucha gente, a nivel colectivo, hizo mucho trabajo sucio que hoy pasa desapercibido, hab\u00eda una conciencia de clase y de lo colectivo que es triste que desaparezca<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En las narrativas que comunidades y trabajadores han venido construyendo sobre el proceso desindustrializador, m\u00e1s que de pasados idealizados, se habla de pasados irresueltos que se dirimen en el presente y que importan al futuro. Las m\u00e1s de las veces, en el mismo sentido, encontramos contra-narrativas que son utilizadas, sobre la base de su anclaje en el pasado, para desarticular estos discursos de clase, de orgullo, de solidaridad. Y es cierto que podr\u00eda haber cierta nostalgia, pero se trata de narrativas que no nos ofrecen una simple idealizaci\u00f3n de un viejo orden social y econ\u00f3mico. Las minas, las f\u00e1bricas permanecen como espacios ambivalentes que unos aman y otros odian, pero donde lo que prevalece es la idea de la integraci\u00f3n social, de la solidaridad de clase. Cuando nos empe\u00f1amos en recuperar las historias que han dado forma a estos paisajes morales, los propios testimoniantes a trav\u00e9s de sus relatos desaf\u00edan o al menos cuestionan ese ideal de progreso que iba a traer aparejado el posindustrialismo.<\/p>\n<p>Todo esto se planteaba en un contexto en el que los est\u00e1ndares del Estado del Bienestar y el modelo de industrialismo que, no olvidemos, fue forjado y forzado tambi\u00e9n por la clase obrera y sus comunidades, estaban el primero siendo objeto de revisi\u00f3n y el segundo de desmantelamiento. Empezaba la edad del riesgo, de la sociedad l\u00edquida o la era de la inseguridad, como lo han venido denominando pensadores como Ulrich Beck, Richard Sennet o Zygmunt Bauman, y la precariedad e inestabilidad laboral y la p\u00e9rdida paulatina de los anclajes identitarios comunitarios eran los que estaban dando forma a un presente que deber\u00eda ser la antesala del futuro. Pero \u00bfqu\u00e9 futuro? \u00bfQu\u00e9 progreso? \u201c<em>No es exactamente que miremos al pasado, los j\u00f3venes nos fijamos en los referentes paternos y maternos. Entonces ya te digo, si fulanito de tal est\u00e1 en la mina y tiene unas condiciones laborales buenas, horarios, salarios, convenios&#8230; pues t\u00fa menos de eso no. No, porque antes con 18 a\u00f1os dejabas de estudiar e ibas para la mina y desde el primer d\u00eda se cumpl\u00edan los convenios. Ahora vas a una empresa y te dicen: \u201cvamos a hacerte un contrato por seis horas y vas a trabajar diez y tu convenio marca 500 pero vas a ganar 120 euros\u201d y t\u00fa: \u201cah&#8230;no, no&#8230;\u201d Y entonces dir\u00e1n: \u201cese est\u00e1 pensando en el pasado\u201d. A su padre en la mina eso no le pasaba y no se da cuenta que por desgracia existe eso y que a muchos nos ha tocado aguantar\u2026<\/em>\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 35 negua 2022 invierno. Irene D\u00edaz.- Para los nuevos ide\u00f3logos neoliberales y abanderados del posindustrialismo los legados de las comunidades obreras estar\u00edan anclados en el pasado, y aquellos que los reivindican adolecen del mal de la nostalgia. 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